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domingo, 10 de diciembre de 2017

RUTA GUIADA POR LA SIERRA DE ANDÚJAR

     Junto con Inma y con Paco, ayer pasé una gran jornada en la Sierra de Andújar. Fue un día de trabajo, para unas rutas guiadas con Iberus, pero cuado pasas el tiempo entre personas tan entusiastas con lo que hacen, el trabajo se convierte en todo un estímulo. Inma y yo recogimos a nuestros respectivos clientes en el Centro de Visitantes de las Viñas de Peñallana, y desde allí, yo detrás de ella, nos dirigimos hacia La Lancha.
     En nuestro recorrido vimos urracas y rabilargos, pero sin duda los que hacían las delicias de las observaciones de nuestros clientes eran los abundantes ungulados de los montes mediterráneos andujareños, ciervos y gamos, que exigían improvisar algunas paradas. Por el camino vimos también pinzones y un cernícalo.
     En una parada en la que nos apeamos del coche acabamos localizando un pequeño rebaño de muflones, compuesto por seis hembras y dos machos. Vimos también un discreto mochuelo, sobre unas rocas de granito, a la sombra de unas encinas, pese a la cerrada nubosidad del día. Se podían escuchar petirrojos por el entorno, mientras alguna lavandera blanca se paseaba por el carril.
     Paramos también al llegar a las curvas, apartados de las grandes concentraciones de gente, donde pudimos observar conejos. Al menos cinco ejemplares distintos. A quienes comprendemos el funcionamiento de estos ecosistemas, nos produce mayor entusiasmo contemplar a este modesto animal que a un ciervo, pues el conejo es una presa fundamental en la dieta de los depredares de este medio natural. También vimos algún mirlo que prospectaba el suelo. Se escuchaba a la curruca rabilarga, y acabamos descubriendo una moviéndose entre las ramas de un madroño cercano.

Lince Ibérico

     Poco después hicimos otra parada porque sabíamos que se estaba viendo el lince. Y nada más bajarnos del coche lo localicé, encaramado junto a unos romeros. Permaneció bastante rato echado en el suelo, dormitando, y mientras tanto se nos unió Paco con su grupo. Pero tras cesar su descanso no se incorporó inmediatamente, sino que aprovechó su amagada posición para iniciar un rececho. Y desplazándose ligeramente a cortos trechos se lanzó a por un conejo. El lance no tuvo éxito, como ocurre la mayoría de las veces en la naturaleza, del que salieron dos raudos conejos por la loma donde ocurrió, y tras la que se había ocultado el lince. Las urracas, hasta una curruca cabecinegra, parecían reprocharle su fracaso. Delataban su presencia, todavía en la zona, pese a que nosotros no podíamos verlo. Y decidimos seguir nuestra ruta.
     Nuestra siguiente parada fue para observar las cabras monteses de los alrededores del embalse del Jándula, mientras les servimos un aperitivo campero a nuestros clientes, con productos locales y ecológicos, escuchábamos los reclamos del carbonero. El aire que entraba valle arriba, venía cargado de humedad. Pero a parte de las cabras, en las rocas también había posados unos buitres leonados, más otros que pasaron en vuelo. Con estos, también venía un buitre negro. También se dejaron ver un par de chovas. De vuelta, pasado el medio día, a parte de ciervos y gamos en el camino, me fijé en un zorzal charlo posado en la rama alta de una encina, y en un macho de tarabilla en un alambre.
     Tras dejar a los clientes en el punto de encuentro, y para aprovechar el resto del día, Inma y yo nos fuimos hacia la finca privada para ayudarle a Paco con los suyos. Por el camino nos dedicamos con mayor interés a fijarnos en los pájaros. Entre una multitudinaria bandada de pinzones, Inma fue capaz de dar con un pinzón real, que yo no llegué a ver, porque no tardaron mucho en levantar el vuelo, formando una gran algarabía con sus reclamos. También buscamos entre los estorninos negros algún pinto, pero no lo encontramos. Tan sólo un avefría compartía aquellos campos, pero sin mezclarse con ellos. Pero además habíamos visto lavanderas blancas por los campos donde estaban los estorninos y los pinzones, más una lavandera cascadeña, un par de pitos reales por el camino, pardillos, a los que también oímos, y unos jilgueros.
     Entrando en la finca pude ver un verdecillo. Por el entorno del sitio que elegimos para hacer una espera se movía una lavandera blanca y un bisbita por el suelo, mientras un ruidoso y compacto bando de los estorninos cambiaba a menudo de encina donde se dejaba caer. Vimos también dos conejos. Cuando nos pusimos a almorzar, Inma no tardó en divisar dos linces que bajaban descendiendo entre las rocas de la ladera de enfrente nuestra. Avisamos a Paco, que estaba en otro punto para que estuviese atento. Y los linces, una madre con su cría del año llegaron a un prado donde estuvieron moviéndose por largo rato, antes de volver a ascender ladera arriba hacia al final de la tarde, cuando algunos rayos de sol atravesaban la cortina de nubes, y bañaban de luz algunas áreas de los montes adyacentes. Los mochuelos habían empezado a cantar con el crepúsculo. Pero la humedad atmosférica puso activos a los sapos, y de noche, cuando íbamos de regreso hacia el Centro, los encontramos. Un par de sapos corredores, y uno de espuelas, a los que nos entretuvimos haciéndoles fotos con la ayuda de una pequeña linterna, y posteriormente apartamos de la carretera para evitar que fueran atropellados.

