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lunes, 11 de mayo de 2015

PROGRAMA ANDARRÍOS EN EL JÁNDULA

     Participé ayer como voluntario en el Programa Andarríos junto a los miembros de AMECO (Asociación Medioambiental para la Conservación de Animales y Plantas), que a través de la medición de diferentes parámetros físico-químicos y biológicos del agua mediante su muestreo, mediciones de caudal, velocidad del agua y anchura del río, comprobación del estado de conservación de la vegetación de la ribera y las zonas adyacentes, anotación de la fauna observada y realización del sondeo de nutria para detectar su presencia, busca conocer la calidad de las aguas del tramo de río seleccionado, la ribera y su entorno colindante, con el objetivo de detectar cualquier indicio de degradación e intentar corregir los factores que la provoquen. El río escogido fue el Jándula (afluente del Guadalquivir), en su tramo medio, para lo que nos desplazamos a las Áreas Recreativas de la Recta y del Encinarejo, cercanas entre si. De las varias partes en las que se divide el programa, mi principal contribución fue la identificación de las especies de vertebrados que pueblan el río y la ribera, y el entorno aledaño, sobre la cual versa la siguiente narración.
     Nos dirigimos primero a La Recta, donde pasamos el grueso del día, un área recreativa que a pesar de encontrarse en Lugar Nuevo, una finca de interés público, tiene limitaciones horarias su acceso, lo cual permite un mejor estado de conservación. Levantamos algunos pinzones del carril por el que avanzábamos de camino al sitio donde nos instalamos, y algún que otro rabilargo merodeando por el área recreativa. Aunque todavía era muy temprano, todavía no había nadie, así que en cuanto me bajé del coche puse en marcha el oído dado que era el momento propicio. Sonaba el agateador en alguna parte, entre los fresnos y las encinas del área recreativa, mientras que en la otra dejaba oír su repetitiva estrofa el triguero. De la espesura de los sauces y zarzas podía escucharse las voces del mirlo, el repertorio de notas musicales del ruiseñor común, la estrofa del ruiseñor bastardo, y un lejano cuco.

Culebra Viperina, en actitud defensiva, emulando a una víbora, por lo
que debe su nombre. En cualquier caso no es más que una farsa,
porque incluso en el extraño caso de llegar a morder no podría inocular
veneno alguno, por carecer de él, por lo que es una especie
completamente inofensiva.

