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sábado, 18 de julio de 2015

OBSERVACIONES EN LA LAGUNA DE LA VEGUILLA

     Aproveché esta mañana, en la que el calor daba tregua, para acercarme andando a la Reserva Natural del Complejo Lagunar de Alcázar de San Juan. Dado que en la Mancha Húmeda se funden las lagunas con los amplios y llanos campos, es posible observar la variada avifauna que se congrega en estos entornos, pertenecientes a ambos mundos, al lacustre y al estepario. Mi corto paseo se limita a la Laguna de la Veguilla, y mis observaciones se ciñen a lo que fui capaz de identificar a simple vista, debido a que no me traído los prismáticos aquí, un error imperdonable que no se puede permitir un naturalista.
     Las manchas de agua que reflejaban el cielo en su espejo y verdor del carrizal a su alrededor, en el horizonte, en medio del asolado páramo manchego, me indicaban donde se hallaba el humedal que visitaba por primera vez. Aunque yo ya me había fijado en la silueta de la cigüeña sobre su nido situado en un poste, que destacaba en el paisaje. Puntos negros y puntos blancos en el agua, aguardaban a ser identificados. Sobre ellos, la oscura silueta del aguilucho lagunero contra el gris del cielo no suponía ninguna duda.
     Llegando hacia el Centro de Visitantes había conejos entre los tarajes y golondrinas volando a ras del camino. Una abubilla levantó el vuelo desde el suelo, donde se desplazaba una lavandera blanca. También se movía alguna paloma torcaz, abejarucos y gorriones. Antes de dirigirme al primer observatorio, me asome a una alberca junto al centro, donde placidamente nadaban un par de fochas.


     Desde el observatorio pude comprobar que aquellos puntos blancos que veía lo lejos eran flamencos, y los puntos negros se correspondían con fochas y ánades reales, y quizás alguna especie de pato más. Todavía estaban lejos, pero ya podía distinguirlos. Los vencejos bajaban desde las altas capas del aire donde se suelen mover, a beber a la laguna, dando pasadas sobre las mismas, recordándome a las golondrinas que volaban justo a mi espalda, sobre el terreno. Desde el observatorio podía oír a las golondrinas y a los abejarucos mientras miraba a los zampullines sumergirse, o al aguilucho lagunero sobrevolar el carrizal. Más al fondo revoloteaban, entre risotadas, un par de gaviotas reidoras.
     Caminando por los alrededores de la laguna, sin saber que llegaría a un segundo observatorio, destacaban los conejos por su número. Era fácil encontrar sus letrinas y excavaciones por el terreno. También las urracas resultaban frecuentes en el lugar. Desde el segundo observatorio podía ver los flamencos, los patos y las fochas más cerca. También a un par de aguiluchos laguneros, y alguna paloma bravía. Pero el ave que más me llamó la atención fue el morito que pasó volando. Cercanos al observatorio, hubo un pequeño grupo de gorriones en un taray. Un par de bandos de estorninos volaban, lejos y altos.


     Se despejó la mañana, brillaba y calentaba el sol y el cielo se tornó azul. Tras un rato, seguí el camino, que me llevó a un tercer observatorio, donde permanecí más tiempo que en los anteriores. Bullía la vida. Además de los flamencos, ánades y fochas, nada más llegar se levantaron de las someras aguas las avefrías que probablemente advirtieron mi presencia. O tal vez las inquietara el paso de tres aguiluchos laguneros. Por las aguas cercanas a la orilla merodeaban pequeñas limícolas, que probablemente fueran andarríos. El morito, estaba posado por allí cerca, sobre la jungla de carrizos. Y de las entrañas de la jungla se descubrió el gallo azul, el calamón. Una pareja de grajillas posadas en un poste, y el paso de alguna que otra paloma, bravías y torcaces, completan el elenco de aves que fácilmente podía reconocer, sin necesidad de prismáticos, pero con la frustración de no poder observarlas con más detalle. Y adonde estaban las avefrías vinieron a posarse un grupo de cigüeñuelas.
     Pero distintos espectáculos se sucedieron mientras aguardaba allí. Una limícola estuvo hostigando insistentemente con gritos y picados a un aguilucho lagunero que cicleaba en el cielo. Otro aguilucho lagunero se bañaba en la laguna. Junto a las cigüeñuelas volvieron las avefrías, que volvieron a alzar el vuelo un par de veces más, junto con las pequeñas limícolas de la orilla, cada vez que el aguilucho lagunero aparecía por las inmediaciones. Salieron de la espesura del carrizal un par de calamones, que pronto se quitaron de mi vista. Varias cigüeñas cicleaban sobre la laguna. Escuché en un par de ocasiones al ruiseñor bastardo, y multitud de sonidos más que llegaban a mis oídos que no sabía ponerles nombre del ave que los emitía.


