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lunes, 4 de julio de 2016

RECORRIDO EN PIRAGUA POR UN TRAMO DEL RÍO JÁNDULA

     Una de las formas de conocer los espacios naturales puede ser navegando a través de sus ríos, y en eso consiste la pequeña aventura que David y yo vivimos ayer en piragua, remontando un tramo del Río Jándula, en la que echamos la mañana. En un principio, cuando íbamos aguas arriba, avanzábamos casi todo el tiempo remando, pero poco a poco el río nos imponía la obligación de bajarnos de la canoa, y seguir a pie hasta otra lámina de agua con la suficiente profundidad y longitud como para seguir a remo. De camino al lugar donde aparcamos, vimos algún abejaruco, y unos pollos volantones de alcaudón común.


     Vimos a ciervos vadeando a nado el río en sus tramos más anchos y profundos. En otros puntos donde se estrechaba el cauce o afloraban las piedras, sobresalían las aletas dorsales de los barbos por encima de las someras aguas, que como nosotros, desafiando la corriente, parecían querer remontar el río. Varias veces nos topamos con una garza imperial, que volaba aguas arriba. Vimos también, a falta de prismáticos como una silueta negra en el cielo, al águila imperial. Por suerte no estaba demasiado alejada, y en unas de sus apariciones, además, cantó, revelando su identidad. Alguna abubilla, palomas torcaces, lavanderas blancas y golondrinas comunes fueron otras aves que vimos curso arriba. Y llegando al sitio donde dimos la vuelta, vimos a la oropéndola y varios buitres lejanos volando sobre los cerros del horizonte.


     De vuelta, vimos más veces a la oropéndola. También repitieron las golondrinas y alguna que otra lavandera. Pasó volando algún que otro arrendajo de lado a lado del valle por el que discurre el río. Logramos descubrir al martín pescador en un par de ocasiones. La segunda vez, incluso llegamos a verlo posado. Y los rabilargos hicieron acto de presencia casi al final de nuestra travesía en piragua, sobre un gran remanso del río por el que nos acercábamos a la orilla donde desembarcaríamos.


     Aunque los fresnos aparecen regularmente a lo largo del cauce, entre adelfas y zarzas, no llegan a formar un verdadero bosque en galería, siendo el bosque mediterráneo la formación vegetal dominante en el paisaje, llegando algunas encinas casi hasta las orillas. Deparamos en ello al finalizar el recorrido. De regreso a Andújar, pasando junto al río, pero aguas más abajo, vimos algunas cercanas golondrinas dáuricas, y la silueta de unos lejanos patos nadando.


Lista de Especies Observadas (Orden Sistemático):

  • Ciervo Rojo (Cervus elaphus)
  • Garza Imperial (Ardea purpurea)
  • Ánade Azulón (Anas platyrhynchos)
  • Buitre Leonado (Gyps fulvus)
  • Águila Imperial Ibérica (Aquila adalberti)
  • Paloma Torcaz (Columba palumbus)
  • Martín Pescador Común (Alcedo atthis)
  • Abejaruco Europeo (Merops apiaster)
  • Abubilla (Upupa epops)
  • Golondrina Común (Hirundo rustica)
  • Golondrina Dáurica (Cecropis daurica)
  • Lavandera Blanca (Motacilla alba alba)
  • Alcaudón Común (Lanius senator)
  • Oropéndola Europea (Oriolus oriolus)
  • Rabilargo Ibérico (Cyanopica cooki)
  • Barbo Gitano (Luciobarbus sclateri)

martes, 28 de julio de 2015

JORNADA COMPLETA EN EL COMPLEJO LAGUNAR DE ALCÁZAR DE SAN JUAN

     En estos últimos días en Alcázar de San Juan, he tenido oportunidad de regresar por las lagunas con más tiempo, por las mañanas, y al atardecer. Especialmente destacable fue la jornada de hace un par de días, en la que no solo conseguí observar la mayor cantidad de especies, sino que también fueron avistamientos de buena calidad los que hice. Y a pesar de estar sin prismáticos, parece que me voy adaptando a ello, y mejorando mis capacidades de observación a unas especies y a un medio a los que no estoy habituado.
     En la mañana me dediqué desde las 8.00 a hacer esperas en los observatorios de la Laguna de la Veguilla. Llegando hacia el observatorio situado junto al Centro de Visitantes, escuché a los pardillos, que revoloteaban en bandos muy cerca el suelo, parándose de cuando en cuando en el mismo, o sobre algún reseco cardo. También había gorriones, moviéndose en grupos, y golondrinas, dando pasadas a ras del suelo. La cigüeña vigilaba desde su alto nido el páramo del entorno de la laguna. Los conejos eran frecuentes cerca de los tarajes, por los que también merodeaban unas urracas. Un gran bando de palomas bravías cruzó el cielo.