Sapo Corredor

Sapo de Espuelas



























Lista de Especies Observadas (Orden Sistemático):

  • Conejo Europeo (Oryctolagus cuniculus algirus)
  • Lince Ibérico (Lynx pardinus)
  • Muflón (Ovis orientalis)
  • Cabra Montés (Capra pyrenaica hispanica)
  • Ciervo Rojo (Cervus elaphus)
  • Gamo (Dama dama)
  • Buitre Leonado (Gyps fulvus)
  • Buitre Negro (Aegypius monachus)
  • Cernícalo Vulgar (Falco tinnunculus)
  • Avefría Europea (Vanellus vanellus)
  • Mochuelo Europeo (Athene noctua vidalli)
  • Pito Real Ibérico (Picus sharpei)
  • Bisbita Pratense (Anthus pratensis)
  • Lavandera Blanca (Motacilla alba alba)
  • Lavandera Cascadeña (Motacilla cinerea)
  • Petirrojo Europeo (Erithacus rubecula)
  • Colirrojo Tizón (Phoenicurus ochruros)
  • Tarabilla Europea (Saxicola rubicola)
  • Mirlo Común (Turdus merula)
  • Zorzal Charlo (Turdus viscivorus)
  • Curruca Rabilarga (Sylvia undata)
  • Curruca Cabecinegra (Sylvia melanocephala)
  • Carbonero Común (Parus major)
  • Rabilargo Ibérico (Cyanopica cooki)
  • Urraca (Pica pica melanotos)
  • Chova Piquirroja (Pyrrhocorax pyrrhocorax)
  • Estornino Negro (Sturnus unicolor)
  • Pinzón Vulgar (Fringilla coelebs coelebs)
  • Verdecillo Común (Serinus serinus)
  • Jilguero (Carduelis carduelis)
  • Pardillo Común (Carduelis cannabina)
  • Sapo de Espuelas (Pelobates cultripes)
  • Sapo Corredor (Epidalea calamita)

lunes, 4 de julio de 2016

RECORRIDO EN PIRAGUA POR UN TRAMO DEL RÍO JÁNDULA

     Una de las formas de conocer los espacios naturales puede ser navegando a través de sus ríos, y en eso consiste la pequeña aventura que David y yo vivimos ayer en piragua, remontando un tramo del Río Jándula, en la que echamos la mañana. En un principio, cuando íbamos aguas arriba, avanzábamos casi todo el tiempo remando, pero poco a poco el río nos imponía la obligación de bajarnos de la canoa, y seguir a pie hasta otra lámina de agua con la suficiente profundidad y longitud como para seguir a remo. De camino al lugar donde aparcamos, vimos algún abejaruco, y unos pollos volantones de alcaudón común.


     Vimos a ciervos vadeando a nado el río en sus tramos más anchos y profundos. En otros puntos donde se estrechaba el cauce o afloraban las piedras, sobresalían las aletas dorsales de los barbos por encima de las someras aguas, que como nosotros, desafiando la corriente, parecían querer remontar el río. Varias veces nos topamos con una garza imperial, que volaba aguas arriba. Vimos también, a falta de prismáticos como una silueta negra en el cielo, al águila imperial. Por suerte no estaba demasiado alejada, y en unas de sus apariciones, además, cantó, revelando su identidad. Alguna abubilla, palomas torcaces, lavanderas blancas y golondrinas comunes fueron otras aves que vimos curso arriba. Y llegando al sitio donde dimos la vuelta, vimos a la oropéndola y varios buitres lejanos volando sobre los cerros del horizonte.


     De vuelta, vimos más veces a la oropéndola. También repitieron las golondrinas y alguna que otra lavandera. Pasó volando algún que otro arrendajo de lado a lado del valle por el que discurre el río. Logramos descubrir al martín pescador en un par de ocasiones. La segunda vez, incluso llegamos a verlo posado. Y los rabilargos hicieron acto de presencia casi al final de nuestra travesía en piragua, sobre un gran remanso del río por el que nos acercábamos a la orilla donde desembarcaríamos.


     Aunque los fresnos aparecen regularmente a lo largo del cauce, entre adelfas y zarzas, no llegan a formar un verdadero bosque en galería, siendo el bosque mediterráneo la formación vegetal dominante en el paisaje, llegando algunas encinas casi hasta las orillas. Deparamos en ello al finalizar el recorrido. De regreso a Andújar, pasando junto al río, pero aguas más abajo, vimos algunas cercanas golondrinas dáuricas, y la silueta de unos lejanos patos nadando.