     Aparentemente el camino no seguía más adelante. Volví sobre mis pasos, y volví a parar un rato en el segundo observatorio. Poco después hice lo mismo, dirigiéndome al primero. Nada nuevo que añadir en ninguna de ambas paradas.
     Tras el rato que pasé en el observatorio donde estuve al principio, decidí moverme por el lado opuesto a los observatorios, por la otra orilla, tratando de bordear la laguna, explorar un poco, y quizás llegar a encontrar el camino que me llevara a la segunda laguna, de las tres que forman este humedal. Descubrí otro pequeño observatorio bastante alejado del agua, miré a mis pies, y concluí que seguramente funcionaría cuando el nivel del agua subiera. También encontré un par de calvas en el carrizal que abrían la vista a la laguna. El cielo que surcaban las gaviotas sombrías había vuelto a nublarse, a descolorarse entre el gris y el blanco.


     Durante mi andanza pude oír los monótonos arrullos de la tórtola común y a las urracas alarmadas. Pude ver a los flamencos, las cigüeñuelas y a las menudas limícolas de las aguas superficiales allí donde me lo permitían los carrizos. Como no encontré la forma de seguir adelante, bien para rodear la laguna, bien para el encontrar el camino hacia la próxima, volví para atrás. Los crotoreos de las cigüeñas, que ahora planeaban sobre mí, me hicieron alzar la vista para contemplarlas. La melódica estrofa de una cogujada me permitió descubrirla en el suelo.


      Volví a sentarme un rato en el primer observatorio donde estuve cuando llegué. Por una ventana lateral pude ver a un grupo de golondrinas posadas sobre las secas ramas de un taray. Los flamencos se habían acercado ahora a la masa de agua que desde aquí se vislumbraba en primera línea. En esta ocasión me fue posible ver una pareja de malvasías cabeciblancas. Pude identificar a estos pequeños patos gracias a la cabeza blanca y al pico azul del macho. Y junto al observatorio empezó a caminar un andarríos chico, que por la cercanía, pude ver con total claridad. Y ya de regreso a Alcázar escuché unos reclamos entre unas piedras que asocié con collalbas. No tardé en ver que se trataban de una pareja de collalbas grises.


Lista de Especies Observadas (Orden Sistemático):

  • Conejo Europeo (Oryctolagus cuniculus algirus)
  • Zampullín Chico (Tachybaptus ruficollis)
  • Cigüeña Blanca (Ciconia ciconia)
  • Morito (Plegadis falcinellus)
  • Flamenco Común (Phoenicopterus roseus)
  • Ánade Azulón (Anas platyrhynchos)
  • Malvasía Cabeciblanca (Oxyura leucocephala)
  • Aguilucho Lagunero Occidental (Circus aeruginosus)
  • Calamón Común (Porphyrio porphyrio) 
  • Focha Común (Fulica atra)
  • Cigüeñuela Común (Himantopus himantopus)
  • Avefría Europea (Vanellus vanellus)
  • Andarríos Chico (Actitis hypoleucos)
  • Gaviota Reidora (Chroicocephalus ridibundus)
  • Gaviota Sombría (Larus fuscus)
  • Paloma Torcaz (Columba palumbus)
  • Paloma Bravía (Columba livia)
  • Tórtola Europea (Streptopelia turtur)
  • Tórtola Turca (Streptopelia decaocto)
  • Vencejo Común (Apus apus)
  • Abejaruco Europeo (Merops apiaster)
  • Abubilla (Upupa epops)
  • Cogujada Común (Galerida cristata)
  • Golondrina Común (Hirundo rustica)
  • Lavandera Blanca (Motacilla alba alba)
  • Collalba Gris (Oenanthe oenanthe)
  • Ruiseñor Bastardo (Cettia cetti)
  • Urraca (Pica pica melanotos)
  • Grajilla Occidental (Corvus monedula)
  • Estornino Negro (Sturnus unicolor)
  • Gorrión Común (Passer domesticus)

domingo, 4 de enero de 2015

ESCAPADA A LA LAGUNA DE FUENTE DE PIEDRA

     Pocos planes hay que sean tan apetecibles como inaugurar el año reencontrándote con amigos como Isa, Javi, Paqui y Víctor, y a través de ellos conocer a otros tales como Ana, Antonio, Elena, Juan Fran y Mariló. Y si al encuentro le añadimos una escapada a un lugar que nunca antes había ido, y además para ejercer mi afición favorita, pajarear, el plan no podía ser mejor. Fue a la Laguna de Fuente de Piedra, conocida por ser la principal colonia de cría de flamenco de la Península Ibérica, adonde fuimos hace dos días.