Laguna de la Veguilla

     Al entrar en el observatorio, despegó un macho de aguilucho lagunero que estaba posado por allí cerca. Sobre la laguna destacaban las fochas, y algo más lejos los flamencos, aunque más cercanos, nadaban y se sumergían zampullines y alguna malvasía. Entre las fochas, entre las que de vez en cuando se producía algún enfrentamiento, nadaban algunos ánades reales, y entre los flamencos, podían distinguirse cigüeñuelas y avocetas. Entre los claros del carrizal se dejó ver un conejo. Por la orilla se pasearon unos pollos crecidos de gallineta. Unas pocas palomas torcaces se posaron sobre un taray a la orilla de la laguna. Alguna que otra pagaza piconegra se dieron una vuelta junto al observatorio, pasando tan cerca y durante el suficiente tiempo como para identificarlas sin género de dudas. Un par de hembras de aguilucho lagunero también volaron cerca, sumergiéndose en la espesura del carrizal, y posteriormente saliendo al poco tiempo. Los vencejos sobrevolaban la laguna a poca altura, dando alguna pasada sobre su superficie para beber. Irrumpió un ruidoso bando de jóvenes abejarucos sobre la laguna, pasando al lado del observatorio. Se acercó nadando una hembra de pato cuchara, acompañada por un zampullín, que parecía seguirla intencionadamente. Cruzó una lavandera boyera frente a las ventanas del observatorio, que solo puede reconocer por la fugaz mancha amarilla que vi pasar.
     Fue en el primer observatorio donde más tiempo estuve. Dirigiéndome hacia el segundo, volví a ver el nutrido grupo de abejarucos, volando en torno a los chopos que hay junto a la depuradora. También pude ver el delicado vuelo del diminuto buitrón en mi corto paseo. No vi nada que no hubiese visto en el anterior observatorio el rato que estuve sentado en el segundo. Desde el último si pude ver algunas avefrías.

Repoblación de pino carrasco

     Volví rodeando la laguna. Pude ver pasar bandos de estorninos negros y palomas bravías. Escuche los graznidos de las grajillas, apostadas sobre estructuras metálicas. Algunas gaviotas reidoras y sombrías, y también unas cigüeñas, volaban dispersas sobre la laguna. Busqué las sombras del cercano pinar un rato, donde solo vi unas palomas torcaces, pero también oí por las inmediaciones a los pardillos.
     El sol azotaba con fuerza, y hacia medio día interrumpí mi jornada, para reanudarla a las 20.00 horas, cuando el calor se empieza a debilitar con la caída de la tarde.
     Un copioso bando de pardillos me daba la bienvenida al paraje lagunar con sus trinos, entre los que se mezclaba algunos jilgueros. También era destacable la cantidad de conejos. Lo primero que hice fue volver al observatorio de la Laguna de la Veguilla, junto al Centro de Visitantes. Entrando, vi la esbelta figura de una garza imperial apostada en la orilla, que a través de las ventas abiertas me vio llegar, y levantó el vuelo antes que pudiera sentarme. Pero no estaba sola. La acompañaron otras dos imperiales, más una garza real, que casi no pude diferenciar por el contraluz de la tarde que entraba en el observatorio orientado al poniente. Las gaviotas sombrías, en cambio, se mostraron más confiadas, y se quedaron nadando cerca del observatorio.
     Pero no me quedé mucho allí, y pronto salí a caminar hacía las otras dos lagunas. Quería llegar antes de que oscureciese. Rodeando la laguna me topé con un grupo de aves sobre el camino, y el campo aledaño que me recordaron a las canasteras, pero que no puedo asegurar que lo fueran. Lo mismo me pasó con otros pequeños limícolas que andaban por la orilla. Desde esos dos claros en el carrizal que se abren a la laguna estuve viendo flamencos, cigüeñas, patos, fochas, y un ingente bando de avefrías que levantaron el vuelo cuando asomé por allí, junto a las alarmadas cigüeñuelas Pasó en vuelo una garcilla bueyera, más otra que localicé caminando en un campo cercano. Pequeños grupos de estorninos, y algunos abejarucos y vencejos dispersos también volaban por las cercanías de la laguna.

Salicornia

     Caminaba con el sol de frente, por lo que me costaba mirar hacia delante. Me era más fácil localizar los animales mirando a izquierda o derecha, o para arriba. Conejos a los lados, y alguna que otra urraca, y gaviotas sombrías y palomas bravías volando sobre mí. Y bastantes grajillas en el suelo, hacía donde avanzaba, que formaron gran revuelo, cuando me acercaba.
     Numerosos conejos, fáciles de ver, corrían por los campos arados y entre los espartos de los áridos páramos circundantes a la Laguna del Camino de Villafranca. Entre ellos, llegué a ver tres apresuradas liebres en sendos momentos. Libélulas coloreadas de forma diferente volaban por el entorno. Era difícil ver a la cogujada entre los terrones de tierra desde donde cantaba. Escuché en un par de ocasiones el canto del alcaraván, hasta que pude ver uno tomar tierra. Oí también el sonido de la ganga. Alcé la vista, y pude localizar una, volando alta y rápida.

Espartales

     Al llegar a la Laguna de las Yeguas no proseguí mucho más mi andanza. Me senté en un montículo a ver la puesta de sol en la horizontalidad casi perfecta de la meseta manchega. Aunque he de confesar que mi atención se distraía fácilmente con las manifestaciones de vida. El mochuelo ya había comenzado su actividad. Una abubilla salió volando desde el taray donde estaba posada. Destacaba la cantidad de conejos. Otra vez el canto de las gangas, y a lo lejos pude ver como un grupo se disgregaba en dos. Y de nuevo volvieron a cantar, pero sin llegar a verlas.

