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martes, 21 de junio de 2016

SUBIDA A LOS LAVADEROS DE LA REINA, DESDE LA DEHESA DEL CAMARATE

     De nuestra estancia en Sierra Nevada, la jornada más significativa en lo que a observación de fauna se refiere, fue el día 13, cuando, guiados por Javier Plana, guía-interprete del Parque, y por David Sánchez, subimos hasta los Lavaderos de la Reina desde la Dehesa del Camarate. Y todavía fueron más observaciones de las que aquí cuento, pues he omitido la avifauna urbana, que pudimos ver desde que salimos de La Calahorra, así como por los pueblos por los que pasamos, tanto de ida como a la vuelta.

Mostajo en flor
     A pesar de su nombre, nada tiene que ver con un bosque aclarado de matorral y de suaves pendientes la Dehesa del Camarate, punto de quedada y lugar de inicio de nuestra ruta, una parte coche, la otra andando. Todo lo contrario, un frondoso bosque de mostajos, robles y cerezos, mezclados con las densidades de arces y majuelos que componen el sotobosque, trepa por la umbría del valle del Río Alhama, donde también se pueden encontrar algunos abedules junto al río, y hasta tejos en los lugares más secretos de este “Bosque Encantado”. Un exuberante vergel de cuyas entrañas se manifestaban sonoramente el chochín y la curruca capirotada, mientras por las ramas superiores se paseaba, cantando, el herrerillo común. Toda una joya botánica, conservada en su estado primigenio de las alteraciones humanas, y sin duda uno de los rincones más hermosos que atesora Sierra Nevada.



Tejo

     Hicimos algunas paradas a lo largo del trayecto, en algunos puntos significativos de la Dehesa del Camarate, donde nuestros guías acompañantes nos aportaban datos relevantes del lugar. En un tentadero, pues el nombre de Dehesa de esta finca ahora incorporada al Parque Nacional le viene porque criaban vacas bravas, de las que todavía quedan algunas, pudimos ver lavanderas blancas por el entorno, y en el cielo descubrir los cicleos de una pareja de águilas calzadas. La primera que vimos, de fase oscura, me desconcertó un poco hasta poder identificarla, despejándome todas las dudas al aparecer su conyugue, del morfo más habitual, el claro. A cierta altura ya, en otra parada donde el bosque se va aclarando paulatinamente, dejando entrever las verdes manchas de hierbazales, se elevó en el cielo una ruidosa congregación de chovas piquirrojas.

Chovas Piquirrojas, evolucionando en el azul cielo

     Dejamos los coches en la difusa frontera donde robles y mostajos van progresivamente desapareciendo, ganándole terreno los prados al arbolado. A lo lejos podía oírse el cuco, pero más cerca teníamos el cacareo de las urracas, revoloteando entre los escaramujos y majuelos. También entonaba su armoniosa estrofa la totovía. A nuestro alrededor se movían infinidad de mariposas, atraídas por el suelo empapado de aquellos prados montanos, donde la primavera aún vive su apogeo, resistiéndose a la inminente llegada del estío. Entre esos lepidópteros diurnos destacaba la vistosa Iphiclides podalirius que gratamente me sorprendió por su relativa abundancia.
     Nueve kilómetros de marcha a pie, principalmente ascendente, nos separaban hasta llegar a los Lavaderos de la Reina, paseo que discurría entre piornos almohadillados y enebros y sabinas rastreras, y en el que cruzamos por arroyos de aguas cristalinas que se precipitaban por los barrancos, alimentándose del deshielo en las rocosas cumbres donde todavía perduraba algo de nieve. No pasaron desapercibidos los buitres leonados a lo largo nuestra andanza, que aunque volaban altos eran bastante visibles, y al principio también se dejó ver alguna que otra tarabilla común. Interrumpimos la caminata para mirar a un grupo de jabalíes, avanzando entre los piornos y los enebros de una soleada ladera. Piara mixta en cuanto a la edad pues estaba compuesta por adultos, bermejos y rayones. Estampa inédita a mis ojos, pues acostumbrado a descubrirlos emboscados, me sorprendió verlos rompiendo monte entre esos arbustos de montaña, desprotegidos por completo de árboles.

Escribano Hortelano

     Pero mi atención fue captada por un pájaro que surgió casi simultáneamente que los jabalíes junto al camino y que volando paralelamente a este, se posó un poco más abajo, sobre un arbusto del borde. Volando de espaldas a nosotros, por las bandas blancas laterales de su cola, delató que se trataba de un emberizido. Por los tonos marrones, salpicado de negro, del dorso, pensé que sería un escribano montesino, pero al posarse al descubierto me llevé la grata sorpresa de poder comprobar que se trataba nada más y nada menos que de un escribano hortelano. Entonces caí en la cuenta que el sonido que se repetía en los alrededores era su monosilábico canto. Este ejemplar en concreto se mostró bastante confiado, y estuvo revoloteando a nuestro alrededor, posándose siempre en puntos bien visibles, y relativamente cercanos. Todo un lujo poder contemplar en tan buenas condiciones a este pájaro.

Una alfombra de diversas flores tapizaba el entorno del camino



Collalba Gris































     Las notas del escribano hortelano no cesaron de oírse por el área contigua al camino, y aunque lo seguíamos viendo cuando salía volando, se ocultaban de nuestra vista al posarse de nuevo. Se le suma con su incesante repertorio musical la alondra, y entre otros pájaros que pudimos ver por el camino aparecen las collalbas grises entre las rocas, al escalar cotas, y algún colirrojo tizón entre las grandes piedras por las que desfilaban algunos de los arroyos que atravesamos, recorridos por la lavandera cascadeña. Pudimos ver a pasar también por una de estas vaguadas por las que corrían los arroyos, otra piara de jabalíes. Entre la hierba de las orillas se desplazaban aceiteras (Berberomeloe majalis) de lustrosa capa negra brillante. En otros herbazales, también bastante húmedos, pero ya alejados de los arroyos, encontramos algún ejemplar de Eumigus monticola. Pasábamos junto a una sucesión de cascadas y saltos de agua del tramo alto del Río Maitena, cerca ya de las primeras nieves. En este abrupto paisaje vimos las primeras cabras monteses, resguardadas a la sobra de las grandes rocas.

Aceiteras
Eumigus monticola

La flor lila de Pinguicola nevadensis
     La primavera nos brindó la oportunidad de observar en flor algunas especies que salpicaban de color los verdes prados de montaña, como las azules gitanillas (Gentiana verna) o el amarillo cuernecillo (Lotus corniculatus glacialis/carpetanus), o las endémicas violetas (Viola crassiuscula) y la tiraña de Sierra Nevada (Pinguicula nevadensis). Y asociadas a ellas se dan multitud de insectos, como las mariquitas de los siete puntos (Coccinella septempunctata) y mariposas, entre ellas la moteada Issoria lathonia. En las pedreras aparecían cubriendo el suelo como blancos copos caídos, la estrella de las nieves (Plantago nivalis), también en flor.

Gentiana verna














Issoria lathonia

     Almorzamos junto al borreguil de una laguna de acorazonada forma. A nuestras espaldas, quedaban las oscuras y desnudas cimas de los Tajos Negros, cubiertos aún por blancas manchas de nieve. Durante la comida, y el descanso que allí hicimos, se acercaron algunas cabras, mientras otras se dejaron ver en la lejanía. De vez en cuando se levantaba un ingente bando de escandalosas chovas. Altos, también podíamos divisar a los buitres en vuelo. Y además se estuvo escuchando un rato el canto del bisbita campestre. Las chorreras y surgencias de agua en este antiguo circo glacial en el que nos hallamos por encima de los 2.600 metros de altitud, conforman los llamados Lavaderos de la Reina, que junto al deshielo en la falda norte de los Tajos Negros de Cobatillas originan la escorrentía que ve nacer al Río Maitena. Nuestra compañera Lorena aprovechó también el descanso para entrevistar a Javier, sobre el paraje en el que nos encontrábamos, y sobre Sierra Nevada en general.

