sábado, 26 de octubre de 2013

VOLUNTARIADO AMBIENTAL EN LOS MONTES DE VALSAÍN

     He llegado hace tres días de Valsaín, donde he participado en mi tercer Voluntariado Ambiental del año, en los Montes de Valsaín, junto al recién declarado Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama. Organizado por la SEO, y conducido de la mano de Javier Llorente, nuestro monitor, he tenido por compañeros a Marcos, Gema, Alberto, María y Nicolás, con quienes he compartido esta gran experiencia. Nuestra labor, limpieza, reparación y en su caso sustitución de cajas-nido para páridos y otros paseriformes insectívoros, demostró ser de vital importancia no solo para que sigan nidificando estás aves que contribuyen de manera incuestionable al saneamiento de nuestras masas forestales, si no porque también pueden ser ocupadas por otros inquilinos.

Atardecer en los Montes de Valsaín


Día 14. La Llegada.

      Tras haber pasado un par de días en Madrid, salí después de comer hacia La Granja de San Idelfonso, punto de encuentro, convencido de que tenía que pasar el Puerto de Guadarrama, en lugar del de Navacerrada. Afortunadamente en San Rafael me di cuenta de mi error, que tampoco me obligaba a dar la vuelta, sino a tomar una alternativa. Por esta carretera, entre la meseta y la sierra, me detuve en un par de ocasiones para observar media docena de milanos reales y a las cornejas. Ni el ratonero ni las urracas estaban ausentes por estos páramos.
     Antes de llegar a La Granja crucé un pequeño y cercano embalse. Como llegué antes de hora, aproveché para dar un paseo hasta el Embalse del Pontón, donde nadaban algunos ánades reales en sus aguas, mientras una garza real permanecía inmóvil en una de sus orillas. Volví a La Granja, donde había unas urracas cercanas a la entrada, y un pequeño bando de pinzones y verdecillos, picoteando entre la hierba y la hojarasca, ya entrando al pueblo. Todavía con tiempo de sobra, me acerqué hasta los jardines de la entrada al palacio, que visité hace 11 años en un viaje de estudios. Dediqué más tiempo a pasear por allí, que cuando bajé al embalse, pues además de algún que otro mirlo y los estorninos, pájaros con más vocación montaraz que urbana se movían por allí. Una chova piquirroja posada sobre los portones del palacio, palomas torcaces que se ocultaban en las copas de los árboles de la calle y los jardines y un pequeño grupo de jilgueros revoloteaba en los jardines. Y con más paciencia logré ver a los trepadores y los agateadores, a los que primero oí, y que viven en las grandes secuoyas de los jardines públicos que hay a las puertas del palacio.

Los jardines de La Granja

     Acudí al punto de encuentro, ya que faltaba poco para la hora, y primero conocí a Nicolás, que ya estaba allí esperando. Mientras hablábamos, se presentaron Alberto y Gema. Al rato llegó María, y poco después Marcos. Estábamos en una terraza, bajo un techo al que llegó un carbonero garrapinos para ocultarse de la noche próxima a caer. Cuando llegó Javi, fuimos hasta La Pradera de Navalhorno, donde teníamos el alojamiento, donde hicimos ronda oficial de presentaciones, y Javi nos explicó en que iba a consistir el Voluntariado.


Día 15. Sendero Boca del Asno. Comienzo del trabajo.

     Dedicamos el primer día a una excursión de reconocimiento del lugar por la mañana, y ya por la tarde empezamos con nuestro trabajo.
     La excursión matutina consistía en una visita a un Centro de Información, después de un pequeño recorrido llamado Boca del Asno. Las cornejas se movían por el área recreativa, del mismo nombre que el sendero, donde paramos, dejándonos oír algunas notas de su variado registro de voces. Desde las altas copas de los pinos podían oírse los piquituertos, casi imposibles de descubrir. El camino pasaba bajo los altos pinos silvestres, también conocido por pino de Valsaín, por tener un importante aprovechamiento maderero en la zona. Los arrendajos volaban por el interior del pinar, en cuyos troncos llegamos a ver algún que otro pico picapinos. Una parte del camino desfilaba junto al cauce del Río Eresma, en cuyas pozas nos era posible ver las truchas, y sobre los cantos que sobresalen de sus aguas más someras, llegamos a ver un par de mirlos acuáticos. También se escuchaban los potentes pitidos emitidos por los trepadores, de los que vimos alguno. Otro pájaro forestal que vimos fue el carbonero.


