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martes, 24 de enero de 2017

DE BICHEO POR LA SIERRA DE ANDÚJAR

     En compañía de David, compañero del Voluntariado en Pirineos de septiembre del año pasado, con quien acordé que viniera este pasado fin de semana, nos movimos durante el sábado y el domingo por un sector de la Sierra de Andújar que nos deparó interesantes avistamientos de varias especies de la fauna silvestre que en estos montes tienen su hogar permanente… o su cuartel de invernada en el caso de algunos pájaros migradores. Cada día en el campo, aunque se repita el escenario y el público que lo contempla, se representan escenas diferentes, y cambian los actores que en ellas intervienen.

     Nuestro periplo campero comienza el sábado, cuando en camino hacia la sierra vimos unas pocas garcillas bueyeras, divididas en tres grupos distintos, pasando en vuelo sobre la carretera, más los destacados estorninos negros, agrupados en los árboles del borde de la calzada. Al desviarnos en sentido al Embalse del Jándula, empezó a seguirnos un comboy de vehículos que se dirigían a  una montería, lo que nos impidió poder detenernos para mirar los primeros ciervos que sólo pudimos ver de pasada, al igual que tórtolas turcas, urracas, y así como los rabilargos, la “urraca de cola y alas azules” que por estar tan solo presente en algunos montes del centro y del sur peninsular, resulta tan llamativa para las personas, que como David, vienen de fuera.
     Por suerte, para nosotros, aquellos coches no nos siguieron al meternos en el carril de La Lancha. Una breve parada al incorporarnos al carril nos permitió ver algún estornino, un carbonero y un herrerillo. Hicimos un par de paradas antes de llegar a “las curvas”. En un arroyo, a un lado de la pista le indiqué David donde se encontraba un andarríos grande, con su inquieta agitación de su cola mientras se dedicaba a sondear el lecho de arena. Pero él localizó otro al otro lado del camino, en compañía de una lavandera cascadeña. Paramos también en un punto donde los bolos graníticos salpican la dehesa donde vimos a un par de machos de gamo, coronados por sus paletas. Entre las rocas y los prados se movían algunos colirrojos y petirrojos. Pero lo más espectacular fue un alarmado mirlo que salió apresurado de un lentisco cercano, y tras él un veloz gavilán, a los que enseguida perdimos de vista, y de los que nunca más supimos. A lo largo del reto del camino, hasta llegar a las curvas, fueron apareciendo pinzones, más petirrojos, algún conejo, y sorprendimos a un pito real en un poste de madera. Y poco antes de llegar a las curvas paramos a ver un par de arrendajos.

Gamos en la dehesa 

     Mientras íbamos recorriendo las curvas, hubo un momento en el que aprecié cierto revuelo entre la gente que allí se encontraba. Entonces, dejando el coche tal cual lo frené en medio del camino, y sin dudar, le dije a David que se apresurara en bajarse si quería ver al lince. Casi inmediatamente me sumé al grupo. Iba a ser casi imposible observarle, pero sabíamos que estaba allí. Nos lo indicaban el revuelo de los rabilargos, y tres perdices, que alarmadas, se echaron a volar barranco abajo, y que además se estaba desplazando. Pero a la que casi nadie le echaría cuentas sería a una abubilla que se cruzó de frente con los rabilargos. No pasó demasiado tiempo sin que fuera visto cruzando el camino, y fue ahí cuando pudimos verlo nosotros. A partir de ahí estuvimos siguiendo sus movimientos entre el matorral, entre el que a veces desaparecía. La voz de alarma de algún mirlo y un ciervo macho que con ligereza se apartó de la ruta que llevaba el gato, nos lo volvieron a redescubrir. Pese a la notable diferencia de tamaño, el ciervo no apartaba la vista del lince, que con paso decidido, desfiló frente al gran ungulado de ramificada cuerna. Cuando dejo de verse definitivamente aparqué el coche a un lado del camino. Por suerte no le había estorbado a nadie.
     Poco más tarde volvió a ser visto por la misma zona. Tal vez hubiera regresado pronto de su campeo, tal vez fuese otro distinto, no lo sabemos. Nosotros tan sólo teníamos de referencia la zona donde había sido localizado. Pero la gente se empezó a largar pronto, especulando con la posibilidad que hubiese pasado a la otra ladera de la colina. Y en ese momento, cuando la gente se retiraba con cierta ansiedad, la paciencia nos recompensó mostrándonos nuevamente al moteado gato. Lo localizó David, y al vernos mirar tan atentamente con los prismáticos hacia el mismo sitio, volvieron apresuradamente los que ya se iban, sin llegar a verlo, porque ya desapareció entre la vegetación. Quizás podría pensarse que alguien que viene por primera vez a la Sierra de Andújar, y bimba al ser más emblemático por excelencia nada más arribar, no llegaría a apreciarlo y a valorarlo como bien merece, pero el entusiasmo con el que mi compañero de campo en esta jornada vivió la experiencia, es el más sincero reflejo de todo lo contrario.
     Invertimos el resto de la mañana por allí, viendo pasar de vez en cuando buitres leonados, y algún que otro negro. También vimos muy lejos el águila imperial, un individuo damero. También nos estuvieron entreteniendo un rato las currucas cabecinegra y rabilarga, con sus reclamos, y dejándose ver alguna de cuando en cuando. Se dejó ver una familia de mitos, con sus agudas voces se movía entre los bajos chaparros y las jaras y los romeros. Unos pocos aviones roqueros daban pasadas por el lugar, mientras veces cruzaba alguna paloma por la zona. Mientras estábamos pendientes de las voces de las urracas, una pequeña bandada de verdecillos irrumpió en la zona. Además, un cuantioso grupo de escandalosos rabilargos vino volando ladera abajo.