Saltos de agua del tramo alto del Río Maitena. Al fondo, Tajos Negros de Cobatillas
Cabra Montés, hembra pastando en un prado de montaña

     Después de comer seguimos subiendo un poco más hasta llegar a la primera mancha de nieve, que sacó nuestro lado más infantil. Y como si estuviera confinado a la nieve, vimos allí a una de las reliquias glaciales de Sierra Nevada. Una pareja de acentores alpinos moviéndose por las rocas. De vuelta, siguiendo el cauce del río para disfrutar de la espectacularidad de sus saltos de agua, desmantelamos los restos de una corraleta que encontramos. Y haciendo honor a su nombre, en estos saltos de agua vimos de nuevo a un par de lavanderas de las cascadas.
     Los nueve kilómetros que nos quedaban de vuelta sobre nuestros pasos nos permitieron volver a ver collalbas grises, buitres y escribanos hortelanos, además de pardillos y un cernícalo vulgar que se suman a la lista de avistamientos. Las cabras monteses se mostraban más activas al atardecer, y se dejaron ver con más facilidad a nuestro regreso. Y de nuevo nos topamos con los jabalíes. Primero con una hembra que conducía ella sola a cuatro rayones, y que no deparó en nosotros, por lo que la vimos moverse tranquilamente por los piornales. Y después nos encontramos con otra piara mixta, que probablemente sería alguna de las que habíamos visto a la ida. Cerca ya de los coches, donde los arbustos tenían ya cierto porte, se nos cruzó un macho de cabra montés.

Jabalina, acompañada de sus rayones, entre piornos y enebros

     Pero nuestras observaciones continúan durante el trayecto de bajada por la Dehesa del Camarate, improvisando breves paradas. Una pequeña cabra montés que cruzó el camino, y otra manada de jabalíes avanzando por el robledal fueron los motivos. Además también pude ver a una pareja de oropéndolas en vuelo, cruzando un barranco de lado a lado. Y hasta una cierva para rematar nuestra visita, a las puertas de la Dehesa del Camarate, especie esta, introducida en algunas fincas aledañas a Sierra Nevada para su caza, por donde va colonizando poco a poco algunas áreas.

(*) Fotografías: gentileza de David Sánchez.                                                                              


Lista de Especies Observadas (Orden Sistemático):                                        

  • Jabalí (Sus scrofa)
  • Ciervo Rojo (Cervus elaphus)
  • Cabra Montés (Capra pyrenaica hispanica)
  • Buitre Leonado (Gyps fulvus)
  • Aguililla Calzada (Aquila pennata)
  • Cernícalo Vulgar (Falco tinnunculus)
  • Cuco Común (Cuculus canorus)
  • Alondra Común (Alauda arvensis)
  • Totovía (Lullula arborea)
  • Bisbita Campestre (Anthus campestris)
  • Lavandera Blanca (Motacilla alba alba)
  • Lavandera Cascadeña (Motacilla cinerea)
  • Chochín Común (Troglodytes troglodytes)
  • Acentor Alpino (Prunella collaris)
  • Colirrojo Tizón (Phoenicurus ochruros)
  • Tarabilla Europea (Saxicola rubicola)
  • Collalba Gris (Oenanthe oenanthe)
  • Curruca Capirotada (Sylvia atricapilla)
  • Herrerillo Común (Cyanistes caeruleus)
  • Oropéndola Europea (Oriolus oriolus)
  • Urraca (Pica pica melanotos)
  • Chova Piquirroja (Pyrrhocorax pyrrhocorax)
  • Pardillo Común (Carduelis cannabina)
  • Escribano Hortelano (Emberiza hortulana)

lunes, 1 de septiembre de 2014

VIVAQUEO EN SIERRA NEVADA

     Dos días después de la subida al Mulhacén, volvimos a su entorno el grupo de voluntarios de Eco Campus a continuar con nuestras labores, pero esta vez con el requerimiento de quedarnos a vivaquear en la montaña. Subir y bajar al alojamiento de Capileira a diario nos hubiera supuesto demasiado tiempo y esfuerzo, y la proporcional ineficiencia en el trabajo. Y aunque dura, supuso una vivencia incomparable para las personas que integramos el grupo. Pasar más de dos días enteros en un paisaje de aspecto lunar, que a primera vista parece inhóspito, envuelto en la inmensa soledad que trasmiten las altas cumbres cuando te detienes un momento y alzas la vista a los picos y collados que te rodean, es una experiencia única e inolvidable. Sentir el azote del sol durante el día, capaz de quemar aún cuando no calienta, sin sombras donde resguardarse, y que cuando se oculta el frío cala rápidamente, somete al cuerpo a un gran estrés por el mero hecho de estar allí. Preparamos todo meticulosamente el día de la partida, racionalizando alimentos y dosificando agua, que después del primer día, potabilizamos de la que cogíamos de las lagunas.

Ladera norte del Mulhacén (vista desde el Collado del Ciervo)

     Una vez que dejamos el coche en el Alto del Chorrillo (con la correspondiente autorización), emprendimos la marcha. Entre los numerosos saltamontes de alas azules (Oedipoda caerulescens) que escalan hasta estas altas cotas, aparecían ejemplares de la áptera chicharra de Sierra Nevada (Baetica ustulata), sobre todo machos, fácilmente reconocibles por la ausencia del largo tubo ovopositor que presentan las hembras en el extremo del abdomen. Las collalbas grises se desplazaban en vuelos rasantes de roca en roca. Vuelos más altos y largos hacían los pardillos, que a pesar de dejarse oír, eran complicados de llegar a ver. Los aviones roqueros podían verse más fácilmente en sus repetidas pasadas.

Hembra de Baetica ustulata



Macho de Baetica ustulata















     Nuestra primera ocupación fue seguir tapando veredillas y trochas entre una de las veredas principales de subida al Mulhacén por la vertiente oeste, y otra que sube al Collado del Ciervo. En lo alto del Collado del Ciervo comimos en compañía de una cabra y su chivo. Se acercan tanto las cabras (y también los zorros, que no llegamos a ver) en busca de los restos de comida que abandona la gente, o a que directamente le ofrezcan algo los montañeros y excursionistas, e incluso su atrevimiento las lleva a hurgar en las mochilas cuando su dueño se despista. Por supuesto no les dimos nada de comer, pues este comportamiento las está llevando a desnaturalizarse, a perder su instinto silvestre de supervivencia. Además, nuestros alimentos no siempre son apropiados para los animales silvestres. Además pudimos ver algún que otro buitre pasando rápidamente en vuelo de crucero, y unos vencejos reales. Eché de menos los prismáticos más de una vez, cuando vi rapaces que no pude identificar a simple vista, que no llevé conmigo para aligerar peso.

Hembra de cabra montés y su chivo

     Después de comer empezamos a descender hacia la Laguna de La Mosca, levantando hitos de piedra a lo largo del primer tramo de bajada. De vez en cuando aparecía sobre alguna piedra la rechoncha silueta del acentor alpino. No conseguimos finalizar, pues se nos echaban encima las horas, y debíamos llegar a la laguna antes de que oscureciera. En el verde borreguil que la rodea pastaban media docena de machos monteses cuando llegamos.

Laguna de La Mosca

     Nos arropamos, y cenamos a orillas de la laguna, en un lugar distinto donde dormimos, para evitar que se nos acercaran los zorros u otros animales. En plena oscuridad, bordeamos la laguna para dirigirnos al lugar donde pasaríamos la noche, no sin antes pararnos a contemplar el cielo estrellado reflejado en el espejo del agua. La ausencia de la luna nos brindó la posibilidad de observar un cielo nocturno sin igual desde nuestros sacos.

