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domingo, 28 de mayo de 2017

VOLUNTARIADO DE OLIVARES VIVOS: OBSERVACIONES EN LA CAMPIÑA SUR DE SEVILLA

     Olivares Vivos es un Proyecto Life que pretende recuperar la biodiversidad en el cultivo del olivar mediante diferentes actuaciones tales como la plantación de especies vegetales mediterráneas en lindes y zonas de escorrentía, por un lado para frenar la erosión, y la colocación de cajas-nido para murciélagos, paseriformes insectívoros y lechuzas que contribuyan al control biológico de las poblaciones de insectos y roedores que podrían perjudicar los campos. Por su parte, las 20 fincas colaboradoras en este proyecto, distribuidas por casi toda Andalucía, obtienen un certificado que garantiza al consumidor de sus productos (aceite, esencialmente), la contribución de las mismas al restablecimiento de la biodiversidad.
     Una de las formas de llevar a cabo estas actividades es a través del Voluntariado. Entre el 21 y el 26 de mayo he podido participar en un Voluntariado que se ha desarrollado en dos fincas de la campiña sur de Sevilla y otra en Antequera. Con María Cano y Paco Martín como monitores del grupo y el reencuentro con Cata en el que fue el tercer voluntariado en el que coincidimos, he conocido a Alegría, Edu, Zarine, Miguel, Rebe y Manu, integrando un gran equipo y compartiendo una intensa vivencia durante los cinco días, y un par de significativas jornadas camperas.
     Durante nuestros dos primeros días de trabajo, el 22 y 23 de mayo, en la misma finca, realizamos interesantes observaciones de algunas de las especies de aves esteparias más singulares de la Campiña Sur de Sevilla. Nos dedicamos, además de a la plantación y a la colocación de cajas-nido, a la instalación de un bebedero para aves. Para la plantación, a modo experimental, se utilizó terracote, una sustancia granular que contiene abono y una sustancia que retiene el agua y la va liberando progresivamente según la demanda la planta, dado que el mes de mayo no es propicio para plantar.

Milano Negro
     No era difícil observar el vuelo de los vencejos y los milanos negros por el entorno mientras nos dedicábamos a nuestra labor. Al oído de Paco no pasaron desapercibidos los cantos del zarcero común, de la curruca mirlona y de la terrera común, que nos indicó de quien era cada cual. A la terrera la llegamos a localizar en vuelo, mientras cantaba, y también echarse a tierra. Además llegué a ver un zarcero entre los tarajes que atestiguan el paso de un arroyo, ahora seco. Por el camino de vez en cuando andaban las cogujadas, a las cuales también escuchamos, y entre los olivos corría alguna liebre. Además también se llegó a escuchar el reclamo de la curruca cabecinegra, la estrofa del carbonero y la repetitiva nota del buitrón. Irrumpieron en el espacio aéreo unos buitres leonados, compartiéndolo con milanos. Vimos además algún que otro ratonero, y el paso de una carraca que desapareció sobre los olivos.
     El paisaje agrario en el que nos hallábamos trabajando, entre el olivar, el cereal y hasta un campo de espárragos, encierra ya de por si un enorme potencial de vida. Aunque quizás no fueran las aves los animales que más atención acapararon, sino las garrapatas, que con su presencia sembraron la inquietud entre algunos componentes del grupo. Pero nada hicieron estos arácnidos que tuviéramos que lamentar.
     Pero fue la tarde del lunes 22, acompañados por dos anilladores de la zona que conocían María y Manu, cuando nos dedicamos con mayor exclusividad a movernos por el entorno de Lantejuela en busca de aves que observar. El sol todavía atizaba con fuerza sobre la campiña, pero al poco de habernos incorporado a un carril, divisamos unos cernícalos primillas posados en un tendido eléctrico, en compañía de un par de cuervos, y casi simultáneamente teníamos a una pareja de aguiluchos cenizos realizando cabriolas a un lado del camino, sobre el campo de cereal, lo que nos obligó a hacer una parada. Entre tanto se podía oír a las calandrias, y a lo lejos pasaron en vuelo unas garcillas bueyeras. Las cogujadas casi pasaban inadvertidas entre los terrones y los surcos en un campo, en el que descubrimos un pollo volantón de triguero.

Dehesa al anochecer

     Algún tiempo después nos desplazamos al territorio del elanio azul, donde no tardamos en ver aparecer a ambos miembros de la pareja en repetidas ocasiones. Incluso se llegaron a posar en lo más alto de alguna de encinas que salpicaban el campo de alrededor. Con el telescopio descubrimos también una perdiz posada en las ramas de la encina. Y mientras caía la tarde, entretenidos con los elanios, o las liebres que salían de entre los girasoles, pasaron también por el lugar un cuco que se perdió sobre el dosel del olivar cercano, la abubilla por un cortijo cercano, un sisón volando a bastante altura, un alcaraván aterrizar por la zona, y una carraca que llegó a posarse en una encina próxima, aunque fuera de nuestra vista. La silbante voz del alcaraván y el maullido del mochuelo le ponían voz a las últimas horas vespertinas.
     Apurando las últimas luces alargamos un poco más la jornada, en búsqueda de mochuelos. Pero tan sólo conseguimos oírlos. Así como al alcaraván y al chotacabras pardo, del que sí logramos ver un ejemplar en la zona en la que estuvimos esperando.


