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viernes, 16 de septiembre de 2016

PRELUDIOS DE BERREA Y PASO MIGRATORIO DE AVES EN LA SIERRA DE ANDÚJAR

     Septiembre siempre es una buena época para hacer una escapada a la Sierra de Andújar, pues el paso migratorio de la aves viajeras que se van a África a pasar el invierno y la berrea del ciervo que comienza en estas fechas que anuncian que el otoño está por llegar, llenan de vida estos alomados montes. Y tras la vuelta del Voluntariado en Pirineos, aprovechamos Fran, Alberto antes de que se fuese a Almería, y yo el lunes 12 para hacer una ruta por la sierra.
     Calurosa jornada, que no obstante nos deparó muchas y variadas observaciones. Iniciamos nuestra salida por la carretera de la cadena, donde en los agostados pastos de los cerrillos pudimos ver un alcaudón real, estorninos, grajillas y urracas. Nos llamó la atención una posada en el cabeza de una vaca que estaba tumbada. Por la zona de los bajos chaparros que hay más adelante fueron los rabilargos los que vimos cercanos a la carretera, y al llegar a las viñas, aparecían las tórtolas turcas en los tendidos eléctricos.
     Nos acercamos a una vieja piscina donde se acumula el agua de lluvia, y que actúa como una trampa para los anfibios. Pero no encontramos ninguno, al menos en la parte libre de agua. La causa, una culebra de collar. Se trataba de un individuo adulto, que carecía por completo del collar que exhiben los jóvenes y que da nombre a la especie. Esa ausencia de collar en los ejemplares adultos es lo que caracteriza a la especie ibérica de esta culebra acuática, taxonómicamente separada de la especie europea en fechas recientes.

Culebra de Collar Mediterránea

     Pero no era la única culebra que allí había, pues encontramos un joven macho de culebra bastarda. Con dos culebras compartiendo tan reducido espacio, a saber desde cuanto tiempo, normal que no encontrásemos ranas, ni tritones, ni gallipatos que solían haber. A esta especie la sacamos de la piscina, pues de llegar a inundarse si lloviera, moriría ahogada. También aprovechamos y colocamos un par de tablones a modo de rampas, para facilitar la salida de ciertos animales que podrían caer y perecer allí.

