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lunes, 16 de enero de 2017

EL LANCE DEL LINCE

     Inesperadamente no trabajé hace dos días, lo que me brindó la oportunidad de salir al campo en compañía de Julia, Lucía y Paquillo, que junto a otros compañeros de su promoción de Ciencias de Ambientales de Málaga, entre los que están Lola, promotora de la quedada, vinieron a pasar este fin de semana en la Sierra de Andújar. El grupo había contratado una visita guiada por Inma y Paco, y durante nuestro recorrido me encontré con Raimundo, con quien pasé la mitad de la jornada. Una jornada naturalista que además haría las delicias del más exigente de los naturalistas, en la que se dejaron ver las seis especies emblemáticas que residen permanentemente en este privilegiado enclave de Sierra Morena que es Andújar, acompañadas de un variado elenco de otras especies igualmente interesantes, siendo de entre aquellas primeras el lince el que en mejores condiciones pude observar.

La cauta mirada del lince

     Me encontré con el grupo en El Encinarejo. Ellos ya me llevaban cierta ventaja, pues hasta que supe que ese sábado no trabajaría, ya llevaban en el campo casi un par de horas, y habían visto a la nutria. Por el camino yo había visto algunas de las aves más usuales que suelen verse al recorrer ese trayecto, estorninos, algunas urracas y al mirlo. Lamentaba no haber podido llegar antes, y haber compartido el avistamiento de la nutria, pero mientras aún esperábamos su aparición en las tranquilas aguas del río, podíamos oír a un par de gorriones chillones posados en un cable, ver a los mosquiteros y a la lavandera cascadeña pulular entre los guijarros del río y a unos cuantos estorninos sobre un eucalipto seco. Pero tan solo vimos salir de la espesura de la vegetación a un picogordo que cruzo el caudal volando de orilla a orilla, para ocultarse nuevamente entre las plantas.
     Pero con el cambio de ubicación, sí que logramos ver al mustélido acuático, delatada por sus movimientos, aunque tan sólo unos instantes. También divisamos, a pesar del fuerte contraluz, a los dos miembros de una pareja de águilas imperiales posadas en sendos postes, mientras podíamos oír al zorzal charlo y los arrullos de palomas torcaces, de las que vimos alguna que otra pasar por allí. Una familia de mitos se movía por unas encinas próximas, mientras se descubrió entre el matorral por unos momentos una curruca cabecinegra hembra, a la cual habíamos oído. También pasaron unos pocos cormoranes, y vimos a la garza real.
     Del Encinarejo no movimos hacia La Lancha. Lucía me acompañó durante todo este recorrido, lo que nos dio más tiempo para hablar sobre nuestras vidas y ponernos al día, que ya hacía más de un año que no nos habíamos visto. Por el camino vimos urracas, rabilargos, tórtolas turcas, alguna abubilla, perdices, trigueros, petirrojos y pinzones, e hicimos algunas paradas para observar el terreno en las que pudimos ver colirrojos y al andarríos grande. Sobre una redondeada roca de granito aparecían un par de mochuelos, como parte de la misma, a modo de dos pequeños bolos graníticos puestos sobre ella. Un par de madrileños que venían con un niño, que pararon junto a nosotros se entusiasmaron bastante con estos avistamientos, que además, por su entusiasmo motivado, parecían estar descubriendo estas aves por primera vez. Una satisfacción que ya es menos patente en los que nos hemos acostumbrado a ver con cierta asiduidad estos animales, pero que no debemos olvidarnos del placer que supone seguir observándolos, pese a lo comunes que puedan resultar.
     Bajando por la zona de curvas, divisamos un buitre leonado y un negro. Pero eché de menos a lo largo de todo el trayecto no haber visto ningún ciervo. Paramos en el Mirador del Jándula, desde donde vimos más buitres, aunque más lejos. El águila real, posada sobre una roca, a lo lejos, que poco después emprendió el vuelo compartiendo el espacio aéreo con los buitres. Más cerca, vimos un ejemplar damero de águila imperial alejándose. Y por las inmediaciones no nos faltaron los petirrojos, frecuentes ahora, en la invernada, y las torcaces que sobrevolaron el área. También divisamos con los telescopios un ciervo. Inma además estrenaba su “tele” ese día.
     Seguimos hacia la presa del Embalse del Jándula sobrevolada por múltiples aviones roqueros. También vimos algunos buitres planeando, y un leonado particularmente pasó volando bastante cerca. Con Paquillo rememoramos cuando él vio el lince por aquella zona en el Voluntariado en el que nos conocimos Inma, él y yo, así como la valoración del trabajo que allí acometimos con los eucaliptos. Julia, un compañero de su grupo y yo entramos un momento en el túnel a ver los murciélagos que allí reposan durante el día. Desde los aparcamientos, volvimos a levantar la mirada al cielo para ver al águila imperial volando entre los buitres.
     De camino hacia arriba fue muy propicio que me encontrara a Raimundo, con quien me quedé a comer y a echar el resto del día, puesto que el grupo tenía una visita al interior de una finca privada. El zumbido de las abejas entre los florecidos romeros era continuo. Poco antes de comer se escuchaba la curruca cabecinegra, y un macho acabó elevándose sobre el lentisco donde se ocultaba, para volver a esconderse a continuación.


















