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martes, 13 de septiembre de 2016

CAMINATA AL IBÓN DE PIEDRAFITA

     La tarde del lunes 5 hicimos una pequeña salida senderista hasta el Ibón de Piedrafita, un pequeño lago de origen glacial más o menos a una hora andando desde el pueblo que presta su nombre al ibón. Discurre aproximadamente la mitad del trayecto por carretera asfaltada, correspondiendo la otra mitad a una pista forestal, más un pequeño tramo que podría considerarse estrictamente como un sendero. A excepción del tramo final, donde las vistas se abren a la escarpada Sierra de Partacúa, la carretera y la pista están rodeadas por el bosque, donde en su espesura resultaba casi imposible observar a los pájaros que podíamos escuchar, y que aparecían fugazmente moviéndose entre las ramas.
     Al poco tiempo de iniciar la marcha nos detuvimos a mirar un carbonero palustre, que solo se dejó ver por unos breves instantes. Lo mismo nos hizo, más adelante, el papamoscas cerrojillo, y uno de los camachuelos comunes que pudimos ver posado, de un bando al que vimos en vuelo, mientras emitían su canto, que nos sirvió para identificarlos. Por la carretera encontramos un par de pequeñas serpientes, chafadas en el firme, que probablemente fueran coronelas europeas. Los arrendajos y las urracas, en cambio no nos ponían ningún problema para poder identificarlos fácilmente.

Sierra de Partacúa

Ibón de Piedrafita

     Llegando al ibón la vegetación se aclaraba, y empezaba a dominar el paisaje rocoso en el que habitaba la collalba gris. Por el entorno del ibón había infinidad de diminutas ranas bermejas juveniles, y multitud de pequeños sapos parteros, algunos de los cuales todavía presentaban cola. Vimos también un pequeño sapo común, y encontramos bastantes tritones palmeados, todos ellos ejemplares inmaduros. Y en el desagüe por el que el ibón evacua el agua cuando esta supera los niveles máximos que puede contener el pequeño lago, donde hay un pequeño dique de contención, merodeaban por sus inmediaciones las roqueras lagartijas de los muros.

Sapo Común Ibérico

Tritón Palmeado, inmaduro
     Cuando nos marchábamos pudimos ver un pequeño grupo de cornejas que se acercaron al entorno del ibón. Íbamos andando más ligeros de vuelta, que a la ida, sin pararnos tanto a mirar a nuestro alrededor, pero no nos pasaron inadvertidos unos petirrojos que pudimos ver en la carretera. Entre los sonidos que provenían de la vegetación colindante a la carretera, se podía distinguir los reclamos del petirrojo.

(*) Fotografías: gentileza de David Gómez.


Lista de Especies Observadas (Orden Sistemático):

  • Petirrojo Europeo (Erithacus rubecula)
  • Collalba Gris (Oenanthe oenanthe)
  • Papamoscas Cerrojillo (Ficedula hypoleuca)
  • Carbonero Palustre (Poecile palustris)
  • Arrendajo Común (Garrulus glandarius)
  • Urraca (Pica pica melanotos)
  • Corneja Negra (Corvus corone)
  • Camachuelo Común (Pyrrhula pyrrhula)
  • Lagartija Roquera (Podarcis muralis)
  • Tritón Palmeado (Lissotriton helveticus)
  • Sapo Partero Común (Alytes obstetricans)
  • Sapo Común Ibérico (Bufo spinosus)
  • Rana Bermeja (Rana temporaria)

lunes, 20 de junio de 2016

VIVAC EN LAGUNA SECA

     El jueves 9 y la mañana del viernes 10 los dedicamos a labores de señalización y acondicionamiento del GR 7, con la peculiaridad que la noche que trascurre entre ambos días la pasamos en la montaña. Fue una de las dos noches que no dormimos en el hotel (la siguiente, algunos días después, dormimos en una choza de pastores rehabilitada en el Sulayr), pero solo esa fue la que hicimos vivac, durmiendo a la intemperie. El lugar que Pedro había previsto fue Laguna Seca, muy cerca del Chullo, en la Sierra Nevada almeriense.
     El trabajo realizado el jueves fue en una zona que a mí particularmente me gustó bastante, y que me sorprendió mucho y para bien. Se trataba de un barranco por el que discurría un arroyo de pobre caudal, pero que botánicamente albergaba alisos, cerezos, castaños y serbales, que componían un relíctico bosque atlántico. Algunas de estas especies nos fue posible identificarlas gracias a Loyola, una gran entendida en plantas. Pero más allá de los grandes árboles, de porte imponente, fue muy grato descubrir pies muy jóvenes, de pocas savias, que indican que sigue existiendo regeneración natural, al menos por ahora, de un tipo de formación vegetal tan escasa en Andalucía. Más allá de la galería en la que desarrolla este bosque, asociado a la umbría y al agua presentes a lo largo de la hondonada del valle, se extienden los pinares por sus alrededores.

Pyronia bathseba

     Una explosión de mariposas y libélulas se daban cita en aquella pequeña vaguada, en la que la primavera se resiste al verano, atraídas por las favorables condiciones que brinda la cercanía al agua, del arroyo, y también de una acequia por la que pasamos. Las mariposas se hacinaban en la tierra empapada para libar agua, o bien se concentraban en torno a las flores. Entre ellas, resulta llamativa por ser relativamente frecuente y de gran tamaño, además de ser muy atractiva y fácil de identificar, la que llaman podalirios o chupaleches (Iphiclides podalirus), de alas anteriores con diseño acebrado y posteriores formando dos “colas”. También aparecían ejemplares de Pyronia bathseba, con vistosos ocelos negros pintando sus alas pardas y anaranjadas, y de Aporia crataegi, de alas blancas surcadas por nervios negros, entre una gran diversidad.

Aporia crataegi

     Al Puerto de la Ragua, paso que comunica la comarca granadina del Marquesado del Zenete (al norte), con Las Alpujarras, tanto la granadina como la almeriense (al sur), solíamos acudir para descansar a medio día, para almorzar o para recargar de agua las cantimploras por la cercanía al lugar de trabajo. Pero aquel jueves fue el lugar donde cenamos. La penumbra que iba envolviendo al bosque de pinos silvestres con la caída de la tarde, propició que sonara la llamada del cárabo. Pero a pesar de la tenue luz aún estaban activos los pinzones, carboneros garrapinos y algún arrendajo que prospectaba con cierta confianza la zona.
     En plena oscuridad nos dirigimos con el coche hacia Laguna Seca. Con las luces vimos una liebre, que estuvo un rato siguiendo nuestro camino, y más adelante un grupo de cabras monteses que cruzaron la pista forestal. Desde donde dejamos el coche, al borde de los últimos pinares, había muy poca distancia a pie hasta llegar al sitio donde dormimos. El recorrido era descendente, y cerca del sitio donde echamos los esterillos aislantes y los sacos al suelo, encontramos una pareja de Pycnogaster inermis, conocido como grillo del matorral. De las tres especies de ortópteros endémicos que alberga Sierra Nevada, este era él último que me faltaba por ver. De manera que he ido bimbando una por voluntariado. Cómodamente desde nuestros sacos, dedicamos un rato antes de dormir a observar las estrellas, aunque la reverberación producida por el calor y la luz de la luna no nos lo pusieron fácil.
     La cascada incesante de notas producidas por la alondra anunciando la mañana fue nuestro despertador Y aunque tampoco le hicimos demasiado caso, algunas de mis compañeras sí que se levantaron antes y fueron a pasear. Como si estuviésemos en el interior de un cráter, o un cuenco, alrededor nuestra se alzaban las paredes o bordes que contendrían el agua de esa laguna. La vegetación del fondo, comparada los piornos de los bordes, atestigua la presencia temporal de agua, que probablemente por filtración del suelo, le dé ese marcado carácter estacional que hace que se seque tan rápidamente.

Hembra de Pycnogaster inermis

     Además de las alondras, volando a la vez que cantando sobre nosotros, por el perímetro de la laguna se dejó ver alguna que otra collalba gris. Verdecillos y pardillos pasaron por allí en pequeño número, cantando y de forma rauda. Revoloteaban mariposas por allí, y me encontré con negras aceiteras (Berberomeloe majalis) y una hembra de Pycnogaster inermis. El calor apretaba desde por la mañana, estando expuestos al sol. Nos fuimos a desayunar al coche, aprovechando la sombra de los pinos. Se oían a los pinzones por el bosque, y mientras desayunábamos acudió a un pino cercano una pareja de carboneros garrapinos.