Culebra Bastarda, macho joven

     Dimos una pequeña vuelta por la zona, hasta salir a un sitio con una buena panorámica de la sierra. Parecía como si hubieran estado esperando a que llegáramos, pero ante nosotros empezaron a desfilar rapaces en vuelo. El contraluz nos impidió que identificásemos con seguridad una gran águila, pero nos impidió disfrutar del planeo de un cercano buitre negro. No tardaron en sumársele un milano negro, y un águila calzada de fase oscura, volando casi simultáneamente ofreciéndonos una perspectiva, primero frontal y luego ventral. Algo más lejos volaba otro buitre negro, en compañía de unos leonados, mientras por las cercanías había aparecido un águila calzada de morfo claro. Atrapados en el dilema de tener que elegir a que rapaz observar, mientras estábamos con los ojos puestos en los prismáticos, irrumpió en la zona un grupo de 25 halcones abejeros, en el que estaban representadas todas sus coloraciones. La calzada volaba junto a ellos, mientras se arremolinaban cogiendo altura. Y la exhibición de rapaces cesó cuando se lanzaron hacia el sur.
     Volviendo hacia el coche, deparamos en un papamoscas cerrojillo y en un herrerillo común, que no se dejaron ver mucho rato. En la carretera se nos cruzó algún mirlo, y vimos un gran grupo de estorninos, aparte de rabilargos. Paramos en otro lugar desde donde había buenas vistas de la sierra, pero aquí no tuvimos tanta suerte. En el rato que estuvimos tan solo pasaron unas palomas torcaces, pero al bajarnos del coche cuando llegamos, nos entretuvimos mirando un par de inquietos herrerillos capuchinos, que se movían entre las ramas de una encina, mientras emitían su canto.
     Nos dirigimos después al área recreativa del Encinarejo, donde almorzamos, y pasamos la sobremesa esperando a que se disminuyeran un poco las altas temperaturas de la tarde. Pero antes, al llegar, paramos en el mirador un rato, tanto como aguantamos expuestos al sol. Ya pudimos escuchar aquí la berrea. Sobre la dehesa que controlábamos visualmente, vimos pasar alguna torcaz, pero fijamos la atención en el águila imperial, que también volaba por allí. En un tocón que sobresalía del río, se soleaba un galápago leproso, y siguiendo el cauce pasó un ánade real con en fase de eclipse. Tras la breve espera, seguimos un poco más abajo, en busca de las sombras de los pinos y los fresnos. Al llegar, antes de bajarnos del coche, vimos a la garza real. Nos acercamos cautelosamente a la orilla del río, donde entre la vegetación de la orilla pudimos escuchar al ruiseñor bastardo y los reclamos del petirrojo y la curruca cabecinegra. La garza estaba tan bien mimetizada que apenas podíamos verla. En cambio si localizamos al ánade nadando a la sombra orilla del río, donde entre el efecto del claroscuro juego de luces y sombras, y su críptico plumaje de eclipse tampoco hubiera sido fácil descubrirlo de no ser por sus movimientos. Se oyeron los verdecillos, pero sin llegar a verlos. Los jilgueros, por su parte, que también cantaron, sí que se mostraron. Escuchamos los agudos pitidos del agateador y los sonoros trinos del trepador azul, los cuales acabamos viendo. Igualmente oímos las leves voces del mito, y lo encontramos moviéndose por las ramas. También descubrimos paseándose por las ramas a un carbonero. Oímos las notas del pico picapinos, y también acabamos viéndolo. Y entre tanto, un papamoscas gris se movía por los alrededores, de rama en rama. También escuchamos los graznidos del águila imperial, y con solo levantar la vista vimos a una pareja de adultos sobrevolando los montes.
     El siguiente sitio al que nos encaminamos por la tarde fue a La Lancha. A lo largo del trayecto pudimos ciervos y gamos, perdices, urracas y rabilargos, más algún papamoscas. Un arrendajo salió volando entre un grupo de rabilargos. Le dedicamos sendas paradas a una totovía que se posó en la rama baja de un pino, y a un pito real posado en el suelo, a al sombra de una encina. Como todavía apretaba el calor eludimos pararnos en las curvas, y seguimos hasta el Embalse del Jándula. Nada más llegar, vimos tres cormoranes, en la orilla cercana, que se lanzaron al agua. En torno a la presa se concentraban los aviones comunes, y desde esta descubrimos una hembra de cabra montés. Seguimos nuestra andadura, que nos llevó al desaguadero del embalse, por donde vimos al macho del roquero solitario. Y sentados a las orillas del pantano, vimos por el otro borde unas garzas reales, más una que volando a ras del agua, cruzó el pantano de lado a lado.
     Con el objetivo de hacer una espera durante las últimas horas de la tarde, y que la temperatura había descendido, volvimos hacia las curvas. Bajo los eucaliptos del primer trecho por el que circulábamos, vimos unos pinzones en la pista, y algún papamoscas más. Y las perdices, que se mueven ahora en grandes bandos familiares, con los perdigones ya grandes. Hicimos una corta parada para asomarnos a ver el valle por el que bajan las aguas del Jándula. Entre los lentiscos de la ladera, vimos moverse algún mirlo, y en el cielo divisamos al águila culebrera. De vuelta al coche se nos cruzó una veloz lagartija colilarga.
     Desde las curvas avistamos sobre todo ciervos, cuyos machos ya berreaban con vigor, aunque todavía no se ensalzaban en combates. Por lo demás, no había demasiada actividad de aves. Tan solo el vuelo de las palomas sobre las lomas en las que centrábamos nuestra atención, donde tan solo detectábamos el movimiento ocasional de algunas urracas y rabilargos. Mientras veía un alcaudón real posado en un cable, podía oír el reclamo de la curruca rabilarga. Y lejos, volaban unos buitres contra la puesta de sol.
     Apurando las últimas luces, cambiamos de lugar donde dedicarnos un rato a esperar y observar. En el trecho que debimos recorrer, nos encontramos con una joven culebra de herradura en el carril, que primero optó por la inmovilización, para después lanzarse disparada hacia la cuneta, donde se escabulló entre el pasto y las rocas. Tan solo seguimos viendo ciervos en el poco rato que tuvimos de espera hasta que oscureció. Y en un breve paseo que di bordeando una curva, pude ver tan solo un conejo. De vuelta, ya por la noche, vimos un chotacabras posado en el camino, que se fue volando al acercarnos, y más adelante, pasó en vuelo sobre la carretera un cárabo.