     Después de almorzar Raimundo sugirió que deberíamos darnos un paseo. Acertada proposición, pues no muy lejos un grupo de gente acababa de ver al lince. Entre ellos estaban los madrileños con los que había coincidido por la mañana. No debimos esperar demasiado rato para verlo. Aunque dada nuestra posición y la del felino resultaba difícil hacer una observación cómoda. Lo descubrimos inmóvil, contra una roca. Algo llamaba poderosamente su atención, que le atrapaba la mirada como para ignorar la expectación que había despertado entre el público que lo contemplaba. Y tras una breve pero apresurada y certera carrera el lince se precipitó sobre su presa por excelencia, un joven conejo en el que yo por lo menos, no había deparado en su presencia. Quizá porque mi atención en el lince estaba tan centrada como la del lince lo estaba en el conejo. Pero durante el tiempo que duró el acecho, me dio tiempo a suponer que podría estar haciendo lo que finalmente hizo. ¡Acabábamos de ver la secuencia de un documental, en vivo!

Es predador especialista con su presa específica

     El conejo no emitió chillido alguno al ser cazado. Pensé que pudiera haber sido silenciado por el murmullo de la gente que me rodeaba, pero lo cierto es que nadie lo escuchó. No tardó mucho en comisquearlo en el mismo sitio donde cazó al lagomorfo, junto a un lentisco, y poco a poco se fue alejando del lugar. Pero antes de largarse volvió a brincar entre las rocas, en las que estuvo un rato echado al sol, tranquilo. Tras perderse de la vista de todo el mundo, la gente volvió a dispersarse, colocándose cada cual en su posición para seguir oteando el paisaje a la espera de que la suerte les sonría de nuevo.


















     Prologando la espera tan solo divisábamos las urracas sobre el terreno por que cruzaban palomas de vez en cuando, más algún que otro lejano ciervo que descubríamos. Y unas horas más tarde, cuando estábamos apunto de marcharnos, de nuevo se dejó ver el punteado gato. Había vuelto de su campeo a la misma área donde anteriormente había cazado. Costaba seguirle sus movimientos entre rocas, lentiscos y acebuches. De hecho yo dejé de verle pronto. Pero Raimundo, que volvió a estar acertado, supo posicionarse mejor y consiguió verle durante más tiempo y más cerca. Volvió a tener éxito al cazar de nuevo, otro joven conejo, y tras comérselo consiguió cruzar la pista, y recuperar su intimidad, penetrando en el monte que lo apartaba de curiosas miradas y objetivos fotográficos. No todos los días se puede presenciar al felino mediterráneo en acción, ejerciendo su papel de depredador. Ya podíamos irnos más que satisfechos. A parte de los ciervos, de regreso, con la luz del atardecer, pude ver también algún gamo.

(*) Fotografías: gentileza de Raimundo Gómez.


Lista de Especies Observadas (Orden Sistemático):

  • Conejo Europeo (Oryctolagus cuniculus algirus)
  • Nutria Paleártica (Lutra lutra)
  • Lince Ibérico (Lynx pardinus)
  • Ciervo Rojo (Cervus elaphus)
  • Gamo (Dama dama)
  • Cormorán Grande (Phalacrocorax carbo)
  • Garza Real (Ardea cinerea)
  • Buitre Leonado (Gyps fulvus)
  • Buitre Negro (Aegypius monachus)
  • Águila Imperial Ibérica (Aquila adalberti)
  • Águila Real (Aquila chrysaetos)
  • Perdiz Roja (Alectoris rufa)
  • Andarríos Grande (Tringa ochropus)
  • Paloma Torcaz (Columba palumbus)
  • Tórtola Turca (Streptopelia decaocto)
  • Mochuelo Europeo (Athene noctua vidalii)
  • Abubilla (Upupa epops)
  • Avión Roquero (Ptyonoprogne rupestris)
  • Lavandera Cascadeña (Motacilla cinerea)
  • Petirrojo Europeo (Erithacus rubecula)
  • Colirrojo Tizón (Phoenicurus ochruros)
  • Mirlo Común (Turdus merula)
  • Zorzal Charlo (Turdus viscivorus)
  • Curruca Cabecinegra (Sylvia melanocephala)
  • Mosquitero Común (Phylloscopus collybita)
  • Mito Común (Aegithalos caudatus irbii)
  • Rabilargo Ibérico (Cyanopica cooki)
  • Urraca (Pica pica melanotos)
  • Chova Piquirroja (Pyrrhocorax pyrrhocorax)
  • Estornino Negro (Sturnus unicolor)
  • Gorrión Chillón (Petronia petronia)
  • Pinzón Común (Fringilla coelebs coelebs)
  • Picogordo (Coccothraustes coccothraustes)
  • Triguero (Miliaria calandra)

