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domingo, 28 de mayo de 2017

VOLUNTARIADO DE OLIVARES VIVOS: OBSERVACIONES EN LA CAMPIÑA SUR DE SEVILLA

     Olivares Vivos es un Proyecto Life que pretende recuperar la biodiversidad en el cultivo del olivar mediante diferentes actuaciones tales como la plantación de especies vegetales mediterráneas en lindes y zonas de escorrentía, por un lado para frenar la erosión, y la colocación de cajas-nido para murciélagos, paseriformes insectívoros y lechuzas que contribuyan al control biológico de las poblaciones de insectos y roedores que podrían perjudicar los campos. Por su parte, las 20 fincas colaboradoras en este proyecto, distribuidas por casi toda Andalucía, obtienen un certificado que garantiza al consumidor de sus productos (aceite, esencialmente), la contribución de las mismas al restablecimiento de la biodiversidad.
     Una de las formas de llevar a cabo estas actividades es a través del Voluntariado. Entre el 21 y el 26 de mayo he podido participar en un Voluntariado que se ha desarrollado en dos fincas de la campiña sur de Sevilla y otra en Antequera. Con María Cano y Paco Martín como monitores del grupo y el reencuentro con Cata en el que fue el tercer voluntariado en el que coincidimos, he conocido a Alegría, Edu, Zarine, Miguel, Rebe y Manu, integrando un gran equipo y compartiendo una intensa vivencia durante los cinco días, y un par de significativas jornadas camperas.
     Durante nuestros dos primeros días de trabajo, el 22 y 23 de mayo, en la misma finca, realizamos interesantes observaciones de algunas de las especies de aves esteparias más singulares de la Campiña Sur de Sevilla. Nos dedicamos, además de a la plantación y a la colocación de cajas-nido, a la instalación de un bebedero para aves. Para la plantación, a modo experimental, se utilizó terracote, una sustancia granular que contiene abono y una sustancia que retiene el agua y la va liberando progresivamente según la demanda la planta, dado que el mes de mayo no es propicio para plantar.

Milano Negro
     No era difícil observar el vuelo de los vencejos y los milanos negros por el entorno mientras nos dedicábamos a nuestra labor. Al oído de Paco no pasaron desapercibidos los cantos del zarcero común, de la curruca mirlona y de la terrera común, que nos indicó de quien era cada cual. A la terrera la llegamos a localizar en vuelo, mientras cantaba, y también echarse a tierra. Además llegué a ver un zarcero entre los tarajes que atestiguan el paso de un arroyo, ahora seco. Por el camino de vez en cuando andaban las cogujadas, a las cuales también escuchamos, y entre los olivos corría alguna liebre. Además también se llegó a escuchar el reclamo de la curruca cabecinegra, la estrofa del carbonero y la repetitiva nota del buitrón. Irrumpieron en el espacio aéreo unos buitres leonados, compartiéndolo con milanos. Vimos además algún que otro ratonero, y el paso de una carraca que desapareció sobre los olivos.
     El paisaje agrario en el que nos hallábamos trabajando, entre el olivar, el cereal y hasta un campo de espárragos, encierra ya de por si un enorme potencial de vida. Aunque quizás no fueran las aves los animales que más atención acapararon, sino las garrapatas, que con su presencia sembraron la inquietud entre algunos componentes del grupo. Pero nada hicieron estos arácnidos que tuviéramos que lamentar.
     Pero fue la tarde del lunes 22, acompañados por dos anilladores de la zona que conocían María y Manu, cuando nos dedicamos con mayor exclusividad a movernos por el entorno de Lantejuela en busca de aves que observar. El sol todavía atizaba con fuerza sobre la campiña, pero al poco de habernos incorporado a un carril, divisamos unos cernícalos primillas posados en un tendido eléctrico, en compañía de un par de cuervos, y casi simultáneamente teníamos a una pareja de aguiluchos cenizos realizando cabriolas a un lado del camino, sobre el campo de cereal, lo que nos obligó a hacer una parada. Entre tanto se podía oír a las calandrias, y a lo lejos pasaron en vuelo unas garcillas bueyeras. Las cogujadas casi pasaban inadvertidas entre los terrones y los surcos en un campo, en el que descubrimos un pollo volantón de triguero.