     Había algunas cabras a nuestro alrededor cuando despertamos. El acentor alpino asomaba entre las piedras, y el colirrojo tizón podía verse volar sobre las rocas de la pedrera de los alrededores de la laguna. Empleamos el día central de nuestra estancia en la montaña en eliminar las corraletas que impide el desarrollo del pastizal del borreguil de La Mosca, y en terminar, casi anocheciendo, de marcar con hitos la vereda que va al Collado del Ciervo.

El verde borreguil de La Mosca

     Además de basura, que por supuesto recogimos, al desmontar las corraletas aparecían bastantes escarabajos, arañas y opiniones. Menos numerosos resultaban cochinillas, escolopendras, ciempiés y milpiés. Todo este elenco de invertebrados es lo que sustenta a los acentores, collalbas y colirrojos que afanosamente se dedican a prospectar las rocas a estas altitudes. La chicharra de Sierra Nevada tampoco faltaba allí.


Timarcha sp.

     Almorzamos a orillas de La Mosca, y aprovechamos para potabilizar agua que corría en su zona de desagüe.
     Ya por la tarde, ascendiendo por la empinada vereda que sube al Collado del Ciervo, consigo ver el fugaz paso de tres pardillos a los que previamente había oído. Al detenerme unos momentos y mirar al aire, descubro semillas de diente de león flotando, que serán parte del sustento que el pardillo encuentra a estas alturas. Poco después el graznido de la chova llama mi atención, y al levantar la vista descubro a una ágil chova que parecía estar quitándose del alcance de un águila real que cicleaba sin aparentemente prestar demasiada atención al córvido. Y ajenos a todo esto, los aviones roqueros también volaban por allí.
     Descendimos hasta la Laguna de La Caldera al anochecer, donde cenamos y pasamos la noche a la intemperie.

     Desperté al oír el graznido de las chovas, y poco más tarde nos levantamos en compañía de unas cabras, como el día anterior. A diferencia de La Mosca, La Caldera no tiene borreguil en sus inmediaciones, si no que es una pedrera. No obstante, desmontamos las corraletas que están a menos de 50 metros de la orilla, como está previsto, y seguimos recogiendo basura. Por el pedregal se movía el colirrojo.
     Otra diferencia, es que La Caldera es totalmente estanca, sin desagüe, y aunque extrajimos agua para potabilizar, lo descartamos por la presencia de pequeños seres macroscópicos similares a pulgas de agua y gusanos. Aprendimos así el valor que tiene el recurso del agua, administrando nuestras últimas reservas para poder echar el día.

Laguna de La Caldera

     Almorzamos en el refugio de La Caldera, valorando así lo que es tener una sombra donde cobijarse en medio de tan asolado terreno. Cogimos la vereda arriba del Mulhacén para terminar de cerrar las últimas trochas. Alguna que otra collalba gris se dejaba ver por allí, y mientras tanto los aviones roqueros iban y venían. Seguimos con el levantamiento de un hito caído en otra de las veredas que asciende al Mulhacén por su lado oeste. Y por fin terminamos eliminando una corraleta del borreguil de la ahora seca Laguna de Majano.
     Con la satisfacción por haber completado todo el trabajo previsto, nos felicitamos por ello, y sin mucha demora, cogimos con ganas a pesar del cansancio el camino de regreso al coche. Durante la caminata pudimos ver más collalbas, y unas alondras más abajo, donde el pastizal ya alcanza cierto porte, destacando sobre las rocas. Las negras chicharras de Sierra Nevada y los pequeños saltamontes de alas azules también se veían fácilmente. Una vez que bebimos y nos refrescamos con el agua que había en el coche, nos montamos para volver. Antes de entrar en piso ocupado por el pinar, pude identificar unos cernícalos que parecían estar cazando en grupo en una despejada ladera. Posiblemente se estarían cebando con los montaraces ortópteros.

(*) Fotografías: gentileza de Mabel Roldán.


Lista de Especies Observadas (Orden Sistemático):

  • Cabra Montés (Capra pyrenaica hispanica)
  • Buitre Leonado (Gyps fulvus)
  • Águila Real (Aquila chrysaetos)
  • Cernícalo Vulgar (Falco tinnunculus)
  • Vencejo Real (Tachymarptis melba)
  • Alondra Común (Alauda arvensis)
  • Avión Roquero (Ptyonoprogne rupestris)
  • Acentor Alpino (Prunella collaris)
  • Colirrojo Tizón (Phoenicurus ochruros)
  • Collalba Gris (Oenanthe oenanthe)
  • Chova Piquirroja (Pyrrhocorax pyrrhocorax)
  • Pardillo Común (Carduelis cannabina)

domingo, 31 de agosto de 2014

SUBIDA AL MULHACÉN

     Hoy ha finalizado un Campo de Voluntariado Ambiental al que he asistido durante los últimos días de Agosto, organizado por Eco Campus y Amigos de la Tierra. A pesar de solo ofertarse 6 plazas, el Campo me ha servido para coincidir con Fran Checa un año después de conocernos en otro Voluntariado y quien me ha acompañado en el viaje desde Andújar, y reencontrarme con Fran Silva después de más de un año sin vernos, así como conocer a personas tan interesantes como Hada, Álvaro, Mabel y Pedro, el monitor, quien metódicamente tenía todo organizado. ¡Una compañía inmejorable!
    El pasado día 24 de Agosto coronamos la montaña más alta de la Península Ibérica, la cota de 3.482 metros del Mulhacén. Pero no subimos a la cima haciendo una relajada excursión, si no realizando parte del trabajo del Campo, junto con los miembros de la Red de Voluntariado Ambiental del Parque Nacional y Natural de Sierra Nevada.

Cumbre del Veleta



Hembra de Cabra Montés































     Pero empecemos por el principio. Partimos en coche después de prepararlo todo desde Capileira, donde todas las mañanas nos amenizaba el carbonero con su estribillo musical. Los pisos de vegetación se sucedían rápidamente durante el camino a medida que ascendíamos. Del bosque mediterráneo compuesto por encinas y robles del entorno de los pueblos de La Alpujarra, pasamos al de pinos resineros y silvestres, donde habitaban los pinzones, procedentes en su mayor parte de repoblaciones forestales, y torturados los que escalan mayores cotas por las duras condiciones de la montaña, antes de dar paso a los enebros que se arrastran entre las piedras y a los piornos. Desde este piso de vegetación de porte rastrero, sobrevolado por los buitres, emprendimos la caminata. Poco a poco las rocas destacaban más sobre el paisaje que la pocas plantas que disminuían con la altitud. De vez en cuando, entre las piedras descubríamos alguna collalba gris. Más adelante vimos algunas cabras, y localizamos a unos pocos pardillos mediante su canto.

Los Lagunillos

Estrella de las Nieves
(Plantago nivalis)
     Tras algo más de dos horas de caminata llegamos al Refugio de La Caldera, y un poco más adelante a la laguna glacial del mismo nombre, y que presta su nombre al refugio. Por encima de los 3.000 metros aparecía la estrella de las nieves, emblema del Parque Nacional y Natural de Sierra Nevada, y que como copos de nieve, emblanquece el suelo en verano. En las inmediaciones del refugio nos alcanzaron los voluntarios de la Red del Parque Nacional y Natural de Sierra Nevada entre los cuales estaba Mariano Sevilla, a quien conocí el pasado mes de Mayo en la Sierra de Cazorla. Venían acompañados por Javier y Antonio, personal del Parque que estuvieron ayudándonos en nuestras labores.
     Piedra a piedra, eliminamos dos corraletas del entorno de la Laguna de La Caldera, y otras dos del borreguil próximo al refugio. Las corraletas son unas construcciones de forma circular hechas con piedras por los montañeros para vivaquear. El problema ambiental que tienen es que al hacerse sobre los borreguiles, o prados que crecen en torno a las lagunas glaciares, acaban asfixiando a las especies endémicas de pastos que dejan de crecer. Además, donde pone el pie el ser humano deja algo más que la huella de su zapato, y conforme desmontábamos las corraletas, aparecían restos de basura (latas, vidrios y papeles).