lunes, 28 de noviembre de 2016

NOCHE DE LLUVIA, MAÑANA DE SETAS Y ESPÁRRAGOS

     Estuvo lloviendo el sábado pasado casi todo el día, así que era la noche ideal para salir a buscar anfibios. Fue lo que le propuse a David la tarde de hace dos días, salir con la furgoneta de noche para encontrar a estos animales que tan solo se pueden ver en bajo esas condiciones meteorológicas, dormir en algún sitio de la sierra, y la mañana del domingo ir a buscar setas.
     Tras recoger la furgo en el cortijo de Javi, nos dirigimos en primer lugar al área de la Alcaparrosa. No vimos nada a lo largo de toda la carretera hasta llegar, y tras un breve recorrido circular, también fallido, por la zona, nos asomamos a una piscina abandonada. El agua cubría todo fondo, pero permitía verlo en su parte menos honda así que nos limitamos a explorarla desde el borde. Según adaptamos nuestra visión a la luz del frontal, pasamos de ver a los grandes gallipatos, algunos en la misma superficie del agua, a descubrir a los más pequeños y miméticos tritones pigmeos, nadando entre dos aguas, o bien reposando en el fondo de la piscina, sobre el lecho de hojarasca. Mientras tanto, bajo la llovizna, podíamos oír con fuerza la llamada de un cárabo por las cercanías.

     A continuación miramos por unas charcas no muy lejanas, esperando descubrir algún sapo, pero nada. No había puestas, ni oímos ningún reclamo, y desde luego tampoco encontramos ningún ejemplar. Repetimos esta acción en un prado encharcado, junto a un arroyo, y tampoco conseguimos nada, hasta que no miramos junto a un borde con piedras, donde por fin encontramos un sapo corredor, poco activo, bajo una de ellas. Además de algunos insectos y miriápodos, también descubrimos una salamanquesa común. Es muy importante recordar que tras levantar una piedra hay que volver dejarla igual que estaba, y en caso de haber algún animal de cierto tamaño debajo, dejar que salga o sacarlo para no aplastarlo al devolver la piedra a su sitio, y posteriormente acercarlo a alguna oquedad, al ser posible de la misma piedra para que recupere su refugio. Al volver hacia la furgo nos encontramos junto a ella con una salamandra adulta, de la subespecie propia de Sierra Morena, sobre la alfombra de hierba empapada, que se convirtió en objeto de nuestra atención durante un rato.

Subespecie de salamandra propia de Sierra Morena
















     Cenamos allí mismo, y después nos encaminamos hacia La Lancha. Al poco de haber salido, nos encontramos con otra salamandra adulta, a la que nos limitamos a retirar de la carretera para evitar que la atropellasen. Y más adelante, por un carril arenoso, nos topamos con otra salamandra, también adulta. Los tres ejemplares que vimos, eran además de buen porte. Pero otra de las cosas que me llamó la atención fue no ver ni un sapo a lo largo de todo el recorrido hasta llegar a La Lancha, bajo una cortina de tenue lluvia. En mitad del camino hicimos un par de esperas, junto a sendos arroyos, esperando escuchar algo, y nada. Sí que vimos en cambio unos ciervos y un par de conejos.
     Tras un rato por la mañana, contemplando el panorama, salimos a dar un paseo antes de desayunar, para abrir el apetito. En nuestra andanza localizamos algún que otro lejano ciervo, y nos fijamos en los pinzones y en los petirrojos que se movían junto al carril. También había algunas urracas dispersas por los alrededores. Unas perdices se deslizaron planeando monte abajo, alarmadas por nuestros pasos. Entre las jaras, los romeros y los lentiscos escuchamos a la curruca rabilarga, pero sobre todo a la cabecinegra. Se escuchaban los arrullos de la paloma torcaz, y alguna pasaba volando. De vuelta hacia la furgo repitieron los petirrojos, las torcaces y las urracas, y además estuvimos mirando a un par de escribanos montesinos.

