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lunes, 20 de marzo de 2017

TALLER DE ANFIBIOS EN LA SIERRA DE ANDÚJAR

     Ayer asistimos David y yo a un Taller de Anfibios de la Sierra de Andújar, cuya parte práctica se desarrolló en la finca de Lugar Nuevo. Coincidimos además con Leocadio Rueda, y con Merche y Roland. No fue demasiado relevante en cuanto a la cantidad de especies observadas, pero sí que resultaron interesantes de ver. Seguramente que no me percaté de todas las aves que había en el entorno.
     Tras la amena charla teórica, en el Cercado del Ciprés, en la que nos fueron presentadas las diferentes especies de anfibios, tanto en fase adulta como larvaria, que pueblan la Sierra de Andújar, salimos hacia Lugar Nuevo para iniciar su búsqueda. Tampoco fue demasiado larga la práctica, pues tan sólo invertimos media mañana, hasta pasado el medio día. Podían oírse los pinzones y los trigueros por las cercanías de donde habíamos dejado los coches. También se escuchaba al carbonero, que detectamos en una encina. Y cuando todavía no habíamos empezado ni siquiera a caminar, en el claro cielo azul contemplamos como un ratonero se dedicaba a tratar de expulsar a un águila imperial con sus picados.
    Íbamos prospectando las charcas y las pozas junto al camino en las que abundaban los negros renacuajos del sapo corredor. También encontramos con alguna que otra culebra viperina, quizás el más especializado depredador de larvas de anfibios en estas latitudes. Además de los renacuajos del sapo corredor, vimos también algunos de ranita meridional. Yo encontré un macho adulto de sapo corredor.

Sapo Corredor

    Llegamos hasta un acaudalado arroyo en el que esperábamos encontrar alguna larva de sapo partero, pero tan sólo vimos gran número de pequeñas e inmaduras culebras viperinas lanzarse al agua, además de alarmados mirlos que se alejaban a nuestro paso. El murmullo del agua no conseguía apagar el potente canto del chochín, escondido entre los tamujos.
     La sorpresa vino cuando en una zona en la que esperábamos encontrar algún renacuajo de sapillo pintojo, apareció uno de sapillo moteado. Es la primera vez que tengo consciencia de verlo, y gracias a la identificación del experto que nos acompañaba. Esto demuestra que la naturaleza es dinámica y cambiante, y que no se pueden establecer reglas fijas para definir el comportamiento territorial de los animales, ni asegurar nunca lo que se va a ver en el campo antes de salir y haberlo observado, por común que resulte. Un buen ejemplo de ello lo constituyen los ciervos y los buitres leonados, que pese a lo frecuentes que suelen ser en la Sierra de Andújar, no los vimos este día. Y otra observación que me llamó bastante la atención, fue volviendo hacia los coches, cuando vimos una pareja de chorlitejos chicos próximos al camino, en el verde prado de la dehesa en la que habíamos estado buscando batracios al principio. Se mostraron confiados, pues en lugar de levantar el vuelo, se alejaron a pie. Lo más probable que sean aves en paso, que estén provisionalmente allí antes de retomar su viaje.

(*) Fotografías: gentileza de David Torres.


Lista de Especies Observadas:

  • Busardo Ratonero (Buteo buteo)
  • Águila Imperial Ibérica (Aquila adalberti)
  • Chorlitejo Chico (Charadrius dubius)
  • Chochín Común (Troglodytes troglodytes)
  • Mirlo Común (Turdus merula)
  • Carbonero Común (Parus major)
  • Pinzón Vulgar (Fringilla coelebs coelebs)
  • Triguero (Miliaria calandra)
  • Culebra Viperina (Natrix maura)
  • Sapillo Moteado Ibérico (Pelodytes ibericus)
  • Sapo Corredor (Epidalia calamita)
  • Ranita Meridional (Hyla meridionalis)

lunes, 28 de noviembre de 2016

NOCHE DE LLUVIA, MAÑANA DE SETAS Y ESPÁRRAGOS

     Estuvo lloviendo el sábado pasado casi todo el día, así que era la noche ideal para salir a buscar anfibios. Fue lo que le propuse a David la tarde de hace dos días, salir con la furgoneta de noche para encontrar a estos animales que tan solo se pueden ver en bajo esas condiciones meteorológicas, dormir en algún sitio de la sierra, y la mañana del domingo ir a buscar setas.
     Tras recoger la furgo en el cortijo de Javi, nos dirigimos en primer lugar al área de la Alcaparrosa. No vimos nada a lo largo de toda la carretera hasta llegar, y tras un breve recorrido circular, también fallido, por la zona, nos asomamos a una piscina abandonada. El agua cubría todo fondo, pero permitía verlo en su parte menos honda así que nos limitamos a explorarla desde el borde. Según adaptamos nuestra visión a la luz del frontal, pasamos de ver a los grandes gallipatos, algunos en la misma superficie del agua, a descubrir a los más pequeños y miméticos tritones pigmeos, nadando entre dos aguas, o bien reposando en el fondo de la piscina, sobre el lecho de hojarasca. Mientras tanto, bajo la llovizna, podíamos oír con fuerza la llamada de un cárabo por las cercanías.

     A continuación miramos por unas charcas no muy lejanas, esperando descubrir algún sapo, pero nada. No había puestas, ni oímos ningún reclamo, y desde luego tampoco encontramos ningún ejemplar. Repetimos esta acción en un prado encharcado, junto a un arroyo, y tampoco conseguimos nada, hasta que no miramos junto a un borde con piedras, donde por fin encontramos un sapo corredor, poco activo, bajo una de ellas. Además de algunos insectos y miriápodos, también descubrimos una salamanquesa común. Es muy importante recordar que tras levantar una piedra hay que volver dejarla igual que estaba, y en caso de haber algún animal de cierto tamaño debajo, dejar que salga o sacarlo para no aplastarlo al devolver la piedra a su sitio, y posteriormente acercarlo a alguna oquedad, al ser posible de la misma piedra para que recupere su refugio. Al volver hacia la furgo nos encontramos junto a ella con una salamandra adulta, de la subespecie propia de Sierra Morena, sobre la alfombra de hierba empapada, que se convirtió en objeto de nuestra atención durante un rato.