    En cuanto nos acercamos a la orilla no tardamos en ver una culebra viperina de considerable porte. Y casi inmediatamente otra, esta vez una cría. Tampoco nos llevó mucho tiempo en encontrar los excrementos de nutria sobre las rocas del río. La lavandera blanca, daba pasadas sobre el tramo del río en el que empezábamos a trabajar, y de vez en cuando se posaba en las piedras del río. De vez en cuando aparecía el mirlo en algún claro entre la espesura, pero siempre eran avistamientos fugaces. Río arriba había una garza real posada, que por la distancia que nos separaba, permaneció allí tranquilamente durante bastante tiempo. Se podían encontrar diversas especies de escarabajos en las flores. Lejanas, vimos las siluetas de grandes aves planeadoras, imposibles de asegurar de que se trataban. Apareció un ratonero volando sobre las copas de los árboles, que se mostró en un par de ocasiones. Altos, pasaron sobre nosotros un par de buitres negros, en vuelo de crucero. También volaban altos los vencejos, pero iban y venían continuamente. Los aviones comunes y las golondrinas dáuricas volaban más bajo, bien papando los mosquitos que se movían sobre el cauce, bien a ras del agua, dando pasadas sobre su superficie para beber.
     Avanzada la mañana, el cuco se había callado por completo, el ruiseñor común ya prácticamente permanecía en silencio, y el bastardo tan solo se oía de vez en cuando. Pero había empezado a oírse la melódica voz de la oropéndola. Un agudo sonido llamó mi atención, y pude ver que trataba de un andarríos chico que se había acercado hasta donde estábamos, y al verse sorprendido, se retiraba alarmado. El triguero se seguía oyendo con fuerza, a los que se sumaron a cantar los pinzones, los verdecillos, y algún verderón. Además arrullaban las palomas torcaces, así como las ranas, que ya se oían croar. A las palomas torcaces se las podía ver a veces, como también a una abubilla que se dejó ver por el área recreativa. También irrumpió en aquel tramo de río donde estábamos un pequeño bando de jilgueros, que pasó en seguida.
     Poco a poco aumentaban su actividad las culebras de agua, que descubríamos cruzando la masa de agua a lo ancho, nadando a gran velocidad con la cabeza asomada. Era fácil ver los cardúmenes de alevines en las aguas tranquilas y someras, pero no sucedía lo mismo con los adultos, que se prestaban rápidamente a la huída en cuanto notaban nuestra proximidad. No obstante logré ver con la suficiente claridad algunos ejemplares de barbo y de pez sol. Del agua extrajimos varias ninfas de libélula y otros invertebrados, que nos sirvieron como medidores biológicos de la calidad del agua, y que por supuesto fueron devueltos a su medio tras ser observados. Libélulas y caballitos del diablo adultos, de distinta coloración y variados tamaños, volaban sobre el cauce. Y entre las piedras de la orilla, de vez en cuando asomaba alguna lagartija colilarga, entre ellas, un gran macho adornado con los colores del celo.
     Hacia el medio día, salimos andando, río abajo, sirviéndonos de la sombra que nos brindaba la arboleda riparia. Bajo la cubierta arbustiva cantaba el chochín, mientras el carbonero lo hacía desde las copas de los árboles, que moviéndose entre las ramas, logramos descubrirlo. Entre ambos estratos vegetales se delataba el petirrojo, llegando a ver una pareja. Diferentes clases de hongos saprófitos crecían sobre los troncos de los pinos muertos que yacían en el suelo. Unos parecidos a los yesqueros, otros similares a agallas. Allí donde podía verse el río entre algún hueco de la vegetación, si había alguna roca, esta servía a los galápagos para tomar un baño de sol.
     Saliendo a una zona más aclarada, escuchamos el ruido de un animal corriendo monte a través. Se trataba de una hembra de gamo, que probablemente se habría ocultado en la fresca sombra de la ribera para pasar el día, y que huía al percatarse de que nos acercábamos. Un banco de arena de la margen del río por la que caminábamos aparecía minado por los cráteres de las larvas de la hormiga león. Había también bastantes caballitos del diablo que volaban por allí, algunos enlazados en la cópula. Y de entre la variedad de escarabajos nos fijamos en uno considerablemente mayor que los demás, que resultó ser una hembra de Melolontha papposa apoyada en las hojas de un pequeño taray. Escuché el gorgojeo de los abejarucos, y los divisamos en el cielo, junto con vencejos. También cruzó el espacio aéreo del claro del bosque alguna paloma. Los chapoteos en el agua llamaban mucho nuestra atención, por si podía ser la nutria, pero se trataba de los saltos de los peces, o de los galápagos al lanzarse al agua, buscando apartarse de nuestra vista. Cuando nos asomábamos al río, entre la turbidez del agua, aparecían las grandes sombras de los barbos, o los pequeños y plateados alburnos al nadar cerca de la superficie. Un par de patos levantaron el vuelo desde el agua, y fueron río abajo. En alguna ocasión se vio al mirlo pululando en la otra orilla, y las lavanderas blancas en su trasiego a lo largo del cauce o con su incesante balanceo de la cola cuando permanecían posadas.

Hembra de Melolontha papposa.

