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lunes, 20 de marzo de 2017

TALLER DE ANFIBIOS EN LA SIERRA DE ANDÚJAR

     Ayer asistimos David y yo a un Taller de Anfibios de la Sierra de Andújar, cuya parte práctica se desarrolló en la finca de Lugar Nuevo. Coincidimos además con Leocadio Rueda, y con Merche y Roland. No fue demasiado relevante en cuanto a la cantidad de especies observadas, pero sí que resultaron interesantes de ver. Seguramente que no me percaté de todas las aves que había en el entorno.
     Tras la amena charla teórica, en el Cercado del Ciprés, en la que nos fueron presentadas las diferentes especies de anfibios, tanto en fase adulta como larvaria, que pueblan la Sierra de Andújar, salimos hacia Lugar Nuevo para iniciar su búsqueda. Tampoco fue demasiado larga la práctica, pues tan sólo invertimos media mañana, hasta pasado el medio día. Podían oírse los pinzones y los trigueros por las cercanías de donde habíamos dejado los coches. También se escuchaba al carbonero, que detectamos en una encina. Y cuando todavía no habíamos empezado ni siquiera a caminar, en el claro cielo azul contemplamos como un ratonero se dedicaba a tratar de expulsar a un águila imperial con sus picados.
    Íbamos prospectando las charcas y las pozas junto al camino en las que abundaban los negros renacuajos del sapo corredor. También encontramos con alguna que otra culebra viperina, quizás el más especializado depredador de larvas de anfibios en estas latitudes. Además de los renacuajos del sapo corredor, vimos también algunos de ranita meridional. Yo encontré un macho adulto de sapo corredor.

Sapo Corredor

    Llegamos hasta un acaudalado arroyo en el que esperábamos encontrar alguna larva de sapo partero, pero tan sólo vimos gran número de pequeñas e inmaduras culebras viperinas lanzarse al agua, además de alarmados mirlos que se alejaban a nuestro paso. El murmullo del agua no conseguía apagar el potente canto del chochín, escondido entre los tamujos.
     La sorpresa vino cuando en una zona en la que esperábamos encontrar algún renacuajo de sapillo pintojo, apareció uno de sapillo moteado. Es la primera vez que tengo consciencia de verlo, y gracias a la identificación del experto que nos acompañaba. Esto demuestra que la naturaleza es dinámica y cambiante, y que no se pueden establecer reglas fijas para definir el comportamiento territorial de los animales, ni asegurar nunca lo que se va a ver en el campo antes de salir y haberlo observado, por común que resulte. Un buen ejemplo de ello lo constituyen los ciervos y los buitres leonados, que pese a lo frecuentes que suelen ser en la Sierra de Andújar, no los vimos este día. Y otra observación que me llamó bastante la atención, fue volviendo hacia los coches, cuando vimos una pareja de chorlitejos chicos próximos al camino, en el verde prado de la dehesa en la que habíamos estado buscando batracios al principio. Se mostraron confiados, pues en lugar de levantar el vuelo, se alejaron a pie. Lo más probable que sean aves en paso, que estén provisionalmente allí antes de retomar su viaje.

(*) Fotografías: gentileza de David Torres.


Lista de Especies Observadas:

  • Busardo Ratonero (Buteo buteo)
  • Águila Imperial Ibérica (Aquila adalberti)
  • Chorlitejo Chico (Charadrius dubius)
  • Chochín Común (Troglodytes troglodytes)
  • Mirlo Común (Turdus merula)
  • Carbonero Común (Parus major)
  • Pinzón Vulgar (Fringilla coelebs coelebs)
  • Triguero (Miliaria calandra)
  • Culebra Viperina (Natrix maura)
  • Sapillo Moteado Ibérico (Pelodytes ibericus)
  • Sapo Corredor (Epidalia calamita)
  • Ranita Meridional (Hyla meridionalis)

domingo, 19 de febrero de 2017

SALIDA POR LA SIERRA DE CAZORLA

     A diferencia de la mayoría de las veces en las que Raimundo y yo hemos quedado para salir de campo, que lo hemos hecho en la Sierra de Andújar, ayer fuimos a la Sierra de Cazorla. Salimos desde Baeza, donde nos encontramos. Me apetecía bastante volver por allí, que ya llevaba tiempo sin ir, y aunque el cielo estaba encapotado por la nubosidad, sentía que iba a ser un buen día, que algo grande nos esperaba.
     Subiendo por la carretera de la sierra, nos salía al paso algún que otro pinzón, más un carbonero común que puede apreciar claramente posado en una rama de un arbusto deshojado. Un poco antes de llegar al Puerto de las Palomas, levantó el vuelo desde un árbol contiguo a la calzada, un falcónido que no pudimos identificar, pues el cielo gris sólo nos dejó ver la silueta negra del ave de puntiagudas alas y cola larga al paso, ya que nos fue imposible parar con seguridad. Desde el mirador del puerto, localizamos algunas cabras monteses, entre ellas un par de hembras con chivos.
     Prosiguiendo nuestro camino, vimos aves de mayor porte que el carbonero y los pinzones, tales como torcaces, cornejas y algún mirlo. Y además unos ciervos cerca de la carretera. También desde la carretera divisamos algunos buitres leonados cicleando en el cielo. Hicimos otra parada para mirar un arroyo que se precipitaba por un profundo tajo. El continuo murmullo del agua no consiguió apagar el canto del trepador azul ni del carbonero garrapinos, que logré distinguir en el breve periodo que allí estuvimos.
     Raimundo me descubrió un lugar donde no había estado antes, pero del que había oído hablar, las lagunas de Valdeazores y Aguas Negras. Al llegar al sitio donde aparcamos el coche, sin bajarnos, descubrimos al pico picapinos posado apoyado sobre el fino tronco de un joven pino resinero. Por la zona se escuchaba con facilidad a los piquituertos, del que divisamos unos pocos en la horquilla de un alto pino laricio, y los carboneros garrapinos, que no tardamos en ver al ponernos a caminar. Las graznantes voces de los arrendajos y las alarmas de los mirlos, también nos permitieron advertir sus movimientos entre el ramaje o en vuelo. Al chochín tan sólo pudimos oírlo, pero al mito, tras haber escuchado su agudo canto, conseguimos dar con él. El sonido de rocas sueltas desplomándose por una ladera nos permitió ver unos gamos machos.


Quebrantahuesos




































     Allí donde el valle por el que descendíamos, se abría un poco más, descubriendo el espacio aéreo, podíamos ver algún buitre. No dejaban de atraparme la atención los buitres. No sólo por su armonioso planeo entre los paredones rocosos, pues por suerte puedo decir que estoy acostumbrado a verlos, sino que buscaba algo entre ellos. ¡Y por fin más adelante lo encontré! El quebrantahuesos, que tras varias décadas desaparecido por fin vuelve a volar en libertad en estas vastas y abruptas sierras. Raimundo determinó que se trataba de un ejemplar subadulto, pero la importancia de su edad quedaba relativizada, con la emoción del momento de haber contemplado por primera vez al buitre barbudo en estado silvestre en la Sierra de Cazorla.