Subespecie de salamandra propia de Sierra Morena
















     Cenamos allí mismo, y después nos encaminamos hacia La Lancha. Al poco de haber salido, nos encontramos con otra salamandra adulta, a la que nos limitamos a retirar de la carretera para evitar que la atropellasen. Y más adelante, por un carril arenoso, nos topamos con otra salamandra, también adulta. Los tres ejemplares que vimos, eran además de buen porte. Pero otra de las cosas que me llamó la atención fue no ver ni un sapo a lo largo de todo el recorrido hasta llegar a La Lancha, bajo una cortina de tenue lluvia. En mitad del camino hicimos un par de esperas, junto a sendos arroyos, esperando escuchar algo, y nada. Sí que vimos en cambio unos ciervos y un par de conejos.
     Tras un rato por la mañana, contemplando el panorama, salimos a dar un paseo antes de desayunar, para abrir el apetito. En nuestra andanza localizamos algún que otro lejano ciervo, y nos fijamos en los pinzones y en los petirrojos que se movían junto al carril. También había algunas urracas dispersas por los alrededores. Unas perdices se deslizaron planeando monte abajo, alarmadas por nuestros pasos. Entre las jaras, los romeros y los lentiscos escuchamos a la curruca rabilarga, pero sobre todo a la cabecinegra. Se escuchaban los arrullos de la paloma torcaz, y alguna pasaba volando. De vuelta hacia la furgo repitieron los petirrojos, las torcaces y las urracas, y además estuvimos mirando a un par de escribanos montesinos.

La Sierra de Andújar

     Mientras desayunamos, se desperezaron un par de buitres, que con pesados aletazos, perdimos pronto de vista tras las colinas. El pito real entonó su potente canto, pero no logramos ver al verde pájaro carpintero. Se oía también a la curruca cabecinegra, mientras podíamos ver alguna paloma y urracas por la zona.
     Después, cogimos la furgo, y nos dirigimos a un rodal a la búsqueda de setas. De camino se cruzó algún mirlo, y al divisar las aguas del Embalse del Jándula vimos atravesándolo a una garza real. David, estuvo mucho más afortunado que yo en la búsqueda de setas, pues apenas encontré algún champiñón (Agaricus sp.) y algún pie azul (Lepista nuda). Esas fueron las dos únicas especies que recolectamos, porque los parasoles (Macrolepiota sp.) estaban casi todos ya pasados. Y desde luego que no faltaron especies no comestibles como el falso níscalo (Lactarius torminosus), setas de las piñas (Mycena seynii), diversos ejemplares de Russula sp. y una formación de Armillaria sp. Durante mi poca acertada búsqueda de setas aproveché para comer algún que otro madroño de los que encontré. Y también me dediqué a las aves, a los bulliciosos herrerillos comunes y capuchinos, carboneros comunes y el trepador azul que me movían por las cercanías, e incluso echar la vista a tras para ver a un cormorán al que previamente oí agitar el agua al aletear.


Armillaria sp.


Murciélagos de Cueva
     Tras recoger unas cuantas de las mencionadas especies de setas, entramos al túnel del Embalse del Jándula, el cual aprovechan algunas especies de murciélagos como refugio donde pasar las horas de luz, o tal vez para la invernada. Gracias a las fotos que tomó David, conseguimos averiguar dos especies, aunque estaba presente alguna más, de este complicado, pero interesante, grupo de mamíferos alados que son los quirópteros para la identificación; el murciélago ratonero grande y el murciélago de cueva. Aquel solitario, y estos últimos agregados en un pequeño racimo. No persistimos demasiado tiempo allí, para ocasionarles la menor molestia posible.


Murciélago Ratonero Grande

     Al pasar el túnel y salir a la presa, rápidamente nos percatamos a primer golpe de vista de los aviones roqueros que revoloteaban en torno al dique. Pero también detectamos en seguida a unas pocas lavanderas blancas, y una cascadeña. Y con levantar la vista divisamos a los buitres sobre nuestras cabezas, un pequeño grupo de leonados en el que se había colado un negro. Al asomarnos a la presa, descubrimos a los colirrojos tizones moviéndose por el muro de la presa, y abajo, en el remanso de agua nadaban unos ánades reales. Afinando nuestras observaciones llegamos a descubrir a los pequeños mosquiteros que pululaban por las rocas y las plantas de las orillas del río.
     Cogimos la furgo e hicimos una breve escala en el poblado de La Lancha, donde por sus alrededores cogimos algunos espárragos. De nuevo a David se le dio mejor que a mí, y consiguió hacerse con un apreciable manojo. En nuestro paseo esparraguero no acompañaron mirlos y perdices, y nos fijamos en un escribano montesino y una pareja de roqueros solitarios, ambos posados sobre sendos bolos graníticos. Oímos a las chovas piquirrojas, pero no las vimos. Paramos a almorzar más adelante, en “las curvas de La Lancha”, arroz revuelto con los espárragos y los pies azules, y cochinillo frito. Todo el mérito de la buena comida que nos dimos, en un enclave privilegiado, fue mérito de David.
     Y por la tarde, de regreso a Andújar, vimos por el camino ciervos y gamos, además de unas perdices, alguna abubilla, unos pocos verdecillos, tórtolas turcas, estorninos, rabilargos y urracas.

Ciervo en la dehesa

(*) Fotografías: gentileza de David Torres.


Lista de Especies Observadas (Orden Sistemático):

  • Murciélago Ratonero Grande (Myotis myotis)
  • Murciélago de Cueva (Miniopterus schreibersii)
  • Conejo Europeo (Oryctolagus cuniculus algirus)
  • Ciervo Rojo (Cervus elaphus)
  • Gamo (Dama dama)
  • Cormorán Grande (Phalocrocorax carbo)
  • Garza Real (Ardea cinerea)
  • Ánade Azulón (Anas platyrhynchos)
  • Buitre Leonado (Gyps fulvus)
  • Buitre Negro (Aegypius monachus)
  • Perdiz Roja (Alectoris rufa)
  • Paloma Torcaz (Columba palumbus)
  • Tórtola Turca (Streptopelia decaocto)
  • Cárabo Común (Strix aluco sylvaticus)
  • Abubilla (Upupa epops)
  • Pito Real Ibérico (Picus sharpei)
  • Avión Roquero (Ptyonoprogne rupestris)
  • Lavandera Blanca (Motacilla alba alba)
  • Lavandera Cascadeña (Motacilla cinerea)
  • Petirrojo Europeo (Erithacus rubecula)
  • Colirrojo Tizón (Phoenicurus ochruros)
  • Mirlo Común (Turdus merula)
  • Roquero Solitario (Monticola solitarius)
  • Curruca Rabilarga (Sylvia undata)
  • Curruca Cabecinegra (Sylvia melanocephala)
  • Mosquitero Común (Phylloscopus collybita)
  • Carbonero Común (Parus major)
  • Herrerillo Común (Cyanistes caeruleus)
  • Herrerillo Capuchino (Lophophanes cristatus)
  • Trepador Azul (Sitta europaea caesia)
  • Rabilargo Ibérico (Cyanopica cooki)
  • Urraca (Pica pica melanotos)
  • Chova Piquirroja (Pyrrhocorax pyrrhocorax)
  • Estornino Negro (Sturnus unicolor)
  • Pinzón Vulgar (Fringilla coelebs coelebs)
  • Verdecillo Común (Serinus serinus)
  • Escribano Montesino (Emberiza cia)
  • Salamanquesa Común (Tarentola mauritanica)
  • Salamandra Común (Salamandra salamandra morenica)
  • Gallipato (Pleurodeles waltl)
  • Tritón Pigmeo (Triturus pigmaeus)
  • Sapo Corredor (Epidalea calamita)