     Con la llegada paulatina de la gente, o tal vez por el aumento del calor en las primeras horas de la tarde, dejaron de verse las culebras vadeando el río. En cambio los galápagos aprovechaban para solearse en aquellos puntos más tranquilos, que no usaba la gente como zona de baño. Los pájaros también habían disminuido su actividad, y mientras el grupo pasábamos las horas de calor a la sombra, solo pude ver un alcaudón común que se posó en la rama baja de un fresno del área recreativa. En los fondos arenosos y someros, donde el agua no parecía tan turbia, podían verse con tanta nitidez las percas soles, que era fácil apreciar su dimorfismo sexual.
     Pasadas las horas de más calor, nos dirigimos al Encinarejo, un área recreativa que está en una zona pública a la que se puede ir en cualquier momento. Pero aquí no hicimos mediciones de ningún parámetro del agua, si no que nos limitamos a evaluar el estado de la cubierta vegetal. A la ida por el Encinarejo, se veían a los rabilargos, esperando pacientemente a que la gente abandonase la zona, para acercarse a buscar algún resto de comida. No estuvimos mucho tiempo allí. Nos acompañó una hembra de lagartija colilarga en el lugar que escogimos para hacer la valoración sobre la vegetación. Terminándola, oímos a la curruca cabecinegra, que poco después se mostró un macho, con su frágil vuelo sobre unos arbustos. Una vez acabado nuestro trabajo, saliendo del área recreativa, ya se veían los bandos de rabilargos en los merenderos donde había estado gente, y también algún mirlo.

Lagartija Colilarga, hembra.

     De nuestro trabajo concluimos que las condiciones del agua, si bien no son las óptimas, permiten albergar diferentes formas de vida. En cuanto al estado de la vegetación, estamos ante un bosque en galería aceptablemente bien conservado. No obstante la intervención humana está patente en las estructuras presentes del entorno, y en la presencia de eucaliptos y especies de árboles ornamentales en las zonas recreativas, así como en la presencia de un mayor número de especies exóticas de peces, que nativas en el río. Además, es muy importante hacer un llamamiento al poco civismo que demuestran algunas personas que disfrutan de estos enclaves naturales, dejando tirada la basura, aún cuando existen contenedores para depositarla, en incluso para el reciclaje.

                                                                                                                           
Lista de Especies Observadas (Orden Sistemático):

  • Gamo (Dama dama)
  • Garza Real (Ardea cinerea)
  • Ánade Azulón (Anas platyrhynchos)
  • Buitre Negro (Aegypius monachus)
  • Busardo Ratonero (Buteo buteo)
  • Andarríos Chico (Actitis hypoleuca)
  • Paloma Torcaz (Columba palumbus)
  • Cuco Común (Cuculus canorus)
  • Vencejo Común (Apus apus)
  • Abejaruco Europeo (Merops apiaster)
  • Abubilla (Upupa epops)
  • Golondrina Común (Hirundo rustica)
  • Golondrina Dáurica (Cecropis daurica)
  • Lavandera Blanca (Motacilla alba alba)
  • Chochín Común (Troglodytes troglodytes)
  • Petirrojo Europeo (Erithacus rubecula)
  • Ruiseñor Común (Luscinia megarhynchos)
  • Mirlo Común (Turdus merula)
  • Ruiseñor Bastardo (Cettia cetti)
  • Curruca Cabecinegra (Sylvia melanocephala)
  • Carbonero Común (Parus major)
  • Agateador Común (Certhia brachydactyla)
  • Alcaudón Común (Lanius senator)
  • Oropéndola Europea (Oriolus oriolus)
  • Rabilargo Ibérico (Cyanopica cooki)
  • Pinzón Vulgar (Fringilla coelebs coelebs)
  • Verdecillo Común (Serinus serinus)
  • Verderón Común (Chloris chloris)
  • Jilguero (Carduelis carduelis)
  • Triguero (Miliaria calandra)
  • Galápago Leproso (Mauremys leprosa)
  • Lagartija Colilarga (Psammodromus algirus)
  • Culebra Viperina (Natrix maura)
  • Rana Verde Ibérica (Pelophylax perezi)
  • Barbo Gitano (Luciobarbus sclateri)
  • Alburno (Alburnus alburnus)
  • Perca Sol (Lepomis gibbosus)