Laguna de Aguas Negras
     Llegamos a la Laguna de Aguas Negras, donde nadaba una focha, y se oía alguna otra entonando su reclamo entre las eneas de los bordes. Sobre Valdeazores volaban unos pocos buitres, de los que seguía sin apartar la mirada. Entre las rocas por las que corría el Río Borosa descubrimos a la llamativa lavandera cascadeña, y casi a la vez vimos a un zorro escabullirse entre la vegetación arbustiva. Paramos a comer por allí.
     Deshaciendo el camino recorrido, hacia el coche, volvimos a toparnos con algunas de las aves que ya habíamos visto, arrendajos, mirlos y carboneros garrapinos. Pero al llegar al coche se suma otro párido más a la lista, el herrerillo capuchino, delatado por su canto, desde un espino albar. Además, de las profundidades del pinar, llegaron a nuestros oídos las notas del pito real.
     De vuelta por la carretera, paramos a ver un pequeño grupo de gamos, a los que les apuntaba las cuernas en forma de varas, lejos de parecerse a las palas que exhibirán al final de su desarrollo. También vimos cornejas y torcaces. Y volvimos a parar para mirar un rato a una ardilla que desde el suelo se lanzó a trepar por el tronco de un pino. Culminamos la jornada con otro rato de espera y observación en el Puerto de las Palomas, donde además de las cabras, entre los que vimos un par de machos monteses lejanos, también oímos el ajeo de la perdiz y nos estuvieron entreteniendo con su repertorio de voces una pareja de cornejas.

(*) Fotografías: gentileza de Raimundo Gómez.


Lista de Especies Observadas (Orden Sistemático):

  • Ardilla Roja (Sciurus vulgaris)
  • Zorro Rojo (Vulpes vulpes)
  • Cabra Montés (Capra pyrenaica hispanica)
  • Ciervo Rojo (Cervus elaphus)
  • Gamo (Dama dama)
  • Buitre Leonado (Gyps fulvus)
  • Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)
  • Perdiz Roja (Alectoris rufa)
  • Focha Común (Fulica atra)
  • Paloma Torcaz (Columba palumbus)
  • Pito Real Ibérico (Picus sharpei)
  • Pico Picapinos (Dendrocopos major)
  • Lavandera Cascadeña (Motacilla cinerea)
  • Chochín Común (Troglodytes troglodytes)
  • Mirlo Común (Turdus merula)
  • Mito Común (Aegithalos caudatus irbii)
  • Carbonero Común (Parus major)
  • Carbonero Garrapinos (Periparus ater)
  • Herrerillo Capuchino (Lophophanes cristatus)
  • Trepador Azul (Sitta europaea caesia)
  • Arrendajo Común (Garrulus glandarius)
  • Corneja Negra (Corvus corone)
  • Pinzón Vulgar (Fringilla coelebs coelebs)
  • Piquituerto (Loxia curvirostra)

viernes, 6 de mayo de 2016

UNA VISITA RÁPIDA A LA SIERRA DE BAZA

     Antes de salir para Daimiel, a otro Voluntariado, me urgía dejar terminada esta crónica, escrita con un poco de prisa. Ayer acompañé a Fran Checa a una reunión en Benamaurel. Cuando terminó, nos encontramos con Fran Silva, y este nos llevó a aprovechar un rato por la tarde a un rincón de la Sierra de Baza, al Cortijo Narváez, donde se encuentra el Centro de Visitantes del Parque Natural y un Complejo Rural. De camino se nos había cruzado un zorzal charlo. Encontramos cerradas las instalaciones. Pero a cambio disfrutamos de la tranquilidad de no tener a nadie cerca, hablar de nuestras cosas, reírnos y de conectar con la Naturaleza del entorno. Como si quisieran intervenir en nuestra conversación, solían escucharse a los piquituertos desde lo alto de los cipreses y los cedros, a los carboneros garrapinos y a los pinzones de entre los pinos, los arrullos de la torcaz procedentes del interior del bosque, y de vez cuando también un cercano pico picapinos con sus monosilábicas notas.
     Tras almorzar nos dimos un breve paseo por los alrededores. Mientras concluíamos que una pequeña encina que había nacido bajo unos cipreses era obra de los arrendajos, reputados sembradores de bosques, nos sorprendió un ciervo que bajaba a la carrera por la ladera. Se situó unos instantes cerca de nosotros, quieto, pudiendo ver que era un macho en el que despuntaban los pivotes óseos de la incipiente cuerna, carraspeó, sacudiendo la cabeza, quizás tratando de librarse del acoso de las moscardas, y se marchó. Y mientras mirábamos la cantidad de muérdago que amenazaba la vida de algunos pinos laricios, descubrimos a una ardilla en la copa de otro, pegada al tronco. Nuestro paseo nos llevó a la mancha de cipreses donde de vez en cuando cantaba y tamborileaba en la madera el pico picapinos, pudiendo ver al pájaro carpintero volar, mientras pasaban cantando los pequeños bandos de verdecillos y piquituertos. Llegamos a ver algún piquituerto posado en la parte superior de estos lanceolados árboles de los que extraen las semillas de sus gálbulos.
     Pero Silva no podía quedarse toda la tarde con nosotros, de manera que cuando nos despedimos, Checa y yo decidimos hacer el par de senderos que de allí parten. Pero una cosa es lo que planificas, o lo que teníamos intención de hacer, y otra es lo que luego realmente haces, a menudo en función de la disponibilidad de tiempo. Y es que nos entretuvimos más de lo que quisimos en el itinerario circular que recorrimos. Antes de empezar el recorrido, estando en el entorno del cortijo, recibí la llamada del coordinador de WWF/Adena, para confirmar mi plaza en el Voluntariado. El sendero discurría casi ininterrumpidamente entre bosques de pino laricio, resinero y carrasco, mezclados entre si. Al poco rato de empezar la caminata, llegamos a una fuente donde se agolpaban los piquituertos, y algún que otro pinzó, para beber. El canto del carbonero garrapinos podía escucharse casi todo el tiempo, y más tarde acabamos viendo algunos.
     Llegamos a un mirador, elevado y sobre un área despejada, desde el que podíamos contemplar las cumbres de la Sierra de Baza que nos rodeaban. Oímos las graznantes llamadas de las chovas, y las descubrimos altas, surcando el cielo plomizo de la tarde. Del pinar surgían los ásperos reclamos del arrendajo, consiguiendo ver alguno. También vimos algunas palomas torcaces, en vuelos altos y rápidos, sobre el techo de las copas de los pinos, y algún mirlo, volando bajo, a los cuales además pudimos escuchar. Los relinchos del pito real y las agudas notas del agateador también sonaron entre los murmullos del bosque, pero sin que llegásemos a verlos. Logramos ver al herrerillo capuchino, aunque apenas un instante, gracias a que lo delató su canto.
     Cuando llegamos de vuelta al Cortijo de Narváez, determinamos que se nos haría muy tarde si hacíamos también el otro sendero. Antes de montarnos en el coche para irnos, pudimos observar sobre el tejado del cortijo al carbonero común. Pero toda esta historia tan solo es un fragmento que he querido destacar de la Naturaleza con la que estuve en contacto y de los avistamientos que realicé en el día de ayer. La siguiente lista de especies es por lo tanto, solo una parte del total que pude observar, por la carretera, en el entorno de Benamauriel por el que anduve mientras esperaba a que Fran terminase, y en Sierra Mágina, donde paramos a cenar en un área recreativa.