Lista de Especies Observadas (Orden Sistemático):

  • Ciervo Rojo (Cervus elaphus)
  • Garza Imperial (Ardea purpurea)
  • Ánade Azulón (Anas platyrhynchos)
  • Buitre Leonado (Gyps fulvus)
  • Águila Imperial Ibérica (Aquila adalberti)
  • Paloma Torcaz (Columba palumbus)
  • Martín Pescador Común (Alcedo atthis)
  • Abejaruco Europeo (Merops apiaster)
  • Abubilla (Upupa epops)
  • Golondrina Común (Hirundo rustica)
  • Golondrina Dáurica (Cecropis daurica)
  • Lavandera Blanca (Motacilla alba alba)
  • Alcaudón Común (Lanius senator)
  • Oropéndola Europea (Oriolus oriolus)
  • Rabilargo Ibérico (Cyanopica cooki)
  • Barbo Gitano (Luciobarbus sclateri)

domingo, 11 de enero de 2015

AGUARDO EN EL HIDE DEL MULADAR

     En un rincón de las estribaciones de Sierra Madrona hay un muladar, desde donde a través de las ventanas de un hide, tuve una apasionante vivencia campera hace un par de días. Fui testigo de unas espectaculares secuencias que tuvieron por protagonistas a las aves necrófagas, como si estuviera visionando un documental, que aquí narro lejos de la elocuencia de haberlo podido presenciar en directo.
     En camino, por la noche, se nos cruzó un ratón en la carretera. Circulando ya por los carriles interiores de la finca, vimos una liebre con las luces de la furgoneta, e intuimos las siluetas de unos ciervos en la oscuridad, bajo el resplandor de la luna decreciente. Una vez colocados en el interior del hide, cada cual en su sitio, solo rompía el silencio el búho real con su cantar, mientras esperábamos el amanecer.
     Con el clareo de las primeras luces, pudimos ver la primera ave que hizo su aparición en el muladar, una hembra de colirrojo tizón que se posó sobre el cadáver del ciervo. Sopló el aire con cierto vigor, el rato posterior a la salida del sol que bañaba de luz las altas lomas, pero no hacía demasiado frío. Un par de zorzales se posaron en las partes altas del las encinas, mientras ya podíamos ver los buitres leonados posados en los cercanos riscos. Despegaron los primeros, pero pasaron de largo. Escuchamos al águila imperial, y también a los cuervos, pero todavía no había entrado nada al muladar. Los bandos de palomas también pasaban cerca. Unos aviones roqueros revolotearon por allí. Otro grupo de buitres cicleó sobre el muladar, pero altos, antes de alejarse, mientras una lavandera cascadeña se afanaba en la caza de insectos entorno a la carroña.
     El grueso de colonia de buitres leonados, junto algún negro, volaba, desfilando hacia otra parte. El vuelo bajo de una joven águila real junto a un viejo buitre negro sobre el muladar, creó el primer momento de gran expectación en el grupo que aguardaba que llegara a posarse alguna gran rapaz a tiro de sus objetivos fotográficos. Poco después un par de buitres leonados, dieron unas vueltas sobre el muladar, volando bajo, pero también se fueron.

Águila Imperial joven, sobre la copa de una encina

     A nuestras espaldas podían oírse los arrendajos, y mientras uno de estos córvidos se entretenía en picotear un trozo de carne en un posadero de una encina seca, se dejó caer el águila imperial, que vino a pararse sobre la copa de una encina. Era un ejemplar joven que permaneció bastante rato en el sitio que eligió de posadero, mientras simultáneamente unos milanos reales comenzaron a sobrevolarnos. Y solo cuando el águila se fue, se dedicaron los milanos a dar pasadas y hacer picados para tratar de coger con sus garras algún trozo de carne. Solo un milano se atrevió a aterrizar en el suelo, aunque por un breve momento, tras llevarse un jirón de carne. Entre tanto un joven buitre negro se paró cerca del muladar, lejos del hide, pero después de un rato se acabo marchando.
     Se sucedió el rato de actividad de las rapaces, con la calma, en el que el grupo deparaba entonces en los colirrojos tizones y los arrendajos que visitaban el muladar. Alguna paloma se adentraba en el interior de las copas de las encinas del interior del recinto acotado, mientras que de vez en cuando, algún que otro zorzal pasaba volando. También se acercaron los primeros rabilargos, que expulsaron a la lavandera cascadeña de las inmediaciones de la carroña. De todos modos, a la cascadeña le salió otro competidor más directo. Una lavandera blanca, ligeramente más grande, que también se dedicaba a capturar insectos, alejaba a la cascadeña de su lado, allá donde iba. Se oían a las perdices por detrás de nuestra posición. Un cernícalo pasó raudo sobre el muladar. Y llegó el primer cuervo, a posarse sobre una encina, desde donde emitía su llamada, hasta que poco después apareció su compañero.

El vuelo de una joven Águila Real

     De repente los rabilargos y los arrendajos desaparecieron. Y del cielo cayó una joven águila real, que en seguida se vio acosada por la pareja de cuervos, hasta posarse en interior de la frondosa copa de una encina. No podíamos verla, pero sabíamos que estaba allí. Los rabilargos, los arrendajos y uno de los cuervos marcaban su posición con sus voces de alarma. Pero el águila trepó con un aleteo hasta la percha superior de la encina, coronándola, y descubriéndose ante nuestra atónita mirada. Y desde ahí se tiró al suelo, donde anduvo y estuvo picoteando los viejos esqueletos. Alzó el vuelo para intentar apostarse en un posadero, la rama seca de una encina, pero el lance de los cuervos puso al gigante alado en retirada.