Lista de Especies Observadas (Orden Sistemático):

  • Liebre Ibérica (Lepus granatensis)
  • Cabra Montés (Capra pyrenaica hispanica)
  • Cárabo Común (Strix aluco sylvatica)
  • Alondra Común (Alauda arvensis)
  • Collalba Gris (Oenanthe oenanthe)
  • Carbonero Garrapinos (Periparus ater)
  • Arrendajo Común (Garrulus glandarius)
  • Pinzón Vulgar (Fringilla coelebs coelebs)
  • Verdecillo Común (Serinus serinus)
  • Pardillo Común (Carduelis cannabina)

sábado, 18 de julio de 2015

OBSERVACIONES EN LA LAGUNA DE LA VEGUILLA

     Aproveché esta mañana, en la que el calor daba tregua, para acercarme andando a la Reserva Natural del Complejo Lagunar de Alcázar de San Juan. Dado que en la Mancha Húmeda se funden las lagunas con los amplios y llanos campos, es posible observar la variada avifauna que se congrega en estos entornos, pertenecientes a ambos mundos, al lacustre y al estepario. Mi corto paseo se limita a la Laguna de la Veguilla, y mis observaciones se ciñen a lo que fui capaz de identificar a simple vista, debido a que no me traído los prismáticos aquí, un error imperdonable que no se puede permitir un naturalista.
     Las manchas de agua que reflejaban el cielo en su espejo y verdor del carrizal a su alrededor, en el horizonte, en medio del asolado páramo manchego, me indicaban donde se hallaba el humedal que visitaba por primera vez. Aunque yo ya me había fijado en la silueta de la cigüeña sobre su nido situado en un poste, que destacaba en el paisaje. Puntos negros y puntos blancos en el agua, aguardaban a ser identificados. Sobre ellos, la oscura silueta del aguilucho lagunero contra el gris del cielo no suponía ninguna duda.
     Llegando hacia el Centro de Visitantes había conejos entre los tarajes y golondrinas volando a ras del camino. Una abubilla levantó el vuelo desde el suelo, donde se desplazaba una lavandera blanca. También se movía alguna paloma torcaz, abejarucos y gorriones. Antes de dirigirme al primer observatorio, me asome a una alberca junto al centro, donde placidamente nadaban un par de fochas.


     Desde el observatorio pude comprobar que aquellos puntos blancos que veía lo lejos eran flamencos, y los puntos negros se correspondían con fochas y ánades reales, y quizás alguna especie de pato más. Todavía estaban lejos, pero ya podía distinguirlos. Los vencejos bajaban desde las altas capas del aire donde se suelen mover, a beber a la laguna, dando pasadas sobre las mismas, recordándome a las golondrinas que volaban justo a mi espalda, sobre el terreno. Desde el observatorio podía oír a las golondrinas y a los abejarucos mientras miraba a los zampullines sumergirse, o al aguilucho lagunero sobrevolar el carrizal. Más al fondo revoloteaban, entre risotadas, un par de gaviotas reidoras.
     Caminando por los alrededores de la laguna, sin saber que llegaría a un segundo observatorio, destacaban los conejos por su número. Era fácil encontrar sus letrinas y excavaciones por el terreno. También las urracas resultaban frecuentes en el lugar. Desde el segundo observatorio podía ver los flamencos, los patos y las fochas más cerca. También a un par de aguiluchos laguneros, y alguna paloma bravía. Pero el ave que más me llamó la atención fue el morito que pasó volando. Cercanos al observatorio, hubo un pequeño grupo de gorriones en un taray. Un par de bandos de estorninos volaban, lejos y altos.


     Se despejó la mañana, brillaba y calentaba el sol y el cielo se tornó azul. Tras un rato, seguí el camino, que me llevó a un tercer observatorio, donde permanecí más tiempo que en los anteriores. Bullía la vida. Además de los flamencos, ánades y fochas, nada más llegar se levantaron de las someras aguas las avefrías que probablemente advirtieron mi presencia. O tal vez las inquietara el paso de tres aguiluchos laguneros. Por las aguas cercanas a la orilla merodeaban pequeñas limícolas, que probablemente fueran andarríos. El morito, estaba posado por allí cerca, sobre la jungla de carrizos. Y de las entrañas de la jungla se descubrió el gallo azul, el calamón. Una pareja de grajillas posadas en un poste, y el paso de alguna que otra paloma, bravías y torcaces, completan el elenco de aves que fácilmente podía reconocer, sin necesidad de prismáticos, pero con la frustración de no poder observarlas con más detalle. Y adonde estaban las avefrías vinieron a posarse un grupo de cigüeñuelas.
     Pero distintos espectáculos se sucedieron mientras aguardaba allí. Una limícola estuvo hostigando insistentemente con gritos y picados a un aguilucho lagunero que cicleaba en el cielo. Otro aguilucho lagunero se bañaba en la laguna. Junto a las cigüeñuelas volvieron las avefrías, que volvieron a alzar el vuelo un par de veces más, junto con las pequeñas limícolas de la orilla, cada vez que el aguilucho lagunero aparecía por las inmediaciones. Salieron de la espesura del carrizal un par de calamones, que pronto se quitaron de mi vista. Varias cigüeñas cicleaban sobre la laguna. Escuché en un par de ocasiones al ruiseñor bastardo, y multitud de sonidos más que llegaban a mis oídos que no sabía ponerles nombre del ave que los emitía.


     Aparentemente el camino no seguía más adelante. Volví sobre mis pasos, y volví a parar un rato en el segundo observatorio. Poco después hice lo mismo, dirigiéndome al primero. Nada nuevo que añadir en ninguna de ambas paradas.
     Tras el rato que pasé en el observatorio donde estuve al principio, decidí moverme por el lado opuesto a los observatorios, por la otra orilla, tratando de bordear la laguna, explorar un poco, y quizás llegar a encontrar el camino que me llevara a la segunda laguna, de las tres que forman este humedal. Descubrí otro pequeño observatorio bastante alejado del agua, miré a mis pies, y concluí que seguramente funcionaría cuando el nivel del agua subiera. También encontré un par de calvas en el carrizal que abrían la vista a la laguna. El cielo que surcaban las gaviotas sombrías había vuelto a nublarse, a descolorarse entre el gris y el blanco.


     Durante mi andanza pude oír los monótonos arrullos de la tórtola común y a las urracas alarmadas. Pude ver a los flamencos, las cigüeñuelas y a las menudas limícolas de las aguas superficiales allí donde me lo permitían los carrizos. Como no encontré la forma de seguir adelante, bien para rodear la laguna, bien para el encontrar el camino hacia la próxima, volví para atrás. Los crotoreos de las cigüeñas, que ahora planeaban sobre mí, me hicieron alzar la vista para contemplarlas. La melódica estrofa de una cogujada me permitió descubrirla en el suelo.


      Volví a sentarme un rato en el primer observatorio donde estuve cuando llegué. Por una ventana lateral pude ver a un grupo de golondrinas posadas sobre las secas ramas de un taray. Los flamencos se habían acercado ahora a la masa de agua que desde aquí se vislumbraba en primera línea. En esta ocasión me fue posible ver una pareja de malvasías cabeciblancas. Pude identificar a estos pequeños patos gracias a la cabeza blanca y al pico azul del macho. Y junto al observatorio empezó a caminar un andarríos chico, que por la cercanía, pude ver con total claridad. Y ya de regreso a Alcázar escuché unos reclamos entre unas piedras que asocié con collalbas. No tardé en ver que se trataban de una pareja de collalbas grises.