Lista de Especies Observadas (Orden Sistemático):

  • Ardilla Roja (Sciurus vulgaris)
  • Ciervo Rojo (Cervus elaphus)
  • Paloma Torcaz (Columba palumbus)
  • Pito Real Ibérico (Picus sharpei)
  • Pico Picapinos (Dendrocopos major)
  • Mirlo Común (Turdus merula)
  • Zorzal Charlo (Turdus viscivorus)
  • Carbonero Común (Parus major)
  • Carbonero Garrapinos (Periparus ater)
  • Herrerillo Capuchino (Lophophanes cristatus)
  • Agateador Común (Certhia brachydactyla)
  • Arrendajo Común (Garrulus glandarius)
  • Chova Piquirroja (Pyrrhocorax pyrrhocorax)
  • Pinzón Vulgar (Fringilla coelebs coelebs)
  • Verdecillo Común (Serinus serinus)
  • Piquituerto Común (Loxia curvirostra)

miércoles, 4 de mayo de 2016

SENDERISMO EN CONTADERO-SELLADORES Y EN EL CENTENILLO

     Con la idea de hacer senderismo y de observar un poco el área nororiental de la Sierra de Andújar, Elena, Fran y yo, nos desplazamos hace un par de días hasta aquella zona, a la finca de Contadero-Selladores, donde hace unas semanas estuve de Voluntariado, y a la aldea minera de El Centenillo, lugares a los que tenemos menos oportunidad de acudir con frecuencia.

Bosque Mediterráneo, autóctono y bien conservado, cubriendo los montes de Contadero-Selladores

     La Naturaleza en su apogeo primaveral, impregnaba de vida los lugares por los que pasamos, en los que estuvimos. Saliendo de Andújar era fácil ver estorninos y tórtolas turcas en los tendidos eléctricos que se elevan sobre los campos de cultivo aledaños al pueblo. Al pasar por la zona donde comienza el monte aparecían las urracas. Pero no es hasta donde empezamos a circular por la estrecha y bacheada carretera que nos conduciría hasta Contadero-Selladores donde se amplían nuestras observaciones de aves, y donde tenemos oportunidad de pararnos con más detenimiento a tratar de verlas con calma. Urracas, rabilargos y palomas torcaces se suceden con regularidad a lo largo del camino, intercaladas con algunas abubillas mirlos y pinzones.
     Cuando nos parábamos a ver algo, solíamos descubrir otras cosas, con lo que se alargaban nuestras detenciones. Así nos pasó donde paramos a contemplar los abejarucos, que también vimos a la abubilla, detectamos a los trigueros por su canto, posados en las alambradas, mientras se paseaban las golondrinas sobre los floridos mantos de hierba que cubrían el campo. Otras paradas más breves, y específicas, se las dedicamos a los alcaudones, tanto comunes como a un real, y a los aláudidos más montaraces, las cogujadas montesinas y a las totovías, a los cuales también escuchamos. Pararnos para ver una liebre que cruzó la pista con bastante tranquilidad para lo apresuradas que suelen ser, nos permitió ver también unas perdices. Apenas pudimos ver unos instantes, en sus huidizos vuelos al pito real, el zorzal charlo y un críalo, alejándose del camino a nuestro paso. En una zona de pastizal más abierto podían verse con facilidad las tórtolas turcas, estorninos, gorriones y trigueros, pero aquí nos detuvimos a mirar a unas lavanderas boyeras, machos de subespecie alemana que se encuentran en paso. Detenernos más adelante para mirar con los prismáticos a unos buitres de altos vuelos, nos dio la oportunidad de ver elevarse una nutrida columna de chovas piquirrojas, volando en espiral en una corriente térmica. También se dejó ver algún que otro ciervo, y paramos en la carretera para ver a un lagarto que soleaba en el asfalto.
     Paramos un rato también en el Mirador de los Pastores, desde donde vimos pasar volando vencejos, aviones y palomas sobre las dehesas de los alrededores. Después iniciamos el Sendero de los Cuatro Términos porque culmina en un punto donde se juntan los términos municipales de Andújar, Villanueva de la Reina, Baños de la Encina y El Hoyo. Jara pringosa, enebros de la miera, labiérnagos y madroños constituyen el sotobosque que circunda este sendero, del que despuntan encinas y alcornoques, y bajo cuya sombra brotan las peonías. Nos vimos envueltos en la esencia misma del Monte Mediterráneo. Carboneros, pinzones y arrendajos aportaban sonido al bosque, a los cuales llegamos a ver.

Las dehesas, vistas desde el Mirador de los Pastores

     Almorzamos en el Área Recreativa de La Aliseda, por donde pasó un águila calzada sobre el dosel del pinar. Podía oírse el canto de la tórtola común, y también se movió por allí algún que otro arrendajo. Después nos dirigimos hacia la aldea de El Centenillo, donde completamos nuestros recorridos senderistas con dos cortos itinerarios. En ambos contemplamos restos del patrimonio minero de la zona. Primero hicimos el Sendero circular de Pozo Nuevo, con espectaculares vistas a las lomas del este, nexo de unión entre la Sierra de Andújar y Despeñaperros. Se oyeron pinzones y algún carbonero durante el recorrido.

Sierras orientales, a caballo entre Andújar y Despeñaperros

     Al pasar por el poblado de El Centenillo, para dirigirnos al inicio del Sendero del Cerrillo del Plomo pudimos ver gorriones y estorninos, pero nos fijamos en una lavandera boyera que se movía por sus aledaños. Al mirarla detenidamente, nos dimos cuenta que se trataba de un macho de la raza italiana, que exhibía el casco de la cabeza gris oscuro.
     El Sendero del Cerrillo del Plomo es lineal, bajando por lo más profundo en un valle, entre pinares, hasta llegar al cerro propiamente dicho, donde escuchamos al agateador y al pico picapinos. Al pájaro carpintero lo acabamos viendo cuando levantó el vuelo. De vuelta, cuando íbamos subiendo se nos cruzó una joven lagartija colilarga y vimos a una pareja de chovas, que habían llamado nuestra atención con sus voces. De los pinares circundantes a la senda también las ásperos sonidos del arrendajo.