La Sierra de Andújar

     Mientras desayunamos, se desperezaron un par de buitres, que con pesados aletazos, perdimos pronto de vista tras las colinas. El pito real entonó su potente canto, pero no logramos ver al verde pájaro carpintero. Se oía también a la curruca cabecinegra, mientras podíamos ver alguna paloma y urracas por la zona.
     Después, cogimos la furgo, y nos dirigimos a un rodal a la búsqueda de setas. De camino se cruzó algún mirlo, y al divisar las aguas del Embalse del Jándula vimos atravesándolo a una garza real. David, estuvo mucho más afortunado que yo en la búsqueda de setas, pues apenas encontré algún champiñón (Agaricus sp.) y algún pie azul (Lepista nuda). Esas fueron las dos únicas especies que recolectamos, porque los parasoles (Macrolepiota sp.) estaban casi todos ya pasados. Y desde luego que no faltaron especies no comestibles como el falso níscalo (Lactarius torminosus), setas de las piñas (Mycena seynii), diversos ejemplares de Russula sp. y una formación de Armillaria sp. Durante mi poca acertada búsqueda de setas aproveché para comer algún que otro madroño de los que encontré. Y también me dediqué a las aves, a los bulliciosos herrerillos comunes y capuchinos, carboneros comunes y el trepador azul que me movían por las cercanías, e incluso echar la vista a tras para ver a un cormorán al que previamente oí agitar el agua al aletear.


Armillaria sp.


Murciélagos de Cueva
     Tras recoger unas cuantas de las mencionadas especies de setas, entramos al túnel del Embalse del Jándula, el cual aprovechan algunas especies de murciélagos como refugio donde pasar las horas de luz, o tal vez para la invernada. Gracias a las fotos que tomó David, conseguimos averiguar dos especies, aunque estaba presente alguna más, de este complicado, pero interesante, grupo de mamíferos alados que son los quirópteros para la identificación; el murciélago ratonero grande y el murciélago de cueva. Aquel solitario, y estos últimos agregados en un pequeño racimo. No persistimos demasiado tiempo allí, para ocasionarles la menor molestia posible.


Murciélago Ratonero Grande

     Al pasar el túnel y salir a la presa, rápidamente nos percatamos a primer golpe de vista de los aviones roqueros que revoloteaban en torno al dique. Pero también detectamos en seguida a unas pocas lavanderas blancas, y una cascadeña. Y con levantar la vista divisamos a los buitres sobre nuestras cabezas, un pequeño grupo de leonados en el que se había colado un negro. Al asomarnos a la presa, descubrimos a los colirrojos tizones moviéndose por el muro de la presa, y abajo, en el remanso de agua nadaban unos ánades reales. Afinando nuestras observaciones llegamos a descubrir a los pequeños mosquiteros que pululaban por las rocas y las plantas de las orillas del río.
     Cogimos la furgo e hicimos una breve escala en el poblado de La Lancha, donde por sus alrededores cogimos algunos espárragos. De nuevo a David se le dio mejor que a mí, y consiguió hacerse con un apreciable manojo. En nuestro paseo esparraguero no acompañaron mirlos y perdices, y nos fijamos en un escribano montesino y una pareja de roqueros solitarios, ambos posados sobre sendos bolos graníticos. Oímos a las chovas piquirrojas, pero no las vimos. Paramos a almorzar más adelante, en “las curvas de La Lancha”, arroz revuelto con los espárragos y los pies azules, y cochinillo frito. Todo el mérito de la buena comida que nos dimos, en un enclave privilegiado, fue mérito de David.
     Y por la tarde, de regreso a Andújar, vimos por el camino ciervos y gamos, además de unas perdices, alguna abubilla, unos pocos verdecillos, tórtolas turcas, estorninos, rabilargos y urracas.

Ciervo en la dehesa

(*) Fotografías: gentileza de David Torres.


Lista de Especies Observadas (Orden Sistemático):

  • Murciélago Ratonero Grande (Myotis myotis)
  • Murciélago de Cueva (Miniopterus schreibersii)
  • Conejo Europeo (Oryctolagus cuniculus algirus)
  • Ciervo Rojo (Cervus elaphus)
  • Gamo (Dama dama)
  • Cormorán Grande (Phalocrocorax carbo)
  • Garza Real (Ardea cinerea)
  • Ánade Azulón (Anas platyrhynchos)
  • Buitre Leonado (Gyps fulvus)
  • Buitre Negro (Aegypius monachus)
  • Perdiz Roja (Alectoris rufa)
  • Paloma Torcaz (Columba palumbus)
  • Tórtola Turca (Streptopelia decaocto)
  • Cárabo Común (Strix aluco sylvaticus)
  • Abubilla (Upupa epops)
  • Pito Real Ibérico (Picus sharpei)
  • Avión Roquero (Ptyonoprogne rupestris)
  • Lavandera Blanca (Motacilla alba alba)
  • Lavandera Cascadeña (Motacilla cinerea)
  • Petirrojo Europeo (Erithacus rubecula)
  • Colirrojo Tizón (Phoenicurus ochruros)
  • Mirlo Común (Turdus merula)
  • Roquero Solitario (Monticola solitarius)
  • Curruca Rabilarga (Sylvia undata)
  • Curruca Cabecinegra (Sylvia melanocephala)
  • Mosquitero Común (Phylloscopus collybita)
  • Carbonero Común (Parus major)
  • Herrerillo Común (Cyanistes caeruleus)
  • Herrerillo Capuchino (Lophophanes cristatus)
  • Trepador Azul (Sitta europaea caesia)
  • Rabilargo Ibérico (Cyanopica cooki)
  • Urraca (Pica pica melanotos)
  • Chova Piquirroja (Pyrrhocorax pyrrhocorax)
  • Estornino Negro (Sturnus unicolor)
  • Pinzón Vulgar (Fringilla coelebs coelebs)
  • Verdecillo Común (Serinus serinus)
  • Escribano Montesino (Emberiza cia)
  • Salamanquesa Común (Tarentola mauritanica)
  • Salamandra Común (Salamandra salamandra morenica)
  • Gallipato (Pleurodeles waltl)
  • Tritón Pigmeo (Triturus pigmaeus)
  • Sapo Corredor (Epidalea calamita)