miércoles, 14 de mayo de 2014

TALLER DE AVES FORESTALES EN LA SIERRA MORENA CORDOBESA OCCIDENTAL

     Con motivo del Taller de Aves Forestales realizado durante este fin de semana en el Camping de Puente Nuevo (Villaviciosa de Córdoba), nos desplazamos el viernes por la tarde hasta allí Eva, Nazaret, Patricia y yo. El Taller lo organizaba El Bosque Animado, y lo impartía Rafael Romero Porrino, que a pesar de su juventud, es ya un reputado ornitólogo, fruto de la pasión que demuestra por las aves. Tras la presentación y la primera sesión teórica, hicimos un pequeño recorrido nocturno hasta el cercano Río Guadiato para observar a través del oído. Escuchamos a los ruiseñores, las ranas y los grillos, entre el sonido de la corriente, y a un lejano cárabo que también podía oírse desde el camping.

     Al alba del sábado, con el cárabo ululando a lo lejos, y las golondrinas y gorriones comenzando su jornada en el entorno del camping, iniciamos una interesante actividad, hacia las 6.40. Volvimos a orillas del Guadiato, para observar el paisaje sonoro, pero esta vez siguiendo una metodología de escucha, apuntando todas aquellas especies que lográsemos identificar por el oído en intervalos de 10 minutos. Hicimos un total de 6 tramos, por lo que estuvimos una hora sin movernos del sitio, en silencio, en los que el coro de ruiseñores, acompañados por el chochín, jugaron el papel protagonista durante todo el concierto. Las ranas comunes y la ranita meridional también pusieron sus cantos en escena.
     En el primer tramo todavía resonaban las risotadas del cárabo, que se prolongaron hasta el segundo. Y comienza también a sonar desde el principio la flauta del bosque, la oropéndola, que llegó hasta el quinto intervalo, donde ya solo emitió su áspera voz de reclamo.
     Aparecen en el segundo tramo la curruca capirotada, que solo faltó en el quinto tramo, y el ruiseñor bastardo, que estuvo callado durante el cuarto intervalo. O simplemente quizás pasaron desapercibidos a mi oído, al mezclarse con otros cantos.
     Se incrementan las especies que fui capaz de discriminar su voz en el tercer tramo, con el reclamo del verderón, los arrullos de la paloma torcaz, los graznidos del cuervo y el tamborileo de un pico picapinos. La paloma ya se estuvo escuchando hasta el final. Sin embargo al pico picapinos no lo pude detectar en el siguiente tramo.
     La única especie que figura en el cuarto tramo, y exclusivamente en este, es la chova piquirroja, de la que además pude ver a un par de ellas que pasaron en vuelo.
     Entra en escena el verdecillo, con su chorreo de notas, en el quinto tramo. La oropéndola ya solo deja oír su reclamo, antes de callarse. De dejan ver dos torcaces, además de seguir oyéndose sus arrullos. El picapinos vuelve a manifestarse mediante sus golpes en la madera de algún tronco, dejándose ver posteriormente en vuelo y emitiendo una nota de reclamo.
     Prosiguen los arrullos de las palomas y tamborileo del picapinos en el sexto y último tramo, al que se añaden los agudos pitidos del agateador, acompañando a los incesantes ruiseñores comunes, al chochín, al ruiseñor bastardo y a la curruca capirotada.
    Esta interesante estación de escucha pretendía demostrarnos como va variando el elenco de especies que cantan según el momento del día, a pesar de que una hora es poco tiempo para comprobarlo. Cuando nos dirigíamos hacia el camping, pasó un cuervo, que también lanzó al aire algunos graznidos.


