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domingo, 28 de mayo de 2017

VOLUNTARIADO DE OLIVARES VIVOS: OBSERVACIONES EN LA CAMPIÑA SUR DE SEVILLA

     Olivares Vivos es un Proyecto Life que pretende recuperar la biodiversidad en el cultivo del olivar mediante diferentes actuaciones tales como la plantación de especies vegetales mediterráneas en lindes y zonas de escorrentía, por un lado para frenar la erosión, y la colocación de cajas-nido para murciélagos, paseriformes insectívoros y lechuzas que contribuyan al control biológico de las poblaciones de insectos y roedores que podrían perjudicar los campos. Por su parte, las 20 fincas colaboradoras en este proyecto, distribuidas por casi toda Andalucía, obtienen un certificado que garantiza al consumidor de sus productos (aceite, esencialmente), la contribución de las mismas al restablecimiento de la biodiversidad.
     Una de las formas de llevar a cabo estas actividades es a través del Voluntariado. Entre el 21 y el 26 de mayo he podido participar en un Voluntariado que se ha desarrollado en dos fincas de la campiña sur de Sevilla y otra en Antequera. Con María Cano y Paco Martín como monitores del grupo y el reencuentro con Cata en el que fue el tercer voluntariado en el que coincidimos, he conocido a Alegría, Edu, Zarine, Miguel, Rebe y Manu, integrando un gran equipo y compartiendo una intensa vivencia durante los cinco días, y un par de significativas jornadas camperas.
     Durante nuestros dos primeros días de trabajo, el 22 y 23 de mayo, en la misma finca, realizamos interesantes observaciones de algunas de las especies de aves esteparias más singulares de la Campiña Sur de Sevilla. Nos dedicamos, además de a la plantación y a la colocación de cajas-nido, a la instalación de un bebedero para aves. Para la plantación, a modo experimental, se utilizó terracote, una sustancia granular que contiene abono y una sustancia que retiene el agua y la va liberando progresivamente según la demanda la planta, dado que el mes de mayo no es propicio para plantar.

Milano Negro
     No era difícil observar el vuelo de los vencejos y los milanos negros por el entorno mientras nos dedicábamos a nuestra labor. Al oído de Paco no pasaron desapercibidos los cantos del zarcero común, de la curruca mirlona y de la terrera común, que nos indicó de quien era cada cual. A la terrera la llegamos a localizar en vuelo, mientras cantaba, y también echarse a tierra. Además llegué a ver un zarcero entre los tarajes que atestiguan el paso de un arroyo, ahora seco. Por el camino de vez en cuando andaban las cogujadas, a las cuales también escuchamos, y entre los olivos corría alguna liebre. Además también se llegó a escuchar el reclamo de la curruca cabecinegra, la estrofa del carbonero y la repetitiva nota del buitrón. Irrumpieron en el espacio aéreo unos buitres leonados, compartiéndolo con milanos. Vimos además algún que otro ratonero, y el paso de una carraca que desapareció sobre los olivos.
     El paisaje agrario en el que nos hallábamos trabajando, entre el olivar, el cereal y hasta un campo de espárragos, encierra ya de por si un enorme potencial de vida. Aunque quizás no fueran las aves los animales que más atención acapararon, sino las garrapatas, que con su presencia sembraron la inquietud entre algunos componentes del grupo. Pero nada hicieron estos arácnidos que tuviéramos que lamentar.
     Pero fue la tarde del lunes 22, acompañados por dos anilladores de la zona que conocían María y Manu, cuando nos dedicamos con mayor exclusividad a movernos por el entorno de Lantejuela en busca de aves que observar. El sol todavía atizaba con fuerza sobre la campiña, pero al poco de habernos incorporado a un carril, divisamos unos cernícalos primillas posados en un tendido eléctrico, en compañía de un par de cuervos, y casi simultáneamente teníamos a una pareja de aguiluchos cenizos realizando cabriolas a un lado del camino, sobre el campo de cereal, lo que nos obligó a hacer una parada. Entre tanto se podía oír a las calandrias, y a lo lejos pasaron en vuelo unas garcillas bueyeras. Las cogujadas casi pasaban inadvertidas entre los terrones y los surcos en un campo, en el que descubrimos un pollo volantón de triguero.

Dehesa al anochecer

     Algún tiempo después nos desplazamos al territorio del elanio azul, donde no tardamos en ver aparecer a ambos miembros de la pareja en repetidas ocasiones. Incluso se llegaron a posar en lo más alto de alguna de encinas que salpicaban el campo de alrededor. Con el telescopio descubrimos también una perdiz posada en las ramas de la encina. Y mientras caía la tarde, entretenidos con los elanios, o las liebres que salían de entre los girasoles, pasaron también por el lugar un cuco que se perdió sobre el dosel del olivar cercano, la abubilla por un cortijo cercano, un sisón volando a bastante altura, un alcaraván aterrizar por la zona, y una carraca que llegó a posarse en una encina próxima, aunque fuera de nuestra vista. La silbante voz del alcaraván y el maullido del mochuelo le ponían voz a las últimas horas vespertinas.
     Apurando las últimas luces alargamos un poco más la jornada, en búsqueda de mochuelos. Pero tan sólo conseguimos oírlos. Así como al alcaraván y al chotacabras pardo, del que sí logramos ver un ejemplar en la zona en la que estuvimos esperando.