jueves, 10 de marzo de 2016

CENSO DE MIRLOS EN EL CERCADO DEL CIPRÉS

     Un día más, acompañé a Elena esta mañana en su trabajo para una asignatura de Biología, un censo de mirlos que está realizando en el Cercado del Ciprés. Además de los mirlos, aprovechamos para fijarnos en otras especies, y aunque nunca coincide que se repitan todas en un mismo día, cada vez que hemos ido allí nos ha servido para engrosar nuestra lista de observaciones en las dos horas (habitualmente de 10 a 12) que dedicamos a recorrer las 11’5 Ha que tiene el parque de superficie, y para ubicar por zonas algunas especies en el interior del recinto.
     Las tórtolas turcas, los estorninos, los verderones y los verdecillos se encuentran casi por doquier en el parque. Si no se ven, se delatan con sus cantos. Abundan también los gorriones comunes, y algo menos los morunos, que como en días anteriores, no han faltado tampoco hoy en nuestro recorrido. Las garcillas bueyeras las solemos observar en un campo de siembra contiguo al parque, sobre el que hoy paso en vuelo el cernícalo. Los mirlos aparecen en los puntos donde hay cubierta arbustiva. A menudo los localizamos de oído. Los rabilargos se suelen mover por el pinar y su entorno. Hoy hemos podido presenciar como un valiente mirlo encaraba a un rabilargo para expulsarlo de su territorio. El ruiseñor bastardo tardó en manifestar su voz algo más tarde que de costumbre. Pueden verse a las golondrinas dando pasadas a baja altura en las áreas más despejadas
     Esta mañana se le unió al áspero reclamo del verderón, el triguero cantando, desde lo alto de un sauce donde estaba posado. Tres currucas cabecinegras nos entretuvieron un rato en sus inquietas persecuciones, que vimos con bastante claridad dado que elegían para posarse unos arbustos caducifolios, todavía desprovistos de hoja. Elena descubrió un jilguero que yo tan solo pude ver en vuelo. Lo mismo me pasó con un conejo que ella localizó, y yo solo pude ver a la carrera. Pasó rápidamente una lavandera blanca en vuelo, que pude identificar por su canto. Pude ver apenas un instante un picogordo posado en la horquilla de un árbol aún deshojado. Se soleaban en una piedra cuatro oscuras salamanquesas bien entrada la mañana.
     Por las sendas que separan los parterres del parque se dejaron ver un par de petirrojos y una hembra de colirrojo tizón. Un mosquitero común se movía entre la maraña de ramas de una encina, bajo la cual, se escuchaba el melódico canto que la curruca capirotada entonaba desde los lentiscos donde se ocultaba. Casi terminando, Elena vio descolgarse de las ramas de un seto una rata. Nos quedamos quietos, esperando ver cual era la reacción del roedor, que también se había quedado inmóvil en la repisa. Tras unos instantes de incertidumbre se aventuró a cruzar el camino, permitiéndome reconocerla por sus proporciones y características como una rata común. El carbonero suma su canto más tarde al repertorio sonoro que puede oírse en el Cercado del Ciprés.
     A pesar de tratarse de un parque urbano, que aunque está a las afueras, está bastante concurrido, y de haber desaparecido las gallinetas a causa de la presión predadora ejercida por los gatos domésticos, la razón por la que este espacio de modesto tamaño alberga estas especies, y otras más que escaparon a nuestra observación, o bien no se encuentran estacionalmente, la encontramos en su vegetación, pues reproduce un pequeño mosaico de la diversidad paisajística y formaciones vegetales que podemos encontrar en la Sierra de Andújar.


