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lunes, 4 de septiembre de 2017

VIGILANCIA DE INCENDIOS EN EL XORRET DE CATÍ

     Con el calificativo alicantino podría resumir mi mes de agosto, que desde el 31 de julio al 1 de septiembre ha transcurrido en esta provincia levantina. Y el grueso de mi estancia se centra en el Xorret de Catí, un enclave natural situado entre las Sierras del Maigmó, de El Cid y del Fraile. Tan prolongada permanencia se debe a que he participado en tres turnos seguidos, de 11 días cada uno, de un Voluntariado sobre vigilancia de incendios forestales, a lo largo de los cuales he tenido la oportunidad de conocer a bastantes personas, cada cual con sus peculiaridades, pero todas interesantes a su manera, que he tenido por compañeros y monitores, y que pasaron por la casa donde conviví un mes. Además, para el primer turno me reencontré con David e Irene, dos años después de conocernos en Sierra Nevada. Los monitores, siempre dos, fueron Raquel y Cristian en el primero y segundo turno, y Neus y Rossana en el tercero.

Sierra del Cid

La Sierra del Cid, vista desde la casa






























     Por parejas y en turnos de 4 horas, bien por la mañana o bien por la tarde, vigilábamos desde puntos fijos, que en función de la cantidad de gente que hubiésemos, ocupábamos preferentemente unos u otros. El primordial en ocupar era aquel que designaban como Mirador, bajo la crestería de la Sierra del Fraile, y que paradójicamente muchos preferían que no les tocase, porque había que ir andando, y subiendo cuesta casi todo el tiempo. El siguiente punto en prioridad respondía al nombre en clave de Ermita, por la proximidad a una ermita, y el tercero se llamaba Cachuli, pero nadie me supo explicar el porqué de ese nombre. Estos dos puntos eran torretas de vigilancia, pero a Cachuli sólo pude ir un par de veces durante el segundo turno, ya que llegamos a estar 13 voluntarios, a uno de cubrir todas las plazas. Esos nombres usábamos para comunicarnos con los walkie-talkies. A parte, los días de alerta 3 (alto riesgo de incendio), y los fines de semana, por la gran afluencia de gente que pudiera acudir a la zona, había una ronda de vigilancia nocturna, que era opcional para los voluntarios, y a las que me sumé en algunas ocasiones.
     Cuando no teníamos guardia hacíamos diversas actividades complementarias. Algunas relacionadas con el cometido del Voluntariado, como lo eran la Cartografía, para familiarizarnos con los mapas y las brújulas, y aprender a calcular el rumbo en caso de detectar alguna columna de humo (por suerte no hubo que hacer ningún aviso), gymkhanas destinadas a la orientación, rutas tanto diurnas como nocturnas para el reconocimiento de la zona, o visitar el Parque de Bomberos de Elda. Y otras actividades que eran más de ocio, como visitar lugares de baño en algún río, la vía ferrata en la Sierra del Fraile y la escalada en La Foradá. Además Cristian nos dio una iniciación sobre primeros auxilios, una tarde en el primer turno Gabriel nos enseñó un poco de acroyoga, con Neus hicimos una excursión reconociendo plantas, y un día de lluvia, Víctor, compañero del segundo y tercer turno, nos dio unas nociones de defensa personal. También hicimos un par de batidas de limpieza. Una de ellas tras el final de una etapa de la vuelta ciclista que terminaba allí, y dejaron basura esparcida por todo el área y a lo largo de la carretera, y además encontramos una garduña muerta, probable víctima de atropello por el trasiego de vehículos en los días previos y posteriores.

Sierra del Maigmó

     De esas actividades, las que más me gustaron fueron las rutas senderistas. Dos subidas al Despenyador (1262 m.), en el primer turno con Gabriel y guiados por Raquel, y en el segundo turno en compañía de Bruno, Fer y Mar, también conducidos por Raquel. Otras dos fueron al Pantanet, que no es un embalse, una andando por carretera en el segundo turno, pero la más aventurera fue por donde nos llevó Rossana en el tercer turno, siguiendo la crestería de la Sierra del Fraile. Otra caminata muy agradable fue siguiendo un sendero PR en el tercer turno que Tomás conocía, ofreciéndonos buenas vistas panorámicas de las Sierras del Maigmó y de El Cid. Además en este recorrido pasamos por un pozo de nieve y una pequeña gruta. Las dos rutas nocturnas que hice en el primer y segundo turno fueron en torno a La Foradá, más larga en el segundo turno, conducidos por Saúl y Víctor, además de una subida hasta el Mirador. Pero además están las andanzas que pude hacer por libre, bajo las paredes de la cresta del Fraile, siguiendo una pista forestal abandonada que llega hasta la roca que le da el nombre a la sierra, aunque en mi opinión parece una gárgola, primero con Saúl, en el segundo turno, y posteriormente lo repetí en el tercero con Héctor. Y aparte, el día de la vuelta ciclista tuvimos que ir andando desde la casa hasta la torre de Ermita a hacer una guardia, pasando por otro pozo de nieve, aunque a Susana no le gustó demasiado este atajo.

La crestería de la Sierra del Fraile
La roca que le da nombre a la Sierra del Fraile