Laguna de La Caldera

Amapola de Sierra Nevada
(Papaver lapeyrousianum)
     Tras un descanso para almorzar, empezamos la subida al Mulhacén, marcando la vereda principal y cerrando trochas, para evitar que los excursionistas atajen por donde les venga en gana. Perseguíamos con esto una doble finalidad, por un lado evitar la erosión de la montaña y el deterioro de vegetación endémica, como la escasa amapola de Sierra Nevada, por el pisoteo de la gente que sube a la montaña por cualquier parte, y por otro la seguridad de las personas, que si se conducen por el camino correctamente marcado se disminuye el riesgo de perdida en condiciones meteorológicas adversas. Aprovechando estos momentos en los que nos deteníamos a cerrar veredillas y señalizar el camino a seguir, era posible ver a los aviones roqueros volando sobre la pedrera. El duro camino a la cima cada vez se hacía más empinado. Una pareja de chovas voló con toda facilidad por encima de la cumbre que a veces parecía inalcanzable.
     Pero al final, con esfuerzo, todo el grupo consiguió llegar a la cima, e íbamos sentándonos sobre las rocas para recuperar el aire y comer tranquilamente. Pronto nos llamó la atención a Fran Silva y a mí lo confiados que se mostraban los acentores alpinos que se acercaban y pululaban entre nosotros con toda tranquilidad. Entre los resquicios de las piedras, Álvaro descubrió al topillo nival que estaba delante de nosotros, y que durante sus prospecciones conseguimos ver Fran Checa y yo. En la cima del Mulhacén continuó el trabajo de limpieza de basura, y de “ofrendas“ que la romería de gente que desfila hasta el techo de la península deja allí. Estando allí también se acercaron unas cabras.
     Antes de que siguiera avanzando la tarde, bajamos por otra vereda, de pendiente menos acusada. Conseguimos ver unos machos monteses, más esquivos que las hembras y los chivos, y algunas chovas más. Recorriendo la pista forestal de vuelta a Capileira, pudimos ver un cernícalo. A los dos días regresamos al entorno del Mulhacén, para vivaquear y proseguir con nuestras actividades del Voluntariado.

(*) Fotografías: gentileza de Mabel Roldán.


Lista de Especies Observadas (Orden Sistemático):

  • Topillo Nival (Chionomys nivalis)
  • Cabra Montés (Capra pyrenaica hispanica)
  • Buitre Leonado (Gyps fulvus)
  • Cernícalo Vulgar (Falco tinnunculus)
  • Avión Roquero (Ptyonoprogne rupestris)
  • Acentor Alpino (Prunella collaris)
  • Collalba Gris (Oenanthe oenanthe)
  • Carbonero Común (Parus major)
  • Chova Piquirroja (Pyrrhocorax pyrrhocorax)
  • Pinzón Vulgar (Fringilla coelebs coelebs)
  • Pardillo Común (Carduelis cannabina)

jueves, 3 de marzo de 2011

VISITA A LA FERIA INTERNACIONAL DE ORNITOLOGÍA (FIO)

     Este fin de semana, con motivo de la celebración de la Feria Internacional de Ornitología (FIO) en Villarreal de San Carlos (Monfragüe), y aprovechando el puente del Día de Andalucía, he estado con Víctor y Maribel, visitando la feria, el Parque Nacional de Monfragüe y recorriendo tierras extremeñas. Hemos estado alojados tres días en el pueblo vecino de Torrejón el Rubio.

     El sábado (26 de Febrero) quedamos en las afueras de Córdoba (Torreblanca), en donde me recogieron, y empezó nuestro viaje. No fuimos directamente hasta Torrejón, si no que nos dedicamos la primera parte del día a recorrer la Comarca de la Serena. Subiendo por el Valle de los Pedroches, hasta Alcaracejos, se nos cruzaron rabilargos, y en las praderas de las dehesas próximas, pudimos ver algunos conejos y unos pocos zorzales. A partir de Hinojosa del Duque empezamos a ver las primeras cigüeñas blancas, y además un par de grullas en una dehesa cercana a la carretera. También podíamos ver pájaros como estorninos, trigueros y cogujadas a lo largo del camino.
     En Cabeza del Buey tiramos en dirección hacía Puebla de Alcocer cruzando la Comarca y el Embalse de la Serena. En este tramo vimos unos pocos conejos y más cigüeñas blancas, además de cernícalos vulgares y algunos primillas. Antes de llegar a Puebla de Alcocer, donde subimos al castillo, hicimos una parada en el Embalse de la Serena. Los aviones comunes y las palomas bravías, resultaban fáciles de ver, pues nidifican bajo el puente que cruza el pantano, mientras las lavanderas blancas y las cogujadas montesinas se dejaban escuchar, alguna se aventuraba a posarse en el asfalto de la carretera. En el entorno del Castillo de Puebla de Alcocer, situado en la cima de un rocoso monte desde el que se domina todo el valle y los Embalses de la Serena, del Zújar y de Orellana, fue fácil ver roqueros solitarios y collalbas negras, aves siempre ligadas a las rocas, y aunque eran las más atractivas de observar no eran las únicas, pues los gorriones aprovechaban los huecos del castillo para instalar sus nidos. Además, en las inmediaciones, se dejaron ver algunos jilgueros y un carbonero, mientras en el cielo se recortaba la silueta de un milano real. Cuando bajamos, sin haber abandonado aún el pueblo, nos detuvimos a observar unos nidos de cigüeñas en unas ruinas próximas, en las que además habitaban las grajillas y las sobrevolaban una pareja de cernícalos primillas.


Cigüeñas Blancas o Comunes.

     Apenas acabábamos de salir de Puebla de Alcocer con dirección a Casas de Don Pedro, y contemplamos un par de cuantiosas agrupaciones de cigüeñas en paso, evolucionando en círculos en el aire, buscando las corrientes térmicas ascendentes sobre la pradera. Poco más adelante vimos algunos buitres leonados volando, mientras un par de ellos estaban posados en los postes de la carretera. También vimos algunas cogujadas, trigueros y tarabillas.
     De Casas de Don Pedro fuimos hasta Trujillo, pasando por Madrigalejo y Zorita. Pasamos por campos anegados en los que se encontraban algunas gaviotas reidoras, todavía en plumaje invernal, y sobre los que surcaron los cielos dos bandos de grullas, en su habitual formación en V. También una garza real, algunas garcetas comunes y varias garcillas bueyeras se observaban por aquellos parajes inundados. Tampoco faltaban por allí las cigüeñas, los cernícalos y un ratonero que utilizaba el esqueleto de un eucalipto como atalaya.
     Después de comer en Trujillo, en una terraza, desde la que además de los monumentos de la Plaza Mayor, contemplábamos las cigüeñas en sus gigantescos nidos, grajillas, cernícalos primillas y gorriones, tiramos hacía Torrejón el Rubio. Habíamos abandonado los páramos abiertos y empezábamos a adentrarnos en las dehesas de los alrededores de Monfragüe. Las enormes siluetas de los buitres leonados comenzaban a hacer acto de presencia. A nuestro paso por la carretera se nos cruzaban urracas y rabilargos, mientras que en los alambres de las vallas próximas, o en los hilos de telégrafo paralelos a la carretera, se veían trigueros y tórtolas turcas. En las albercas de las dehesas, construidas artificialmente como abrevaderos para el ganado, eran utilizadas por garzas, garcetas y garcillas como lugar para cazar alguna culebra, o algún batracio o sus larvas, ya que la naturalización de estos estanques, permitía a los anfibios emplearlos a modo de charcas donde reproducirse. También pudimos ver un milano real posado en un poste, además de algunas tarabillas y lavanderas.
     Llegamos a Torrejón, y tras dejar nuestro equipaje en el apartamento, seguimos nuestra ruta que nos llevó hasta el Castillo de Monfragüe. Saliendo del pueblo, ya era posible contemplar una concentración de buitres, planeando en el aire, describiendo una elipse ascendente. Desde lo más alto del castillo, la vista era espléndida, con las cumbres nevadas de la Sierra de Gredos al fondo. Más buitres, por encima y por debajo de nuestra posición, en vuelo y posados en los paredones rocosos del Salto del Gitano. Allí me encontré con Miguel Ángel Díaz, y mientras hablaba con él, apareció un alimoche adulto. En el Río Tajo, al fondo, bajo nuestros pies, se distinguían unos pocos cormoranes, mientras dos chovas piquirrojas, volaban por los alrededores del castillo. Cuando bajamos nos encontramos con David, y tuve la ocasión de conocer a José Luis Ojeda. Mientras charlaba con ellos descubrí en la lejanía una pareja de cigüeñas negras, volando entre buitres. Y mientras bajábamos caminando, para recoger el coche, entre los encinares de la falda de la montaña donde se asienta el castillo, nos acompañaron arrendajos, herrerillos, pinzones y un alarmado mirlo.

