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miércoles, 4 de mayo de 2016

SENDERISMO EN CONTADERO-SELLADORES Y EN EL CENTENILLO

     Con la idea de hacer senderismo y de observar un poco el área nororiental de la Sierra de Andújar, Elena, Fran y yo, nos desplazamos hace un par de días hasta aquella zona, a la finca de Contadero-Selladores, donde hace unas semanas estuve de Voluntariado, y a la aldea minera de El Centenillo, lugares a los que tenemos menos oportunidad de acudir con frecuencia.

Bosque Mediterráneo, autóctono y bien conservado, cubriendo los montes de Contadero-Selladores

     La Naturaleza en su apogeo primaveral, impregnaba de vida los lugares por los que pasamos, en los que estuvimos. Saliendo de Andújar era fácil ver estorninos y tórtolas turcas en los tendidos eléctricos que se elevan sobre los campos de cultivo aledaños al pueblo. Al pasar por la zona donde comienza el monte aparecían las urracas. Pero no es hasta donde empezamos a circular por la estrecha y bacheada carretera que nos conduciría hasta Contadero-Selladores donde se amplían nuestras observaciones de aves, y donde tenemos oportunidad de pararnos con más detenimiento a tratar de verlas con calma. Urracas, rabilargos y palomas torcaces se suceden con regularidad a lo largo del camino, intercaladas con algunas abubillas mirlos y pinzones.
     Cuando nos parábamos a ver algo, solíamos descubrir otras cosas, con lo que se alargaban nuestras detenciones. Así nos pasó donde paramos a contemplar los abejarucos, que también vimos a la abubilla, detectamos a los trigueros por su canto, posados en las alambradas, mientras se paseaban las golondrinas sobre los floridos mantos de hierba que cubrían el campo. Otras paradas más breves, y específicas, se las dedicamos a los alcaudones, tanto comunes como a un real, y a los aláudidos más montaraces, las cogujadas montesinas y a las totovías, a los cuales también escuchamos. Pararnos para ver una liebre que cruzó la pista con bastante tranquilidad para lo apresuradas que suelen ser, nos permitió ver también unas perdices. Apenas pudimos ver unos instantes, en sus huidizos vuelos al pito real, el zorzal charlo y un críalo, alejándose del camino a nuestro paso. En una zona de pastizal más abierto podían verse con facilidad las tórtolas turcas, estorninos, gorriones y trigueros, pero aquí nos detuvimos a mirar a unas lavanderas boyeras, machos de subespecie alemana que se encuentran en paso. Detenernos más adelante para mirar con los prismáticos a unos buitres de altos vuelos, nos dio la oportunidad de ver elevarse una nutrida columna de chovas piquirrojas, volando en espiral en una corriente térmica. También se dejó ver algún que otro ciervo, y paramos en la carretera para ver a un lagarto que soleaba en el asfalto.
     Paramos un rato también en el Mirador de los Pastores, desde donde vimos pasar volando vencejos, aviones y palomas sobre las dehesas de los alrededores. Después iniciamos el Sendero de los Cuatro Términos porque culmina en un punto donde se juntan los términos municipales de Andújar, Villanueva de la Reina, Baños de la Encina y El Hoyo. Jara pringosa, enebros de la miera, labiérnagos y madroños constituyen el sotobosque que circunda este sendero, del que despuntan encinas y alcornoques, y bajo cuya sombra brotan las peonías. Nos vimos envueltos en la esencia misma del Monte Mediterráneo. Carboneros, pinzones y arrendajos aportaban sonido al bosque, a los cuales llegamos a ver.

Las dehesas, vistas desde el Mirador de los Pastores

     Almorzamos en el Área Recreativa de La Aliseda, por donde pasó un águila calzada sobre el dosel del pinar. Podía oírse el canto de la tórtola común, y también se movió por allí algún que otro arrendajo. Después nos dirigimos hacia la aldea de El Centenillo, donde completamos nuestros recorridos senderistas con dos cortos itinerarios. En ambos contemplamos restos del patrimonio minero de la zona. Primero hicimos el Sendero circular de Pozo Nuevo, con espectaculares vistas a las lomas del este, nexo de unión entre la Sierra de Andújar y Despeñaperros. Se oyeron pinzones y algún carbonero durante el recorrido.

Sierras orientales, a caballo entre Andújar y Despeñaperros

     Al pasar por el poblado de El Centenillo, para dirigirnos al inicio del Sendero del Cerrillo del Plomo pudimos ver gorriones y estorninos, pero nos fijamos en una lavandera boyera que se movía por sus aledaños. Al mirarla detenidamente, nos dimos cuenta que se trataba de un macho de la raza italiana, que exhibía el casco de la cabeza gris oscuro.
     El Sendero del Cerrillo del Plomo es lineal, bajando por lo más profundo en un valle, entre pinares, hasta llegar al cerro propiamente dicho, donde escuchamos al agateador y al pico picapinos. Al pájaro carpintero lo acabamos viendo cuando levantó el vuelo. De vuelta, cuando íbamos subiendo se nos cruzó una joven lagartija colilarga y vimos a una pareja de chovas, que habían llamado nuestra atención con sus voces. De los pinares circundantes a la senda también las ásperos sonidos del arrendajo.