Embalse del Jándula

     Para la hora de comer bajamos hacia el Embalse del Jándula, no si antes hacer una breve parada en el mirador del embalse. Por la presa se movían unos pocos colirrojos, mientras por sus alrededores volaba algún avión roquero. Desde la presa advertimos en la pared a unas cabras monteses, una hembra y un par machos, que prácticamente pasaban desapercibidas. En el río nadaban un par ánades reales, mientras entre la vegetación se movían algunos mosquiteros y dos lavanderas cascadeñas entra las piedras.
     De vuelta, andorreamos un poco por el poblado de La Lancha. Sobre los eucaliptos que por allí crecen pudimos ver unos cuantos estorninos y unos pocos picogordos. Nos asomamos al valle para mirar el embalse desde otra perspectiva. Oímos a la llamada de las chovas, y no tardamos en ver dos jugando en el aire, entrecruzando sus trayectorias. Entre los arbustos del entorno vimos pinzones, petirrojos, a los cuales e les podía oír también, algún mosquitero, y a un carbonero común sobre una roca. Pero sobre otra roca divisamos al más genuino poblador de estas pétreas formaciones, al azul roquero solitario, que posó más de una vez por allí.

Río Jándula

     Al llegar a las curvas nos quedamos allí hasta que anocheció. Y de nuevo, gracias a la gente que habían visto el lince antes de llegar nosotros, volvimos a verlo, casi cuando ya estábamos apunto de marcharnos. Pero esta vez se trataba de dos linces, que entre la lejanía y la penumbra del atardecer, sólo podíamos observarlos con cierta gracias a un telescopio del que hicimos el usufructo. En general permanecieron bastante parados casi todo el tiempo. Y mientras estábamos algo absortos con los linces, esperando ver algún comportamiento más activo, cantó un cercano mochuelo, posado sobre un granito. De regreso a Andújar, ya de noche, memorando la extraordinaria jornada lincera, vimos junto al camino algunos ciervos.

     Dado que habíamos conseguido ver el lince el día anterior, me permití ampliar nuestro recorrido del domingo para que David conociese otros lugares de la sierra. No prioricé ir hasta La Lancha desde el principio, así que fuimos al Encinarejo. Al poco de salir de Andújar, además de repetir las garcillas bueyeras volando sobre la carretera, también pasó un bando de avefrías. También vimos de pasada estorninos y tórtolas turcas por aquella de zona de cultivos, al inicio de nuestro recorrido. Al transitar ya por la sierra vimos unas urracas y una torcaz, posadas en la vegetación junto a la calzada.
     La niebla se concentraba sobre el Río Jándula. Mientras recorríamos carril hacia la presa del Embalse del Encinarejo, vimos pinzones y David deparó en un conejo. En el puente se agolpaban varias personas, que como nosotros, habíamos acudido para intentar ver a la nutria, pero la densidad del manto de niebla sobre las aguas no invitaba al optimismo, así que en vez de alargar la espera le sugerí a mi compañero enseñarle un poco la zona, y tirar otra vez a La Lancha antes de que se fuera.

El Río Jándula envuelto en la bruma mañanera

Cormorán Grande

































     Nos acercamos a un gran remanso del río, y curiosamente la bruma se desvaneció rápidamente. Observamos a un par de cormoranes reposando sobre las deshojadas ramas de un fresno, y sobre ellos, en las ramas más altas de la oleácea ribereña, unos picogordos. Los petirrojos nos acompañaban por las rocas aledañas. Al final del gran remanso del río se dejó ver la garza real, y después de muchos años sin verla por allí, también apareció la gallineta, vista por David en primer lugar. Entonces, en cuestión de segundos, también David me avisa de la presencia de la nutria, mientras me la señala, pero sólo me da tiempo a ver fugazmente como una silueta oscura se hunde en el agua, que bien hubiera podido ser un pez. Durante un tiempo, que quizás nos pareció más largo de lo que realmente fue, nos quedamos expectantes, aguardando su regreso. Y la nutria volvió a surgir de las aguas, que a pesar de la lejanía, la vimos claramente como comisqueaba algo, con la cabeza totalmente descubierta y la parte superior de su alargado cuerpo emergido, junto a unos cantos rodados. Al dirigirnos hacia el coche escuchamos el trino del escribano soteño, y lo acabamos localizando sobre la copa de una encina. Vimos también unas totovías por el suelo.

Abubilla

     Al retomar la marcha nos fijamos en una abubilla totalmente inmóvil sobre la hierba escarchada. Y sobre una encina, antes de volver a parar, pudimos ver un par de escribanos montesinos. Nos volvimos a asomar al río, y nuevo nos encontramos con la nutria casi nada más llegar, observándola desde otra perspectiva, durante más tiempo. Venía nadando tranquilamente aguas abajo, y la distancia a la que estábamos hizo que la señora del río no advirtiera nuestra presencia. Lo mismo iba por mitad del cauce que se dirigía a las orillas. Parecía estar jugando y disfrutando del fluido en el que desenvolvía sus movimientos. Igualmente se zambullía, que nadaba superficialmente, que se subía a algún tronco que se cruzase en su camino. Un cormorán que también nadaba por aquel tramo, se largó volando aguas arriba, cuando la nutria se acercó. Su jornada de pesca culminó con la captura de algún pequeño pez, que hasta pudimos oír el ruido que producía al mascarlo en una orilla. Avisando de su llegada con su graznante voz, una garza real que vino a posarse en un fresno. Casi simultáneamente también se escuchaban el zorzal charlo, el herrerillo capuchino, la totovía, y el berrido de un ciervo que retumbó en el monte en una ocasión, más otro sonido que no llegamos a identificar, pero fue el águila imperial la que nos hizo apartar la mirada del mustélido para buscarla en el despejado cielo. Y a lo lejos pudimos ver un adulto planear sobre el pinar. El atronador ruido de algunos disparos o las campanas del santuario cuando se agitaban, invadían con brusquedad el ambiente, rompiendo la armonía de los sonidos naturales. Por las encinas del entorno se movían también algún herrerillo común, y un grupo mitos.

Nutria

     Siguiendo nuestra ruta nos encaminamos hacia La Lancha, donde pasamos el resto del día. A nuestro paso vimos ciervos y gamos, en los que nos entretuvimos un poco, y urracas, rabilargos, un par de charlos, petirrojos, pinzones. Un águila imperial adulta cicleando sobre la pista nos hizo detenernos en el camino también. Mientras la veíamos deparé en la presencia de una discreta hembra de roquero solitario en unas piedras cercanas.

