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domingo, 16 de noviembre de 2014

ESCAPADA A SIERRA MADRONA, POR LA SIERRA DE ANDÚJAR

     Tras varios días seguidos de lluvia, aprovechamos la calma de ayer Raimundo y yo para salir de campo. Fuimos hasta Sierra Madrona, atravesando la Sierra de Andújar. Más allá de los animales que pudimos ver, destacó la presencia del agua en el paisaje, que se precipitaba a través de los arroyos, o se acumulaba en charcos.
     Carretera arriba, hacia la sierra, me fijé en unas palomas torcaces posadas en un eucalipto, en los estorninos alineados en los tendidos eléctricos, y en los rabilargos que se movían por el entorno. En Las Viñas realizamos nuestra primera parada, corta, pero en la que nos dio tiempo a escuchar la continua y variada cascada de notas de los estorninos, acompañados del agudo canto de los petirrojos, como música de fondo, a la que de vez en cuando se le imponía los graves reclamos de algún cercano herrerillo o del pico picapinos que no acertamos a ver.
     Seguimos adelante, viendo algunas urracas por las cercanías de la carretera. La siguiente parada la hicimos al cruzar el Río Jándula para contemplar a un par de cercanas grajillas posadas en la desnuda rama de un chopo, la mayoría de los cuales están vestidos ahora de amarillo.
     Pocos ciervos y numerosos buitres fueron la razón principal de algunas de nuestras siguientes paradas. A veces resultaba difícil determinar la especie de buitre que estábamos viendo, pues aunque no volaban demasiado altos, lo hacían contra el gris oscuro de las nubes. Las siluetas nos ayudaban bastante a discernir los negros que se mezclaban con los cuantiosos leonados. Entre tanto podían escucharse a los arrendajos y al pito real, que habíamos visto cuando íbamos en marcha por la carretera, así como también rabilargos y algunos zorzales. Los bandos de pinzones también podían verse fácilmente al levantarlos a nuestro paso. Dediqué una pequeña parada a un petirrojo posado sobre la horquilla más alta de una rama seca. En otra parada nos acercamos a un arroyo, donde una rana se delató al saltar al agua. Más otra parada en la que nos dedicamos a recolectar unos cuantos madroños, tarea que mientras realizábamos, nos acompañaba con sus cantos el trepador azul, el herrerillo y los petirrojos que estaban por los aledaños.


Arroyo de la Sierra de Andújar

     Abundaban los buscadores de setas en Sierra Madrona. Podíamos ver sus coches aparcados junto a la carretera al pasar. El lugar que elegimos para campear fue el tramo alto del Río Jándula. Dirigiéndonos hacia allí, paralelos a las cumbres rocosas, podíamos ver altos a los buitres leonados sobrevolándolas. El primer sitio al que quisimos ir era la Hoz del Jándula, pero el abundante caudal de este río, al que le aunaba el del Robledillo, nos lo impidieron. Envidiamos al andarríos grande y a la garza real que podían desplazarse en vuelo sobre el río, y posarse allá donde les daba la gana. De lejos se oía al ruiseñor bastardo. Y llegamos a ver a una pequeña rana que prefería la tranquilidad de un pequeño charco, que los agitados caudales de los ríos próximos.

Hoces del Río Jándula

     El siguiente sitio al que fuimos, donde almorzamos y echamos casi el resto de la tarde, hasta que decidimos irnos, fue otra zona próxima al río. Unos pitidos cortos y de timbre agudo se repetían a un ritmo continuo sin variaciones. En mis pensamientos era incapaz de identificar al pájaro que producía semejante sonido. No podían ser los cuatro cormoranes que se movían por allí, y que paraban sobre unas piedras, aguas arriba, ni la garza que levantó el vuelo cuando nos vio aparecer. Tampoco eran los aviones roqueros, ni los lejanos buitres que con su vuelo cicleante coronaban la sierra. Dejé de prestarle atención, y entre tanto Raimundo localizó un grupo integrado por seis cabras en el roquedo de la otra orilla. Estuvimos siguiéndolas con la vista en su ascenso por la inclinada cornisa, hasta que se perdieron.