Buitres Leonados o Comunes.

Vista del Río Tajo desde el Castillo de Monfragüe.

     En la casa donde estuvimos hospedados en Torrejón el Rubio, teníamos una pareja de golondrinas comunes, que siempre encontrábamos en la entrada, y en un campo que había en las inmediaciones siempre había algún triguero.

     El día siguiente, el último de la FIO, nos acercamos a Villarreal de San Carlos para ver los expositores de la feria y apuntarnos a una excursión. Antes de montarnos en el coche, yo ya estaba observando las golondrinas y los gorriones y escuchando a las cogujadas y a los trigueros en las inmediaciones de la casa. Antes de salir de Torrejón también vimos algunos aviones comunes y estorninos, y varios buitres en el tramo hasta llegar a Villarreal.

Pareja de Golondrinas Comunes. El macho se distingue facilmente de la
hembra por su cola más larga.

     Además de los puestos de la feria, por el pequeño pueblo era posible observar gorriones, golondrinas, estorninos, colirrojos tizones, lavanderas blancas y cogujadas, y de vez en cuando era sobrevolado por los buitres, a menudo leonados, pero en un par de ocasiones pude llegar a observar al buitre negro.
     Como la excursión a la que nos apuntamos no salía hasta las 16.00, aprovechamos para dar un pequeño paseo senderista por el Huerto del Ojaranzo donde se halla el Almez de Lugar Nuevo (u ojaranzo, como llaman a esta especie en la zona), declarado árbol singular por su enorme tamaño. Pero antes de iniciar esta ruta no detuvimos en un pozo, del que nos llamó la atención el canto de las ranas, pues además de la rana común también croaban ranitas meridionales. Con un poco de paciencia acabamos descubriendo a dos ejemplares entre la hierba y las lentejas de agua.

Ranita Meridional

     En la pequeña ruta circular del Huerto del Ojaranzo, bajo la espesura de encinas y alcornoques llegamos a ver un petirrojo, algunos pinzones, herrerillos, mirlos y hasta una hembra de reyezuelo listado revoloteando entre las ramas de una encina por la que trepaban unas zarzas. En los claros entre las copas vimos más buitres.
     A regresar, me volví a asomar al pozo donde se apresuraban a ocultarse las ranas. En esta ocasión no pude ver a las ranitas meridionales, pero sí a una sigilosa culebra viperina que, desde la orilla, se apresuraba a sumergirse en las aguas del pozo. Por el pequeño arroyo que discurría cercano al pozo, y por el que me dediqué a pasear mientras subía al pueblo, también se escuchaba a mi paso, el sonido de las ranas al saltar al agua.
     Tras comer en Villarreal, comenzamos nuestra ruta guiada por Monfragüe, parando en lugares emblemáticos del parque y en sitios estratégicos donde observar fauna silvestre. Aunque no era el día más idóneo para estar por allí debido a la gran cantidad de gente que había, tuvimos bastante suerte en nuestras observaciones. Dos curiosidades interesantes que aprendí fueron sobre el origen etimológico latino de Monfragüe, que significa monte frondoso, y el nombre morisco que recibía el Río Tajo, que significa abismo. Ello nos da idea de la espesura de las agrestes serranías que encontrarían los romanos cuando llegaran al norte de la actual Extremadura, y la bravura de un río, hoy domesticado por el hombre a base de embalses y trasvases, con la que se encontraron los musulmanes.
     Paramos en la desembocadura del Tiétar en el Tajo, desde donde aún se observa parte de esa gran mancha de monte mediterráneo que constituye Monfragüe, y que estuvo a punto de ser sustituida por eucaliptos en tiempos recientes. Después, nos detuvimos en las buitreras próximas al Embalse del Tiétar, donde estuvimos viendo ejemplares juveniles y adultos de buitre leonado, así como hembras incubando su único huevo en los nidos del cortado rocoso. Más adelante hicimos un alto para observar un caso poco frecuente de un buitre leonado incubando en un nido de buitre negro sobre alcornoque. Según nos explicaron, este comportamiento se debe al calendario reproductor del buitre leonado, más temprano que el del buitre negro, y que al no encontrar un sitio adecuado donde nidificar, usurpó la gran plataforma de su pariente. Desde este punto también conseguimos ver un águila culebrera recién llegada de sus cuarteles de invernada en África. A continuación volvimos a detenernos en un meandro del Río Tiétar desde donde conseguimos observar una pareja de buitre negro llegando a su nido. Además también logramos ver una garza real, algunos cormoranes y escuchar un martín pescador. Y por último paramos frente a una escalpada pared rocosa, de la que nos separaba el Río Tiétar, en la que también se asienta una buitrera. Pero lo más atractivo de esta parada no eran los buitres, pues desde aquí conseguimos ver el nido ocupado por la pareja de cigüeña negra, al que más tarde se acercó un tercer individuo, dejando escuchar un agudo silbido que en nada recuerda al crotoreo de la cigüeña blanca. También aquí conseguimos ver al búho real, apostado en su nido, oculto en una pequeña oquedad rocosa. Y para finalizar el espectáculo que teníamos delante, vinieron una pareja de cuervos, que nos dejaron oír su ronca voz al graznar.

Cormoranes Grandes, en el Río Tiétar

Meandro del Río Tiétar

     Cuando regresamos a Villarreal, y tras despedirnos de nuestro guía, volvimos hacía Torrejón desde donde fuimos hasta el Miravete (839 m). Por el camino, a través de las dehesas del entorno de Monfragüe, era fácil descubrir tórtolas turcas, trigueros, urracas, rabilargos y buitres. En una pequeña alberca también vimos una garceta común. Subiendo al Miravete, vimos algunos pinzones. Estando en la cima pasaron algunos buitres de cerca, pero más me distrajo observar una pareja de escribanos montesinos que picoteaban en el suelo, al lado de una retama.

Vista desde el Pico Miravete

     Antes de que anocheciese, tiramos hacía Trujillo, donde estuvimos cenando y bailando. Después dimos una vuelta nocturna por el pueblo que nos llevó a subir al castillo. En este paseo, pudimos ver las cigüeñas comunes descansando en sus nidos. De vuelta a Torrejón tan solo se nos cruzó un ratón.

