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domingo, 28 de enero de 2018

PASEO POR LOS ALREDEDORES DE ZUHEROS

     Quedé ayer con David y Maite en Zuheros, para posteriormente reunirnos con Lucía y Paco en el Centro de Visitantes de Santa Rita, de Cabra, y hacer el sendero del Río Bailón, desde la Nava de Cabra hasta Zuheros, donde yo dejé el coche. Para recorrer este sendero, David había pedido la autorización previa pertinente, pero el viento y el frío nos obligaron a posponerlo.
     Pero como me adelanté a la hora de quedada, aproveché el rato para darme un paseo por el entorno de Zuheros en la fresca mañana, donde nada más apearme del coche el griterío de las chovas piquirrojas me daba la bienvenida a este enclave cordobés de las Sierras Subbéticas. A pesar de disponer de algo más de una hora de tiempo, no llegué muy lejos, pues los numerosos pájaros que se hacían notar por el barranco del Río Bailón, sin nada de agua, por desgracia, y los alrededores de Zuheros, me obligaban a detenerme a escucharlos, o a tratar de contemplarlos.

Barranco del Río Bailón

     Por las paredes rocosas próximas al aparcamiento, también llegué a oír al gorrión chillón, pero me fue imposible detectarlo con la vista. Las currucas capirotadas y los gorriones comunes eran frecuentes en un pequeño joven olivar a los pies del pueblo, a los que previamente había podido escuchar. A la curruca cabecinegra también llegué a oírla, pero no logré verla. Los mirlos se descubrían por su voz de alarma que emiten en sus vuelos rasantes, que salían a mi paso. Los herrerillos comunes también se dejaron ver y oír con facilidad, así como algún carbonero. Además se oía el escribano soteño en alguna parte, pero no era capaz de descubrirlo. Inconfundibles, en apoyados en sus respectivos posaderos, el macho de la pequeña tarabilla sobre el tallo de una herbácea, y el macho azul del roquero solitario en una destacada roca.
     Los estorninos negros alegraban con su presencia el Castillo de Zuheros, posados en sus almenas, desde donde emitían su variado repertorio musical. Mis pasos me llevaron a un puente colgante por un estrecho desfiladero entre la roca, desde donde pude ver y oír a la pareja de cernícalos, a los que podríamos considerar los verdaderos señores que viven en el castillo.
     De vuelta al coche volví a toparme con varias de las especies de pájaros que ya había visto. De hecho ahora eran más visibles las currucas capirotadas y también se dejó ver mejor el carbonero común. Pero antes de llegar al coche reconocí la silueta de un macho de cabra montés, recortada en el cielo, sobre el roquedo. Desde el puente sobre el lecho del Bailón, estuve observándolo más cerca y con mayor detenimiento, pues permaneció durante largo tiempo sin apenas moverse del sitio. Tanto, que también me dediqué a mirar al otro lado del puente, donde vi más gorriones comunes y divisé al escribano soteño sobre la deshojada rama de una higuera.
     Finalmente el macho montés se acabó yendo, y llegaron Maite y David, cuando había aparecido en escena cuatro hembras de cabra montés, muchos más dinámicas que el macho, desplazándose y brincando por las rocas del cortado pétreo.


Lista de Especies Observadas (Orden Sistemático):

  • Cabra Montés (Capra pyrenaica hispanica)
  • Cernícalo Vulgar (Falco tinnunculus)
  • Tarabilla Europea (Saxicola rubicola)
  • Roquero Solitario (Monticola solitarius)
  • Mirlo Común (Turdus merula)
  • Curruca Cabecinegra (Sylvia melanocephala)
  • Curruca Capirotada (Sylvia atricapilla)
  • Carbonero Común (Parus major)
  • Herrerillo Común (Cyanistes caeruleus)
  • Chova Piquirroja (Pyrrhocorax pyrrhocorax)
  • Estornino Negro (Sturnus unicolor)
  • Gorrión Común (Passer domesticus)
  • Gorrión Chillón (Petronia petronia)
  • Escribano Soteño (Emberiza cirlus)