Cabras Monteses

     Apenas unos momentos después, por puro azar, dejé caer la mirada perdida sobre la corriente del río, sin estar buscando nada más allá del sosiego. Pero hay algo que irrumpe a la superficie desde el fondo oculto por las turbias aguas y me obliga a fijarme en ello. Un breve instante de desconcierto me sacude la mente, tratando de averiguar lo que es. Podría ser la cabeza de un pez, pero es una silueta más grande la que asoma en el río, avanzando aguas abajo, y que seguidamente desaparece bajo el líquido elemento. Justo en ese preciso instante, me atrevo a decirle a Raimundo que acabo de ver una nutria, aun cuando el margen de la duda, por la fugacidad del acontecimiento, estaba en mi cabeza.
     Deliberábamos los dos sin quitarle la vista al río. Cada segundo pasaba lentamente, y me hacía perder a pasos agigantados la esperanza de que volviera a emerger la señora del río. Pero lo hizo, dándome tiempo a señalársela a Raimundo. Ahora iba vadeando las aguas de tal manera que también podíamos apreciar la parte dorsal del alargado cuerpo del mustélido acuático. Y con los prismáticos, descubrimos que lleva un enorme pez atrapado entre sus fauces. Raimundo cae en la cuenta sobre la autoría en la nutria de esos repetitivos y silbantes sonidos que llevábamos oyendo desde hacía rato. Y efectivamente comprobamos que dejábamos de oírlos cada vez que se sumergía, y que nuevamente escuchábamos cada vez que asomaba la cabeza. Curso abajo se fue, hasta que la perdimos de vista y dejamos de oírla.
     Continuamos un rato más por las inmediaciones. Por aquel tramo del río se movían ahora un par de lavanderas cascadeñas. Los cormoranes estaban aguas arriba, y aguas abajo una garza real que de vez en cuando lanzaba al aire su graznido mientras volaba. Un mirlo, dando su voz de alarma, salió al descubierto desde unos sauces de la orilla. Y descubrimos un galápago sobre una piedra en medio del ya umbrío río por la caída de la luz. Pero la nutria era la protagonista del reciente recuerdo en nuestra memoria y en nuestro intercambio de impresiones.
     Los ciervos se volvieron más activos con la caída de la tarde, que vimos en mayor número al volver. Incluso paramos para ser testigos de una pelea entre machos. Aún luchan y aún berrean los señores del bosque en pleno Noviembre. Mientras los contemplábamos, un petirrojo que salió de un lentisco, se interpuso en mi campo visual. Pude ver otro más cuando íbamos circulando, y también una perdiz que se nos cruzó por la carretera.

(*) Fotografías: gentileza de Raimundo Gómez.


Lista de Especies Observadas (Orden Sistemático):

  • Nutria Paleártica (Lutra lutra)
  • Cabra Montés (Capra pyrenaica hispanica)
  • Ciervo Rojo (Cervus elaphus)
  • Cormorán Grande (Phalacrocorax carbo)
  • Garza Real (Ardea cinerea)
  • Buitre Leonado (Gyps fulvus)
  • Buitre Negro (Aegypius monachus)
  • Perdiz Roja (Alectoris rufa)
  • Andarríos Grande (Tringa ochropus)
  • Paloma Torcaz (Columba palumbus)
  • Pito Real (Picus viridis sharpei)
  • Pico Picapinos (Dendrocopos major)
  • Avión Roquero (Ptyonoprogne rupestris)
  • Lavandera Cascadeña (Motacilla cinerea)
  • Petirrojo Europeo (Erithacus rubecula)
  • Mirlo Común (Turdus merula)
  • Zorzal Común (Turdus philomelos)
  • Ruiseñor Bastardo (Cettia cetti)
  • Herrerillo Común (Cyanistes caeruleus)
  • Trepador Azul (Sitta europaea caesia)
  • Arrendajo Común (Garrulus glandarius)
  • Rabilargo Ibérico (Cyanopica cooki)
  • Urraca (Pica pica melanotos)
  • Grajilla Común (Corvus monedula)
  • Estornino Negro (Sturnus unicolor)
  • Pinzón Vulgar (Fringilla coelebs coelebs)
  • Galápago Leproso (Mauremys leprosa)
  • Rana Verde Ibérica (Pelophylax perezi)