Lista de Especies Observadas (Orden Sistemático):

  • Liebre Europea (Lepus granatensis)
  • Garcilla Bueyera (Bubulcus ibis)
  • Buitre Leonado (Gyps fulvus)
  • Milano Negro (Milvus migrans)
  • Elanio Común (Elanus caeruleus)
  • Aguilucho Cenizo (Circus pygargus)
  • Busardo Ratonero (Buteo buteo)
  • Cernícalo Primilla (Falco naumanni)
  • Perdiz Roja (Alectoris rufa)
  • Sisón Común (Tetrax tetrax)
  • Alcaraván Común (Burhinus oedicnemus)
  • Cuco Común (Cuculus canorus)
  • Mochuelo Europeo (Athene noctua vidalii)
  • Chotacabras Cuellirrojo (Caprimulgus ruficollis)
  • Vencejo Común (Apus apus)
  • Carraca Europea (Coracias garrulus)
  • Abubilla (Upupa epops)
  • Calandria Común (Melanocorypha calandra)
  • Terrera Común (Calandrella brachydactyla)
  • Cogujada Común (Galerida cristata)
  • Buitrón (Cisticola juncidis)
  • Zarcero Común (Hippolais polyglotta)
  • Curruca Cabecinegra (Sylvia melanocephala)
  • Curruca Mirlona (Sylvia hortensis)
  • Carbonero Común (Parus major)
  • Cuervo Grande (Corvus corax)
  • Triguero (Miliaria calandra)

domingo, 26 de marzo de 2017

UN DÍA DE TRABAJO EN LA CAMPIÑA DEL SUROESTE JIENNENSE

     Con el objetivo de darle un acelerón a las plantaciones, antes de que avance la primavera, que se están llevando a cabo dentro del proyecto de Olivares Vivos con el propósito de restaurar con especies vegetales mediterráneas áreas improductivas, lindes o corregir cárcavas de arroyos y torrentes, se contrató una cuadrilla a tal efecto de la que he formado parte. Pese a la dureza del trabajo de campo, pocas cosas gratifican tanto como saber que estoy siendo participe de una acción que mejorará la naturaleza, en este caso el cultivo del olivar, contribuyendo a incrementar su biodiversidad. Y si además realizas estas labores junto a personas con las que compartes las mismas motivaciones conservacionistas como lo son el equipo humano de Iberus Medio Ambiente, un día de trabajo puede acabar pareciendo que más bien has salido para tratar de disfrutar con la observación de fauna y la contemplación de la naturaleza, como de hecho nos pasó ayer.
     Sin descuidar el trabajo, acudimos por segundo día consecutivo a la misma finca que el día anterior, de la campiña suroccidental de Jaén, donde se mantienen todavía algunos campos de cereal, diversificando el paisaje, e interrumpiendo la fiebre del monocultivo del olivo. Los aguiluchos cenizos se entregaban a sus paradas nupciales, ejecutando en el aire acrobáticas cabriolas y picados, acompasados al ritmo de sus silbidos. También las golondrinas daban continuas pasadas sobre el sembrado cerealista, del que no podíamos ignorar la procedencia del reclamo de los sisones, que ocultos entre las verdes espigas, dejaban oír a menudo sus leves ventosidades. Algo más tarde escuchamos también el característico siseo que producen al volar, cuando un macho se levantó para interceptar a otro en el aire, al pasar por su territorio.

Gallipato


     Del olivar se llegó a escuchar la silbante voz del alcaraván, pero lo que más se solía oír eran los jilgueros y los verdecillos. Tampoco faltaban en estos medios agrarios las cogujadas. Pasó también por la zona un ánade real, y algo más tarde un ratonero. Y además de las aves, mientras nos dedicábamos a plantar, nos encontramos también con un gallipato, no muy grande, y poco después apareció una culebra de escalera, un ejemplar subadulto.
     Al finalizar la jornada laboral, en lugar de irnos directamente, aprovechamos un rato más para dedicarnos ahora en exclusiva a mirar a las aves de los espacios abiertos y las zonas agrícolas, especialmente a los aguiluchos. Por el carril vimos también una abubilla. Aunque también atrajo mucho nuestra atención la avutarda, un macho que se paseaba por un barbecho. Y al irnos vimos unos cuervos.