Lista de Especies Observadas (Orden Sistemático):

  • Rata Parda (Rattus norvegicus)
  • Conejo Europeo (Oryctolagus cuniculus algirus)
  • Garcilla Bueyera (Bubulcus ibis)
  • Cernícalo Vulgar (Falco tinnunculus)
  • Tórtola Turca (Streptopelia decaocto)
  • Golondrina Común (Hirundo rustica)
  • Lavandera Blanca (Motacilla alba alba)
  • Petirrojo Europeo (Erithacus rubecula)
  • Colirrojo Tizón (Phoenicurus ochruros)
  • Mirlo Común (Turdus merula)
  • Ruiseñor Bastardo (Cettia cetti)
  • Curruca Cabecinegra (Sylvia melanocephala)
  • Curruca Capirotada (Sylvia atricapilla)
  • Mosquitero Común (Phylloscopus collybita)
  • Carbonero Común (Parus major)
  • Rabilargo Ibérico (Cyanopica cooki)
  • Estornino Negro (Sturnus unicolor)
  • Gorrión Común (Passer domesticus)
  • Gorrión Moruno (Passer hispaniolensis)
  • Verdecillo Común (Serinus serinus)
  • Verderón Común (Chloris chloris)
  • Jilguero (Carduelis carduelis)
  • Picogordo (Coccothraustes coccothraustes)
  • Triguero (Miliaria calandra)
  • Salamanquesa Común (Tarentola mauritanica)

sábado, 9 de enero de 2016

RUTA CAMPERA POR LA SIERRA DE ANDÚJAR

     Mi segunda salida campera del año fue hace tres días a la Sierra de Andújar, en compañía de Raimundo y Esteban, y en la que pude conocer a Ana. No estaba en el mejor momento de salud, y el día, gris, húmedo y frío, se tornó en una jornada bastante completa en lo que a observaciones de fauna se refiere.
     Como de costumbre, quedamos al inicio de la carretera que sube a la sierra, pero en lugar ir directamente hacia allí, nos dimos una vuelta por la zona de Los Cerrillos. Entre los olivares, otros cultivos y el cinturón de pastizal que constituyen Los Cerrillos, área de transición entre la sierra y los campos de labor, podían verse urracas, estorninos, tórtolas turcas, y lavanderas blancas y cogujadas. Sobre unos juncos que crecían junto a un arroyó se posó una tarabilla. En nuestro camino se cruzó literalmente un gavilán, volando bajo y a gran velocidad, al que paramos a ver hasta ocultarse en unas adelfas. Por allí cerca también pudimos ver una garcilla bueyera.
     Nos acompañaron en nuestro camino por la sierra urracas, rabilargos, tórtolas turcas, algunos pinzones y unos mirlos. Nuestro destino fue La Lancha, y llegando a las curvas donde aguardaríamos en espera de ver al lince, nos fijamos en un alcaudón real que oteaba desde lo alto de un poste. Pero eché de menos durante el recorrido los ciervos que suelen verse junto al camino, seguramente refugiados en la tranquilidad de áreas más interiores, alejados del trasiego de vehículos de esta época.
     En nuestras observaciones descubrimos algunos ciervos lejanos. Unas perdices tomaban un baño de tierra en una pista. Divisamos un par de chovas en vuelo a las que antes escuchamos sus llamadas. Sonaban entre los arbustos los reclamos de las currucas cabecinegras y rabilargas. En el interior de un acebuche al que me acerqué atraído por sus reclamos descubrí unos herrerillos y una familia de mitos. Nunca supe si tal algarabía se debía a algún conflicto de relaciones interespecíficas. Los buitres planeaban dispersos, siendo complicado distinguir los leonados de los negros de lejos, a falta de luz contra el gris cielo.