Dos gamos machos descansando en el encinar

Ciervas
































     Durante el tiempo de espera llegamos a ver a un par de águilas imperiales volando juntas, a las que también pudimos escuchar. Antes y después de ver la pareja de imperiales, observamos un águila real que pasó por allí. Y tan sólo un único buitre leonado es lo que llegamos a ver de estas grandes aves, habitualmente gregarias. Había unos pocos lejanos ciervos dispersos por la zona, que de vez en cuando todavía berreaban, además de urracas, rabilargos y torcaces a las que tanto se las podía ver y oír. Mientras por las inmediaciones revoloteaba algún avión roquero y las abejas se dedicaban afanosamente a libar nectar de la violeta flor de los romeros, a lo lejos descubrimos el vuelo de un gavilán. También se escuchaba el ajeo de la perdiz, los reclamos de las currucas cabecinegra y rabilarga, e incluso llegaron a sonar las potentes notas del alcaudón real, pero no lo encontramos.

Apis mellifera entre las flores de Rosmarinus officinalis

     Las últimas horas de la tarde las pasamos mirando una pequeña vaguada donde nos avisaron que un lince había sido visto. Había menos gente que el día anterior, aunque repetían algunos. Al llegar al sitio, una joven águila imperial volaba relativamente baja por la zona. El tiempo pasaba, y yo mismo dudaba que aún se encontrara por allí escondido. Observábamos el tranquilo comportamiento de petirrojos y algún mirlo al adentrarse en los arbustos que controlábamos visualmente. Incluso un conejo llegó a refugiarse en un lentisco. Entre tanto se volvió a escuchar al alcaudón real, pero de nuevo sin llegar a ser visto. En unas peñas localicé a un roquero solitario macho, que no fue tomado muy en cuenta por la gente. Tan sólo distrajeron su atención al pasar una joven águila real describiendo círculos en el aire.

Juvenil de águila imperial

Águila Real joven

































     Pienso que la observación de fauna silvestre en el medio natural está muy supeditada al azar. Que en muchas ocasiones es estar en el momento y en el lugar, aunque la paciencia para esperar y la perseverancia de volver a un lugar también acaban dando sus frutos. Nos enteramos por un conocido mío, que el gato salió de su escondite a escasos minutos después de habernos ido.
     Durante el camino de regreso vimos tórtolas turcas, trigueros, perdices, y un par de pitos reales compartiendo el mismo poste de madera. En una dehesa junto a la que paramos a esperar a la chica con la que David se iría, pudimos ver unos ciervos por un lado y un pequeño grupo de gamos por otro. Un zorzal charlo era quizás el ave que más destacaba de cuantos menudos pájaros andorreaban por la hierba. Los gregarios fringílidos en un bando mixto compuesto por verdecillos, pardillos, pinzones y algún jilguero se mezclaban con los bisbitas pratenses, compartiendo el prado del abierto encinar con sus primas cercanas, las lavanderas blancas. Además del zorzal, también estaban por allí sus primos túrdidos más pequeños, los colirrojos tizones y una pareja de tarabillas comunes, y además vimos unos cuantos gorriones. A la caída de la tarde, cuando me despedí de David, empezó a maullar un cercano mochuelo.

(*) Fotografías: gentileza de David Gómez.
                                                                                                                           

Lista de Especies Observadas (Orden Sistemático):

  • Conejo Europeo (Oryctolagus cuniculus algirus)
  • Nutria Paleártica (Lutra lutra)
  • Lince Ibérico (Lynx pardinus)
  • Cabra Montés (Capra pyrenaica hispanica)
  • Ciervo Rojo (Cervus elaphus)
  • Gamo (Dama dama)
  • Cormorán Grande (Phalacrocorax carbo)
  • Garcilla Bueyera (Bubulcus ibis)
  • Garza Real (Ardea cinerea)
  • Ánade Azulón (Anas platyrhynchos)
  • Buitre Leonado (Gyps fulvus)
  • Buitre Negro (Aegypius monachus)
  • Gavilán Común (Accipiter nissus)
  • Águila Imperial Ibérica (Aquila adalberti)
  • Águila Real (Aquila chrysaetos)
  • Perdiz Roja (Alectoris rufa)
  • Gallineta Común (Gallinula chloropus)
  • Avefría Europea (Vanellus vanellus)
  • Andarríos Grande (Tringa ochropus)
  • Paloma Torcaz (Columba palumbus)
  • Tórtola Turca (Streptopelia decaocto)
  • Mochuelo Europeo (Athene noctua vidalli)
  • Abubilla (Upupa epops)
  • Pito Real Ibérico (Picus sharpei)
  • Totovía (Lullula arborea)
  • Avión Roquero (Ptyonoprogne rupestris)
  • Bisbita Común (Anthus pratensis)
  • Lavandera Blanca (Motacilla alba alba)
  • Lavandera Cascadeña (Motacilla cinerea)
  • Petirrojo Europeo (Erithacus rubecula)
  • Colirrojo Tizón (Phoenicurus ochruros)
  • Tarabilla Europea (Saxicola rubicola)
  • Roquero Solitario (Monticola solitarius)
  • Mirlo Común (Turdus merula)
  • Zorzal Charlo (Turdus viscivorus)
  • Curruca Rabilarga (Sylvia undata)
  • Curruca Cabecinegra (Sylvia melanocephala)
  • Mosquitero Común (Phylloscopus collybita)
  • Mito Común (Aegithalos caudatus irbii)
  • Carbonero Común (Parus major)
  • Herrerillo Común (Cyanistes caeruleus)
  • Herrerillo Capuchino (Lophophanes cristatus)
  • Alcaudón Real (Lanius meridionalis)
  • Arrendajo Común (Garrulus glandarius)
  • Rabilargo Ibérico (Cyanopica cooki)
  • Urraca (Pica pica melanotos)
  • Chova Piquirroja (Pyrrhocorax pyrrhocorax)
  • Estornino Negro (Sturnus unicolor)
  • Gorrión Común (Passer domesticus)
  • Pinzón Común (Fringilla coelebs coelebs)
  • Verdecillo Común (Serinus serinus)
  • Jilguero (Carduelis carduelis)
  • Pardillo Común (Carduelis cannabina)
  • Picogordo (Coccothraustes coccothraustes)
  • Escribano Soteño (Emberiza cirlus)
  • Escribano Montesino (Emberiza cia)
  • Triguero (Miliaria calandra)