     Pinos carrascos más bien jóvenes formaban los bosques del Xorret de Catí, con algunas manchas de encinar, carrascas como las llaman aquí, que atestiguan el bosque primigenio que allí debió existir. Coscojas, jaras y espino negro (Rhmanus lycioides) componían el estrato arbustivo. Concretamente el espino negro, indicador de que la naturaleza del terreno es caliza, me lo identificó Marcos, el hermano de Bruno, un compañero que estuvo en los dos primeros turnos, con quien me reí un montón, y que alguno de los sobrenombres que me puso, tenía que ver con mi faceta bichera. El paisaje también estaba integrado por bancales de cultivo de almendros, y hasta cerezos, indicador de que existe cierto grado de humedad en la zona, seguramente aportada por el aire que entra desde el cercano Mar Mediterráneo.
     No destaca el Xorret en cuanto a fauna, al menos por cantidad, a pesar de haber cierta variedad. Quizás por la época, o porque yo no estuve muy acertado, pero en general hacía sólo observaciones puntuales de aves, que es el grupo más numeroso y fácil de reconocer. Y de estas, me resultó curioso que fueran los piquituertos los que en más ocasiones detecté por vista u oído, y probablemente también fueran los más numerosos, cuando en la mayor parte de los lugares en los que he estado, no es ni mucho menos el ave más frecuente. Al arrendajo también se le veía o se le escuchaba con relativa asiduidad. Los vencejos comunes tenían algunos días en los que se dejaban ver en gran número. Y de las aves de presa, el pequeño cernícalo era la que más a menudo se movía, bien en torno a los bancales, o bien cerca los riscos y las altas rocas. El águila real o la culebrera sólo las vi algunos días sueltos.
     Tal vez ante la escasez de aves y otros vertebrados, me empleé más a fondo que quizás en ninguna otra etapa de mi afición como naturalista, a fijarme en el complejo universo de los insectos y los arácnidos. Saúl, que disponía de un objetivo macro que acoplaba al móvil, hizo fotos con bastante detalle de estos pequeños animales. A veces era cómico ver como Gabriel, o algún otro compañero intentaba desembarazarse con poco éxito de las avispas que siempre compartían nuestros desayunos en la terraza, o el talento innato de Tamara para encontrar arañas y avisarme para que las expulsara de su habitación. En cambio despertaban mucha expectación polillas, crisopas, escarabajos y hasta mantis que acudían, atraídas por la luz, a esa misma terraza por la noche, cuando después de haber cenado, interrumpíamos nuestros juegos o nuestras charlas, para centrar nuestra atención sobre los lances de caza que las salamanquesas ejercían sobre ellas. Hasta tres salamanquesas que por estar allí siempre, llegamos a reconocer individualmente. Alguna estilizada Empusa pennata de las que acudían precisamente a la luz para capturar polillas, se convirtió en el cazador cazado, al ser presa de una gran salamanquesa.

Cymbalophora pudica

Dendrolimus pini
Sphinx maurorum














     Algunas de estas polillas eran bastante vistosas, como Cymbalophora pudica de alas anteriores densamente punteadas, o de considerable tamaño como Sphinx maurorum, o los varios ejemplares de Dendrolimus pini, haciendo notable su presencia en las paredes de la terraza, aunque las más frecuentes eran las de la procesionaria (Thaumetopoea pytiocampa) más modestas en cuanto a tamaño y discreta librea gris. Pero además de estos lepidópteros nocturnos, también había mariposas diurnas en la zona, tales como Hipparchia fidia, que además resultaba corriente localizarla.

Hipparchia fidia en cópula

     Desde los puestos de vigilancia, cuando no estaba inmerso en alguna conversación con el compañero de turno, trataba también de localizar algún ave. Y según el punto, era más fácil de ver unas u otras especies. Varias veces pude ver los aviones roqueros, los vencejos comunes, y algún real, volando sobre las paredes que se elevaban verticalmente tras el Mirador, o cuando hacíamos alguna excursión por la Sierra del Fraile. Las chovas piquirrojas, que creí que serían frecuentes por allí, sólo pasaron muy de tarde en tarde, y en pequeño número. Por la ladera que asciende hacia esta sierra era usual toparse con las lagartijas colilargas, y alguna vez también con el lagarto bético, o fardacho como lo llaman allí, separado como especie propia del lagarto ocelado hace pocos años. Por el camino que iba a la torre de Ermita, se veían de vez en cuando arrendajos, torcaces o pinzones, o se escuchaba al pito real. Y desde la misma torre, a parte de piquituertos, vencejos y algún cernícalo, llegué a ver y a escuchar a la curruca rabilarga, al herrerillo capuchino y a los carboneros garrapinos y común.

Hembra de Lagartija Colilarga

     Cerca del propio Xorret, que sería como una especie de surgencia de agua, ahora oculta y canalizada por una estructura construida por el ser humano, había una pequeña charca, artificial también, que no obstante está muy naturalizada por los juncos que crecen en su entorno, que usaban como posaderos las múltiples libélulas que por allí revoloteaban, y en cuyas orillas era fácil encontrar ranas de apreciable tamaño. Aquí los piquituertos elegían las horquillas altas de los chopos para posarse. Las ardillas, de cuando en cuando, solían también verse por los alrededores. Y hasta una perdiz seguida por su prolífica pollada, llegué a ver por la zona. Aunque las perdices, al igual que algún conejo, cuando llegaba a verlos, solían estar en el entorno de los bancales.

Rana Verde Ibérica

     La propia casa también se convertía en un punto de observación durante mi estancia al aire libre. Las golondrinas comunes y dáuricas a veces se concentraban por los aledaños, siendo fácil verlas en vuelo. Alguna vez también pasaron unas abubillas. De vez en cuando observaba fugazmente una pequeña lagartija marrón, que no terminaba de ver claro. Suponía que podría ser una cenicienta, pero no fue hasta los últimos días, cuando conseguí fotografiar una, y que me identificaron como lagartija de Edwards, una de las tres especies en las que los taxónomos separaron la cenicienta. Y no sólo cerca de la casa, sino también en claros con rocas, tomillos y matorrales bajos la encontré.

Juvenil de Lagartija de Edwards

     Las arañas que solían encontrarse dentro de la casa eran las patilargas Pholcus phalangioides, completamente inofensiva y beneficiosa como todas arañas. En los exteriores teníamos localizada a una hembra de Argiope lobata, aguardando pacientemente en el centro de su telaraña vertical construida en el pasto seco frente a la puerta de casa, a que algún saltamontes o un insecto volador cayese en su trampa invisible, especie de la que Víctor y yo vimos otro espécimen en otro sitio. También encontramos tanto cerca de casa como en otras zonas algunos negros ejemplares de la valiente e imponente Amblyocarenum walckenaeri. Jorge, compañero del primer turno con él que me quedó pendiente hacer una guardia, y María, compañera del segundo turno, trataban de evitar encuentros con estos artrópodos de ocho patas a toda costa.

Macho de Amblyocarenum walckenaeri

Hembra de Argiope lobata, con un saltamontes como presa






























     Los escorpiones, que solíamos encontrar activos por las noches en las que salíamos de ruta o de vigilancia, se ocultaban bajo piedras durante las horas diurnas. Bajo las rocas, y cerca de casa también, podían verse luciérnagas y milpiés. Y en una de mis prospecciones volteando piedras, a parte de alguna lagartija, encontré un día un eslizón ibérico. Si se hace esta práctica de levantar piedras, que menos que tras de la molestia ocasionada a cualquier inquilino que se encuentre bajo ellas por satisfacer nuestro gusto en contemplarlos, que dejar la piedra en la posición original en la que se hallaba, y posteriormente permitir que el animal que sea retorne a ella, y no antes, para evitar un posible aplastamiento.