Lista de Especies Observadas (Orden Sistemático):

  • Liebre Europea (Lepus granatensis)
  • Garcilla Bueyera (Bubulcus ibis)
  • Buitre Leonado (Gyps fulvus)
  • Milano Negro (Milvus migrans)
  • Elanio Común (Elanus caeruleus)
  • Aguilucho Cenizo (Circus pygargus)
  • Busardo Ratonero (Buteo buteo)
  • Cernícalo Primilla (Falco naumanni)
  • Perdiz Roja (Alectoris rufa)
  • Sisón Común (Tetrax tetrax)
  • Alcaraván Común (Burhinus oedicnemus)
  • Cuco Común (Cuculus canorus)
  • Mochuelo Europeo (Athene noctua vidalii)
  • Chotacabras Cuellirrojo (Caprimulgus ruficollis)
  • Vencejo Común (Apus apus)
  • Carraca Europea (Coracias garrulus)
  • Abubilla (Upupa epops)
  • Calandria Común (Melanocorypha calandra)
  • Terrera Común (Calandrella brachydactyla)
  • Cogujada Común (Galerida cristata)
  • Buitrón (Cisticola juncidis)
  • Zarcero Común (Hippolais polyglotta)
  • Curruca Cabecinegra (Sylvia melanocephala)
  • Curruca Mirlona (Sylvia hortensis)
  • Carbonero Común (Parus major)
  • Cuervo Grande (Corvus corax)
  • Triguero (Miliaria calandra)

domingo, 26 de marzo de 2017

UN DÍA DE TRABAJO EN LA CAMPIÑA DEL SUROESTE JIENNENSE

     Con el objetivo de darle un acelerón a las plantaciones, antes de que avance la primavera, que se están llevando a cabo dentro del proyecto de Olivares Vivos con el propósito de restaurar con especies vegetales mediterráneas áreas improductivas, lindes o corregir cárcavas de arroyos y torrentes, se contrató una cuadrilla a tal efecto de la que he formado parte. Pese a la dureza del trabajo de campo, pocas cosas gratifican tanto como saber que estoy siendo participe de una acción que mejorará la naturaleza, en este caso el cultivo del olivar, contribuyendo a incrementar su biodiversidad. Y si además realizas estas labores junto a personas con las que compartes las mismas motivaciones conservacionistas como lo son el equipo humano de Iberus Medio Ambiente, un día de trabajo puede acabar pareciendo que más bien has salido para tratar de disfrutar con la observación de fauna y la contemplación de la naturaleza, como de hecho nos pasó ayer.
     Sin descuidar el trabajo, acudimos por segundo día consecutivo a la misma finca que el día anterior, de la campiña suroccidental de Jaén, donde se mantienen todavía algunos campos de cereal, diversificando el paisaje, e interrumpiendo la fiebre del monocultivo del olivo. Los aguiluchos cenizos se entregaban a sus paradas nupciales, ejecutando en el aire acrobáticas cabriolas y picados, acompasados al ritmo de sus silbidos. También las golondrinas daban continuas pasadas sobre el sembrado cerealista, del que no podíamos ignorar la procedencia del reclamo de los sisones, que ocultos entre las verdes espigas, dejaban oír a menudo sus leves ventosidades. Algo más tarde escuchamos también el característico siseo que producen al volar, cuando un macho se levantó para interceptar a otro en el aire, al pasar por su territorio.

Gallipato


     Del olivar se llegó a escuchar la silbante voz del alcaraván, pero lo que más se solía oír eran los jilgueros y los verdecillos. Tampoco faltaban en estos medios agrarios las cogujadas. Pasó también por la zona un ánade real, y algo más tarde un ratonero. Y además de las aves, mientras nos dedicábamos a plantar, nos encontramos también con un gallipato, no muy grande, y poco después apareció una culebra de escalera, un ejemplar subadulto.
     Al finalizar la jornada laboral, en lugar de irnos directamente, aprovechamos un rato más para dedicarnos ahora en exclusiva a mirar a las aves de los espacios abiertos y las zonas agrícolas, especialmente a los aguiluchos. Por el carril vimos también una abubilla. Aunque también atrajo mucho nuestra atención la avutarda, un macho que se paseaba por un barbecho. Y al irnos vimos unos cuervos.


Lista de Especies Observadas:

  • Ánade Azulón (Anas platyrhynchos)
  • Busardo Ratonero (Buteo buteo)
  • Aguilucho Cenizo (Circus pygargus)
  • Sisón Común (Tetrax tetrax)
  • Avutarda Común (Otis tarda)
  • Alcaraván Común (Burhinus oedicnemus)
  • Abubilla (Upupa epops)
  • Cogujada Común (Galerida cristata)
  • Golondrina Común (Hirundo rustica)
  • Cuervo Grande (Corvus corax)
  • Verdecillo Común (Serinus serinus)
  • Jilguero (Carduelis carduelis)
  • Culebra de Escalera (Rhinechis scalaris)
  • Gallipato (Pleurodeles waltl)

lunes, 9 de mayo de 2016

RECORRIENDO EN ENTORNO DE LAS TABLAS DE DAIMIEL

     Fin de semana de lluvia en Daimiel. He estado allí gracias a otro Voluntariado en el que he participado, esta vez organizado por WWF/Adena, de la mano de Carlos y María como monitores. Ello me ha permitido conocer a nueva gente, como a Marina, Juan o Alejo, entre otros, y reencontrarme con compañeros de otros Voluntariados tales como Alex, compañero de Punta Entinas-Sabinar en 2012 y con quien hice el viaje, con Cata, compañera de Monfragüe, y Julio, compañero de Daimiel, ambos del año pasado, y también con Ángel y Antonio, a quienes conocí hace menos de un mes en un reciente Voluntariado, también de WWF, en Contadero-Selladores.
     A pesar de la lluvia, las Tablas y su entorno no decepcionan. Siempre hay algo especialmente emotivo para el naturalista, que merece la pena recordar. Y ese destacado día fue el sábado. Por la mañana, antes de comer, nos dedicamos a construir un par de vivares para conejos con rocas, y la tarde la empleamos en desbrozar y repasar los alcorques en una plantación, para la restauración vegetal del entorno de las Tablas, en el que se intercambiaban diferentes especies de árboles y arbustos mediterráneos, y no seguía un marco de plantación definido, con el objetivo de dar un aspecto más natural al futuro bosque que logre allí crecer.