Anochecer en la Sierra de Andújar

     En el camino de vuelta, al atardecer, se multiplicaron el número de ciervos que vimos, alguno hasta en la misma pista. Pero al poco de haber iniciado el camino nos detuvimos a contemplar el vuelo de tres águilas calzadas. Durante la marcha levantamos a nuestro paso, pinzones y totovías, así como algún mirlo que se cruzó en el camino. Además se atravesó la carretera un apresurado zorro, y al pararnos para tratar de verlo, descubrimos la silueta de una rapaz posada junto a una alberca. Cuando levantó el vuelo comprobamos que se trataba de un ratonero, Pero se siguieron sucediendo cosas, y en la alberca deparamos que nadaban una pareja de patos. Cuando salieron a tierra, y dejó de darles directamente la luz del sol, aseguramos que se trataba de azulones. Otra parada se la dedicamos a un águila culebrera que estaba posada en lo alto de una torreta metálica del tendido eléctrico. Nos paramos un rato en el Mirador de los Alarcones, a comisquear algo, mientras contemplábamos con las últimas luces el Embalse del Rumblar. En el entorno, había trigueros, estorninos, gorriones y tórtolas turcas. Al caer la oscuridad, solo vimos algunos ciervos más, de los que estaban junto a la carretera.

(*) Fotografías: gentileza de Elena Pulido.


Lista de Especies Observadas (Orden Sistemático):

  • Liebre Ibérica (Lepus granatensis)
  • Zorro Rojo (Vulpes vulpes)
  • Ciervo Rojo (Cervus elaphus)
  • Ánade Azulón (Anas platyrhynchos)
  • Buitre Leonado (Gyps fulvus)
  • Busardo Ratonero (Buteo buteo)
  • Culebrera Europea (Circaetus gallicus)
  • Aguililla Calzada (Aquila pennata)
  • Perdiz Roja (Alectoris rufa)
  • Paloma Torcaz (Columba palumbus)
  • Tórtola Europea (Streptopela turtur)
  • Tórtola Turca (Streptopela decaocto)
  • Críalo Europeo (Clamator glandarius)
  • Abejaruco Común (Merops apiaster)
  • Abubilla (Upupa epops)
  • Vencejo Común (Apus apus)
  • Pito Real Ibérico (Picus sharpei)
  • Pico Picapinos (Dendrocopos major)
  • Cogujada Montesina (Galerida theklae)
  • Totovía (Lullula arborea)
  • Golondrina Común (Hirundo rustica)
  • Avión Común (Delichon urbicum)
  • Lavandera Boyera Alemana (Motacilla flava flava)
  • Lavandera Boyera Italiana (Motacilla flava cinereocapilla)
  • Mirlo Común (Turdus merula)
  • Zorzal Charlo (Turdus viscivorus)
  • Carbonero Común (Parus major)
  • Agateador Común (Certhia brachydactyla)
  • Alcaudón Común (Lanius senator)
  • Alcaudón Real (Lanius meridionalis)
  • Arrendajo Común (Garrulus glandarius)
  • Rabilargo Ibérico (Cyanopica cooki)
  • Urraca (Pica pica melanotos)
  • Chova Piquirroja (Pyrrhocorax pyrrhocorax)
  • Estornino Negro (Sturnus unicolor)
  • Gorrión Común (Passer domesticus)
  • Pinzón Vulgar (Fringilla coelebs coelebs)
  • Triguero (Miliaria calandra)
  • Lagartija Colilarga (Psammodromus algirus)
  • Lagarto Ocelado (Timon lepidus lepidus)