lunes, 22 de febrero de 2016

PASEO POR EL ARROYO DEL GALLO

     Subimos a la sierra a primeras horas de la tarde hace un par de días David y yo a recorrer un tramo del Arroyo del Gallo hasta llegar al conocido Salto del Gallo, donde se precipita el agua desde más de 20 metros de altura por una pared de granito. Aunque el día fue soleado y algo cálido, afortunadamente las últimas lluvias han propiciado que se mantenga la corriente de agua. Veníamos de haber echado la mañana en La Ropera, buscando espárragos, y como íbamos con la furgoneta, nos quedamos a dormir por La Lancha.
     Las urracas y los estorninos volaban por las verdes praderas donde pastan las vacas, que vimos al pasar por el paraje de Los Cerrillos. Más adelante, donde el denso monte bajo de chaparros abarca el paisaje desde los márgenes de la carretera hasta casi donde llega la vista, aparecen los grupos de rabilargos en nuestro camino.
     Antes de empezar nuestra marcha, nos cargamos de energía con un delicioso cocido montañés que había traído David de su casa, y que calentamos en la cocina de la furgo. Un petirrojo moviéndose entre las ramas de un pequeño pino inaugura nuestra caminata poco antes de llegar al arroyo. Nos fijamos en los renacuajos de sapo partero que vimos en las primeras pozas. La escorrentía del agua apenas podía silenciar al chochín, que entonaba con fuerza su voz entre la vegetación circundante al arroyo. Frondosos pinares crecen en ambas laderas que definen el cauce, por donde avanzaban nuestros pasos, que albergaban agateadores, trepadores y verdecillos, delatados por sus cantos, así como pinzones y carboneros, que además de oírlos, podíamos ver alguno que otro deambulando entre los claros del bosque. En algunas áreas el pinar está siendo aclarado selectivamente, para permitir el desarrollo de las encinas. Una abubilla se internó en el pinar, que había emprendido el vuelo desde las inmediaciones del arroyo. De vez en cuando pasaba alguna paloma torcaz volando sobre las copas, y también se podían oír sus arrullos mezclarse con otros sonidos del bosque. Altos, divisamos dos ratoneros volando sobre nosotros. Al llegar al Sato del Gallo unos aviones roqueros sobrevolaban la zona, y se descubrió una pareja de mirlos, saliendo entre los labiérnagos. Allí nos quedamos un rato, contemplando un paisaje, que hasta donde la vista alcanzaba, no había ninguna intervención humana que perturbara su esencia natural. Antes de marcharnos, David pudo ver una rana saltar al agua de una poza.

Procesionaria del Pino
(Thaumetopoea pityocampa)
     Prosiguen los pájaros del bosque inundándolo con su repertorio melódico en nuestro paseo a la vuelta. Pero me llama la atención el chochín, que pasa del canto al reclamo, y David no tarda en descubrir al diminuto pájaro en una retama cercana. Nos permite el normalmente inquieto pajarillo observarlo a placer, sin cesar su reclamo mientras tanto. Por unos instantes se oyó a la chova piquirroja, que aunque debió pasar cerca, no logramos ver. Aunque la falsa primavera, adelantada por las suaves temperaturas invernales, ya ha hecho que desfilen precozmente por el suelo las columnas de procesionaria (Thaumetopoea pityocampa), todavía se pueden ver alguna oruga en los bolsones que tejen en la punta de las ramas de los pinos piñoneros.
     Bañándose con los últimos rayos de sol de la tarde, sobre el verde césped que le da su nombre con la que es conocida en lengua inglesa, descubrimos una culebra de collar, una de nuestras especies de serpientes más difíciles de observar. Y digo nuestra, con todas sus consecuencias, pues mientras me dedico a escribir estas líneas, dos días después de esta andanza aquí descrita, me llega la noticia que justo hoy ha sido catalogada como especie propia, separada de la del resto de Europa, al existir la barrera de la reproducción cruzada en áreas de simpatría en el sur de Francia, donde coexisten lo que hasta ahora eran meramente dos subespecies de Natrix natrix. Esta rara culebra de agua que carecía del típico collar negro alrededor del cuello que le da su nombre común en castellano, no dudo en poner en práctica todos sus recursos defensivos. Primero se quedó quieta, tratando de pasar inadvertida entre la hierba, hasta el punto que David la pasó por encima sin advertir su presencia. Después produjo una secreción olorosa maloliente, y a continuación se enroscó haciéndose la muerta, hasta que encontró un agujero bajo una pequeña piedra en el que se introdujo. Decidimos ya dejarla en paz, pues la habíamos estado contemplando durante el tiempo suficiente.


Culebra de Collar Ibérica


























     Cogimos la furgoneta y nos dirigimos a un prado no muy lejano. Íbamos a comprobar una charca temporal en la que encontramos múltiples puestas de sapo corredor. Y aunque no dudamos que aquellos cordones gelatinosos de huevos negros pertenecían al sapo corredor, lo verificamos, al encontrar algunos adultos por la zona aledaña. En nuestras prospecciones también encontramos un escorpión, miriápodos, babosas, una culebrilla ciega y una salamanquesa rosada. Pero lo que más abundaba en el césped del prado eran las peludas orugas de los prados (Ocnogyna baetica), un endemismo ibérico, a veces confundido con la procesionaria, que ni siquiera es urticante.