Encinar

     Volvimos al camping, antes de iniciar la segunda actividad práctica, donde era fácil ver gorriones, golondrinas, estorninos y urracas en sus correrías entre sus instalaciones y las parcelas de acampada. Cantaban ya verdecillos y verderones por los alrededores, acompañando a la oropéndola.
     Y sin mucha demora, antes de que apretara el calor, nos dirigimos hasta el Monte de Cabeza Aguda para comenzar una ruta ornitológica, siguiendo el Sendero de las Fuentes. Antes de llegar al punto de parada pudimos ver el batido vuelo del pito real adentrarse en el pinar, dos zorzales charlos, un par de ciervas, y un águila calzada. Sobre el sitio donde aparcamos volaban los vencejos.
     El recorrido circular estuvo marcado por interesantes observaciones. Comenzamos escuchando el melódico cantar de una pareja de totovías que volaban en círculos, para a continuación fijarnos en los herrerillos comunes revoloteando entre las ramas de un eucalipto, del que salió volando una paloma torcaz que se internó en el pinar próximo, donde se podía oír al mirlo y los agateadores. Desde el camino despegaron unos pinzones. Otra águila calzada planeaba en el cielo, y más allá, pasaban buitres leonados en vuelo de crucero.
     Al llegar a una vaguada adehesada, Rafa hizo que nos detuviésemos a escuchar el canto del mosquitero papialbo, que con un poco de paciencia acabamos descubriendo cuando volaba de encina en encina, cuando permanecía fugazmente posado en las ramas bajas. Además, se podía oír el repetitivo canto del triguero. En aquella vaguada había charcas en las que había algunos renacuajos, y en cuyas inmediaciones encontramos un pequeño sapo corredor. El calor empezaba a apretar, y era preferible estar a las sombra. Mirando al cielo contemplamos el paso de un buitre negro, y el vuelo en círculos de otra águila calzada. Poco más adelante Rafa localizó una tarabilla norteña posada sobre la flor de un gamón, a pleno sol. Más abajo, entre unos pequeños eucaliptos, por donde pasaron unos jilgueros, Rafa detectó por el oído a la curruca carrasqueña, y aunque fugazmente, la acabamos viendo en vuelo, y posarse de nuevo, aunque entre las ramas. Y no muy lejos de aquella vaguada, en las profundidades del encinar que ascendía por la suave ladera, donde cantaba el petirrojo, Rafa nos indicó donde se encontraban una pareja de colirrojos reales.

Pinar

     A lo largo del sendero, nos encontramos con algunos pilones y fuentes, que dan su nombre al sendero. En uno de estos pilones, que conservaba agua todavía, por hallarse bajo las sombras del encinar, encontramos una joven culebra viperina. Se podía escuchar por los alrededores el canto del chochín y de la curruca capirotada.
     Ascendía el camino de nuevo, por una leve cuesta. De un talud, salieron volando un par de escribanos montesinos, que nos dejaron escuchar sus reclamos. Al adentrarnos en un pinar oímos el agudo canto del agateador. También escuchamos las estrofas de los carboneros, al ansioso herrerillo capuchino, y los pinzones, los cuales acabamos viendo. También oímos los ásperos graznidos del arrendajo, y viendo a tres de estos córvidos. Al salir de la espesura del bosque vimos al águila culebrera.
     En el entorno del lugar donde habíamos dejado aparcados los coches podía oírse el griterío de los gorriones chillones. De vuelta, por el camino pudimos ver un par de abejarucos, de los que también se oían sus gorgoteos. Y al llegar al camping, un milano negro volaba por las cercanías. Podían oírse verderones y verdecillos. Conocimos a Rafael Tamajón, un experto en entomología, pero sobre todo en aracnología, quien formaba parte de la organización y se incorporó a curso desde ese momento, con quien mis compañeras y yo compartimos buenos ratos de charlas.