Lista de Especies Observadas:

  • Ánade Azulón (Anas platyrhynchos)
  • Busardo Ratonero (Buteo buteo)
  • Aguilucho Cenizo (Circus pygargus)
  • Sisón Común (Tetrax tetrax)
  • Avutarda Común (Otis tarda)
  • Alcaraván Común (Burhinus oedicnemus)
  • Abubilla (Upupa epops)
  • Cogujada Común (Galerida cristata)
  • Golondrina Común (Hirundo rustica)
  • Cuervo Grande (Corvus corax)
  • Verdecillo Común (Serinus serinus)
  • Jilguero (Carduelis carduelis)
  • Culebra de Escalera (Rhinechis scalaris)
  • Gallipato (Pleurodeles waltl)

lunes, 9 de mayo de 2016

RECORRIENDO EN ENTORNO DE LAS TABLAS DE DAIMIEL

     Fin de semana de lluvia en Daimiel. He estado allí gracias a otro Voluntariado en el que he participado, esta vez organizado por WWF/Adena, de la mano de Carlos y María como monitores. Ello me ha permitido conocer a nueva gente, como a Marina, Juan o Alejo, entre otros, y reencontrarme con compañeros de otros Voluntariados tales como Alex, compañero de Punta Entinas-Sabinar en 2012 y con quien hice el viaje, con Cata, compañera de Monfragüe, y Julio, compañero de Daimiel, ambos del año pasado, y también con Ángel y Antonio, a quienes conocí hace menos de un mes en un reciente Voluntariado, también de WWF, en Contadero-Selladores.
     A pesar de la lluvia, las Tablas y su entorno no decepcionan. Siempre hay algo especialmente emotivo para el naturalista, que merece la pena recordar. Y ese destacado día fue el sábado. Por la mañana, antes de comer, nos dedicamos a construir un par de vivares para conejos con rocas, y la tarde la empleamos en desbrozar y repasar los alcorques en una plantación, para la restauración vegetal del entorno de las Tablas, en el que se intercambiaban diferentes especies de árboles y arbustos mediterráneos, y no seguía un marco de plantación definido, con el objetivo de dar un aspecto más natural al futuro bosque que logre allí crecer.

Río Guadiana, desde el Molino de Molemocho

     En camino hacia el lugar de trabajo por la mañana, cruzamos el puente del Molino del Molemocho, donde multitud de fochas compartían las aguas del Río Guadiana con algún somormujo, y se divisaban las cigüeñas en los viejos chopos donde tienen sus nidos. Pero lo más llamativo era una garcilla cangrejera, que teñida por su anaranjada librea nupcial, resaltaba contra el verde de la higuera que la sostenía.
     Dirigiéndonos hacia el sitio del trabajo pudimos ver algún cernícalo, estorninos, así como cogujadas apartarse del camino que recorríamos. Antes de empezar el trabajo, nos llevaron adonde Julio y yo habíamos estado con el resto de nuestros compañeros en Septiembre del año pasado. Y comprobamos con satisfacción que el amor propio con el levantamos aquellos majanos con cepas de parras había dado sus frutos, pues encontramos claros signos de ocupación por los conejos. Allí, pudimos observar un rato una garcilla bueyera que caminaba por el prado, pero lo que más me llamaba la atención no lo percibía por la vista, sino por los oídos, el canto de la codorniz.

Amapolas y avena silvestre,
integrantes de los herbazales aledaños a las Tablas de Daimiel

     Con el frenético vuelo de los vencejos sobre nuestras cabezas, acompañado por sus incesantes pitidos, surcando un cielo ennegrecido que constantemente amenazaba con desatarse en lluvia, construimos los majanos para los conejos, en medio de prados de verde avena silvestre, entre las que resaltaban las flores de las amapolas. Además del sonido de los vencejos, que estaba como telón de fondo, se repetía con frecuencia la codorniz, agazapada en aquel prado, a nuestro lado, pero a la que nunca llegamos a ver. De vez en cuando también oíamos al buitrón, a la cogujada, al triguero o al alcaraván, o chorlito como lo llaman en Ciudad Real, según me dijo Carlos. Salvo el alcaraván, nos fue posible ver a los otros tres pájaros mencionados, así como un macho de tarabilla posado durante un rato sobre la flor de un cardo. Además de los vencejos, también volaban por allí aviones y golondrinas, estas últimas dando pasadas a ras de la avena y las amapolas.

Hembra de Micrommata sp.

Esta llamativa araña verde es una de los invertebrados que nos salió
removiendo rocas para la construción de vivares de conejo.




























     Casi acabando empezó a llover. A comer nos fuimos al Área Recreativa que hay junto a las Oficinas del Parque Nacional y el Centro de Visitantes. Por las inmediaciones podían verse con facilidad tórtolas turcas, urracas, gorriones y jilgueros. Pasando en vuelo, seguía viéndose golondrinas, aviones y alguna torcaz.