domingo, 20 de julio de 2014

OBSERVACIONES DE CAMPO EN UNA MAÑANA DE VERANO EN LA SIERRA DE ANDÚJAR

     El calor que asola Sierra Morena durante el verano, dificulta la observación de fauna a pleno día, que hace que disminuya o cese su actividad durante las largas horas de luz. Ello obliga a aprovechar las primeras horas de la mañana, desde antes del amanecer, o las últimas de la tarde, hasta después de la puesta de sol, si se quiere poder observar algún animal silvestre. Hace un par de días tuve una fructífera mañana estival.
     Cuando iba de camino a recoger a unos clientes se cruzó un ratón por la carretera. Y poco antes de llegar al lugar donde se hospedaban, encontré un chotacabras apostado sobre el asfalto. Algunos minutos después de recogerlos, cuando íbamos entrando en la finca, empezaba a clarear. Recorríamos lentamente el camino. A los lados podíamos ver los ciervos, aprovechando las primeras luces del alba, antes de internarse en las densidades del sotobosque a sestear. Las perdices, y algún conejo, también podían verse por las secas calvas entre el matorral y las rocas, adonde corrían a refugiarse a nuestro paso. Además del movimiento de urracas y palomas, según avanzábamos por el camino, también el mirlo estaba activo en las tempranas horas del día.
     Nos detuvimos en un punto alto en el mismo camino, antes de que el calor hiciera imposible nuestra estancia allí, y dedicar un rato de observación antes de proseguir el recorrido por las zonas bajas. Entre los romeros y las jaras inmediatas cantaba la curruca cabecinegra. Entre las copas de los pinos y las encinas volaban palomas y urracas, mientras las perdices se desplazaban andando por el suelo. Todo era calma, ninguna alarma de las urracas. Un conejo, testigo de lo que fueron prolíficas colonias y ahora es una residual población, se ocultó en un lentisco. Los gorgoteos de los abejarucos nos hicieron levantar la vista al cielo. Navegaban por diferentes estratos del aire los vencejos, lo más altos, los aviones comunes, en una posición intermedia, y las golondrinas comunes, en vuelos rasantes sobre el suelo. Por nuestra posición elevada respecto a la vaguada, podíamos ver a las golondrinas desde arriba, cuando no a nuestra altura, y cuando no por encima, también daban alguna pasada los aviones y los vencejos a nuestro nivel. Esto nos permitió ver entre los oscuros vencejos comunes, un vencejo cafre que se paseó frente a nosotros en un par de ocasiones.
      Los momentos de gran expectación los crearon las rapaces. Pasaron por allí, a no mucha altura, un par de buitres negros con su majestuoso planeo. Y algo después apareció una joven águila imperial, mostrándonos sus primeros vuelos. Volaba no muy lejos, sobre la vaguada y fue a posarse a un pino donde estuvo el tiempo suficiente como para contemplarla con detenimiento. Que las grandes rapaces empezaran a volar indicaba que la temperatura del aire se estaba elevando, con que reanudamos la marcha buscando las partes bajas, más frescas por la sombra de los árboles.
     Recorriendo las dehesas y los encinares aclarados vimos pinzones, rabilargos y urracas. El pito real voló del tronco de una encina a otro, posándose en el lado opuesto a nuestra posición, escondiéndose deliberadamente. Comisqueaban estorninos y palomas en el terroso suelo de una explanada que recientemente estuvo sembrada de cereales. Menos numerosas, y más discretas que las palomas, también había allí unas tórtolas comunes. En las inmediaciones de una casa aparecían los gorriones, y posados en fila en los cables de un tendido eléctrico, los estorninos. Se dejó ver un pequeño grupo de jilgueros en un claro.
     Llegamos cerca del río, donde podía oírse la oropéndola casi continuamente. Dimos un paseo por las sombras de la arboleda ribereña. Los galápagos, raudos, se tiraban desde las piedras al agua. Sobre las puntas más altas de las ramas de un fresno descubrimos unos picogordos. Las golondrinas, tanto comunes como dáuricas, hacían pasadas rasantes sobre la calmada corriente del río. Entre el ramaje podíamos detectar herrerillos y carboneros comunes, bien porque a veces se dejaban ver claramente, o bien porque escuchábamos sus cantos. También pudimos escuchar las voces del agateador y del pico picapinos.
     Tras el breve y pausado paseo junto al río, y los tiempos de espera por la zona, nos dirigimos a otra área. Esta vez fuimos hacia una alberca. De camino, apreciamos que la actividad de los pájaros había disminuido bastante. Seguíamos encontrándonos con urracas, rabilargos, pinzones y palomas, pero en menor número y frecuencia. Pero ahora pudimos ver una pareja de alcaudones comunes, posados visiblemente en sus oteaderos sobre resecos arbustos. Se nos cruzaron también por los carriles algunas lagartijas colilargas.
     El carril que sube hacía la alberca discurre a través de una mancha de bosque mediterráneo donde se mezcla el quejigar con el encinar, tapizado por un denso sotobosque donde figuran lentiscos, cornicabras, mirtos y agracejos, en cuyas espesuras se refugiaban algunos gamos del calor. Paralelamente baja la garganta escavada por un arroyo, ahora seco, donde crecen adelfas y zarzas.
     Al llegar cerca de la alberca, lo primero que pudimos ver fue un joven lagarto ocelado, soleándose sobre una roca de granito, bajo la cual se ocultó al vernos. Se podían oír las oropéndolas y las tórtolas en el quejigar que bordeaba la alberca, mientras caminábamos hacia ella. Alguna oropéndola se dejó ver en vuelo, entre las copas de los árboles. Un águila calzada dio unas pasadas, sobrevolando el barranco donde estábamos. En una orilla, bajo un túnel formado por las zarzas que han trepado sobre los cercanos árboles, saciaba su sed un mirlo. Los galápagos leprosos se echaban al agua. Al rato algunos nadaban cerca de la superficie, asomando la cabeza, pero ninguno volvió a salir a la playa arenosa de la orilla mientras seguimos allí. También, vadeando cerca de la orilla, apareció una culebra viperina, que al acercarse al punto donde estábamos, se hundió en las profundidades. Entre el ramaje de los sauces que circunda la alberca aparecieron unos mitos, y también se dejó ver algún que otro herrerillo.
     Hacia la media mañana decidimos irnos. Bajando otra vez paralelos al arroyo, hacia la salida, vimos sobre un poste de los tendidos eléctricos un águila culebrera. De los cables que se cruzaban de poste a poste, iba y venían algunos abejarucos.