Atardecer, en un lugar de La Mancha

     En la penumbra casi, con el sol ya oculto en el horizonte, pero en esa frontera entre la claridad y la oscuridad, escuché los siseos de la lechuza provenir de alguna parte, por lo que decidí aguardar un poco más. La estridente llamada de la lechuza no tardó en repetirse. Y de repente, me vi sorprendido por la silueta de un gran ave, que aleteaba en silencio, muy próxima al suelo, que venía hacia donde yo estaba. Mis movimientos se congelaron automáticamente, a pesar de la temperatura más bien cálida que me envolvía. Y a pocos metros de mí se posó la dama de la noche, permitiéndome admirarla durante un rato. Pasó una segunda lechuza, muy cerca de mí, girando su acorazonado rostro hacía mí, dedicándome una mirada de sus ojos negros. Ello propició que se levantara la que estaba posada. Y juntas, se desvanecieron como fantasmas en la oscuridad.
     Con las últimas luces del día apagándose, emprendí la marcha de retorno, bajo el resplandor de la luna, casi llena, que iluminaba el camino y los campos aledaños. Y al incesante canto del grillo, acompañó dos veces el del alcaraván.


Lista de Especies Observadas (Orden Sistemático):

  • Liebre Ibérica (Lepus granatensis)
  • Conejo Europeo (Oryctolagus cuniculus algirus)
  • Zampullín Chico (Tachybaptus ruficollis)
  • Garcilla Bueyera (Bubulcus ibis)
  • Garza Real (Ardea cinerea)
  • Garza Imperial (Ardea purpurea)
  • Cigüeña Blanca (Ciconia ciconia)
  • Flamenco Común (Phoenicopterus roseus)
  • Ánade Azulón (Anas platyrhynchos)
  • Cuchara Europeo (Anas clypeata)
  • Malvasía Cabeciblanca (Oxyura leucocephala)
  • Aguilucho Lagunero Occidental (Circus aeruginosus)
  • Cernícalo Vulgar (Falco tinnunculus)
  • Gallineta Común (Gallinula chloropus)
  • Focha Común (Fulica atra)
  • Cigüeñuela Común (Himantopus himantopus)
  • Avoceta Común (Recurvirostra avosetta)
  • Alcaraván Común (Burhinus oedicnemus)
  • Avefría Europea (Vanellus vanellus)
  • Gaviota Reidora (Chroicocephalus ridibundus)
  • Gaviota Sombría (Larus fuscus)
  • Pagaza Piconegra (Gelochelidon nilotica)
  • Ganga Ibérica (Pterocles alchata)
  • Paloma Bravía (Columba livia)
  • Paloma Torcaz (Columba palumbus)
  • Lechuza Común (Tyto alba alba)
  • Mochuelo Europeo (Athene noctua vidalii)
  • Vencejo Común (Apus apus)
  • Abejaruco Europeo (Merops apiaster)
  • Abubilla (Upupa epops)
  • Cogujada Común (Galerida cristata)
  • Golondrina Común (Hirundo rustica)
  • Lavandera Boyera (Motacilla flava iberiae)
  • Buitrón (Cisticola juncidis)
  • Urraca (Pica pica melanotos)
  • Grajilla Occidental (Corvus monedula)
  • Estornino Negro (Sturnus unicolor)
  • Gorrión Común (Passer domesticus)
  • Jilguero (Carduelis carduelis)
  • Pardillo Común (Carduelis carduelis)

sábado, 18 de julio de 2015

OBSERVACIONES EN LA LAGUNA DE LA VEGUILLA

     Aproveché esta mañana, en la que el calor daba tregua, para acercarme andando a la Reserva Natural del Complejo Lagunar de Alcázar de San Juan. Dado que en la Mancha Húmeda se funden las lagunas con los amplios y llanos campos, es posible observar la variada avifauna que se congrega en estos entornos, pertenecientes a ambos mundos, al lacustre y al estepario. Mi corto paseo se limita a la Laguna de la Veguilla, y mis observaciones se ciñen a lo que fui capaz de identificar a simple vista, debido a que no me traído los prismáticos aquí, un error imperdonable que no se puede permitir un naturalista.
     Las manchas de agua que reflejaban el cielo en su espejo y verdor del carrizal a su alrededor, en el horizonte, en medio del asolado páramo manchego, me indicaban donde se hallaba el humedal que visitaba por primera vez. Aunque yo ya me había fijado en la silueta de la cigüeña sobre su nido situado en un poste, que destacaba en el paisaje. Puntos negros y puntos blancos en el agua, aguardaban a ser identificados. Sobre ellos, la oscura silueta del aguilucho lagunero contra el gris del cielo no suponía ninguna duda.
     Llegando hacia el Centro de Visitantes había conejos entre los tarajes y golondrinas volando a ras del camino. Una abubilla levantó el vuelo desde el suelo, donde se desplazaba una lavandera blanca. También se movía alguna paloma torcaz, abejarucos y gorriones. Antes de dirigirme al primer observatorio, me asome a una alberca junto al centro, donde placidamente nadaban un par de fochas.