jueves, 14 de enero de 2016

DÍA ÉPICO EN UN RINCÓN DE LA SIERRA DE ANDÚJAR

     A propuesta de Raimundo, volvimos por la Sierra de Andújar hace dos días. Frente al pleno al seis de Raimundo en lo que a observaciones de lince se refiere por salida, esta fue mi cuarta salida y la tercera en la tengo la inmensa fortuna de poder no solo ver, sino también de escuchar los potentes maullidos del gran gato rabón. El lugar elegido, como en las ocasiones anteriores fueron “las curvas” de La Lancha, donde había más gente de lo que esperábamos.
     Tras el anterior día de lluvia, la jornada fue soleada y de temperatura más agradable de lo que debiera para estas fechas. La atmósfera limpia y la luz le otorgaban pureza y brillo a los colores del paisaje que nos envolvían. Por la carretera se dejaron ver una abubilla que salió volando de la cuneta al pasar junto a ella, algún mirlo, y unas perdices en vuelo, cuando superamos el tramo de niebla cercano a Andújar. Más adelante, vimos urracas y pinzones, antes de detenernos unos momentos a contemplar el algodonoso mar de nubes que se extendía sobre el Valle del Jándula, del que solo despuntaba el santuario a lo lejos a modo de isla, como un castillo flotante en las densas nubes de un mundo mágico. Esta parada también me permitió ver tres colirrojos tizones que revoloteaban por los alrededores, y me entretenían con sus flexiones.

Valle del Río Jándula, inundado por el mar de nubes

     Paramos otra vez para ver un mochuelo apostado en los bolos graníticos de una dehesa. Al rato voló a refugiarse en el ramaje de una encina cercana. Estaban también presentes en las cercanías del camino donde estábamos parados la lavandera blanca y el buitrón, y un poco más adelante nos aguardaba la tarabilla. Destacaba en el prado verde la blancuzca silueta del zorzal charlo entre los negros estorninos que comisqueaban entre la hierba. Entre otros bolos resaltaban las ramificadas cornamentas de un par de ciervos. En el resto del bacheado camino vimos algunos pinzones más, unos mitos y un arrendajo.
     Al llegar a las primeras curvas nos encontramos con el banco de niebla que nos privaba del amplio campo visual que abarca los dominios del lince. Nos enfrentamos a una sensación contradictoria. Por un lado experimentamos cierto alivio por no haber llegado más temprano, pero por otro lado sentimos temor que pasado el medio día no hubiesen abierto aún las nieblas, y nos quedamos sin ver nada. A pesar de todo no teníamos más opción que resignarnos, y esperar. Mientras me entretenía observando las numerosas currucas capirotadas, y algún que otro pinzón, moviéndose entre la vegetación próxima. Y la niebla poco a poco, no tardó en disiparse.
     En un paseo me encontré con Armando, que había venido con unos amigos suyos de Málaga. Mientras charlábamos, después de algunos años desde la última vez que nos habíamos visto, nos entreteníamos con las currucas rabilargas que de vez en cuando asomaban entre los romeros y lentiscos desde los que emitían sus reclamos, con urracas y rabilargos que de vez en cuando nos ponían en alerta cuando graznaban, con el paso de alguna paloma torcaz y los buitres leonados que empezaron a remontar en vuelo. Junto a un conejo que se soleaba en un claro, maullaron una pareja de mochuelos cercanos que también tomaban el sol apostados en una roca de granito. También se escuchaba a la curruca cabecinegra. Pero fue el águila imperial la que tuvo un mayor protagonismo cuando pasó sobre nuestras cabezas.
     Entre tanto, habíamos tenido noticia que un lince había cruzado el camino cerca de donde estábamos, pero solo lo había visto una persona, y rápidamente se perdió de vista. Yo me disponía a enfocar con los prismáticos a un escribano montesino, posado sobre una jara pringosa al otro lado del camino, cuando Armando me advirtió que un lince estaba cruzando el camino delante de nosotros. Fueron solo unos momentos los que se dejó ver, pero suficientes para que se concentrara gran número de personas en la zona. Justo después de cruzar llegó Rafa, que también hacía tiempo que no veía, y le dije que se acababa de cruzar justo donde él y otro compañero suyo habían dejado el coche. Pudimos ver a aquel macho unos instantes más, caminando entre la espesa vegetación, pero enseguida lo perdimos de vista, y nunca más supimos de su paradero. Al parecer se trataba de un joven macho.
     Pero no tardamos mucho en recibir la noticia que también estaban viendo otro lince en otra curva. Me lo tomé con calma y fui el último de mis compañeros en llegar al lugar. Al llegar encontré un ingente número de objetivos de cámaras y prismáticos apuntando desde el borde del camino hacia abajo. Y abajo se encontraba una lincesa dedicada a su aseo, acicalándose sobre una roca expuesta al sol. Al rato empezó a caminar pausadamente hacia abajo, alejándose del camino. De vez en cuando se perdía entre los lentiscos y los acebuches. En su ruta, iba marcando con orina algunos puntos. Según se iba alejando, llegaba el momento en el que me parecía más interesante observar a una pareja de buitres negros que habían aparecido por la zona. Esta hembra probablemente fuera aquel primer ejemplar de lince del que supimos que había cruzado el camino.
     Cuando dejó de verse, Raimundo y yo nos fuimos a comer. Mientras almorzábamos escuchábamos al pito real y a la perdiz, y me distraía con las currucas capirotadas que revoloteaban entre los lentiscos cercanos. También lo hizo algún pinzón, y además una hembra de mirlo sobre una jara, me permitió descubrir al más discreto acentor común que había junto a ella. Y en unas rocas descubrí al azul roquero solitario macho.
     Cerca de donde comimos había gente que había seguido a la lincesa, ya muy lejos. Mientras la pareja de águilas imperiales empezó a volar junta, mientras lanzaban sus graznidos al aire por el que se deslizaban. ¡Todo un espectáculo! Más cercanos que la lincesa, podía verse algún que otro ciervo deambular tranquilamente por los montes.