Vivar para conejos, hecho con piedras y disimulado con pasto

     Retomamos el trabajo por la tarde en la plantación, realizando labores de mantenimiento que consistían en acondicionar los alcorques y en retirar los tubos protectores cuando, por el desarrollo de la planta, se les habían quedado estrechos y podía asfixiarla. Al igual que por la mañana, oímos a la codorniz, y alguna vez también al alcaraván, pero sin llegar a verlos, mientras aviones, golondrinas y vencejos nos sobrevolaban.
     A media tarde dejamos el trabajo, y comenzamos una interesante visita guiada por el entorno del Parque Nacional. En primer lugar nos dirigimos a la Torre de Prado Ancho, desde donde contemplamos la tabla que lleva el mismo nombre del mencionado observatorio. A primer golpe de vista no había gran cosa. Algunos ánades reales y alguna gallineta que nadaban por la tabla, o el aguilucho lagunero dando pasadas sobre la espesura de las eneas verdes. Afinando la vista, entre esta densa formación vegetal y la mala luz, llegamos a ver a la garza real en una orilla, bastante disimulada.
     Moviéndonos por el mosaico de campos de vides, de olivos y de pastizales que configuran el paisaje estepario que circunda las Tablas de Daimiel, llegamos a ver aves tales como el alcaraván, trigueros y cogujadas, de vocación tan terrestre como lo es la liebre dentro los mamíferos, a la cual también vimos. Así mismo también contemplamos el vuelo de una de las rapaces asociadas al suelo por excelencia, el aguilucho cenizo. No faltaron las aves de vivos y llamativos colores como los abejarucos, la abubilla, y hasta una carraca que descubrimos sobre el tejado de una vieja casa. Lástima que por la luz, no pudiésemos apreciar el azul de su plumaje en todo su esplendor. Urracas, palomas torcaces, cernícalos y estorninos completan las aves del páramo manchego que pudimos ver. La guinda fue a una casa a la que nos llevaron, de cuyo tejado despegó un cernícalo al acercarnos. También había estorninos en el tejado, y bajo la repisa del mismo anidaban las golondrinas. Pero lo mejor fue que vimos salir a la lechuza por un agujero de la pared. Muy pocas veces se puede observar a la blanca dama de la noche volar bajo una luz, todavía intensa.
     Culminamos nuestro recorrido con una visita a la Laguna de Navaseca, donde el rato que allí estuvimos costaba concentrarse en algo específico debido a la explosión de vida que allí se concentra. Los flamencos, los gigantes entre las aves acuáticas, son llamativos además de por su tamaño, por su esbelta figura y los colores que los adornan. Las fochas y las gallinetas destacaban por su número, y entre ellas era posible descubrir a los pequeños zampullines comunes, vestidos con sus galas de cortejo. Las ruidosas cigüeñuelas, le hacían la competencia con sus griteríos a las gaviotas reidoras. Menos numerosas, y también más discretas eran las avocetas, las gaviotas sombrías y los fumareles cariblancos. Entre la constante algarabía formada por gaviotas y cigüeñuelas, se le sumaba el ruiseñor bastardo. Además de los ánades reales y patos cuchara, que resultaban las anátidas abundantes, localizamos algunas malvasías cabeciblancas, porrones comunes y patos colorados, además de un par de tarros blancos. Y tampoco faltaban aquí las garzas, representadas por las blancas garcetas comunes y las garcillas bueyeras.


Lista de Especies Observadas (Orden Sistemático):

  • Liebre Ibérica (Lepus granatensis)
  • Zampullín Chico (Tachybaptus ruficollis)
  • Somormujo Lavanco (Podiceps cristatus)
  • Garcilla Cangrejera (Ardeola ralloides)
  • Garcilla Bueyera (Bubulcus ibis)
  • Garceta Común (Egretta alba)
  • Garza Real (Ardea cinerea)
  • Cigüeña Blanca (Ciconia ciconia)
  • Flamenco Común (Phoenicopterus roseus)
  • Tarro Blanco (Tardona tardona)
  • Ánade Azulón (Anas platyrhynchos)
  • Cuchara Común (Anas clypeata)
  • Pato Colorado (Netta rufina)
  • Porrón Europeo (Aythya ferina)
  • Malvasía Cabeciblanca (Oxyura lecocephala)
  • Aguilucho Cenizo (Circus pygargus)
  • Aguilucho Lagunero Occidental (Circus aeruginosus)
  • Cernícalo Vulgar (Falco tinnunculus)
  • Codorniz Común (Coturnix coturnix)
  • Gallineta Común (Gallinula chloropus)
  • Focha Común (Fulica atra)
  • Cigüeñuela Común (Himantopus himantopus)
  • Avoceta Común (Recurvirostra avosetta)
  • Alcaraván Común (Burhinus oedicnemus)
  • Gaviota Reidora (Chroicocephalus ridibundus)
  • Gaviota Sombría (Larus fuscus)
  • Fumarel Cariblanco (Chlidonias hybrida)
  • Paloma Torcaz (Columba palumbus)
  • Tórtola Turca (Streptopelia decaocto)
  • Lechuza Común (Tyto alba alba)
  • Vencejo Común (Apus apus)
  • Abejaruco Europeo (Merops apiaster)
  • Carraca Europea (Coracias garrulus)
  • Abubilla (Upupa epops)
  • Cogujada Común (Galerida cristata)
  • Golondrina Común (Hirundo rustica)
  • Avión Común (Delichon urbicum)
  • Tarabilla Europea (Saxicola rubicola)
  • Ruiseñor Bastardo (Cettia cetti)
  • Buitrón (Cisticola  juncidis)
  • Urraca (Pica pica melanotos)
  • Estornino Negro (Sturnus unicolor)
  • Gorrión Común (Passer domesticus)
  • Jilguero (Carduelis carduelis)
  • Triguero (Miliaria calandra)