Sapos Corredores


Oruga de Ocnogyna baetica

























     Repetimos el paseo por el arroyo antes de anochecer. La umbría vaguada por la que baja el agua ya estaba sumida en la penumbra. Los pájaros que cantaban por la tarde estaban ahora callados, sustituidos de vez en cuando por mirlos y algún petirrojo que interrumpían el silencio. Pudimos ver a un par de gamos habían salido a pastar de la espesura del pinar al claro cercano al cauce del arroyo, sin que se percataran de nuestra presencia. Más adelante también pudimos ver un par de agateadores en una encina, avanzando tronco arriba. Tenía la esperanza de poder escuchar retumbar el eco de la voz del cárabo en aquellos bosques, pero no acompañó la suerte.
     Cuando volvimos a la furgoneta, nos fuimos hacia La Lancha. La idea era en esta ruta nocturna encontrarnos con animales cruzando el camino que pudiéramos observar. Nada nuevo bajo el sol, o mejor dicho, bajo la luna, casi llena. Tan solo se nos cruzaron un par de sapos corredores, un conejo y un ratón, más un par de ciervos que vimos junto al camino, en tan largo trayecto. Estacionamos nuestra "casa" con ruedas en una de las curvas de La Lancha, con vistas a las lomas serranas en las que campea el lince entre encinas y lentiscos, donde tras cenar una tortilla de huevos camperos con los espárragos que recolectamos por la mañana, nos quedamos a pasar la noche, y ver si el nuevo día nos depararía alguna sorpresa mañanera. El silencio imperante en la noche, envolvía el ambiente montaraz en una profunda soledad.


Lista de Especies de Observadas (Orden Sistemático):

  • Ratón de Campo (Apodemus sylvaticus)
  • Conejo Europeo (Oryctolagus cuniculus algirus)
  • Ciervo Rojo (Cervus elaphus)
  • Gamo (Dama dama)
  • Busardo Ratonero (Buteo buteo)
  • Paloma Torcaz (Columba palumbus)
  • Abubilla (Upupa epops)
  • Avión Roquero (Ptyonoprogne rupestris)
  • Chochín Común (Troglodytes troglodytes)
  • Petirrojo Europeo (Erithacus rubecula)
  • Mirlo Común (Turdus merula)
  • Carbonero Común (Parus major)
  • Trepador Azul (Sitta europaea caesia)
  • Agateador Común (Certhia brachydactyla)
  • Rabilargo Ibérico (Cyanopica cooki)
  • Urraca (Pica pica melanotos)
  • Chova Piquirroja (Pyrrhocorax pyrrhocorax)
  • Estornino Negro (Sturnus unicolor)
  • Pinzón Vulgar (Fringilla coelebs coelebs)
  • Verdecillo Común (Serinus serinus)
  • Culebrilla Ciega (Blanus cinereus)
  • Salamanquesa Rosada (Hemidactylus turcicus)
  • Culebra de Collar Mediterránea (Natrix astreptophora)
  • Sapo Partero Ibérico (Alytes cisternasii)
  • Sapo Corredor (Epidalea calamita)

martes, 8 de diciembre de 2015

REPORTAJE FOTOGRÁFICO DE LA SIERRA DE ANDÚJAR

     Hace un par de días que Elena, Manu y yo hemos vuelto a acompañar a Laura por los mismos sitios en los que estuvimos hace unas tres semanas, para que realizara un reportaje fotográfico para el trabajo sobre el que se estuvo documentando entonces de la Sierra de Andújar como destino turístico. Pero esta vez completamos el recorrido, mostrándole otras zonas, que la vez anterior, por falta de tiempo, no pudimos ir.
     Iniciamos nuestra ruta por Los Cerrillos, que ya saliendo de Andújar, antes de llegar a la zona, nos ofrecían una angostada imagen de verano en pleno Diciembre, teñidos por oscuras tonalidades de ocre y marrón. La causa, la total ausencia de lluvias en más de un mes, junto a temperaturas más elevadas de lo que es (o era) habitual.
     Encontramos no obstante un considerable número avefrías asentadas en el ondulado paraje, a las que paramos a ver por la curiosidad que despiertan en quienes solo tenemos oportunidad de observarlas en invierno cerca de casa. Había también lavanderas blancas, “pajaritas de las nieves”, que aunque difícilmente llegue a nevar en estas latitudes, y a tan bajas altitudes (menos de 300 metros), se las considera aves mensajeras del frío, aún cuando algunas de ellas crían y viven de manera permanente en las riberas próximas. Las tarabillas comunes, posadas en las alambradas o en los tamujos, el colirrojo tizón, y los bisbitas pratenses, moviéndose entre la hierba, completan el elenco de aves invernantes en el lugar, mezcladas con las residentes como los estorninos negros, dispersos por el prado, las blanquinegras urracas, y las cogujadas comunes, agolpadas en un pequeño grupo más compacto. Vimos también un alcaudón real, que se alejó desde el tamujo donde estaba apostado hasta una alambrada.

Vista panorámica de la Sierra de Andújar

     Atravesando el monte bajo de encinar conforme ascendíamos, pasaban rabilargos sobre la carretera. Paré a ver unos estorninos negros en las ruinas de una casa, y mientras pasó volando un zorzal común.
     Sonaban los pitidos del pico picapinos en el umbrío pinar por el que caminábamos hacia la piscina de la vieja casa, y acabamos viendo fugazmente el ondulante vuelo de este pájaro carpintero. La piscina mantenía más o menos el mismo nivel de agua. Pero en esta ocasión solo encontramos un par de gallipatos, y ningún tritón, aunque también había tres pequeñas ranas. Manu, un gran entendido en setas, no hizo fijarnos en un par de concentraciones de Leocarpus fragilis, un pequeño hongo que prolifera a modo de diminutas bolitas entre las acículas de pino caídas en el suelo, y también encontró un ejemplar de Mycena pura y un yesquero del pino (Fomitopsis pinicola). Las rúsulas que asomaban sobre la densa capa de pinocha, estaban desecadas debido a la completa falta de lluvia.