La Laguna de Fuente de Piedra

     Tras desayunar en el pueblo que presta su nombre a la laguna, nos dirigimos al Centro de Visitantes José Antonio Valverde. En una pequeña laguna próxima a los aparcamientos ya podíamos disfrutar de contemplar cercanas fochas, cigüeñuelas, cercetas y patos cucharas. En las orillas una avefría bastante tranquila, que contrastaba con el inquieto andarríos que apenas se percibía entre la vegetación de la orilla. Una pareja de tarabillas se dejaba ver con suma facilidad, eligiendo como oteadero alguna rama dominante o los tallos más altos que sobresalían entre el seco pasto. La silueta del aguilucho lagunero pronto se esfumó entre las eneas, carrizos, masiegas y tarajes que forraban los bordes de la laguna.

Macho de Cerceta Común

Macho de Colirrojo Tizón
     Comenzamos un paseo hasta un observatorio, interrumpido por múltiples paradas para observar alguna ave que atraía nuestra atención. Nada más empezar a andar fue un colirrojo tizón él que nos hizo detenernos. Los mosquiteros también pululaban por allí entre la vegetación. Las lavanderas blancas se movían cercanas a las orillas. Y en agua nadaba alguna cerceta, por la que andaban las cigüeñuelas. Un barbecho cercano era sobrevolando por una hembra de cernícalo vulgar. Multitud de modestas gaviotas reidoras, en plumaje invernal, honrando su nombre con sus risotadas, volaban entre las más grandes y menos numerosas sombrías. Algunas avefrías más podía verse a lo lejos, junto a una hilera de tarajes, donde como un copo de nieve, cayó del cielo una garceta común. Los cultivos envolvían el otro lado de la laguna, donde las palomas torcaces empleaban como posaderos los tendidos eléctricos que circundan las carreteras.
     En primera línea de playa, en las orillas de la Laguna de Fuente de Piedra podían verse unas avefrías desde el observatorio, pero también la preocupante imagen de varios cadáveres de aves, esparcidos por la orilla. En las estructuras de la antigua salina que emergían sobre el agua de la laguna, descansaban infinidad de aves. Todas parecían ser gaviotas, a falta de llevar un telescopio con el que poder identificar otro tipo de ave, y la reverberación a consecuencia del sol.
     Volvimos sobre nuestros pasos, y en la pasarela de madera sobre el área encharcada del principio seguían viéndose las lavanderas y los mosquiteros, pero también un andarríos chico. Por los campos adyacentes pude escuchar pardillos y al buitrón, pero no llegué a verlos. Y además de tarabillas y colirrojos, sobre un arbusto, estuvo un rato posada una hembra de escribano palustre, que nos dio una buena oportunidad para observarla. También había algunas libélulas activas.

Hembra de Tarabilla Común

Mosquitero Común






























     Fuimos a almorzar a espaldas al Centro de visitantes, con vistas a la laguna. Entre los lentiscos donde se posaba de vez en cuando alguna que otra tarabilla, se movían los conejos. Mirábamos también una pequeña lagunilla donde nadaban no muy lejos algunas fochas y patos. Por el centro de la laguna se seguían divisando las gaviotas, pero también se intuían las siluetas de mayor tamaño de unos flamencos.

Cigüeñuela

     Salimos a dar otro paseo después de comer. En el cielo se mezclaban las grajillas con las gaviotas, intercambiando voces y gritos. Entre la espesura de algunas agrupaciones de tarajes descubrimos a las primeras gallinetas, que algo más tarde pudimos ver en áreas despejadas de vegetación, aunque también más lejos. Una rana saltó al agua al asomarnos a una pasarela. Los mosquiteros revoloteaban entre la vegetación palustre. Al final de nuestro paseo vimos más conejos, que pastaban en los prados en compañía de las gallinetas. Volviendo hacia el Centro, una garza real sobrevoló nuestro camino. Y sobre el tejado del Centro se congregaban unas grajillas y gorriones.