jueves, 29 de marzo de 2012

SALIDA POR LA CAMPIÑA DEL SUROESTE JIENNENSE

     Esta mañana hemos estado Raimundo y yo recorriendo los campos suroccidentales de Jaén. La jornada no ha podido ser mejor. En algo de más de tres horas hemos tenido avistamientos muy interesantes de aves esteparias.
     Al salir de Andújar y cruzar el Guadalquivir, pasaron volando sobre la carretera tres ánades reales, y una cigüeña. A medio camino me topé con unos cuervos y ya no tuve ningún avistamiento hasta casi llegar a Torre del Campo, donde vi un ratonero apostado en las ruinas de un cortijo. Tras recoger a Raimundo, salimos en dirección a Santiago de Calatrava. Además de un cernícalo posado en un poste, resultaba fácil descubrir entre los olivos conejos, mirlos y perdices. También pudimos ver tres golondrinas dáuricas y algunas tórtolas turcas posadas en los tendidos eléctricos. Y desde el asfalto despegaban las cogujadas para aterrizar en los campos conforme avanzábamos.
     Nos detuvimos junto a un cortado rocoso prospectado por grajillas y palomas bravías. No tardamos en descubrir a unos conejos que también se movían en sus inmediaciones. Afinando más la búsqueda, logré ver unas currucas capirotadas en un olivo próximo, pero Raimundo localizó un objetivo más llamativo. Se trataba de un búho real que dormitaba en una repisa, en la parte más sombría del talud rocoso. No nos acercamos, para evitar molestarlo. Durante el rato que permanecimos observándolo, pasó un cernícalo.
     Seguimos nuestro recorrido, viendo algunos verderones cantando desde lo alto de los olivos, y algunos pequeños bandos de los coloridos jilgueros. Al pasar por un verde campo de cereal no tarda en aparecer una hembra de aguilucho cenizo, sobrevolando los verdes pero mermados tallos del cereal, debido a la escasez de lluvia.
     Dejamos la carretera, para meternos por un carril que se adentraba en los campos entre estos campos de cereales, rodeados por olivares. El primer objetivo en el que fijamos los prismáticos fue un ratonero, pero no tardamos en descubrir a una pareja de aguiluchos cenizos. Poco después, varios de ejemplares de este aguilucho volando altos en el cielo, más dos cuervos. Cuando reanudamos la marcha, paramos en seguida, pues aunque algo lejos, entre las esmirriadas briznas del cereal, descubro un macho de avutarda, engalanado con el plumaje nupcial. Aunque más mérito tuvo Raimundo al ver a la hembra, más discreta, caminando sobre el terrizo suelo del olivar inmediato con el que lindaba el sembrado de cereal. Entre los olivos cercanos también vimos una perdiz, y una abubilla que se nos cruzó por delante.
     Después fuimos en dirección hacia Escañuela. Hicimos nuestra última parada junto a un viejo cortijo rodeado por unos eucaliptos para dar un breve paseo. Enseguida nos llamó la atención las impresionantes acrobacias aéreas de los cenizos, acompañadas por un agudo silbido que casi recuerdan más a un limícola, que a una rapaz. También escuchábamos el canto de verdecillos, gorriones y carboneros. Entre los altos y densos pastos secos de un barbecho cercano, fue fácil descubrir a un macho de tarabilla posado en lo más alto del tallo de una herbácea. Algo más lejos, pero con la misma facilidad, se dejó ver un alcaudón común. De entre los olivos levantó el vuelo un pequeño grupo de palomas torcaces. Por el tejado del cortijo se movían unos cuantos gorriones y estorninos, y entre las ramas de los eucaliptos lo hacían unos pocos carboneros.
     Al acercarnos a la sombra de estos árboles, salió de entre el ramaje un búho chico que fue a posarse a la rama baja de otro eucalipto contiguo. Con sumo cuidado nos acercamos hasta poder observarlo, pero no tardó mucho en volver a levantar el vuelo, esta vez buscando un árbol más alejado en el que ocultarse. El vuelo del búho, al descubierto y en pleno día, atrajo sobre si mismo el ataque combinado de una pareja de cernícalos, por lo que pronto hubo de volver a ocultarse entre la espesura de otro árbol. Aunque no deja de ser llamativa la escena que representaron los dos cernícalos picando contra el búho, decidimos no buscar su nuevo escondite para no seguir molestándolo. Los cernícalos también dejaron de acosarlo en cuanto se ocultó, y abandonaron el lugar.

Búho Chico

(*) Fotografía: gentileza de Raimundo Gómez.