Río Guadiana, desde el Molino de Molemocho

     En camino hacia el lugar de trabajo por la mañana, cruzamos el puente del Molino del Molemocho, donde multitud de fochas compartían las aguas del Río Guadiana con algún somormujo, y se divisaban las cigüeñas en los viejos chopos donde tienen sus nidos. Pero lo más llamativo era una garcilla cangrejera, que teñida por su anaranjada librea nupcial, resaltaba contra el verde de la higuera que la sostenía.
     Dirigiéndonos hacia el sitio del trabajo pudimos ver algún cernícalo, estorninos, así como cogujadas apartarse del camino que recorríamos. Antes de empezar el trabajo, nos llevaron adonde Julio y yo habíamos estado con el resto de nuestros compañeros en Septiembre del año pasado. Y comprobamos con satisfacción que el amor propio con el levantamos aquellos majanos con cepas de parras había dado sus frutos, pues encontramos claros signos de ocupación por los conejos. Allí, pudimos observar un rato una garcilla bueyera que caminaba por el prado, pero lo que más me llamaba la atención no lo percibía por la vista, sino por los oídos, el canto de la codorniz.

Amapolas y avena silvestre,
integrantes de los herbazales aledaños a las Tablas de Daimiel

     Con el frenético vuelo de los vencejos sobre nuestras cabezas, acompañado por sus incesantes pitidos, surcando un cielo ennegrecido que constantemente amenazaba con desatarse en lluvia, construimos los majanos para los conejos, en medio de prados de verde avena silvestre, entre las que resaltaban las flores de las amapolas. Además del sonido de los vencejos, que estaba como telón de fondo, se repetía con frecuencia la codorniz, agazapada en aquel prado, a nuestro lado, pero a la que nunca llegamos a ver. De vez en cuando también oíamos al buitrón, a la cogujada, al triguero o al alcaraván, o chorlito como lo llaman en Ciudad Real, según me dijo Carlos. Salvo el alcaraván, nos fue posible ver a los otros tres pájaros mencionados, así como un macho de tarabilla posado durante un rato sobre la flor de un cardo. Además de los vencejos, también volaban por allí aviones y golondrinas, estas últimas dando pasadas a ras de la avena y las amapolas.

Hembra de Micrommata sp.

Esta llamativa araña verde es una de los invertebrados que nos salió
removiendo rocas para la construción de vivares de conejo.




























     Casi acabando empezó a llover. A comer nos fuimos al Área Recreativa que hay junto a las Oficinas del Parque Nacional y el Centro de Visitantes. Por las inmediaciones podían verse con facilidad tórtolas turcas, urracas, gorriones y jilgueros. Pasando en vuelo, seguía viéndose golondrinas, aviones y alguna torcaz.


Vivar para conejos, hecho con piedras y disimulado con pasto

     Retomamos el trabajo por la tarde en la plantación, realizando labores de mantenimiento que consistían en acondicionar los alcorques y en retirar los tubos protectores cuando, por el desarrollo de la planta, se les habían quedado estrechos y podía asfixiarla. Al igual que por la mañana, oímos a la codorniz, y alguna vez también al alcaraván, pero sin llegar a verlos, mientras aviones, golondrinas y vencejos nos sobrevolaban.
     A media tarde dejamos el trabajo, y comenzamos una interesante visita guiada por el entorno del Parque Nacional. En primer lugar nos dirigimos a la Torre de Prado Ancho, desde donde contemplamos la tabla que lleva el mismo nombre del mencionado observatorio. A primer golpe de vista no había gran cosa. Algunos ánades reales y alguna gallineta que nadaban por la tabla, o el aguilucho lagunero dando pasadas sobre la espesura de las eneas verdes. Afinando la vista, entre esta densa formación vegetal y la mala luz, llegamos a ver a la garza real en una orilla, bastante disimulada.
     Moviéndonos por el mosaico de campos de vides, de olivos y de pastizales que configuran el paisaje estepario que circunda las Tablas de Daimiel, llegamos a ver aves tales como el alcaraván, trigueros y cogujadas, de vocación tan terrestre como lo es la liebre dentro los mamíferos, a la cual también vimos. Así mismo también contemplamos el vuelo de una de las rapaces asociadas al suelo por excelencia, el aguilucho cenizo. No faltaron las aves de vivos y llamativos colores como los abejarucos, la abubilla, y hasta una carraca que descubrimos sobre el tejado de una vieja casa. Lástima que por la luz, no pudiésemos apreciar el azul de su plumaje en todo su esplendor. Urracas, palomas torcaces, cernícalos y estorninos completan las aves del páramo manchego que pudimos ver. La guinda fue a una casa a la que nos llevaron, de cuyo tejado despegó un cernícalo al acercarnos. También había estorninos en el tejado, y bajo la repisa del mismo anidaban las golondrinas. Pero lo mejor fue que vimos salir a la lechuza por un agujero de la pared. Muy pocas veces se puede observar a la blanca dama de la noche volar bajo una luz, todavía intensa.
     Culminamos nuestro recorrido con una visita a la Laguna de Navaseca, donde el rato que allí estuvimos costaba concentrarse en algo específico debido a la explosión de vida que allí se concentra. Los flamencos, los gigantes entre las aves acuáticas, son llamativos además de por su tamaño, por su esbelta figura y los colores que los adornan. Las fochas y las gallinetas destacaban por su número, y entre ellas era posible descubrir a los pequeños zampullines comunes, vestidos con sus galas de cortejo. Las ruidosas cigüeñuelas, le hacían la competencia con sus griteríos a las gaviotas reidoras. Menos numerosas, y también más discretas eran las avocetas, las gaviotas sombrías y los fumareles cariblancos. Entre la constante algarabía formada por gaviotas y cigüeñuelas, se le sumaba el ruiseñor bastardo. Además de los ánades reales y patos cuchara, que resultaban las anátidas abundantes, localizamos algunas malvasías cabeciblancas, porrones comunes y patos colorados, además de un par de tarros blancos. Y tampoco faltaban aquí las garzas, representadas por las blancas garcetas comunes y las garcillas bueyeras.