Escorpión, también conocido como alacrán

Eslizón Ibérico


























Sapo Común Ibérico
     Que en aquel lugar se mantenía cierta humedad nos lo ponían de manifiesto los sapos comunes que en más de una noche llegamos a encontrar por la carretera o en los caminos durante nuestros recorridos. Estas salidas nocturnas también nos permitieron ver un joven mochuelo una noche, y algún chotacabras.
     Se abrió la media veda estando allí, aunque paradójicamente Natalia, una compañera del segundo turno con una gran sensibilidad por los animales e interesada en aprender sobre la fauna, y yo apreciamos un mayor número de cazadores en la zona, que sus potenciales piezas, perdices y palomas. Con el paso de los días también se notaban cambios en el comportamiento de las aves, que ya empezaba a agruparse para sus viajes migratorios. Los vencejos hacía tiempo que no los veía, y empezaba a verse alguna tarabilla por los bancales y los espacios abiertos. Y en compañía de Neus y de Susana, detectamos a los abejarucos a través de su canto, que revoloteaban altos sobre nuestras cabezas. Tuvimos lluvia en los últimos días, y hasta una espectacular noche de tormenta que contemplamos desde la terraza, como el resplandor de los relámpagos iluminaba la noche.


Lista de Especies Observadas (Orden Sistemático):

  • Ardilla Roja (Sciurus vulgaris)
  • Conejo Europeo (Oryctolagus cuniculus algirus)
  • Culebrera Europea (Circaetus gallicus)
  • Águila Real (Aquila chrysaetos)
  • Cernícalo Vulgar (Falco tinnunculus)
  • Perdiz Roja (Alectoris rufa)
  • Paloma Torcaz (Columba palumbus)
  • Mochuelo Europeo (Athene noctua vidalii)
  • Chotacabras Cuellirrojo (Caprimulgus ruficollis)
  • Vencejo Común (Apus apus)
  • Vencejo Real (Tachymarptis melba)
  • Abejaruco Europeo (Merops apiaster)
  • Abubilla (Upupa epops)
  • Pito Real Ibérico (Picus sharpei)
  • Golondrina Común (Hirundo rustica)
  • Golondrina Dáurica (Cecropis daurica)
  • Avión Roquero (Ptyonoprogne rupestris)
  • Tarabilla Europea (Saxicola rubicola)
  • Curruca Rabilarga (Sylvia undata)
  • Carbonero Común (Parus major)
  • Carbonero Garrapinos (Periparus ater)
  • Herrerillo Capuchino (Lophophanes cristatus)
  • Arrendajo Común (Garrulus glandarius)
  • Chova Piquirroja (Pyrrhocorax pyrrhocorax)
  • Pinzón Vulgar (Fringilla coelebs coelebs)
  • Piquituerto Común (Loxia curvirostra)
  • Salamanquesa Común (Tarentola mauritanica)
  • Eslizón Ibérico (Chalcides bedriagai)
  • Lagarto Bético (Timon nevadensis)
  • Lagartija Colilarga (Psammodromus algirus)
  • Lagartija de Edwards (Psamodromus edwardsianus)
  • Sapo Común Ibérico (Bufo spinosus)
  • Rana Verde Ibérica (Pelophylax perezi)

domingo, 19 de febrero de 2017

SALIDA POR LA SIERRA DE CAZORLA

     A diferencia de la mayoría de las veces en las que Raimundo y yo hemos quedado para salir de campo, que lo hemos hecho en la Sierra de Andújar, ayer fuimos a la Sierra de Cazorla. Salimos desde Baeza, donde nos encontramos. Me apetecía bastante volver por allí, que ya llevaba tiempo sin ir, y aunque el cielo estaba encapotado por la nubosidad, sentía que iba a ser un buen día, que algo grande nos esperaba.
     Subiendo por la carretera de la sierra, nos salía al paso algún que otro pinzón, más un carbonero común que puede apreciar claramente posado en una rama de un arbusto deshojado. Un poco antes de llegar al Puerto de las Palomas, levantó el vuelo desde un árbol contiguo a la calzada, un falcónido que no pudimos identificar, pues el cielo gris sólo nos dejó ver la silueta negra del ave de puntiagudas alas y cola larga al paso, ya que nos fue imposible parar con seguridad. Desde el mirador del puerto, localizamos algunas cabras monteses, entre ellas un par de hembras con chivos.
     Prosiguiendo nuestro camino, vimos aves de mayor porte que el carbonero y los pinzones, tales como torcaces, cornejas y algún mirlo. Y además unos ciervos cerca de la carretera. También desde la carretera divisamos algunos buitres leonados cicleando en el cielo. Hicimos otra parada para mirar un arroyo que se precipitaba por un profundo tajo. El continuo murmullo del agua no consiguió apagar el canto del trepador azul ni del carbonero garrapinos, que logré distinguir en el breve periodo que allí estuvimos.
     Raimundo me descubrió un lugar donde no había estado antes, pero del que había oído hablar, las lagunas de Valdeazores y Aguas Negras. Al llegar al sitio donde aparcamos el coche, sin bajarnos, descubrimos al pico picapinos posado apoyado sobre el fino tronco de un joven pino resinero. Por la zona se escuchaba con facilidad a los piquituertos, del que divisamos unos pocos en la horquilla de un alto pino laricio, y los carboneros garrapinos, que no tardamos en ver al ponernos a caminar. Las graznantes voces de los arrendajos y las alarmas de los mirlos, también nos permitieron advertir sus movimientos entre el ramaje o en vuelo. Al chochín tan sólo pudimos oírlo, pero al mito, tras haber escuchado su agudo canto, conseguimos dar con él. El sonido de rocas sueltas desplomándose por una ladera nos permitió ver unos gamos machos.