Lista de Especies de Especies Observadas (Orden Sistemático):

  • Conejo Europeo (Oryctolagus cuniculus algirus)
  • Cabra Montés (Capra pyrenaica hispanica)
  • Ciervo Rojo (Cervus elaphus)
  • Gamo (Dama dama)
  • Cormorán Grande (Phalacrocorax carbo)
  • Garza Real (Ardea cinerea)
  • Ánade Azulón (Anas platyrhynchos)
  • Buitre Leonado (Gyps fulvus)
  • Buitre Negro (Aegypius monachus)
  • Milano Negro (Milvus migrans)
  • Abejero Europeo (Pernis apivorus)
  • Culebrera Europea (Circaetus gallicus)
  • Águila Imperial Ibérica (Aquila adalberti)
  • Aguililla Calzada (Aquila pennata)
  • Perdiz Roja (Alectoris rufa)
  • Paloma Torcaz (Columba palumbus)
  • Tórtola Turca (Streptopelia decaocto)
  • Cárabo Común (Strix aluco sylvatica)
  • Chotacabras Cuellirrojo (Caprimulgus ruficollis)
  • Pito Real Ibérico (Picus sharpei)
  • Pico Picapinos (Dendrocopos major)
  • Totovía (Lullula arborea)
  • Avión Común (Delichon urbicum)
  • Petirrojo Europeo (Erithacus rubecula)
  • Roquero Solitario (Monticola solitarius)
  • Mirlo Común (Turdus merula)
  • Ruiseñor Bastardo (Cettia cetti)
  • Curruca Rabilarga (Sylvia undata)
  • Curruca Cabecinegra (Sylvia melanocephala)
  • Papamoscas Gris (Muscicapa striata)
  • Papamoscas Cerrojillo (Ficedula hypoleuca)
  • Mito Común (Aegithalos caudatus irbii)
  • Carbonero Común (Parus major)
  • Herrerillo Común (Cyanistes caeruleus)
  • Herrerillo Capuchino (Lophophanes cristatus)
  • Trepador Azul (Sitta europaea caesia)
  • Agateador Común (Certhia brachydactyla)
  • Alcaudón Real (Lanius meridionalis)
  • Arrendajo Común (Garrulus glandarius)
  • Rabilargo Ibérico (Cyanopica cooki)
  • Urraca (Pica pica melanotos)
  • Grajilla Occidental (Corvus monedula)
  • Estornino Negro (Sturnus unicolor)
  • Pinzón Vulgar (Fringilla coelebs coelebs)
  • Verdecillo Común (Serinus serinus)
  • Jilguero (Carduelis carduelis)
  • Galápago Leproso (Mauremys leprosa)
  • Lagartija Colilarga (Psammodromus algirus)
  • Culebra de Herradura (Hemorrhois hippocrepis)
  • Culebra de Collar Mediterránea (Natrix astreptophora)
  • Culebra Bastarda (Malpolon monspessulanus)