Atardecer en Monfragüe

     Lunes, la tranquilidad volvía por fin a Monfragüe tras un ajetreado y bullicioso fin de semana, pero mis compañeros de viaje prefirieron hacer una ruta que nos llevo a recorrer el norte de Cáceres (Sierra de Gata y Las Hurdes) y el sur de Salamanca (Peña de Francia y Las Batuecas).
     Como todas las mañanas, no faltaba la pareja de golondrinas al salir de los apartamentos, ni los trigueros ni las cogujadas en el campo próximo a la casa. Igualmente se veían los gorriones, los aviones y los estorninos por el pueblo. Ese día estaba cerrada la cafetería del hotel donde habíamos desayunado el día anterior, así que paramos en Villarreal de San Carlos, ya que nos pillaba de paso. En este trayecto, como los demás días, buitres, muchos leonados y uno negro, pero no hicimos una parada hasta llegar al Salto del Gitano, donde solo vimos leonados, aunque también llegamos a ver una cigüeña negra.

Salto del Gitano

     Antes de llegar a Plasencia nos desviamos dirección a Coria y Meraleja, atravesando campos y espacios abiertos y cruzando los ríos Alagón y Arbago. Por estos páramos vimos bastantes cigüeñas y algunas garcillas. Entre las rapaces que vimos están un ratonero posado en un poste, al lado de la carretera y un alimoche volando sobre nosotros, además de algunos cernícalos. Tampoco faltaron por aquí pequeños pájaros como estorninos, lavanderas blancas, jilgueros, tarabillas, trigueros y cogujadas.
     Entre Perales del Puerto (localidad, a 441m) y el Puerto de Perales (puerto de montaña, a 910 m), antes de adentrarnos en la Sierra de Gata, paramos en un río llamado Rivera de Acebo. En el entorno de este río, con el bosque de galería todavía desnudo, delataron su presencia carboneros, herrerillos, pinzones y verdecillos, mientras en la hiedra que trepaba por los pilares del pequeño puente, entraban y salían gorriones. Y en el mismo río pude ver a la lavandera cascadeña, pero me detuve bajo el puente a escuchar el canto del chochín, que acabó saliendo de la espesura de la parte baja de la hiedra. Así mismo descubrí un excremento de nutria en el muro de una pequeña presa del río.

Rivera de Acebo

     Reanudamos nuestra marcha, ascendente, adentrándonos en los pinares de la Sierra de Gata. Antes de pasar la frontera entre Extremadura (Cáceres) y Castilla y León (Salamanca) en el Puerto de Perales, vimos algunas palomas torcaces, y un ratonero cicleando en un claro del pinar. A continuación tomamos un desvío hacía el suroeste, que nos llevó a pasar por Villamiel y Hoyos, otra vez en la provincia de Cáceres, cerca de la frontera con Portugal. Del pinar pasamos al robledal, todavía sin hojas, y con el suelo tapizado por un denso brezal. En este rodeo en el que volvimos a salir a la carretera de Perales del Puerto, vimos un milano real y un ratonero. En Villamiel tomamos un descanso y subimos expresamente al pueblo y en la plaza donde paramos un momento, buscando una vista panorámica, vimos gorriones y oímos pardillos.
     Al llegar al cruce en La Fatela, nos dirigimos hacía las Hurdes, rumbo noreste, pasando por Pinofranqueado y Caminomorisco, donde paramos a comer. Después nos pusimos de nuevo en marcha, pasando por un pinar que fue pasto de las llamas en un incendio forestal. Por esta zona pudimos ver un gavilán evolucionando en el aire. Nuestra ruta nos llevó de nuevo a la provincia de Salamanca, subiendo por la tortuosa carretera hasta el Puerto de las Batuecas (1.250 m). El paisaje era rocoso y escalpado, con vistas espectaculares. El bosque que dominaba las laderas montañosas era pinar fundamentalmente, y sobre las cumbres volaban algunos buitres leonados.
     Llegamos hasta La Alberca y de ahí fuimos hasta la Peña de Francia (1.723 m). Tanto en la subida con en la bajada se nos cruzaron varios pinzones, a la altura del Paso de los Lobos (1.499 m). A pesar del soleado día, el tiempo era gélido, como así lo atestiguaba la presencia de nieve en los alrededores del monasterio, en la cima de la montaña. Algunos buitres leonados pasaban volando cerca pero lo que llamó mi atención fue el suave canto de un pájaro. Me asomé con cuidado, tras un muro de piedra, y pude comprobar que se trataba de un acentor alpino que estaba picoteando en una minúscula pradera, entre rocas Me acerqué con cautela, para poder verlo más de cerca, y el ave permaneció tranquila, lo que me permitió observarlo con detenimiento.

Cumbres nevadas de la Sierra de Béjar, vistas desde la Peña de Francia

     Después volvimos a La Alberca, y tras una breve visita continuamos nuestro viaje en dirección a Sotoserrano. En los robledales del camino conseguimos ver un cuervo, que vino a posarse en una rama cercana a la carretera, y en mirador en el que paramos, desde el que se contemplaban las cumbres nevadas de la Sierra de Béjar, yo estuve viendo unos herrerillos que pululaban en las inmediaciones. Volvimos a cruzar el Río Alagón, y acto seguido el Río Cuerpo de Hombre, muy cerca de la desembocadura de este último en aquel. A lo largo del camino, vimos algunos buitres más, y además un par de ratoneros.
     Antes de llegar a Béjar, nos incorporamos a la carretera con destino a Plasencia, en donde paramos a cenar. Con las últimas horas de la tarde, solo vimos algunas cigüeñas por las dehesas del norte de Cáceres, y un mirlo al entrar en Plasencia. Y ya de noche, tras haber cenar, regresamos a Torrejón, y aunque pasamos por Monfragüe, no se nos cruzó ningún animal.

     Nuestro último día de viaje juntos (1 de Marzo), fue el regreso hasta Córdoba, pero al igual que cuando veníamos, tampoco volvimos directamente. Como en los días restantes, el último no fue una excepción, y al salir del apartamento teníamos por allí a la pareja de golondrinas, a los trigueros y las cogujadas en el campo próximo, y a los gorriones, estorninos y aviones por el pueblo.
     En las dehesas que bordean Monfragüe, entre Torrejón el Rubio y Trujillo, vimos trigueros, cogujadas, una tórtola común y algunas turcas, urracas, un ratonero, un milano real y buitres leonados. A partir de Trujillo volvíamos a los páramos esteparios, haciendo el camino inverso a la ida hasta Casas de Don Pedro, donde seguimos hacía Almadén, en lugar de tirar hacía el sur, por Talarrubias y Puebla de Alcocer. Las cigüeñas blancas y los cernícalos, varios comunes pero también algún primilla, fueron aves que vimos en general a lo largo de este trayecto, además de cogujadas, y algunas tarabillas y lavanderas. Pero antes, entre Trujillo y Zorita, a la altura de Madroñera, vimos tres milanos reales, un bando de jilgueros y una garduña atropellada. En los campos encharcados entre Zorita y Madrigalejos vimos cigüeñas, garcillas, avefrías y gaviotas,  y en una especie de pequeño estanque había una pareja de ánades reales y un zampullín. Pero lo mejor de este tramo fue sin duda un bando de siete avutardas que, volando a baja altura, se nos cruzaron mientras marchábamos por la carretera. Pero la única parada que hicimos en este tramo fue en el Embalse de Sierra Brava, donde solo había una gaviota reidora y se oía a la cogujada común y al jilguero, aunque saliendo del Embalse para incorporarnos de nuevo a la carretera, también vimos una pareja de cernícalos.
     Antes de llegar a Almadén, donde tomamos un descanso, hicimos otra parada en el Embalse de García Sola. En las roquedos de los alrededores descubrí algunos buitres, y en las rocas que emergían sobre la superficie de las aguas del pantano había cormoranes tomando el sol. De Almadén salimos con dirección a El Viso, y de ahí llegamos hasta Alcaracejos, donde otra vez cogimos el camino inverso a la ida. Por el Valle de los Pedroches volvimos a ver a los abundantes rabilargos y un ratonero. Finalmente llegamos a Córdoba (Torreblanca), y tras despedirnos, cada uno siguió su camino.