Lista de Especies Observadas (Orden Sistemático):

  • Liebre Ibérica (Lepus granatensis)
  • Zampullín Chico (Tachybaptus ruficollis)
  • Somormujo Lavanco (Podiceps cristatus)
  • Garcilla Cangrejera (Ardeola ralloides)
  • Garcilla Bueyera (Bubulcus ibis)
  • Garceta Común (Egretta alba)
  • Garza Real (Ardea cinerea)
  • Cigüeña Blanca (Ciconia ciconia)
  • Flamenco Común (Phoenicopterus roseus)
  • Tarro Blanco (Tardona tardona)
  • Ánade Azulón (Anas platyrhynchos)
  • Cuchara Común (Anas clypeata)
  • Pato Colorado (Netta rufina)
  • Porrón Europeo (Aythya ferina)
  • Malvasía Cabeciblanca (Oxyura lecocephala)
  • Aguilucho Cenizo (Circus pygargus)
  • Aguilucho Lagunero Occidental (Circus aeruginosus)
  • Cernícalo Vulgar (Falco tinnunculus)
  • Codorniz Común (Coturnix coturnix)
  • Gallineta Común (Gallinula chloropus)
  • Focha Común (Fulica atra)
  • Cigüeñuela Común (Himantopus himantopus)
  • Avoceta Común (Recurvirostra avosetta)
  • Alcaraván Común (Burhinus oedicnemus)
  • Gaviota Reidora (Chroicocephalus ridibundus)
  • Gaviota Sombría (Larus fuscus)
  • Fumarel Cariblanco (Chlidonias hybrida)
  • Paloma Torcaz (Columba palumbus)
  • Tórtola Turca (Streptopelia decaocto)
  • Lechuza Común (Tyto alba alba)
  • Vencejo Común (Apus apus)
  • Abejaruco Europeo (Merops apiaster)
  • Carraca Europea (Coracias garrulus)
  • Abubilla (Upupa epops)
  • Cogujada Común (Galerida cristata)
  • Golondrina Común (Hirundo rustica)
  • Avión Común (Delichon urbicum)
  • Tarabilla Europea (Saxicola rubicola)
  • Ruiseñor Bastardo (Cettia cetti)
  • Buitrón (Cisticola  juncidis)
  • Urraca (Pica pica melanotos)
  • Estornino Negro (Sturnus unicolor)
  • Gorrión Común (Passer domesticus)
  • Jilguero (Carduelis carduelis)
  • Triguero (Miliaria calandra)

martes, 28 de julio de 2015

JORNADA COMPLETA EN EL COMPLEJO LAGUNAR DE ALCÁZAR DE SAN JUAN

     En estos últimos días en Alcázar de San Juan, he tenido oportunidad de regresar por las lagunas con más tiempo, por las mañanas, y al atardecer. Especialmente destacable fue la jornada de hace un par de días, en la que no solo conseguí observar la mayor cantidad de especies, sino que también fueron avistamientos de buena calidad los que hice. Y a pesar de estar sin prismáticos, parece que me voy adaptando a ello, y mejorando mis capacidades de observación a unas especies y a un medio a los que no estoy habituado.
     En la mañana me dediqué desde las 8.00 a hacer esperas en los observatorios de la Laguna de la Veguilla. Llegando hacia el observatorio situado junto al Centro de Visitantes, escuché a los pardillos, que revoloteaban en bandos muy cerca el suelo, parándose de cuando en cuando en el mismo, o sobre algún reseco cardo. También había gorriones, moviéndose en grupos, y golondrinas, dando pasadas a ras del suelo. La cigüeña vigilaba desde su alto nido el páramo del entorno de la laguna. Los conejos eran frecuentes cerca de los tarajes, por los que también merodeaban unas urracas. Un gran bando de palomas bravías cruzó el cielo.

Laguna de la Veguilla

     Al entrar en el observatorio, despegó un macho de aguilucho lagunero que estaba posado por allí cerca. Sobre la laguna destacaban las fochas, y algo más lejos los flamencos, aunque más cercanos, nadaban y se sumergían zampullines y alguna malvasía. Entre las fochas, entre las que de vez en cuando se producía algún enfrentamiento, nadaban algunos ánades reales, y entre los flamencos, podían distinguirse cigüeñuelas y avocetas. Entre los claros del carrizal se dejó ver un conejo. Por la orilla se pasearon unos pollos crecidos de gallineta. Unas pocas palomas torcaces se posaron sobre un taray a la orilla de la laguna. Alguna que otra pagaza piconegra se dieron una vuelta junto al observatorio, pasando tan cerca y durante el suficiente tiempo como para identificarlas sin género de dudas. Un par de hembras de aguilucho lagunero también volaron cerca, sumergiéndose en la espesura del carrizal, y posteriormente saliendo al poco tiempo. Los vencejos sobrevolaban la laguna a poca altura, dando alguna pasada sobre su superficie para beber. Irrumpió un ruidoso bando de jóvenes abejarucos sobre la laguna, pasando al lado del observatorio. Se acercó nadando una hembra de pato cuchara, acompañada por un zampullín, que parecía seguirla intencionadamente. Cruzó una lavandera boyera frente a las ventanas del observatorio, que solo puede reconocer por la fugaz mancha amarilla que vi pasar.
     Fue en el primer observatorio donde más tiempo estuve. Dirigiéndome hacia el segundo, volví a ver el nutrido grupo de abejarucos, volando en torno a los chopos que hay junto a la depuradora. También pude ver el delicado vuelo del diminuto buitrón en mi corto paseo. No vi nada que no hubiese visto en el anterior observatorio el rato que estuve sentado en el segundo. Desde el último si pude ver algunas avefrías.