martes, 28 de abril de 2015

BICHEO Y PAJAREO EN LA SIERRA DE CARDEÑA

     Debido a la alteración que sufre el tráfico en la Sierra de Andújar durante la romería, que por un lado impide la libre circulación en un sentido u otro según el momento del día, y por otro restringe el acceso a las pocas áreas públicas que hay, además de la muchedumbre que se concentra en el espacio natural, José Luis Molina y yo nos vimos obligados a buscar un plan alternativo para nuestra salida campera de ayer. Le propuse ir a la vecina Sierra de Cardeña, mucho más tranquila. Salir al campo en compañía de alguien con una valencia naturalista y científica tan amplia, que lo mismo identificaba pájaros que insectos, sin apenas vacilar, a pesar de ser la primera vez que pisaba estas sierras, y explicar con asombrosa seguridad como los reconocía, me producía una profunda admiración.
     Nuestro punto de encuentro, y también de despedida, fue Montoro, donde mientras esperaba su llegada, me estuve entreteniendo en mirar una cogujada que se movía por los jardines. Atravesamos Montoro por su espectacular balcón natural al Río Guadalquivir, donde entre los muchos estorninos negros que había, nos fijamos en uno que presentaba albinismo. Acompañaban a los estorninos, también en gran número, los aviones comunes, cuyos nidos vimos en los ojos del puente por el que cruzamos el río. Nuestra jornada naturalista había empezado con la avifauna urbana. Iba buscando una vía alternativa para ir hasta Cardeña, pero al no encontrarla, acabé incorporándome a la carretera nacional.
     Sobre los tejados de las casas del pueblo de Cardeña también surcaban los aviones en una ingente cantidad. Nos dirigíamos hacia la Aldea del Cerezo viendo por las dehesas aledañas al carril las urracas y las palomas torcaces al paso. Nos deteníamos a mirar pájaros como el alcaudón, y herrerillos y gorriones molineros que José Luis identificaba sin pestañear, y que también podíamos escuchar. Especial atención merecían los rabilargos, que por estar ausentes en Almería, les dedicábamos algo de nuestro tiempo a mirarlos con detenimiento, y a escuchar sus voces. Estas cortas paradas, nos permitían observar otros como el alarmado mirlo, que se descubría al salir de su escondite, la abubilla o las perdices que andaban entre la hierba. Nos percatábamos de otras aves, como la totovía, solo por el oído.
     Otra de nuestras paradas fue para inspeccionar un arroyo que pasaba bajo el camino, solo en la zona inmediata. No tardamos en descubrir en las translucidas aguas a un galápago europeo, otro que por estar ausente en Almería, le gustó mucho a José Luis poder verlo. Además, encontramos unas larvas de gallipato, y un cangrejo rojo de río (Procambarus clarkii).

Galápago Europeo

     Llegando al pueblo despoblado vimos al triguero cantando desde un arbusto. Nos dedicamos a prospectar un tramo de un arroyo cercano a la aldea, pero ello no nos impidió fijarnos en los pájaros como los gorriones comunes o las golondrinas dáuricas que por allí había, así como tórtolas turcas. Otros pájaros más forestales, como pinzones y algún carbonero, también estaban presentes, y además de poder verse, también se les oía. Por un momento también estuvo maullando el mochuelo.
     Nuestro paseo por el arroyo nos permitió encontrar gran número de renacuajos de anuros, y de variados tipos. Destacaban los cabezones de los sapos de espuelas, por su número y el considerable tamaño de los mismos. En el caso opuesto se hallaban los pequeños y negros renacuajos del sapo corredor. Además había otros que no es fácil asegurarse su identificación con solo verlos. En el fondo arenoso de este arroyo también vimos unos escorpiones de agua (Nepa cinerea).

Pareja de Escorpiones de Agua

     Volaban entre los juncos y la hierba que crecía junto al arroyo bastantes caballitos del diablo de tonalidades verdes con brillo metálico. A nuestro paso, las raudas ranas comunes se lanzaban al agua, desapareciendo bajo las ovas, los ranúnculos o las lentejas de agua. En cambio las verdes ranitas meridionales confían más en su mimetismo con la vegetación para pasar inadvertidas. No obstante fuimos capaces de ver tres.

Ranita Meridional

     Los reptiles tampoco faltan cerca de los arroyos, y pudimos ver una lagartija ibérica, y encontrar una culebrilla ciega en los alrededores de la orilla, aún sin ser ninguna de estas especies propias de las corrientes de agua. El galápago europeo en cambio sí está ligado al agua, y además exige cierta calidad, como lo es este arroyo aunque sea de carácter estacional, donde encontramos un pequeño ejemplar de este escaso quelonio. Entre las mariposas que por allí volaban está la comúnmente conocida como blanquita de la col (Pieris rapae) y Vanessa cardui.