Águila Imperial Ibérica

     Nos acercamos a reunirnos nuevamente con mis amigos de Málaga. En el corto paseo escuchaba los reclamos de la curruca rabilarga y cabecinegra. Pude ver aparecer un macho de la cabecinegra surgir del interior de un mirto. También veía las acrobacias de un par de chovas en el cielo, mientras graznaban. Pero comprobamos que no graznaban para mantener el contacto entre ellas, que tanto revuelo se debía a la presencia de un gavilán que perturbaba su tranquilidad. No dudaron los ágiles córvidos en lanzarse en un furioso ataque contra la pequeña rapaz forestal hasta expulsarla de su territorio.
     El rato que estuve con los malagueños vimos a otra pareja de chovas, aposentadas sobre otras grandes piedras. Más abajo se movía algún ciervo, y sobre la roca en que había una pareja de mochuelos al medio día, había ahora un par de perdices.
     Raimundo se volvió un poco antes que yo adonde habíamos comido y desde donde tenían localizada a la lincesa. Cuando llegué me dijo que la habían vuelto a ver. Mientras caía la tarde vimos un par de conejos corretear en un claro y el vuelo de las perdices precipitándose ladera abajo. El cacareo de una urraca atrajo nuestra atención, pero enseguida comprobamos que se trataba de un pequeño grupo de cuatro de estos córvidos comunicándose entre ellos sobre el área descubierta de un cortafuegos. Escuché un par de notas del pico picapinos, y algo más tarde lo localicé sobre un poste de madera. Algo más lejos, también localicé al alcaudón real posado sobre una encina.