Quebrantahuesos




































     Allí donde el valle por el que descendíamos, se abría un poco más, descubriendo el espacio aéreo, podíamos ver algún buitre. No dejaban de atraparme la atención los buitres. No sólo por su armonioso planeo entre los paredones rocosos, pues por suerte puedo decir que estoy acostumbrado a verlos, sino que buscaba algo entre ellos. ¡Y por fin más adelante lo encontré! El quebrantahuesos, que tras varias décadas desaparecido por fin vuelve a volar en libertad en estas vastas y abruptas sierras. Raimundo determinó que se trataba de un ejemplar subadulto, pero la importancia de su edad quedaba relativizada, con la emoción del momento de haber contemplado por primera vez al buitre barbudo en estado silvestre en la Sierra de Cazorla.

Laguna de Aguas Negras
     Llegamos a la Laguna de Aguas Negras, donde nadaba una focha, y se oía alguna otra entonando su reclamo entre las eneas de los bordes. Sobre Valdeazores volaban unos pocos buitres, de los que seguía sin apartar la mirada. Entre las rocas por las que corría el Río Borosa descubrimos a la llamativa lavandera cascadeña, y casi a la vez vimos a un zorro escabullirse entre la vegetación arbustiva. Paramos a comer por allí.
     Deshaciendo el camino recorrido, hacia el coche, volvimos a toparnos con algunas de las aves que ya habíamos visto, arrendajos, mirlos y carboneros garrapinos. Pero al llegar al coche se suma otro párido más a la lista, el herrerillo capuchino, delatado por su canto, desde un espino albar. Además, de las profundidades del pinar, llegaron a nuestros oídos las notas del pito real.
     De vuelta por la carretera, paramos a ver un pequeño grupo de gamos, a los que les apuntaba las cuernas en forma de varas, lejos de parecerse a las palas que exhibirán al final de su desarrollo. También vimos cornejas y torcaces. Y volvimos a parar para mirar un rato a una ardilla que desde el suelo se lanzó a trepar por el tronco de un pino. Culminamos la jornada con otro rato de espera y observación en el Puerto de las Palomas, donde además de las cabras, entre los que vimos un par de machos monteses lejanos, también oímos el ajeo de la perdiz y nos estuvieron entreteniendo con su repertorio de voces una pareja de cornejas.

(*) Fotografías: gentileza de Raimundo Gómez.


Lista de Especies Observadas (Orden Sistemático):

  • Ardilla Roja (Sciurus vulgaris)
  • Zorro Rojo (Vulpes vulpes)
  • Cabra Montés (Capra pyrenaica hispanica)
  • Ciervo Rojo (Cervus elaphus)
  • Gamo (Dama dama)
  • Buitre Leonado (Gyps fulvus)
  • Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)
  • Perdiz Roja (Alectoris rufa)
  • Focha Común (Fulica atra)
  • Paloma Torcaz (Columba palumbus)
  • Pito Real Ibérico (Picus sharpei)
  • Pico Picapinos (Dendrocopos major)
  • Lavandera Cascadeña (Motacilla cinerea)
  • Chochín Común (Troglodytes troglodytes)
  • Mirlo Común (Turdus merula)
  • Mito Común (Aegithalos caudatus irbii)
  • Carbonero Común (Parus major)
  • Carbonero Garrapinos (Periparus ater)
  • Herrerillo Capuchino (Lophophanes cristatus)
  • Trepador Azul (Sitta europaea caesia)
  • Arrendajo Común (Garrulus glandarius)
  • Corneja Negra (Corvus corone)
  • Pinzón Vulgar (Fringilla coelebs coelebs)
  • Piquituerto (Loxia curvirostra)

viernes, 6 de mayo de 2016

UNA VISITA RÁPIDA A LA SIERRA DE BAZA

     Antes de salir para Daimiel, a otro Voluntariado, me urgía dejar terminada esta crónica, escrita con un poco de prisa. Ayer acompañé a Fran Checa a una reunión en Benamaurel. Cuando terminó, nos encontramos con Fran Silva, y este nos llevó a aprovechar un rato por la tarde a un rincón de la Sierra de Baza, al Cortijo Narváez, donde se encuentra el Centro de Visitantes del Parque Natural y un Complejo Rural. De camino se nos había cruzado un zorzal charlo. Encontramos cerradas las instalaciones. Pero a cambio disfrutamos de la tranquilidad de no tener a nadie cerca, hablar de nuestras cosas, reírnos y de conectar con la Naturaleza del entorno. Como si quisieran intervenir en nuestra conversación, solían escucharse a los piquituertos desde lo alto de los cipreses y los cedros, a los carboneros garrapinos y a los pinzones de entre los pinos, los arrullos de la torcaz procedentes del interior del bosque, y de vez cuando también un cercano pico picapinos con sus monosilábicas notas.
     Tras almorzar nos dimos un breve paseo por los alrededores. Mientras concluíamos que una pequeña encina que había nacido bajo unos cipreses era obra de los arrendajos, reputados sembradores de bosques, nos sorprendió un ciervo que bajaba a la carrera por la ladera. Se situó unos instantes cerca de nosotros, quieto, pudiendo ver que era un macho en el que despuntaban los pivotes óseos de la incipiente cuerna, carraspeó, sacudiendo la cabeza, quizás tratando de librarse del acoso de las moscardas, y se marchó. Y mientras mirábamos la cantidad de muérdago que amenazaba la vida de algunos pinos laricios, descubrimos a una ardilla en la copa de otro, pegada al tronco. Nuestro paseo nos llevó a la mancha de cipreses donde de vez en cuando cantaba y tamborileaba en la madera el pico picapinos, pudiendo ver al pájaro carpintero volar, mientras pasaban cantando los pequeños bandos de verdecillos y piquituertos. Llegamos a ver algún piquituerto posado en la parte superior de estos lanceolados árboles de los que extraen las semillas de sus gálbulos.
     Pero Silva no podía quedarse toda la tarde con nosotros, de manera que cuando nos despedimos, Checa y yo decidimos hacer el par de senderos que de allí parten. Pero una cosa es lo que planificas, o lo que teníamos intención de hacer, y otra es lo que luego realmente haces, a menudo en función de la disponibilidad de tiempo. Y es que nos entretuvimos más de lo que quisimos en el itinerario circular que recorrimos. Antes de empezar el recorrido, estando en el entorno del cortijo, recibí la llamada del coordinador de WWF/Adena, para confirmar mi plaza en el Voluntariado. El sendero discurría casi ininterrumpidamente entre bosques de pino laricio, resinero y carrasco, mezclados entre si. Al poco rato de empezar la caminata, llegamos a una fuente donde se agolpaban los piquituertos, y algún que otro pinzó, para beber. El canto del carbonero garrapinos podía escucharse casi todo el tiempo, y más tarde acabamos viendo algunos.
     Llegamos a un mirador, elevado y sobre un área despejada, desde el que podíamos contemplar las cumbres de la Sierra de Baza que nos rodeaban. Oímos las graznantes llamadas de las chovas, y las descubrimos altas, surcando el cielo plomizo de la tarde. Del pinar surgían los ásperos reclamos del arrendajo, consiguiendo ver alguno. También vimos algunas palomas torcaces, en vuelos altos y rápidos, sobre el techo de las copas de los pinos, y algún mirlo, volando bajo, a los cuales además pudimos escuchar. Los relinchos del pito real y las agudas notas del agateador también sonaron entre los murmullos del bosque, pero sin que llegásemos a verlos. Logramos ver al herrerillo capuchino, aunque apenas un instante, gracias a que lo delató su canto.
     Cuando llegamos de vuelta al Cortijo de Narváez, determinamos que se nos haría muy tarde si hacíamos también el otro sendero. Antes de montarnos en el coche para irnos, pudimos observar sobre el tejado del cortijo al carbonero común. Pero toda esta historia tan solo es un fragmento que he querido destacar de la Naturaleza con la que estuve en contacto y de los avistamientos que realicé en el día de ayer. La siguiente lista de especies es por lo tanto, solo una parte del total que pude observar, por la carretera, en el entorno de Benamauriel por el que anduve mientras esperaba a que Fran terminase, y en Sierra Mágina, donde paramos a cenar en un área recreativa.