Un par de metamorfos de rana verde ibérica

     Siguiendo nuestro itinerario por las Viñas, llegamos hasta otro rincón en el que se abre el paisaje a la vista, a través de una vaguada donde en la ladera de la solana crecen los pinos piñoneros entre grandes bolos graníticos, y en la de la umbría se elevan las encinas sobre el matorral, y en la hondonada el otoño tardío da sus pinceladas de amarillo en unos chopos. Al llegar, podíamos oír el canto de las perdices, que salieron volando al asomarnos a este balcón natural. También se escuchaba al mirlo. Recogí un poco de la mucha basura que por desgracia queda abandonada en la zona. Manu, por su parte, nos mostró un champiñón (Agaricus sylvaticus) que encontró, de olor anisado y rubescencia (tendencia al rojo).
     En vez de tirar para La Lancha, como la ocasión anterior, nos dirigimos primero hacia la Recta de Lugar Nuevo, donde hicimos un breve recorrido, y luego hacia el Encinarejo, con la intención de hacer más completa la visita guiada a Laura. Momentos antes de cruzar el puente de hierro sobre el Río Jándula, nos topamos con un joven vareto de gamo en la carretera, que no podía huir hacia el monte por las vallas.

Joven gamo, atrapado entre la carretera y una malla cinegética

     Nuestra primera parada por el Encinarejo fue en el mirador, donde hace unos años, por estas épocas en las que da comienzo el celo del lince, solía haber algún naturalista en paciente espera, probando a la suerte. Pero parece que el felino mediterráneo se ha rarificado aún más en el lugar, que a día de hoy los naturalistas prefieren “las curvas de La Lancha”, por lo que estuvimos allí solos, tranquilamente un rato. Nada más llegar, un cormorán emprendió el vuelo. Descubrimos una garza real, casi invisible, posada entre las deshojadas ramas de los fresnos, que también se fue volando al cabo de un tiempo. Podían oírse los arrullos de las torcaces, y alguna se vio en vuelo. Y a lo lejos, vimos a los buitres leonados.
     También estuvimos un rato por la zona de la presa, donde desde el puente estuve viendo a los inquietos mosquiteros revolotear entre las piedras del río y las ramas de los sauces de la orilla. Y mientras pasaron algunos grupos de cormoranes.

Río Jándula


Macrolepiota sp.
     El siguiente sitio al que fuimos fue a una de las playas del Embalse del Encinarejo, donde también recogimos algo de la basura que la gente deja abandonada en el campo. Encontramos Amanita muscaria formando un extenso corro de brujas bajo los grandes eucaliptos. Esta especie de hongo no micorriza con esta especie de árbol, sino con encinas, lo que nos indica que la arboleda natural que allí debía encontrarse es el encinar. Junto a ellas también crecían Pisolithus arhizus, cuya seta no tiene la forma típica, sino que se asemeja más a una bola. Cerca de allí, encontramos un par de parasoles (Macrolepiota sp.), sin abrir, y que debido a la sequía, posiblemente ya no lo hagan.

Amanita muscaria














     De vuelta, paramos en el camino para mirar una altanera águila imperial que cicleaba sobre el pinar. Hicimos una última parada en el área del Encinarejo, donde están los inservibles observatorios de Doña Rosa y Los Lastrones, por su ineficaz función e incómodo diseño, y lo mal ubicados que están. Al llegar, pudimos ver como alzaba el vuelo un cormorán, golpeando el agua con las alas al despegar. Y al águila que habíamos visto viniendo, se le sumó otra más que podíamos ver desde aquí. Antes de salir de nuevo a la carretera, pudimos ver un conejo que se escondió bajo unas zarzas.
     Nuestra siguiente etapa del recorrido transcurrió por el camino de La Lancha, donde nada más pasar las Viñas vimos un pequeño bando de gorriones, y de ahí en adelante no faltaron urracas, rabilargos, algunos pinzones, unos zorzales charlos y un grupo de totovías. Pero sobre todo dedicamos nuestras paradas a los gamos y a los ciervos. En una de esas paradas que dedicamos a los ciervos, vimos también una abubilla. Había también bastante tráfico por el camino. Y como si fuéramos repitiendo la misma rutina que la ocasión anterior, paramos a almorzar cerca de la tumba que hay junto al camino, donde un petirrojo se volvió a dejar ver, como aquella vez. Encontramos en “las curvas” bastante concurrencia de gente ya, esperando que la suerte les sonría y se deje ver el lince.
     Paramos en La Lancha antes de bajar al Embalse del Jándula, y anduvimos un rato por el viejo poblado. Sobre los altos eucaliptos vimos unos picogordos, y entre las ruinas del poblado encontramos un sapo corredor. Había también algunos estorninos, a los que podía oírseles la variedad de voces que pueden emitir. Al asomarnos al borde de un talud desde el que se contempla una panorámica del valle por el que discurre el Río Jándula, asustamos a unas perdices que levantaron el vuelo dejando oír su reclamo de alarma. Era llamativo ver en flor algunos romeros y cantuesos por el entorno. Manu encontró unas setas de cardo (Pleurotus eryngii ferulae) por las cercanías.

Sapo Corredor
Flor de cantueso































     Cuando llegamos al pantano, dejamos el coche, cruzamos  andando la presa, y atravesamos el túnel. Pude ver algún que otro colirrojo en el entorno de la presa, sobre la que estaban concentrados en gran número los aviones roqueros.
     Paseando hacia el Mirador del Rey, en las últimas horas de la tarde, podían verse pasar algunos cormoranes. Se oyeron los graznidos de la chova piquirroja, y pude localizarla volando sobre la presa. En la orilla del otro lado, de nuevo nos faltaron las cabras en la inmensa pared de granito. Ladera arriba por donde discurre el sendero, las cornicabras, salpicadas como manchas amarillas, naranjas o rojas entre los siempre verdes acebuches, labiérnagos, y sus primos los lentiscos, nos indican que estamos ya a finales del otoño. No así la temperatura, que resultaba agradable incluso para estar apunto de oscurecer. De vuelta al coche empezó a ulular el búho real, al que estuvimos un rato escuchando mientras las últimas luces de la tarde se iban disipando.

Embalse del Jándula

     A la vuelta, paramos por última vez un rato en la zona de “las curvas”, donde estuvimos escuchando berrear con fuerza a algún ciervo. Pero nuestra atención estaba puesta en el cielo. Le explicamos a Laura que toda Sierra Morena, fue declarada Reserva Starlight, la más extensa del planeta, lo que significa que es un lugar idóneo para la observación astronómica por la calidad de su cielo, en el que afortunadamente hay muy poca contaminación lumínica. Y sin que todavía hubiese oscurecido completamente, ya se apreciaba la Vía Láctea. Además podía verse con claridad Casiopea, el Cisne y el Delfín.
     Y de nuevo nos volvimos a encontrar con el molesto obstáculo que suponen las vallas a los grandes animales de interés cinegético. Acorralado en el camino por las vallas que hay a ambos lados, nos topamos con un ciervo que trataba de huir desesperadamente del coche, al que solo pude dejar atrás, cuando se apartó lo bastante de la pista.