Deslizándose planeando
Aterrizando






























     Pero no esperamos mucho tiempo, cuando la joven águila imperial vuelve aparecer, parándose directamente en el suelo, bajo una encina. Y casi a la vez llegó otra vez la joven real, que fue a colocarse frente a la imperial. Los retoños de otra encina que teníamos delante no nos dejaron ver con claridad la breve escaramuza, que acabó abandonado la imperial para posarse sobre la copa de una encina. La real imitó a su competidora, apostándose en otra encina. Y en una tercera encina, la pareja de cuervos estaba tan pendiente de las águilas como nosotros. Más impaciente que la imperial, la real cambia de encina, a lo que los cuervos responden arrojándose en picado sobre ella, en el corto trayecto. Las águilas permanecieron tranquilamente sobre sendas encinas durante un largo rato. La primera en irse fue la real, y bastante después hizo lo mismo la imperial.


Levantando el vuelo
Increpada por un cuervo






























     Los milanos también retornaron con sus acrobacias aéreas, sus virajes y sus picados para llevarse algún pedazo de carne consigo. El cernícalo también volvió a aparecer por allí. Un nuevo visitante fue la abubilla, prospectando el suelo. Los cuervos siguieron por allí, y bajando a recoger trozos de carne sueltos. Los arrendajos pasaban y parecían pararse por curiosear. Los rabilargos iban y venían sobre la carcasa del ciervo. Los colirrojos tizones se dedicaban a capturar insectos, sin que mediasen enfrentamientos con las dos lavanderas. Y el desfile de buitres comenzó de nuevo, esta vez en dirección al roquedo.
     Entrada la tarde, cuando ya no se espera que llegue ningún comensal del muladar, avisamos al guarda para que viniese a buscarnos. Es muy importante seguir este procedimiento, pues aunque aparentemente no haya ningún ave cerca, si alguna llega a detectarnos salir directamente desde el hide, podría recelar. Antes de salir de la finca pudimos ver tres abubillas, unos ciervos, un gavilán y algunos muflones. Por la carretera vimos los estorninos congregados en los cables de los tendidos eléctricos, un par de cigüeñas en los campos, más un par de ratoneros sobre sendos postes de las dehesas del Valle de los Pedroches.

Fotografías: gentileza de Julen Gayarre y Luke Massey.


Lista de Especies Observadas (Orden Sistemático):

  • Ratón de Campo (Apodemus sylvaticus)
  • Liebre Ibérica (Lepus granatensis)
  • Muflón (Ovis orientalis)
  • Ciervo Rojo (Cervus elaphus)
  • Cigüeña Blanca (Ciconia ciconia)
  • Milano Real (Milvus milvus)
  • Buitre Leonado (Gyps fulvus)
  • Buitre Negro (Aegypius monachus)
  • Gavilán Común (Accipiter nissus)
  • Busardo Ratonero (Buteo buteo)
  • Águila Imperial Ibérica (Aquila adalberti)
  • Águila Real (Aquila chrysaetos)
  • Cernícalo Vulgar (Falco tinnunculus)
  • Perdiz Roja (Alectoris rufa)
  • Paloma Torcaz (Columba palumbus)
  • Búho Real (Bubo bubo)
  • Abubilla (Upupa epops)
  • Avión Roquero (Ptyonoprogne rupestris)
  • Lavandera Blanca (Motacilla alba alba)
  • Lavandera Cascadeña (Motacilla cinerea)
  • Colirrojo Tizón (Phoenicurus ochruros)
  • Zorzal Común (Turdus philomelos)
  • Arrendajo Común (Garrulus glandarius)
  • Rabilargo Ibérico (Cyanopica cooki)
  • Cuervo Grande (Corvus corax)
  • Estornino Negro (Sturnus unicolor)

jueves, 13 de noviembre de 2014

TRABAJO DE CAMPO EN SIERRA MADRONA

     Con motivo de acondicionar el muladar para próximas carroñadas, José Luis y yo nos desplazamos ayer hasta una finca ubicada en Sierra Madrona. Por las dehesas de encinas del Valle de los Pedroches, veíamos sobre todo urracas dispersas, algunos bandos de pinzones que se levantaban de la carretera a nuestro paso y tórtolas turcas cerca de los pueblos. Unas lavanderas blancas se paseaban sobre la verde hierba de una pequeña pradera donde pastaban unas ovejas. Unos buitres leonados, volaban bajos, sobre las encinas, enfrentándose a la tenue lluvia que dejaba caer el denso cielo gris. Se cruzaron en vuelo un arrendajo y un pito real. Como un pequeño bolo de granito más, permanecía un rechoncho mochuelo posado sobre unas redondeadas rocas de este tipo. A un lado del camino también quedaron un conejo sobre un montículo de arena junto a un arroyo, un alcaudón real posado visiblemente en una rama seca de un arbusto, una abubilla posada en la rama seca de una encina, y un carbonero que se ocultó en el interior de la copa de una encina.
     Al entrar a la finca había reunidos bajo unas encinas grupos de muflones que se ponían a cubierto de la fina llovizna. Mientras estuvimos en los aledaños de la casa me fue posible observar a una pareja de mirlos en el jardín, y un colirrojo tizón. También me era posible escuchar a una cercana ranita meridional. Los gorriones estaban presentes en el interior de una nave a la que fuimos a coger algunas de las herramientas que necesitábamos.
     Empleamos todo el tiempo de luz a la limpieza y arreglo de los hides y a quitar tantos huesos como pudimos de anteriores carroñadas, con la ayuda de dos voluntarios estadounidenses que están en la finca como woofers. Vimos una perdiz sobre una piedra de camino al muladar. Y antes de entrar, hicimos una parada casi obligatoria para contemplar los buitres que volaban entre las espesas nubes que envolvían los roquedos más altos. No tardamos en descubrir que había muchos más buitres posados en las rocas, con sus enormes alas extendidas. Aparentemente todos eran leonados, tanto los que estaban en vuelo, como los incontables buitres hacinados en las rocas, pero en el entorno del muladar había un par de negros posados en el suelo. Estuvieron sobrevolando el muladar a lo largo de la mañana mientras nos dedicábamos a nuestra labor. Los rabilargos también se movían por la zona. Entre tanto, podía oírse de vez en cuando la totovía, el pito real y las chovas piquirrojas.
     Buscamos para comer la cercanía de un par de albercas contiguas, donde un martín pescador realizó una formidable zambullida, y en cuyo entorno encontramos bastantes excrementos de nutria. Desde allí nos era posible también escuchar la berrea del ciervo. De vuelta al muladar, una familia de perdices corría por el mismo camino por donde íbamos, hasta que con una volada se echaron a un lado, hasta los juncos de un arroyo donde se ocultaron. Un zorzal charlo se cruzó y fue a posarse a una piedra en medio de un prado.