viernes, 14 de marzo de 2014

PRELUDIO DE PRIMAVERA EN LA SIERRA DE ANDÚJAR

     Hace un par de días salí por la sierra con un cliente. La jornada no me aportó nada que no hubiera visto antes, pero mereció la pena en cuanto a la gran cantidad de aves que observamos. Y es que a las especies residentes y habituales de la zona, hay que añadirle la presencia de las invernales más rezagadas, que aún no han abandonado estos parajes, y la llegada de las primeras estivales, que anunciando la incipiente primavera, permanecerán hasta el verano o el otoño.
     Por el carril que recorríamos, dirigiéndonos al área de campeo, vimos algún que otro ciervo, y también unos conejos, los cuales nos hizo detenernos unos instantes para contemplarlos. Seguimos nuestro recorrido que nos llevó un lugar desde el que divisábamos un valle con bosque adehesado. Entre los claros se movían perdices, urracas y conejos, y de vez en cuando hacía aparición alguna paloma en vuelo. Desde algún rincón de la dehesa provenían los pitidos del pito real. Más cerca, a nuestro lado podíamos oír la curruca rabilarga entre las jaras y romeros, y también a unos verdecillos que también llegamos a ver. La vegetación se espesaba subiendo por las laderas de los montes que circundaban el valle, por lo que resultaba muy difícil encontrar algún animal por allí, pero en un pino que crecía en lo más alto de un lejano monte, veo algo con los prismáticos que parece ser la silueta de una gran rapaz. Cuando dirijo el telescopio al pino y miro, descubro que se trata de un águila imperial. Permaneció allí durante bastante tiempo, hasta que en un determinado momento, cuando quisimos volver a verla, se había ido. Pero no estaba en el cielo, porque probablemente se habría echado al otro lado del monte.
     Después de un tiempo proseguimos nuestra ruta bajando hacia el valle, viendo más de cerca los conejos, que se apresuraban a refugiarse bajo los lentiscos, las perdices que salían corriendo, y las más desconfiadas urracas que echaban a volar antes de que nos acercáramos. Marchábamos paralelos a un arroyo que sobrevolaban unas golondrinas, las primeras del año, y bajo un pinar en el que vimos algún carbonero entre las ramas, y pinzones que estaban en el suelo y levantaban el vuelo a nuestro paso. Al pasar por una explanada donde la vegetación no era muy densa podíamos ver pequeños grupos de rabilargos y palomas, el vuelo ondulante del pito real que se alejaba de árbol en árbol y la abubilla que picoteaba en el prado. En los aledaños de una casa y una nave había algunos gorriones, camino adelante vimos más pinzones y también estorninos que se movían sobre la alfombra verde de hierba que revestía el suelo.
     Llegamos cerca del río, donde en sus cercanías proliferan los conejos, y estuvimos allí un rato entre varios pájaros que primero localizamos de oído, y que con paciencia lográbamos descubrir a los autores de algunas de las melodías tales como carboneros, herrerillos y el petirrojo. Más difícil de descubrir, pero también más grato cuando lo conseguimos, fueron los chochines. Uno de ellos se movía entre grandes rocas, más que volando parecía saltar como si fuese un ratón, hasta desaparecer entre las fisuras de los granitos. Otro se movía entre las apretadas ramas de un espino albar y hasta acabar penetrando en una zarza. En cambio no llegamos a ver a los agateadores ni a la totovía que también cantaban por allí cerca, ni tampoco al trepador azul que piaba con fuerza al otro lado del río o las ranas que se las oía cerca del agua. Entre los alisos y fresnos del río vimos pasar un pico picapinos, que de alguna forma nos atrajo a acercarnos a la orilla. Los galápagos, que estaban activos a pesar de ser un día fresco y nublado, se lazaron al agua en cuanto nos asomamos a la orilla. Desde aquí vimos una garza real aguas arriba, posada también en la orilla. Y desde aguas arriba vinieron algunos cormoranes, siguiendo el cauce del río, y después pasó, también en la misma dirección, una cigüeña negra.
     Al volver por el mismo camino vimos al mirlo, y a los pinzones los acompañaba un bando mixto de algunos verdecillos y unos pocos jilgueros. Subíamos entre apretado monte hacia otro sitio donde probar suerte, paralelos a la vaguada de un arroyo. Al llegar a la olla que formaba el pequeño valle, rodeada por cerros en los que crecían encinas y quejigos, vimos un pequeño grupo de gamos. Escuchábamos procedentes de estas manchas boscosas pinzones y carboneros. Al rato vimos unos mitos, a los que previamente habíamos oído.
     Bajando por el camino, pero para ir a otro sitio se nos cruzó un mirlo y vimos una abubilla sobre la pista. En el prado de la explanada descubrimos fácilmente al moteado zorzal charlo, que caminaba entre lavanderas blancas. También vimos alguna perdiz, y urracas, así como al pito real. Los rabilargos aparecían en otra zona, mientras subíamos una cuesta que nos llevaría a un punto elevado desde donde observar la explanada. Una pareja de cuervos voló por encima de nosotros, a poca distancia.
     El sol empezaba a brillar tímidamente entre las nubes, y el día parecía despejarse, pero no duró demasiado. Pero sin embargo permitió que los buitres echaran a volar, y así, mientras nosotros bajábamos desde la elevación en la infructuosamente habíamos estado observando un rato, los buitres se precipitaban sobre algún lugar que no podíamos ver. Entonces conduje hasta el primer lugar desde el que estuvimos observando al inicio de la jornada, y desde allí divisamos que los buitres se habían concentrado en torno a unos huesos secos de un animal de los que no sacaron mucho provecho. No eran muchos, un negro y seis leonados, más algunos más que ya habían echado a volar.
    No nos quedamos a esperar a que los últimos buitres se fueran. Ya empezaba a atardecer. Desde allí emprendí un recorrido hacia otro punto elevado. Se trataba de un amplio canchal de granito entre cuyas grietas crecían chaparros, y circundado por pinares. Podíamos oír a la curruca rabilarga entre los chaparros que le daban cobertura para no ser descubierta. Los ciervos empezaban mostrarse otra vez activos al atardecer, pero más llamativo me resultó escuchar los alaridos del cárabo cuando todavía había bastante luminosidad y quedaba rato para que anocheciese. De hecho, sacándole partido a esas últimas horas de luz que le quedaban al día, empezamos a ver sobre nuestras cabezas, como una detrás de otra, pero guardando cierta distancia entre ellas, fueron pasando varias águilas culebreras.


Lista de especies Observadas (Orden Sistemático):

  • Conejo Europeo (Oryctolagus cuniculus algirus)
  • Ciervo Rojo (Cervus elaphus)
  • Gamo (Dama dama)
  • Cormorán Grande (Phalacrocorax carbo)
  • Cigüeña Negra (Ciconia nigra)
  • Garza Real (Ardea cinerea)
  • Buitre Leonado (Gyps fulvus)
  • Buitre Negro (Aegypius monachus)
  • Culebrera Europea (Circaetus gallicus)
  • Águila Imperial Ibérica (Aquila adalberti)
  • Perdiz Roja (Alectoris rufa)
  • Paloma Torcaz (Columba palumbus)
  • Cárabo Común (Strix aluco sylvatica)
  • Abubilla (Upupa epops)
  • Pito Real (Picus viridis sharpei)
  • Pico Picapinos (Dendrocopos major)
  • Totovía (Lullula arborea)
  • Golondrina Común (Hirundo rustica)
  • Lavandera Blanca (Motacilla alba alba)
  • Chochín Común (Troglodytes troglodytes)
  • Petirrojo Europeo (Erithacus rubecula)
  • Mirlo Común (Turdus merula)
  • Zorzal Charlo (Turdus viscivorus)
  • Curruca Rabilarga (Sylvia undata)
  • Mito Común (Aegithalos caudatus irbii)
  • Carbonero Común (Parus major)
  • Herrerillo Común (Cyanistes caeruleus)
  • Trepador Azul (Sitta europaea caesia)
  • Agateador Común (Certhia brachyodactyla)
  • Rabilargo Ibérico (Cyanopica cooki)
  • Urraca (Pica pica melanotos)
  • Cuervo (Corvus corax)
  • Estornino Negro (Sturnus unicolor)
  • Gorrión Común (Passer domesticus)
  • Pinzón Vulgar (Fringilla coelebs coelebs)
  • Verdecillo Común (Serinus serinus)
  • Jilguero (Carduelis carduelis)
  • Galápago Leproso (Mauremys leprosa)
  • Rana Verde Ibérica (Pelophylax perezi)