Anochecer en la Sierra de Andújar

     En el camino de vuelta, al atardecer, se multiplicaron el número de ciervos que vimos, alguno hasta en la misma pista. Pero al poco de haber iniciado el camino nos detuvimos a contemplar el vuelo de tres águilas calzadas. Durante la marcha levantamos a nuestro paso, pinzones y totovías, así como algún mirlo que se cruzó en el camino. Además se atravesó la carretera un apresurado zorro, y al pararnos para tratar de verlo, descubrimos la silueta de una rapaz posada junto a una alberca. Cuando levantó el vuelo comprobamos que se trataba de un ratonero, Pero se siguieron sucediendo cosas, y en la alberca deparamos que nadaban una pareja de patos. Cuando salieron a tierra, y dejó de darles directamente la luz del sol, aseguramos que se trataba de azulones. Otra parada se la dedicamos a un águila culebrera que estaba posada en lo alto de una torreta metálica del tendido eléctrico. Nos paramos un rato en el Mirador de los Alarcones, a comisquear algo, mientras contemplábamos con las últimas luces el Embalse del Rumblar. En el entorno, había trigueros, estorninos, gorriones y tórtolas turcas. Al caer la oscuridad, solo vimos algunos ciervos más, de los que estaban junto a la carretera.

(*) Fotografías: gentileza de Elena Pulido.


Lista de Especies Observadas (Orden Sistemático):

  • Liebre Ibérica (Lepus granatensis)
  • Zorro Rojo (Vulpes vulpes)
  • Ciervo Rojo (Cervus elaphus)
  • Ánade Azulón (Anas platyrhynchos)
  • Buitre Leonado (Gyps fulvus)
  • Busardo Ratonero (Buteo buteo)
  • Culebrera Europea (Circaetus gallicus)
  • Aguililla Calzada (Aquila pennata)
  • Perdiz Roja (Alectoris rufa)
  • Paloma Torcaz (Columba palumbus)
  • Tórtola Europea (Streptopela turtur)
  • Tórtola Turca (Streptopela decaocto)
  • Críalo Europeo (Clamator glandarius)
  • Abejaruco Común (Merops apiaster)
  • Abubilla (Upupa epops)
  • Vencejo Común (Apus apus)
  • Pito Real Ibérico (Picus sharpei)
  • Pico Picapinos (Dendrocopos major)
  • Cogujada Montesina (Galerida theklae)
  • Totovía (Lullula arborea)
  • Golondrina Común (Hirundo rustica)
  • Avión Común (Delichon urbicum)
  • Lavandera Boyera Alemana (Motacilla flava flava)
  • Lavandera Boyera Italiana (Motacilla flava cinereocapilla)
  • Mirlo Común (Turdus merula)
  • Zorzal Charlo (Turdus viscivorus)
  • Carbonero Común (Parus major)
  • Agateador Común (Certhia brachydactyla)
  • Alcaudón Común (Lanius senator)
  • Alcaudón Real (Lanius meridionalis)
  • Arrendajo Común (Garrulus glandarius)
  • Rabilargo Ibérico (Cyanopica cooki)
  • Urraca (Pica pica melanotos)
  • Chova Piquirroja (Pyrrhocorax pyrrhocorax)
  • Estornino Negro (Sturnus unicolor)
  • Gorrión Común (Passer domesticus)
  • Pinzón Vulgar (Fringilla coelebs coelebs)
  • Triguero (Miliaria calandra)
  • Lagartija Colilarga (Psammodromus algirus)
  • Lagarto Ocelado (Timon lepidus lepidus)

jueves, 10 de marzo de 2016

CENSO DE MIRLOS EN EL CERCADO DEL CIPRÉS

     Un día más, acompañé a Elena esta mañana en su trabajo para una asignatura de Biología, un censo de mirlos que está realizando en el Cercado del Ciprés. Además de los mirlos, aprovechamos para fijarnos en otras especies, y aunque nunca coincide que se repitan todas en un mismo día, cada vez que hemos ido allí nos ha servido para engrosar nuestra lista de observaciones en las dos horas (habitualmente de 10 a 12) que dedicamos a recorrer las 11’5 Ha que tiene el parque de superficie, y para ubicar por zonas algunas especies en el interior del recinto.
     Las tórtolas turcas, los estorninos, los verderones y los verdecillos se encuentran casi por doquier en el parque. Si no se ven, se delatan con sus cantos. Abundan también los gorriones comunes, y algo menos los morunos, que como en días anteriores, no han faltado tampoco hoy en nuestro recorrido. Las garcillas bueyeras las solemos observar en un campo de siembra contiguo al parque, sobre el que hoy paso en vuelo el cernícalo. Los mirlos aparecen en los puntos donde hay cubierta arbustiva. A menudo los localizamos de oído. Los rabilargos se suelen mover por el pinar y su entorno. Hoy hemos podido presenciar como un valiente mirlo encaraba a un rabilargo para expulsarlo de su territorio. El ruiseñor bastardo tardó en manifestar su voz algo más tarde que de costumbre. Pueden verse a las golondrinas dando pasadas a baja altura en las áreas más despejadas
     Esta mañana se le unió al áspero reclamo del verderón, el triguero cantando, desde lo alto de un sauce donde estaba posado. Tres currucas cabecinegras nos entretuvieron un rato en sus inquietas persecuciones, que vimos con bastante claridad dado que elegían para posarse unos arbustos caducifolios, todavía desprovistos de hoja. Elena descubrió un jilguero que yo tan solo pude ver en vuelo. Lo mismo me pasó con un conejo que ella localizó, y yo solo pude ver a la carrera. Pasó rápidamente una lavandera blanca en vuelo, que pude identificar por su canto. Pude ver apenas un instante un picogordo posado en la horquilla de un árbol aún deshojado. Se soleaban en una piedra cuatro oscuras salamanquesas bien entrada la mañana.
     Por las sendas que separan los parterres del parque se dejaron ver un par de petirrojos y una hembra de colirrojo tizón. Un mosquitero común se movía entre la maraña de ramas de una encina, bajo la cual, se escuchaba el melódico canto que la curruca capirotada entonaba desde los lentiscos donde se ocultaba. Casi terminando, Elena vio descolgarse de las ramas de un seto una rata. Nos quedamos quietos, esperando ver cual era la reacción del roedor, que también se había quedado inmóvil en la repisa. Tras unos instantes de incertidumbre se aventuró a cruzar el camino, permitiéndome reconocerla por sus proporciones y características como una rata común. El carbonero suma su canto más tarde al repertorio sonoro que puede oírse en el Cercado del Ciprés.
     A pesar de tratarse de un parque urbano, que aunque está a las afueras, está bastante concurrido, y de haber desaparecido las gallinetas a causa de la presión predadora ejercida por los gatos domésticos, la razón por la que este espacio de modesto tamaño alberga estas especies, y otras más que escaparon a nuestra observación, o bien no se encuentran estacionalmente, la encontramos en su vegetación, pues reproduce un pequeño mosaico de la diversidad paisajística y formaciones vegetales que podemos encontrar en la Sierra de Andújar.