Ejemplar subadulto de Culebra de Escalera

     Una vez en el muladar, a primera hora de la tarde, mientras llevaba una carretilla de huesos que había recogido al remolque donde los estábamos cargando, me encontré con una culebra de escalera, que a pesar de su considerable tamaño, era todavía un ejemplar subadulto, pues aún se le intuían en el dorso el dibujo de los peldaños de la escalera que presentan los juveniles. El día húmedo y fresco hacía que sus movimientos fueran muy lentos.

     Algunos rayos de sol se abrieron paso entre las nubes a media que atardecía. También apareció por el muladar un colirrojo tizón. Y además de seguir oyéndose a ratos la totovía, el pito real y las chovas, también hubo un momento en el que oí unos pardillos que no pude localizar con la vista, y un arrendajo que empezó a graznar desde el interior de una encina. Pude ver unos lejanos ciervos que iban a la carrera, fuera del recinto vallado del muladar.
     Apuramos la tarde para colocar un hide sobre una estructura metálica, enfocado al águila imperial, con el objetivo de conseguir unos fondos adecuados de cara a la fotografía. Los ciervos empezaron a mostrarse activos al caer la tarde, que vimos cuando nos íbamos de la finca. De vuelta, ya de noche, se nos cruzaron por la carretera un par de ratones de campo.
    

Lista de Especies Observadas (Orden Sistemático):

  • Ratón de Campo (Apodemos sylvaticus)
  • Conejo Europeo (Oryctolagus cuniculus algirus)
  • Muflón (Ovis orientalis)
  • Ciervo Rojo (Cervus elaphus)
  • Buitre Leonado (Gyps fulvus)
  • Buitre Negro (Aegypius monachus)
  • Perdiz Roja (Alectoris rufa)
  • Tórtola Turca (Streptopelia decaocto)
  • Mochuelo Europeo (Athene noctua vidalii)
  • Martín Pescador Común (Alcedo atthis)
  • Abubilla (Upupa epops)
  • Pito Real (Picus viridis sharpei)
  • Totovía (Lullula arborea)
  • Lavandera Blanca (Motacilla alba alba)
  • Colirrojo Tizón (Phoenicurus ochruros)
  • Mirlo Común (Turdus merula)
  • Zorzal Charlo (Turdus viscivorus)
  • Carbonero Común (Parus major)
  • Alcaudón Real (Lanius meridionalis)
  • Arrendajo Común (Garrulus glandarius)
  • Rabilargo Ibérico (Cyanopica cooki)
  • Urraca (Pica pica melanotos)
  • Chova Piquirroja (Pyrrhocorax pyrrhocorax)
  • Gorrión Común (Passer domesticus)
  • Pinzón Vulgar (Fringilla coelebs coelebs)
  • Pardillo Común (Carduelis cannabina)
  • Culebra de Escalera (Rhinechis scalaris)
  • Ranita Meridional (Hyla meridionalis)