     El domingo por la mañana comenzamos otra ruta ornitológica, el ascenso al pico Névalo. En el punto de partida, y cuando apenas habíamos empezado a andar, pudimos escuchar al torcecuello. Los rabilargos frecuentaban la zona de transición entre el olivar y el bosque. Al poco tiempo de haber empezado a andar, paramos ante los chillidos del críalo, pudiendo ver una pareja bastante cerca. Se escuchaba también la melodía de la totovía, pero en cambio no llegamos a verla.
     Al entrar al pinar, nos paramos en una zona dominada por coscojas y encinas de porte arbustivo, mezcladas con zarzas, donde podían oírse muchos pájaros. Dominaba, no obstante, el potente canto del ruiseñor sobre todos los demás. Además podía distinguir claramente al mirlo y al chochín. Las currucas carrasqueña, y especialmente la capirotada y también el petirrojo, casi pasaban desapercibidos por la agudeza de sus voces. Y de fondo seguíamos teniendo el canto de la totovía, al que se sumó el reiterativo cuco.
     La marcha por un camino abierto, bajo el pinar, nos permitieron escuchar las estrofas del carbonero común, los arrullos de la paloma torcaz, los relinchos del pito real y las notas de los verdecillos. Entre las ramas de una encina, la borde del camino, vimos una pareja de herrerillos capuchinos, a los que habíamos localizado por el oído.

Restos del Castillo del Névalo

     Cerca ya de la cumbre, a pesar de su modesta altitud, el bosque desaparecía, para dejar paso al matorral, más o menos denso, donde podía oírse a la curruca cabecinegra, dejándose ver un par de ejemplares en su frágil vuelo entre los arbustos. Además de contemplar el paisaje de Sierra Morena, que nos rodeaba allá adonde mirásemos, desde la cima podíamos ver el veloz vuelo de los vencejos, acompañados de sus pitidos, al pasar cerca de donde estábamos. Bajo una estructura techada, quedaban los restos de un nido de golondrina dáurica, que el año pasado había estado ocupado por vencejo cafre, según nos contó Rafa. Pero nuestra estancia allí estuvo dedicada la observación de buitres, sobre todo leonados, entre los que se dejó ver algún que otro negro. También vimos el vuelo de un gavilán y de un cuervo.

Vista panorámica de Sierra Morena

     Bajamos por el mismo camino. Los pinzones habían empezado a cantar bajo las sombras del pinar por el que volvíamos. Persistían los arrullos de las torcaces. Y en aquella zona arbustiva, seguían cantando, aunque con menos intensidad el ruiseñor, el mirlo y el chochín, dejándose ver por allí un petirrojo. Y bajo el fuerte sol del medio día, caminando por la zona donde el bosque se pierde, dando paso al olivar, oímos al jilguero, entre las insistentes notas del triguero.
     Además de las urracas, las golondrinas, los gorriones y los estorninos, cuando llegamos al camping al finalizar la actividad, pudimos ver el águila culebrera. El Taller de Aves Forestales concluyó después de comer.
    

(*) Fotografías: gentileza de Rafael Tamajón.