sábado, 31 de agosto de 2013

CAMINO DE CARDEÑA

     Escribo estos párrafos, dedicados al día de ayer, en mi camino hacia el Centro de Visitantes de Venta Nueva, punto de encuentro donde comenzó el Voluntariado en la Sierra de Cardeña organizado por El Bosque Animado, aprovechando que hoy he tenido que volver a Andújar a atender una obligación. Me adelanté a la hora de llegada, a pesar de haber ido tranquilamente, como otras veces, por la carretera secundaria, para tener oportunidad de pararme si algún animal se dejaba ver de camino. Y así sucedió, y es este el motivo por el que he escrito esta entrada para mi blog.
     Pasado de Marmolejo y cruzado el Guadalquivir, me llamó la atención una pequeña concentración de rapaces que se arremolinaban en el aire. Me fijo con los prismáticos y compruebo se trataba de un grupo de halcones abejeros que pacientemente iban remontando altura, para proseguir su ruta migratoria postnupcial. Cuando se perdieron en el horizonte del despejado cielo, retomo mi camino yo también. Sobre la presa del Yeguas se veía alguna que otra lavandera blanca, pero le presté más atención al macho de colirrojo real que vi al cruzarla, otro ave que está aquí solo de paso en su viaje al sur. Y apenas un poco más adelante vuelvo a descubrir otro grupo de abejeros, y junto a ellos unos pocos milanos negros que buscaban aprovechar la misma corriente térmica.


Encinar con sotobosque arbustivo de la Sierra de Cardeña

     A parte de buitres leonados, y un par de águilas calzadas, además de algunos mirlos, poco más pude ver recorriendo un tramo que discurre entre apretado monte. Más adelante, me detuve en el anchurón de un cruce para ver un tercer grupo de abejeros. Cerca de ellos cicleaba un águila calzada, otra especie que también pronto se marchará de aquí. El siguiente y último trecho de carretera antes de llegar a Cardeña, pasada Venta del Charco, donde estamos alojamos durante el Voluntariado, está bordeado por dehesas en las que no resulta complicado ver urracas y rabilargos. En los tendidos eléctricos aparecían posadas tórtolas turcas, y los multicolores abejarucos, agrupados en pequeños bandos que pronto iniciarán su migración. En una alberca en medio del encinar aclarado permanecía apostada una garza real en la orilla. Los buitres coronaban altos el cielo.


Encinar adehesado

     La espera en el Centro de Visitantes, a que llegaran el resto de mis compañeros, me la amenizaron las golondrinas, que también se están preparando para irse, en un corto paseo por los alrededores. Y además de unos buitres que pasaron rápidos, en vuelo de crucero, también delató su presencia un ratonero con sus maullidos, que acabó descubriéndose al elevarse sobre el dosel del encinar.
     En este Voluntariado sabía que me reencontraría con David Gómez, con quien ya coincidí en el Voluntariado de Punta Entinas-Sabinar, pero no esperaba que Julia, una bióloga que fue compañera en un Taller del SARE en Andújar, también asistiera. A Florent Prunier, organizador del Voluntariado, precisamente lo conocí allí mismo, en la Sierra de Cardeña, en un Taller de Anfibios que impartió su asociación. Al resto de compañeros y monitoras acabo de conocerlos, pero seguro que formamos un buen equipo. Las actividades a las que nos dedicaremos en este Voluntariado son a hacer cajas-nido para páridos y a su colocación, estudio de los odonatos de la zona, y diseño de carteles sobre las especies de insectos y anfibios que habitan las charcas temporales.

(*) Fotografías: gentileza de Raquel Casado.


Lista de Aves Observadas (Orden Sistemático):

  • Garza Real (Ardea cinerea)
  • Milano Negro (Milvus migrans)
  • Buitre Leonado (Gyps fulvus)
  • Abejero Europeo (Pernis apivorus)
  • Busardo Ratonero (Buteo buteo)
  • Aguililla Calzada (Aquila pennata)
  • Tórtola Turca (Streptopelia decaocto)
  • Abejaruco Europeo (Merops apiaster)
  • Golondrina Común (Hirundo rustica)
  • Lavandera Blanca (Motacilla alba alba)
  • Colirrojo Real (Phoenicurus phoenicurus)
  • Mirlo Común (Turdus merula)
  • Rabilargo Ibérico (Cyanopica cyanus)
  • Urraca (Pica pica melanotos)