Lista de Especies Observadas (Orden Sistemático):

  • Conejo Europeo (Oryctolagus cuniculus algirus)
  • Zampullín Chico (Tachybaptus ruficollis)
  • Cigüeña Blanca (Ciconia ciconia)
  • Morito (Plegadis falcinellus)
  • Flamenco Común (Phoenicopterus roseus)
  • Ánade Azulón (Anas platyrhynchos)
  • Malvasía Cabeciblanca (Oxyura leucocephala)
  • Aguilucho Lagunero Occidental (Circus aeruginosus)
  • Calamón Común (Porphyrio porphyrio) 
  • Focha Común (Fulica atra)
  • Cigüeñuela Común (Himantopus himantopus)
  • Avefría Europea (Vanellus vanellus)
  • Andarríos Chico (Actitis hypoleucos)
  • Gaviota Reidora (Chroicocephalus ridibundus)
  • Gaviota Sombría (Larus fuscus)
  • Paloma Torcaz (Columba palumbus)
  • Paloma Bravía (Columba livia)
  • Tórtola Europea (Streptopelia turtur)
  • Tórtola Turca (Streptopelia decaocto)
  • Vencejo Común (Apus apus)
  • Abejaruco Europeo (Merops apiaster)
  • Abubilla (Upupa epops)
  • Cogujada Común (Galerida cristata)
  • Golondrina Común (Hirundo rustica)
  • Lavandera Blanca (Motacilla alba alba)
  • Collalba Gris (Oenanthe oenanthe)
  • Ruiseñor Bastardo (Cettia cetti)
  • Urraca (Pica pica melanotos)
  • Grajilla Occidental (Corvus monedula)
  • Estornino Negro (Sturnus unicolor)
  • Gorrión Común (Passer domesticus)

lunes, 1 de septiembre de 2014

VIVAQUEO EN SIERRA NEVADA

     Dos días después de la subida al Mulhacén, volvimos a su entorno el grupo de voluntarios de Eco Campus a continuar con nuestras labores, pero esta vez con el requerimiento de quedarnos a vivaquear en la montaña. Subir y bajar al alojamiento de Capileira a diario nos hubiera supuesto demasiado tiempo y esfuerzo, y la proporcional ineficiencia en el trabajo. Y aunque dura, supuso una vivencia incomparable para las personas que integramos el grupo. Pasar más de dos días enteros en un paisaje de aspecto lunar, que a primera vista parece inhóspito, envuelto en la inmensa soledad que trasmiten las altas cumbres cuando te detienes un momento y alzas la vista a los picos y collados que te rodean, es una experiencia única e inolvidable. Sentir el azote del sol durante el día, capaz de quemar aún cuando no calienta, sin sombras donde resguardarse, y que cuando se oculta el frío cala rápidamente, somete al cuerpo a un gran estrés por el mero hecho de estar allí. Preparamos todo meticulosamente el día de la partida, racionalizando alimentos y dosificando agua, que después del primer día, potabilizamos de la que cogíamos de las lagunas.

Ladera norte del Mulhacén (vista desde el Collado del Ciervo)

     Una vez que dejamos el coche en el Alto del Chorrillo (con la correspondiente autorización), emprendimos la marcha. Entre los numerosos saltamontes de alas azules (Oedipoda caerulescens) que escalan hasta estas altas cotas, aparecían ejemplares de la áptera chicharra de Sierra Nevada (Baetica ustulata), sobre todo machos, fácilmente reconocibles por la ausencia del largo tubo ovopositor que presentan las hembras en el extremo del abdomen. Las collalbas grises se desplazaban en vuelos rasantes de roca en roca. Vuelos más altos y largos hacían los pardillos, que a pesar de dejarse oír, eran complicados de llegar a ver. Los aviones roqueros podían verse más fácilmente en sus repetidas pasadas.

Hembra de Baetica ustulata



Macho de Baetica ustulata















     Nuestra primera ocupación fue seguir tapando veredillas y trochas entre una de las veredas principales de subida al Mulhacén por la vertiente oeste, y otra que sube al Collado del Ciervo. En lo alto del Collado del Ciervo comimos en compañía de una cabra y su chivo. Se acercan tanto las cabras (y también los zorros, que no llegamos a ver) en busca de los restos de comida que abandona la gente, o a que directamente le ofrezcan algo los montañeros y excursionistas, e incluso su atrevimiento las lleva a hurgar en las mochilas cuando su dueño se despista. Por supuesto no les dimos nada de comer, pues este comportamiento las está llevando a desnaturalizarse, a perder su instinto silvestre de supervivencia. Además, nuestros alimentos no siempre son apropiados para los animales silvestres. Además pudimos ver algún que otro buitre pasando rápidamente en vuelo de crucero, y unos vencejos reales. Eché de menos los prismáticos más de una vez, cuando vi rapaces que no pude identificar a simple vista, que no llevé conmigo para aligerar peso.

Hembra de cabra montés y su chivo

     Después de comer empezamos a descender hacia la Laguna de La Mosca, levantando hitos de piedra a lo largo del primer tramo de bajada. De vez en cuando aparecía sobre alguna piedra la rechoncha silueta del acentor alpino. No conseguimos finalizar, pues se nos echaban encima las horas, y debíamos llegar a la laguna antes de que oscureciera. En el verde borreguil que la rodea pastaban media docena de machos monteses cuando llegamos.

Laguna de La Mosca

     Nos arropamos, y cenamos a orillas de la laguna, en un lugar distinto donde dormimos, para evitar que se nos acercaran los zorros u otros animales. En plena oscuridad, bordeamos la laguna para dirigirnos al lugar donde pasaríamos la noche, no sin antes pararnos a contemplar el cielo estrellado reflejado en el espejo del agua. La ausencia de la luna nos brindó la posibilidad de observar un cielo nocturno sin igual desde nuestros sacos.

     Había algunas cabras a nuestro alrededor cuando despertamos. El acentor alpino asomaba entre las piedras, y el colirrojo tizón podía verse volar sobre las rocas de la pedrera de los alrededores de la laguna. Empleamos el día central de nuestra estancia en la montaña en eliminar las corraletas que impide el desarrollo del pastizal del borreguil de La Mosca, y en terminar, casi anocheciendo, de marcar con hitos la vereda que va al Collado del Ciervo.

El verde borreguil de La Mosca

     Además de basura, que por supuesto recogimos, al desmontar las corraletas aparecían bastantes escarabajos, arañas y opiniones. Menos numerosos resultaban cochinillas, escolopendras, ciempiés y milpiés. Todo este elenco de invertebrados es lo que sustenta a los acentores, collalbas y colirrojos que afanosamente se dedican a prospectar las rocas a estas altitudes. La chicharra de Sierra Nevada tampoco faltaba allí.


Timarcha sp.

     Almorzamos a orillas de La Mosca, y aprovechamos para potabilizar agua que corría en su zona de desagüe.
     Ya por la tarde, ascendiendo por la empinada vereda que sube al Collado del Ciervo, consigo ver el fugaz paso de tres pardillos a los que previamente había oído. Al detenerme unos momentos y mirar al aire, descubro semillas de diente de león flotando, que serán parte del sustento que el pardillo encuentra a estas alturas. Poco después el graznido de la chova llama mi atención, y al levantar la vista descubro a una ágil chova que parecía estar quitándose del alcance de un águila real que cicleaba sin aparentemente prestar demasiada atención al córvido. Y ajenos a todo esto, los aviones roqueros también volaban por allí.
     Descendimos hasta la Laguna de La Caldera al anochecer, donde cenamos y pasamos la noche a la intemperie.

     Desperté al oír el graznido de las chovas, y poco más tarde nos levantamos en compañía de unas cabras, como el día anterior. A diferencia de La Mosca, La Caldera no tiene borreguil en sus inmediaciones, si no que es una pedrera. No obstante, desmontamos las corraletas que están a menos de 50 metros de la orilla, como está previsto, y seguimos recogiendo basura. Por el pedregal se movía el colirrojo.
     Otra diferencia, es que La Caldera es totalmente estanca, sin desagüe, y aunque extrajimos agua para potabilizar, lo descartamos por la presencia de pequeños seres macroscópicos similares a pulgas de agua y gusanos. Aprendimos así el valor que tiene el recurso del agua, administrando nuestras últimas reservas para poder echar el día.

Laguna de La Caldera

     Almorzamos en el refugio de La Caldera, valorando así lo que es tener una sombra donde cobijarse en medio de tan asolado terreno. Cogimos la vereda arriba del Mulhacén para terminar de cerrar las últimas trochas. Alguna que otra collalba gris se dejaba ver por allí, y mientras tanto los aviones roqueros iban y venían. Seguimos con el levantamiento de un hito caído en otra de las veredas que asciende al Mulhacén por su lado oeste. Y por fin terminamos eliminando una corraleta del borreguil de la ahora seca Laguna de Majano.
     Con la satisfacción por haber completado todo el trabajo previsto, nos felicitamos por ello, y sin mucha demora, cogimos con ganas a pesar del cansancio el camino de regreso al coche. Durante la caminata pudimos ver más collalbas, y unas alondras más abajo, donde el pastizal ya alcanza cierto porte, destacando sobre las rocas. Las negras chicharras de Sierra Nevada y los pequeños saltamontes de alas azules también se veían fácilmente. Una vez que bebimos y nos refrescamos con el agua que había en el coche, nos montamos para volver. Antes de entrar en piso ocupado por el pinar, pude identificar unos cernícalos que parecían estar cazando en grupo en una despejada ladera. Posiblemente se estarían cebando con los montaraces ortópteros.