sábado, 9 de enero de 2016

RUTA CAMPERA POR LA SIERRA DE ANDÚJAR

     Mi segunda salida campera del año fue hace tres días a la Sierra de Andújar, en compañía de Raimundo y Esteban, y en la que pude conocer a Ana. No estaba en el mejor momento de salud, y el día, gris, húmedo y frío, se tornó en una jornada bastante completa en lo que a observaciones de fauna se refiere.
     Como de costumbre, quedamos al inicio de la carretera que sube a la sierra, pero en lugar ir directamente hacia allí, nos dimos una vuelta por la zona de Los Cerrillos. Entre los olivares, otros cultivos y el cinturón de pastizal que constituyen Los Cerrillos, área de transición entre la sierra y los campos de labor, podían verse urracas, estorninos, tórtolas turcas, y lavanderas blancas y cogujadas. Sobre unos juncos que crecían junto a un arroyó se posó una tarabilla. En nuestro camino se cruzó literalmente un gavilán, volando bajo y a gran velocidad, al que paramos a ver hasta ocultarse en unas adelfas. Por allí cerca también pudimos ver una garcilla bueyera.
     Nos acompañaron en nuestro camino por la sierra urracas, rabilargos, tórtolas turcas, algunos pinzones y unos mirlos. Nuestro destino fue La Lancha, y llegando a las curvas donde aguardaríamos en espera de ver al lince, nos fijamos en un alcaudón real que oteaba desde lo alto de un poste. Pero eché de menos durante el recorrido los ciervos que suelen verse junto al camino, seguramente refugiados en la tranquilidad de áreas más interiores, alejados del trasiego de vehículos de esta época.
     En nuestras observaciones descubrimos algunos ciervos lejanos. Unas perdices tomaban un baño de tierra en una pista. Divisamos un par de chovas en vuelo a las que antes escuchamos sus llamadas. Sonaban entre los arbustos los reclamos de las currucas cabecinegras y rabilargas. En el interior de un acebuche al que me acerqué atraído por sus reclamos descubrí unos herrerillos y una familia de mitos. Nunca supe si tal algarabía se debía a algún conflicto de relaciones interespecíficas. Los buitres planeaban dispersos, siendo complicado distinguir los leonados de los negros de lejos, a falta de luz contra el gris cielo.

Buitre Leonado

Buitre Negro






































     Entre los buitres, apareció el águila imperial. Nos acercamos hacia donde estaba, pero pronto nos centramos en buscar otra cosa. Nos acababan de decir que un lince acababa de cruzar el camino, y el moteado gato no tardó en dejarse ver. Lo estuvimos contemplando desde unos 200 metros de distancia, unos cuantos minutos. Probablemente se tratara del mismo ejemplar que vimos Raimundo y yo el 2 de enero, y aunque entonces lo vimos en un par de ocasiones, fue a más de un kilómetro de distancia. En su camino hizo una parada para orinar, marcando así su territorio. Pero su camino lo llevó a volcar al otro lado de la ladera. Ya que lo había visto, y no tenía mayor interés en seguirlo. Me quedé con Esteban, y mientras esperábamos que Ana y Raimundo volvieran, vimos un verderón posarse en la alambrada.
     Apuntar, eso sí, que con la presencia de tanta gente como acude a este lugar atraída por el celo del lince, tanto como los propios linces, resulta fácil verlos, pues más tarde o más temprano alguien acaba localizándolo, más lejos o más cerca. No es lo más atractivo observarlo entre tanta gente para el naturalista, ni tampoco el fotógrafo consigue imágenes exclusivas e inéditas de la especie, pero es un aliciente esta facilidad con la que se puede descubrir al lince, que también se mueve más impulsado por sus instintos reproductores en esta época, periodo delicado y crucial para la especie. Y aunque se pude presumir más o menos un comportamiento éticamente correcto en los observadores y fotógrafos de naturaleza, también es cierto que estas concentraciones en el camino de La Lancha pueden constituir una barrera que los linces no pueden cruzar, sobre todo cuando se forman procesiones de gente que, llevados por el interés que suscita observarlos y que lógicamente siente cualquiera al que le gusten los animales, les siguen a cada paso, para satisfacer la curiosidad que sana y egoístamente tenemos los amantes de la Naturaleza. Por desgracia sigue quedando algún descerebrado, que intuyendo la trayectoria que seguirá el lince, se coloca cortándole el paso en aras de capturar la foto “perfecta”, pero afortunadamente son muchos los que toman consciencia de ello, y aunque se apelotonen en un determinado punto para verlo, este queda transversal o paralelo al sentido en el que se desplaza el animal.
     Cuando de nuevo nos juntamos los cuatro, elegimos un nuevo destino, y tiramos para el Encinarejo. Volvimos a ver al alcaudón real cuando nos íbamos. De camino, vimos rabilargos, urracas y bastantes tórtolas turcas. Paramos para ver una pareja de pitos reales en una dehesa. Mientras uno de los componentes voló lejos, el otro se posó en una encina no muy lejana, pero como es costumbre en los pájaros carpinteros optó por ponerse en la otra cara del tronco, opuesta a nosotros. Más adelante volvimos a parar, junto a un arroyo en cuyo entorno encontramos un tritón ibérico, en fase terrestre, y que aunque era adulto, se trataba de un ejemplar inmaduro.

Tritón Ibérico

     Pasaron los cormoranes sobre el Río Jándula, mientras comíamos en la aledaña área recreativa del Encinarejo, sobrevolada por los aviones roqueros. Después de almorzar dimos un paseo junto al río. Revoloteaba un mosquitero entre los cantos rodados entre los que corría el agua, adonde acudieron a beber unos jilgueros. Fue fácil descubrir al escribano montesino en las desnudas ramas de un sauce. Se escuchó el regañante reclamo del carbonero provenir del soto fluvial.
     Pasamos el resto de la tarde, hasta que nos fuimos, en el mirador, desde donde divisamos ciervos ciervos y gamos al frente. Los aviones roqueros también volaban por allí, y además de los cormoranes, también pasó la garza real, dejándonos oír su graznido. Acudió un carbonero que estuvo posado brevemente en los lentiscos cercanos. Y vimos el vuelo batido del martín pescador recorrer el cauce, junto a la deshojada fresneda, que más tarde eligió una rama como posadero no muy lejos del mirador desde el que lo observábamos.