Un pequeño galápago europeo

     Después de almorzar, nos fuimos de la Aldea del Cerezo hacia otro lugar de la sierra. Cambiamos las abiertas dehesas por el monte más o menos cerrado. Un tramo del camino lo recorrimos en coche, viendo por fin algún que otro conejo, además de alguna de las aves ya mencionadas que son frecuentes en estos parajes. Paramos junto a otro arroyo que pasaba bajo el camino, y al cual no podíamos acceder, pero escuchamos en las zarzas cercanas al ruiseñor, y a los verdecillos y al trepador azul por los alrededores. Logramos ver a los verdecillos, así como a unos abejarucos, palomas y al arrendajo.
     Una segunda etapa del camino la recorrimos a pie. Durante la caminata vimos algunos pinzones, unas perdices y alguna lagartija colilarga. Escuchamos a la totovía y al pito real. También nos fijamos en una bonita mariposa arlequín (Zerynthia rumina).
     Llegamos a un mirador desde donde contemplábamos una magnífica panorámica del Valle del Río Yeguas, encajonado entre las Sierras de Andújar, al otro lado, y Cardeña, y donde se extendía la cercana Sierra Madrona por el norte. Además del paisaje de Sierra Morena, en el rato que allí estuvimos, nos fue posible ver pasar algunas palomas, y cuervo que captó nuestra atención por sus graznidos. La curruca cabecinegra cantaba entre las jaras y romeros, ladera abajo.
     El regreso hacia el coche fue algo más provechoso. Entraban en escena las rapaces, al caldearse el día, empezando por el águila culebrera, que estuvo deleitándonos con sus espectaculares cernidos. Poco más adelante paramos a mirar un pequeño bando de chovas que previamente habíamos oído. El arrendajo podía verse cuando volaba entre las encinas. Y en un lado del camino nos fijamos en un par de lagartijas colilargas, que habían hecho ruido en sus correrías entre la hojarasca.
     Nos paramos en otro pequeño arroyo, donde ya casi no corría el agua, donde se encontraba el mirlo al frescor de la mayor densidad de plantas que crecían en la vaguada. Entre las rocas se movía una lagartija ibérica. Y nos encontramos con un pequeño tritón ibérico, un adulto inmaduro que se encontraba en fase terrestre.


Tritón Ibérico

     Siguiendo el camino, el gorgoteo de los abejarucos sobre nuestras cabezas hizo que nos detuviésemos a dedicarles un poco de nuestro tiempo a estos coloridos pájaros. Lejanos, volaban los buitres, de los que solo apreciábamos su silueta. Mucho más cerca pudimos observar a un par de halcones abejeros, que pasaron tan próximos que pudimos oír sus agudos silbidos. Y en el resto del camino hacia el coche nos centramos en los escarabajos que se nos cruzaron, una aceitera (Berberomeloe majalis) y un Carabus lusitanicus.

Aceitera

     Cuando íbamos llegando a Montoro, nos dimos cuenta de una gran concentración de cigüeñas blancas, que estaban en paso. Y tanto José Luis, de vuelta a Córdoba, como yo, de regreso a Andújar, nos encontramos sobrevolando la autovía algunos milanos negros.


Lista de Especies Observadas (Orden Sistemático):