(*) Fotografías: gentileza de Mabel Roldán.


Lista de Especies Observadas (Orden Sistemático):

  • Cabra Montés (Capra pyrenaica hispanica)
  • Buitre Leonado (Gyps fulvus)
  • Águila Real (Aquila chrysaetos)
  • Cernícalo Vulgar (Falco tinnunculus)
  • Vencejo Real (Tachymarptis melba)
  • Alondra Común (Alauda arvensis)
  • Avión Roquero (Ptyonoprogne rupestris)
  • Acentor Alpino (Prunella collaris)
  • Colirrojo Tizón (Phoenicurus ochruros)
  • Collalba Gris (Oenanthe oenanthe)
  • Chova Piquirroja (Pyrrhocorax pyrrhocorax)
  • Pardillo Común (Carduelis cannabina)

domingo, 31 de agosto de 2014

SUBIDA AL MULHACÉN

     Hoy ha finalizado un Campo de Voluntariado Ambiental al que he asistido durante los últimos días de Agosto, organizado por Eco Campus y Amigos de la Tierra. A pesar de solo ofertarse 6 plazas, el Campo me ha servido para coincidir con Fran Checa un año después de conocernos en otro Voluntariado y quien me ha acompañado en el viaje desde Andújar, y reencontrarme con Fran Silva después de más de un año sin vernos, así como conocer a personas tan interesantes como Hada, Álvaro, Mabel y Pedro, el monitor, quien metódicamente tenía todo organizado. ¡Una compañía inmejorable!
    El pasado día 24 de Agosto coronamos la montaña más alta de la Península Ibérica, la cota de 3.482 metros del Mulhacén. Pero no subimos a la cima haciendo una relajada excursión, si no realizando parte del trabajo del Campo, junto con los miembros de la Red de Voluntariado Ambiental del Parque Nacional y Natural de Sierra Nevada.

Cumbre del Veleta



Hembra de Cabra Montés































     Pero empecemos por el principio. Partimos en coche después de prepararlo todo desde Capileira, donde todas las mañanas nos amenizaba el carbonero con su estribillo musical. Los pisos de vegetación se sucedían rápidamente durante el camino a medida que ascendíamos. Del bosque mediterráneo compuesto por encinas y robles del entorno de los pueblos de La Alpujarra, pasamos al de pinos resineros y silvestres, donde habitaban los pinzones, procedentes en su mayor parte de repoblaciones forestales, y torturados los que escalan mayores cotas por las duras condiciones de la montaña, antes de dar paso a los enebros que se arrastran entre las piedras y a los piornos. Desde este piso de vegetación de porte rastrero, sobrevolado por los buitres, emprendimos la caminata. Poco a poco las rocas destacaban más sobre el paisaje que la pocas plantas que disminuían con la altitud. De vez en cuando, entre las piedras descubríamos alguna collalba gris. Más adelante vimos algunas cabras, y localizamos a unos pocos pardillos mediante su canto.

Los Lagunillos

Estrella de las Nieves
(Plantago nivalis)
     Tras algo más de dos horas de caminata llegamos al Refugio de La Caldera, y un poco más adelante a la laguna glacial del mismo nombre, y que presta su nombre al refugio. Por encima de los 3.000 metros aparecía la estrella de las nieves, emblema del Parque Nacional y Natural de Sierra Nevada, y que como copos de nieve, emblanquece el suelo en verano. En las inmediaciones del refugio nos alcanzaron los voluntarios de la Red del Parque Nacional y Natural de Sierra Nevada entre los cuales estaba Mariano Sevilla, a quien conocí el pasado mes de Mayo en la Sierra de Cazorla. Venían acompañados por Javier y Antonio, personal del Parque que estuvieron ayudándonos en nuestras labores.
     Piedra a piedra, eliminamos dos corraletas del entorno de la Laguna de La Caldera, y otras dos del borreguil próximo al refugio. Las corraletas son unas construcciones de forma circular hechas con piedras por los montañeros para vivaquear. El problema ambiental que tienen es que al hacerse sobre los borreguiles, o prados que crecen en torno a las lagunas glaciares, acaban asfixiando a las especies endémicas de pastos que dejan de crecer. Además, donde pone el pie el ser humano deja algo más que la huella de su zapato, y conforme desmontábamos las corraletas, aparecían restos de basura (latas, vidrios y papeles).


Laguna de La Caldera

Amapola de Sierra Nevada
(Papaver lapeyrousianum)
     Tras un descanso para almorzar, empezamos la subida al Mulhacén, marcando la vereda principal y cerrando trochas, para evitar que los excursionistas atajen por donde les venga en gana. Perseguíamos con esto una doble finalidad, por un lado evitar la erosión de la montaña y el deterioro de vegetación endémica, como la escasa amapola de Sierra Nevada, por el pisoteo de la gente que sube a la montaña por cualquier parte, y por otro la seguridad de las personas, que si se conducen por el camino correctamente marcado se disminuye el riesgo de perdida en condiciones meteorológicas adversas. Aprovechando estos momentos en los que nos deteníamos a cerrar veredillas y señalizar el camino a seguir, era posible ver a los aviones roqueros volando sobre la pedrera. El duro camino a la cima cada vez se hacía más empinado. Una pareja de chovas voló con toda facilidad por encima de la cumbre que a veces parecía inalcanzable.
     Pero al final, con esfuerzo, todo el grupo consiguió llegar a la cima, e íbamos sentándonos sobre las rocas para recuperar el aire y comer tranquilamente. Pronto nos llamó la atención a Fran Silva y a mí lo confiados que se mostraban los acentores alpinos que se acercaban y pululaban entre nosotros con toda tranquilidad. Entre los resquicios de las piedras, Álvaro descubrió al topillo nival que estaba delante de nosotros, y que durante sus prospecciones conseguimos ver Fran Checa y yo. En la cima del Mulhacén continuó el trabajo de limpieza de basura, y de “ofrendas“ que la romería de gente que desfila hasta el techo de la península deja allí. Estando allí también se acercaron unas cabras.
     Antes de que siguiera avanzando la tarde, bajamos por otra vereda, de pendiente menos acusada. Conseguimos ver unos machos monteses, más esquivos que las hembras y los chivos, y algunas chovas más. Recorriendo la pista forestal de vuelta a Capileira, pudimos ver un cernícalo. A los dos días regresamos al entorno del Mulhacén, para vivaquear y proseguir con nuestras actividades del Voluntariado.

(*) Fotografías: gentileza de Mabel Roldán.


Lista de Especies Observadas (Orden Sistemático):

  • Topillo Nival (Chionomys nivalis)
  • Cabra Montés (Capra pyrenaica hispanica)
  • Buitre Leonado (Gyps fulvus)
  • Cernícalo Vulgar (Falco tinnunculus)
  • Avión Roquero (Ptyonoprogne rupestris)
  • Acentor Alpino (Prunella collaris)
  • Collalba Gris (Oenanthe oenanthe)
  • Carbonero Común (Parus major)
  • Chova Piquirroja (Pyrrhocorax pyrrhocorax)
  • Pinzón Vulgar (Fringilla coelebs coelebs)
  • Pardillo Común (Carduelis cannabina)

lunes, 2 de abril de 2012

TRAVESÍA POR LOS PARQUES NATURALES DE SIERRA MORENA ORIENTAL

     Este fin de semana vino Víctor a visitarme, y tal y como teníamos previsto, estuvimos moviéndonos por la parte oriental de Sierra Morena.