Martín Pescador

(*) Fotografías: gentileza de Raimundo Gómez.


Lista de Especies Observadas (Orden Sistemático):

  • Lince Ibérico (Lynx pardinus)
  • Ciervo Rojo (Cervus elaphus)
  • Gamo (Dama dama)
  • Cormorán Grande (Phalacrocorax carbo)
  • Garcilla Bueyera (Bubulcus ibis)
  • Garza Real (Ardea cinerea)
  • Buitre Leonado (Gyps fulvus)
  • Buitre Negro (Aegypius monachus)
  • Gavilán Común (Accipiter nisus)
  • Águila Imperial Ibérica (Aquila adalberti)
  • Perdiz Roja (Alectoris rufa)
  • Tórtola Turca (Streptopelia decaocto)
  • Martín Pescador Común (Alcedo atthis)
  • Pito Real Ibérico (Picus sharpei)
  • Pico Picapinos (Dendrocopos major)
  • Cogujada Común (Galerida cristata)
  • Avión Zapador (Ptyonoprogne rupestris)
  • Lavandera Blanca (Motacilla alba alba)
  • Tarabilla Europea (Saxicola rubicola)
  • Mirlo Común (Turdus merula)
  • Curruca Rabilarga (Sylvia undata)
  • Curruca Cabecinegra (Sylvia melanocephala)
  • Mosquitero Común (Phylloscopus collybita)
  • Mito Común (Aegithalos caudatus irbii)
  • Carbonero Común (Parus major)
  • Herrerillo Común (Cyanistes caeruleus)
  • Alcaudón Real (Lanius meridionalis)
  • Rabilargo Ibérico (Cyanopica cooki)
  • Urraca (Pica pica melanotos)
  • Chova Piquirroja (Pyrrhocorax pyrrhocorax)
  • Estornino Negro (Sturnus unicolor)
  • Pinzón Vulgar (Fringilla coelebs coelebs)
  • Jilguero (Carduelis carduelis)
  • Verderón Común (Chloris chloris)
  • Escribano Montesino (Emberiza cia)
  • Tritón Ibérico (Lissotriton boscai)

lunes, 31 de diciembre de 2012

ÚLTIMOS DÍAS DE CAMPO DEL AÑO

     Al final, por diferentes causas me he pasado los últimos días del año en el campo, bien por trabajo, bien por placer, con Víctor que vino a pasar unos días, y con Raimundo que también se acercó por Andújar.

     Estuve el jueves por la mañana haciendo seguimiento de fauna en una finca de la Sierra de Andújar. Concretamente esperaba encontrarme con el lince, pero no hubo suerte. Casi todo el tiempo permanecí observando desde un punto elevado desde el que controlaba una amplia superficie de terreno adehesado. Durante el transcurso de las horas vi a los habituales habitantes de estos montes. Las urracas prácticamente estuvieron presentes todo el día por las dehesas que vigilaba, pero tranquilas, sin que nada las alterara, luego ni el lince ni ningún otro depredador merodeaba por allí. Otro animal con el que el lince interactúa, así como la mayoría de los depredadores del monte mediterráneo, es su presa específica, los conejos que tranquilamente se soleaban junto a las bocas de sus madrigueras, sin que nada los perturbara. Unos maullidos sonaron en el monte, y por un momento me pusieron en alerta, pero pronto me di cuenta que eran mochuelos. Las palomas y los rabilargos pasaban por la zona de vez en cuando.
     Por las faldas de los montes apareció una pequeña manada de ciervos acompañada de un reducido rebaño de muflones. Unas totovías estuvieron moviéndose por el carril y su alrededor, y entre las ramas de las encinas, lo hizo una bandada de mitos. De los lentiscos de vez en cuando surgía el petirrojo que cantaba desde su interior. También se escuchaba a la curruca rabilarga, y en el cambio de un arbusto a otro, pude ver una en vuelo, y posada visible en una rama, en el instante previo a ocultarse. Algún que otro colirrojo se posaba descaradamente sobre las piedras. Los zorzales charlos corrían por la hierba. Al moverme para ojear otra vertiente se levantó un grupo de perdices. Los pinzones también se dejaron ver y oír por el lugar. Los pitos reales a menudo se escuchaban, y a veces conseguía ver alguno. En cambio, solo pude ver un pico picapinos al que también escuché.
     Y cuando el día sobrepasaba su ecuador, y el sol caldeaba el aire, empezaron a ascender los buitres en el horizonte. El águila imperial cantó, pero no conseguí verla. Antes de irme, eché un vistazo desde otros sitios desde los que también tenía buenas vistas. En mis cortos desplazamientos veía pinzones y rabilargos, pero sobre todo prestaba atención a las urracas. Entre las encinas volví a ver un grupo de mitos, pero también descubrí un precioso reyezuelo listado. Seguí mi camino y pude ver un mochuelo tomando un baño de sol sobre un granito. Al llegar casi a la salida de la finca, un gran número de tórtolas turcas se hacinaba sobre un cable del tendido eléctrico. Cerca de la salida también caminaban las perdices, entre las rocas y los matorrales, y desde la vara seca de un gamón, vigilaba un alcaudón real.