                                                                                                                          
Lista De Especies Observadas (Orden Sistemático):

  • Ratón de Campo (Apodemus sylvaticus)
  • Conejo Europeo (Oryctolagus cuniculus algirus)
  • Ciervo Rojo (Cervus elaphus)
  • Gamo (Dama dama)
  • Buitre Negro (Aegypius monachus)
  • Culebrera Europea (Circaetus gallicus)
  • Águila Imperial Ibérica (Aquila adalberti)
  • Águililla Calzada (Aquila pennata)
  • Perdiz Roja (Alectoris rufa)
  • Paloma Torcaz (Columba palumbus)
  • Tórtola Europea (Streptopelia turtur)
  • Chotacabras Cuellirrojo (Caprimulgus ruficollis)
  • Vencejo Común (Apus apus)
  • Vencejo Cafre (Apus caffer)
  • Abejaruco Europeo (Merops apiaster)
  • Pito Real (Picus viridis sharpei)
  • Pico Picapinos (Dendrocopos major)
  • Golondrina Común (Hirundo rustica)
  • Golondrina Dáurica (Cecropis daurica)
  • Avión Común (Delichon urbicum)
  • Mirlo Común (Turdus merula)
  • Curruca Cabecinegra (Silvia melanocephala)
  • Mito Común (Aegithalos caudatus irbii)
  • Carbonero Común (Parus major)
  • Herrerillo Común (Cyanistes caeruleus)
  • Agateador Común (Certhia brachydactyla)
  • Alcaudón Común (Lanius senator)
  • Oropéndola Europea (Oriolus oriolus)
  • Rabilargo Ibérico (Cyanipica cooki)
  • Urraca (Pica pica melanotos)
  • Estornino Negro (Sturnus unicolor)
  • Gorrión Común (Passer domesticus)
  • Pinzón Vulgar (Fringilla coelebs coelebs)
  • Jilguero (Carduelis carduelis)
  • Picogordo (Coccothraustes coccothraustes)
  • Galápago Leproso (Mauremys leprosa)
  • Lagarto Ocelado (Timon lepidus lepidus)
  • Lagartija Colilarga (Psammodromus algirus)
  • Culebra Viperina (Natrix maura)

miércoles, 6 de junio de 2012

EL FINAL DE LA PRIMAVERA EN LA SIERRA DE ANDÚJAR

     A primeros de junio, aunque la primavera todavía no ha llegado a su fin, el verano ya está pidiendo paso, golpeándonos con calurosas temperaturas. La Naturaleza parece haberse detenido, como si hubiera entrado en un letargo estival. Los pastos ya están agostados en la Sierra de Andújar, donde solo árboles y arbustos mantienen el verde en sus hojas. Pero observando este entorno con detenimiento, mirando y escuchando a nuestro alrededor, descubriremos que la vida sigue su curso. Estos dos días atrás, Juanmi, Mª José y yo hemos estado andorreando por estos parajes.