     El viernes llegó Víctor puntualmente por la tarde, pero dado que no nos quedaban muchas horas de luz, pensé en llevarlo a un sitio cercano y que no conocía, la desembocadura del Río Jándula. Al dejar la carretera y meternos por el camino que hay antes de llegar a La Ropera, pudimos ver de paso un verderón y alguna que otra cogujada, pero nos detuvimos un instante para contemplar un críalo posado en el suelo de un olivar.
     Cuando llegamos, aparcamos el coche en el cruce de caminos cercano al río, y salimos a andar corriente abajo. A lo largo del paseo, nos asomábamos entre los huecos de la vegetación con idea de descubrir algún animal en el río. Así logramos ver una garceta común y una garza real, unos pocos ánades reales y un friso, más dos fochas. Pero también disfrutamos acústicamente de este paseo, con los cantos de los ruiseñores comunes y bastardos, de los mirlos, de los cucos, de los abejarucos y de los carboneros. También escuchamos cantos menos melódicos como los graznidos de la garza real, del críalo y del rabilargo.
     Casi al final de nuestro paseo, pudimos localizar una pareja de cucos revoloteando entre las finas ramas superiores de un sauce, y uno de los componentes permaneció allí posado un rato. Al volver hacia el coche, contemplamos el vuelo de los abejarucos, de las golondrinas y los vencejos. Por el túnel que la vegetación forma sobre el camino se cruzaban mirlos y ruiseñores. Y al volver a salir a los espacios aclarados descubríamos a los rabilargos y los mirlos sobrevolando un pequeño prado. Entre los setos que delimitan este pardo, aparecía alguna curruca capirotada, y carboneros.
     Cogimos el coche y seguimos camino adelante. Pero no tardamos mucho en pararnos para mirar un par de conejos que campeaban entre los olivos. Y sobre un olivo se agrupaban unos pocos gorriones.
     Tras cruzar el puente y subir la cuesta, paramos un poco más adelante para disfrutar de una panorámica del río antes de que oscureciese. En el breve trecho que recorrimos antes de aparcar el coche, pudimos ver algunas cogujadas moviéndose entre los olivares y los reductos de encinar que por allí quedan. Sobre el río, en sus aguas y en sus orillas solo se veían ánades reales, que ya teníamos dificultades para identificar dada la escasez de luz. Durante un corto intervalo de tiempo se oyó al autillo, y poco después al mochuelo, también un poco rato.
     Seguimos el camino un poco más, hasta hacer una última parada otra vez al borde del precipicio del río. También fue un corto tramo en el que vimos una abubilla, y escuchamos al triguero. Más patos fue lo vimos desde allí, pero la casualidad de que estuviese enfocando el río, aguas arriba, me permitió ver claramente un búho real que cruzó el río, sobre cuya superficie contrastaba su pesado vuelo, hasta perderlo de vista sobre el fondo del monte.

     El sábado hicimos la jornada campo más extensa del fin de semana. Salimos de Andújar, cruzando el Guadalquivir por su puente romano, donde vimos a las habituales grajillas que allí viven. Íbamos para Cardeña, pero nos desviamos de la ruta para acercarnos al Embalse de Marmolejo, y subir a la sierra por la parte de Marmolejo. Primero fuimos hasta el embalse, donde poco antes de llegar a la presa vimos un cormorán en vuelo. Cuando alcanzamos la altura del pantano, destacaba un cormorán posado con las alas entreabiertas. También era fácil ver los cuantiosos aviones que han construido sus nidos bajo una repisa de la presa. Tampoco tardamos mucho en ver unos ánades que nadaban próximos a la otra orilla, donde entre las eneas, había también una garza real. Recorrimos el perímetro del embalse hasta donde el camino lo corta una cancela. Por el final vimos una gallineta en una diminuta cola que forma el pantano. También aquí estaba un alcaudón común sobre la rama de una higuera, y algunas currucas capirotadas que descubrimos fácilmente moviéndose por las todavía desnudas ramillas de unos sauces. Volviendo hacia atrás y pasada la presa, observamos en la ruina de una casa gorriones, estorninos y palomas.
     Desde aquí subimos hacia la sierra, cruzándonos por el camino con perdices, urracas y rabilargos al principio. Más adelante empezaron a verse pinzones y torcaces, pero no fue hasta la parte final cuando observamos la mayor diversidad y cantidad de avifauna. Entre las rapaces que vimos, están algunos buitres leonados, y un negro que observamos al bajar, pero sobre todo fue muy llamativo observar un águila calzada de fase oscura cuando todavía íbamos subiendo, y otra de fase clara un poco más adelante. Y en cuanto a los pájaros, mientras aún subíamos por la última parte del camino vimos pinzones, rabilargos, carboneros, mirlos, unos pocos mitos, algún que otro alcaudón, y un chochín en un muro de piedra. Volviendo vimos dos cuervos, un escribano soteño, y un picogordo posado en la horquilla de la rama de un eucalipto. Pero aquí también tuvimos el interesante avistamiento de una pareja de cucos, a los que seguimos en sus vuelos, y que pudimos ver posados en lo alto del mismo eucalipto donde un momento antes estuvo el picogordo. Pero no hicimos este recorrido solo para ir y volver. Dimos un paseo por un tramo del mismo camino, en el que pudimos oír el melódico cantar de la totovía, las voces variadas del carbonero y al monótono cuco.
     A continuación nos dirigimos a Cardeña, cuyas dehesas parecían estar solo habitadas por tórtolas turcas, urracas, y algunos rabilargos. Pero antes de adentrarnos en la sierra, nos detuvimos un momento en el Embalse del Yeguas, donde solo llegamos a ver unos somormujos. Ya no paramos hasta llegar al Centro de Visitantes, donde tuvimos un ameno rato de charla con mi amiga Elena. También aprovechamos para hacer por aquí un pequeño recorrido por su entorno, pero antes de entrar a los aparcamientos del centro, observamos dos golondrinas dáuricas y unas cigüeñas que crían allí mismo. Con el paseo por los alrededores del centro, pretendíamos encontrar algunos de los miembros integrantes de la comunidad de anfibios que viven en las charcas permanentes que allí hay, pero nos tuvimos que conformar con escuchar el croar de alguna rana común. También vimos unos galápagos leprosos en la charca más baja.

Poza construida con la finalidad de garantizar la reproducción de anfibios
(Sierra de Cardeña y Montoro)

     Para comer buscamos un lugar próximo, la Aldea del Cerezo. Hasta llegar allí, nos fijamos en las numerosas urracas que pueblan estas dehesas, acompañadas por algunas abubillas. Cuando llegamos a la aldea nos acomodamos a la sombra de una encina, junto al pequeño riachuelo que por allí discurre, a pesar del seco invierno que acabamos de dejar atrás. El almuerzo se nos amenizo por el concierto que nos ofrecieron el cuco, la perdiz, la totovía, jilgueros, pinzones, el trepador azul, agateadores, carboneros y herrerillos. Entre estos, solo llegamos a ver a los páridos y a los fringílidos, además de un mirlo, tórtolas turcas, urracas y gorriones. Después de comer dimos un tranquilo paseo siguiendo el escaso caudal del río, y comprobamos que junto al mismo, han construido unas charcas artificiales, semejantes a las del Centro de Visitantes, con el propósito de asegurar el establecimiento de poblaciones de anfibios en el lugar. Algunas ranas saltaban al agua a nuestro paso.
     De vuelta, para coger la carretera que nos llevaría a Sierra Madrona y al Valle de Alcudia, volvimos a coincidir con las frecuentes urracas, pero esta vez también nos topamos con unos pocos arrendajos, y algún que otro alcaudón. Casi a la salida, estuvimos intentando observar un águila imperial que aparecía y desaparecía constantemente entre las copas de las encinas, hasta que ya no volvió a descubrirse. La distancia que debíamos cubrir era larga, y el recorrido por una carretera en la que no puedes improvisar una parada es aburrido, pero por suerte no se tarda demasiado tiempo en llegar. Ya metidos en Sierra Madrona vimos unos buitres leonados, y cigüeñas, unas echadas en sus nidos construidos en postes eléctricos, otras andorreando entre pastizales amarillos, una vez que entramos al Valle de Alcudia.