Lista de Especies Observadas (Orden Sistemático):

  • Rata Parda (Rattus norvegicus)
  • Conejo Europeo (Oryctolagus cuniculus algirus)
  • Garcilla Bueyera (Bubulcus ibis)
  • Cernícalo Vulgar (Falco tinnunculus)
  • Tórtola Turca (Streptopelia decaocto)
  • Golondrina Común (Hirundo rustica)
  • Lavandera Blanca (Motacilla alba alba)
  • Petirrojo Europeo (Erithacus rubecula)
  • Colirrojo Tizón (Phoenicurus ochruros)
  • Mirlo Común (Turdus merula)
  • Ruiseñor Bastardo (Cettia cetti)
  • Curruca Cabecinegra (Sylvia melanocephala)
  • Curruca Capirotada (Sylvia atricapilla)
  • Mosquitero Común (Phylloscopus collybita)
  • Carbonero Común (Parus major)
  • Rabilargo Ibérico (Cyanopica cooki)
  • Estornino Negro (Sturnus unicolor)
  • Gorrión Común (Passer domesticus)
  • Gorrión Moruno (Passer hispaniolensis)
  • Verdecillo Común (Serinus serinus)
  • Verderón Común (Chloris chloris)
  • Jilguero (Carduelis carduelis)
  • Picogordo (Coccothraustes coccothraustes)
  • Triguero (Miliaria calandra)
  • Salamanquesa Común (Tarentola mauritanica)

lunes, 22 de febrero de 2016

PASEO POR EL ARROYO DEL GALLO

     Subimos a la sierra a primeras horas de la tarde hace un par de días David y yo a recorrer un tramo del Arroyo del Gallo hasta llegar al conocido Salto del Gallo, donde se precipita el agua desde más de 20 metros de altura por una pared de granito. Aunque el día fue soleado y algo cálido, afortunadamente las últimas lluvias han propiciado que se mantenga la corriente de agua. Veníamos de haber echado la mañana en La Ropera, buscando espárragos, y como íbamos con la furgoneta, nos quedamos a dormir por La Lancha.
     Las urracas y los estorninos volaban por las verdes praderas donde pastan las vacas, que vimos al pasar por el paraje de Los Cerrillos. Más adelante, donde el denso monte bajo de chaparros abarca el paisaje desde los márgenes de la carretera hasta casi donde llega la vista, aparecen los grupos de rabilargos en nuestro camino.
     Antes de empezar nuestra marcha, nos cargamos de energía con un delicioso cocido montañés que había traído David de su casa, y que calentamos en la cocina de la furgo. Un petirrojo moviéndose entre las ramas de un pequeño pino inaugura nuestra caminata poco antes de llegar al arroyo. Nos fijamos en los renacuajos de sapo partero que vimos en las primeras pozas. La escorrentía del agua apenas podía silenciar al chochín, que entonaba con fuerza su voz entre la vegetación circundante al arroyo. Frondosos pinares crecen en ambas laderas que definen el cauce, por donde avanzaban nuestros pasos, que albergaban agateadores, trepadores y verdecillos, delatados por sus cantos, así como pinzones y carboneros, que además de oírlos, podíamos ver alguno que otro deambulando entre los claros del bosque. En algunas áreas el pinar está siendo aclarado selectivamente, para permitir el desarrollo de las encinas. Una abubilla se internó en el pinar, que había emprendido el vuelo desde las inmediaciones del arroyo. De vez en cuando pasaba alguna paloma torcaz volando sobre las copas, y también se podían oír sus arrullos mezclarse con otros sonidos del bosque. Altos, divisamos dos ratoneros volando sobre nosotros. Al llegar al Sato del Gallo unos aviones roqueros sobrevolaban la zona, y se descubrió una pareja de mirlos, saliendo entre los labiérnagos. Allí nos quedamos un rato, contemplando un paisaje, que hasta donde la vista alcanzaba, no había ninguna intervención humana que perturbara su esencia natural. Antes de marcharnos, David pudo ver una rana saltar al agua de una poza.

Procesionaria del Pino
(Thaumetopoea pityocampa)
     Prosiguen los pájaros del bosque inundándolo con su repertorio melódico en nuestro paseo a la vuelta. Pero me llama la atención el chochín, que pasa del canto al reclamo, y David no tarda en descubrir al diminuto pájaro en una retama cercana. Nos permite el normalmente inquieto pajarillo observarlo a placer, sin cesar su reclamo mientras tanto. Por unos instantes se oyó a la chova piquirroja, que aunque debió pasar cerca, no logramos ver. Aunque la falsa primavera, adelantada por las suaves temperaturas invernales, ya ha hecho que desfilen precozmente por el suelo las columnas de procesionaria (Thaumetopoea pityocampa), todavía se pueden ver alguna oruga en los bolsones que tejen en la punta de las ramas de los pinos piñoneros.
     Bañándose con los últimos rayos de sol de la tarde, sobre el verde césped que le da su nombre con la que es conocida en lengua inglesa, descubrimos una culebra de collar, una de nuestras especies de serpientes más difíciles de observar. Y digo nuestra, con todas sus consecuencias, pues mientras me dedico a escribir estas líneas, dos días después de esta andanza aquí descrita, me llega la noticia que justo hoy ha sido catalogada como especie propia, separada de la del resto de Europa, al existir la barrera de la reproducción cruzada en áreas de simpatría en el sur de Francia, donde coexisten lo que hasta ahora eran meramente dos subespecies de Natrix natrix. Esta rara culebra de agua que carecía del típico collar negro alrededor del cuello que le da su nombre común en castellano, no dudo en poner en práctica todos sus recursos defensivos. Primero se quedó quieta, tratando de pasar inadvertida entre la hierba, hasta el punto que David la pasó por encima sin advertir su presencia. Después produjo una secreción olorosa maloliente, y a continuación se enroscó haciéndose la muerta, hasta que encontró un agujero bajo una pequeña piedra en el que se introdujo. Decidimos ya dejarla en paz, pues la habíamos estado contemplando durante el tiempo suficiente.


Culebra de Collar Ibérica


























     Cogimos la furgoneta y nos dirigimos a un prado no muy lejano. Íbamos a comprobar una charca temporal en la que encontramos múltiples puestas de sapo corredor. Y aunque no dudamos que aquellos cordones gelatinosos de huevos negros pertenecían al sapo corredor, lo verificamos, al encontrar algunos adultos por la zona aledaña. En nuestras prospecciones también encontramos un escorpión, miriápodos, babosas, una culebrilla ciega y una salamanquesa rosada. Pero lo que más abundaba en el césped del prado eran las peludas orugas de los prados (Ocnogyna baetica), un endemismo ibérico, a veces confundido con la procesionaria, que ni siquiera es urticante.

Sapos Corredores


Oruga de Ocnogyna baetica

























     Repetimos el paseo por el arroyo antes de anochecer. La umbría vaguada por la que baja el agua ya estaba sumida en la penumbra. Los pájaros que cantaban por la tarde estaban ahora callados, sustituidos de vez en cuando por mirlos y algún petirrojo que interrumpían el silencio. Pudimos ver a un par de gamos habían salido a pastar de la espesura del pinar al claro cercano al cauce del arroyo, sin que se percataran de nuestra presencia. Más adelante también pudimos ver un par de agateadores en una encina, avanzando tronco arriba. Tenía la esperanza de poder escuchar retumbar el eco de la voz del cárabo en aquellos bosques, pero no acompañó la suerte.
     Cuando volvimos a la furgoneta, nos fuimos hacia La Lancha. La idea era en esta ruta nocturna encontrarnos con animales cruzando el camino que pudiéramos observar. Nada nuevo bajo el sol, o mejor dicho, bajo la luna, casi llena. Tan solo se nos cruzaron un par de sapos corredores, un conejo y un ratón, más un par de ciervos que vimos junto al camino, en tan largo trayecto. Estacionamos nuestra "casa" con ruedas en una de las curvas de La Lancha, con vistas a las lomas serranas en las que campea el lince entre encinas y lentiscos, donde tras cenar una tortilla de huevos camperos con los espárragos que recolectamos por la mañana, nos quedamos a pasar la noche, y ver si el nuevo día nos depararía alguna sorpresa mañanera. El silencio imperante en la noche, envolvía el ambiente montaraz en una profunda soledad.