Fotografías: gentileza de Laura Plaza.


Lista de Especies Observadas (Orden Sistemático):

  • Conejo Europeo (Oryctolagus cuniculus algirus)
  • Ciervo Rojo (Cervus elaphus)
  • Gamo (Dama dama)
  • Cormorán Grande (Phalacrocorax carbo)
  • Garza Real (Ardea cinerea)
  • Buitre Leonado (Gyps fulvus)
  • Águila Imperial Ibérica (Aquila adalberti)
  • Perdiz Roja (Alectoris rufa)
  • Avefría Europea (Vanellus vanellus)
  • Paloma Torcaz (Columba palumbus)
  • Búho Real (Bubo bubo)
  • Abubilla (Upupa epops)
  • Pico Picapinos (Dendrocopos major)
  • Cogujada Común (Galerida cristata)
  • Totovía (Lullula arborea)
  • Avión Roquero (Ptyonoprogne rupestris)
  • Bisbita Común (Anthus pratensis)
  • Lavandera Blanca (Motacilla alba alba)
  • Petirrojo Europeo (Erithacus rubecula)
  • Colirrojo Tizón (Phoenicurus ochruros)
  • Tarabilla Común (Saxicola torquatus)
  • Mirlo Común (Turdus merula)
  • Zorzal Común (Turdus philomelos)
  • Zorzal Charlo (Turdus viscivorus)
  • Mosquitero Común (Phylloscopus collybita)
  • Alcaudón Real (Lanius meridionalis)
  • Rabilargo Ibérico (Cyanopica cooki)
  • Urraca (Pica pica melanotos)
  • Chova Piquirroja (Pyrrhocorax pyrrhocorax)
  • Estornino Negro (Sturnus unicolor)
  • Gorrión Común (Passer domesticus)
  • Pinzón Vulgar (Fringilla coelebs coelebs)
  • Picogordo (Coccothraustes coccothraustes)
  • Gallipato (Pleurodeles waltl)
  • Sapo Corredor (Epidalea calamita)
  • Rana Verde Ibérica (Pelophylax perezi)

domingo, 3 de marzo de 2013

RECORRIENDO LA SIERRA DE ANDÚJAR

     Después de mucho tiempo sin quedar para ir al campo, por fin nos vimos mi amigo Antonio y yo para subir a la sierra aprovechando la festividad del Día de Andalucía. Breve, no llegó a los dos días, pero unas jornadas intensas, con numerosos avistamientos de especies de la habitual fauna que puebla la Sierra de Andújar.

     Los días todavía son cortos, y aunque cuando Antonio llegó ya había oscurecido nos pusimos en camino hacia la sierra, memorando nuestras primeras salidas camperas nocturnas en tiempos en los que éramos compañeros de clase. Íbamos hacia la Lancha, en una noche fresca y húmeda, aunque no llovió. Tan solo se nos cruzó un ratón de campo y un ciervo antes de llegar al Embalse del Jándula, donde el rato que pasamos allí escuchamos el canto del alcaraván. En cambio, el regreso fue más fructífero. Pudimos ver cuatro jabalíes, por un lado un grupo de tres bermejos y más adelante una jabalina, y entre la distancia que los separaba hubo un zorro que cruzó el camino, un mochuelo sobre un bolo de granito, un gamo que alumbraron las luces del coche, más tres ciervos. Antes de encontrarnos con el grupo de bermejos, también habíamos visto un ciervo.