domingo, 23 de octubre de 2011

DOBLE SESIÓN DE HIDE: POR LA MAÑANA EN LA ROPERA

     A David le habían contado que un avetoro estaba parando en la desembocadura del Jándula, así que ayer por la mañana, temprano, decidimos ir en su busca. Aunque nos plantamos con el hide, ocultos entre la vegetación ripícola, a la orilla del río, no hubo suerte con la rara garza. En cambio si avistamos a muchas otras aves en las cuatro horas largas que allí estuvimos.
     En el corto trayecto que separa Andújar de La Ropera vimos algunos gorriones iniciando su actividad mañanera, y un mochuelo, oteando desde un poste, apurando su actividad nocturna.
     Cuando llegamos al sitio, decidimos montar el hide bajo las ramas de un sauce, y comenzó nuestra espera. Las primeras manifestaciones que tuvimos de las aves eran sonoras. La repetitiva estrofa del ruiseñor bastardo, la grave voz del verderón, y los ruidosos graznidos de los rabilargos. Poco a poco se veía alguna gallineta prospectando el borde de la orilla de enfrente, y el río era cruzado por algún mirlo, algún arrendajo, y varios rabilargos. Los patos parecían saber que estábamos allí, y solo pasaban en vuelo siguiendo el cauce.

Lavandera Cascadeña

     La orilla donde estábamos era bastante interesante, puesto que teníamos delante un extenso banco de lodo, y justo en frente un pequeño islote. Una garza real estuvo bastante tiempo posada sobre este banco de lodo, pero muy alejada de nosotros. Los andarríos chicos merodeaban algo más cerca, y de vez en cuando levantaban el vuelo y pasaban cerca de nosotros, dejando oír sus trinos. También acudieron a estos lodos algunos zorzales charlos, pero siempre muy cerca de la espesura de la vegetación del borde. El martín pescador dio varias pasadas, llegando a posarse no solo en la orilla de en frente, si no también en la que estábamos nosotros, cerca del hide, pero oculto entre el follaje de las ramas de los árboles. Las lavanderas, tanto la blanca como la cascadeña, fueron los pájaros más confiados, que más se acercaron a nosotros. Poco a poco también se nos acercaron los andarríos chicos, pero siempre guardando las distancias, e incluso llegaron un par de andarríos grandes al mismo banco, aunque algo lejos de nosotros. Entre la somera vegetación del islote pululaba algún mosquitero y un par de bisbitas. Entre tanto los patos ya habían empezado a nadar en los alrededores de nuestra ubicación, varios reales y algunos frisos. En un momento de calma, en el que ningún ave se observaba por las inmediaciones, apareció una hembra de aguilucho lagunero, volando despacio sobre el río, vigilando el río, buscando alguna presunta presa. Pasado el peligro, la actividad ornítica reapareció en aquel tramo de río. Los ánades reales y frisos volvieron a nadar por allí, los andarríos grandes y chicos volvieron a seguir sondeando aquel lodo de la orillas, las lavanderas volvieron a revolotear en las cercanías. También surgían de la espesura del bosque en galería, carboneros y pinzones, y alguna que otra curruca capirotada que de vez en cuando se paraban en las ramas bajas de los sauces que asomaban a la orilla.

Andarríos Chico

     La mañana había avanzado aproximándose a las horas centrales del día, y poco a poco la actividad de los pájaros disminuyó hasta acabar desapareciendo por completo. Entonces decidimos levantar el hide. Yendo hacia el coche, nos topamos con petirrojo y podíamos escuchar a los pardillos cantar.

Fotografías: gentileza de David Torres.


Lista de Aves Observadas (Orden Sistemático):

  • Garza Real (Ardea cinerea)
  • Ánade Friso (Anas strepera)
  • Ánade Azulón (Anas platyrhynchos)
  • Aguilucho Lagunero Occidental (Circus aeruginosus)
  • Gallineta Común (Gallinula chloropus)
  • Andarríos Grande (Tringa ochropus)
  • Andarríos Chico (Actitis hypoleucos)
  • Mochuelo Europeo (Athene noctua vidalii)
  • Martín Pescador Común (Alcedo atthis)
  • Bisbita Pratense (Anthus pratensis)
  • Lavandera Blanca (Motacilla alba alba)
  • Lavandera Cascadeña (Motacilla cinerea)
  • Petirrojo Europeo (Erithacus rubecula)
  • Mirlo Común (Turdus merula)
  • Zorzal Charlo (Turdus viscivorus)
  • Ruiseñor Bastardo (Cettia cetti)
  • Curruca Capirotada (Sylvia atricapilla)
  • Mosquitero Común (Phylloscopus collybita)
  • Carbonero Común (Parus major)
  • Arrendajo Común (Garrulus glandarius)
  • Rabilargo Ibérico (Cyanopica cooki)
  • Gorrión Común (Passer domesticus)
  • Pinzón Vulgar (Fringilla coelebs coelebs)
  • Verderón Común (Chloris chloris)
  • Pardillo Común (Carduelis cannabina)

jueves, 6 de octubre de 2011

ENCUENTRO JUVENIL EN LITUANIA: VISITA AL PARQUE NACIONAL AUKŠTAITIJA

     El día 28 de septiembre realizamos una visita guiada al Parque Nacional Aukštaitija (Aukštaitijos Nacionalinis Parkas). Nos llevaron a ver un centro de visitantes donde se mostraban los principales valores del parque, un museo de la miel, y aunque resulte chocante: ¡a una torre de telefonía móvil! Supongo que un país donde prácticamente no hay de elevaciones naturales debe resultar atractivo tener una perspectiva visual desde la altura, aunque sea desde una estructura metálica artificial poco integrada en el paisaje, pero aun así yo no subí. El centro de vistantes tampoco fue de mi agrado, pues los animales que mostraban no eran maquetas, si no que se trataban de ejemplares reales que estaban disecados, expuestos como una colección de trofeos cinegéticos. Pero también hicimos paradas en un mirador desde el que se contemplaban lagos rodeados por pinares, y en un pequeño puente que actuaba de presa sobre un río y formaba un pequeño embalse.