Repoblación de pino carrasco

     Volví rodeando la laguna. Pude ver pasar bandos de estorninos negros y palomas bravías. Escuche los graznidos de las grajillas, apostadas sobre estructuras metálicas. Algunas gaviotas reidoras y sombrías, y también unas cigüeñas, volaban dispersas sobre la laguna. Busqué las sombras del cercano pinar un rato, donde solo vi unas palomas torcaces, pero también oí por las inmediaciones a los pardillos.
     El sol azotaba con fuerza, y hacia medio día interrumpí mi jornada, para reanudarla a las 20.00 horas, cuando el calor se empieza a debilitar con la caída de la tarde.
     Un copioso bando de pardillos me daba la bienvenida al paraje lagunar con sus trinos, entre los que se mezclaba algunos jilgueros. También era destacable la cantidad de conejos. Lo primero que hice fue volver al observatorio de la Laguna de la Veguilla, junto al Centro de Visitantes. Entrando, vi la esbelta figura de una garza imperial apostada en la orilla, que a través de las ventas abiertas me vio llegar, y levantó el vuelo antes que pudiera sentarme. Pero no estaba sola. La acompañaron otras dos imperiales, más una garza real, que casi no pude diferenciar por el contraluz de la tarde que entraba en el observatorio orientado al poniente. Las gaviotas sombrías, en cambio, se mostraron más confiadas, y se quedaron nadando cerca del observatorio.
     Pero no me quedé mucho allí, y pronto salí a caminar hacía las otras dos lagunas. Quería llegar antes de que oscureciese. Rodeando la laguna me topé con un grupo de aves sobre el camino, y el campo aledaño que me recordaron a las canasteras, pero que no puedo asegurar que lo fueran. Lo mismo me pasó con otros pequeños limícolas que andaban por la orilla. Desde esos dos claros en el carrizal que se abren a la laguna estuve viendo flamencos, cigüeñas, patos, fochas, y un ingente bando de avefrías que levantaron el vuelo cuando asomé por allí, junto a las alarmadas cigüeñuelas Pasó en vuelo una garcilla bueyera, más otra que localicé caminando en un campo cercano. Pequeños grupos de estorninos, y algunos abejarucos y vencejos dispersos también volaban por las cercanías de la laguna.

Salicornia

     Caminaba con el sol de frente, por lo que me costaba mirar hacia delante. Me era más fácil localizar los animales mirando a izquierda o derecha, o para arriba. Conejos a los lados, y alguna que otra urraca, y gaviotas sombrías y palomas bravías volando sobre mí. Y bastantes grajillas en el suelo, hacía donde avanzaba, que formaron gran revuelo, cuando me acercaba.
     Numerosos conejos, fáciles de ver, corrían por los campos arados y entre los espartos de los áridos páramos circundantes a la Laguna del Camino de Villafranca. Entre ellos, llegué a ver tres apresuradas liebres en sendos momentos. Libélulas coloreadas de forma diferente volaban por el entorno. Era difícil ver a la cogujada entre los terrones de tierra desde donde cantaba. Escuché en un par de ocasiones el canto del alcaraván, hasta que pude ver uno tomar tierra. Oí también el sonido de la ganga. Alcé la vista, y pude localizar una, volando alta y rápida.

Espartales

     Al llegar a la Laguna de las Yeguas no proseguí mucho más mi andanza. Me senté en un montículo a ver la puesta de sol en la horizontalidad casi perfecta de la meseta manchega. Aunque he de confesar que mi atención se distraía fácilmente con las manifestaciones de vida. El mochuelo ya había comenzado su actividad. Una abubilla salió volando desde el taray donde estaba posada. Destacaba la cantidad de conejos. Otra vez el canto de las gangas, y a lo lejos pude ver como un grupo se disgregaba en dos. Y de nuevo volvieron a cantar, pero sin llegar a verlas.

Atardecer, en un lugar de La Mancha

     En la penumbra casi, con el sol ya oculto en el horizonte, pero en esa frontera entre la claridad y la oscuridad, escuché los siseos de la lechuza provenir de alguna parte, por lo que decidí aguardar un poco más. La estridente llamada de la lechuza no tardó en repetirse. Y de repente, me vi sorprendido por la silueta de un gran ave, que aleteaba en silencio, muy próxima al suelo, que venía hacia donde yo estaba. Mis movimientos se congelaron automáticamente, a pesar de la temperatura más bien cálida que me envolvía. Y a pocos metros de mí se posó la dama de la noche, permitiéndome admirarla durante un rato. Pasó una segunda lechuza, muy cerca de mí, girando su acorazonado rostro hacía mí, dedicándome una mirada de sus ojos negros. Ello propició que se levantara la que estaba posada. Y juntas, se desvanecieron como fantasmas en la oscuridad.
     Con las últimas luces del día apagándose, emprendí la marcha de retorno, bajo el resplandor de la luna, casi llena, que iluminaba el camino y los campos aledaños. Y al incesante canto del grillo, acompañó dos veces el del alcaraván.


Lista de Especies Observadas (Orden Sistemático):