(*) Fotografías: gentileza de Víctor Revuelta.

FECHA
LUGAR
ESPECIE
OBSERVACIÓN
26/02/2011
Valle de los Pedroches. Comarca de la Serena
Conejo Europeo
(Oryctolagus cuniculus algirus)
Pocos
26/02/2011
Monfragüe (Río Tajo)
Cormorán Grande
(Phalacrocorax carbo)
Pocos
26/02/2011
Prov. Cáceres. Estribaciones de Monfragüe
Garcilla Bueyera
(Bubulcus ibis)
Varias
26/02/2011
Prov. Cáceres. Estribaciones de Monfragüe
Garceta Común
(Egretta garzetta)
Pocas
26/02/2011
Prov. Cáceres. Estribaciones de Monfragüe
Garza Real
(Ardea cinerea)
Pocas
26/02/2011
Prov. Córdoba, Badajoz y Cáceres
Cigüeña Blanca
(Ciconia ciconia)
Muchas. Oídas
26/02/2011
Monfragüe
Cigüeña Negra
(Ciconia nigra)
Una pareja
26/02/2011
Puebla de Alcocer. Monfragüe
Milano Real
(Milvus milvus)
2 inds. total
26/02/2011
Monfragüe
Alimoche Común
(Neophron percnopterus)
Un adulto
26/02/2011
Prov. Cáceres. Monfragüe
Buitre Leonado
(Gyps fulvus)
Muchos
26/02/2011
Estribaciones de Monfragüe
Busardo Ratonero
(Buteo buteo)
Un ind.
26/02/2011
Prov. Badajoz y Cáceres
Cernícalo Vulgar
(Falco tinnunculus)
Bastantes
26/02/2011
Prov. Badajoz y Cáceres
Cernícalo Primilla
(Falco naumanni)
Algunos
26/02/2011
Hinojosa del Duque. Madrigalejos
Grulla Común
(Grus grus)
Algunas
26/02/2011
Madrigalejos
Gaviota Reidora
(Chroicocephalus ridibundus)
Pocas
26/02/2011
Embalse de la Serena
Paloma Bravía
(Columba livia)
Algunas
26/02/2011
Estribaciones de Monfragüe
Tórtola Turca
(Streptopelia decaocto)
Algunas
26/02/2011
Prov. Córdoba, Badajoz y Cáceres
Cogujada Común
(Galerida cristata)
Varias. Oídas
26/02/2011
Embalse de la Serena
Cogujada Montesina
(Galerida theklae)
Pocas. Oídas
26/02/2011
Torrejón el Rubio
Golondrina Común
(Hirundo rustica)
Una pareja
26/02/2011
Embalse de la Serena
Avión Común
(Delichon urbicum)
Varios. Oídos
26/02/2011
Comarca de la Serena. Estribaciones de Monfragüe
Lavandera Blanca
(Motacilla alba alba)
Algunas
26/02/2011
Comarca de la Serena. Estribaciones de Monfragüe
Tarabilla Común
(Saxicola torquatus rubicola)
Pocas
26/02/2011
Puebla de Alcocer
Collalba Negra
(Oenanthe leucura)
Algunas
26/02/2011
Puebla de Alcocer
Roquero Solitario
(Monticola solitarius)
Pocos
26/02/2011
Monfragüe
Mirlo Común
(Turdus merula)
Un ind. Oído
26/02/2011
Valle de los Pedroches
Zorzal Charlo
(Turdus viscivorus)
Pocos
26/02/2011
Puebla de Alcocer
Carbonero Común
(Parus major)
Un ind. Oído
26/02/2011
Monfragüe
Herrerillo Común
(Cyanistes caeruleus)
Pocos. Oídos
26/02/2011
Monfragüe
Arrendajo Común
(Glandarius garrulus)
Pocos
26/02/2011
Valle de los Pedroches. Estribaciones de Monfragüe
Rabilargo Ibérico
(Cyanopica cooki)
Bastantes
26/02/2011
Estribaciones de Monfragüe
Urraca
(Pica pica melanotos)
Algunas
26/02/2011
Puebla de Alcocer. Trujillo
Grajilla Común
(Corvus monedula)
Algunas
26/02/2011
Monfragüe
Chova Piquirroja
(Pyrrhocorax pyrrhocorax)
Una pareja
26/02/2011
Prov. Córdoba, Badajoz y Cáceres
Estornino Negro
(Sturnus unicolor)
Varios
26/02/2011
Puebla de Alcocer. Trujillo
Gorrión Común
(Passer domesticus)
Algunos
26/02/2011
Monfragüe
Pinzón Vulgar
(Fringilla coelebs coelebs)
Pocos
26/02/2011
Prov. Badajoz y Cáceres
Jilguero
(Carduelis carduelis)
Algunos
26/02/2011
Prov. Córdoba, Badajoz y Cáceres
Triguero
(Miliaria calandra)
Bastantes
27/02/2011
Estribaciones de Monfragüe
Ratón de Campo
(Apodemus sylvaticus)
Un ind.
27/02/2011
Monfragüe (Río Tiétar)
Cormorán Grande
(Phalacrocorax carbo)
Algunos
27/02/2011
Estribaciones de Monfragüe
Garceta Común
(Egretta garzetta)
Un ind.
27/02/2011
Monfragüe (Río Tiétar)
Garza Real
(Ardea cinerea)
Un ind.
27/02/2011
Trujillo
Cigüeña Blanca
(Ciconia ciconia)
Algunas
27/02/2011
Monfragüe
Cigüeña Negra
(Ciconia nigra)
3 inds. Oída
27/02/2011
Monfragüe. Estribaciones de Monfragüe
Buitre Leonado
(Gyps fulvus)
Varios
27/02/2011
Monfragüe
Buitre Negro
(Aegypius monachus)
4 inds. total
27/02/2011
Monfragüe
Culebrera Europea
(Circaetus gallicus)
Un ind.
27/02/2011
Estribaciones de Monfragüe
Tórtola Turca
(Streptopelia decaocto)
Algunas
27/02/2011
Monfragüe
Búho Real
(Bubo bubo)
Un ind.
27/02/2011
Torrejón el Rubio. Villarreal de San Carlos
Cogujada Común
(Galerida cristata)
Pocas
27/02/2011
Torrejón el Rubio. Villarreal de San Carlos
Golondrina Común
(Hirundo rustica)
Algunas
27/02/2011
Torrejón el Rubio
Avión Común
(Delichon urbicum)
Algunos
27/02/2011
Villarreal de San Carlos
Lavandera Blanca
(Motacilla alba alba)
Pocas
27/02/2011
Villarreal de San Carlos (Huerto del Ojaranzo)
Petirrojo Europeo
(Erithacus rubecula)
Un ind.
27/02/2011
Villarreal de San Carlos
Colirrojo Tizón
(Phoenicurus ochruros)
Pocos
27/02/2011
Villarreal de San Carlos (Huerto del Ojaranzo)
Mirlo Común
(Turdus merula)
Pocos
27/02/2011
Villarreal de San Carlos (Huerto del Ojaranzo)
Reyezuelo Listado
(Regulus ignicapilla)
Una hembra
27/02/2011
Villarreal de San Carlos (Huerto del Ojaranzo)
Herrerillo Común
(Cyanistes caeruleus)
Pocos
27/02/2011
Estribaciones de Monfragüe
Rabilargo Ibérico
(Cyanopica cooki)
Algunas
27/02/2011
Estribaciones de Monfragüe
Urraca
(Pica pica melanotos)
Pocas
27/02/2011
Monfragüe