  • Conejo Europeo (Oryctolagus cuniculus algirus)
  • Cigüeña Blanca (Ciconia ciconia)
  • Ánade Azulón (Anas platyrhynchos)
  • Milano Negro (Milvus migrans)
  • Buitre Leonado (Gyps fulvus)
  • Abejero Europeo (Pernis apivorus)
  • Culebrera Europea (Circaetus gallicus)
  • Perdiz Roja (Alectoris rufa)
  • Paloma Torcaz (Columba palumbus)
  • Tórtola Turca (Streptopela decaocto)
  • Mochuelo Europeo (Athene noctua vidalii)
  • Abejaruco Europeo (Merops apiaster)
  • Abubilla (Upupa epops)
  • Pito Real (Picus viridis sharpei)
  • Cogujada Común (Galerida cristata)
  • Totovía (Lullula arborea)
  • Golondrina Dáurica (Cecropis daurica)
  • Avión Común (Delichon urbicum)
  • Ruiseñor Común (Luscinia megarhynchos)
  • Mirlo Común (Turdus merula)
  • Curruca Cabecinegra (Sylvia melanocephala)
  • Carbonero Común (Parus major)
  • Herrerillo Común (Cyanistes caeruleus)
  • Trepador Azul (Sitta europaea caesia)
  • Alcaudón Común (Lanius senator)
  • Arrendajo Común (Garrulus glandarius)
  • Rabilargo Ibérico (Cyanopica cooki)
  • Urraca (Pica pica melanotos)
  • Cuervo Grande (Corvus corax)
  • Chova Piquirroja (Pyrrhocorax pyrrhocorax)
  • Estornino Negro (Sturnus unicolor)
  • Gorrión Común (Passer domesticus)
  • Gorrión Molinero (Passer montanus)
  • Pinzón Vulgar (Fringilla coelebs coelebs)
  • Verdecillo Común (Serinus serinus)
  • Triguero (Miliaria calandra)
  • Galápago Europeo (Emys orbicularis)
  • Culebrilla Ciega (Blanus cinerea)
  • Lagartija Ibérica (Podarcis hispanica)
  • Lagartija Colilarga (Psammodromus algirus)
  • Gallipato (Pleurodeles waltl)
  • Tritón Ibérico (Lissotriton boscai)
  • Sapo de Espuelas (Pelobates cultripes)
  • Sapo Corredor (Epidalea calamita)
  • Ranita Meridional (Hyla meridionalis)
  • Rana Verde Ibérica (Pelophylax perezi)

sábado, 31 de agosto de 2013

CAMINO DE CARDEÑA

     Escribo estos párrafos, dedicados al día de ayer, en mi camino hacia el Centro de Visitantes de Venta Nueva, punto de encuentro donde comenzó el Voluntariado en la Sierra de Cardeña organizado por El Bosque Animado, aprovechando que hoy he tenido que volver a Andújar a atender una obligación. Me adelanté a la hora de llegada, a pesar de haber ido tranquilamente, como otras veces, por la carretera secundaria, para tener oportunidad de pararme si algún animal se dejaba ver de camino. Y así sucedió, y es este el motivo por el que he escrito esta entrada para mi blog.
     Pasado de Marmolejo y cruzado el Guadalquivir, me llamó la atención una pequeña concentración de rapaces que se arremolinaban en el aire. Me fijo con los prismáticos y compruebo se trataba de un grupo de halcones abejeros que pacientemente iban remontando altura, para proseguir su ruta migratoria postnupcial. Cuando se perdieron en el horizonte del despejado cielo, retomo mi camino yo también. Sobre la presa del Yeguas se veía alguna que otra lavandera blanca, pero le presté más atención al macho de colirrojo real que vi al cruzarla, otro ave que está aquí solo de paso en su viaje al sur. Y apenas un poco más adelante vuelvo a descubrir otro grupo de abejeros, y junto a ellos unos pocos milanos negros que buscaban aprovechar la misma corriente térmica.


Encinar con sotobosque arbustivo de la Sierra de Cardeña

     A parte de buitres leonados, y un par de águilas calzadas, además de algunos mirlos, poco más pude ver recorriendo un tramo que discurre entre apretado monte. Más adelante, me detuve en el anchurón de un cruce para ver un tercer grupo de abejeros. Cerca de ellos cicleaba un águila calzada, otra especie que también pronto se marchará de aquí. El siguiente y último trecho de carretera antes de llegar a Cardeña, pasada Venta del Charco, donde estamos alojamos durante el Voluntariado, está bordeado por dehesas en las que no resulta complicado ver urracas y rabilargos. En los tendidos eléctricos aparecían posadas tórtolas turcas, y los multicolores abejarucos, agrupados en pequeños bandos que pronto iniciarán su migración. En una alberca en medio del encinar aclarado permanecía apostada una garza real en la orilla. Los buitres coronaban altos el cielo.