Garza Real

Grajillas






























     Tras una visita al Centro de Visitantes, volvimos a Fuente de Piedra, a acercarnos al Refugio del Burrito, donde mantienen a 90 pollinos, dependiente de The Donkey Sanctuary de Reino Unido. En los corrales donde viven, también entran pájaros como las cogujadas en las que me pude fijar.
     Nuestro objetivo final era dirigirnos en coche a otro observatorio al atardecer para ver la llegada de las grullas. Pero antes de llegar, nos vimos obligados a parar, pues en los campos aledaños que íbamos atravesando, vimos posadas algunas. Con ellas también había alguna avefría.

Grullas en los campos

     Entrando al observatorio que elegimos, se alarmaba un mirlo con nuestra presencia. Todavía no habían llegado las grullas. Sobre la laguna aparecían gaviotas esturreadas por todos lados, y los flamencos solo podíamos verlos de lejos. Antes que las grullas, entró a la laguna una gigantesca bandada de gaviotas, sumándose a las que ya había. Y desde el horizonte donde el sol se ponía enrojeciendo el cielo, vimos pasar sobre nuestras cabezas cuatro bandos de grullas que fueron a posarse a orillas de la laguna que resplandecía bajo la luna casi llena. Costaba contener la emoción de ver pasar tan de cerca las grullas, emitiendo su característico trompeteo.

El vuelo de las grullas al atardecer


(*) Fotografías: gentileza de Juan Fran Cabrera.


Lista de Especies Observadas (Orden Sistemático):

  • Conejo Europeo (Oryctolagus cuniculus algirus)
  • Garceta Común (Egretta garzetta)
  • Garza Real (Ardea cinerea)
  • Flamenco Común (Phoenicopterus ruber)
  • Cercerta Común (Anas crecca)
  • Cuchara Europeo (Anas clypeata)
  • Aguilucho Lagunero Occidental (Circus aeruginosus)
  • Cernícalo Vulgar (Falco tinnunculus)
  • Gallineta Común (Gallinula chloropus)
  • Focha Común (Fulica atra)
  • Grulla Común (Grus grus)
  • Cigüeñuela Común (Himantopus himantopus)
  • Avefría Europea (Vanellus vanellus)
  • Andarríos Chico (Actitis hypoleucos)
  • Gaviota Reidora (Chroicocephalus ridibundus)
  • Gaviota Sombría (Larus fuscus)
  • Paloma Torcaz (Columba palumbus)
  • Cogujada Común (Galerida cristata)
  • Lavandera Blanca (Motacilla alba alba)
  • Colirrojo Tizón (Phoenicurus ochruros)
  • Tarabilla Común (Saxicola torquatus rubicola)
  • Mirlo Común (Turdus merula)
  • Buitrón (Cisticola juncidis)
  • Mosquitero Común (Phylloscopus collybita)
  • Grajilla Occidental (Corvus monedula)
  • Gorrión Común (Passer domesticus)
  • Pardillo Común (Carduelis cannabina)
  • Escribano Palustre (Emberiza schoeniclus)
  • Rana Verde Ibérica (Pelophylax perezi)

miércoles, 2 de enero de 2013

VIAJE EXPRES A LAS TABLAS DE DAIMIEL

     Invitado por mi amiga Eva Marín, comenzamos el nuevo año con una escapada a las Tablas de Daimiel. Entre los asistentes se encontraban caras conocidas como las de Javi Moreno, Isa Periera, Javi Ramírez, Paqui Jódar y Jesús García, a quienes no veía desde mayo del año pasado. Y una grata sorpresa, reencontrarme con Rosa Armenteros, una compañera del Voluntariado del lince del verano del 2004, a la que no veía desde entonces. Igualmente positivo fue conocer gente nueva. Un verdadero lujo haber podido recorrer los itinerarios de las Tablas en tan buena compañía, con los que compartir impresiones y observaciones de campo que aquí relato.
 

Las Tablas de Daimiel vistas al atardecer

     La mañana del primer día del año amanecía cubierta de nubes por la borrasca que barría el cielo, y húmeda por la tenue llovizna que se precipitaba sobre la campiña olivarera que rodeaba la gasolinera donde esperaba a Eva y a los demás. Temía que el día en las Tablas fuera pasado por agua, mientras un carbonero parecía que clamaba a la lluvia emitiendo su característica estrofa “aguaquí aguaquí…”. Pero aunque el día no llegó a abrir totalmente, tampoco llovió.
     Llegando a Despeñaperros se dejó ver un rabilargo que volaba junto a la autovía. Posado en una roca, se recortaba la silueta del ratonero, y al entrar en uno de los túneles de Despeñaperros un buitre planeaba bajo. Recorriendo la meseta manchega empiezan a verse urracas y estorninos cerca de la autovía, posados en postes o en cables del tendido eléctrico, y del mismo asfalto despegaban algunos gorriones al acercarnos. Un milano real sobrevoló la autovía. Aproximándonos a nuestro destino vimos tres cernícalos y otro ratonero más. Cada vez más cerca de las Tablas, además de gorriones y estorninos, se veían los bandos de jilgueros recorriendo los llanos campos aledaños a la carretera, y las primeras grullas, surcando el cielo gris, nos anuncian que ya estábamos al lado de las Tablas de Daimiel.