Lista de Especies Observadas (Orden Sistemático):

  • Conejo Europeo (Oryctolagus cuniculus algirus)
  • Cigüeña Blanca (Ciconia ciconia)
  • Ánade Azulón (Anas platyrhynchos)
  • Aguilucho Cenizo (Circus pygargus)
  • Busardo Ratonero (Buteo buteo)
  • Cernícalo Vulgar (Falco tinnunculus)
  • Perdiz Roja (Alectoris rufa)
  • Avutarda Común (Otis tarda)
  • Paloma Bravía (Columba livia)
  • Paloma Torcaz (Columba palumbus)
  • Tortola Turca (Streptopelia decaocto)
  • Búho Real (Bubo bubo)
  • Búho Chico (Asio otus)
  • Abubilla (Upupa epops)
  • Cogujada Común (Galerida cristata)
  • Golondrina Dáurica (Cecropis daurica)
  • Tarabilla Común (Saxicola torquatus rubicola)
  • Mirlo Común (Turdus merula)
  • Curruca Capirotada (Sylvia atricapilla)
  • Carbonero Común (Parus major)
  • Alcaudón Común (Lanius senator)
  • Cuervo Común (Corvus corax)
  • Grajilla Común (Corvus monedula)
  • Estornino Negro (Sturnus unicolor)
  • Gorrión Común (Passer domesticus)
  • Verdecillo Común (Serinus serinus)
  • Verderón Común (Chloris chloris)
  • Jilguero (Carduelis carduelis)

jueves, 14 de abril de 2011

UNA BREVE RUTA POR LA CAMPIÑA SUROCCIDETAL DE JAÉN

     La tarde de ayer la empleamos David, Sol y yo en acercarnos a los campos del suroeste de Jaén, conocidos por albergar una población relíctica de avutarda, que en realidad pertenece a una pequeña población reproductora dispersa entre los próximos campos del sur de Córdoba y los de Jaén, los últimos ejemplares en esta última provincia. Pero no solo las avutardas hacen interesantes a estos campos pues también hay allí una importante colonia de aguilucho cenizo y otras aves esteparias como el sisón y el alcaraván.
     Salimos de Andújar sobre las 16.30, bajo la inclemencia de un calor más bien veraniego que primaveral, y en algo más de media hora llegamos al punto donde habíamos quedado con José Luis Ojeda. Durante el camino atravesamos los infinitos campos de olivar que componen la campiña jienense que llegan más allá de donde se pierde la vista en el horizonte. Solo los pueblos, los cortijos, los arroyos y algún afloramiento rocoso dan algo de variedad al monótono paisaje. A pesar del azote del calor, en el camino pudimos ver algunos animales. Al poco de salir de Andújar vimos un cernícalo vulgar y más adelante un verderón. Hicimos una parada en la carretera para dedicarle un vistazo a una pareja de golondrinas dáuricas posadas en unos cables. También posadas sobre cables, vimos varias tórtolas turcas a lo largo del camino. En un pequeño arroyo vimos una gallineta y unos pocos abejarucos algo después. Y entre las líneas de olivos se descubría de vez en cuando algún conejo.
     Mientras esperábamos a José Luis, a la sombra de un caserón en una pequeña aldea, podíamos deleitarnos con los vuelos de una pareja de cernícalo primilla. Más tarde apareció un macho de aguilucho cenizo y también veíamos gorriones y golondrinas.
    Cuando llegó, entramos en materia, en nuestra materia, la observación de aves, y comenzó lo que habíamos ido a buscar allí. Nos metimos por un complicado carril, destrozado por los tractores. La silueta de un ratonero no tardó en aparecer en el despejado cielo azul, y en cuanto llegamos a un campo de habas, enseguida descubrimos a una solitaria hembra de avutarda, que no levantó el vuelo, y tranquilamente cruzó el camino. Seguimos bordeando el sembrado de habas, y de la linde del mismo camino que llevábamos, levantó su pesado vuelo un macho acompañado por dos hembras, que surcando la plantación de leguminosas, fueron a aterrizar a la linde opuesta, del olivar de enfrente. Poco después hicieron lo mismo otro macho y otra hembra que partieron de en medio de las habas, y cuando ya estábamos dejando atrás esas habas para adentrarnos de nuevo en olivar, nos salió otra hembra. En apenas un rato se puede decir que vimos todas las avutardas que forman la reducida población jienense.

Hembra de Avutarda

     Siguiendo por este olivar, en un terrizo campo arado, sin siembra, no tardamos en ver un macho de sisón. Y por fin llegamos hasta los campos de cereal, donde los aguiluchos cenizos instalan sus nidos, y sobre los cuales hacen gala de sus increíbles vuelos acrobáticos, acompañados por sus silbantes llamadas. Todo un espectáculo digno de ver para los ojos de un naturalista. Conejos y liebres, perdices y cuervos también se dejaban ver con facilidad.

Liebre

     Pero aunque José Luis pronto se tuvo que marchar, nosotros repetimos sus pasos, con más calma. En esta primera vuelta no conseguimos volver a ver a las avutardas, pero de un árbol destacado en medio del olivar se levantaron una treintena de abejarucos. También vimos un macho de sisón entre las habas, y sin apenas darnos tiempo a observarlo levantó el vuelo y nos dejó escuchar su característico siseo que le da el nombre a esta pequeña avutarda. Y al final volvimos a llegar a los campos de cereal, donde al cobijo de un olivo estuvimos un rato observando a los aguiluchos.