Lista de Especies de Observadas (Orden Sistemático):

  • Ratón de Campo (Apodemus sylvaticus)
  • Conejo Europeo (Oryctolagus cuniculus algirus)
  • Ciervo Rojo (Cervus elaphus)
  • Gamo (Dama dama)
  • Busardo Ratonero (Buteo buteo)
  • Paloma Torcaz (Columba palumbus)
  • Abubilla (Upupa epops)
  • Avión Roquero (Ptyonoprogne rupestris)
  • Chochín Común (Troglodytes troglodytes)
  • Petirrojo Europeo (Erithacus rubecula)
  • Mirlo Común (Turdus merula)
  • Carbonero Común (Parus major)
  • Trepador Azul (Sitta europaea caesia)
  • Agateador Común (Certhia brachydactyla)
  • Rabilargo Ibérico (Cyanopica cooki)
  • Urraca (Pica pica melanotos)
  • Chova Piquirroja (Pyrrhocorax pyrrhocorax)
  • Estornino Negro (Sturnus unicolor)
  • Pinzón Vulgar (Fringilla coelebs coelebs)
  • Verdecillo Común (Serinus serinus)
  • Culebrilla Ciega (Blanus cinereus)
  • Salamanquesa Rosada (Hemidactylus turcicus)
  • Culebra de Collar Mediterránea (Natrix astreptophora)
  • Sapo Partero Ibérico (Alytes cisternasii)
  • Sapo Corredor (Epidalea calamita)

miércoles, 14 de mayo de 2014

TALLER DE AVES FORESTALES EN LA SIERRA MORENA CORDOBESA OCCIDENTAL

     Con motivo del Taller de Aves Forestales realizado durante este fin de semana en el Camping de Puente Nuevo (Villaviciosa de Córdoba), nos desplazamos el viernes por la tarde hasta allí Eva, Nazaret, Patricia y yo. El Taller lo organizaba El Bosque Animado, y lo impartía Rafael Romero Porrino, que a pesar de su juventud, es ya un reputado ornitólogo, fruto de la pasión que demuestra por las aves. Tras la presentación y la primera sesión teórica, hicimos un pequeño recorrido nocturno hasta el cercano Río Guadiato para observar a través del oído. Escuchamos a los ruiseñores, las ranas y los grillos, entre el sonido de la corriente, y a un lejano cárabo que también podía oírse desde el camping.

     Al alba del sábado, con el cárabo ululando a lo lejos, y las golondrinas y gorriones comenzando su jornada en el entorno del camping, iniciamos una interesante actividad, hacia las 6.40. Volvimos a orillas del Guadiato, para observar el paisaje sonoro, pero esta vez siguiendo una metodología de escucha, apuntando todas aquellas especies que lográsemos identificar por el oído en intervalos de 10 minutos. Hicimos un total de 6 tramos, por lo que estuvimos una hora sin movernos del sitio, en silencio, en los que el coro de ruiseñores, acompañados por el chochín, jugaron el papel protagonista durante todo el concierto. Las ranas comunes y la ranita meridional también pusieron sus cantos en escena.
     En el primer tramo todavía resonaban las risotadas del cárabo, que se prolongaron hasta el segundo. Y comienza también a sonar desde el principio la flauta del bosque, la oropéndola, que llegó hasta el quinto intervalo, donde ya solo emitió su áspera voz de reclamo.
     Aparecen en el segundo tramo la curruca capirotada, que solo faltó en el quinto tramo, y el ruiseñor bastardo, que estuvo callado durante el cuarto intervalo. O simplemente quizás pasaron desapercibidos a mi oído, al mezclarse con otros cantos.
     Se incrementan las especies que fui capaz de discriminar su voz en el tercer tramo, con el reclamo del verderón, los arrullos de la paloma torcaz, los graznidos del cuervo y el tamborileo de un pico picapinos. La paloma ya se estuvo escuchando hasta el final. Sin embargo al pico picapinos no lo pude detectar en el siguiente tramo.
     La única especie que figura en el cuarto tramo, y exclusivamente en este, es la chova piquirroja, de la que además pude ver a un par de ellas que pasaron en vuelo.
     Entra en escena el verdecillo, con su chorreo de notas, en el quinto tramo. La oropéndola ya solo deja oír su reclamo, antes de callarse. De dejan ver dos torcaces, además de seguir oyéndose sus arrullos. El picapinos vuelve a manifestarse mediante sus golpes en la madera de algún tronco, dejándose ver posteriormente en vuelo y emitiendo una nota de reclamo.
     Prosiguen los arrullos de las palomas y tamborileo del picapinos en el sexto y último tramo, al que se añaden los agudos pitidos del agateador, acompañando a los incesantes ruiseñores comunes, al chochín, al ruiseñor bastardo y a la curruca capirotada.
    Esta interesante estación de escucha pretendía demostrarnos como va variando el elenco de especies que cantan según el momento del día, a pesar de que una hora es poco tiempo para comprobarlo. Cuando nos dirigíamos hacia el camping, pasó un cuervo, que también lanzó al aire algunos graznidos.


Encinar

     Volvimos al camping, antes de iniciar la segunda actividad práctica, donde era fácil ver gorriones, golondrinas, estorninos y urracas en sus correrías entre sus instalaciones y las parcelas de acampada. Cantaban ya verdecillos y verderones por los alrededores, acompañando a la oropéndola.
     Y sin mucha demora, antes de que apretara el calor, nos dirigimos hasta el Monte de Cabeza Aguda para comenzar una ruta ornitológica, siguiendo el Sendero de las Fuentes. Antes de llegar al punto de parada pudimos ver el batido vuelo del pito real adentrarse en el pinar, dos zorzales charlos, un par de ciervas, y un águila calzada. Sobre el sitio donde aparcamos volaban los vencejos.
     El recorrido circular estuvo marcado por interesantes observaciones. Comenzamos escuchando el melódico cantar de una pareja de totovías que volaban en círculos, para a continuación fijarnos en los herrerillos comunes revoloteando entre las ramas de un eucalipto, del que salió volando una paloma torcaz que se internó en el pinar próximo, donde se podía oír al mirlo y los agateadores. Desde el camino despegaron unos pinzones. Otra águila calzada planeaba en el cielo, y más allá, pasaban buitres leonados en vuelo de crucero.
     Al llegar a una vaguada adehesada, Rafa hizo que nos detuviésemos a escuchar el canto del mosquitero papialbo, que con un poco de paciencia acabamos descubriendo cuando volaba de encina en encina, cuando permanecía fugazmente posado en las ramas bajas. Además, se podía oír el repetitivo canto del triguero. En aquella vaguada había charcas en las que había algunos renacuajos, y en cuyas inmediaciones encontramos un pequeño sapo corredor. El calor empezaba a apretar, y era preferible estar a las sombra. Mirando al cielo contemplamos el paso de un buitre negro, y el vuelo en círculos de otra águila calzada. Poco más adelante Rafa localizó una tarabilla norteña posada sobre la flor de un gamón, a pleno sol. Más abajo, entre unos pequeños eucaliptos, por donde pasaron unos jilgueros, Rafa detectó por el oído a la curruca carrasqueña, y aunque fugazmente, la acabamos viendo en vuelo, y posarse de nuevo, aunque entre las ramas. Y no muy lejos de aquella vaguada, en las profundidades del encinar que ascendía por la suave ladera, donde cantaba el petirrojo, Rafa nos indicó donde se encontraban una pareja de colirrojos reales.