Pico Picapinos

     Recogimos las sillas, y al guardar el trípode de su cámara, Raimundo me comentó que seguro que volvíamos a ver otro lince ya que lo había guardado. Caminábamos hacia donde estaban mis amigos de Málaga, ya para despedirnos de ellos. Poco antes de llegar adonde estaban ellos iba con la mirada perdida en el fondo del barranco, donde me daba la impresión de estar viendo un animal, sobre la divisoria de aguas de un pequeño promontorio, en la frontera entre las sombras y las luces de la tarde. Hay momentos en los que la vista, ayudada por la imaginación, juega malas pasadas a los naturalistas, y vemos algún animal donde solo hay una piedra o un tronco, así que confieso haber cometido el error de no comprobarlo. Ciertamente fue un fallo, porque apenas un instante tras verlo y tomar esa equivocada decisión en mi cabeza, aquel tronco muerto cobró vida, y empezó a emitir unos potentes maullidos que hicieron las delicias de todos quienes se acercaron atraídos por la desgarradora voz del lince.
    Aquel lince, que en la distancia parecía de mayor tamaño que los otros dos de las primeras horas de la tarde, empezó a ascender por la ladera envuelta en las sombras crepusculares. A lo largo de su aparentemente errática trayectoria, en la que llegó a volver sobre sus pasos, orinó, marcando su territorio, y también posó sentado, como si contemplase el área de sierra que controla. Y la fiera del monte mediterráneo volvió a romper el silencio en la sierra con sus maullidos, o quizás más bien rugidos, deleitándonos a todos los oyentes allí presentes la jornada vespertina. ¡Todo un regalo de la Naturaleza, la experiencia vivida en este día!


Lince Ibérico

     La jornada la completan un ciervo que vimos volviendo por la noche, y una liebre que se nos cruzó en la carretera.

(*) Fotografías: gentileza de Raimundo Gómez.


Lista de Especies Observadas (Orden Sistemático):

  • Liebre Ibérica (Lepus granatensis)
  • Conejo Europeo (Oryctolagus cuniculus algirus)
  • Lince Ibérico (Lynx pardinus)
  • Ciervo Rojo (Cervus elaphus)
  • Buitre Leonado (Gyps fulvus)
  • Buitre Negro (Aegypius monachus)
  • Gavilán Común (Accipiter nisus)
  • Águila Imperial Ibérica (Aquila adalberti)
  • Perdiz Roja (Alectoris rufa)
  • Paloma Torcaz (Columba palumbus)
  • Mochuelo Europeo (Athene noctua vidalii)
  • Abubilla (Upupa epops)
  • Pito Real Ibérico (Picus sharpei)
  • Pico Picapinos (Dendrocopos major)
  • Lavandera Blanca (Motacilla alba alba)
  • Acentor Común (Prunella modularis)
  • Colirrojo Tizón (Phoenicuros ochruros)
  • Tarabilla Europea (Saxicola rubicola)
  • Roquero Solitario (Monticola solitarius)
  • Mirlo Común (Turdus merula)
  • Zorzal Charlo (Turdus viscivorus)
  • Buitrón (Cisticola junciduis)
  • Curruca Rabilarga (Sylvia undata)
  • Curruca Cabecinegra (Sylvia melanocephala)
  • Curruca Capirotada (Sylvia atricapilla)
  • Mito Común (Aegithalos caudatus irbii)
  • Alcaudón Real (Lanius meridionalis)
  • Arrendajo Común (Garrulus glandarius)
  • Rabilargo Ibérico (Cyanopica cooki)
  • Urraca (Pica pica melanotos)
  • Chova Piquirroja (Pyrrhocorax pyrrhocorax)
  • Estornino Negro (Sturnus unicolor)
  • Pinzón Vulgar (Fringilla coelebs coelebs)
  • Escribano Montesino (Emberiza cia)