  • Liebre Ibérica (Lepus granatensis)
  • Conejo Europeo (Oryctolagus cuniculus algirus)
  • Zampullín Chico (Tachybaptus ruficollis)
  • Garcilla Bueyera (Bubulcus ibis)
  • Garza Real (Ardea cinerea)
  • Garza Imperial (Ardea purpurea)
  • Cigüeña Blanca (Ciconia ciconia)
  • Flamenco Común (Phoenicopterus roseus)
  • Ánade Azulón (Anas platyrhynchos)
  • Cuchara Europeo (Anas clypeata)
  • Malvasía Cabeciblanca (Oxyura leucocephala)
  • Aguilucho Lagunero Occidental (Circus aeruginosus)
  • Cernícalo Vulgar (Falco tinnunculus)
  • Gallineta Común (Gallinula chloropus)
  • Focha Común (Fulica atra)
  • Cigüeñuela Común (Himantopus himantopus)
  • Avoceta Común (Recurvirostra avosetta)
  • Alcaraván Común (Burhinus oedicnemus)
  • Avefría Europea (Vanellus vanellus)
  • Gaviota Reidora (Chroicocephalus ridibundus)
  • Gaviota Sombría (Larus fuscus)
  • Pagaza Piconegra (Gelochelidon nilotica)
  • Ganga Ibérica (Pterocles alchata)
  • Paloma Bravía (Columba livia)
  • Paloma Torcaz (Columba palumbus)
  • Lechuza Común (Tyto alba alba)
  • Mochuelo Europeo (Athene noctua vidalii)
  • Vencejo Común (Apus apus)
  • Abejaruco Europeo (Merops apiaster)
  • Abubilla (Upupa epops)
  • Cogujada Común (Galerida cristata)
  • Golondrina Común (Hirundo rustica)
  • Lavandera Boyera (Motacilla flava iberiae)
  • Buitrón (Cisticola juncidis)
  • Urraca (Pica pica melanotos)
  • Grajilla Occidental (Corvus monedula)
  • Estornino Negro (Sturnus unicolor)
  • Gorrión Común (Passer domesticus)
  • Jilguero (Carduelis carduelis)
  • Pardillo Común (Carduelis carduelis)

domingo, 3 de marzo de 2013

RECORRIENDO LA SIERRA DE ANDÚJAR

     Después de mucho tiempo sin quedar para ir al campo, por fin nos vimos mi amigo Antonio y yo para subir a la sierra aprovechando la festividad del Día de Andalucía. Breve, no llegó a los dos días, pero unas jornadas intensas, con numerosos avistamientos de especies de la habitual fauna que puebla la Sierra de Andújar.

     Los días todavía son cortos, y aunque cuando Antonio llegó ya había oscurecido nos pusimos en camino hacia la sierra, memorando nuestras primeras salidas camperas nocturnas en tiempos en los que éramos compañeros de clase. Íbamos hacia la Lancha, en una noche fresca y húmeda, aunque no llovió. Tan solo se nos cruzó un ratón de campo y un ciervo antes de llegar al Embalse del Jándula, donde el rato que pasamos allí escuchamos el canto del alcaraván. En cambio, el regreso fue más fructífero. Pudimos ver cuatro jabalíes, por un lado un grupo de tres bermejos y más adelante una jabalina, y entre la distancia que los separaba hubo un zorro que cruzó el camino, un mochuelo sobre un bolo de granito, un gamo que alumbraron las luces del coche, más tres ciervos. Antes de encontrarnos con el grupo de bermejos, también habíamos visto un ciervo.