Lista de Especies Observadas (Orden Sistemático):

  • Ardilla Roja (Sciurus vulgaris)
  • Ciervo Rojo (Cervus elaphus)
  • Paloma Torcaz (Columba palumbus)
  • Pito Real Ibérico (Picus sharpei)
  • Pico Picapinos (Dendrocopos major)
  • Mirlo Común (Turdus merula)
  • Zorzal Charlo (Turdus viscivorus)
  • Carbonero Común (Parus major)
  • Carbonero Garrapinos (Periparus ater)
  • Herrerillo Capuchino (Lophophanes cristatus)
  • Agateador Común (Certhia brachydactyla)
  • Arrendajo Común (Garrulus glandarius)
  • Chova Piquirroja (Pyrrhocorax pyrrhocorax)
  • Pinzón Vulgar (Fringilla coelebs coelebs)
  • Verdecillo Común (Serinus serinus)
  • Piquituerto Común (Loxia curvirostra)

lunes, 31 de diciembre de 2012

ÚLTIMOS DÍAS DE CAMPO DEL AÑO

     Al final, por diferentes causas me he pasado los últimos días del año en el campo, bien por trabajo, bien por placer, con Víctor que vino a pasar unos días, y con Raimundo que también se acercó por Andújar.

     Estuve el jueves por la mañana haciendo seguimiento de fauna en una finca de la Sierra de Andújar. Concretamente esperaba encontrarme con el lince, pero no hubo suerte. Casi todo el tiempo permanecí observando desde un punto elevado desde el que controlaba una amplia superficie de terreno adehesado. Durante el transcurso de las horas vi a los habituales habitantes de estos montes. Las urracas prácticamente estuvieron presentes todo el día por las dehesas que vigilaba, pero tranquilas, sin que nada las alterara, luego ni el lince ni ningún otro depredador merodeaba por allí. Otro animal con el que el lince interactúa, así como la mayoría de los depredadores del monte mediterráneo, es su presa específica, los conejos que tranquilamente se soleaban junto a las bocas de sus madrigueras, sin que nada los perturbara. Unos maullidos sonaron en el monte, y por un momento me pusieron en alerta, pero pronto me di cuenta que eran mochuelos. Las palomas y los rabilargos pasaban por la zona de vez en cuando.
     Por las faldas de los montes apareció una pequeña manada de ciervos acompañada de un reducido rebaño de muflones. Unas totovías estuvieron moviéndose por el carril y su alrededor, y entre las ramas de las encinas, lo hizo una bandada de mitos. De los lentiscos de vez en cuando surgía el petirrojo que cantaba desde su interior. También se escuchaba a la curruca rabilarga, y en el cambio de un arbusto a otro, pude ver una en vuelo, y posada visible en una rama, en el instante previo a ocultarse. Algún que otro colirrojo se posaba descaradamente sobre las piedras. Los zorzales charlos corrían por la hierba. Al moverme para ojear otra vertiente se levantó un grupo de perdices. Los pinzones también se dejaron ver y oír por el lugar. Los pitos reales a menudo se escuchaban, y a veces conseguía ver alguno. En cambio, solo pude ver un pico picapinos al que también escuché.
     Y cuando el día sobrepasaba su ecuador, y el sol caldeaba el aire, empezaron a ascender los buitres en el horizonte. El águila imperial cantó, pero no conseguí verla. Antes de irme, eché un vistazo desde otros sitios desde los que también tenía buenas vistas. En mis cortos desplazamientos veía pinzones y rabilargos, pero sobre todo prestaba atención a las urracas. Entre las encinas volví a ver un grupo de mitos, pero también descubrí un precioso reyezuelo listado. Seguí mi camino y pude ver un mochuelo tomando un baño de sol sobre un granito. Al llegar casi a la salida de la finca, un gran número de tórtolas turcas se hacinaba sobre un cable del tendido eléctrico. Cerca de la salida también caminaban las perdices, entre las rocas y los matorrales, y desde la vara seca de un gamón, vigilaba un alcaudón real.