Encinar adehesado

     La espera en el Centro de Visitantes, a que llegaran el resto de mis compañeros, me la amenizaron las golondrinas, que también se están preparando para irse, en un corto paseo por los alrededores. Y además de unos buitres que pasaron rápidos, en vuelo de crucero, también delató su presencia un ratonero con sus maullidos, que acabó descubriéndose al elevarse sobre el dosel del encinar.
     En este Voluntariado sabía que me reencontraría con David Gómez, con quien ya coincidí en el Voluntariado de Punta Entinas-Sabinar, pero no esperaba que Julia, una bióloga que fue compañera en un Taller del SARE en Andújar, también asistiera. A Florent Prunier, organizador del Voluntariado, precisamente lo conocí allí mismo, en la Sierra de Cardeña, en un Taller de Anfibios que impartió su asociación. Al resto de compañeros y monitoras acabo de conocerlos, pero seguro que formamos un buen equipo. Las actividades a las que nos dedicaremos en este Voluntariado son a hacer cajas-nido para páridos y a su colocación, estudio de los odonatos de la zona, y diseño de carteles sobre las especies de insectos y anfibios que habitan las charcas temporales.

(*) Fotografías: gentileza de Raquel Casado.


Lista de Aves Observadas (Orden Sistemático):

  • Garza Real (Ardea cinerea)
  • Milano Negro (Milvus migrans)
  • Buitre Leonado (Gyps fulvus)
  • Abejero Europeo (Pernis apivorus)
  • Busardo Ratonero (Buteo buteo)
  • Aguililla Calzada (Aquila pennata)
  • Tórtola Turca (Streptopelia decaocto)
  • Abejaruco Europeo (Merops apiaster)
  • Golondrina Común (Hirundo rustica)
  • Lavandera Blanca (Motacilla alba alba)
  • Colirrojo Real (Phoenicurus phoenicurus)
  • Mirlo Común (Turdus merula)
  • Rabilargo Ibérico (Cyanopica cyanus)
  • Urraca (Pica pica melanotos)

martes, 28 de mayo de 2013

DE LA CAMPIÑA OLIVARERA A LA CALDERA DE LOS CARACOLES

     Con la idea de revisar el sendero del Pinar de Cánava previamente a la actividad de Educación Ambiental que en unos días realizaremos, ayer Azu y yo nos desplazamos hasta allí en su furgo. Además de comprobar su estado, queríamos ver las posibilidades que ofrece para el desempeño de las actividades previstas, y el tiempo que se tarda en llegar hasta la Caldera de los Caracoles, el fin del sendero.
    Tanto el camino hasta llegar a Jimena, donde da inicio el sendero, pasando por la campiña olivarera, de vez en cuando interrumpida por algún sembrado de cereal, como el camino del propio sendero, nos dieron la posibilidad de observar diversas aves. Fuimos a la ida dirección Úbeda, y de allí hasta Jimena, pasando por Jódar. Los cernícalos comunes volaban acercándonos a Linares, y pasada esta ciudad lo hacía algún que otro aguilucho cenizo sobre los campos de cereal. Posadas en los tendidos eléctricos aparecían algunas palomas torcaces, y en un número bastante más reducido unas pocas tórtolas comunes, pero entre ellas fue la azul carraca el ave que más interés suscitó poder ver, por desgracia solo de pasada, sin tener la posibilidad de parar a contemplarla por ir por una carretera nacional. Más adelante, vimos el águila culebrera planeando sobre el olivar.