     El viernes tuve una doble sesión de campo, una diurna y otra nocturna. Por la mañana me dediqué a vigilar un comedero de pájaros en Las Viñas de Peñallana, y por la tarde llegó Víctor, y salimos por la sierra de noche.
     En la fresca mañana pasé unas pocas horas en el interior de un hide para ver que especies acudían a comer al comedero. Por importancia numérica y frecuencia con la entraban fueron gorriones comunes y pinzones vulgares, que se acercaban en bandadas. Un petirrojo (o tal vez ejemplares distintos) entró hasta en seis ocasiones diferentes, actuando siempre de la misma manera. Se posaba en alguna rama o en el propio comedero, hacía unas genuflexiones, pica algo rápidamente y pinzaba algo que se llevaba en el pico. Ya no volvía a aparecer hasta pasado un buen rato. Un pequeño acentor común también frecuentaba el lugar, comisqueando en el suelo, moviéndose en saltos largos y horizontales, a ras de suelo, impulsándose con las alas, que parecía más un ratón que un pájaro. En incluso a veces se limitaba a ocultarse bajo un tronco, como si fuera un pequeño roedor, cuando los gorriones y los pinzones se alarmaban, y salían en estampida del comedero. Los rabilargos se confiaron a entrar casi al final de mi espera, y hasta una docena llegaron a comer. Un carbonero y un par de herrerillos se movieron por allí, pero no se quedaron a la comida. Pero el pájaro que más me fascinó ver, fue una hembra de pinzón real, que acompañaba a sus parientes los vulgares. Esta especie comensal, que está aquí como invernante, fue de las primeras en entrar por la mañana, y me llegué a deleitar observándola en un par de ocasiones. Pero mis observaciones no son tan continuas como aquí describo, y había momentos en los que me tenía que conformar con escuchar los cantos de los pájaros, entre los que también está el mirlo, que nunca apareció por el comedero.

La luna llena, como la yema de un huevo, en una clara noche de invierno.

     Por la tarde llegó Víctor, e hicimos una ruta nocturna hasta el Embalse del Jándula. Pocos animales vimos de camino, más allá de unos pocos ciervos. La noche era bastante clara, pues había luna llena, y el cielo estaba despejado. También hacía frío, y en algunos puntos del camino donde paramos para tratar de oír los sonidos de la noche, soplaba el aire por lo que resultaba incómodo estar a la intemperie. Un rato a orillas del pantano, nos permitió escuchar ulular al búho real, y los alaridos de un cárabo. Al volver, además de coincidir con algún ciervo más en el camino, también vimos una liebre.

     Al día siguiente fuimos a Sierra Mágina. Víctor quería subir al Almadén, el segundo pico más alto de la sierra y de la provincia. Tomamos el camino largo para ir, yéndonos por Linares y Baeza hasta Mancha Real. Sobre los cables paralelos a las carreteras por las que circulamos, era frecuente encontrar estorninos posados. Las carreteras en los alrededores de Baeza están en obras, y el ir más despacio nos dejó apreciar al colirrojo tizón en el asfalto, al ratonero oteando desde un poste, y al cuervo sobrevolando el olivar.

Las cumbres nevadas de Sierra Mágina

    Atravesamos Mancha Real para tomar el camino que sube al Almadén, al principio carretera, pista al final, y tratar de llegar a su cima, donde las estructuras metálicas de antenas y repetidores, visibles desde bien lejos, quiebran la estética del paisaje montano, ahora nevado. La nieve que cubre las altas cotas también fue la responsable de que no culminásemos con nuestro objetivo. Pero el paseo hasta donde llegamos bien mereció la pena.
     Al comienzo del camino, nos adentramos en un bosque de altos pinos carrascos donde abundan los pinzones y canta el carbonero. Una ardilla cruza la carretera y trepa por el fuste vertical de un pino hasta perderse en su copa. El pinar se acaba dando paso al bosque primigenio, un encinar de montaña. Entre las encinas, que según escalamos altura, van reduciendo su porte, se intercalan majuelos, ahora deshojados, en los que fácilmente se descubren los muérdagos. En estos tramos de vegetación más aclarada vimos unas pocas urracas y mirlos. También nos encontramos con un pequeño grupo de escribanos montesinos y algún que otro colirrojo tizón.

El almohadillado piorno, medio cubirto de nieve
     La nieve que cubre el camino nos obliga a dar la vuelta, y aprovechamos para parar a comer. Sin haber llegado a lo más alto, divisamos al sur Sierra Nevada, al oeste se prolonga Sierra Sur, al norte aparece la campiña olivarera que se extiende por la vega del Guadalquivir hasta Sierra Morena, y las Sierras de Cazorla y Segura quedan al este. Y mientras almorzábamos, una hembra de gavilán, se paseó sobre nuestras cabezas, a baja altura y con relativa calma. Al surgir del encinar la pequeña rapaz de vientre rayado, nos petrificamos como las piedras en las que estábamos sentados, por unos momentos, nuestros movimientos se congelaron como la nieve que nos rodeaba.
     Bajando por el camino, la diversidad de fauna que observamos se intensifica con respecto a la subida. Volvemos a ver a los escribanos montesinos y a las urracas, pero ahora aparecen con relativa abundancia los arrendajos, y también se dejan ver algunos zorzales. Paramos para cerciorarnos de los ungulados que pastan al fondo de un barranco. En un principio pensamos que serían cabras, por el lugar donde estábamos, pero pronto verificamos que se trata de once gamos, lo cual resultó algo chocante, y fue objeto de debate entre nosotros. Con el descenso, un manto de nubes abraza la montaña. Al volver a entrar en el pinar descubrimos los bandos de pinzones, vemos algún que otro carbonero que también se escucha, y también oímos a los piquituertos. Y en lo más alto de un pino conseguimos ver una hembra apostada. Nos desviamos un rato del camino para asomarnos al mirador de la Peña del Águila. Más abajo, a lado de una fuente que hay junto a la carretera donde paramos a beber agua, se nos cruzan unas pocas palomas torcaces.

El Pico Almadén

     Al llegar a Mancha Real vemos un mosquitero revoloteando entre las ramas de un almendro, y gorriones al pasar por las calles del pueblo. Desde Mancha Real fuimos hasta Pegalajar por pista forestal, en la que sobre todo nos encontramos con mirlos. Pero también pudimos ver otro gavilán, y más adelante dos hembras de cabra montés.