Lagos del Parque Nacional






























     El paisaje del Parque Nacional no variaba con respecto al lugar donde estábamos alojados: pinares, solo interrumpidos por praderas y lagos. Y al igual que en los alrededores de Salakas era complicado observar fauna silvestre, y más aún, viajando en un autobús que solo paraba donde tenía previsto hacerlo. Así que me tuve que conformar con ver solo de pasada dos garzas reales y dos cisnes, y también unos pocos arrendajos que se atrevieron a cruzar la carretera.

Cauce de un río estancado por una pequeña presa

Ánades Reales o Azulones reposando en la orilla de un río

     En el pequeño pueblo donde se hallaba el centro de visitantes, integrado en el bosque y cerca de un gran lago, tuvimos bastante tiempo libre, y allí fue donde comimos, en un área recreativa. Algunos invertimos nuestro tiempo en dar un paseo por la zona. Era fácil encontrarse con ranas, en cambio las aves brindaban pocas oportunidades de observación, de las que las cornejas cenicientas eran las que más se dejaban ver. Unas grajillas se delataron por el canto, lo que me permitió localizarlas con facilidad. Andando entre unas viejas cabañas de madera pudimos ver un carbonero, al que descubrimos gracias a su canto, y poco más adelante, entre la hierba del suelo vimos un zorzal real, que salió volando en cuanto paramos para intentar observarlo. También unos pocos gorriones comunes y molineros, separados en distintos bandos, se dejaron ver por el poblado. 

Rana Bermeja

     En los lagos que se veían desde el mirador, a pesar de la distancia, se distinguían algún que otro somormujo, y a las oscuras fochas, nadando en grupo. En el corto rato que estuvimos allí, voló un picapinos por un claro del bosque. En las aguas contenidas por el puente, formando una pequeña laguna, nadaban, confiados de la gente, algunos ánades reales. Y cerca del mismo puente desde donde observábamos los patos, andaba por la carretera una lavandera blanca. Al acercarnos a orillas del río saltaban entre la hierba multitud de ranas bermejas tratando de huir de nosotros, mientras que los patos ni se inmutaban. Aquí presenciamos algo que llamó bastante la atención del grupo. Una gran rana, que al aproximarnos, se lanzó al agua, circunstancia que aprovechó uno de los patos para capturarla. Apresuradamente, el ánade se alejó del resto de sus congéneres, que lo persiguieron para arrebatarle el botín. A pesar de zarandearla y golpearla repetidas veces contra el somero fondo del cristalino río, era incapaz de tragarsela. Aún así, insistía constantemente y tampoco la soltaba. No sabemos si finalmente la engulló, porque tuvimos que marcharnos, pero lo que es seguro que la rana no viviría para contarlo. Mientras el grupo subía a la torre, en la que fue nuestra última parada al final de la tarde, aproveché para dar una vuelta por los alrededores, lo que me permitió encontrar un par de montículos de hormigas rojas. Cuando el grupo bajaba de la torre para marcharnos, pasó una bandada de ánsares en su característica forma de V.

Perspectiva de un lago y del pinar del Parque Nacional
































(*) Fotografías: gentileza de Marta Negrillo y Patricia Zamora (orden alfabético).


Lista de Especies Observadas (Orden Sistemático):

  • Somormujo Lavanco (Podiceps cristatus)
  • Garza Real (Ardea cinerea)
  • Ánsar Común (Anser anser)
  • Cisne Vulgar (Cignus olor)
  • Ánade Azulón (Anas platyrhynchos)
  • Focha Común (Fulica atra)
  • Pico Picapinos (Dendrocopos major)
  • Lavandera Blanca (Motacilla alba alba)
  • Zorzal Real (Turdus pilaris)
  • Carbonero Común (Parus major)
  • Arrendajo Común (Garrulus glandarius)
  • Grajilla Común (Corvus monedula)
  • Corneja Cenicienta (Corvus cornix)
  • Gorrión Común (Passer domesticus)
  • Gorrión Molinero (Passer montanus)
  • Rana Bermeja (Rana temporaria)

miércoles, 9 de marzo de 2011

MARCHA SENDERISTA POR EL RÍO DE LA CAMPANA

     Antes de comenzar mi trabajo como monitor de educación ambiental he recorrer previamente los senderos para comprobar su estado, que sean accesibles para el grupo que deba guiar. Esta mañana hemos realizado, mis compañeras Marta y Mª Dolores, y yo, el Sendero de La Campana, que discurre entre Miranda del Rey y La Aliseda, paralelo al río que presta su nombre a dicha senda.
      Llegamos a Miranda de Rey, donde dejamos el coche, y salimos al llano donde, además del Sendero de La Campana, también comienzan los del Molino de Batán y El Empedraillo. Sobre esta llanura próxima al pueblo andaban algunos bandos de gorriones picoteando entre la hierba, y las golondrinas planeaban a baja altura, a veces a ras del suelo. Los trigueros permanecían en algún poste desde el que emitían su canto.
     Al poco de empezar a caminar se nos cruzó una culebra bastarda subadulta que pude capturar para mostrársela a mis compañeras con más detalle. Se trataba de un ejemplar subadulto. Les expliqué que aunque es venenosa, su mordedura no es peligrosa, y el ofidio ni siquiera trató de morderme mientras la sujetaba.