     Desde el observatorio pude comprobar que aquellos puntos blancos que veía lo lejos eran flamencos, y los puntos negros se correspondían con fochas y ánades reales, y quizás alguna especie de pato más. Todavía estaban lejos, pero ya podía distinguirlos. Los vencejos bajaban desde las altas capas del aire donde se suelen mover, a beber a la laguna, dando pasadas sobre las mismas, recordándome a las golondrinas que volaban justo a mi espalda, sobre el terreno. Desde el observatorio podía oír a las golondrinas y a los abejarucos mientras miraba a los zampullines sumergirse, o al aguilucho lagunero sobrevolar el carrizal. Más al fondo revoloteaban, entre risotadas, un par de gaviotas reidoras.
     Caminando por los alrededores de la laguna, sin saber que llegaría a un segundo observatorio, destacaban los conejos por su número. Era fácil encontrar sus letrinas y excavaciones por el terreno. También las urracas resultaban frecuentes en el lugar. Desde el segundo observatorio podía ver los flamencos, los patos y las fochas más cerca. También a un par de aguiluchos laguneros, y alguna paloma bravía. Pero el ave que más me llamó la atención fue el morito que pasó volando. Cercanos al observatorio, hubo un pequeño grupo de gorriones en un taray. Un par de bandos de estorninos volaban, lejos y altos.


     Se despejó la mañana, brillaba y calentaba el sol y el cielo se tornó azul. Tras un rato, seguí el camino, que me llevó a un tercer observatorio, donde permanecí más tiempo que en los anteriores. Bullía la vida. Además de los flamencos, ánades y fochas, nada más llegar se levantaron de las someras aguas las avefrías que probablemente advirtieron mi presencia. O tal vez las inquietara el paso de tres aguiluchos laguneros. Por las aguas cercanas a la orilla merodeaban pequeñas limícolas, que probablemente fueran andarríos. El morito, estaba posado por allí cerca, sobre la jungla de carrizos. Y de las entrañas de la jungla se descubrió el gallo azul, el calamón. Una pareja de grajillas posadas en un poste, y el paso de alguna que otra paloma, bravías y torcaces, completan el elenco de aves que fácilmente podía reconocer, sin necesidad de prismáticos, pero con la frustración de no poder observarlas con más detalle. Y adonde estaban las avefrías vinieron a posarse un grupo de cigüeñuelas.
     Pero distintos espectáculos se sucedieron mientras aguardaba allí. Una limícola estuvo hostigando insistentemente con gritos y picados a un aguilucho lagunero que cicleaba en el cielo. Otro aguilucho lagunero se bañaba en la laguna. Junto a las cigüeñuelas volvieron las avefrías, que volvieron a alzar el vuelo un par de veces más, junto con las pequeñas limícolas de la orilla, cada vez que el aguilucho lagunero aparecía por las inmediaciones. Salieron de la espesura del carrizal un par de calamones, que pronto se quitaron de mi vista. Varias cigüeñas cicleaban sobre la laguna. Escuché en un par de ocasiones al ruiseñor bastardo, y multitud de sonidos más que llegaban a mis oídos que no sabía ponerles nombre del ave que los emitía.


     Aparentemente el camino no seguía más adelante. Volví sobre mis pasos, y volví a parar un rato en el segundo observatorio. Poco después hice lo mismo, dirigiéndome al primero. Nada nuevo que añadir en ninguna de ambas paradas.
     Tras el rato que pasé en el observatorio donde estuve al principio, decidí moverme por el lado opuesto a los observatorios, por la otra orilla, tratando de bordear la laguna, explorar un poco, y quizás llegar a encontrar el camino que me llevara a la segunda laguna, de las tres que forman este humedal. Descubrí otro pequeño observatorio bastante alejado del agua, miré a mis pies, y concluí que seguramente funcionaría cuando el nivel del agua subiera. También encontré un par de calvas en el carrizal que abrían la vista a la laguna. El cielo que surcaban las gaviotas sombrías había vuelto a nublarse, a descolorarse entre el gris y el blanco.


     Durante mi andanza pude oír los monótonos arrullos de la tórtola común y a las urracas alarmadas. Pude ver a los flamencos, las cigüeñuelas y a las menudas limícolas de las aguas superficiales allí donde me lo permitían los carrizos. Como no encontré la forma de seguir adelante, bien para rodear la laguna, bien para el encontrar el camino hacia la próxima, volví para atrás. Los crotoreos de las cigüeñas, que ahora planeaban sobre mí, me hicieron alzar la vista para contemplarlas. La melódica estrofa de una cogujada me permitió descubrirla en el suelo.


      Volví a sentarme un rato en el primer observatorio donde estuve cuando llegué. Por una ventana lateral pude ver a un grupo de golondrinas posadas sobre las secas ramas de un taray. Los flamencos se habían acercado ahora a la masa de agua que desde aquí se vislumbraba en primera línea. En esta ocasión me fue posible ver una pareja de malvasías cabeciblancas. Pude identificar a estos pequeños patos gracias a la cabeza blanca y al pico azul del macho. Y junto al observatorio empezó a caminar un andarríos chico, que por la cercanía, pude ver con total claridad. Y ya de regreso a Alcázar escuché unos reclamos entre unas piedras que asocié con collalbas. No tardé en ver que se trataban de una pareja de collalbas grises.