Carbonero Común
     Para el domingo habíamos quedado con Raimundo, y salimos por la Sierra de Andújar. Aprovechando la ocasión de nuestro paso por Las Viñas, les eché de comer a los pájaros en sus comederos, en uno de los cuales hicimos una pequeña espera en la que no tardaron e aparecer sus habituales comensales, un macho de curruca cabecinegra, el trepador azul, el petirrojo, y tres especies de páridos, el carbonero común, y los herrerillos común y capuchino.
     Nuestra siguiente parada la hicimos en el Encinarejo. Las urracas, los rabilargos y los pinzones nos acompañaban por el camino a través del área recreativa. La luz era muy dura para observar desde el mirador, por lo que bajamos a orillas del Jándula. En sus aguas chapoteaba tranquilamente un cormorán que no se inmutó por nuestra presencia, mientras que otro permanecía posado en un fresno al otro lado del río. En cambio, una garza real salió volando propagando por el bosque su graznido de alarma. También logramos ver un petirrojo y una lavandera cascadeña. Al regreso, paramos en el mirador, donde a pesar de no ver ningún animal, no tardaron en aparecer por allí un par de petirrojos para distraernos.

El Río Jándula, a su paso por El Encinarejo

    Seguimos nuestra ruta trazada avanzando por la sierra hacia el norte. Por el entorno de la carretera podemos ver algunos pinzones en algunos puntos, y más alejados, monte adentro, descubrimos algunos ciervos. Carretera adelante, nos detenemos para observar el planeo de un buitre que resulta ser negro, y acto seguido descubrimos dos leonados que también vuelan cerca.
     Casi en el límite septentrional del Parque Natural cogemos el Sendero del Junquillo, en dirección Fuencaliente, circulando por una pista con ciertas dificultades para un coche normal. A lo largo del recorrido, y en distintos tramos de la pista logramos observar una variada avifauna, al pasar por los diversos pasajes, del monte adehesado a manchas boscosas más espesas. Los córvidos más frecuentes son las urracas y los rabilargos, pero también conseguimos ver algún arrendajo. Los fringílidos más abundantes fueron los pinzones, sin embargo también se nos cruzó un pequeño bando de jilgueros. En cuanto a los túrdidos tenemos avistamientos del pequeño petirrojo hasta el zorzal charlo o el mirlo común. Y así mismo otras aves como las palomas torcaces, los estorninos negros, las lavanderas blancas, los escribanos montesinos, y una abubilla se dejaron ver por las inmediaciones del carril. Los ciervos fueron los ungulados que en mayor número de ocasiones llegamos a ver, pero también nos topamos con tres gamos, y vimos un muflón macho descansando a la vera de un arroyuelo.

Gamas

     Paramos a comer en el Mirador del Valmayor. Las pozas de agua aisladas que allí se mantenían a duras penas durante este verano, estaban ahora conectadas por un generosa corriente de agua. Más allá del río se elevaba Sierra Madrona, que nos mostraba su vertiente sureña. Y entorno a la misma, lejanos, descubrimos diferentes columnas de buitres progresando en el aire, integradas por innumerables individuos, aparentemente todos leonados.

Meandro del Río Valmayor

Sierra Madrona






























     Tras una breve parada en Fuencaliente, regresamos a Andújar por la carretera nacional que va de Puertollano a Montoro, cruzando la Sierra de Cardeña. Aunque en esta carretera nos resultaba imposible parar, no impidió que viésemos algunas urracas y un cernícalo.


(*) Fotografías: gentileza de Víctor Revuelta.