Detalle de la cabeza de una Culebra Bastarda

     Durante la marcha pudimos escuchar las largas estrofas del chochín y la curruca cabecinegra, pero no vimos ninguna de las dos especies. En cambio si podíamos ver a la lavandera cascadeña posada en los cantos del río, y entre los arbustos se movían algunos mirlos. En la horquilla de un pino negral (o resinero) pudimos claramente un arrendajo posado al descubierto. En una zona aclarada vimos el paso de unos buitres leonados, y mientras mirábamos sus planeos, surgieron sobre las copas de los pinos dos águilas calzadas. Un punto del sendero cruzaba por una carretera. Cuando pasamos por allí sorprendimos a una abubilla parada en el asfalto que en seguida levantó el vuelo.
     En el área recreativa de La Aliseda el río forma un pequeño estanque, debido a una pequeña presa. Allí se encontraba una garza real, que al vernos llegar voló río abajo. Al acercarnos al pequeño estanque, oíamos el chapoteo de las ranas al saltar al agua. A su alrededor crecían las eneas en cuyas hojas era posible ver algunas ranitas meridionales.
     El sendero, aunque corto, es lineal, con lo que tuvimos que volver hacia atrás. El calor de las horas centrales del día se había empezado a notar, y apenas vimos pajarillos de regreso. Al llegar a la carretera vimos unos cuantos rabilargos cruzándola de lado a lado, sobre los pinos. Volvimos a escuchar al chochín y a la curruca cabecinegra, pero con menos intensidad. Cuando llegamos al inicio del sendero, allí seguían algunos trigueros en aquel llano a las afueras de Miranda del Rey, y también una abubilla andando por el suelo.

(*) Fotografía: gentileza de Mª Dolores Sánchez.


Lista de Especies Observadas (Orden Sistemático):

  • Garza Real (Ardea cinerea)
  • Buitre Leonado (Gyps fulvus)
  • Aguililla Calzada (Aquila pennata)
  • Abubilla (Upupa epops)
  • Golondrina Común (Hirundo rustica)
  • Lavandera Cascadeña (Motacilla cinerea)
  • Chochín Común (Troglodytes troglodytes)
  • Mirlo Común (Turdus viscivorus)
  • Curruca Cabecinegra (Sylvia melanocephala)
  • Arrendajo Común (Garrulus glandarius)
  • Rabilargo Ibérico (Cyanopica cooki)
  • Gorrión Común (Passer domesticus)
  • Triguero (Miliaria calandra)
  • Culebra Bastarda (Malpolon monspessulanus)
  • Ranita Meridional (Hyla meridionalis)
  • Rana Verde Ibérica (Pelophylax perezi)

lunes, 31 de diciembre de 2007

VISITA DE FIN DE AÑO A LA SIERRA DE ANDÚJAR

     El último fin de semana del año vino Víctor a hacerme una visita que aprovechamos para salir por la Sierra de Andújar. Llegó el sábado a media tarde, puntualmente al lugar de encuentro, y tras saludarnos, sin más preámbulos, partimos directamente para la sierra. De camino hacia el Encinarejo se veían los habituales rabilargos que pueblan estos montes que llamaban mucho la atención de Víctor. Cosa lógica para alguien que viene de Málaga, lugar donde aún no existe esta ave. Al llegar al Encinarejo tuvimos ocasión de verlos con más calma, moviéndose por el área recreativa junto al Río Jándula.

Perspectiva de la Sierra de Andújar y el Río Jándula
desde el Mirador del Encinarejo

     Pronto se hace de noche en invierno, por lo que solo estuvimos unas horas en el “Mirador del Lince” hasta que oscureció. Las vistas se abren a una finca donde tranquilamente pastaban los ciervos, y donde a veces se puede observar al gran gato manchado del monte mediterráneo, pero nosotros no tuvimos esa suerte. Sin embargo si vimos el paso de los cormoranes, algunos ánades, y unas garzas. Y mientras tanto, un confiado petirrojo se acercó en repetidas ocasiones, buscando algo que comisquear en el mirador.

Petirrojo

     El domingo fuimos a Baños de la Encina. Tras acercarnos a ver el castillo, salimos por una pista, a través de la sierra, que nos llevaría de vuelta hasta Andújar. En el breve paseo que dimos por los exteriores del Castillo de Burgalimar (Bury Al-Hamma) vimos gorriones.
     Al poco tiempo iniciar nuestro recorrido, pronto hicimos una parada en la presa del Embalse del Rumblar. Además de comprobar el bajo nivel de agua acumulada en el embalse nos fijamos en unos cormoranes que se bañaban bajo la presa. La primera etapa del camino discurría entre olivares que poco a poco se entremezclaban con sotos y manchas de encinares. En las casas y cortijos que aparecían entre ellos resultaba fácil ver gorriones y estorninos. Los cultivos finalmente se quedaban atrás y el bosque homogenizaba el paisaje según avanzábamos. Los mirlos cruzaban el camino en rápidos vuelos rasantes, y las urracas y rabilargos se movían en bandos por las inmediaciones. Al un lado del camino descubrimos un zorro que al pararnos para tratar de observarlo, se introdujo monte adentro. Más adelante se nos cruzó un muflón de lado a lado. El carnero silvestre iba a la carrera. Y también los ciervos se dejaron ver por el camino, así como desde un mirador donde paramos a contemplar el paisaje.