Pinar

     A lo largo del sendero, nos encontramos con algunos pilones y fuentes, que dan su nombre al sendero. En uno de estos pilones, que conservaba agua todavía, por hallarse bajo las sombras del encinar, encontramos una joven culebra viperina. Se podía escuchar por los alrededores el canto del chochín y de la curruca capirotada.
     Ascendía el camino de nuevo, por una leve cuesta. De un talud, salieron volando un par de escribanos montesinos, que nos dejaron escuchar sus reclamos. Al adentrarnos en un pinar oímos el agudo canto del agateador. También escuchamos las estrofas de los carboneros, al ansioso herrerillo capuchino, y los pinzones, los cuales acabamos viendo. También oímos los ásperos graznidos del arrendajo, y viendo a tres de estos córvidos. Al salir de la espesura del bosque vimos al águila culebrera.
     En el entorno del lugar donde habíamos dejado aparcados los coches podía oírse el griterío de los gorriones chillones. De vuelta, por el camino pudimos ver un par de abejarucos, de los que también se oían sus gorgoteos. Y al llegar al camping, un milano negro volaba por las cercanías. Podían oírse verderones y verdecillos. Conocimos a Rafael Tamajón, un experto en entomología, pero sobre todo en aracnología, quien formaba parte de la organización y se incorporó a curso desde ese momento, con quien mis compañeras y yo compartimos buenos ratos de charlas.

     El domingo por la mañana comenzamos otra ruta ornitológica, el ascenso al pico Névalo. En el punto de partida, y cuando apenas habíamos empezado a andar, pudimos escuchar al torcecuello. Los rabilargos frecuentaban la zona de transición entre el olivar y el bosque. Al poco tiempo de haber empezado a andar, paramos ante los chillidos del críalo, pudiendo ver una pareja bastante cerca. Se escuchaba también la melodía de la totovía, pero en cambio no llegamos a verla.
     Al entrar al pinar, nos paramos en una zona dominada por coscojas y encinas de porte arbustivo, mezcladas con zarzas, donde podían oírse muchos pájaros. Dominaba, no obstante, el potente canto del ruiseñor sobre todos los demás. Además podía distinguir claramente al mirlo y al chochín. Las currucas carrasqueña, y especialmente la capirotada y también el petirrojo, casi pasaban desapercibidos por la agudeza de sus voces. Y de fondo seguíamos teniendo el canto de la totovía, al que se sumó el reiterativo cuco.
     La marcha por un camino abierto, bajo el pinar, nos permitieron escuchar las estrofas del carbonero común, los arrullos de la paloma torcaz, los relinchos del pito real y las notas de los verdecillos. Entre las ramas de una encina, la borde del camino, vimos una pareja de herrerillos capuchinos, a los que habíamos localizado por el oído.

Restos del Castillo del Névalo

     Cerca ya de la cumbre, a pesar de su modesta altitud, el bosque desaparecía, para dejar paso al matorral, más o menos denso, donde podía oírse a la curruca cabecinegra, dejándose ver un par de ejemplares en su frágil vuelo entre los arbustos. Además de contemplar el paisaje de Sierra Morena, que nos rodeaba allá adonde mirásemos, desde la cima podíamos ver el veloz vuelo de los vencejos, acompañados de sus pitidos, al pasar cerca de donde estábamos. Bajo una estructura techada, quedaban los restos de un nido de golondrina dáurica, que el año pasado había estado ocupado por vencejo cafre, según nos contó Rafa. Pero nuestra estancia allí estuvo dedicada la observación de buitres, sobre todo leonados, entre los que se dejó ver algún que otro negro. También vimos el vuelo de un gavilán y de un cuervo.

Vista panorámica de Sierra Morena

     Bajamos por el mismo camino. Los pinzones habían empezado a cantar bajo las sombras del pinar por el que volvíamos. Persistían los arrullos de las torcaces. Y en aquella zona arbustiva, seguían cantando, aunque con menos intensidad el ruiseñor, el mirlo y el chochín, dejándose ver por allí un petirrojo. Y bajo el fuerte sol del medio día, caminando por la zona donde el bosque se pierde, dando paso al olivar, oímos al jilguero, entre las insistentes notas del triguero.
     Además de las urracas, las golondrinas, los gorriones y los estorninos, cuando llegamos al camping al finalizar la actividad, pudimos ver el águila culebrera. El Taller de Aves Forestales concluyó después de comer.
    

(*) Fotografías: gentileza de Rafael Tamajón.