Lista de Especies Observadas (Orden Sistemático):

  • Conejo Europeo (Oryctolagus cuniculus algirus)
  • Zampullín Chico (Tachybaptus ruficollis)
  • Cigüeña Blanca (Ciconia ciconia)
  • Morito (Plegadis falcinellus)
  • Flamenco Común (Phoenicopterus roseus)
  • Ánade Azulón (Anas platyrhynchos)
  • Malvasía Cabeciblanca (Oxyura leucocephala)
  • Aguilucho Lagunero Occidental (Circus aeruginosus)
  • Calamón Común (Porphyrio porphyrio) 
  • Focha Común (Fulica atra)
  • Cigüeñuela Común (Himantopus himantopus)
  • Avefría Europea (Vanellus vanellus)
  • Andarríos Chico (Actitis hypoleucos)
  • Gaviota Reidora (Chroicocephalus ridibundus)
  • Gaviota Sombría (Larus fuscus)
  • Paloma Torcaz (Columba palumbus)
  • Paloma Bravía (Columba livia)
  • Tórtola Europea (Streptopelia turtur)
  • Tórtola Turca (Streptopelia decaocto)
  • Vencejo Común (Apus apus)
  • Abejaruco Europeo (Merops apiaster)
  • Abubilla (Upupa epops)
  • Cogujada Común (Galerida cristata)
  • Golondrina Común (Hirundo rustica)
  • Lavandera Blanca (Motacilla alba alba)
  • Collalba Gris (Oenanthe oenanthe)
  • Ruiseñor Bastardo (Cettia cetti)
  • Urraca (Pica pica melanotos)
  • Grajilla Occidental (Corvus monedula)
  • Estornino Negro (Sturnus unicolor)
  • Gorrión Común (Passer domesticus)

sábado, 31 de agosto de 2013

CAMINO DE CARDEÑA

     Escribo estos párrafos, dedicados al día de ayer, en mi camino hacia el Centro de Visitantes de Venta Nueva, punto de encuentro donde comenzó el Voluntariado en la Sierra de Cardeña organizado por El Bosque Animado, aprovechando que hoy he tenido que volver a Andújar a atender una obligación. Me adelanté a la hora de llegada, a pesar de haber ido tranquilamente, como otras veces, por la carretera secundaria, para tener oportunidad de pararme si algún animal se dejaba ver de camino. Y así sucedió, y es este el motivo por el que he escrito esta entrada para mi blog.
     Pasado de Marmolejo y cruzado el Guadalquivir, me llamó la atención una pequeña concentración de rapaces que se arremolinaban en el aire. Me fijo con los prismáticos y compruebo se trataba de un grupo de halcones abejeros que pacientemente iban remontando altura, para proseguir su ruta migratoria postnupcial. Cuando se perdieron en el horizonte del despejado cielo, retomo mi camino yo también. Sobre la presa del Yeguas se veía alguna que otra lavandera blanca, pero le presté más atención al macho de colirrojo real que vi al cruzarla, otro ave que está aquí solo de paso en su viaje al sur. Y apenas un poco más adelante vuelvo a descubrir otro grupo de abejeros, y junto a ellos unos pocos milanos negros que buscaban aprovechar la misma corriente térmica.


Encinar con sotobosque arbustivo de la Sierra de Cardeña

     A parte de buitres leonados, y un par de águilas calzadas, además de algunos mirlos, poco más pude ver recorriendo un tramo que discurre entre apretado monte. Más adelante, me detuve en el anchurón de un cruce para ver un tercer grupo de abejeros. Cerca de ellos cicleaba un águila calzada, otra especie que también pronto se marchará de aquí. El siguiente y último trecho de carretera antes de llegar a Cardeña, pasada Venta del Charco, donde estamos alojamos durante el Voluntariado, está bordeado por dehesas en las que no resulta complicado ver urracas y rabilargos. En los tendidos eléctricos aparecían posadas tórtolas turcas, y los multicolores abejarucos, agrupados en pequeños bandos que pronto iniciarán su migración. En una alberca en medio del encinar aclarado permanecía apostada una garza real en la orilla. Los buitres coronaban altos el cielo.


Encinar adehesado

     La espera en el Centro de Visitantes, a que llegaran el resto de mis compañeros, me la amenizaron las golondrinas, que también se están preparando para irse, en un corto paseo por los alrededores. Y además de unos buitres que pasaron rápidos, en vuelo de crucero, también delató su presencia un ratonero con sus maullidos, que acabó descubriéndose al elevarse sobre el dosel del encinar.
     En este Voluntariado sabía que me reencontraría con David Gómez, con quien ya coincidí en el Voluntariado de Punta Entinas-Sabinar, pero no esperaba que Julia, una bióloga que fue compañera en un Taller del SARE en Andújar, también asistiera. A Florent Prunier, organizador del Voluntariado, precisamente lo conocí allí mismo, en la Sierra de Cardeña, en un Taller de Anfibios que impartió su asociación. Al resto de compañeros y monitoras acabo de conocerlos, pero seguro que formamos un buen equipo. Las actividades a las que nos dedicaremos en este Voluntariado son a hacer cajas-nido para páridos y a su colocación, estudio de los odonatos de la zona, y diseño de carteles sobre las especies de insectos y anfibios que habitan las charcas temporales.