Cuervo Común
(Corvus corax)
Una pareja. Oídos
27/02/2011
Torrejón el Rubio. Villarreal de San Carlos
Estornino Negro
(Sturnus unicolor)
Algunos
27/02/2011
Torrejón el Rubio. Villarreal de San Carlos
Gorrión Común
(Passer domesticus)
Algunos
27/02/2011
Monfragüe. Pico de Miravete
Pinzón Vulgar
(Fringilla coelebs coelebs)
Algunos
27/02/2011
Pico de Miravete
Escribano Montesino
(Emberiza cia)
Una pareja
27/02/2011
Estribaciones de Monfragüe
Triguero
(Miliaria calandra)
Pocos
27/02/2011
Villarreal de San Carlos
Culebra Viperina
(Natrix maura)
Un ind.
27/02/2011
Villarreal de San Carlos
Ranita Meridional
(Hyla meridionalis)
2 inds.
27/02/2011
Villarreal de San Carlos
Rana Verde Común
(Pelophylax perezi)
Varias
28/02/2011
Prov. Cáceres (campos)
Garcilla Bueyera
(Bubulcus ibis)
Algunas
28/02/2011
Prov. Cáceres (campos)
Cigüeña Blanca
(Ciconia ciconia)
Varias
28/02/2011
Monfragüe
Cigüeña Negra
(Ciconia nigra)
Un ind
28/02/2011
Sierra de Gata
Milano Real
(Milvus milvus)
Un ind.
28/02/2011
Prov. Cáceres (campos)
Alimoche Común
(Neophron percnopterus)
Un ind.
28/02/2011
Monfragüe. Las Batuecas. Peña de Francia.
Buitre Leonado
(Gyps fulvus)
Bastantes
28/02/2011
Monfragüe
Buitre Negro
(Aegypius monachus)
Un ind.
28/02/2011
Las Hurdes
Gavilán Común
(Accipiter nisus)
Un ind.
28/02/2011
Prov. Cáceres (campos). Sierra de Gata. Las Batuecas
Busardo Ratonero
(Buteo buteo)
4 inds. total
28/02/2011
Prov. Cáceres (campos)
Cernícalo Vulgar
(Falco tinnunculus)
Algunos
28/02/2011
Sierra de Gata
Paloma Torcaz
(Columba palumbus)
Pocas
28/02/2011
Prov. Cáceres (campos)
Cogujada Común
(Galerida cristata)
Algunas
28/02/2011
Torrejón El Rubio
Golondrina Común
(Hirundo rustica)
Una pareja
28/02/2011
Torrejón El Rubio
Avión Común
(Delichon urbicum)
Algunos
28/02/2011
Prov. Cáceres (campos)
Lavandera Blanca
(Motacilla alba alba)
Algunas
28/02/2011
Rivera de Acebo
Lavandera Cascadeña
(Motacilla cinerea)
Un ind.
28/02/2011
Rivera de Acebo
Chochín Común
(Troglodytes troglodytes)
Un ind. Oído
28/02/2011
Peña de Francia
Acentor Alpino
(Prunella collaris)
Un ind.
28/02/2011
Prov. Cáceres (campos)
Tarabilla Común
(Saxicola torquatus rubicola)
Pocas
28/02/2011
Plasencia
Mirlo Común
(Turdus merula)
Un ind. Oído
28/02/2011
Rivera de Acebo
Carbonero Común
(Parus major)
Pocos. Oído
28/02/2011
Rivera de Acebo. Las Batuecas
Herrerillo Común
(Cyanistes caeruleus)
Algunos. Oído
28/02/2011
Las Batuecas
Cuervo Común
(Corvus corax)
Un ind.
28/02/2011
Prov. Cáceres
Estornino Negro
(Sturnus unicolor)
Varios
28/02/2011
Torrejón el Rubio. Villamiel. Rivera de Acebo
Gorrión Común
(Passer domesticus)
Algunos. Oído
28/02/2011
Rivera de Acebo. Peña de Francia
Pinzón Vulgar
(Fringilla coelebs coelebs)
Pocos. Oído
28/02/2011
Rivera de Acebo
Verdecillo Común
(Serinus serinus)
Pocos. Oídos
28/02/2011
Prov. Cáceres (campos)
Jilguero
(Carduelis carduelis)
Algunos
28/02/2011
Villamiel
Pardillo Común
(Carduelis cannabina)
Oídos
28/02/2011
Prov. Cáceres (campos)
Triguero
(Miliaria calandra)
Varios
01/03/2011
Zorita
Zampullín Chico
(Tachybaptus ruficollis)
Un ind.
01/03/2011
Embalse de García Sola
Cormorán Grande
(Phalacrocorax carbo)
Pocos
01/03/2011
Prov. Cáceres (campos)
Garcilla Bueyera
(Bubulcus ibis)
Algunas
01/03/2011
Prov. Cáceres, Badajoz y Córdoba
Cigüeña Blanca
(Ciconia ciconia)
Bastantes
01/03/2011
Zorita
Ánade Azulón
(Anas platyrhynchos)
Una pareja
01/03/2011
Estribaciones de Monfragüe. Madroñeras
Milano Real
(Milvus milvus)
4 inds. total
01/03/2011
Estribaciones de Monfragüe. Embalse de García Sola
Buitre Leonado
(Gyps fulvus)
Algunos
01/03/2011
Valle de los Pedroches
Busardo Ratonero
(Buteo buteo)
Un ind.
01/03/2011
Prov. Cáceres, Badajoz y Córdoba
Cernícalo Vulgar
(Falco tinnunculus)
Varios
01/03/2011
Prov. Cáceres y Badajoz
Cernícalo Primilla
(Falco naumanni)
Pocos
01/03/2011
Zorita
Avutarda Común
(Otis tarda)
7 inds.
01/03/2011
Prov. Cáceres (campos)
Avefría Europea
(Vanellus vanellus)
Varias
01/03/2011
Prov. Cáceres (campos). Embalse de Sierra Brava
Gaviota Reidora
(Chroicocephalus ridibundus)
Pocas
01/03/2011
Estribaciones de Monfragüe
Tórtola Europea
(Streptopelia turtur)
Un ind.
01/03/2011
Estribaciones de Monfragüe
Tórtola Turca
(Streptopelia decaocto)
Pocas
01/03/2011
Prov. Cáceres, Badajoz y Córdoba
Cogujada Común
(Galerida cristata)
Varias. Oída
01/03/2011
Torrejón el Rubio
Golondrina Común
(Hirundo rustica)
Una pareja
01/03/2011
Torrejón el Rubio
Avión Común
(Delichon urbicum)
Pocos
01/03/2011
Prov. Cáceres y Badajoz
Lavandera Blanca
(Motacilla alba alba)
Pocas
01/03/2011
Prov. Cáceres y Badajoz
Tarabilla Común
(Saxicola torquatus)
Pocas
01/03/2011
Valle de los Pedroches
Rabilargo Ibérico
(Cyanopica cooki)
Algunos
01/03/2011
Estribaciones de Monfragüe
Urraca
(Pica pica melanotos)
Pocas
01/03/2011
Prov. Cáceres, Badajoz y Córdoba
Estornino Negro
(Sturnus unicolor)
Varios
01/03/2011
Torrejón el Rubio
Gorrión Común
(Passer domesticus)
Pocos
01/03/2011
Prov. Cáceres (campos)
Jilguero
(Carduelis carduelis)
Pocos
01/03/2011
Prov. Cáceres, Badajoz y Córdoba
Triguero
(Miliaria calandra)
Varios