     El viernes tuve una doble sesión de campo, una diurna y otra nocturna. Por la mañana me dediqué a vigilar un comedero de pájaros en Las Viñas de Peñallana, y por la tarde llegó Víctor, y salimos por la sierra de noche.
     En la fresca mañana pasé unas pocas horas en el interior de un hide para ver que especies acudían a comer al comedero. Por importancia numérica y frecuencia con la entraban fueron gorriones comunes y pinzones vulgares, que se acercaban en bandadas. Un petirrojo (o tal vez ejemplares distintos) entró hasta en seis ocasiones diferentes, actuando siempre de la misma manera. Se posaba en alguna rama o en el propio comedero, hacía unas genuflexiones, pica algo rápidamente y pinzaba algo que se llevaba en el pico. Ya no volvía a aparecer hasta pasado un buen rato. Un pequeño acentor común también frecuentaba el lugar, comisqueando en el suelo, moviéndose en saltos largos y horizontales, a ras de suelo, impulsándose con las alas, que parecía más un ratón que un pájaro. En incluso a veces se limitaba a ocultarse bajo un tronco, como si fuera un pequeño roedor, cuando los gorriones y los pinzones se alarmaban, y salían en estampida del comedero. Los rabilargos se confiaron a entrar casi al final de mi espera, y hasta una docena llegaron a comer. Un carbonero y un par de herrerillos se movieron por allí, pero no se quedaron a la comida. Pero el pájaro que más me fascinó ver, fue una hembra de pinzón real, que acompañaba a sus parientes los vulgares. Esta especie comensal, que está aquí como invernante, fue de las primeras en entrar por la mañana, y me llegué a deleitar observándola en un par de ocasiones. Pero mis observaciones no son tan continuas como aquí describo, y había momentos en los que me tenía que conformar con escuchar los cantos de los pájaros, entre los que también está el mirlo, que nunca apareció por el comedero.

La luna llena, como la yema de un huevo, en una clara noche de invierno.

     Por la tarde llegó Víctor, e hicimos una ruta nocturna hasta el Embalse del Jándula. Pocos animales vimos de camino, más allá de unos pocos ciervos. La noche era bastante clara, pues había luna llena, y el cielo estaba despejado. También hacía frío, y en algunos puntos del camino donde paramos para tratar de oír los sonidos de la noche, soplaba el aire por lo que resultaba incómodo estar a la intemperie. Un rato a orillas del pantano, nos permitió escuchar ulular al búho real, y los alaridos de un cárabo. Al volver, además de coincidir con algún ciervo más en el camino, también vimos una liebre.

     Al día siguiente fuimos a Sierra Mágina. Víctor quería subir al Almadén, el segundo pico más alto de la sierra y de la provincia. Tomamos el camino largo para ir, yéndonos por Linares y Baeza hasta Mancha Real. Sobre los cables paralelos a las carreteras por las que circulamos, era frecuente encontrar estorninos posados. Las carreteras en los alrededores de Baeza están en obras, y el ir más despacio nos dejó apreciar al colirrojo tizón en el asfalto, al ratonero oteando desde un poste, y al cuervo sobrevolando el olivar.

Las cumbres nevadas de Sierra Mágina

    Atravesamos Mancha Real para tomar el camino que sube al Almadén, al principio carretera, pista al final, y tratar de llegar a su cima, donde las estructuras metálicas de antenas y repetidores, visibles desde bien lejos, quiebran la estética del paisaje montano, ahora nevado. La nieve que cubre las altas cotas también fue la responsable de que no culminásemos con nuestro objetivo. Pero el paseo hasta donde llegamos bien mereció la pena.
     Al comienzo del camino, nos adentramos en un bosque de altos pinos carrascos donde abundan los pinzones y canta el carbonero. Una ardilla cruza la carretera y trepa por el fuste vertical de un pino hasta perderse en su copa. El pinar se acaba dando paso al bosque primigenio, un encinar de montaña. Entre las encinas, que según escalamos altura, van reduciendo su porte, se intercalan majuelos, ahora deshojados, en los que fácilmente se descubren los muérdagos. En estos tramos de vegetación más aclarada vimos unas pocas urracas y mirlos. También nos encontramos con un pequeño grupo de escribanos montesinos y algún que otro colirrojo tizón.

El almohadillado piorno, medio cubirto de nieve
     La nieve que cubre el camino nos obliga a dar la vuelta, y aprovechamos para parar a comer. Sin haber llegado a lo más alto, divisamos al sur Sierra Nevada, al oeste se prolonga Sierra Sur, al norte aparece la campiña olivarera que se extiende por la vega del Guadalquivir hasta Sierra Morena, y las Sierras de Cazorla y Segura quedan al este. Y mientras almorzábamos, una hembra de gavilán, se paseó sobre nuestras cabezas, a baja altura y con relativa calma. Al surgir del encinar la pequeña rapaz de vientre rayado, nos petrificamos como las piedras en las que estábamos sentados, por unos momentos, nuestros movimientos se congelaron como la nieve que nos rodeaba.
     Bajando por el camino, la diversidad de fauna que observamos se intensifica con respecto a la subida. Volvemos a ver a los escribanos montesinos y a las urracas, pero ahora aparecen con relativa abundancia los arrendajos, y también se dejan ver algunos zorzales. Paramos para cerciorarnos de los ungulados que pastan al fondo de un barranco. En un principio pensamos que serían cabras, por el lugar donde estábamos, pero pronto verificamos que se trata de once gamos, lo cual resultó algo chocante, y fue objeto de debate entre nosotros. Con el descenso, un manto de nubes abraza la montaña. Al volver a entrar en el pinar descubrimos los bandos de pinzones, vemos algún que otro carbonero que también se escucha, y también oímos a los piquituertos. Y en lo más alto de un pino conseguimos ver una hembra apostada. Nos desviamos un rato del camino para asomarnos al mirador de la Peña del Águila. Más abajo, a lado de una fuente que hay junto a la carretera donde paramos a beber agua, se nos cruzan unas pocas palomas torcaces.

El Pico Almadén

     Al llegar a Mancha Real vemos un mosquitero revoloteando entre las ramas de un almendro, y gorriones al pasar por las calles del pueblo. Desde Mancha Real fuimos hasta Pegalajar por pista forestal, en la que sobre todo nos encontramos con mirlos. Pero también pudimos ver otro gavilán, y más adelante dos hembras de cabra montés.