Dehesa al anochecer

     Algún tiempo después nos desplazamos al territorio del elanio azul, donde no tardamos en ver aparecer a ambos miembros de la pareja en repetidas ocasiones. Incluso se llegaron a posar en lo más alto de alguna de encinas que salpicaban el campo de alrededor. Con el telescopio descubrimos también una perdiz posada en las ramas de la encina. Y mientras caía la tarde, entretenidos con los elanios, o las liebres que salían de entre los girasoles, pasaron también por el lugar un cuco que se perdió sobre el dosel del olivar cercano, la abubilla por un cortijo cercano, un sisón volando a bastante altura, un alcaraván aterrizar por la zona, y una carraca que llegó a posarse en una encina próxima, aunque fuera de nuestra vista. La silbante voz del alcaraván y el maullido del mochuelo le ponían voz a las últimas horas vespertinas.
     Apurando las últimas luces alargamos un poco más la jornada, en búsqueda de mochuelos. Pero tan sólo conseguimos oírlos. Así como al alcaraván y al chotacabras pardo, del que sí logramos ver un ejemplar en la zona en la que estuvimos esperando.


Lista de Especies Observadas (Orden Sistemático):

  • Liebre Europea (Lepus granatensis)
  • Garcilla Bueyera (Bubulcus ibis)
  • Buitre Leonado (Gyps fulvus)
  • Milano Negro (Milvus migrans)
  • Elanio Común (Elanus caeruleus)
  • Aguilucho Cenizo (Circus pygargus)
  • Busardo Ratonero (Buteo buteo)
  • Cernícalo Primilla (Falco naumanni)
  • Perdiz Roja (Alectoris rufa)
  • Sisón Común (Tetrax tetrax)
  • Alcaraván Común (Burhinus oedicnemus)
  • Cuco Común (Cuculus canorus)
  • Mochuelo Europeo (Athene noctua vidalii)
  • Chotacabras Cuellirrojo (Caprimulgus ruficollis)
  • Vencejo Común (Apus apus)
  • Carraca Europea (Coracias garrulus)
  • Abubilla (Upupa epops)
  • Calandria Común (Melanocorypha calandra)
  • Terrera Común (Calandrella brachydactyla)
  • Cogujada Común (Galerida cristata)
  • Buitrón (Cisticola juncidis)
  • Zarcero Común (Hippolais polyglotta)
  • Curruca Cabecinegra (Sylvia melanocephala)
  • Curruca Mirlona (Sylvia hortensis)
  • Carbonero Común (Parus major)
  • Cuervo Grande (Corvus corax)
  • Triguero (Miliaria calandra)