Las Tablas de Daimiel

     Nuestra primera parada fue en el puente que cruza el Río Guadiana, donde destacaban las oscuras fochas que nadaban sobre sus aguas, y las gallinetas que prospectan las orillas. También había unos pocos cormoranes allí presentes, al igual que un concentrado bando de gaviotas sombrías sobre la superficie del agua, ocupando una parcela concreta, que parecía claramente definida. Y sobre un taray en medio del río, se posó una lavandera blanca.
     Pasado el medio día llegamos a nuestro destino, el Parque Nacional, donde nuestro primer objetivo fue acercarnos a la Laguna de Aclimatación, en la que hay ejemplares de distintas especies de anátidas y rálidas que se tratan de recuperar para devolverlos a la libertad. Pero las únicas aves que entran y salen de aquel recinto son los pequeños gorriones que se cuelan por la malla que cubre la laguna. Y a través de la malla, vimos al primer aguilucho lagunero que volaba fuera.
     A continuación hicimos un itinerario a través de las islas de las Tablas. El nivel de agua no estaba demasiado alto. Era fácil descubrir a las fochas en el agua, o a las gallinetas recorriendo las orillas. Desde una pasarela podían apreciarse un número considerable de ánades frisos, y también un par de machos de cerceta común. Desde uno de los observatorios descubrimos al gallo azul de nuestras zonas húmedas: el calamón, que utilizando sus enormes pies a modo de manos, agarraba los rizomas con los que se nutre.

Pareja de Ánades Frisos

     Más lejanas, aparecían las grullas en las dehesas del fondo, y sobre las mismas, cicleaban las cigüeñas. Los ánsares, las garzas reales y los cormoranes también los vimos de lejos, en las lagunas del fondo. Los aguiluchos laguneros y las gaviotas daban pasadas sobre aquellas áreas inundadas.
     Entre los secos tallos de la vegetación palustre se movían los mosquiteros, y de vez en cuando era posible ver alguna tarabilla posada en lo más alto de esos mismos tallos. En las islas, en tierra firme, crecen a modo de bosques grandes tarajes que cobijan urracas, palomas torcaces, petirrojos y mirlos. También se ven sobre el terreno las hozaduras de los jabalíes, y por las pasarelas se podía observar excrementos de zorro.
     Cuando llegamos a los aparcamientos, a coger nuestro almuerzo, el colirrojo tizón se mostraba con confianza. Un herrerillo que cantaba por allí, se descubrió al volar. Y de camino al área recreativa donde comimos, vimos una gran liebre por las inmediaciones, y alguna que otra tórtola turca.

Las secas espadañas ocupan las orillas de las lagunas

     Después de comer, para aprovechar el tiempo de las primeras horas de la tarde, antes de asistir al gran espectáculo de la llegada de las grullas, fuimos hasta la Torre de Prado Ancho. En el camino varias paradas obligadas, para disfrutar del maravilloso entorno que nos rodea. Desde uno de los observatorios, pudimos ver de cerca un pequeño grupo de ánsares que comisqueaban sobre el barro de una zona que estuvo encharcada hasta hace no mucho tiempo. Y donde aún quedaba algo de agua, nadan cinco hembras de pato cuchara. Otros ánsares volaban cerca, dejándonos escucharlos.
    El grupo ya se había disgregado un poco, y mientras algunos ya habían llegado a la Torre de Prado Ancho, otros, los más rezagados, nos tomábamos el paseo con calma. Destacaban los trigueros que se detectaban con facilidad por su canto inconfundible, e igualmente se veían posados en lo más alto de un cardo, o eran fáciles de descubrir entre las desnudas ramas de los tarajes del camino.
     Un zorro nos obligó a detenernos en seco, y el raposo no huyó, si no que incluso hasta se nos acercó. En el tiempo que nos dejó observarlo, nos mostró algunas de las facetas de su vida cotidiana, y así marcó con la orina el borde de un camino, mordisqueó un junco permitiéndome verle con los prismáticos los caninos, y por último nos enseñó como caza, dirigiendo sus pabellones auditivos hacia la presa como si fueran rádares, con la cola izada cubierta del lustroso pelaje invernal y flexionado las patas traseras para abalanzarse de un certero salto sobre su víctima. No falló, pero tampoco vimos que se llevaba en la boca, aunque por su tamaño más bien pequeño, presumiblemente se tratara de algún roedor.