(*) Fotografías: gentileza de Raquel Casado.


Lista de Aves Observadas (Orden Sistemático):

  • Garza Real (Ardea cinerea)
  • Milano Negro (Milvus migrans)
  • Buitre Leonado (Gyps fulvus)
  • Abejero Europeo (Pernis apivorus)
  • Busardo Ratonero (Buteo buteo)
  • Aguililla Calzada (Aquila pennata)
  • Tórtola Turca (Streptopelia decaocto)
  • Abejaruco Europeo (Merops apiaster)
  • Golondrina Común (Hirundo rustica)
  • Lavandera Blanca (Motacilla alba alba)
  • Colirrojo Real (Phoenicurus phoenicurus)
  • Mirlo Común (Turdus merula)
  • Rabilargo Ibérico (Cyanopica cyanus)
  • Urraca (Pica pica melanotos)

martes, 14 de mayo de 2013

TALLER FOTOGRÁFICO DE ANFIBIOS Y REPTILES EN LA SIERRA DE ANDÚJAR

     Iberian Lynx Land organizó hace dos días un Taller de Fotografía de Anfibios y Reptiles en la Sierra de Andújar al que asistí, a pesar de no ser fotógrafo, como parte de la organización, junto a los prestigiosos fotógrafos de Naturaleza José Luis Ojeda y José Manuel Cañones. Allí pude reencontrarme con Miryam Lara, compañera con quien trabajo en Educación Ambiental y también gran fotógrafa de campo que participaba como asistente. La ponencia y la identificación de las especies de anfibios y reptiles en el campo corrieron a cargo del herpetólogo Luis Pedrajas, en cuya charla de introducción también hizo un esfuerzo por desmitificar las supersticiones que giran entorno a muchas de las especies que engloban estas dos fascinantes clases de vertebrados, que pese a ser dos grupos bien diferenciados son tratados por la misma ciencia, la herpetología. Las prácticas de campo se desarrollaron entorno al Río Jándula, en La Lancha y en el Embalse de Jándúla por la mañana, y en El Encinarejo por la tarde, momento en el que ya no estuve.
     Pero más allá de los anfibios y reptiles que centraban la jornada del día, yo no limité mis observaciones a estas especies, pues el campo ofrece infinitas posibilidades de disfrutar de todos sus pobladores. Ya en la Casa de La Elvira, punto de encuentro y lugar donde se impartió la teoría, mientras esperábamos que llegaran todos los asistentes, podía ver los gorriones en el entorno y escuchaba el canto cercano del herrerillo.
     El primer lugar al que nos dirigimos fue al viejo poblado de La Lancha, donde nos dedicamos a la búsqueda de reptiles entre sus ruinas. Por el camino, aunque distraído en la tertulia con Luis y José Luis, a quienes acompañé en el mismo coche, no dejé de apercibirme de urracas, rabilargos y perdices que veía al pasar. Tan solo dedicamos una breve parada a ver un mochuelo que tomaba un baño de sol matutino sobre un poste.

Macho de Lagartija Colilarga

Detalle de la cabeza
























     Al llegar a La Lancha, antes de empezar a movernos para buscar reptiles, nos reunimos bajo la sombra de los grandes eucaliptos, en un área despejada. El día era soleado, más bien cálido, bastante propicio para que los reptiles estuvieran activos. Acordamos hacer algunas batidas por los alrededores, y volver allí para que los asistentes pudieran tomar fotos cómodamente. Entre los restos de las casas daban pasadas las golondrinas dáuricas. Los mirlos salían alarmados de entre los arbustos al aproximarnos a ellos. Y más altos, los vencejos destacaban sus oscuras siluetas negras contra el claro cielo azul. Yo participé activamente en la búsqueda de reptiles, y aunque bajo la mayor parte de las piedras y troncos que moví aparecía una gran diversidad de artrópodos como escarabajos, cochinillas, escorpiones y escolopendras, no tardé en encontrar culebrillas ciegas, que tras ser fotografiadas, devolví a su lugar de origen. Por otro lado, Luis había capturado un bello ejemplar macho de lagartija colilarga, vestido de gala con los lustrosos colores del celo. Más tarde encontró una pequeña salamanquesa común. Mientras los fotógrafos centraban sus objetivos en estos modelos de “”sangre fría”, temidos por mucha gente que ignoran el papel que juegan en el medio, los buitres empezaron a concentrarse sobre nuestras cabezas. Próxima a ellos también planeaba la encapuchada águila culebrera, rapaz especializada en la caza de culebras y otros reptiles.