     No empezamos la jornada del siguiente día demasiado temprano. Nuestro destino era una vez más La Lancha, pero antes teníamos un par de paradas previstas en los comederos de pájaros de las Viñas de Peñallana.
     Emprendimos la marcha por el Camino del Pino, en cuyos campos de labor que atraviesa su breve recorrido hasta salir a la carretera, nos fue posible ver a las cogujadas levantar el vuelo sobre las tierras labradas y a los trigueros posados en las alambradas. Aunque por la carretera circulábamos más rápido en dirección a las Viñas, no dejamos de ver en sus inmediaciones a los estorninos y a las tórtolas turcas posadas en los cables de los tendidos eléctricos, y ya en la sierra, eran urracas y rabilargos los que nos pasaban volando cerca. También se cruzó un macho de mirlo a ras del asfalto de la calzada hasta ocultarse en un matorral.
     Llegamos al primer comedero, y mientras lo alimentábamos, salían del interior del pinar aledaño los pitidos del pito real y la voz del mirlo. Nos metimos en el interior del hide y no tardaron en llegar sus comensales. Tras el herrerillo capuchino, el primero en llegar y tal vez el que más querencia tenga, hicieron acto de presencia sus hermanos de familia, el carbonero común y el herrerillo común. Y mientras estos páridos alternaban o coincidían en el comedero, del exterior llegaban a nuestros oídos las voces de estorninos, gorriones y jilgueros. El trepador azul, un asiduo visitante del comedero, no apareció esta vez, y aunque sí pudimos oírlo. Con el tiempo llegaron los pájaros más tímidos, tales como el petirrojo, un par de escribanos montesinos que comisqueaban por el suelo y hasta el picogordo, figura dominante del comedero. Los gorriones y los pinzones llegaron a posarse en un arbusto cercano, pero no entraron a comer.
     Cuando salimos, fuimos a otro comedero que también alimentamos y donde también hicimos una espera, aunque más corta. Pero aquí no entró ningún pájaro. A lo lejos, desde el interior del hide, pudimos ver los ruidosos gorriones posados en los desojados almendros de los alrededores. Bajo ellos, los verdecillos se movían por el suelo desde donde emitían su canto. Y aunque con su voz anunciaron su proximidad los pinzones, tampoco llegaron a pararse a comer. Así mismo oímos al carbonero, al agateador, al trepador y al mirlo.
     Proseguimos nuestro camino hacía La Lancha tras las esperas en los comederos. Aunque por aquí íbamos con la intención de hacer otro tipo de observaciones, tampoco dejamos de ver pequeños pájaros. Entre los que nos fijamos y que pudimos identificar sobre la marcha están los pinzones y gorriones, que suelen moverse en bandos. También en bandos aparecen los llamativos córvidos forestales, urracas y rabilargos. Las perdices también podíamos verlas moverse en grupo, corriendo monte a través, que levantaban el vuelo justo en el momento de parar el coche para tratar de observarlas. A las tórtolas turcas era posible verlas posadas en los cables del tendido eléctrico. En puntos concretos podíamos ver pájaros solitarios como las tarabillas comunes fáciles de decebir posadas al descubierto en las alambradas, los colirrojos tizones sobre las rocas próximas al camino o en el algún muro de piedra, o los escribanos montesinos, que levantaban el vuelo desde la misma carretera al acercarnos. En una de dehesa nos fue fácil descubrir un zorzal charlo.
     Pero las dos grandes paradas en el camino fueron para dedicarlas a la observación de rapaces. En la primera fue contemplar el vuelo planeado a baja altura de un grupo de buitres contra el cielo grisáceo y deslucido de la mañana. Esta parada también nos otorgó la posibilidad de vislumbrar en falda de un cerro, bajo los chaparros un cuantioso grupo de pintados gamos. Y aunque no a tan baja altura como los buitres, la segunda parada se la dedicamos a una pareja de águilas imperiales en vuelo. El resto del camino, hasta llegar a las curvas donde hicimos alguna espera y al viejo poblado de La Lancha, vimos más gamos, y también ciervos.
    No demasiado rato, paramos en un par de las curvas donde mucha gente dedica largas horas esperando poder observar al que muchos consideran el principal reclamo de la Sierra de Andújar: el lince. Precisamente una de las curvas en las que paramos fue donde yo lo vi hace unas semanas, pero como en la mayoría de las veces que salgo al campo, no lo vimos. Vigilamos a las urracas, pero sin éxito. Precisamente esa dificultad en verlo es lo que hace tan atractiva su observación.
     En cambio una vez más vimos al águila imperial. Otra pareja que surcaba el cielo lanzando su peculiar voz similar al graznido de cuervo o un pato. De los romeros y los lentiscos que cubren las laderas que contemplábamos nos llegaba los reclamos de la curruca rabilarga y del petirrojo. Más lejanos sonaban los arrullos de las torcaces y el maullido del mochuelo. Una bandada de verdecillos pasó por una de las vaguadas que controlábamos visualmente. Más tarde se nos acercó una familia de mitos moviéndose entre las ramas de las pocas encinas que despuntan del estrato arbustivo tomando porte arbóreo. Algún que otro mirlo se dejaba ver  volando próximo al suelo, amparándose en la seguridad del matorral. Unos ciervos y un par de conejos completan el resto de todo y cuanto pudimos ver desde las curvas de La Lancha.
     Retomamos el camino hasta llegar al viejo poblado, donde paramos un par de veces e hicimos un breve recorrido a pie. A nuestro paso por la arboleda alóctona de eucaliptos y pinos se alarmaban los mirlos. Al salir al claro nos creo una gran expectación poder ver pasar a una cigüeña negra. Y llegamos al borde de un cantil desde donde podíamos visualizar el Embalse del Jándula y el tajo de granito que encaja el río después de la presa. Aquí nos dedicamos a buscar a las cabras monteses, en la otra orilla del Río Jándula. Resultaba difícil descubrirlas y mientras tanto nos distrajimos con el vuelo de las chovas. Finalmente las localizamos, y contamos cuatro hembras de cabra.
     Pero en lugar de llegar hasta la presa, improvisamos volver y dirigirnos de nuevo a las Viñas, a tratar de encontrar anfibios en los arroyos. El retorno sobre nuestros pasos vino acompañado de los habituales ciervos y gamos, de las urracas, los rabilargos y las perdices, a los que se añade un alcaudón real posado en un poste en la zona de curvas que funcionan como miradores, y más adelante un ratonero en vuelo.
      Por la pradera que atravesamos hasta llegar a los arroyos merodeaban los rabilargos. En estos arroyos donde en mis paseos de niño solía encontrarme cierta variedad de batracios, ahora, a pesar del cristalino caudal que llevan por las lluvias invernales, carecían de su presencia. Desde el interior de las zarzas cantaba con fuerza el chochín. En cambio, el reclamo del petirrojo era audible por doquier.
     Cambiamos de ubicación y fuimos a probar suerte a otro lugar, a La Alcaparrosa. En el recorrido bajo la cobertura de los pinares que crecen junto a las viñas tan solo fuimos capaces de ver pinzones. Pero al salir a espacios abiertos y claros, intercalados entre los pinares y manchas de encinar, se multiplicaban los avistamientos de aves con  perdices, rabilargos, urracas y mirlos. Y en los bordes entre la vegetación los prados aparecían los conejos. También asomaban los tímidos mosquiteros entre los arbustos del borde de la carretera, que pronto volvían a cobijarse a su interior.
     La suerte nos cambió. Además de arroyos estuvimos prospectando charcos, en los que pronto encontramos los largos cordones de huevos del sapo corredor. En otros charcos más profundos la puesta ya estaba algo más avanzada y encontramos desde huevos eclosionando, a larvas que ya se movían con plena libertad. Finalmente llegamos a encontrar dos adultos.


Sapos Corredores

     En las proximidades visitamos otro arroyo y más charcos, donde seguíamos encontrando entre sus ranúnculos puestas y renacuajos de sapo corredor. A nuestro paso, una rana saltó desde la orilla a refugiarse en las profundidades de una pequeña poza. En otras pozas del arroyo, sobre el sustrato de limo, arena y gravilla que cubría el fondo descubrimos a los casi imperceptibles renacuajos del sapo partero ibérico. En una charca de aguas turbias y sobre cuyo nivel de agua verdeaban las ovas y las lentejas, vimos algunos renacuajos, semimetamorfoseados ya, de sapo de espuelas.
     Se acercaba la hora a la que Antonio tenía que irse y volvimos a Andújar. Bajamos desde la sierra por la carretera de la cadena, donde pudimos ver jilgueros y aviones. Al llegar a Andújar nos pasó un bando de grajillas. Mientras nos despedíamos miramos el revuelo de la colonia de aviones instalada bajo las cornisas de los edificios cercanos, alterada por la presencia de un cernícalo primilla.


(*) Fotografías: gentileza de Antonio Ibarra.