miércoles, 21 de mayo de 2014

CURSO DE TURISMO ORNITOLÓGICO EN LA SIERRA DE CAZORLA

     Este fin de semana asistí al Curso de Turismo Ornitológico, organizado por el grupo local de la SEO Sierra Nevada, impartido por Juan Francisco Jiménez y Mariano Sevilla en el Centro de Capacitación y Experimentación Forestal de Vadillo-Castril, en el corazón de la Sierra de Cazorla, donde ya he estado otras veces. Para desplazarme hasta allí quedé en que me recogerían Diego y Laura, unos compañeros que también participaron en el curso que venían de Sevilla. Además, desde Sevilla también venía con ellos Isa García, y en Adamuz habían recogido a Mª José Muriel. A pesar de la brevedad del curso, con ellos, y el resto de compañeros, formamos un buen grupo y disfrutamos de buenos ratos. El curso dio comienzo la tarde de viernes, pero la parte práctica, las salidas de campo, se realizaron el sábado y el domingo.

Encinar
     El sábado nos llevaron a hacer una ruta ornitológica por el Barranco del Guadalentín, pero mis observaciones de aves y otros animales no se ciñen estrictamente a ese recorrido, sino que como de costumbre anoté en mi cuaderno de campo todo y cuanto vi y oí a lo largo de todo el día. Y es que desde por la mañana temprano, antes de salir al Guadalentín, sonaba repetitivamente la cascada de notas del chochín y el aflautado canto de la oropéndola en el entorno del Centro. También pude ver pasar una lavandera blanca emitiendo sus notas.
     Nos llevaron en autobús todoterreno hasta el Guadalentín. Nada más salir de Vadillo-Castril, y cruzar el pequeño puente sobre el Guadalquivir, nos encontramos con uno de los confiados zorros de la Sierra de Cazorla, que espera junto a la carretera a que los coches de los visitantes paren, y les den algo de comer. En el resto del trayecto pudimos ver además ciervos y gamos, arrendajos y cornejas.
     Anduvimos paralelos al cauce del Guadalentín en un agradable día primaveral, en el que las aves, protagonistas del curso, se mostraron muy activas. Empezamos la caminata, bajando una cuesta, con la observación de un escribano montesino posado en lo más alto de un pequeño pino, al también pudimos escuchar y más adelante, ver algún ejemplar más. De las entrañas de los bosques de pinos y encinas por los que pasamos surgía todo un repertorio de cantos de mirlos, del cuco, del zorzal charlo, de mosquiteros papialbos, de pinzones, carboneros y herrerillos, que mezclados, a veces resultaba complicado distinguir a alguna especie concreta. Pudimos ver algunos mirlos y zorzales, y tan solo a un petirrojo. Además vimos un reyezuelo listado en la primera etapa del recorrido, que moviéndose entre un arbusto a la vera del camino, es que el más cerca he tenido, disfrutando de los colores con los que parece pintado el pequeño e inquieto pájaro. La variada gama de sonidos e imitaciones de carboneros y herrerillos comunes, hacían que se confundieran entre ellos. Los herrerillos nos permitieron alguna observación visual. Tampoco faltaron los menos variantes cantos de sus primos los carboneros garrapinos y los herrerillos capuchinos. Y también me costaba diferenciar ciertas notas del carbonero común con las de los pinzones vulgares. Por suerte los pinzones a veces se dejaban ver.