Valle de Alcudia

     Nos metimos por el carril que conduce al muladar, a lo largo del cual, destacaba la presencia del triguero, bien por lo veíamos posado en alguna alambrada, o bien porque lo escuchábamos cantar. También resultaba fácil sorprender en el camino bandos mixtos integrados por pardillos y jilguero. Los gorriones, las cogujadas y estorninos tampoco faltaban por estos llanos campos desarbolados, pero al pájaro que le dedicamos una atención especial fue un macho de collalba rubia que se dejó observar posado sobre una valla. Cerca del muladar ya, vimos algunas cigüeñas más, y un alimoche que emprendió el vuelo desde un promontorio cerca del camino. Nos limitamos a contemplar el muladar desde fuera. A pesar de la distancia se distinguían perfectamente por su silueta los buitres, leonados y negros, que pacientemente esperaban a que les llevaran algo con que saciar su apetito. Los buitres negros se hallaban en clara inferioridad numérica frente a los comunes leonados. Acompañándolos, se encontraban algunas cigüeñas entre ellos. Unas cigüeñuelas prospectaban las orillas de un abrevadero cercano, y a nuestras espaldas observamos un milano negro posado en un cable.
     Nos disponíamos a volver, cuando entre las ovejas de la explotación ganadera veo que además de unas lavanderas blancas, se mueven unas boyeras junto a ellas. Al observarlas con más detenimiento, descubro que entre estas lavanderas boyeras hay una gran diferencia cromática en sus cabezas que no responde al dimorfismo sexual. Unas con la cabeza gris y una patente ceja blanca, y otras con la cabeza cubierta por un llamativo amarillo. Pronto, al consultar la guía de Víctor, nos damos cuenta que estamos ante machos de al menos dos subespecies distintas. Posteriormente, tras documentarme con algún libro, y haberle mostrado unas fotos, solo testimoniales, a algunas personas expertas en el tema, la conclusión es que observamos lavandera boyera alemana (o centroeuropea), de cabeza gris, y la inglesa, de cabeza amarilla. También observamos exactamente las mismas especies de pájaros que cuando vinimos, incluido el macho de collalba rubia que retorno a posarse en la misma cerca. Buscábamos contemplar el muladar desde otro ángulo, pero sin entrar dentro. Aunque solo vimos algunos de los buitres leonados y cigüeñas, valió la pena solo por ver un macho de collalba gris posado en un afloramiento rocoso.
     Ahora íbamos dirección Solana del Pino, atravesando Sierra Madrona, y nada más incorporarnos al carril, junto a una fuente, descubrimos a la especie de lavandera que nos quedaba por ver, la cascadeña, pero durante poco tiempo. La misma brevedad puede aplicarse al resto de avistamientos que tuvimos a lo largo del camino, que tampoco fueron muchos. Arrendajos los que más, seguidos de algunos pinzones y mirlos, dos zorzales charlos y otros dos escribanos montesinos, y unos buitres a la altura de Solana del Pino. Del río que va paralelo al camino se levantó un pato cuando llegamos a su altura, y una garza real que también emprendió el vuelo cuando paramos a verla junto a la balsa donde habita en solitario. También vimos un grupo de ciervos en la distancia.

Río Robledillo

     Nuestra siguiente parada fue el Río Robledillo, casi de noche, en cuyo entorno se podían escuchar los trinos del petirrojo. Una lavandera cascadeña voló aguas arriba, alejándose de nosotros cuando aparecimos en una orilla. En el fondo del río vimos un gran sapo común, que permanecía totalmente quieto bajo las aguas.

Sapo Común

     Por la Sierra de Andújar bajamos hasta el pueblo casi sin detenernos. Todavía por Sierra Madrona, vimos algún ciervo más, uno de ellos en la carretera. Ya en la Sierra de Andújar también intuimos la silueta de algunos venados en la parte norte, con las últimas luces del día, y además también nos encontramos con otro ciervo en la carretera, más abajo. También, desde la carretera despegaron algunas perdices cuando pasamos, y algún mirlo que la cruzó. Un veloz ratón, y otro sapo común también atravesaron la calzada delante de nosotros. Y en una breve parada que hicimos pudimos escuchar unos autillos.

     El domingo, el último día que estuvo Víctor por aquí, fuimos a Despeñaperros a hacer un poco de senderismo. A la altura de Santa Elena, nos desviamos hacía Miranda del Rey, pasando por pinares procedentes de repoblación, entre los cuales se cruzaban algunos arrendajos y mirlos. Allí, en Miranda, dejamos el coche y nos dirigimos al inicio de los senderos. Por la pequeña aldea se veían golondrinas, vencejos y gorriones, y por los campos de alrededor, cogujadas, trigueros y tórtolas turcas.

Cuco

     Finalmente nos decantamos por hacer el sendero del Molino de Batán, y justo a su comienzo detectamos por su canto, a una pareja de cucos posados en un cable de un tendido eléctrico. Conseguimos acercarnos bastante a ellos, escondiéndonos entre chaparros, y escuchar otras notas que produce esta ave. Seguimos el camino, bastante pausado al principio, haciendo frecuentes paradas para observar la bulliciosa actividad de diversas aves que se movían y se oían por el entorno: verderones, verdecillos, pinzones, carboneros, arrendajos, mirlos y mitos. También vimos un alcaudón común posado en una encina seca, y como en un par de ocasiones, peligrosamente pararon junto a él, un verderón y un carbonero. Pero el alcaudón no emprendió ningún vuelo persecutorio tras ellos, y ni siquiera trató de atraerlos imitando su canto. Unos rabilargos se movían entre unos chopos. Pero conforme avanzábamos en el camino, y se acercaban las horas centrales del día, se veían progresivamente menos pájaros, o quizás nos fijábamos menos, al empezar hacer la marcha más ligera. Paramos al oír el tamborileo de un pájaro carpintero, y no tardamos en descubrir a su autor, un pico picapinos que ascendía por la rama de un eucalipto. Seguidamente pasaron un par de totovías dejando escuchar su musical canto.
      Al llegar a un cruce de caminos, dejamos provisionalmente el sendero, tomando un camino alternativo, bajando a través del cual, llegamos hasta una especie de captaciones de agua, situadas en el interior de una garganta por la que discurría un riachuelo, envuelto por alisos. Este lugar recibe el nombre de Salto de Padilla. Yendo por aquí contemplamos el planeo de un buitre. Cuando llegamos al lugar donde estaban esas canalizaciones, se escuchaba pinzones, carboneros, petirrojos, al trepador azul y al chochín. En una poza del río saltó una rana, y en otras se las escuchaba croar.

Salto de Padilla

     Volvimos, y seguimos nuestra caminata por la pista del sendero. Vimos unos pocos pinzones, mirlos y arrendajos más hasta llegar a una fuente donde terminaba el sendero. También paramos un momento para mirar un herrerillo que revoloteaba entre las ramas de una encina, además de detenernos para ver a un carbonero persiguiendo a un cuco, que pronto se ocultaron en la espesura del pinar que nos rodeaba.

Una aliseda, al final del sendero del Molino de Batán

     De vuelta, pasado el medio día, caminábamos más aprisa. Ya no se observaba la actividad de ningún ave. En una parada, para descansar un poco, cobijados bajo la sombra, Víctor sorprendió a una ardilla trepando por un pino resinero con una piña en la boca. Se entretuvo en roerla un instante, sobre una rama, pero al sentirse observado el roedor, bajó sin soltar la piña, y corrió a través de las jaras. Acercándonos a Miranda del Rey, vimos algunos rabilargos. A los trigueros y a las cogujadas, también se les oía y se les veía por allí. 

Un enorme fresno, junto al puente
que cruza el Río de la Campana
    Queríamos ir hasta La Aliseda para comer allí, en el área recreativa, pero afortunadamente, nos quedamos un poco antes, a orillas del Río de la Campana, donde no había nadie, donde no se acumulaban las inmundicias que por desgracia había en la desatendida área recreativa. Escuchando la corriente de agua, sin el alboroto de la muchedumbre que se hacinaba en el área recreativa, almorzamos relajadamente. De vez en cuando se oía a la perdiz, pero bajo aquellos pinos resonaba con fuerza los trinos del trepador azul, al cual acabamos viendo. Acompañaban al trepador, las agudas notas del agateador. Una vez más, Víctor descubrió otra ardilla en un viejo pino piñonero, que con sus filigranas y acrobacias, saltando de árbol en árbol, corriendo por las ramas y troncos, hasta descender cerca del río, nos estuvo entreteniendo. 
     A pesar de la gente, paramos un momento en el área recreativa, en donde paseamos cerca del río. Solo conseguimos ver unas cuantas ranas, y unos bancos de alevines. Antes, donde habíamos aparcado el coche, vimos a una joven cría de lagarto ocelado, que rápidamente se refugió bajo una roca. Siguiendo la carretera hacia La Carolina, vimos dos ardillas más, una en el suelo del bosque, que no dudó en subirse a una encina al frenar, la otra en el mismo borde de la carretera, que pronto se ocultó entre la vegetación.