FECHA
LUGAR
ESPECIE
OBSERVACIÓN
10/05/2014
Monte de Cabeza Aguda
Ciervo Rojo
(Cervus elaphus)
2 hembras
10/05/2014
Camping de Puente Nuevo
Milano Negro
(Milvus migrans)
Un ind.
10/05/2014
Sendero de las Fuentes
Buitre Leonado
(Gyps fulvus)
Algunos
10/05/2014
Sendero de las Fuentes
Buitre Negro
(Aegypius monachus)
Un ind.
10/05/2014
Sendero de las Fuentes
Culebrera Europea
(Circaetus gallicus)
Un ind.
10/05/2014
Cabeza Aguda. Sendero de las Fuentes
Aguililla Calzada
(Aquila pennata)
3 inds. (morfo claro)
10/05/2014
Río Guadiato. Cabeza Aguda.
Paloma Torcaz
(Columba palumbus)
3 inds. Oída
10/05/2014
Río Guadiato. Camping
Cárabo Común
(Strix aluco sylvatica)
Oído
10/05/2014
Monte de Cabeza Aguda
Vencejo Común
(Apus apus)
Pocos
10/05/2014
Monte de Cabeza Aguda
Abejaruco Europeo
(Merops apiaster)
2 inds. Oído
10/05/2014
Monte de Cabeza Aguda
Pito Real
(Picus viridis sharpei)
Un ind.
10/05/2014
Río Guadiato
Pico Picapicnos
(Dendrocopos major)
Un ind. Oído
10/05/2014
Cabeza Aguda. Sendero de las Fuentes
Totovía
(Lullula arborea)
2 inds. Oída
10/05/2014
Río Guadiato. Sendero de las Fuentes
Chochín Común
(Troglodytes troglodytes)
Oído
10/05/2014
Sendero de las Fuentes
Petirrojo Europeo
(Erithacus rubecula)
Oído
10/05/2014
Río Guadiato
Ruiseñor Común
(Luscinia megarhynchos)
Oído
10/05/2014
Sendero de las Fuentes
Colirrojo Real
(Phoenicurus phoenicurus)
Una pareja. Oído
10/05/2014
Sendero de las Fuentes
Tarabilla Norteña
(Saxicola rubetra)
Un ind.
10/05/2014
Sendero de las Fuentes
Mirlo Común
(Turdus merula)
Oído
10/05/2014
Monte de Cabeza Aguda
Zorzal Charlo
(Turdus viscivorus)
2 inds.
10/05/2014
Río Guadiato
Ruiseñor Bastardo
(Cettia cetti)
Oído
10/05/2014
Sendero de las Fuentes
Curruca Carrasqueña
(Sylvia cantillans)
Un ind. Oída
10/05/2014
Río Guadiato. Sendero de las Fuentes
Curruca Capitortada
(Sylvia atricapilla)
Oída
10/05/2014
Sendero de las Fuentes
Mosquitero Papialbo
(Phylloscopus bonelli)
Un ind. Oído
10/05/2014
Sendero de las Fuentes
Carbonero Común
(Parus major)
Pocos. Oído
10/05/2014
Sendero de las Fuentes
Herrerillo Común
(Cyanistes caeruleus)
Pocos. Oído
10/05/2014
Sendero de las Fuentes
Herrerillo Capuchino
(Lophophanes cristatus)
Pocos. Oído
10/05/2014
Río Guadiato. Sendero de las Fuentes
Agateador Común
(Certhia brachyodactyla)
Oído
10/05/2014
Río Guadiato. Sendero de las Fuentes. Camping
Oropéndola Europea
(Oriolus oriolus)
Oída
10/05/2014
Sendero de las Fuentes
Arrendajo Común
(Garrulus glanndarius)
3 inds. Oído
10/05/2014
Camping de Puente Nuevo
Urraca
(Pica pica melanotos)
Pocas. Oída
10/05/2014
Río Guadiato
Chova Piquirroja
(Pyrrhocorax pyrrhocorax)
2 inds. Oída
10/05/2014
Río Guadiato
Cuervo Común
(Corvus corax)
Un ind. Oído
10/05/2014
Camping de Puente Nuevo
Estornino Negro
(Sturnus unicolor)
Pocos. Oído
10/05/2014
Camping de Puente Nuevo
Gorrión Común
(Passer domesticus)
Pocos. Oído
10/05/2014
Monte de Cabeza Aguda
Gorrión Chillón
(Petronia petronia)
Oído
10/05/2014
Sendero de las Fuentes
Pinzón Vulgar
(Fringilla coelebs coelebs)
Algunos. Oído
10/05/2014
Río Guadiato. Sendero de las Fuentes. Camping
Verdecillo Común
(Serinus serinus)
Oído
10/05/2014
Río Guadiato. Camping de Puente Nuevo
Verderón Común
(Chloris chloris)
Oído
10/05/2014
Sendero de las Fuentes
Jilguero
(Carduelis carduelis)
Pocos. Oído
10/05/2014
Sendero de las Fuentes
Escribano Montesino
(Emberiza cia)
2 inds. Oído
10/05/2014
Sendero de las Fuentes
Triguero
(Miliaria calandra)
Oído
10/05/2014
Sendero de las Fuentes
Culebra Viperina
(Natrix maura)
Un ind. juvenil
10/05/2014
Sendero de las Fuentes
Sapo Corredor
(Epidalea calamita)
Un adulto inmaduro
10/05/2014
Río Guadiato
Ranita Meridional
(Hyla meridionalis)
Oído
10/05/2014
Río Guadiato
Rana Verde Ibérica
(Pelophylax perezi)
Oído
11/05/2014
Subida al Névalo
Buitre Leonado
(Gyps fulvus)
Varios
11/05/2014
Subida al Névalo
Buitre Negro
(Aegypius monachus)
Pocos
11/05/2014
Camping de Puente Nuevo
Culebrera Europea
(Circaetus gallicus)
Un ind.
11/05/2014
Subida al Névalo
Gavilán Común
(Accipiter nisus)
Un ind.
11/05/2014
Subida al Névalo
Paloma Torcaz
(Columba palumbus)
Un ind. Oída
11/05/2014
Subida al Névalo
Vencejo Común
(Apus apus)
Algunos. Oído
11/05/2014
Subida al Névalo
Críalo Europeo
(Clamator glandarius)
2 inds. Oído
11/05/2014
Subida al Névalo
Cuco Común
(Cuculus canorus)
Oído
11/05/2014
Subida al Névalo
Torcecuello Euroasiático
(Jynx torquilla)
Oído.
11/05/2014
Subida al Névalo
Pito Real
(Picus viridis sharpei)
Oído
11/05/2014
Subida al Névalo
Totovía
(Lullula arborea)
Oída
11/05/2014
Camping de Puente Nuevo
Golondrina Común
(Hirundo rustica)
Pocas
11/05/2014
Subida al Névalo
Chochín Común
(Troglodytes troglodytes)
Oído
11/05/2014
Subida al Névalo
Petirrojo Europeo
(Erithacus rubecula)
Un ind. Oído
11/05/2014
Subida al Névalo
Ruiseñor Común
(Luscinia megarhynchos)
Oído
11/05/2014
Subida al Névalo
Mirlo Común
(Turdus merula)
Oído
11/05/2014
Subida al Névalo
Curruca Carrasqueña
(Sylvia cantillans)
Oída
11/05/2014
Subida al Névalo
Curruca Cabecinegra
(Sylvia melanocephala)
2 inds. Oída
11/05/2014
Subida al Névalo
Curruca Capirotada
(Sylvia atricapilla)
Oída
11/05/2014
Subida al Névalo
Carbonero Común
(Parus major)
Oído
11/05/2014
Subida al Névalo
Herrerillo Capuchino
(Lophophanes cristatus)
2 inds. Oído
11/05/2014
Subida al Névalo
Rabilargo Ibérico
(Cyanopica cooki)
Algunos
11/05/2014
Camping de Puente Nuevo
Urraca
(Pica pica melanotos)
Pocas
11/05/2014
Subida al Névalo
Cuervo Común
(Corvus corax)
Un ind.
11/05/2014
Camping de Puente Nuevo
Estornino Negro
(Sturnus unicolor)
Algunos
11/05/2014
Camping de Puente Nuevo
Gorrión Común
(Passer domesticus)
Algunos
11/05/2014
Subida al Névalo
Pinzón Vulgar
(Fringilla coelebs coelebs)
Oído
11/05/2014
Subida al Névalo
Verdecillo Común
(Serinus serinus)
Oído
11/05/2014
Subida al Névalo
Jilguero
(Carduelis carduelis)
Oído
11/05/2014
Subida al Névalo
Triguero
(Miliaria calandra)
Oído