FECHA
LUGAR
ESPECIE
OBSERVACIÓN
27/12/2012
Sierra de Andújar
Conejo Europeo
(Oryctolagus cuniculus)
Pocos
27/12/2012
Sierra de Andújar
Muflón
(Ovis orientalis)
Pocos
27/12/2012
Sierra de Andújar
Ciervo Rojo
(Cervus elaphus)
Algunos
27/12/2012
Sierra de Andújar
Buitre Leonado
(Gyps fulvus)
Varios
27/12/2012
Sierra de Andújar
Águila Imperial Ibérica
(Aquila adalberti)
Oída
27/12/2012
Sierra de Andújar
Perdiz Roja
(Alectoris rufa)
Algunas. Oída
27/12/2012
Sierra de Andújar
Paloma Torcaz
(Columba palumbus)
Algunas
27/12/2012
Sierra de Andújar
Tórtola Turca
(Streptopelia decaocto)
Varias
27/12/2012
Sierra de Andújar
Mochuelo Europeo
(Athene noctua vidalii)
Un ind. Oído
27/12/2012
Sierra de Andújar
Pito Real
(Picus viridis sharpei)
Pocos. Oído
27/12/2012
Sierra de Andújar
Pico Picapinos
(Dendrocopos major)
Un ind. Oído
27/12/2012
Sierra de Andújar
Totovía
(Lullula arborea)
Pocas
27/12/2012
Sierra de Andújar
Petirrojo Europeo
(Erithacus rubecula)
Pocos. Oído
27/12/2012
Sierra de Andújar
Colirrojo Tizón
(Phoenicurus ochruros)
Pocos
27/12/2012
Sierra de Andújar
Zorzal Charlo
(Turdus viscivorus)
Pocos. Oído
27/12/2012
Sierra de Andújar
Curruca Rabilarga
(Sylvia undata)
Un ind. Oída
27/12/2012
Sierra de Andújar
Reyezuelo Listado
(Regulus ignicapilla)
Un ind.
27/12/2012
Sierra de Andújar
Mito Común
(Aegithalos caudatus irbii)
Algunos. Oído
27/12/2012
Sierra de Andújar
Alcaudón Real
(Lanius meridionalis)
Un ind.
27/12/2012
Sierra de Andújar
Urraca
(Pica pica melanotos)
Varias. Oída
27/12/2012
Sierra de Andújar
Rabilargo Ibérico
(Cyanopica cooki)
Algunos
27/12/2012
Sierra de Andújar
Pinzón Vulgar
(Fringilla coelebs coelebs)
Algunos. Oído
28/12/2012
Carretera de La Lancha
Liebre Ibérica
(Lepus granatensis)
Un ind.
28/12/2012
Carretera de La Lancha
Ciervo Rojo
(Cervus elaphus)
Pocos
28/12/2012
Embalse del Jándula
Búho Real
(Bubo bubo)
Oído
28/12/2012
La Lancha
Cárabo Común
(Strix aluco sylvatica)
Oído
28/12/2012
Las Viñas
Pico Picapinos
(Dendrocopos major)
Un ind. Oído
28/12/2012
Las Viñas
Acentor Común
(Prunella modularis)
Un ind.
28/12/2012
Las Viñas
Petirrojo Europeo
(Erithacus rubecula)
Un ind.
28/12/2012
Las Viñas
Mirlo Común
(Turdus merula)
Oído
28/12/2012
Las Viñas
Carbonero Común
(Parus major)
Un ind.
28/12/2012
Las Viñas
Herrerillo Común
(Cyanistes caeruleus)
2 inds.
28/12/2012
Las Viñas
Rabilargo Ibérico
(Cyanopica cooki)
Varios. Oído
28/12/2012
Las Viñas
Gorrión Común
(Passer domesticus)
Varios. Oído
28/12/2012
Las Viñas
Pinzón Vulgar
(Fringilla coelebs coelebs)
Varios. Oído
28/12/2012
Las Viñas
Pinzón Real
(Fringilla montifringilla)
Una hembra
29/12/2012
Pista del Almadén
Ardilla Roja
(Sciurus vulgaris)
Un ind.
29/12/2012
Pista Mancha Real - Pegalajar
Cabra Montés
(Capra pyrenaica hispanica)
2 hembras
29/12/2012
Pista del Almadén
Gamo
(Dama dama)
11 inds.
29/12/2012
Pista del Almadén. Mancha Real - Pegalajar
Gavilán Común
(Accipiter nisus)
2 inds. total
29/12/2012
Campiña olivarera (cercanías de Baeza)
Busardo Ratonero
(Buteo buteo)
Un ind.
29/12/2012
Pista del Almadén
Paloma Torcaz
(Columba palumbus)
Pocas
29/12/2012
Campiña olivarera. Pista del Almadén
Colirrojo Tizón
(Phoenicurus ochruros)
Pocos
29/12/2012
Pista del Almadén. Mancha Real - Pegalajar
Mirlo Común
(Turdus merula)
Algunos
29/12/2012
Pista del Almadén
Zorzal Charlo
(Turdus viscivorus)
Pocos
29/12/2012
Pista del Almadén
Mosquitero Común
(Phylloscopus collybita)
Un ind.
29/12/2012
Pista del Almadén
Carbonero Común
(Parus major)
Pocos. Oído
29/12/2012
Pista del Almadén
Arrendajo Común
(Garrulus glandarius)
Pocos
29/12/2012
Pista del Almadén
Urraca
(Pica pica melanotos)
Pocas
29/12/2012
Campiña olivarera (cercanías de Baeza)
Cuervo Común
(Corvus corax)
Un ind.
29/12/2012
Campiña olivarera
Estornino Negro
(Sturnus unicolor)
Algunos
29/12/2012
Mancha Real
Gorrión Común
(Passer domesticus)
Pocos
29/12/2012
Pista del Almadén
Pinzón Vulgar
(Fringilla coelebs coelebs)
Algunos
29/12/2012
Pista del Almadén
Piquituerto Común
(Loxia curvirostra)
Una hembra. Oído
29/12/2012
Pista del Almadén
Escribano Montesino
(Emberiza cia)
Pocos
30/12/2012
Pista del Junquillo - Fuencaliente
Muflón
(Ovis orientalis)
Un macho
30/12/2012
Parque Natural Sierra de Andújar
Ciervo Rojo
(Cervus elaphus)
Algunos
30/12/2012
Pista del Junquillo - Fuencaliente
Gamo
(Dama dama)
3 inds.
30/12/2012
El Encinarejo
Cormorán Grande
(Phalacrocorax carbo)
2 inds.
30/12/2012
El Encinarejo
Garza Real
(Ardea cinerea)
Un ind. Oída
30/12/2012
Parque Natural Sierra de Andújar
Buitre Leonado
(Gyps fulvus)
Bastantes
30/12/2012
Parque Natural Sierra de Andújar
Buitre Negro
(Aegypius monachus)
Un ind.
30/12/2012
Parque Natural Sierra de Cardeña y Montoro
Cernícalo Vulgar
(Falco tinnunculus)
Un ind.
30/12/2012
Pista del Junquillo - Fuencaliente
Paloma Torcaz
(Columba palumbus)
Algunas. Oída
30/12/2012
Pista del Junquillo - Fuencaliente
Abubilla
(Upupa epops)
Un ind.
30/12/2012
Pista del Junquillo - Fuencaliente
Lavandera Blanca
(Motacilla alba alba)
Pocas
30/12/2012
El Encinarejo
Lavandera Cascadeña
(Motacilla cinerea)
Un ind.
30/12/2012
Las Viñas. El Encinarejo. Pista del Junquillo
Petirrojo Europeo
(Erithacus rubecula)
Pocos
30/12/2012
Pista del Junquillo - Fuencaliente
Mirlo Común
(Turdus merula)
Pocos
30/12/2012
Pista del Junquillo - Fuencaliente
Zorzal Charlo
(Turdus viscivorus)
Pocos
30/12/2012
Las Viñas
Curruca Cabecinegra
(Sylvia melanocephala)
Un macho
30/12/2012
Las Viñas
Carbonero Común
(Parus major)
Pocos
30/12/2012
Las Viñas
Herrerillo Común
(Cyanistes caeruleus)
Pocos
30/12/2012
Las Viñas
Herrerillo Capuchino
(Lophophanes cristatus)
Pocos
30/12/2012
Las Viñas
Trepador Azul
(Sitta europaea caesia)
Pocos
30/12/2012
Pista del Junquillo - Fuencaliente
Arrendajo Común
(Garrulus glandarius)
Pocos
30/12/2012
El Encinarejo. Pista del Junquillo. Sierra de Cardeña
Urraca
(Pica pica melanotos)
Algunas. Oída
30/12/2012
El Encinarejo. Pista del Junquillo
Rabilargo Ibérico
(Cyanopica cooki)
Varios
30/12/2012
Pista del Junquillo - Fuencaliente
Estornino Negro
(Sturnus unicolor)
Algunos
30/12/2012
Sierra de Andújar
Pinzón Vulgar
(Fringilla coelebs coelebs)
Algunos
30/12/2012
Pista del Junquillo - Fuencaliente
Jilguero
(Carduelis carduelis)
Pocos
30/12/2012
Pista del Junquillo - Fuencaliente
Escribano Montesino
(Emberiza cia)
Pocos