     No empezamos la jornada del siguiente día demasiado temprano. Nuestro destino era una vez más La Lancha, pero antes teníamos un par de paradas previstas en los comederos de pájaros de las Viñas de Peñallana.
     Emprendimos la marcha por el Camino del Pino, en cuyos campos de labor que atraviesa su breve recorrido hasta salir a la carretera, nos fue posible ver a las cogujadas levantar el vuelo sobre las tierras labradas y a los trigueros posados en las alambradas. Aunque por la carretera circulábamos más rápido en dirección a las Viñas, no dejamos de ver en sus inmediaciones a los estorninos y a las tórtolas turcas posadas en los cables de los tendidos eléctricos, y ya en la sierra, eran urracas y rabilargos los que nos pasaban volando cerca. También se cruzó un macho de mirlo a ras del asfalto de la calzada hasta ocultarse en un matorral.
     Llegamos al primer comedero, y mientras lo alimentábamos, salían del interior del pinar aledaño los pitidos del pito real y la voz del mirlo. Nos metimos en el interior del hide y no tardaron en llegar sus comensales. Tras el herrerillo capuchino, el primero en llegar y tal vez el que más querencia tenga, hicieron acto de presencia sus hermanos de familia, el carbonero común y el herrerillo común. Y mientras estos páridos alternaban o coincidían en el comedero, del exterior llegaban a nuestros oídos las voces de estorninos, gorriones y jilgueros. El trepador azul, un asiduo visitante del comedero, no apareció esta vez, y aunque sí pudimos oírlo. Con el tiempo llegaron los pájaros más tímidos, tales como el petirrojo, un par de escribanos montesinos que comisqueaban por el suelo y hasta el picogordo, figura dominante del comedero. Los gorriones y los pinzones llegaron a posarse en un arbusto cercano, pero no entraron a comer.
     Cuando salimos, fuimos a otro comedero que también alimentamos y donde también hicimos una espera, aunque más corta. Pero aquí no entró ningún pájaro. A lo lejos, desde el interior del hide, pudimos ver los ruidosos gorriones posados en los desojados almendros de los alrededores. Bajo ellos, los verdecillos se movían por el suelo desde donde emitían su canto. Y aunque con su voz anunciaron su proximidad los pinzones, tampoco llegaron a pararse a comer. Así mismo oímos al carbonero, al agateador, al trepador y al mirlo.
     Proseguimos nuestro camino hacía La Lancha tras las esperas en los comederos. Aunque por aquí íbamos con la intención de hacer otro tipo de observaciones, tampoco dejamos de ver pequeños pájaros. Entre los que nos fijamos y que pudimos identificar sobre la marcha están los pinzones y gorriones, que suelen moverse en bandos. También en bandos aparecen los llamativos córvidos forestales, urracas y rabilargos. Las perdices también podíamos verlas moverse en grupo, corriendo monte a través, que levantaban el vuelo justo en el momento de parar el coche para tratar de observarlas. A las tórtolas turcas era posible verlas posadas en los cables del tendido eléctrico. En puntos concretos podíamos ver pájaros solitarios como las tarabillas comunes fáciles de decebir posadas al descubierto en las alambradas, los colirrojos tizones sobre las rocas próximas al camino o en el algún muro de piedra, o los escribanos montesinos, que levantaban el vuelo desde la misma carretera al acercarnos. En una de dehesa nos fue fácil descubrir un zorzal charlo.
     Pero las dos grandes paradas en el camino fueron para dedicarlas a la observación de rapaces. En la primera fue contemplar el vuelo planeado a baja altura de un grupo de buitres contra el cielo grisáceo y deslucido de la mañana. Esta parada también nos otorgó la posibilidad de vislumbrar en falda de un cerro, bajo los chaparros un cuantioso grupo de pintados gamos. Y aunque no a tan baja altura como los buitres, la segunda parada se la dedicamos a una pareja de águilas imperiales en vuelo. El resto del camino, hasta llegar a las curvas donde hicimos alguna espera y al viejo poblado de La Lancha, vimos más gamos, y también ciervos.
    No demasiado rato, paramos en un par de las curvas donde mucha gente dedica largas horas esperando poder observar al que muchos consideran el principal reclamo de la Sierra de Andújar: el lince. Precisamente una de las curvas en las que paramos fue donde yo lo vi hace unas semanas, pero como en la mayoría de las veces que salgo al campo, no lo vimos. Vigilamos a las urracas, pero sin éxito. Precisamente esa dificultad en verlo es lo que hace tan atractiva su observación.
     En cambio una vez más vimos al águila imperial. Otra pareja que surcaba el cielo lanzando su peculiar voz similar al graznido de cuervo o un pato. De los romeros y los lentiscos que cubren las laderas que contemplábamos nos llegaba los reclamos de la curruca rabilarga y del petirrojo. Más lejanos sonaban los arrullos de las torcaces y el maullido del mochuelo. Una bandada de verdecillos pasó por una de las vaguadas que controlábamos visualmente. Más tarde se nos acercó una familia de mitos moviéndose entre las ramas de las pocas encinas que despuntan del estrato arbustivo tomando porte arbóreo. Algún que otro mirlo se dejaba ver  volando próximo al suelo, amparándose en la seguridad del matorral. Unos ciervos y un par de conejos completan el resto de todo y cuanto pudimos ver desde las curvas de La Lancha.
     Retomamos el camino hasta llegar al viejo poblado, donde paramos un par de veces e hicimos un breve recorrido a pie. A nuestro paso por la arboleda alóctona de eucaliptos y pinos se alarmaban los mirlos. Al salir al claro nos creo una gran expectación poder ver pasar a una cigüeña negra. Y llegamos al borde de un cantil desde donde podíamos visualizar el Embalse del Jándula y el tajo de granito que encaja el río después de la presa. Aquí nos dedicamos a buscar a las cabras monteses, en la otra orilla del Río Jándula. Resultaba difícil descubrirlas y mientras tanto nos distrajimos con el vuelo de las chovas. Finalmente las localizamos, y contamos cuatro hembras de cabra.
     Pero en lugar de llegar hasta la presa, improvisamos volver y dirigirnos de nuevo a las Viñas, a tratar de encontrar anfibios en los arroyos. El retorno sobre nuestros pasos vino acompañado de los habituales ciervos y gamos, de las urracas, los rabilargos y las perdices, a los que se añade un alcaudón real posado en un poste en la zona de curvas que funcionan como miradores, y más adelante un ratonero en vuelo.
      Por la pradera que atravesamos hasta llegar a los arroyos merodeaban los rabilargos. En estos arroyos donde en mis paseos de niño solía encontrarme cierta variedad de batracios, ahora, a pesar del cristalino caudal que llevan por las lluvias invernales, carecían de su presencia. Desde el interior de las zarzas cantaba con fuerza el chochín. En cambio, el reclamo del petirrojo era audible por doquier.
     Cambiamos de ubicación y fuimos a probar suerte a otro lugar, a La Alcaparrosa. En el recorrido bajo la cobertura de los pinares que crecen junto a las viñas tan solo fuimos capaces de ver pinzones. Pero al salir a espacios abiertos y claros, intercalados entre los pinares y manchas de encinar, se multiplicaban los avistamientos de aves con  perdices, rabilargos, urracas y mirlos. Y en los bordes entre la vegetación los prados aparecían los conejos. También asomaban los tímidos mosquiteros entre los arbustos del borde de la carretera, que pronto volvían a cobijarse a su interior.
     La suerte nos cambió. Además de arroyos estuvimos prospectando charcos, en los que pronto encontramos los largos cordones de huevos del sapo corredor. En otros charcos más profundos la puesta ya estaba algo más avanzada y encontramos desde huevos eclosionando, a larvas que ya se movían con plena libertad. Finalmente llegamos a encontrar dos adultos.


Sapos Corredores

     En las proximidades visitamos otro arroyo y más charcos, donde seguíamos encontrando entre sus ranúnculos puestas y renacuajos de sapo corredor. A nuestro paso, una rana saltó desde la orilla a refugiarse en las profundidades de una pequeña poza. En otras pozas del arroyo, sobre el sustrato de limo, arena y gravilla que cubría el fondo descubrimos a los casi imperceptibles renacuajos del sapo partero ibérico. En una charca de aguas turbias y sobre cuyo nivel de agua verdeaban las ovas y las lentejas, vimos algunos renacuajos, semimetamorfoseados ya, de sapo de espuelas.
     Se acercaba la hora a la que Antonio tenía que irse y volvimos a Andújar. Bajamos desde la sierra por la carretera de la cadena, donde pudimos ver jilgueros y aviones. Al llegar a Andújar nos pasó un bando de grajillas. Mientras nos despedíamos miramos el revuelo de la colonia de aviones instalada bajo las cornisas de los edificios cercanos, alterada por la presencia de un cernícalo primilla.


(*) Fotografías: gentileza de Antonio Ibarra.