miércoles, 18 de diciembre de 2013

HACIENDO PRUEBAS EN EL MULADAR

     Y tras haber preparado los hides del muladar, llegó el momento de inaugurarlos. Ya sabíamos que el muladar daba buen resultado, pues las reses que habían aparecido muertas y que habían sido llevadas allí (como dicta la ley), fueron devoradas por los buitres en poco tiempo. Hace dos días se dejaron allí los despojos de la montería del día anterior, y ayer, aprovechando que me había llamado Raimundo, fuimos a probar suerte, y aunque no acudió ningún buitre, fuimos compensados sobradamente por la presencia del águila imperial, que poquísimas veces brinda la oportunidad de poder verla tan de cerca.
     De camino a la sierra, por la carretera, pude fijarme en los estorninos, en las tórtolas turcas y en los rabilargos. Habíamos quedado en la sierra con José Luis. Mientras lo esperábamos, podíamos ver unos ciervos, que aunque lejanos, eran bastante visibles cruzando un cortafuegos, y más próximos, un grupo de muflones. Las urracas se movían entre las copas de las encinas, mientras lavanderas blancas y zorzales charlos lo hacían entre los secos pastizales de la dehesa.
     Cuando llegó José Luis, nos montamos en su coche y fuimos los tres hasta el muladar. Durante el breve trayecto por los carriles vimos un pequeño bando de gorriones, unas tórtolas turcas y algunas perdices. Y antes de llegar a la puerta del cercado del muladar, nos detuvimos a ver los buitres, no demasiado lejos, que había a un lado del camino, dos negros y unos cuantos leonados.
     Sin más demora, entramos en el muladar, Raimundo y yo nos metimos en un hide, y José Luis se marchó. A través de la ventana podíamos ver como cientos de buitres montaban la guardia desde las rocas de las colinas de en frente. La mayoría eran los comunes leonados, entre los cuales destacaban los oscuros negros, mucho menos numerosos y repartidos ente aquellos. Esperábamos que tarde o temprano levantaran el vuelo y se dejaran caer sobre la carne. En varias ocasiones se elevaron las columnas de buitres, volando en ciclos sobre el muladar, pero las horas pasaron y esperamos en vano.
     En cambio fueron otras aves las que visitaron el muladar. Un petirrojo y una hembra de colirrojo tizón pusieron entretenimiento en nuestra espera. Ambos pájaros estuvieron dejándose ver por allí con asiduidad, saltando desde sus perchas en las ramas de las encinas al suelo, por donde se movían entre las vísceras a la caza de insectos. Las urracas también hicieron varias veces acto de presencia, y se llegaron a congregar hasta seis a la vez. Caracterizadas por su inteligencia, no picoteaban desde el principio, si no que primero vigilaban el entorno, y cuando estaban en grupo, siempre había alguna que no comía, y oteaba desde algún punto elevado. Permanecían en contacto entre ellas mediante cortos graznidos. La presencia de las desconfiadas urracas nos trasmitía la esperanza de que los buitres se acabaran acercando, pues como es bien sabido, a menudo los buitres descubren las carroñas gracias a estos córvidos de llamativo plumaje. También podíamos ver el paso de algunas aves, como las palomas torcaces, o una pareja de chovas piquirrojas que localizamos porque graznaban mientras iban volando.



     Y ante la relajada situación empezamos a comer, cuando de repente Raimundo, casi sin poder contener la emoción, me dice que ha venido el águila mientras me señala la copa de una encina al borde del muladar. Apenas podíamos verla claramente entre el ramaje, sobre el que se desmarcaba el perfil de la cabeza en contraste con el blancuzco cielo. Durante unos minutos aguardamos con tensión, ante la imprevisible reacción de la rapaz, pues podía irse igual que había venido, pero pasados los cuales, se dejó caer al suelo con las alas entreabiertas como un paracaídas. Ahora podíamos ver claramente que era un ejemplar adulto. Una vez aterrizó, no vaciló mucho en ponerse a comer, pues había visto a las urracas hacerlo, e incluso llegaron a compartir el festín simultáneamente. Mientras comía, podía oírse la voz de otro ejemplar posado en alguna parte de los alrededores, pero que no podíamos ver. Cuando se tomaba una pausa para levantar la cabeza para mirar en todas direcciones, temíamos que se marchara. Graznando, se aproximaron un par de cuervos, que no llegaron a posarse en el muladar. Sobre un cuarto de hora estuvo el águila dándose un atracón de carne. Pasado este tiempo fue a posarse a una encina seca, donde permaneció unos minutos más hasta que decidió irse. Estábamos muy emocionados con haber podido observar un águila imperial a poco más de 15 metros de distancia, durante casi media hora, porque si bien es cierto que solemos verla con frecuencia en estos montes de la Sierra de Andújar, también es cierto que suele ser en vuelo y a muy largas distancias.


     Seguimos algunas horas más, viendo como los perezosos buitres de las colinas permanecían sin moverse del sitio, y los que habían aparecido en vuelo, se alejaban poco a poco. Probablemente no tuvieran hambre. También pasó una joven águila imperial, pero no se detuvo. Y aprovechando un momento de calma, en la que no había ni urracas, abandonamos el hide y salimos del muladar. Fuimos andando hasta el coche. En nuestra caminata se nos cruzó un bando de pinzones y un pito real. Una vez en el coche acordamos rematar la jornada en El Encinarejo, tentando la suerte con el lince, o tal vez la nutria. Por la carretera vimos gamos, gorriones y trigueros en determinados puntos, y una garza real cuando cruzamos el puente del Río Jándula. Siguiendo por el carril del área recreativa fueron mirlos y rabilargos lo que pudimos ver.
     Mientras la luz iba mermando, permanecimos en nuestra última espera en el mirador, acompañados por un par de petirrojos y una curruca cabecinegra. Bajo las encinas de la dehesa que observábamos en frente, se movían algunos ciervos. Pasaron unos pocos cormoranes volando sobre nosotros, siguiendo el curso del río, y sobre sus aguas descubrimos el batido vuelo del martín pescador que por unos instantes estuvo posado en las deshojadas ramas de un sauce. Invisible en cambio resultaba el ruiseñor bastardo que emitía su estrofa musical desde su escondite cercano al borde del río.