Río Guadalentín
     Sobre el dosel forestal, entre el cual volaba de vez en cuando alguna paloma torcaz, se elevaban escarpados roquedos a los que de vez en cuando alzábamos la vista esperando descubrir al quebrantahuesos. Pero no hubo suerte. En cambio sí vimos aviones roqueros, chovas y buitres leonados. Sorprendimos en un cortado rocoso a un par de cabras, y también llegamos a ver un cuervo y un cernícalo. Entre las ruinas de una casa por la que pasamos, pude ver una lagartija colilarga.
     El sendero se cruzaba con el río en algunos vados. Los potentes trinos del trepador azul, apagaban los más agudos del agateador. Se vio algún que otro trepador en su ascenso por los troncos. A veces me costaba diferencial los reclamos del petirrojo de la curruca capirotada, cuando se solapaban entre ellos, o con el sonido de la corriente. También podían escucharse a los mirlos, a veces sus gritos de alarma debido a nuestra presencia. Casi al final de nuestra ruta, en el lugar donde paramos a tomar el picnic, además de los lejanos buitres, pudimos observar el altanero vuelo del halcón peregrino. Era una zona abierta, en la que un rato antes también habíamos podido disfrutar del vuelo de un azor macho al descubierto, cicleando en el claro, en lugar de una de sus fugaces y repentinas apariciones entre las espesuras forestales.
     Por la noche acompañamos a los compañeros de un curso paralelo sobre Astronomía en su salida práctica de campo al área recreativa de Linarejos. Antes de bajar al área recreativa, estuvimos en una explanada en la que vimos ciervos y gamos al llegar. Pero algunos no nos quedamos a que terminase la velada de estrellas, y nos adelantamos a ir al área recreativa, por si veíamos algo. No vimos nada, pero la constante llamada de los autillos se vio interrumpida unos momentos por los gruñidos de los jabalíes. De vuelta al Centro, pude escuchar el canto del sapo partero en las cercanías de la casa donde estábamos alojados, que al principio, por un momento me figuré que era otro autillo.

     La actividad del domingo consistió en, divididos en pequeños de grupos, diseñar un itinerario ornitológico a través de un recorrido por la Cerrada de Utrero.
     Como la mañana anterior, una lavandera blanca se dejó ver por el Centro, y además de oírse la oropéndola en sus inmediaciones, también lo hicieron el piquituerto y los verderones comunes.
     En seguida paramos al comenzar la el recorrido circular de la Cerrada de Utrero, al escuchar al mirlo, al chochín y al carbonero común. Ello nos permitió descubrir un papamoscas gris y una hembra de curruca capirotada. Ambos pájaros de discreto plumaje, pululaban entre la vegetación a otra orilla del Río Guadalquivir. Esta parada, además de dejarnos ver algunos buitres en vuelo, también nos permitió ver pasar un águila calzada, y un poco después una corneja.

Cascada de Linarejos

     Más adelante establecimos otra parada técnica en nuestra ruta, en la que puede apreciarse la Cascada de Linarejos, ahora con poca agua, y en la que pueden observarse aves de marcado carácter rupícola, como los buitres leonados, algunos en vuelo, y otros posados en los paredones rocosos a ambos lados del río, entre los que volaban vencejos reales y aviones roqueros. Y aunque no estén tan ligados a las rocas como los aviones roqueros, también había por allí aviones comunes, a los que también oímos. Y como no, las chovas, de las que vimos una pareja, tampoco podían faltar entre estos muros pétreos

Buitres Leonados

     Nos acercamos un momento a la orilla del río, donde el agua se estrella con furia contra las rocas, y tuvimos el enorme privilegio de ver pasar un mirlo acuático. Resulta curioso pensar que el Guadalquivir pueda albergar a esta especie de aguas limpias, tal y como discurre por la mayor parte de su recorrido por Andalucía. Pero aquí, en su curso alto, protegido por la abrupta Sierra de Cazorla que le ve nacer, aún mantiene su pureza como para permitir que vivan estos pájaros.
     Regresamos al camino, donde podíamos seguir viendo buitres, vencejos y aviones, y el ensordecedor caudal ya no apagaba la voz del colirrojo tizón ni del roquero solitario al alejarnos del río. Acabamos viendo a una hembra de roquero solitario, sobre las rocas, y también un cuervo volando.

Pinares y montañas de la Sierra de Cazorla

     Al avanzar en nuestro recorrido, el paisaje que contemplábamos se tornaba más forestal, y a cielo abierto nos fue posible ver el vuelo de dos águilas calzadas, y a un par de palomas volar sobre las copas de los pinos. En nuestro camino se cruzó un pequeño bando de bulliciosos verdecillos, junto a unos jilgueros, poco antes de adentrarnos en el tramo de bosque. En la parada que hicimos bajo la arboleda escuchamos al agateador, al pinzón y al carbonero garrapinos, y pudimos ver un herrerillo común. Terminando la ruta, y saliendo del sendero al corto tramo de carretera que nos conduce hacia Vadillo-Castril, vimos el vuelo de un cernícalo.