     Ellos venían de Puertollano así que no llegaron hasta la tarde, pero yo salí hacia medio día para exprimir al máximo la jornada. El calor era sofocante a esas horas, pero subiendo por la sierra pude ver rabilargos y algunos mirlos por la carretera. Primero me dirigí hacia La Lancha, en cuyo camino me encontré además de las aves citadas anteriormente, a las urracas y a los zorzales charlos. Tan solo efectué una parada para identificar a un buitre leonado que volaba en solitario. También un lagarto se cruzó por el polvoriento carril.
     Cuando llegué a las conocidas curvas de La Lancha encontré pocas sombras, pero ni entre las pocas que había, conseguí aliviarme del calor, y sin realizar una observación profunda del terreno me marché, pensando en ir al Encinarejo donde a la vera del río, esperaba encontrar más frescor.
     A pesar de que el calor arreciaba, volviendo deparé en más animales que a la ida. Además de las urracas y rabilargos, pude observar palomas entre los encinares adehesados y tórtolas turcas posadas en los tendidos eléctricos. También me fije en los gorriones comunes que viven en las inmediaciones de las casas, y al girar en una curva me percaté del canto del gorrión chillón. Aunque traté de verlo, no lo conseguí. Además pude ver un gamo y un par de ciervos, y cuando casi estaba llegando a las viñas, descubrí la silueta de otro buitre volando solo.
     Al entrar al carril del Encinarejo estaban las grajillas merodeando las mesas de piedra cercanas al puente. También había por allí algunos pinzones, que pude seguir viendo casi a todo lo largo del recorrido que hice hasta donde aparqué el coche, antes de llegar al mirador. En este tramo también vi rabilargos, una abubilla, una oropéndola y una lavandera blanca. Aviones y golondrinas, tanto comunes como dáuricas surcaban los aires en los alrededores del río.
     Comí, y pasé y las primeras horas de la tarde, de más calor, a orillas del río, a la sombra de los fresnos, escuchando a las oropéndolas, a los ruiseñores comunes y bastardos, y a las ranas. De vez en cuando veía pasar a las oropéndolas en vuelo, pero nunca las localicé en su posadero. Igualmente pasó un par de veces el martín pescador, que incluso llegó a posarse en una rama cercana. De entre la espesura de las zarzas salió un ruiseñor común, mientras empezó a cantar el escribano soteño. Palomas y mirlos también se movían por el entorno de la ribera. Un pico picapinos al que previamente había oído, cruzó el río y se posó en un árbol enfrente mía. Entre los cantos rodados por los que circulaba una tenue y somera corriente de agua acudieron a saciar su sed un jilguero, un verderón, una lavandera blanca, trigueros y rabilargos. Entre esos mismos bolos de piedra saltaban ranas, y pude ver tres pequeñas culebras viperinas deslizándose entre ellos, bajo la superficie del agua. También bajo el agua, nadaban los peces. Distinguí tres tipos de ellos, unos grandes en aguas más profundas que prácticamente se salían fuera del agua en una orilla arenosa, otros pequeños y comprimidos lateralmente que se movían entre los guijarros, y un pequeño e inquieto pez negro que movía muy rápido y se ocultaba bajo las rocas. En aquella orilla arenosa donde los grandes peces exponían a la atmósfera su dorso, también descubrí un galápago. Y a lo lejos, aguas abajo, había una garza real que solo era perceptible con los prismáticos.
     Yendo hacia el punto de encuentro donde había quedado con Juanmi y Mª José, al inicio de la carretera que va a La Lancha, paré a observar un gavilán cicleando en el cielo. También vi urracas por el camino, pero no mostraban ningún signo de inquietud ni mostraban una actitud de alarma, por lo que no me dediqué a observarlas. Mientras llegaban, subí por la carretera de La Lancha unos pocos kilómetros, donde pude ver rabilargos, mirlos, abejarucos, un águila calzada y una perdiz con pollos. Cuando llegaron, volví a bajar hasta donde estaban y de allí salimos los tres juntos hasta llegar a las curvas de La Lancha. De camino, se dejaron ver ciervos y gamos, y urracas y rabilargos, pero también perdices, conejos y algún que otro zorzal.
     Elegimos como emplazamiento para hacer nuestra espera lincera una de las últimas curvas, y allí pasamos las últimas horas de la tarde hasta que empezó oscurecer. En todo este tiempo no tuvimos ningún aviso de su presencia por parte de las urracas. Se las oía emitir una voz de contacto monosilábica, entre adultos y pollos, distinto al repetitivo cacareo de alarma. Los ciervos y los conejos que comenzaban a moverse con la caída de la tarde, lo hacían con aparente tranquilidad. La curruca cabecinegra también se dejaba escuchar, incluso una levantó un vuelo vertical desde un lentisco, al que se arrojó cuando cogió cierta altura. De repente en el cielo surgieron los buitres, y con ellos, la pareja de imperiales. Un alcaudón real estuvo un rato posado sobre un granito. Y más allá de las observaciones de animales, todavía con bastante luminosidad diurna, también presenciamos la caída de una estrella fugaz, a muy baja altura, que se dividió en tres fragmentos antes de llegar al suelo, y que desprendía una hermosa luz azul en su estela al quemarse.
     Con las luces del coche, volviendo por la noche, descubrimos por el carril un par de mochuelos y un chotacabras pardo. Igualmente vimos, en la inmediaciones del camino, algún que otro ciervo. Al despedimos hasta el día siguiente, se dejaron oír los alaridos del cárabo.

     El martes estuvimos todo el día en el campo, desde por la mañana hasta que oscureció. Volvimos a La Lancha, pero esta vez nos quedamos en una de las primeras curvas. Antes de juntarnos de nuevo, subiendo por la sierra pude ver rabilargos, algún mirlo y un alcaudón común. Y de camino hacia La Lancha vimos algunos ciervos, conejos, perdices, zorzales, mochuelos, trigueros, tórtolas turcas, urracas y rabilargos, así como un pequeño bando de jilgueros.
     Nada más llegar descubrimos a los coloridos abejarucos posados en un cable del tendido eléctrico, pero centró nuestra atención un revuelo de urracas concentradas entorno a un lentisco y un acebuche. ¿Era la presencia de un lince lo que molestaba a los blanquinegros córvidos? Sospechamos que sí, aunque nunca lo llegamos a saber. La espesura de las jaras y otros arbustos que cubrían la distancia de separación entre nuestra posición en el carril de La Lancha, y la ubicación del supuesto lince, impedía que viésemos con claridad lo que allí pasaba. Ni un ruido aparte del incesante cacareo de las urracas, en sus idas y venidas. La luz la teníamos en contra, sobre aquellas lomas que se levantan a un lado del camino. Dos conejos bajaron a toda prisa del monte, y cruzaron el camino muy cerca de donde estábamos, sin vacilar, ni pararse a valorar el supuesto peligro que nosotros podríamos representar para ellos. Algo había sembrado el pánico en los lagomorfos. Un rato después, el cacareo de las fanéricas urracas cesó de repente. Nunca vimos lo que molestaba a las picazas ni lo que asustó los conejos, porque a pesar de la ausencia de valla no quisimos acercarnos, por si se trataba de un lince de verdad, no ocasionarle molestias. No molestar a los animales es algo que debe tener muy presente cualquier persona que salga al campo, y más si se trata de una especie tan amenazada como el gato clavo. Ninguna observación, ninguna fotografía, ninguna firmación merece tanto la pena, como asegurar el bienestar de los animales.
     También por la mañana, vimos a unos cuantos buitres leonados posarse en unas rocas, mientras dos columnas de estas aves ascendían aprovechando las corrientes térmicas. En distintas ocasiones observamos a los componentes de la pareja de águilas imperiales. Otras veces detectábamos su presencia mediante el oído, ya que dejaba escuchar su graznido, que se mezclaba con el de la oropéndola, la cual también alternaba con su melodiosa voz. En una ocasión observamos como una de las imperiales era acosada por el ataque combinado de una pareja de cernícalos. En cambio solo vimos una vez a los integrantes de la pareja de buitre negro.
     Avanzaba el día pero no parecía que hiciese tanto calor como la jornada anterior. Las golondrinas dáuricas aparecían con frecuencia, y tres de ellas hasta se posaron en una alambrada, que además de permitirnos observarlas con detenimiento, también nos dejaron escucharlas. Un lagarto ocelado cruzó tranquilamente el carril, muy cerca de donde estaba el coche. Poco después lo hizo una veloz lagartija colilarga por el mismo sitio. Un gorrión chillón cantó desde un oteadero muy visible, en lo alto de un poste, lo que nos permitió localizarlo fácilmente, y un alcaudón real revoloteo en algunas ocasiones por allí. Un par de chovas sobrevoló aquellos montes en los que buscábamos al lince, pero en los que sin embargo solo vimos a sus potenciales presas, los conejos. Con el telescopio logramos ver algunos ciervos, y nos pareció curioso encontrar un macho acostado bajo una roca, en una oquedad. Las torcaces y las urracas también se veían fácilmente. Y de vez en cuando se escuchaba a la curruca rabilarga.
    