(*) Fotografías: gentileza de Raimundo Gómez.


Lista de Especies Observadas (Orden Sistemático):

  • Muflón (Ovis orientalis)
  • Ciervo Rojo (Cervus elaphus)
  • Gamo (Dama dama)
  • Cormorán Grande (Phalacrocorax carbo)
  • Garza Real (Ardea cinerea)
  • Buitre Leonado (Gyps fulvus)
  • Buitre Negro (Aegypius monachus)
  • Águila Imperial Ibérica (Aquila adalberti)
  • Perdiz Roja (Alectoris rufa)
  • Paloma Torcaz (Columba palumbus)
  • Tórtola Turca (Streptopelia decaocto)
  • Martín Pescador Común (Alcedo atthis)
  • Pito Real (Picus viridis sharpei)
  • Lavandera Blanca (Motacilla alba alba)
  • Petirrojo Europeo (Erithacus rubecula)
  • Colirrojo Tizón (Phoenicurus ochruros)
  • Mirlo Común (Turdus merula)
  • Zorzal Charlo (Turdus viscivorus)
  • Ruiseñor Bastardo (Cettia cetti)
  • Curruca Cabecinegra (Sylvia melanocephala)
  • Rabilargo Ibérico (Cyanopica cooki)
  • Urraca (Pica pica melanotos)
  • Cuervo Común (Corvus corax)
  • Chova Piquirroja (Pyrrhocorax pyrrhocorax)
  • Estornino Negro (Sturnus unicolor)
  • Gorrión Común (Passer domesticus)
  • Pinzón Vulgar (Fringilla coelebs coelebs)
  • Triguero (Miliaria calandra)

sábado, 31 de agosto de 2013

CAMINO DE CARDEÑA

     Escribo estos párrafos, dedicados al día de ayer, en mi camino hacia el Centro de Visitantes de Venta Nueva, punto de encuentro donde comenzó el Voluntariado en la Sierra de Cardeña organizado por El Bosque Animado, aprovechando que hoy he tenido que volver a Andújar a atender una obligación. Me adelanté a la hora de llegada, a pesar de haber ido tranquilamente, como otras veces, por la carretera secundaria, para tener oportunidad de pararme si algún animal se dejaba ver de camino. Y así sucedió, y es este el motivo por el que he escrito esta entrada para mi blog.
     Pasado de Marmolejo y cruzado el Guadalquivir, me llamó la atención una pequeña concentración de rapaces que se arremolinaban en el aire. Me fijo con los prismáticos y compruebo se trataba de un grupo de halcones abejeros que pacientemente iban remontando altura, para proseguir su ruta migratoria postnupcial. Cuando se perdieron en el horizonte del despejado cielo, retomo mi camino yo también. Sobre la presa del Yeguas se veía alguna que otra lavandera blanca, pero le presté más atención al macho de colirrojo real que vi al cruzarla, otro ave que está aquí solo de paso en su viaje al sur. Y apenas un poco más adelante vuelvo a descubrir otro grupo de abejeros, y junto a ellos unos pocos milanos negros que buscaban aprovechar la misma corriente térmica.


Encinar con sotobosque arbustivo de la Sierra de Cardeña

     A parte de buitres leonados, y un par de águilas calzadas, además de algunos mirlos, poco más pude ver recorriendo un tramo que discurre entre apretado monte. Más adelante, me detuve en el anchurón de un cruce para ver un tercer grupo de abejeros. Cerca de ellos cicleaba un águila calzada, otra especie que también pronto se marchará de aquí. El siguiente y último trecho de carretera antes de llegar a Cardeña, pasada Venta del Charco, donde estamos alojamos durante el Voluntariado, está bordeado por dehesas en las que no resulta complicado ver urracas y rabilargos. En los tendidos eléctricos aparecían posadas tórtolas turcas, y los multicolores abejarucos, agrupados en pequeños bandos que pronto iniciarán su migración. En una alberca en medio del encinar aclarado permanecía apostada una garza real en la orilla. Los buitres coronaban altos el cielo.


Encinar adehesado

     La espera en el Centro de Visitantes, a que llegaran el resto de mis compañeros, me la amenizaron las golondrinas, que también se están preparando para irse, en un corto paseo por los alrededores. Y además de unos buitres que pasaron rápidos, en vuelo de crucero, también delató su presencia un ratonero con sus maullidos, que acabó descubriéndose al elevarse sobre el dosel del encinar.
     En este Voluntariado sabía que me reencontraría con David Gómez, con quien ya coincidí en el Voluntariado de Punta Entinas-Sabinar, pero no esperaba que Julia, una bióloga que fue compañera en un Taller del SARE en Andújar, también asistiera. A Florent Prunier, organizador del Voluntariado, precisamente lo conocí allí mismo, en la Sierra de Cardeña, en un Taller de Anfibios que impartió su asociación. Al resto de compañeros y monitoras acabo de conocerlos, pero seguro que formamos un buen equipo. Las actividades a las que nos dedicaremos en este Voluntariado son a hacer cajas-nido para páridos y a su colocación, estudio de los odonatos de la zona, y diseño de carteles sobre las especies de insectos y anfibios que habitan las charcas temporales.