Carbonero Común
     Para el domingo habíamos quedado con Raimundo, y salimos por la Sierra de Andújar. Aprovechando la ocasión de nuestro paso por Las Viñas, les eché de comer a los pájaros en sus comederos, en uno de los cuales hicimos una pequeña espera en la que no tardaron e aparecer sus habituales comensales, un macho de curruca cabecinegra, el trepador azul, el petirrojo, y tres especies de páridos, el carbonero común, y los herrerillos común y capuchino.
     Nuestra siguiente parada la hicimos en el Encinarejo. Las urracas, los rabilargos y los pinzones nos acompañaban por el camino a través del área recreativa. La luz era muy dura para observar desde el mirador, por lo que bajamos a orillas del Jándula. En sus aguas chapoteaba tranquilamente un cormorán que no se inmutó por nuestra presencia, mientras que otro permanecía posado en un fresno al otro lado del río. En cambio, una garza real salió volando propagando por el bosque su graznido de alarma. También logramos ver un petirrojo y una lavandera cascadeña. Al regreso, paramos en el mirador, donde a pesar de no ver ningún animal, no tardaron en aparecer por allí un par de petirrojos para distraernos.

El Río Jándula, a su paso por El Encinarejo

    Seguimos nuestra ruta trazada avanzando por la sierra hacia el norte. Por el entorno de la carretera podemos ver algunos pinzones en algunos puntos, y más alejados, monte adentro, descubrimos algunos ciervos. Carretera adelante, nos detenemos para observar el planeo de un buitre que resulta ser negro, y acto seguido descubrimos dos leonados que también vuelan cerca.
     Casi en el límite septentrional del Parque Natural cogemos el Sendero del Junquillo, en dirección Fuencaliente, circulando por una pista con ciertas dificultades para un coche normal. A lo largo del recorrido, y en distintos tramos de la pista logramos observar una variada avifauna, al pasar por los diversos pasajes, del monte adehesado a manchas boscosas más espesas. Los córvidos más frecuentes son las urracas y los rabilargos, pero también conseguimos ver algún arrendajo. Los fringílidos más abundantes fueron los pinzones, sin embargo también se nos cruzó un pequeño bando de jilgueros. En cuanto a los túrdidos tenemos avistamientos del pequeño petirrojo hasta el zorzal charlo o el mirlo común. Y así mismo otras aves como las palomas torcaces, los estorninos negros, las lavanderas blancas, los escribanos montesinos, y una abubilla se dejaron ver por las inmediaciones del carril. Los ciervos fueron los ungulados que en mayor número de ocasiones llegamos a ver, pero también nos topamos con tres gamos, y vimos un muflón macho descansando a la vera de un arroyuelo.

Gamas

     Paramos a comer en el Mirador del Valmayor. Las pozas de agua aisladas que allí se mantenían a duras penas durante este verano, estaban ahora conectadas por un generosa corriente de agua. Más allá del río se elevaba Sierra Madrona, que nos mostraba su vertiente sureña. Y entorno a la misma, lejanos, descubrimos diferentes columnas de buitres progresando en el aire, integradas por innumerables individuos, aparentemente todos leonados.

Meandro del Río Valmayor

Sierra Madrona






























     Tras una breve parada en Fuencaliente, regresamos a Andújar por la carretera nacional que va de Puertollano a Montoro, cruzando la Sierra de Cardeña. Aunque en esta carretera nos resultaba imposible parar, no impidió que viésemos algunas urracas y un cernícalo.


(*) Fotografías: gentileza de Víctor Revuelta.