Pasado el medio día bajamos hacia el pantano, buscando algún lugar apacible, a la sombra, donde comer. No llegamos a la presa, aunque estábamos cerca de ella, y allí estuvimos durante las primeras horas de la tarde. Nos sorprendió escuchar durante esas calurosas horas al autillo, que llegó a cantar durante unos breves momentos tres veces. También oímos al arrendajo, pero solo una vez. En cambió el roquero solitario si cantaba más a menudo y vimos un par de veces al macho sobre un poste. Previamente también habíamos observado a los componentes de la pareja entregados al juego cerca de la presa. Un ciervo se acercó bastante allí donde estábamos.
     En un momento que mi vista estaba distraída en la desolada orilla del embalse descubrí el movimiento de un animal. No se trataba de la garza real que antes había visto volar por allí. Era un zorro que merodeaba las orillas en las horas de más calor, durante su jornada de pesca, en la que capturo un pez bastante grande, del tipo de una carpa. Subió a comerlo a la sombra, y poco más tarde lo volvimos a ver haciendo el recorrido inverso, con un resto del pescado en la boca, que seguramente enterró en alguna parte. Como siempre, un depredador no caza con absoluta facilidad, y menos tratándose de un raposo, un carnívoro poco especializado, y menos todavía en la pesca. Tuvo que hacer un recorrido bastante largo. Y antes de coger aquel pez, pudimos observar un intento fallido, que como aún no sabíamos que realmente estaba intentando pescar, pensamos que se habría resbalado.
     De vuelta a media tarde, vimos más ciervos, gamos, conejos, perdices y mochuelos que cuando vinimos. También vimos un cernícalo posado sobre el cable del tendido eléctrico al lado del camino, al pasar por las curvas que sirven como miradores para los naturalistas. Muchos de los cérvidos descansaban bajo alguna sombra, pero otros estaban activos o simplemente en pie. Las perdices que vimos eran sobre todo hembras acompañadas por sus pollos. Pero algunos de los avistamientos más interesantes que tuvimos fue al atravesar un corto tramo de bosque. En el agujero de un alcornoque asomaban cinco mochuelos, que nos vigilaban atentamente. Un poco más adelante un lagarto tomaba el sol sobre una roca, y algo más allá, muy cerca uno del otro, un conejo y una perdiz sobre sendas rocas de granito, a la sombra de las encinas. Sin duda alguna, presenciamos unas estampas genuinamente ibéricas.
     Juanmi y Mª José tiraron para el Encinarejo, pero yo debía volver a Andújar para atender un asunto. Pero un par de horas más tarde me volví a reunir con ellos. A los pocos kilómetros de Andújar, distinguí la silueta de un mochuelo, y ya por la sierra me paré a contemplar una pareja de imperiales. Al pasar por el carril del Encinarejo me crucé con rabilargos y un alcaudón común. Cuando me junté con ellos, estuvimos esperando hasta que casi anocheció al lado de la presa, cerca del puente.
     Vimos un par de ciervos por los alrededores de las casas del Encinarejo. Uno de ellos nos asustó al emprender una corta carrera que la frenó en seco para dirigir la mirada atrás. Pero atrás, no descubrimos nada. Este mismo ejemplar también emitió una especie de ladrido similar al del corzo. Aunque la luz del sol ya no radiaba sobre el río, aún permanecían seis galápagos sobre las rocas de las orillas. Entre ellos se movía una lavandera blanca. Un martín pescador también estuvo esperando un rato sobre una rama de un fresno de la orilla del río, hasta que se fue aguas abajo. Se escuchaba al mirlo, tanto al ruiseñor bastardo como al común, también a las ranas, y además, en una ocasión al pito real. Los aviones comunes y las golondrinas dáuricas daban repetidas pasadas sobre el cauce. Se veía alguna que otra urraca, pero muy tranquila. Todo parecía estar en calma. Juanmi y Mª José tenían que marcharse, pues debían recorrer un largo camino hasta llegar a Puertollano, pero yo me quedé un rato más. No me sirvió de mucho, y con la luz cada vez más escasa solo pude reconocer en vuelo a un ánade real y a unas torcaces. Y cuando me marchaba, por el carril, aún seguían llegando hasta mis oídos los sonidos de los mirlos, los ruiseñores y del chotacabras.