Salamanquesa Común

Detalle de la cabeza
























     En las siguientes batidas íbamos ampliando el radio de búsqueda. Al llegar a las proximidades de un abrupto balcón que abre las vistas a la profunda garganta excavada por el Río Jándula en el granito, donde está presa que contiene las aguas del embalse, apareció la cigüeña negra cicleando en el cielo, ascendiendo hasta dejarse llevar y perderse.
     Hacía medio día aconteció uno de los momentos más interesantes de la jornada. José Manuel llamó nuestra atención haciendo señas. Había descubierto un lince bebiendo agua en un exiguo charco. Nos acercamos rápido. Pudimos verlo a corta distancia, aunque también durante corto tiempo, pero el suficiente para algunos incluso le echasen unas pocas fotos. Al tímido felino no parecía gustarle tanto espectador, pero tampoco se apresuró al irse, no emprendió ninguna huida acelerada, y como un fantasma se desvaneció bajo las sombras entre la alta hierba. Nunca más volvió a aparecer.
     Tras la fuga del gato, el grupo volvió al juntarse en la explanada del poblado donde estaban, pero José Manuel, Luis y yo nos acercamos al mermado charco donde estuvo bebiendo con la intención de encontrar alguna rana. Corría un pequeño reguero, pero no había ninguna rana. En cambio, sobre un apilamiento de rocas amontonadas en aquel sitio, entre cuyos huecos prosperaban los cardos y otras herbáceas, descubrimos una culebra bastarda. Se trataba de un ejemplar adulto de unos 70 u 80 cm. Estaba mudando la piel. La pude coger con firmeza de la parte posterior del cuerpo pero al pasársela a Luis, se resbaló y con sorprendente celeridad se nos escapó.
     Después bajamos hasta el Embalse del Jándula, donde continuamos la jornada. En el breve trecho de camino que nos separaba del pantano, vimos una pareja de oropéndolas. En el desaguadero de la presa retomamos nuestra búsqueda donde esperábamos encontrar ranas y culebras viperinas, pero tan solo fueron algunas ranas todo cuanto pudimos ver y capturar. En las masas de agua estancada también se agrupaban algunos bancos de blackbass, o percas americanas, que habían quedado allí atrapados de los recientes desembalses. La lavandera cascadeña también se movía por allí.

Ranas Verdes Ibéricas

     Y el calor de las primeras horas de la tarde pegaba con fuerza y tras fotografiar las ranas, fuimos saliendo del desaguadero para dirigirnos nuevamente a los coches. Al cruzar la presa nos detuvimos a mirar una cabra montés. Estaba en el desaguadero, donde momentos antes habíamos estado nosotros. El taller continuaría en El Encinarejo, pero para mí ya estaba llegando a su fin. En el regreso, además de urracas y rabilargos, levantamos algún pequeño bando de pinzones del camino, pero prestamos más atención al desfile de abejarucos posados en los cables que al pasar a su lado, se lanzaban a volar.

(*) Fotografías: gentileza de Miryam Lara.


Lista de Especies Observadas (Orden Sistemático):

·         Lince Ibérico (Lynx pardinus)
·         Cabra Montés (Capra pyrenaica hispanica)
·         Cigüeña Negra (Ciconia nigra)
·         Buitre Leonado (Gyps fulvus)
·         Culebrera Europea (Circaetus gallicus)
·         Perdiz Roja (Alectoris rufa)
·         Mochuelo Europeo (Athene noctua vidalii)
·         Vencejo Común (Apus apus)
·         Abejaruco Europeo (Merops apiaster)
·         Golondrina Dáurica (Cecropis daurica)
·         Lavandera Cascadeña (Motacilla cinerea)
·         Mirlo Común (Turdus merula)
·         Herrerillo Común (Cyanistes caeruleus)
·         Oropéndola Europea (Oriolus oriolus)
·         Rabilargo Ibérico (Cyanopica cooki)
·         Urraca (Pica pica melanotos)
·         Gorrión Común (Passer domesticus)
·         Pinzón Vulgar (Fringilla coelebs coelebs)
·         Culebrilla Ciega (Blanus cinereus)
·         Salamanquesa Común (Tarentola mauritanica)
·         Lagartija Colilarga (Psammodromus algirus)
·         Culebra Bastarda (Malpolon monspessulanus)
·         Rana Verde Ibérica (Pelophylax perezi)
·         Perca Americana (Micropterus salmoides)