Macho de Aguilucho Cenizo

     En nuestra paciente espera, además de los cenizos también veíamos con frecuencia a los cuervos, que quizás se dedicaban, al igual que nosotros, a espiar la ubicación de los nidos de la grácil rapaz, pero con el objetivo de expoliar sus huevos. Hasta un bando formado por una veintena de cuervos llegamos a ver, volando juntos sobre aquel campo. También un ratonero, un vencejo y un macho de ánade real pasaron volando por las inmediaciones. Mientras tanto, y por turnos que a veces se solapaban, escuchamos al verderón, al triguero, a la perdiz, al abejaruco, al cuervo, y antes de la puesta de sol ya se empezó a oír al alcaraván.
     Volvimos sobre nuestros pasos, y entre los olivos conseguimos ver un alcaraván, y en el poco rato que nos permitió contemplarlo, nos sirvió para descubrir a un macho de avutarda con dos hembras, en el campo del fondo. Una hembra estaba sobre la línea de la colina, tras la cual se empezaba a poner el sol, recortando su silueta en el cielo rojo del atardecer.
     Llegamos otra vez a las habas, donde nos entretuvimos más de lo que creíamos en un principio, hasta que el sol anaranjado, de fuego incandescente, se perdió definitivamente tras la línea del horizonte. No se trataba de algo llamativo que estuviésemos viendo, si no de un concierto que nos ofrecieron los sisones, cantores invisibles entre las habas. Logramos ver un par de machos allá donde acababan las habas y empezaban los olivares. Dimos un breve paseo entre el sembrado de leguminosas y vimos las inconfundibles huellas de avutarda y un azulón que volvía a su dormidero en las últimas aguas de una poza del pequeño arroyo, ya seco por los rigores primaverales. Además se escuchaban los trigueros, los alcaravanes, la paloma torcaz y ya empezaban también a oírse los mochuelos. Con la caída de la noche, abandonamos los cultivos, no sin antes ver a las cogujadas, además de conejos y liebres cruzándose por los caminos, y una vez en la carretera vimos un mochuelo que ponía fin a nuestra jornada.

Fotografías: gentileza de David Torres.


Lista de Especies Observadas (Orden Sistemático):

  • Liebre Ibérica (Lepus granatensis)
  • Conejo Europeo (Oryctolagus cuniculus algirus)
  • Ánade Azulón (Anas platyrhynchos)
  • Aguilucho Cenizo (Circus pygargus)
  • Busardo Ratonero (Buteo buteo)
  • Cernícalo Vulgar (Falco tinnunculus)
  • Cernícalo Primilla (Falco naumanni)
  • Perdiz Roja (Alectoris rufa)
  • Gallineta Común (Gallinula chloropus)
  • Sisón Común (Tetrax tetrax)
  • Avutarda Común (Otis tarda)
  • Alcaraván Común (Burhinus oedicnemus)
  • Paloma Torcaz (Columba palumbus)
  • Tórtola Turca (Streptopelia decaocto)
  • Mochuelo Europeo (Athene noctua vidalii)
  • Vencejo Común (Apus apus)
  • Abejaruco Europeo (Merops apiaster)
  • Cogujada Común (Galerida cristata)
  • Golondrina Común (Hirundo rustica)
  • Golondrina Dáurica (Cecropis daurica)
  • Cuervo Común (Corvus corax)
  • Gorrión Común (Passer domesticus)
  • Verderón Común (Chloris chloris)
  • Triguero (Miliaria calandra)

lunes, 5 de abril de 2010

UNA VUELTA POR LOS ALREDEDORES DE SIERRA MÁGINA

     Hace dos días mis amigos Víctor y Maribel volvían de viaje de Castilla La Mancha, pero en vez de llegar a Málaga directamente, decidieron pasar el último día en Sierra Mágina. Y ayer quedé con ellos para hacer una ruta alrededor de este espacio natural, durante la primera mitad del día, antes de que partieran para su lugar de residencia. Fui a buscarlos a Torres, donde ellos estaban alojados, anticipándome a la hora a la que habíamos quedado. Y tampoco habíamos quedado en Torres, si no en Mancha Real, que fue el punto de partida y de vuelta de nuestro recorrido, pero las ganas por volver a verlos y de disfrutar juntos de la Naturaleza, en esta ocasión de Sierra Mágina, hizo que me adelantara al plan previsto. A lo largo de todo el recorrido siempre teníamos alguna perspectiva del pico Mágina, el techo de la provincia de Jaén con sus 2.167 m.

Farallón rocoso en Sierra Mágina

     Pero antes de comenzar nuestra ruta, salimos a dar un breve paseo por la carretera que comunica Torres con Albánchez. En un pinar cercano pudimos ver palomas torcaces, y más adelante, en un área descubierta de vegetación, contemplamos un cernícalo posado en un poste, que levantó el vuelo al percatarse de que era observado. Y mientras tanto, los veloces vencejos surcaban los cielos sobre nosotros.