FECHA
LUGAR
ESPECIE
OBSERVACIÓN
04/06/2012
La Lancha
Conejo Europeo
(Oryctolagus cuniculus algirus)
Algunos
04/06/2012
La Lancha
Ciervo Rojo
(Cervus elaphus)
Algunos
04/06/2012
La Lancha
Gamo
(Dama dama)
Pocos
04/06/2012
El Encinarejo
Garza Real
(Ardea cinerea)
Un ind.
04/06/2012
La Lancha
Buitre Leonado
(Gyps fulvus)
Pocos
04/06/2012
Carretera general
Gavilán Común
(Accipiter nisus)
Una hembra
04/06/2012
La Lancha
Águila Imperial Ibérica
(Aquila adalberti)
2 inds.
04/06/2012
Camino de La Lancha
Águililla Calzada
(Aquila pennata)
Un ind. (fase clara)
04/06/2012
Camino de La Lancha
Perdiz Roja
(Alectoris rufa)
Pocas
04/06/2012
La Lancha. El Encinarejo
Paloma Torcaz
(Columba palumbus)
Algunas
04/06/2012
Carretera general. Camino de La Lancha
Tórtola Turca
(Streptopelia decaocto)
Algunas
04/06/2012
Camino de La Lancha
Mochuelo Europeo
(Athene noctua vidalii)
2 inds.
04/06/2012
Camino general
Cárabo Común
(Strix aluco sylvatica)
Oído
04/06/2012
Camino de La Lancha
Chotacabras Cuellirrojo
(Caprimulgus ruficollis)
Un ind.
04/06/2012
El Encinarejo
Martín Pescador Común
(Alcedo atthis)
Un ind.
04/06/2012
Camino de La Lancha
Abejaruco Europeo
(Merops apiaster)
Pocos. Oído
04/06/2012
El Encinarejo
Abubilla
(Upupa epops)
Un ind.
04/06/2012
El Encinarejo
Pico Picapinos
(Dendrocopos major)
Un ind. Oído
04/06/2012
El Encinarejo
Golondrina Común
(Hirundo rustica)
Pocas
04/06/2012
El Encinarejo
Golondrina Dáurica
(Cecropis daurica)
Pocas
04/06/2012
El Encinarejo
Avión Común
(Delichon urbicum)
Algunos. Oído
04/06/2012
El Encinarejo
Lavandera Blanca
(Motacilla alba alba)
2 inds.
04/06/2012
El Encinarejo
Ruiseñor Común
(Luscinia megarhynchos)
Un ind. Oído
04/06/2012
Carretera general. La Lancha. El Encinarejo
Mirlo Común
(Turdus merula)
Algunos
04/06/2012
Carretera de La Lancha
Zorzal Charlo
(Turdus viscivorus)
Pocos
04/06/2012
El Encinarejo
Ruiseñor Bastardo
(Cettia cetti)
Oído
04/06/2012
La Lancha
Curruca Cabecinegra
(Sylvia melanocephala)
Un ind. Oída
04/06/2012
La Lancha
Alcaudón Real
(Lanius meridionalis)
Un ind.
04/06/2012
El Encinarejo
Oropéndola Europea
(Oriolus oriolus)
Pocas. Oída
04/06/2012
Carretera general. La Lancha. El Encinarejo
Rabilargo Ibérico
(Cyanopica cooki)
Algunos
04/06/2012
La Lancha. El Encinarejo
Urraca
(Pica pica melanotos)
Algunas. Oída
04/06/2012
El Encinarejo
Grajilla Común
(Corvus monedula)
Pocas
04/06/2012
Camino de La Lancha
Gorrión Común
(Passer domesticus)
Pocos
04/06/2012
Camino de La Lancha
Gorrión Chillón
(Petronia petronia)
Oído
04/06/2012
El Encinarejo
Pinzón Vulgar
(Fringilla coelebs coelebs)
Algunos
04/06/2012
El Encinarejo
Verderón Común
(Chloris chloris)
Un ind.
04/06/2012
El Encinarejo
Jilguero
(Carduelis carduelis)
Un ind.
04/06/2012
El Encinarejo
Escribano Soteño
(Emberiza cirlus)
Oído
04/06/2012
El Encinarejo
Triguero
(Miliaria calandra)
Pocos. Oído
04/06/2012
El Encinarejo
Galápago Leproso
(Mauremys leprosa)
Un ind.
04/06/2012
Camino de La Lancha
Lagarto Ocelado
(Timon lepidus lepidus)
Un ind.
04/06/2012
El Encinarejo
Culebra Viperina
(Natrix maura)
3 inds.
04/06/2012
El Encinarejo
Rana Verde Ibérica
(Pelophylax perezi)