FECHA
LUGAR
ESPECIE
OBSERVACIÖN
28/02/2013
Camino de La Lancha
Ratón de Campo
(Apodemus sylvaticus)
Un ind.
28/02/2013
Camino de La Lancha
Zorro Rojo
(Vulpes vulpes)
Un ind.
28/02/2013
Camino de La Lancha
Jabalí
(Sus scrofa)
4 inds.
28/02/2013
Camino de La Lancha
Ciervo Rojo
(Cervus elaphus)
5 inds.
28/02/2013
Camino de La Lancha
Gamo
(Dama dama)
Un ind.
28/02/2013
Embalse del Jándula
Alcaraván Común
(Burhinus oedicnemus)
Oído
28/02/2013
Camino de La Lancha
Mochuelo Europeo
(Athene noctua vidalii)
Un ind.
01/03/2013
Camino de La Lancha. Carretera de La Alcaparrosa
Conejo Europeo
(Oryctolagus cuniculus algirus)
Pocos
01/03/2013
Embalse del Jándula
Cabra Montés
(Capra pyrenaica hispanica)
4 hembras
01/03/2013
Camino de La Lancha
Ciervo Rojo
(Cervus elaphus)
Algunos
01/03/2013
Camino de La Lancha
Gamo
(Dama dama)
Varios
01/03/2013
Embalse del Jándula
Cigüeña Negra
(Ciconia nigra)
Un ind.
01/03/2013
Camino de La Lancha
Buitre Leonado
(Gyps fulvus)
Varios
01/03/2013
Camino de La Lancha
Busardo Ratonero
(Buteo buteo)
Un ind.
01/03/2013
Camino de La Lancha
Águila Imperial Ibérica
(Aquila adalberti)
4 inds. Oída
01/03/2013
Andújar
Cernícalo Primilla
(Falco naumanni)
Un ind.
01/03/2013
Camino de La Lancha. Carretera de La Alcaparrosa
Perdiz Roja
(Alectoris rufa)
Algunas
01/03/2013
Camino de La Lancha
Paloma Torcaz
(Columba palumbus)
Oída
01/03/2013
Carretera principal. Camino de La Lancha
Tórtola Turca
(Streptopelia decaocto)
Algunas
01/03/2013
Camino de La Lancha
Mochuelo Europeo
(Athene noctua vidalii)
Oído
01/03/2013
Las Viñas
Pito Real
(Picus viridis sharpei)
Oído
01/03/2013
Camino del Pino
Cogujada Común
(Galerida cristata)
Pocas
01/03/2013
Carretera de la Cadena. Andújar
Avión Común
(Delichon urbicum)
Pocos
01/03/2013
Las Viñas
Chochín Común
(Troglodytes troglodytes)
Oído
01/03/2013
Viñas. Camino de La Lancha. Carretera de La Alcaparrosa
Petirrojo Europeo
(Erithacus rubecula)
Algunos. Oído
01/03/2013
Camino de La Lancha
Colirrojo Tizón
(Phoenicurus ochruros)
Pocos
01/03/2013
Camino de La Lancha
Tarabilla Común
(Saxicola torquatus)
Pocas
01/03/2013
Carretera principal. Viñas. Caminos Lancha y Alcaparrosa
Mirlo Común
(Turdus merula)
Varios. Oído
01/03/2013
Camino de La Lancha
Zorzal Charlo
(Turdus viscivorus)
Un ind.
01/03/2013
Camino de La Lancha
Curruca Rabilarga
(Sylvia undata)
Oída
01/03/2013
Carretera de La Alcaparrosa
Mosquitero Común
(Phylloscopus collybita)
Pocos
01/03/2013
Camino de La Lancha
Mito Común
(Aegithalos caudatus irbii)
Pocos. Oído
01/03/2013
Las Viñas
Carbonero Común
(Parus major)
Pocos. Oído
01/03/2013
Las Viñas
Herrerillo Común
(Cyanistes caeruleus)
Pocos. Oído
01/03/2013
Las Viñas
Herrerillo Capuchino
(Lophophanes cristatus)
Pocos. Oído
01/03/2013
Las Viñas
Trepador Azul
(Sitta europaea caesia)
Oído
01/03/2013
Las Viñas
Agateador Común
(Cethia brachydactyla)
Pocos. Oído
01/03/2013
Camino de La Lancha
Alcaudón Real
(Lanius meridionalis)
Un ind.
01/03/2013
Carretera principal. Caminos de La Lancha y La Alcaparrosa
Rabilargo Ibérico
(Cyanopica cooki)
Varios
01/03/2013
Carretera principal. Caminos de La Lancha y La Alcaparrosa
Urraca
(Pica pica melanotos)
Algunas. Oída
01/03/2013
Andújar
Grajilla Común
(Corvus monedula)
Algunas
01/03/2013
Embalse del Jándula
Chova Piquirroja
(Pyrrhocorax pyrrhocorax)
Pocas. Oída
01/03/2013
Carretera principal. Las Viñas
Estornino Negro
(Sturnus unicolor)
Algunos
01/03/2013
Las Viñas. Camino de La Lancha
Gorrión Común
(Passer domesticus)
Pocos. Oído
01/03/2013
Las Viñas. Camino de La Lancha y La Alcaparrosa
Pinzón Vulgar
(Fringilla coelebs coelebs)
Varios. Oído
01/03/2013
Las Viñas. Camino de La Lancha
Verdecillo Común
(Serinus serinus)
Vario. Oído
01/03/2013
Las Viñas. Carretera de la Cadena
Jilguero
(Carduelis carduelis)
Algunos. Oído
01/03/2013
Las Viñas
Picogordo
(Coccothraustes coccothraustes)
Pocos. Oído
01/03/2013
Las Viñas. Camino de La Lancha
Escribano Montesino
(Emberiza cia)
Pocos
01/03/2013
Camino del Pino
Triguero
(Miliaria calandra)
Pocos
01/03/2013
Las Viñas
Sapo Partero Ibérico
(Alytes cisternasii)
Varios (larvas)
01/03/2013
Las Viñas
Sapo de Espuelas
(Pelobates cultripes)
Pocos (larvas)
01/03/2013
Las Viñas
Sapo Corredor
(Epidalea calamita)
Muchos (huevos; larvas; 2 adultos)
01/03/2013
Las Viñas
Rana Verde Ibérica
(Pelophylax perezi)
Un ind. (adulto)