Río de la Campana (Área Recreativa de La Aliseda)

     Para alargar un poco más nuestra ruta, desde La Carolina volvimos a Andújar, pero no por la autovía, si no yéndonos por la Sierra de Andújar, pasando por Contadero-Selladores. La tarde estaba en su apogeo y el calor apretaba cuando empezamos este trayecto, teniendo pocos avistamientos al principio. Por los despoblados campos aledaños a La Carolina tan solo permanecían activas cogujadas y trigueros, y se detectaban fácilmente los vencejos surcando los cielos. Pero también conseguimos ver un grupo de rabilargos, una abubilla y alcaudón al pasar cerca de un pequeño río. Poco a poco, adentrándonos en el monte bajo de chaparros se veían algunas urracas, algún que otro alcaudón más, y alguna tórtola turca por las aldeas del Guindo y del Centenillo. Pero ni siquiera al penetrar en los sombríos pinares de Contadero-Selladores había actividad más allá de los pinzones y los arrendajos. Aún era la hora de la siesta, y tan solo vimos un buitre al bordear unas moles rocosas. Cuando ya estábamos cerca de cruzar los límites de esta finca, sorprendimos a un grupo de gamos en medio de la carretera, que, prudentemente, se apartaron bastante antes de acercarnos demasiado. También por aquí vimos algunos zorzales charlos, y poco antes de salir de la finca, paramos a echar una visual desde el Mirador de los Pastores.
     Al dejar la finca, la carretera daba paso a una pista forestal. Pasábamos ahora por fincas particulares, en las que se explotaba ganado vacuno, en las que había incluso algunos calveros sin pasto. La primera de estas fincas era Los Alarcones, en cuyo Mirador, que recibe el mismo nombre de la finca, no nos detuvimos. Por estas zonas se veían de nuevo pájaros propios de espacios abiertos como cogujadas y trigueros. Los bandos de gorriones, de estorninos y de palomas bravías comían entre los toros. Pero también frecuentaban aquellos terrenos las urracas. Además pudimos observar un bando de jilgueros en una de estas explotaciones, y en otra de más adelante, junto con los gorriones comunes, había también morunos.

Críalo

     Habiendo dejado atrás estas zonas, pasamos por encinares y áreas adehesadas. No tardamos mucho en descubrir una espiral de buitres leonados evolucionando en el aire, a merced de las corrientes térmicas. Ya por aquí, empezaron a hacerse más habituales los avistamientos de aves tales como urracas, mirlos, palomas torcaces, abubillas, perdices y algún que otro alcaudón. También vimos, en diferentes tramos, un par de críalos y otro par de pitos reales, así como dos pequeños grupos de ciervos, y en el mismo camino dos perdices juntas, que no levantaron el vuelo al pasar junto a ellas. Y cuando casi estábamos llegando al cruce donde salen sendas pistas que conducen a Baños de la Encina y a La Lancha, y carretera que lleva a las Viñas de Peñallana y a Andújar, nos detuvimos unos instantes para observar el vuelo de un ratonero. Antes de llegar a las viñas, vimos un par de conejos cerca de la carretera, y tan solo rabilargos durante el resto del camino hasta llegar a Andújar.


(*) Fotografías: gentileza de Víctor Revuelta.