Algunas. Oída
05/06/2012
La Lancha
Conejo Europeo
(Oryctolagus cuniculus algirus)
Algunos
05/06/2012
La Lancha
Zorro Rojo
(Vulpes vulpes)
Un ind.
05/06/2012
La Lancha. El Encinarejo
Ciervo Rojo
(Cervus elaphus)
Varios
05/06/2012
La Lancha
Gamo
(Dama dama)
Algunos
05/06/2012
La Lancha
Garza Real
(Ardea cinerea)
Un ind.
05/06/2012
El Encinarejo
Ánade Azulón
(Anas platyrhynchos)
Un ind.
05/06/2012
La Lancha
Buitre Leonado
(Gyps fulvus)
Varios
05/06/2012
La Lancha
Buitre Negro
(Agypius monachus)
2 inds.
05/06/2012
La Lancha. Carretera general
Águila Imperial Ibérica
(Aquila adalberti)
4 inds. total
05/06/2012
La Lancha
Cernícalo Vulgar
(Falco tinnunculus)
2 inds.
05/06/2012
Camino de La Lancha
Perdiz Roja
(Alectoris rufa)
Varias
05/06/2012
Camino de La Lancha. El Encinarejo
Paloma Torcaz
(Columba palumbus)
Algunas
05/06/2012
Camino de La Lancha
Tórtola Turca
(Streptopelia decaocto)
Algunas
05/06/2012
La Lancha
Autillo Europeo
(Otus scops)
Oído
05/06/2012
Camino de La Lancha. Carretera general
Mochuelo Europeo
(Athene noctua vidalii)
Algunos
05/06/2012
El Encinarejo
Chotacabras Cuellirrojo
(Caprimulgus ruficollis)
Oído
05/06/2012
El Encinarejo
Martín Pescador Común
(Alcedo atthis)
Un ind.
05/06/2012
La Lancha
Abejaruco Europeo
(Merops apiaster)
Algunos. Oído
05/06/2012
El Encinarejo
Pito Real
(Picus viridis sharpei)
Oído
05/06/2012
La Lancha. El Encinarejo
Golondrina Dáurica
(Cecropis daurica)
Algunas. Oída
05/06/2012
El Encinarejo
Avión Común
(Delichon urbicum)
Algunos. Oído
05/06/2012
El Encinarejo
Lavandera Blanca
(Motacilla alba alba)
Un ind.
05/06/2012
El Encinarejo
Ruiseñor Común
(Luscinia megarhynchos)
Oído
05/06/2012
La Lancha
Roquero Solitario
(Monticola solitarius)
2 inds. Oído
05/06/2012
Carretera general. La Lancha. El Encinarejo
Mirlo Común
(Turdus merula)
Algunos. Oído
05/06/2012
Camino de La Lancha
Zorzal Charlo
(Turdus viscivorus)
Pocos
05/06/2012
El Encinarejo
Ruiseñor Bastardo
(Cettia cetti)
Oído
05/06/2012
La Lancha
Curruca Rabilarga
(Sylvia undata)
Oída
05/06/2012
Carretera General. El Encinarejo
Alcaudón Común
(Lanius senator)
2 inds. total
05/06/2012
La Lancha
Alcaudón Real
(Lanius meridionalis)
Un ind.
05/06/2012
La Lancha
Oropéndola Europea
(Oriolus oriolus)
Oída
05/06/2012
La Lancha
Arrendajo Común
(Garrulus glandarius)
Oído
05/06/2012
Carretera general. La Lancha. El Encinarejo
Rabilargo Ibérico
(Cyanopica cooki)
Algunos
05/06/2012
La Lancha
Urraca
(Pica pica melanotos)
Algunas. Oída
05/06/2012
La Lancha
Chova Piquirroja
(Pyrrhocorax pyrrhocorax)
2 inds. Oída
05/06/2012
La Lancha
Gorrión Chillón
(Petronia petronia)
Un ind. Oído
05/06/2012
El Encinarejo
Pinzón Vulgar
(Fringilla coelebs coelebs)
Pocos
05/06/2012
Camino de La Lancha
Jilguero
(Carduelis carduelis)
Pocos
05/06/2012
Camino de La Lancha
Triguero
(Miliaria calandra)
Pocos. Oído
05/06/2012
El Encinarejo
Galapago Leproso
(Mauremys leprosa)
6 inds.
05/06/2012
Camino de La Lancha
Lagarto Ocelado
(Timon lepidus lepidus)
2 inds.
05/06/2012
Camino de La Lancha
Lagartija Colilarga
(Psammodromus algirus)
Un ind.
05/06/2012
El Encinarejo
Rana Verde Ibérica
(Pelophylax perezi)
Oída