FECHA
LUGAR
ESPECIE
OBSERVACIÓN
27/12/2012
Sierra de Andújar
Conejo Europeo
(Oryctolagus cuniculus)
Pocos
27/12/2012
Sierra de Andújar
Muflón
(Ovis orientalis)
Pocos
27/12/2012
Sierra de Andújar
Ciervo Rojo
(Cervus elaphus)
Algunos
27/12/2012
Sierra de Andújar
Buitre Leonado
(Gyps fulvus)
Varios
27/12/2012
Sierra de Andújar
Águila Imperial Ibérica
(Aquila adalberti)
Oída
27/12/2012
Sierra de Andújar
Perdiz Roja
(Alectoris rufa)
Algunas. Oída
27/12/2012
Sierra de Andújar
Paloma Torcaz
(Columba palumbus)
Algunas
27/12/2012
Sierra de Andújar
Tórtola Turca
(Streptopelia decaocto)
Varias
27/12/2012
Sierra de Andújar
Mochuelo Europeo
(Athene noctua vidalii)
Un ind. Oído
27/12/2012
Sierra de Andújar
Pito Real
(Picus viridis sharpei)
Pocos. Oído
27/12/2012
Sierra de Andújar
Pico Picapinos
(Dendrocopos major)
Un ind. Oído
27/12/2012
Sierra de Andújar
Totovía
(Lullula arborea)
Pocas
27/12/2012
Sierra de Andújar
Petirrojo Europeo
(Erithacus rubecula)
Pocos. Oído
27/12/2012
Sierra de Andújar
Colirrojo Tizón
(Phoenicurus ochruros)
Pocos
27/12/2012
Sierra de Andújar
Zorzal Charlo
(Turdus viscivorus)
Pocos. Oído
27/12/2012
Sierra de Andújar
Curruca Rabilarga
(Sylvia undata)
Un ind. Oída
27/12/2012
Sierra de Andújar
Reyezuelo Listado
(Regulus ignicapilla)
Un ind.
27/12/2012
Sierra de Andújar
Mito Común
(Aegithalos caudatus irbii)
Algunos. Oído
27/12/2012
Sierra de Andújar
Alcaudón Real
(Lanius meridionalis)
Un ind.
27/12/2012
Sierra de Andújar
Urraca
(Pica pica melanotos)
Varias. Oída
27/12/2012
Sierra de Andújar
Rabilargo Ibérico
(Cyanopica cooki)
Algunos
27/12/2012
Sierra de Andújar
Pinzón Vulgar
(Fringilla coelebs coelebs)
Algunos. Oído
28/12/2012
Carretera de La Lancha
Liebre Ibérica
(Lepus granatensis)
Un ind.
28/12/2012
Carretera de La Lancha
Ciervo Rojo
(Cervus elaphus)
Pocos
28/12/2012
Embalse del Jándula
Búho Real
(Bubo bubo)
Oído
28/12/2012
La Lancha
Cárabo Común
(Strix aluco sylvatica)
Oído
28/12/2012
Las Viñas
Pico Picapinos
(Dendrocopos major)
Un ind. Oído
28/12/2012
Las Viñas
Acentor Común
(Prunella modularis)
Un ind.
28/12/2012
Las Viñas
Petirrojo Europeo
(Erithacus rubecula)
Un ind.
28/12/2012
Las Viñas
Mirlo Común
(Turdus merula)
Oído
28/12/2012
Las Viñas
Carbonero Común
(Parus major)
Un ind.
28/12/2012
Las Viñas
Herrerillo Común
(Cyanistes caeruleus)
2 inds.
28/12/2012
Las Viñas
Rabilargo Ibérico
(Cyanopica cooki)
Varios. Oído
28/12/2012
Las Viñas
Gorrión Común
(Passer domesticus)
Varios. Oído
28/12/2012
Las Viñas
Pinzón Vulgar
(Fringilla coelebs coelebs)
Varios. Oído
28/12/2012
Las Viñas
Pinzón Real
(Fringilla montifringilla)
Una hembra
29/12/2012
Pista del Almadén
Ardilla Roja
(Sciurus vulgaris)
Un ind.
29/12/2012
Pista Mancha Real - Pegalajar
Cabra Montés
(Capra pyrenaica hispanica)
2 hembras
29/12/2012
Pista del Almadén
Gamo
(Dama dama)
11 inds.
29/12/2012
Pista del Almadén. Mancha Real - Pegalajar
Gavilán Común
(Accipiter nisus)
2 inds. total
29/12/2012
Campiña olivarera (cercanías de Baeza)
Busardo Ratonero
(Buteo buteo)
Un ind.
29/12/2012
Pista del Almadén
Paloma Torcaz
(Columba palumbus)
Pocas
29/12/2012
Campiña olivarera. Pista del Almadén
Colirrojo Tizón
(Phoenicurus ochruros)
Pocos
29/12/2012
Pista del Almadén. Mancha Real - Pegalajar
Mirlo Común
(Turdus merula)
Algunos
29/12/2012
Pista del Almadén
Zorzal Charlo
(Turdus viscivorus)
Pocos
29/12/2012
Pista del Almadén
Mosquitero Común
(Phylloscopus collybita)
Un ind.
29/12/2012
Pista del Almadén
Carbonero Común
(Parus major)
Pocos. Oído
29/12/2012
Pista del Almadén
Arrendajo Común
(Garrulus glandarius)
Pocos
29/12/2012
Pista del Almadén
Urraca
(Pica pica melanotos)
Pocas
29/12/2012
Campiña olivarera (cercanías de Baeza)
Cuervo Común
(Corvus corax)
Un ind.
29/12/2012
Campiña olivarera
Estornino Negro
(Sturnus unicolor)
Algunos
29/12/2012
Mancha Real
Gorrión Común
(Passer domesticus)
Pocos
29/12/2012
Pista del Almadén
Pinzón Vulgar
(Fringilla coelebs coelebs)
Algunos
29/12/2012
Pista del Almadén
Piquituerto Común
(Loxia curvirostra)
Una hembra. Oído
29/12/2012
Pista del Almadén
Escribano Montesino
(Emberiza cia)
Pocos
30/12/2012
Pista del Junquillo - Fuencaliente
Muflón
(Ovis orientalis)
Un macho
30/12/2012
Parque Natural Sierra de Andújar
Ciervo Rojo
(Cervus elaphus)
Algunos
30/12/2012
Pista del Junquillo - Fuencaliente
Gamo
(Dama dama)
3 inds.
30/12/2012
El Encinarejo
Cormorán Grande
(Phalacrocorax carbo)
2 inds.
30/12/2012
El Encinarejo
Garza Real
(Ardea cinerea)
Un ind. Oída
30/12/2012
Parque Natural Sierra de Andújar
Buitre Leonado
(Gyps fulvus)
Bastantes
30/12/2012
Parque Natural Sierra de Andújar
Buitre Negro
(Aegypius monachus)
Un ind.
30/12/2012
Parque Natural Sierra de Cardeña y Montoro
Cernícalo Vulgar
(Falco tinnunculus)
Un ind.
30/12/2012
Pista del Junquillo - Fuencaliente
Paloma Torcaz
(Columba palumbus)
Algunas. Oída
30/12/2012
Pista del Junquillo - Fuencaliente
Abubilla
(Upupa epops)
Un ind.
30/12/2012
Pista del Junquillo - Fuencaliente
Lavandera Blanca
(Motacilla alba alba)
Pocas
30/12/2012
El Encinarejo
Lavandera Cascadeña
(Motacilla cinerea)
Un ind.
30/12/2012
Las Viñas. El Encinarejo. Pista del Junquillo
Petirrojo Europeo
(Erithacus rubecula)
Pocos
30/12/2012
Pista del Junquillo - Fuencaliente
Mirlo Común
(Turdus merula)
Pocos
30/12/2012
Pista del Junquillo - Fuencaliente
Zorzal Charlo
(Turdus viscivorus)
Pocos
30/12/2012
Las Viñas
Curruca Cabecinegra
(Sylvia melanocephala)
Un macho
30/12/2012
Las Viñas
Carbonero Común
(Parus major)
Pocos
30/12/2012
Las Viñas
Herrerillo Común
(Cyanistes caeruleus)
Pocos
30/12/2012
Las Viñas
Herrerillo Capuchino
(Lophophanes cristatus)
Pocos
30/12/2012
Las Viñas
Trepador Azul
(Sitta europaea caesia)
Pocos
30/12/2012
Pista del Junquillo - Fuencaliente
Arrendajo Común
(Garrulus glandarius)
Pocos
30/12/2012
El Encinarejo. Pista del Junquillo. Sierra de Cardeña
Urraca
(Pica pica melanotos)
Algunas. Oída
30/12/2012
El Encinarejo. Pista del Junquillo
Rabilargo Ibérico
(Cyanopica cooki)
Varios
30/12/2012
Pista del Junquillo - Fuencaliente
Estornino Negro
(Sturnus unicolor)
Algunos
30/12/2012
Sierra de Andújar
Pinzón Vulgar
(Fringilla coelebs coelebs)
Algunos
30/12/2012
Pista del Junquillo - Fuencaliente
Jilguero
(Carduelis carduelis)
Pocos
30/12/2012
Pista del Junquillo - Fuencaliente
Escribano Montesino
(Emberiza cia)
Pocos