Buitre Leonado

Buitre Negro






































     Entre los buitres, apareció el águila imperial. Nos acercamos hacia donde estaba, pero pronto nos centramos en buscar otra cosa. Nos acababan de decir que un lince acababa de cruzar el camino, y el moteado gato no tardó en dejarse ver. Lo estuvimos contemplando desde unos 200 metros de distancia, unos cuantos minutos. Probablemente se tratara del mismo ejemplar que vimos Raimundo y yo el 2 de enero, y aunque entonces lo vimos en un par de ocasiones, fue a más de un kilómetro de distancia. En su camino hizo una parada para orinar, marcando así su territorio. Pero su camino lo llevó a volcar al otro lado de la ladera. Ya que lo había visto, y no tenía mayor interés en seguirlo. Me quedé con Esteban, y mientras esperábamos que Ana y Raimundo volvieran, vimos un verderón posarse en la alambrada.
     Apuntar, eso sí, que con la presencia de tanta gente como acude a este lugar atraída por el celo del lince, tanto como los propios linces, resulta fácil verlos, pues más tarde o más temprano alguien acaba localizándolo, más lejos o más cerca. No es lo más atractivo observarlo entre tanta gente para el naturalista, ni tampoco el fotógrafo consigue imágenes exclusivas e inéditas de la especie, pero es un aliciente esta facilidad con la que se puede descubrir al lince, que también se mueve más impulsado por sus instintos reproductores en esta época, periodo delicado y crucial para la especie. Y aunque se pude presumir más o menos un comportamiento éticamente correcto en los observadores y fotógrafos de naturaleza, también es cierto que estas concentraciones en el camino de La Lancha pueden constituir una barrera que los linces no pueden cruzar, sobre todo cuando se forman procesiones de gente que, llevados por el interés que suscita observarlos y que lógicamente siente cualquiera al que le gusten los animales, les siguen a cada paso, para satisfacer la curiosidad que sana y egoístamente tenemos los amantes de la Naturaleza. Por desgracia sigue quedando algún descerebrado, que intuyendo la trayectoria que seguirá el lince, se coloca cortándole el paso en aras de capturar la foto “perfecta”, pero afortunadamente son muchos los que toman consciencia de ello, y aunque se apelotonen en un determinado punto para verlo, este queda transversal o paralelo al sentido en el que se desplaza el animal.
     Cuando de nuevo nos juntamos los cuatro, elegimos un nuevo destino, y tiramos para el Encinarejo. Volvimos a ver al alcaudón real cuando nos íbamos. De camino, vimos rabilargos, urracas y bastantes tórtolas turcas. Paramos para ver una pareja de pitos reales en una dehesa. Mientras uno de los componentes voló lejos, el otro se posó en una encina no muy lejana, pero como es costumbre en los pájaros carpinteros optó por ponerse en la otra cara del tronco, opuesta a nosotros. Más adelante volvimos a parar, junto a un arroyo en cuyo entorno encontramos un tritón ibérico, en fase terrestre, y que aunque era adulto, se trataba de un ejemplar inmaduro.

Tritón Ibérico

     Pasaron los cormoranes sobre el Río Jándula, mientras comíamos en la aledaña área recreativa del Encinarejo, sobrevolada por los aviones roqueros. Después de almorzar dimos un paseo junto al río. Revoloteaba un mosquitero entre los cantos rodados entre los que corría el agua, adonde acudieron a beber unos jilgueros. Fue fácil descubrir al escribano montesino en las desnudas ramas de un sauce. Se escuchó el regañante reclamo del carbonero provenir del soto fluvial.
     Pasamos el resto de la tarde, hasta que nos fuimos, en el mirador, desde donde divisamos ciervos ciervos y gamos al frente. Los aviones roqueros también volaban por allí, y además de los cormoranes, también pasó la garza real, dejándonos oír su graznido. Acudió un carbonero que estuvo posado brevemente en los lentiscos cercanos. Y vimos el vuelo batido del martín pescador recorrer el cauce, junto a la deshojada fresneda, que más tarde eligió una rama como posadero no muy lejos del mirador desde el que lo observábamos.

Martín Pescador

(*) Fotografías: gentileza de Raimundo Gómez.


Lista de Especies Observadas (Orden Sistemático):

  • Lince Ibérico (Lynx pardinus)
  • Ciervo Rojo (Cervus elaphus)
  • Gamo (Dama dama)
  • Cormorán Grande (Phalacrocorax carbo)
  • Garcilla Bueyera (Bubulcus ibis)
  • Garza Real (Ardea cinerea)
  • Buitre Leonado (Gyps fulvus)
  • Buitre Negro (Aegypius monachus)
  • Gavilán Común (Accipiter nisus)
  • Águila Imperial Ibérica (Aquila adalberti)
  • Perdiz Roja (Alectoris rufa)
  • Tórtola Turca (Streptopelia decaocto)
  • Martín Pescador Común (Alcedo atthis)
  • Pito Real Ibérico (Picus sharpei)
  • Pico Picapinos (Dendrocopos major)
  • Cogujada Común (Galerida cristata)
  • Avión Zapador (Ptyonoprogne rupestris)
  • Lavandera Blanca (Motacilla alba alba)
  • Tarabilla Europea (Saxicola rubicola)
  • Mirlo Común (Turdus merula)
  • Curruca Rabilarga (Sylvia undata)
  • Curruca Cabecinegra (Sylvia melanocephala)
  • Mosquitero Común (Phylloscopus collybita)
  • Mito Común (Aegithalos caudatus irbii)
  • Carbonero Común (Parus major)
  • Herrerillo Común (Cyanistes caeruleus)
  • Alcaudón Real (Lanius meridionalis)
  • Rabilargo Ibérico (Cyanopica cooki)
  • Urraca (Pica pica melanotos)
  • Chova Piquirroja (Pyrrhocorax pyrrhocorax)
  • Estornino Negro (Sturnus unicolor)
  • Pinzón Vulgar (Fringilla coelebs coelebs)
  • Jilguero (Carduelis carduelis)
  • Verderón Común (Chloris chloris)
  • Escribano Montesino (Emberiza cia)
  • Tritón Ibérico (Lissotriton boscai)