(*) Fotografías: gentileza de Isabel García.

FECHA
LUGAR
ESPECIE
OBSERVACIÓN
17/05/2014
Vadillo-Castril
Zorro Rojo
(Vulpes vulpes)
Un ind.
17/05/2014
Área Recreativa de Linarejos
Jabalí
(Sus scrofa)
Oído
17/05/2014
Barranco del Guadalentín
Cabra Montés
(Capra pyrenaica hispanica)
2 hembras
17/05/2014
Sierra de Cazorla
Ciervo Rojo
(Cervus elaphus)
Algunos
17/05/2014
Sierra de Cazorla
Gamo
(Dama dama)
Algunos
17/05/2014
Barranco del Guadalentín
Buitre Leonado
(Gyps fulvus)
Pocos
17/05/2014
Barranco del Guadalentín
Azor Común
(Accipiter gentilis)
Un macho
17/05/2014
Barranco del Guadalentín
Gavilán Común
(Accipiter nisus)
Un ind.
17/05/2014
Barranco del Guadalentín
Cernícalo Vulgar
(Falco tinnunculus)
Un ind.
17/05/2014
Barranco del Guadalentín
Halcón Peregrino
(Falco peregrinus brookei)
Un ind.
17/05/2014
Barranco del Guadalentín
Paloma Torcaz
(Columba palumbus)
Pocas
17/05/2014
Barranco del Guadalentín
Cuco Común
(Cuculus canorus)
Oído
17/05/2014
Área Recreativa de Linarejos
Autillo Europeo
(Otus scops)
Oído
17/05/2014
Barranco del Guadalentín
Avión Roquero
(Ptyonoprogne rupestris)
Pocos
17/05/2014
Centro de Capacitación Forestal
Lavandera Blanca
(Motacilla alba alba)
Un ind. Oída
17/05/2014
Centro de Capacitación Forestal
Chochín Común
(Troglodytes troglodytes)
Oído
17/05/2014
Barranco del Guadalentín
Petirrojo Europeo
(Erithacus rubecula)
Un ind. Oído
17/05/2014
Barranco del Guadalentín
Mirlo Común
(Turdus merula)
Algunos. Oído
17/05/2014
Barranco del Guadalentín
Zorzal Charlo
(Turdus viscivorus)
Pocos. Oído
17/05/2014
Barranco del Guadalentín
Curruca Capirotada
(Sylvia atricapilla)
Oída
17/05/2014
Barranco del Guadalentín
Mosquitero Papialbo
(Phylloscopus bonelli)
Oído
17/05/2014
Barranco del Guadalentín
Reyezuelo Listado
(Regulus ignicapilla)
Un ind.
17/05/2014
Barranco del Guadalentín
Carbonero Común
(Parus major)
Oído
17/05/2014
Barranco del Guadalentín
Herrerillo Común
(Cyanistes caeruleus)
Pocos. Oído
17/05/2014
Barranco del Guadalentín
Carbonero Garrapinos
(Periparus ater)
Oído
17/05/2014
Barranco del Guadalentín
Herrerillo Capuchino
(Lophophanes cristatus)
Oído
17/05/2014
Barranco del Guadalentín
Trepador Azul
(Sitta europaea caesia)
Pocos. Oído
17/05/2014
Barranco del Guadalentín
Agateador Común
(Certhia brachyodactyla)
Oído
17/05/2014
Centro de Capacitación Forestal
Oropéndola Europea
(Oriolus oriolus)
Oída
17/05/2014
Sierra de Cazorla
Arrendajo Común
(Garrulus glandarius)
Pocos
17/05/2014
Barranco del Guadalentín
Chova Piquirroja
(Pyrrhocorax pyrrhocorax)
Pocas
17/05/2014
Sierra de Cazorla
Corneja Negra
(Corvus corone)