Embalse del Rumblar

     Al llegar al cruce donde se hallan las Minas de los Escoriales, tiramos hacia el Embalse del Jándula, en lugar de ir hacia Andújar. Todavía nos quedaba mucho día por delante. En los alrededores de las edificaciones y de las ruinas de las minas del cruce se veían estorninos y gorriones.
     El camino hasta llegar a la presa del Embalse del Jándula variaba poco con respecto al que habíamos traído de Baños de la Encina. Más ciervos, mirlos, urracas y rabilargos fue lo que vimos a lo largo del recorrido hasta llegar al pantano, con la novedad de las palomas torcaces. También paramos para buscar un pico picapinos que se nos cruzó en el camino, pero no tuvimos mucho éxito. Pero bajarnos del coche nos permitió escuchar al águila imperial. También la buscamos en el cielo, ayudados de los prismáticos, y conseguimos encontrarla en el horizonte, camino alante. Más adelante, llegando a la sucesión de curvas previas al poblado de La Lancha, aparecieron los buitres. En el viejo poblado de La Lancha nos detuvimos para asomarnos al mirador desde el que se contempla el Embalse del Jándula. Aquí también comprobamos que las reservas de agua estaban bajas.

Embalse del Jándula

     Después de almorzar seguimos nuestro recorrido hasta llegar a la presa, donde pasamos el rato mirando a ambos lados del dique en las primeras horas de la tarde. Río arriba, donde se acumulan las aguas contra la presa, además de apreciarse el fuerte desnivel en los bordes del pantano desprovistos de vegetación, también aparece un lejano islote donde cormoranes grandes y garzas reales se instalan para reposar, para utilizarlo de dormidero o como coto de pesca. Al otro lado, aguas abajo, donde termina la presa y reaparece el río, unos ánades reales nadaban cerca de una garza. Y desde el mismo muro de la presa parte en vuelo un pájaro azul hasta una pared granítica próxima. Se trataba de un roquero solitario macho.
     Pero debíamos finalizar la jornada antes de que anocheciera, pues Víctor debía volver a Málaga. Sin más paradas en el camino, regresamos ligeros a Andújar, viendo de paso algunos especímenes más de los animales que vimos a la ida.


(*) Fotografías: gentileza de Víctor Revuelta.

FECHA
LUGAR
ESPECIE
OBSERVACIÓN
29/12/2007
El Encinarejo
Ciervo Rojo
(Cervus elaphus)
Pocos
29/12/2007
El Encinarejo
Cormorán Grande
(Phalacrocorax carbo)
Algunos
29/12/2007
El Encinarejo
Garza Real
(Ardea cinerea)
Pocas
29/12/2007
El Encinarejo
Ánade Azulón
(Anas platyrhynchos)
Pocos
29/12/2007
El Encinarejo
Petirrojo Europeo
(Erithacus rubecula)
Un ind.
29/12/2007
Carretera general. El Encinarejo
Rabilargo
(Cyanopica cyanus cooki)
Algunos
30/12/2007
Pista de Baños de la Encina
Zorro Rojo
(Vulpes vulpes)
Un ind.
30/12/2007
Pista de Baños de la Encina
Muflón
(Ovis ammon)
Un ind.
30/12/2007
Pista de Baños de la Encina. Camino de La Lancha
Ciervo Rojo
(Cervus elaphus)
Pocos
30/12/2007
Embalse del Rumblar. Embalse del Jándula
Cormorán Grande
(Phalacrocorax carbo)
Algunos
30/12/2007
Embalse del Jándula
Garza Real
(Ardea cinerea)
Un ind.
30/12/2007
Embalse del Jándula
Ánade Azulón
(Anas platyrhynchos)
Pocos
30/12/2007
Camino de La Lancha
Buitre Leonado
(Gyps fulvus)
Algunos
30/12/2007
Camino de La Lancha
Águila Imperial Ibérica
(Aquila adalberti)
Un ind. Oída
30/12/2007
Camino de La Lancha
Paloma Torcaz
(Columba palumbus)
Pocas
30/12/2007
Camino de La Lancha
Pico Picapinos
(Dendrocopos major)
Un ind.
30/12/2007
Embalse del Jándula
Roquero Solitario
(Monticola solitarius)
Un macho
30/12/2007
Pista de Baños de la Encina. Camino de La Lancha
Mirlo Común
(Turdus merula)
Pocos
30/12/2007
Pista de Baños de la Encina. Camino de La Lancha
Rabilargo
(Cyanopica cyanus cooki)
Varios
30/12/2007
Pista de Baños de la Encina. Camino de La Lancha
Urraca
(Pica pica melanotos)
Algunas
30/12/2007
Pista de Baños de la Encina Camino de La Lancha
Estornino Negro
(Sturnus unicolor)
Varios
30/12/2007
Pista de Baños de la Encina. Camino de La Lancha
Gorrión Común
(Passer domesticus)
Algunos