Pinar de Sierra Mágina

     A continuación salimos hacia Mancha Real, tramo en el que se nos cruzó un arrendajo, y desde donde nos dirigimos hasta Bedmar, pasando por Jimena. Desde Bedmar fuimos hasta el conocido Adelfar del Río Cuadros, donde nos paramos para hacer el pequeño sendero bajo la bóveda de las adelfas, que más adelante asciende alejándose del río. Sobre un guijarro del río descubrimos a la lavandera cascadeña, con sus siempre balanceantes movimientos de cola. También paseamos por el pinar colindante que trepa por la ladera de la montaña, donde vimos y escuchamos algunos pájaros tales como pinzones, carboneros, petirrojos y un mirlo.

Adelfar del Río Cuadros

     Proseguimos nuestro recorrido, bordeando las estribaciones de Sierra Mágina, cuyo abrupto paisaje nos ofrecía bellas vistas de las montañas y sus bosques, hasta llegar a Huelma, y más adelante a Cambil, donde paramos a comer. En sus cascos urbanos no faltaban gorriones, estorninos, golondrinas y aviones, y antes de comer, hicimos una breve parada en el nacimiento del Río Arbuniel, en cuyo entorno pudimos observar colirrojos y tarabillas. Y tras almorzar tocó hacer el último tramo de nuestra ruta, pasando por Pegalajar, hasta llegar de nuevo a Mancha Real, donde nos despedimos, y como se suele decir, cada mochuelo se fue a su olivo.

Nacimiento del Río Arbuniel

      El olivo es precisamente un árbol que no escasea en Jaén, y dado que aún quedaba día por delante, decidí emprender una ruta alternativa antes de volver a Andújar. Y de este modo  me fui por Torrequebradilla, atravesando campilla olivarera. Aunque en el olivar, cada vez más intensivo, no existe la variedad de avifauna que en un monte, si es verdad que resulta más fácil de ver dada la escasez o ausencia de vegetación natural en estos terrenos agrarios. Por el camino era fácil encontrarse con cogujadas y algunas perdices, y en vuelo pude unos cuervos. También se dejaron ver cernícalos posados en algunos postes, y en los cables que los unen eran frecuentes trigueros y verderones, que al pasar junto a ellos, dejaban oír sus estridentes estrofas.
     Pasada Torrequebradilla, hice una parada junto a una balsa de riego. Sobre el agua nadaban las fochas y los azulones, y en los bordes había cigüeñuelas. Mientras observaba estas aves, pasó volando una hembra de aguilucho cenizo sobre la alberca. En los setos que había plantados entorno a los límites de la balsa se movían gorriones y verdecillos. Y al poco tiempo de reanudar la marcha tuve que hacer una parada obligada para contemplar el vuelo de una pequeña rapaz clara que me desconcertó. Cuando me bajé del coche y puse mis prismáticos sobre el ave de presa, comprobé que se trataba de un elanio azul, que aunque ya lo he visto en otras ocasiones, siempre me resulta grato volver a observarlo.
     Seguí mi camino hacía Torreblascopedro, y crucé el Río Guadalquivir por un vado. Mientras me movía por esta zona pude una abubilla y un alcaudón común por los olivares, y en las proximidades del río a los coloridos abejarucos, recién llegados de sus cuarteles de invernada en África. Y finalmente, cuando ya me dirigía a Andújar, la cigüeña, ave que cierra la lista de cuantas vi en esa jornada.

Fotografías: gentileza de Víctor Revuelta.


Lista de Aves Observadas (Orden Sistemático):

  • Cigüeña Blanca (Ciconia ciconia)
  • Ánade Azulón (Anas platyrhynchos)
  • Elanio Común (Elanus caeruleus)
  • Aguilucho Cenizo (Circus pygargus)
  • Cernícalo Vulgar (Falco tinnunculus)
  • Perdiz Roja (Alectoris rufa)
  • Focha Común (Fulica atra)
  • Cigüeñuela Común (Himantopus himantopus)
  • Paloma Torcaz (Columba palumbus)
  • Vencejo Común (Apus apus)
  • Abejaruco Europeo (Merops apiaster)
  • Abubilla (Upupa epops)
  • Cogujada Común (Galerida cristata)
  • Golondrina Común (Hirundo rustica)
  • Avión Común (Delichon urbicum)
  • Lavandera Cascadeña (Motacilla cinerea)
  • Petirrojo Europeo (Erithacus rubecula)
  • Colirrojo Tizón (Phoenicurus ochruros)
  • Tarabilla Común (Saxicola torquatus rubicola)
  • Mirlo Común (Turdus merula)
  • Carbonero Común (Parus major)
  • Alcaudón Común (Lanius senator)
  • Arrendajo Común (Garrulus glandarius)
  • Cuervo Común (Corvus corax)
  • Estornino Negro (Sturnus unicolor)
  • Gorrión Común (Passer domesticus)
  • Pinzón Vulgar (Fringilla coelebs coelebs)
  • Verdecillo Común (Serinus serinus)
  • Verderón Común (Chloris chloris)
  • Triguero (Miliaria calandra)