FECHA
LUGAR
ESPECIE
OBSERVACIÖN
28/02/2013
Camino de La Lancha
Ratón de Campo
(Apodemus sylvaticus)
Un ind.
28/02/2013
Camino de La Lancha
Zorro Rojo
(Vulpes vulpes)
Un ind.
28/02/2013
Camino de La Lancha
Jabalí
(Sus scrofa)
4 inds.
28/02/2013
Camino de La Lancha
Ciervo Rojo
(Cervus elaphus)
5 inds.
28/02/2013
Camino de La Lancha
Gamo
(Dama dama)
Un ind.
28/02/2013
Embalse del Jándula
Alcaraván Común
(Burhinus oedicnemus)
Oído
28/02/2013
Camino de La Lancha
Mochuelo Europeo
(Athene noctua vidalii)
Un ind.
01/03/2013
Camino de La Lancha. Carretera de La Alcaparrosa
Conejo Europeo
(Oryctolagus cuniculus algirus)
Pocos
01/03/2013
Embalse del Jándula
Cabra Montés
(Capra pyrenaica hispanica)
4 hembras
01/03/2013
Camino de La Lancha
Ciervo Rojo
(Cervus elaphus)
Algunos
01/03/2013
Camino de La Lancha
Gamo
(Dama dama)
Varios
01/03/2013
Embalse del Jándula
Cigüeña Negra
(Ciconia nigra)
Un ind.
01/03/2013
Camino de La Lancha
Buitre Leonado
(Gyps fulvus)
Varios
01/03/2013
Camino de La Lancha
Busardo Ratonero
(Buteo buteo)
Un ind.
01/03/2013
Camino de La Lancha
Águila Imperial Ibérica
(Aquila adalberti)
4 inds. Oída
01/03/2013
Andújar
Cernícalo Primilla
(Falco naumanni)
Un ind.
01/03/2013
Camino de La Lancha. Carretera de La Alcaparrosa
Perdiz Roja
(Alectoris rufa)
Algunas
01/03/2013
Camino de La Lancha
Paloma Torcaz
(Columba palumbus)
Oída
01/03/2013
Carretera principal. Camino de La Lancha
Tórtola Turca
(Streptopelia decaocto)
Algunas
01/03/2013
Camino de La Lancha
Mochuelo Europeo
(Athene noctua vidalii)
Oído
01/03/2013
Las Viñas
Pito Real
(Picus viridis sharpei)
Oído
01/03/2013
Camino del Pino
Cogujada Común
(Galerida cristata)
Pocas
01/03/2013
Carretera de la Cadena. Andújar
Avión Común
(Delichon urbicum)
Pocos
01/03/2013
Las Viñas
Chochín Común
(Troglodytes troglodytes)
Oído
01/03/2013
Viñas. Camino de La Lancha. Carretera de La Alcaparrosa
Petirrojo Europeo
(Erithacus rubecula)
Algunos. Oído
01/03/2013
Camino de La Lancha
Colirrojo Tizón
(Phoenicurus ochruros)
Pocos
01/03/2013
Camino de La Lancha
Tarabilla Común
(Saxicola torquatus)
Pocas
01/03/2013
Carretera principal. Viñas. Caminos Lancha y Alcaparrosa
Mirlo Común
(Turdus merula)
Varios. Oído
01/03/2013
Camino de La Lancha
Zorzal Charlo
(Turdus viscivorus)
Un ind.
01/03/2013
Camino de La Lancha
Curruca Rabilarga
(Sylvia undata)
Oída
01/03/2013
Carretera de La Alcaparrosa
Mosquitero Común
(Phylloscopus collybita)
Pocos
01/03/2013
Camino de La Lancha
Mito Común
(Aegithalos caudatus irbii)
Pocos. Oído
01/03/2013
Las Viñas
Carbonero Común
(Parus major)
Pocos. Oído
01/03/2013
Las Viñas
Herrerillo Común
(Cyanistes caeruleus)
Pocos. Oído
01/03/2013
Las Viñas
Herrerillo Capuchino
(Lophophanes cristatus)
Pocos. Oído
01/03/2013
Las Viñas
Trepador Azul
(Sitta europaea caesia)
Oído
01/03/2013
Las Viñas
Agateador Común
(Cethia brachydactyla)
Pocos. Oído
01/03/2013
Camino de La Lancha
Alcaudón Real
(Lanius meridionalis)
Un ind.
01/03/2013
Carretera principal. Caminos de La Lancha y La Alcaparrosa
Rabilargo Ibérico
(Cyanopica cooki)
Varios
01/03/2013
Carretera principal. Caminos de La Lancha y La Alcaparrosa
Urraca
(Pica pica melanotos)
Algunas. Oída
01/03/2013
Andújar
Grajilla Común
(Corvus monedula)
Algunas
01/03/2013
Embalse del Jándula
Chova Piquirroja
(Pyrrhocorax pyrrhocorax)
Pocas. Oída
01/03/2013
Carretera principal. Las Viñas
Estornino Negro
(Sturnus unicolor)
Algunos
01/03/2013
Las Viñas. Camino de La Lancha
Gorrión Común
(Passer domesticus)
Pocos. Oído
01/03/2013
Las Viñas. Camino de La Lancha y La Alcaparrosa
Pinzón Vulgar
(Fringilla coelebs coelebs)
Varios. Oído
01/03/2013
Las Viñas. Camino de La Lancha
Verdecillo Común
(Serinus serinus)
Vario. Oído
01/03/2013
Las Viñas. Carretera de la Cadena
Jilguero
(Carduelis carduelis)
Algunos. Oído
01/03/2013
Las Viñas
Picogordo
(Coccothraustes coccothraustes)
Pocos. Oído
01/03/2013
Las Viñas. Camino de La Lancha
Escribano Montesino
(Emberiza cia)
Pocos
01/03/2013
Camino del Pino
Triguero
(Miliaria calandra)
Pocos
01/03/2013
Las Viñas
Sapo Partero Ibérico
(Alytes cisternasii)
Varios (larvas)
01/03/2013
Las Viñas
Sapo de Espuelas
(Pelobates cultripes)
Pocos (larvas)
01/03/2013
Las Viñas
Sapo Corredor
(Epidalea calamita)
Muchos (huevos; larvas; 2 adultos)
01/03/2013
Las Viñas
Rana Verde Ibérica
(Pelophylax perezi)
Un ind. (adulto)