FECHA
LUGAR
ESPECIE
OBSERVACIÓN
10/05/2014
Monte de Cabeza Aguda
Ciervo Rojo
(Cervus elaphus)
2 hembras
10/05/2014
Camping de Puente Nuevo
Milano Negro
(Milvus migrans)
Un ind.
10/05/2014
Sendero de las Fuentes
Buitre Leonado
(Gyps fulvus)
Algunos
10/05/2014
Sendero de las Fuentes
Buitre Negro
(Aegypius monachus)
Un ind.
10/05/2014
Sendero de las Fuentes
Culebrera Europea
(Circaetus gallicus)
Un ind.
10/05/2014
Cabeza Aguda. Sendero de las Fuentes
Aguililla Calzada
(Aquila pennata)
3 inds. (morfo claro)
10/05/2014
Río Guadiato. Cabeza Aguda.
Paloma Torcaz
(Columba palumbus)
3 inds. Oída
10/05/2014
Río Guadiato. Camping
Cárabo Común
(Strix aluco sylvatica)
Oído
10/05/2014
Monte de Cabeza Aguda
Vencejo Común
(Apus apus)
Pocos
10/05/2014
Monte de Cabeza Aguda
Abejaruco Europeo
(Merops apiaster)
2 inds. Oído
10/05/2014
Monte de Cabeza Aguda
Pito Real
(Picus viridis sharpei)
Un ind.
10/05/2014
Río Guadiato
Pico Picapicnos
(Dendrocopos major)
Un ind. Oído
10/05/2014
Cabeza Aguda. Sendero de las Fuentes
Totovía
(Lullula arborea)
2 inds. Oída
10/05/2014
Río Guadiato. Sendero de las Fuentes
Chochín Común
(Troglodytes troglodytes)
Oído
10/05/2014
Sendero de las Fuentes
Petirrojo Europeo
(Erithacus rubecula)
Oído
10/05/2014
Río Guadiato
Ruiseñor Común
(Luscinia megarhynchos)
Oído
10/05/2014
Sendero de las Fuentes
Colirrojo Real
(Phoenicurus phoenicurus)
Una pareja. Oído
10/05/2014
Sendero de las Fuentes
Tarabilla Norteña
(Saxicola rubetra)
Un ind.
10/05/2014
Sendero de las Fuentes
Mirlo Común
(Turdus merula)
Oído
10/05/2014
Monte de Cabeza Aguda
Zorzal Charlo
(Turdus viscivorus)
2 inds.
10/05/2014
Río Guadiato
Ruiseñor Bastardo
(Cettia cetti)
Oído
10/05/2014
Sendero de las Fuentes
Curruca Carrasqueña
(Sylvia cantillans)
Un ind. Oída
10/05/2014
Río Guadiato. Sendero de las Fuentes
Curruca Capitortada
(Sylvia atricapilla)
Oída
10/05/2014
Sendero de las Fuentes
Mosquitero Papialbo
(Phylloscopus bonelli)
Un ind. Oído
10/05/2014
Sendero de las Fuentes
Carbonero Común
(Parus major)
Pocos. Oído
10/05/2014
Sendero de las Fuentes
Herrerillo Común
(Cyanistes caeruleus)
Pocos. Oído
10/05/2014
Sendero de las Fuentes
Herrerillo Capuchino
(Lophophanes cristatus)
Pocos. Oído
10/05/2014
Río Guadiato. Sendero de las Fuentes
Agateador Común
(Certhia brachyodactyla)
Oído
10/05/2014
Río Guadiato. Sendero de las Fuentes. Camping
Oropéndola Europea
(Oriolus oriolus)
Oída
10/05/2014
Sendero de las Fuentes
Arrendajo Común
(Garrulus glanndarius)
3 inds. Oído
10/05/2014
Camping de Puente Nuevo
Urraca
(Pica pica melanotos)
Pocas. Oída
10/05/2014
Río Guadiato
Chova Piquirroja
(Pyrrhocorax pyrrhocorax)
2 inds. Oída
10/05/2014
Río Guadiato
Cuervo Común
(Corvus corax)
Un ind. Oído
10/05/2014
Camping de Puente Nuevo
Estornino Negro
(Sturnus unicolor)
Pocos. Oído
10/05/2014
Camping de Puente Nuevo
Gorrión Común
(Passer domesticus)
Pocos. Oído
10/05/2014
Monte de Cabeza Aguda
Gorrión Chillón
(Petronia petronia)
Oído
10/05/2014