miércoles, 4 de julio de 2012

UNA MAÑANA DE VERANO EN LA ROPERA

     Ayer por la mañana fuimos David y yo a dar una vuelta por La Ropera, donde a pesar de las pocas horas que estuvimos, y del calor, vivimos una intensa jornada de observación de animales.
     Bajando por la pedregosa cuesta que nos acercaría al río se movían los rabilargos entre los olivos y los ciruelos, y nada más aparcar en el cruce de caminos, se cruzó un zorro por el camino, un poco más adelante. Empezamos a andar por ese mismo camino, aunque pronto nos salimos del mismo, para tratar de asomarnos al río, entre las eneas donde se descubría y desaparecía el carricero común a su antojo. De vez en cuando sonaba el canto del ruiseñor bastardo, y los pitidos de la gallineta. Logramos ver una caminado por la orilla opuesta, por el borde donde las verdes eneas emergen del agua. Y una garceta común pasa en vuelo sobre el cauce.
    Siguiendo nuestro paseo, era fácil ver los mirlos y ruiseñores que atravesaban el camino de lado a lado, a los que también se les oía cantar desde el interior de la enmarañada vegetación que los cobijaba. Acompañaban también las estrofas del carricero tordal en un tramo de la senda. Al llegar a la pequeña laguna, se escucha el chapoteo de los galápagos al sumergirse en las turbias aguas donde se ocultaban. Desde bosque de ribera que nos rodea, llegan a nuestros oídos los arrullos de palomas torcaces y tórtolas comunes. También se oye el tamborileo que produce el pico picapinos al golpear seguidamente los troncos, al que también oímos emitir sus notas monosilábicas, y que tras buscarlo, conseguimos ver por unos instantes.
    Nos adentramos entre los sauces ribereños para asomarnos al río, donde permanecimos un rato de espera, sentados a la sombra. Tenemos como telón de fondo el canto del verderón. De vez en cuando se ve algún mirlo entre la vegetación de la otra orilla, o alguna paloma volar sobre las copas de los árboles. A nuestras espaldas vemos unos jilgueros, y bajo las mismas sombras donde improvisamos nuestro escondite aparece algún que otro joven herrerillo. En medio del río hay una pequeña isleta en la que vemos unos cuantos picos de coral. Ya los vimos en enero de este año, por lo que es posible que se hayan establecido en el lugar de forma permanente.
     De vuelta hacia el coche, se nos vuelven a cruzar algunos mirlos y ruiseñores, mientras el carricero tordal prosigue cantando por el mismo sitio, aunque no conseguimos observarlo. Cogemos el coche para ir hasta el puente. Antes de llegar descubrimos en los calvos del olivar unos conejos que pronto se ocultan bajo las zarzas. Un pequeño bando de verdecillos pasa por allí.
     Cuando llegamos al puente nos detenemos en medio del mismo, y desde el coche nos dedicamos a esperar, por no estar al sol. A lo lejos, en el río, vemos varios ánades reales, y por las orillas próximas por donde los patos nadan, descubrimos algunas gallinetas. Delante de nosotros, donde acaba el puente, se mueven unos gorriones. Las golondrinas vuelan a ras de la superficie del agua. Pasa un grupo de abejarucos, a los que previamente habíamos escuchado. Al buscar a los coloridos pájaros africanos en el aire, también vemos el rápido vuelo de los vencejos. A pesar del estío, el río baja crecido, debido a los desembalses. Con satisfacción contemplamos el vuelo de una garza imperial, que tras algunos años sin verla en La Ropera, parece haber vuelto por allí. Conseguimos ver al martín pescador dar varias pasadas, río abajo, río arriba, traspasando el puente por los ojos en sus idas y venidas. Siguiendo el vuelo del pájaro ictiófago, con el fin de observarlo en algún posadero, David descubre por su lado del río a un discreto martinete posado bajo la sombra de un sauce. La garza imperial, o tal vez otra diferente, vuelve a sobrevolar el puente, siguiendo su camino sobre el río. Y desde mi lago, se oye al avetorillo, desde lo más profundo de las espadañas.
     A pesar del calor, la vida bullía en torno al río, pero a nosotros empezaba a fatigarnos. Terminamos de cruzar el puente, para cambiar de sentido, y al volver cruzar el puente vemos una rata corriendo por el borde, en nuestra dirección, pero que pronto se echó a un lado, suponemos en introduciéndose por una grieta o agujero de los pilares del puente. Y al girar en el camino, por el tramo que va paralelo al cauce, paramos por última vez, para observar desde otra perspectiva al martinete.


Lista de Especies Observadas (Orden Sistemático):

  • Rata Parda (Rattus norvegicus)
  • Conejo Europeo (Oryctolagus cuniculus algirus)
  • Zorro Rojo (Vulpes vulpes)
  • Avetorillo Común (Ixobrychus minutus)
  • Martinete Común (Nycticorax nycticorax)
  • Garceta Común (Egretta garzetta)
  • Garza Imperial (Ardea purpurea)
  • Ánade Azulón (Anas platyrhynchos)
  • Gallineta Común (Gallinula chloropus)
  • Paloma Torcaz (Columba palumbus)
  • Tórtola Europea (Streptopelia turtur)
  • Vencejo Común (Apus apus)
  • Martín Pescador Común (Alcedo atthis)
  • Abejaruco Europeo (Merops apiaster)
  • Pico Picapinos (Dendrocopos major)
  • Golondrina Común (Hirundo rustica)
  • Ruiseñor Común (Luscinia megarhynchos)
  • Mirlo Común (Turdus merula)
  • Ruiseñor Bastardo (Cettia cetti)
  • Carricero Común (Acrocephalus scirpaceus)
  • Carricero Tordal (Acrocephalus arundinaceus)
  • Herrerillo Común (Cyanistes caeruleus)
  • Rabilargo Ibérico (Cyanopica cooki)
  • Gorrión Común (Passer domesticus)
  • Pico de Coral Común (Estrilda astrild)
  • Verdecillo Común (Serinus serinus)
  • Verderón Común (Chloris chloris)
  • Jilguero (Carduelis carduelis)
  • Galápago Leproso (Mauremys leprosa)