sábado, 31 de agosto de 2013

CAMINO DE CARDEÑA

     Escribo estos párrafos, dedicados al día de ayer, en mi camino hacia el Centro de Visitantes de Venta Nueva, punto de encuentro donde comenzó el Voluntariado en la Sierra de Cardeña organizado por El Bosque Animado, aprovechando que hoy he tenido que volver a Andújar a atender una obligación. Me adelanté a la hora de llegada, a pesar de haber ido tranquilamente, como otras veces, por la carretera secundaria, para tener oportunidad de pararme si algún animal se dejaba ver de camino. Y así sucedió, y es este el motivo por el que he escrito esta entrada para mi blog.
     Pasado de Marmolejo y cruzado el Guadalquivir, me llamó la atención una pequeña concentración de rapaces que se arremolinaban en el aire. Me fijo con los prismáticos y compruebo se trataba de un grupo de halcones abejeros que pacientemente iban remontando altura, para proseguir su ruta migratoria postnupcial. Cuando se perdieron en el horizonte del despejado cielo, retomo mi camino yo también. Sobre la presa del Yeguas se veía alguna que otra lavandera blanca, pero le presté más atención al macho de colirrojo real que vi al cruzarla, otro ave que está aquí solo de paso en su viaje al sur. Y apenas un poco más adelante vuelvo a descubrir otro grupo de abejeros, y junto a ellos unos pocos milanos negros que buscaban aprovechar la misma corriente térmica.


Encinar con sotobosque arbustivo de la Sierra de Cardeña

     A parte de buitres leonados, y un par de águilas calzadas, además de algunos mirlos, poco más pude ver recorriendo un tramo que discurre entre apretado monte. Más adelante, me detuve en el anchurón de un cruce para ver un tercer grupo de abejeros. Cerca de ellos cicleaba un águila calzada, otra especie que también pronto se marchará de aquí. El siguiente y último trecho de carretera antes de llegar a Cardeña, pasada Venta del Charco, donde estamos alojamos durante el Voluntariado, está bordeado por dehesas en las que no resulta complicado ver urracas y rabilargos. En los tendidos eléctricos aparecían posadas tórtolas turcas, y los multicolores abejarucos, agrupados en pequeños bandos que pronto iniciarán su migración. En una alberca en medio del encinar aclarado permanecía apostada una garza real en la orilla. Los buitres coronaban altos el cielo.


Encinar adehesado

     La espera en el Centro de Visitantes, a que llegaran el resto de mis compañeros, me la amenizaron las golondrinas, que también se están preparando para irse, en un corto paseo por los alrededores. Y además de unos buitres que pasaron rápidos, en vuelo de crucero, también delató su presencia un ratonero con sus maullidos, que acabó descubriéndose al elevarse sobre el dosel del encinar.
     En este Voluntariado sabía que me reencontraría con David Gómez, con quien ya coincidí en el Voluntariado de Punta Entinas-Sabinar, pero no esperaba que Julia, una bióloga que fue compañera en un Taller del SARE en Andújar, también asistiera. A Florent Prunier, organizador del Voluntariado, precisamente lo conocí allí mismo, en la Sierra de Cardeña, en un Taller de Anfibios que impartió su asociación. Al resto de compañeros y monitoras acabo de conocerlos, pero seguro que formamos un buen equipo. Las actividades a las que nos dedicaremos en este Voluntariado son a hacer cajas-nido para páridos y a su colocación, estudio de los odonatos de la zona, y diseño de carteles sobre las especies de insectos y anfibios que habitan las charcas temporales.

(*) Fotografías: gentileza de Raquel Casado.


Lista de Aves Observadas (Orden Sistemático):

  • Garza Real (Ardea cinerea)
  • Milano Negro (Milvus migrans)
  • Buitre Leonado (Gyps fulvus)
  • Abejero Europeo (Pernis apivorus)
  • Busardo Ratonero (Buteo buteo)
  • Aguililla Calzada (Aquila pennata)
  • Tórtola Turca (Streptopelia decaocto)
  • Abejaruco Europeo (Merops apiaster)
  • Golondrina Común (Hirundo rustica)
  • Lavandera Blanca (Motacilla alba alba)
  • Colirrojo Real (Phoenicurus phoenicurus)
  • Mirlo Común (Turdus merula)
  • Rabilargo Ibérico (Cyanopica cyanus)
  • Urraca (Pica pica melanotos)