FECHA
LUGAR
ESPECIE
OBSERVACIÓN
30/03/2012
La Ropera
Conejo Europeo
(Oryctolagus cuniculus algirus)
2 inds.
30/03/2012
La Ropera
Garceta Común
(Egretta garzetta)
Un ind.
30/03/2012
La Ropera
Garza Real
(Ardea cinrea)
Un ind. Oída
30/03/2012
La Ropera
Ánade Friso
(Anas strepera)
Un macho
30/03/2012
La Ropera
Ánade Real
(Anas platyrhynchos)
Varios
30/03/2012
La Ropera
Focha Común
(Fulica atra)
2 inds.
30/03/2012
La Ropera
Críalo Europeo
(Clamator glandarius)
Un ind. Oído
30/03/2012
La Ropera
Cuco Común
(Cuculus canorus)
2 inds. Oído
30/03/2012
La Ropera
Autillo Europeo
(Otus scops)
Oído
30/03/2012
La Ropera
Mochuelo Europeo
(Athene noctua vidalii)
Oído
30/03/2012
La Ropera
Búho Real
(Bubo bubo)
Un ind.
30/03/2012
La Ropera
Vencejo Común
(Apus apus)
Algunos. Oído
30/03/2012
La Ropera
Abejaruco Europeo
(Merops apiaster)
Pocos. Oído
30/03/2012
La Ropera
Abubilla
(Upupa epops)
Un ind.
30/03/2012
La Ropera
Cogujada Común
(Galerida cristata)
Algunas
30/03/2012
La Ropera
Golondrina Común
(Hirundo rustica)
Algunas
30/03/2012
La Ropera
Ruiseñor Común
(Luscinia megarhynchos)
Oído
30/03/2012
La Ropera
Mirlo Común
(Turdus merula)
Algunos. Oído
30/03/2012
La Ropera
Ruiseñor Bastardo
(Cettia cetti)
Oído
30/03/2012
La Ropera
Curruca Capirotada
(Sylvia atricapilla)
Pocas
30/03/2012
La Ropera
Carbonero Común
(Parus major)
Pocos. Oído
30/03/2012
La Ropera
Rabilargo Ibérico
(Cyanopica cooki)
Algunos. Oído
30/03/2012
La Ropera
Gorrión Común
(Passer domesticus)
Pocos
30/03/2012
La Ropera
Verderón Común
(Chloris chloris)
Un ind.
30/03/2012
La Ropera
Triguero
(Miliaria calandra)
Oído
31/03/2012
Sierra de Andújar
Ratón de Campo
(Apodemus sylvaticus)
Un ind.
31/03/2012
Sierras Madrona y Andújar
Ciervo Rojo
(Cervus elaphus)
Algunos
31/03/2012
Embalse del Yeguas
Somormujo Lavanco
(Podiceps cristatus)
Algunos
31/03/2012
Embalse de Marmolejo
Cormorán Grande
(Phalacrocorax carbo)
2 inds.
31/03/2012
Embalse de Marmolejo. Sierra Madrona
Garza Real
(Ardea cinerea)
2 inds. total
31/03/2012
Sierra de Cardeña. Valle de Alcudia
Cigüeña Común
(Ciconia ciconia)
Varias
31/03/2012
Embalse de Marmolejo. Sierra Madrona
Ánade Real
(Anas platyrhynchos)
Pocos
31/03/2012
Valle de Alcudia
Milano Negro
(Milvus migrans)
Un ind.
31/03/2012
Valle de Alcudia
Alimoche Común
(Neophron percnopterus)
Un ind
31/03/2012
Sierra Madrona. Valle de Alcudia
Buitre Leonado
(Gyps fulvus)
Bastantes
31/03/2012
Sierra de Cardeña. Valle de Alcudia
Buitre Negro
(Aegypius monachus)
Algunos
31/03/2012
Sierra de Cardeña
Águila Imperial Ibérica
(Aquila adalberti)
Un ind.
31/03/2012
Sierra de Andújar (Marmolejo)
Aguililla Calzada
(Aquila pennata)
2 inds.
31/03/2012
Sierras de Andújar y Cardeña
Perdiz Roja
(Alectoris rufa)
Pocas. Oída
31/03/2012
Embalse de Marmolejo
Gallineta Común
(Gallinula chloropus)
Un ind.
31/03/2012
Valle de Alcudia
Cigüeñuela Común
(Himantopus himantopus)
Pocas
31/03/2012
Embalse de Marmolejo
Paloma Bravía
(Columba livia)
Algunas
31/03/2012
Sierra de Andújar (Marmolejo)
Paloma Torcaz
(Columba palumbus)
Algunas
31/03/2012
Sierra de Cardeña
Tórtola Turca
(Streptopelia decaocto)
Algunas
31/03/2012
Sierra de Andújar (Marmolejo) y Cardeña
Cuco Común
(Cuculus canorus)
2 inds. Oído
31/03/2012
Sierra de Andújar
Autillo Europeo
(Otus scops)
Oído
31/03/2012
Sierras de Andújar (Marmolejo) y Cardeña
Vencejo Común
(Apus apus)
Algunos
31/03/2012
Sierras de Andújar (Marmolejo) y Cardeña
Abubilla
(Upupa epops)
Algunas
31/03/2012
Valle de Alcudia
Cogujada Común
(Galerida cristata)
Algunas
31/03/2012
Sierras de Andújar (Marmolejo) y Cardeña
Totovía
(Lullula arborea)
Oída
31/03/2012
Sierra de Cardeña
Golondrina Dáurica
(Cecropis daurica)
2 inds.
31/03/2012
Embalse de Marmolejo
Avión Común
(Delichon urbicum)
Varios
31/03/2012
Valle de Alcudia
Lavandera Blanca
(Motacilla alba alba)
Algunas
31/03/2012
Sierra Madrona. Río Robledillo
Lavandera Cascadeña
(Motacilla cinerea)
2 inds. total
31/03/2012
Valle de Alcudia
Lavandera Boyera Alemana
(Motacilla flava flava)
Algunas (machos)
31/03/2012
Valle de Alcudia
Lavandera Boyera Inglesa
(Motacilla flava flavissima)
Pocas (machos)
31/03/2012
Sierra de Andújar (Marmolejo)
Chochín Común
(Troglodytes troglodytes)
Un ind.
31/03/2012
Río Robledillo
Petirrojo Europeo
(Erithacus rubecula)
Oído
31/03/2012
Valle de Alcudia
Collalba Gris
(Oenanthe oenanthe)
Un macho
31/03/2012
Valle de Alcudia
Collalba Rubia
(Oenanthe hispanica)
Un macho
31/03/2012
Sierras de Andújar, Cardeña y Madrona
Mirlo Común
(Turdus merula)
Algunos. Oído
31/03/2012
Sierra Madrona
Zorzal Charlo
(Turdus viscivorus)
2 inds.
31/03/2012
Embalse de Marmolejo
Curruca Capirotada
(Sylvia atricapilla)
Pocas
31/03/2012
Sierra de Andújar (Marmolejo)
Mito Común
(Aegithalos caudatus irbii)
Pocos
31/03/2012
Sierras de Andújar (Marmolejo) y Cardeña
Carbonero Común
(Parus major)
Algunos. Oído
31/03/2012
Sierra de Cardeña
Herrerillo Común
(Cyanistes caeruleus)
Pocos. Oído
31/03/2012
Sierra de Cardeña
Trepador Azul
(Sitta europaea caesia)
Oído
31/03/2012
Sierra de Cardeña
Agateador Común
(Certhia brachydactila)
Oído
31/03/2012
Sierras de Andújar (Marmolejo) y Cardeña
Alcaudón Común
(Lanius senador)
Pocos
31/03/2012
Sierras de Andújar (Marmolejo) y Madrona
Arrendajo Común
(Garrulus glandarius)
Algunos. Oído
31/03/2012
Sierras de Andújar (Marmolejo) y Cardeña
Rabilargo Ibérico
(Cyanopica cooki)
Varios. Oído
31/03/2012
Sierras Andújar y Cardeña. Valle Alcudia
Urraca
(Pica pica melanotos)
Bastantes. Oída
31/03/2012
Sierra de Andújar (Marmolejo)
Cuervo Común
(Corvus corax)
2 inds.
31/03/2012
Río Guadalquivir (Andújar)
Grajilla Común
(Corvus monedula)
Pocas
31/03/2012
Embalse de Marmolejo. Valle de Alcudia
Estornino Negro
(Sturnus unicolor)
Algunos
31/03/2012
Sierras Andújar y Cardeña. Valle Alcudia
Gorrión Común
(Passer domesticus)
Varios. Oído
31/03/2012
Sierras de Andújar, Cardeña y Madrona
Pinzón Vulgar
(Fringilla coelebs coelebs)
Algunos. Oído
31/03/2012
Sierra de Cardeña. Valle de Alcudia
Jilguero
(Carduelis carduelis)
Varios. Oído
31/03/2012
Valle de Alcudia
Pardillo Común
(Carduelis cannabina)
Varios.
31/03/2012
Sierra de Andújar (Marmolejo)
Picogordo
(Coccothraustes coccothraustes)
Un ind.
31/03/2012
Sierra de Andújar (Marmolejo)
Escribano Soteño
(Emberiza cirlus)
Un ind.
31/03/2012
Sierra Madrona
Escribano Montesino
(Emberiza cia)
2 inds.
31/03/012
Valle de Alcudia
Triguero
(Miliaria calandra)
Varios. Oído
31/03/2012
Sierra de Cardeña
Galápago Leproso
(Mauremys leprosa)
Algunos
31/03/2012
Río Robledillo. Sierra de Andújar
Sapo Común
(Bufo bufo)
2 inds. total
31/03/2012
Sierra de Cardeña
Rana Verde Ibérica
(Pelophylax perezi)
Algunas. Oída
01/04/2012
Despeñaperros
Ardilla Roja
(Sciurus vulgaris)
4 inds.
01/04/2012
Sierra de Andújar
Conejo Europeo
(Oryctolgus cuniculus algirus)
2 inds.
01/04/2012
Sierra de Andújar
Ciervo Rojo
(Cervus elaphus)
Algunos
01/04/2012
Sierra de Andújar
Gamo
(Dama dama)
Pocos
01/04/2012
Despeñaperros. Sierra de Andújar
Buitre Leonado
(Gyps fulvus)
Varios
01/04/2012
Sierra de Andújar
Busardo Ratonero
(Buteo buteo)
Un ind.
01/04/2012
Despeñaperros. Sierra de Andújar
Perdiz Roja
(Alectoris rufa)
Algunas. Oída
01/04/2012
Sierra de Andújar
Paloma Bravía
(Columba livia)
Varias
01/04/2012
Sierra de Andújar
Paloma Torcaz
(Columba palumbus)
Pocas
01/04/2012
Despeñaperros. Sierra de Andújar
Tórtola Turca
(Streptopelia decaocto)
Algunas
01/04/2012
Despeñaperros
Cuco Común
(Cuculus canorus)
3 inds. Oído
01/04/2012
Sierra de Andújar
Críalo Europeo
(Clamator glandarius)
2 inds.
01/04/2012
Despeñaperros. Sierra de Andújar
Vencejo Común
(Apus apus)
Algunos
01/04/2012
Sierra de Andújar
Abubilla
(Upupa epops)
Pocas
01/04/2012
Sierra de Andújar
Pito Real
(Picus viridis sharpei)
2 inds.
01/04/2012
Despeñaperros
Pico Picapinos
(Dendrocopos major)
Un ind. Oído
01/04/2012
Despeñaperros
Cogujada Común
(Galerida cristata)
Pocas. Oída
01/04/2012
Despeñaperros
Totovía
(Lullula arborea)
2 inds. Oída
01/04/2012
Despeñaperros
Golondrina Común
(Hirundo rustica)
Algunas
01/04/2012
Despeñaperros
Chochín Común
(Troglodytes troglodytes)
Oído
01/04/2012
Despeñaperros
Petirrojo Europeo
(Erithacus rubecula)
Oído
01/04/2012
Despeñaperros. Sierra de Andújar
Mirlo Común
(Turdus merula)
Pocos. Oído
01/04/2012
Sierra de Andújar
Zorzal Charlo
(Turdus viscivorus)
Algunos
01/04/2012
Despeñaperros
Mito Común
(Aegithalos caudatus irbii)
Pocos. Oído
01/04/2012
Despeñaperros
Carbonero Común
(Parus major)
Pocos. Oído
01/04/2012
Despeñaperros
Herrerillo Común
(Cyanistes caeruleus)
Pocos. Oído
01/04/2012
Despeñaperros
Trepador Azul
(Sitta europaea caesia)
2 inds. Oído
01/04/2012
Despeñaperros
Agateador Común
(Certhia brachydactila)
Oído
01/04/2012
Despeñaperros. Sierra de Andújar
Alcaudón Común
(Lanius senador)
Algunos
01/04/2012
Despeñaperros. Sierra de Andújar
Arrendajo Común
(Garrulus glandarius)
Algunos
01/04/2012
Despeñaperros. Sierra de Andújar
Rabilargo Ibérico
(Cyanopica cooki)
Varios
01/04/2012
Sierra de Andújar
Urraca
(Pica pica melanotos)
Algunas
01/04/2012
Sierra de Andújar
Estornino Negro
(Sturnus unicolor)
Varios
01/04/2012
Despeñaperros. Sierra de Andújar
Gorrión Común
(Passer domesticus)
Varios
01/04/2012
Sierra de Andújar
Gorrión Moruno
(Passer hispaniolensis)
Algunos
01/04/2012
Despeñaperros. Sierra de Andújar
Pinzón Vulgar
(Fringilla coelebs coelebs)
Algunos. Oído
01/04/2012
Despeñaperros
Verdecillo Común
(Serinus serinus)
Pocos. Oído
01/04/2012
Despeñaperros
Verderón Común
(Chloris chloris)
Pocos. Oído
01/04/2012
Sierra de Andújar
Jilguero
(Carduelis carduelis)
Pocos.
01/04/2012
Despeñaperros. Sierra de Andújar
Triguero
(Miliaria calandra)
Algunos. Oído
01/04/2012
Despeñaperros
Lagarto Ocelado
(Timon lepidus lepidus)
Un juvenil
01/04/2012
Despeñaperros
Rana Verde Ibérica
(Pelophylax perezi)
Algunas. Oídas