Cascada

     En cuanto llegamos a Jimena, empezamos a recorrer el sendero, deteniéndonos a observar el variado mosaico de plantas con flores que circundan la pista, las cascadas y las cárcavas por las que corre la abundante agua caída este mes de mayo, y por supuesto los pájaros. Así, al comienzo de nuestro paseo, en el cercano roquedo podíamos ver revolotear el pequeño bando de palomas bravías, junto a sus vecinas, las grajillas. Altos volaban los vencejos bajo el cielo grisáceo, con su incesante griterío. Se puede decir que intercambiamos nuestros conocimientos. Azu me mostraba y me explicaba sobre las plantas que aparecían en nuestro recorrido, y yo le enseñaba lo que sabía sobre los pájaros que íbamos viendo.

Pastizal

Roquedo

     Subiendo, nos detuvimos un rato a ver el pastizal mecido por la brisa, que producía verdes olas que ascendían por la ladera hasta romperse donde afloraban las rocas. Pronto empezamos a escuchar los cantos de los carboneros y los pinzones al adentrarnos en el pequeño bosque de grandes y torturados pinos carrascos, y que al esperarnos un poco, conseguíamos descubrir moviéndose entre las ramas. Los arrullos de la paloma torcaz también resonaban en el pinar. Un alarmado mirlo voló bajo, entre las coscojas.
     Más arriba del pinar vuelve a aparecer una plantación de olivar, que hay que atravesar para llegar a Los Caracoles, construcciones de piedra que moraron los antiguos canteros del lugar, levantadas con los guijarros de roca que allí mismo encontraban. Podíamos escuchar cantar a los verdecillos, mientras un azul macho de roquero solitario se dejaba ver claramente posado en unas rocas del entorno.

Los Caracoles

     Dilatamos el tiempo todo lo posible en nuestro entretenido paseo de reconocimiento, pero debíamos volver. Aunque ello tampoco evitó que nos dedicásemos el tiempo que consideráramos oportuno en cualquier otra parada que improvisáramos. Así lo hicimos al volver a pasar por el pinar, donde nos entretuvimos un rato observando a placer a unos escribanos montesinos. También volvimos a ver a los pinzones.
      Así mismo, el camino de regreso a Andújar nos dio muchas posibilidades de ver más aves, algunas ya vistas, más otras nuevas especies. Cambiamos ahora la ruta, y fuimos dirección Jaén. Además de palomas, antes de llegar a Mancha Real pudimos ver una abubilla, cuervos y un milano negro. Pero el grueso de nuestros avistamientos está entre Jaén y Andújar. Pasar junto a una laguna en medio del olivar, que a pesar de su marcada estacionalidad se encuentra ahora llena de agua gracias a las generosas lluvias, nos permitió ver, aunque en reducido número, ánades reales, cigüeñuelas y avocetas. No muy lejos, y en corto trecho vimos al ratonero sobre un poste, unos cuantos cernícalos primillas volando sobre unas despejadas colinas, y el paso migratorio prenupcial de unos pocos halcones abejeros.

(*) Fotografías: gentileza de Azucena Roa.


Lista de Aves Observadas (Orden Sistemático):

  • Ánade Azulón (Anas platyrhynchos)
  • Milano Negro (Milvus migrans)
  • Aguilucho Cenizo (Circus pygargus)
  • Abejero Europeo (Pernis apivorus)
  • Busardo Ratonero (Buteo buteo)
  • Culebrera Europea (Circaetus gallicus)
  • Cernícalo Vulgar (Falco tinnunculus)
  • Cernícalo Primilla (Falco naumanni)
  • Cigüeñuela Común (Himantopus himantopus)
  • Avoceta Común (Recurvirostra avosetta)
  • Paloma Bravía (Columba livia)
  • Paloma Torcaz (Columba palumbus)
  • Tórtola Europea (Streptopelia turtur)
  • Vencejo Común (Apus apus)
  • Carraca Europea (Coracias garrulus)
  • Abubilla (Upupa epops)
  • Roquero Solitario (Monticola solitarius)
  • Mirlo Común (Turdus merula)
  • Carbonero Común (Parus major)
  • Cuervo Común (Corvus corax)
  • Grajilla Común (Corvus monedula)
  • Pinzón Vulgar (Fringilla coelebs coelebs)
  • Verdecillo Común (Serinus serinus)
  • Escribano Montesino (Emberiza cia)