Pocas
17/05/2014
Barranco del Guadalentín
Cuervo Común
(Corvus corax)
Un ind.
17/05/2014
Barranco del Guadalentín
Pinzón Vulgar
(Fringilla coelebs coelebs)
Algunos. Oído
17/05/2014
Barranco del Guadalentín
Escribano Montesino
(Emberiza cia)
Pocos. Oído
17/05/2014
Barranco del Guadalentín
Lagartija Colilarga
(Psammodromus algirus)
Un ind.
17/05/2014
Centro de Capacitación Forestal
Sapo Partero Bético
(Alytes dickhilleni)
Oído
18/05/2014
Cerrada de Utrero
Buitre Leonado
(Gyps fulvus)
Algunos
18/05/2014
Cerrada de Utrero
Aguililla Calzada
(Aquila pennata)
3 inds.
18/05/2014
Cerrada de Utrero
Cernícalo Vulgar
(Falco tinnunculus)
Un ind.
18/05/2014
Cerrada de Utrero
Paloma Torcaz
(Columba palumbus)
2 inds.
18/05/2014
Cerrada de Utrero
Cuco Común
(Cuculus canorus)
Oído
18/05/2014
Cerrada de Utrero
Vencejo Real
(Tachimarptis melba)
Pocos
18/05/2014
Cerrada de Utrero
Avión Común
(Delichon urbium)
Pocos. Oído
18/05/2014
Cerrada de Utrero
Avión Roquero
(Ptyonoprogne rupestris)
Algunos
18/05/2014
Centro de Capacitación Forestal
Lavandera Blanca
(Motacilla alba alba)
Un ind.
18/05/2014
Cerrada de Utrero
Mirlo Acuático Europeo
(Cinclus cinclus)
Un ind.
18/05/2014
Cerrada de Utrero
Chochín Común
(Troglodytes troglodytes)
Oído
18/05/2014
Cerrada de Utrero
Colirrojo Tizón
(Phoenicurus ochruros)
Oído
18/05/2014
Cerrada de Utrero
Roquero Solitario
(Monticola solitarius)
Una hembra. Oído
18/05/2014
Cerrada de Utrero
Mirlo Común
(Turdus merula)
Oído
18/05/2014
Cerrada de Utrero
Curruca Capirotada
(Sylvia atricapilla)
Una hembra
18/05/2014
Cerrada de Utrero
Papamoscas Gris
(Muscicapa striata)
Un ind.
18/05/2014
Cerrada de Utrero
Carbonero Común
(Parus major)
Oído
18/05/2014
Cerrada de Utrero
Herrerillo Común
(Cyanistes caeruleus)
Un ind.
18/05/2014
Cerrada de Utrero
Carbonero Garrapinos
(Periparus ater)
Oído
18/05/2014
Cerrada de Utrero
Agateador Común
(Certhia brachydactyla)
Oído
18/05/2014
Centro de Capacitación Forestal
Oropéndola Europea
(Oriolus oriolus)
Oída
18/05/2014
Cerrada de Utrero
Cuervo Común
(Corvus corax)
Un ind.
18/05/2014
Cerrada de Utrero
Corneja Negra
(Corvus corone)
Un ind.
18/05/2014
Cerrada de Utrero
Chova Piquirroja
(Pyrrhocorax pyrrhocorax)
2 inds.
18/05/2014
Cerrada de Utrero
Pinzón Vulgar
(Fringilla coelebs coelebs)
Oído
18/05/2014
Cerrada de Utrero
Verdecillo Común
(Serinus serinus)
Algunos. Oído
18/05/2014
Centro de Capacitación Forestal
Verderón Común
(Chloris chloris)
Oído
18/05/2014
Cerrada de Utrero
Jilguero
(Carduelis carduelis)
Pocos. Oído
18/05/2014
Centro de Capacitación Forestal
Piquituerto Común
(Loxia curvirostra)
Oído