domingo, 15 de junio de 2014

UNA TARDE PASEANDO POR LA ROPERA

     Después de bastante tiempo sin ir, ayer David y yo salimos a dar un paseo por la zona de La Ropera a últimas horas de la tarde. Y como otras veces que hemos elegido aquel sitio por su proximidad a Andújar, para echar un rato de campo y poder observar fauna, no nos decepcionó. Las tórtolas turcas y algún que otro gorrión adornaban los cables de los tendidos eléctricos sobre los que se hallaban posados por la carretera. Sobre las aguas abiertas del ancho tramo final del Río Jándula nadaban algunos ánades reales, mientras los rabilargos revoloteaban entre los olivos y los árboles de la ribera.
     Aparcamos en las inmediaciones del puente. La humedad del río y el calor reinante a pesar de las horas crepusculares, propiciaban que estuviésemos envueltos en un cierto bochorno. Desde el puente, veíamos los desconfiados patos que se habían alejado aguas abajo. También descubrimos una garza real que entre los sauces, asomaba sobre el cauce. De las verdes eneas que proliferaban a ambas orillas del río junto al puente, emanaban las ásperas notas del carricero común. Una brizna de enea que se agitaba a un ritmo diferente a las demás, era movida por una gran carpa que nadaba por las someras aguas de donde brotaba.
      Cruzamos el puente y echamos a andar paralelos a la orilla, aguas abajo, entre bosque de ribera y olivar. Entre los muchos vencejos que con su incesante griterío volaban sobre el río, los acompañaban algunos abejarucos. En los claros donde el bosque en galería se abría, aprovechábamos para mirar hacia el río, pero en cuanto nos deteníamos, las garzas y los ánades reales que tratábamos de observar echaban a volar sin darnos muchas más opciones. Y también por este lado del río había rabilargos
     Nos resultó llamativo el gran número de pollos volantones de golondrina común que se concentraban sobre un sauce, mientras otras tantas pasaban sobre el río. Del interior del bosque de aquella orilla procedían también los arrullos de la tórtola común, y la voz aflautada de la oropéndola. Un tronco encallado en el lecho del río y que emergía sobre la corriente, servía de islote a unos galápagos que se soleaban con los últimos rayos de la tarde. Y mientras esto sucedía, un pollo volantón se posó en el tallo de una planta de la orilla por la que caminábamos, muy cerca de nosotros. Pero no era una golondrina, si no algo que acaparó nuestra atención con especial interés. Habíamos tenido junto a nosotros un pájaro moscón.
     Poco más adelante terminó nuestro paseo, pero no retomamos la vuelta inmediatamente, si no que esperamos un rato. Íbamos tranquilamente, y delante nuestra alzaron el vuelo un par de abubillas. Al pasar por el lugar donde habíamos visto al moscón, escuchamos al martín pescador, que David que llegó a ver. Los galápagos permanecían apurando su baño de sol sobre el tronco. Bajo las aguas se intuía la difusa silueta de grandes carpas que a veces nadaban a ras de la superficie del agua turbia, dibujando onduladas  estelas, que a veces asomaban sus aletas dorsales. Sobre el olivar cercano volaban algunos estorninos, y más lejos también lo hacía un bando de estos negros pájaros sobre la chopera del otro lado del río.
     Esta vez no conseguimos ver ninguna garza, pero si patos. A los vencejos y a las golondrinas comunes que se dedicaban afanosamente a prospectar el río a la caza de mosquitos y otros insectos alados, se sumaban ahora al elenco aviones comunes y golondrinas dáuricas. Quizás también estaban allí al principio, cuando veníamos, pero entonces no me percaté de su presencia. Entre el sotobosque de sauces, los rabilargos formaban una algarabía, quizás en conflictos entre ellos mismos, o tal vez fuera otra cosa lo que los inquietara, pero que nunca llegamos a descubrir. En las sombras del camino se descubre un mirlo que acto seguido vuelve a refugiarse entre la segura espesura de la vegetación.
     Acercándonos al puente, entre el canto del carricero también se oyó la estrofa musical del ruiseñor bastardo. Y al llegar al puente, antes de cruzarlo, observamos un pájaro que se movía nerviosamente entre el suelo y los tallos secos del pasto. Estaba comiendo hormigas en aquel sitio, por lo que pudimos observarlo con todo detenimiento, durante un rato, hasta que se decidió a volar hasta el interior de la copa de un chaparro. Se trataba de una curruca que puso el broche de oro y el cierre a nuestras observaciones de la tarde, la mirlona.


Lista de Especies Observadas (Orden Sistemático):

  • Garza Real (Ardea cinerea)
  • Ánade Azulón (Anas platyrhynchos)
  • Tórtola Europea (Streptopelia turtur)
  • Tórtola Turca (Streptopelia decaocto)
  • Vencejo Común (Apus apus)
  • Martín Pescador Común (Alcedo atthis)
  • Abejaruco Europeo (Merops apiaster)
  • Abubilla (Upupa epops)
  • Golondrina Común (Hirundo rustica)
  • Golondrina Dáurica (Cecropis daurica)
  • Avión Común (Delichon urbicum)
  • Mirlo Común (Turdus merula)
  • Ruiseñor Bastardo (Cettia cetti)
  • Carricero Común (Acrocephalus scirpaceus)
  • Curruca Mirlona (Sylvia hortensis)
  • Pájaro Moscón (Remiz pendulinus)
  • Oropéndola Europea (Oriolus oriolus)
  • Rabilargo Ibérico (Cyanopica cooki)
  • Estornino Negro (Sturnus unicolor)
  • Gorrión Común (Passer domesticus)
  • Galápago Leproso (Mauremys leprosa)
  • Carpa (Cyprinus carpio)