Zorro

     Caía la tarde y las grullas pronto llegarían. Con cierta celeridad hicimos el camino de vuelta, del que nos salió una liebre que tenía el encame cerca del camino, y corrió campo a través hasta desaparecer de nuestra vista. Con el grupo disgregado, unos acabaron en la Laguna Permanente y otros fuimos a la Isla del Pan para ver llegar a las grullas. Mientras aún caminaba, puede ver el grueso de las grullas, como un caudal que recorría el cielo del atardecer, que anunciaba su llegada emitiendo su sonido de trompeta.
     Desde la Isla del Pan seguimos viendo la llegada de más grullas, pero ya repartidas en pequeños bandos. Entre el sonido de las grullas se mezclaba con el las urracas que también tienen su dormidero en las Tablas de Daimiel. Mientras el sol se ocultaba tras el horizonte, y el juego de luces de la fría tarde de invierno, pintaba el cielo de preciosas tonalidades que contrastaban con las oscuras y sombrías nubes, comenzaba a ulular el búho real. De vez en cuando también se escuchaban los graznidos de la garza real.

La llegada de las grullas al atardecer en las Tablas de Daimiel

(*) Fotografías: gentileza de Paqui Jódar y Javier Ramírez (orden alfabético).


Lista de Especies Observadas (Orden Sistemático):

  • Liebre Ibérica (Lepus granatensis)
  • Zorro Rojo (Vulpes vulpes)
  • Cormorán Grande (Phalacrocorax carbo)
  • Garza Real (Ardea cinerea)
  • Cigüeña Blanca (Ciconia ciconia)
  • Ánsar Común (Anser anser)
  • Ánade Friso (Anas strepera)
  • Cuchara Común (Anas clypeata)
  • Cerceta Común (Anas crecca)
  • Buitre Leonado (Gyps fulvus)
  • Milano Real (Milvus milvus)
  • Aguilucho Lagunero Occidental (Circus aeruginosus)
  • Busardo Ratonero (Buteo buteo)
  • Cernícalo Vulgar (Falco tinnunculus)
  • Calamón Común (Porphyrio porphyrio)
  • Gallineta Común (Gallinula chloropus)
  • Focha Común (Fulica atra)
  • Grulla Común (Grus grus)
  • Gaviota Sombría (Larus fuscus)
  • Paloma Torcaz (Columba palumbus)
  • Tórtola Turca (Streptopelia decaocto)
  • Búho Real (Bubo bubo)
  • Lavandera Blanca (Motacilla alba alba)
  • Petirrojo Europeo (Erithacus rubecula)
  • Colirrojo Tizón (Phoenicurus ochruros)
  • Tarabilla Común (Saxicola torquatus)
  • Mirlo Común (Turdus merula)
  • Mosquitero Común (Phylloscopus collybita)
  • Carbonero Común (Parus major)
  • Herrerillo Común (Cyanistes caeruleus)
  • Rabilargo Ibérico (Cyanopica cooki)
  • Urraca (Pica pica melanotos)
  • Grajilla Común (Corvus monedula)
  • Estornino Negro (Sturnus unicolor)
  • Gorrión Común (Passer domesticus)
  • Jilguero (Carduelis carduelis)
  • Triguero (Miliaria calandra)