Sendero de las Fuentes
Pinzón Vulgar
(Fringilla coelebs coelebs)
Algunos. Oído
10/05/2014
Río Guadiato. Sendero de las Fuentes. Camping
Verdecillo Común
(Serinus serinus)
Oído
10/05/2014
Río Guadiato. Camping de Puente Nuevo
Verderón Común
(Chloris chloris)
Oído
10/05/2014
Sendero de las Fuentes
Jilguero
(Carduelis carduelis)
Pocos. Oído
10/05/2014
Sendero de las Fuentes
Escribano Montesino
(Emberiza cia)
2 inds. Oído
10/05/2014
Sendero de las Fuentes
Triguero
(Miliaria calandra)
Oído
10/05/2014
Sendero de las Fuentes
Culebra Viperina
(Natrix maura)
Un ind. juvenil
10/05/2014
Sendero de las Fuentes
Sapo Corredor
(Epidalea calamita)
Un adulto inmaduro
10/05/2014
Río Guadiato
Ranita Meridional
(Hyla meridionalis)
Oído
10/05/2014
Río Guadiato
Rana Verde Ibérica
(Pelophylax perezi)
Oído
11/05/2014
Subida al Névalo
Buitre Leonado
(Gyps fulvus)
Varios
11/05/2014
Subida al Névalo
Buitre Negro
(Aegypius monachus)
Pocos
11/05/2014
Camping de Puente Nuevo
Culebrera Europea
(Circaetus gallicus)
Un ind.
11/05/2014
Subida al Névalo
Gavilán Común
(Accipiter nisus)
Un ind.
11/05/2014
Subida al Névalo
Paloma Torcaz
(Columba palumbus)
Un ind. Oída
11/05/2014
Subida al Névalo
Vencejo Común
(Apus apus)
Algunos. Oído
11/05/2014
Subida al Névalo
Críalo Europeo
(Clamator glandarius)
2 inds. Oído
11/05/2014
Subida al Névalo
Cuco Común
(Cuculus canorus)
Oído
11/05/2014
Subida al Névalo
Torcecuello Euroasiático
(Jynx torquilla)
Oído.
11/05/2014
Subida al Névalo
Pito Real
(Picus viridis sharpei)
Oído
11/05/2014
Subida al Névalo
Totovía
(Lullula arborea)
Oída
11/05/2014
Camping de Puente Nuevo
Golondrina Común
(Hirundo rustica)
Pocas
11/05/2014
Subida al Névalo
Chochín Común
(Troglodytes troglodytes)
Oído
11/05/2014
Subida al Névalo
Petirrojo Europeo
(Erithacus rubecula)
Un ind. Oído
11/05/2014
Subida al Névalo
Ruiseñor Común
(Luscinia megarhynchos)
Oído
11/05/2014
Subida al Névalo
Mirlo Común
(Turdus merula)
Oído
11/05/2014
Subida al Névalo
Curruca Carrasqueña
(Sylvia cantillans)
Oída
11/05/2014
Subida al Névalo
Curruca Cabecinegra
(Sylvia melanocephala)
2 inds. Oída
11/05/2014
Subida al Névalo
Curruca Capirotada
(Sylvia atricapilla)
Oída
11/05/2014
Subida al Névalo
Carbonero Común
(Parus major)
Oído
11/05/2014
Subida al Névalo
Herrerillo Capuchino
(Lophophanes cristatus)
2 inds. Oído
11/05/2014
Subida al Névalo
Rabilargo Ibérico
(Cyanopica cooki)
Algunos
11/05/2014
Camping de Puente Nuevo
Urraca
(Pica pica melanotos)
Pocas
11/05/2014
Subida al Névalo
Cuervo Común
(Corvus corax)
Un ind.
11/05/2014
Camping de Puente Nuevo
Estornino Negro
(Sturnus unicolor)
Algunos
11/05/2014
Camping de Puente Nuevo
Gorrión Común
(Passer domesticus)
Algunos
11/05/2014
Subida al Névalo
Pinzón Vulgar
(Fringilla coelebs coelebs)
Oído
11/05/2014
Subida al Névalo
Verdecillo Común
(Serinus serinus)
Oído
11/05/2014
Subida al Névalo
Jilguero
(Carduelis carduelis)
Oído
11/05/2014
Subida al Névalo
Triguero
(Miliaria calandra)
Oído