(*) Fotografías: gentileza de Raquel Casado.


Lista de Aves Observadas (Orden Sistemático):

  • Garza Real (Ardea cinerea)
  • Milano Negro (Milvus migrans)
  • Buitre Leonado (Gyps fulvus)
  • Abejero Europeo (Pernis apivorus)
  • Busardo Ratonero (Buteo buteo)
  • Aguililla Calzada (Aquila pennata)
  • Tórtola Turca (Streptopelia decaocto)
  • Abejaruco Europeo (Merops apiaster)
  • Golondrina Común (Hirundo rustica)
  • Lavandera Blanca (Motacilla alba alba)
  • Colirrojo Real (Phoenicurus phoenicurus)
  • Mirlo Común (Turdus merula)
  • Rabilargo Ibérico (Cyanopica cyanus)
  • Urraca (Pica pica melanotos)

lunes, 20 de mayo de 2013

PASEANDO POR LOS CAHORROS

     El último día que estuve en Granada, ayer, antes de regresar a Andújar, salí a dar un breve paseo por las estribaciones de Sierra Nevada en compañía de Eli y su amiga Nati, buena conocedora del mundo de las aves, con quienes compartí una amena jornada. El sitio que elegimos para estirar las piernas fueron Los Cahorros, dada su cercanía a Granada y el poco tiempo del que yo disponía. Para los tres, constituía la primera vez que íbamos allí.
     En las altas y lejanas cumbres de Sierra Nevada, que se vislumbran desde la misma Granada y también llegando a Monachil, resplandecía bajo el sol el blanco manto de nieve que las cubre, oponiendo resistencia el frío de un invierno tardío. Por debajo de esas cotas, la Naturaleza desplegaba su máximo esplendor en el apogeo de la primavera reinante, ajena a los calores de mayo que ya asolan los campos de las vegas de altitudes más bajas.
     No recorrimos todo el sendero, ni siquiera llevábamos un rumbo predeterminado. Íbamos improvisando nuestra marcha, parando aquí y allá, disfrutando del paisaje que nos rodeaba, un abrupto estrechamiento rocoso por el que discurría el caudaloso río Monachil, paralelo al cual, estaban trazados los caminos que constituyen el sendero de Los Cahorros, labrado en la piedra, y con puentes colgantes sobre el río.

Sendero de Los Cahorros, sobre la garganta del Río Monachil

     Encaminándonos dirección al principio del sendero, nos detuvimos a mirar como una lagartija se soleaba en un muro, y al llegar al punto de partida, busqué con los prismáticos al carbonero que cantaba entre las ramas de un arbolillo. Eran las primeras horas de la tarde, y a parte de la actividad humana, otros senderistas y excursionistas, así como algunos escaladores, no parecía que hubiese ningún animal en las inmediaciones. Quizás yo tampoco iba prestando mucha atención al principio. Cuando cruzamos el primer puente, paramos a orillas del río a almorzar.
     Resultó bastante entretenido el trecho que recorrimos. En algunos puntos debíamos agarrarnos a unas asas metálicas puestas en la pared. Otro tramo lo salvamos Eli y yo sentándonos al borde del poyete del camino y dando pequeños saltos y arrastrando el culo. En otro tramo pasamos bajo una gruta en la roca. Al salir de esta gruta estuvimos un rato viendo a una pareja de colirrojos tizones. Entre las grietas de las rocas crecían diversas especies de plantas que no conocíamos. El camino se abría a campo abierto donde dimos la vuelta. En este lugar crecía el espino albar, cubierto copiosamente de albas flores, y los aviones roqueros volaban a cielo descubierto. Y sobre las escarpadas aristas rocosas vimos el vuelo de un halcón que portaba en sus garras una presa abatida.

Flores del Espino Albar

     De vuelta sobre nuestros pasos, logramos ver tanto algunas lavanderas blancas, como algún que otro espécimen de lavandera cascadeña, pero ambas especies compartían el recorrido del río. Cuando regresamos, antes de volver a los aparcamientos, tomamos una ruta alternativa, adentrándonos en una zona más boscosa. Parecía estar menos concurrido este tramo de la ruta. Aquí detectamos al chochín por su canto, y entre la vegetación logramos ver un petirrojo. Los negros mirlos también estaban presentes, que volaban entre la vegetación ripícola, a veces alarmados. Y más arriba, cercanas a los ambientes rupícolas, volaba un bando de aves, también negras, que habían llamado nuestra atención por sus voces, las chovas piquirrojas.

(*) Fotografías: gentileza de Natividad Aguilera.


Lista de Especies Observadas (Orden Sistemático):

·         Halcón Peregrino (Falco peregrinus brookei)
·         Avión Roquero (Ptyonoprogne rupestris)
·         Lavandera Blanca (Motacilla alba alba)
·         Lavandera Cascadeña (Motacilla cinerea)
·         Chochín Común (Troglodytes troglodytes)
·         Petirrojo Europeo (Erithacus rubecula)
·         Colirrojo Tizón (Phonicurus ochruros)
·         Mirlo Común (Turdus merula)
·         Carbonero Común (Parus major)
·         Chova Piquirroja (Pyrrhocorax pyrrhocorax)
·         Lagartija Ibérica (Podarcis hispanica)