lunes, 9 de enero de 2012

AVES INVERNATES E INVASORAS EN LA DESEMBOCADURA DEL RÍO JÁNDULA

     El paraje de La Ropera es un lugar que nunca deja de sorprendernos a los que amamos la Naturaleza, aunque a veces también nos depare algún disgusto, casi siempre de la mano del ser humano. Esta vez ha acogido, como cuartel de invernada, a unas cuantas cercetas y agachadizas comunes, además de unas pocas garcetas grandes. O tal vez solo suponga un área de paso, ya que estamos soportando un invierno de sequía y temperaturas diurnas más bien altas. Este fue el motivo por el cual David y yo visitamos ayer el lugar, y conseguimos ver a estas especies poco habituales por la zona. Pero también nos topamos con una numerosa bandada de picos de coral, especie exótica e invasora introducida por el hombre, que pululaban entre la vegetación palustre y se posaban en las deshojadas ramas de los árboles de la ribera.
     Saliendo de Andújar, nos pasaron en vuelo un par de grajillas, y al desviarnos al carril vimos unas garcillas bueyeras entre los olivos. Poco antes de llegar también vimos unos bisbitas y unos jilgueros. Como otras veces, dejamos el coche aparcado en el cruce, y fuimos caminando paralelos al cauce, río abajo. Y como casi siempre, al bajarnos del coche observamos entre las ramas de los cercanos olmos alguna curruca capirotada y también al petirrojo. Los rabilargos también estaban allí presentes.
     No andamos mucho, e hicimos una primera parada para asomarnos a la orilla del río. Mientras nos acercábamos se escuchaba alguna gallineta. Las aguas de este tramo de río, como es habitual, eran turbias, pero bajaba muy poco caudal, nada que ver con los dos últimos inviernos. Teníamos la luz en contra pero no tardamos en descubrir una garceta grande, aguas abajo, en medio del lecho del río, y a continuación encontramos a las agachadizas en una playa. También había por allí unas cigüeñuelas, y pasó volando una garceta común. Antes de cambiar nuestro sitio de observación, descubrimos por casualidad al martín pescador posado en un tendido eléctrico.
     En el segundo sitio de observación que elegimos, teníamos una mejor perspectiva, por lo que estuvimos más tiempo. La luz no nos daba de frente, pero había demasiada distancia para que David pudiese sacar alguna foto. No tardó en aparecer el bullicioso bando de picos de coral, que por las imprudencias humanas, acaban viviendo donde no les corresponde, perjudicando así, a las especies locales. También pudimos observar muy próximas a las agachadizas, nadando en el agua, un grupo de cercetas comunes. Así mismo era posible ver algún andarríos y alguna lavandera por aquella cenagosa orilla. El martín pescador no tardó en volver a aparecer, posándose frente a nosotros, en la otra orilla, y más tarde volvió a pasar volando sobre el río. Cerca de donde estuvo posado el martín, también se paró un mirlo, que raudo se escondió entre la vegetación. Entre las secas eneas también se movía de vez cuando algún mosquitero. Un buitrón pasó fugazmente cerca de nosotros. Al ruiseñor bastardo solo se le pudo escuchar. También se escuchaban los verdecillos y algún verderón, a los cuales llegamos a ver. Un carbonero que también cantaba, se le veía fácilmente entre las ramas desnudas de los alisos y los sauces. Unas inquietas avefrías también acompañaron un rato a las agachadizas, pero no tardaron mucho en marcharse. Y poco antes de cambiásemos nuestro punto de observación, se dejó ver una hembra de aguilucho lagunero planeando.

Picos de Coral

     Previamente habíamos visto más abajo un segundo grupo de cercetas, y con ellas, unas cuantas gallinetas moviéndose en otra playa. Pero antes de que nos acercásemos, emprendieron el vuelo, huyendo. Desde este tercer punto veíamos de nuevo a la garceta grande en medio del río, y cerca de ella vino a posarse una garza real. También pasaba algún azulón disperso por allí. De vuelta hasta el coche pudimos ver a la curruca capirotada y una pareja de pinzones, y paramos en medio del camino para mirar a la garceta grande por última vez.

(*) Fotografía: gentileza de David Torres.


Lista de Aves Observadas (Orden Sistemático):

  • Garcilla Bueyera (Bubulcus ibis)
  • Garceta Común (Egretta garzetta)
  • Garceta Grande (Casmerodius albus)
  • Garza Real (Ardea cinerea)
  • Ánade Azulón (Anas platyrhynchos)
  • Cerceta Común (Anas crecca)
  • Aguilucho Lagunero Occidental (Circus aeruginosus)
  • Gallineta Común (Gallinula chloropus)
  • Cigüeñuela Común (Himantopus himantopus)
  • Avefría Europea (Vanellus vanellus)
  • Agachadiza Común (Gallinago gallinago)
  • Andarríos Chico (Actitis hypoleucos)
  • Martín Pescador Común (Alcedo atthis)
  • Bisbita Pratense (Anthus pratensis)
  • Lavandera Blanca (Motacilla alba alba)
  • Petirrojo Europeo (Erithacus rubecula)
  • Mirlo Común (Turdus merula)
  • Ruiseñor Bastardo (Cettia cetti)
  • Buitrón (Cisticola juncidis)
  • Curruca Capirotada (Sylvia atricapilla)
  • Mosquitero Común (Phylloscopus collybita)
  • Carbonero Común (Parus major)
  • Arrendajo Común (Garrulus glandarius)
  • Rabilargo Ibérico (Cyanopica cooki)
  • Grajilla Común (Corvus monedula)
  • Pico de Coral Común (Estrilda astrild)
  • Pinzón Vulgar (Frigilla coelebs coelebs)
  • Verdecillo Común (Serinus serinus)
  • Verderón común (Chloris chloris)
  • Jilguero (Carduelis carduelis)

miércoles, 2 de febrero de 2011

DÍA MUNDIAL DE LOS HUMEDALES EN LAGUNA GRANDE (40º ANIVERSARIO)

     Hoy se cumplen 40 años desde que se firmó el Convenio Internacional de los Humedales en Ramsar (Irán), y como todos los años, en la provincia de Jaén se ha conmemorado este aniversario en el Paraje Natural de Laguna Grande (Baeza). Pero este año, además de la jornada de anillamiento por parte de SEO, también ha tenido lugar un simposio en el que se han tratado diversos temas relacionados con las zonas húmedas.
     Allí, en la Laguna Grande, me he encontrado con conocidos míos de SEO, Esteban Ureña, Juanjo Lorite y José Jiménez, encargados de efectuar la jornada de anillamiento, y con quienes he tenido ocasión de charlar, después de mucho tiempo sin verlos. Dada la gran cantidad de asistentes a la jornada se acordó dividirnos en dos grupos, y mientras unos asistían a la captura de paseriformes en las redes y a su anillamiento científico, la otra mitad participaba en el estudio del apasionante y variopinto universo de vida microscópica del agua, mediante su captura por redes especiales, y su examen y visualización a través de lupas.
     Pero antes de llegar a la laguna, por el camino, entre los infinitos olivares de la campiña jiennense, pude ver varias palomas torcaces, un par de abubillas y algunos gorriones y jilgueros. Mientras se desarrollaban las actividades mencionadas, al aire libre en la fría mañana de este día, pude ver una curruca capirotada moviéndose en los tarajes de los alrededores. Un agudo silbido llamó mi atención, levanté la vista y pude ver un macho de aguilucho lagunero cicleando en el despejado cielo azul. Sobre las aguas de la laguna, donde nadaban algunas fochas, daban pasadas los recién llegados aviones comunes, desde sus cuarteles de invernada en África. En las redes de los ornitólogos cayeron dos petirrojos, un mosquitero común, un macho de curruca capirotada, un macho de mirlo, y un zorzal común.
     Después aprovechamos para dar una vuelta, bordeando los cuadrangulares límites de la laguna, ya que originalmente era una balsa de riego, hoy bastante naturalizada por la presencia de carrizos, tarajes, fresnos y la invasora falsa acacia; y protegida bajo la figura de Paraje Natural, a pesar de estar rodeada de olivares y ser de titularidad privada (comunidad de regantes). El objetivo de este paseo era observar aves acuáticas, y así pudimos ver somormujos lavancos, ánades reales, patos cucharas, porrones comunes y fochas. Además vimos algunos mosquiteros, carboneros y lavanderas blancas revoloteando entre las ramas de los tarajes. También, en las turbias aguas, se hicieron notar las carpas, y sobre las cuales nos habló Luis Pedrajas en su ponencia, sobre como afectan, negativamente, a las poblaciones de anfibios.
     Hacía el medio día concluyeron las actividades. En el camino de vuelta otra vez pude ver palomas torcaces, pero también un par de cuervos, un ratonero, y al pasar cerca de una vieja cortijada me percaté de que ya han llegado los cernícalos primillas.


Lista de Especies Observadas (Orden Sistemático):

  • Somormujo Lavanco (Podiceps cristatus)
  • Ánade Azulón (Anas platyrhynchos)
  • Cuchara Común (Anas clypeata)
  • Porrón Europeo (Aythya ferina)
  • Aguilucho Lagunero Occidental (Circus aeruginosus)
  • Busardo Ratonero (Buteo buteo)
  • Cernícalo Primilla (Falco naumanni)
  • Focha Común (Fulica atra)
  • Paloma Torcaz (Columba palumbus)
  • Abubilla (Upupa epops)
  • Avión Común (Delichon urbicum)
  • Lavandera Blanca (Motacilla alba alba)
  • Petirrojo Europeo (Erithacus rubecula)
  • Mirlo Común (Turdus merula)
  • Zorzal Común (Turdus philomelos)
  • Curruca Capirotada (Sylvia atricapilla)
  • Mosquitero Común (Phylloscopus collybita)
  • Carbonero Común (Parus major)
  • Cuervo Común (Corvus corax)
  • Gorrión Común (Passer domesticus)
  • Jilguero (Carduelis carduelis)
  • Carpa (Cyprinus carpio)