El Río Eresma corriendo entre pozas graníticas

     A la salida del Centro que visitamos, sobre el claro del bosque que se abría ante nosotros, contemplamos el pesado vuelo de dos buitres negros que se desplazaban sobre el dosel forestal. Volvimos a La Pradera, a almorzar y a descansar un poco antes de comenzar el trabajo por la tarde. Al llegar me fijé en lo que aquí se aproximan las urracas a los pueblos, que incluso se adentran en ellos.
     Al llegar la tarde, nos dirigimos a una pequeña parcela forestal, donde divididos en dos equipos y siguiendo un orden, nos dedicamos a descolgar con pértigas las cajas-nido, comprobar su contenido y a sacar los viejos nidos en caso de haberlos, reparar la caja si presentaba algún pequeño deterioro, o sustituirla por otra nueva si se encontraba demasiado dañada. También nos estaba permitido cambiar las cajas de rama, o incluso de árbol, en caso de no quedar bien segura en su ubicación original.
Nido de Avispones
     Aunque en principio la eliminación de los nidos del interior de las cajas pueda parecer perjudicial para los pájaros, es en realidad todo lo contrario. Los paseriformes que suelen utilizarlas son páridos y papamoscas, que siempre construyen un nido nuevo, por lo que tras dos o tres nidadas las cajas quedarían colmatadas, y por tanto inservibles para su cometido. Además, al quitar los viejos nidos, eliminamos también los parásitos de estos pájaros, que permanecen aletargados a la espera de la llegada de un huésped.
    Nos dio tiempo a terminar de revisar todas las cajas de la pequeña parcela del robledal, donde a menudo se escuchaba al trepador azul y al herrerillo capuchino, y de vez en cuando al pito real. No encontramos demasiados nidos, por lo que suponemos que emplearían las oquedades naturales de los viejos árboles. Además de los nidos de las aves forestales, en algunas encontramos nidos, ya abandonados, de avispones, pero el otro grupo hubo de renunciar a la limpieza de una caja por estar aún ocupada por avispones, que salieron a defenderla al tratar de descolgarla del árbol. Resultaba muy entretenido destapar las cajas, que nunca sabíamos que íbamos a encontrar. Esta ocupación centraba casi toda nuestra atención, pero en el grisáceo cielo pudimos ver el paso de dos buitres negros.


Día 16. Continuación del trabajo. Paseo por el entorno de Los Asientos.

     Seguimos con nuestro trabajo por la mañana, en una nueva parcela forestal, teniendo la tarde libre para dar un paseo por otro itinerario de los Montes de Valsaín.
     Antes de salir, desde el patio del alojamiento, se dejó ver un milano real. Más milanos reales, y también unos buitres negros y algunos leonados nos sobrevolaron al poco de llegar al sitio donde nos tocó trabajar este día, una parcela donde se mezclaba el pinar con el robledal. También un ratonero se dejó ver a través de un claro del bosque, en cuyas profundidades se oía el agateador, el carbonero garrapinos y los piquituertos. Los arrendajos se movían por las copas de los árboles, mientras que las cornejas lo hacían en áreas más aclaradas, allí donde aparecían praderas. Unos cuervos pasaron en vuelo.
     Además de los nidos que sacamos de varias de las cajas que recogimos, también encontramos algunas ocupadas por murciélagos forestales, añadiendo un valor más a la colocación de estas cajas-nido. El otro de los dos grupos en el que estábamos divididos encontró una especie de nóctulo en una caja, pero predominaba el orejudo dorado, del que llegué a contar nueve ejemplares. Uno o dos por caja era lo habitual, pero una estaba ocupada por cuatro de la mencionada especie de quiróptero.


Orejudo Dorado

     Por la tarde fuimos al área recreativa de Los Asientos, e hicimos un pequeño recorrido por sus alrededores, junto al Río Eresma. Un pequeño grupo de cornejas, pululaba por el área recreativa, en busca de algún resto de comida dejado por la gente. Siguiendo también el cauce del río, iban y venían las lavanderas cascadeñas, donde también vimos al mirlo acuático. Y en el pinar que nos envolvía, posado verticalmente en un tronco, pudimos ver un pico picapinos.

El Río Eresma bajo el pinar


Día 17. Jornada laboral completa.

     Mañana y tarde nos dedicamos a nuestra labor de limpieza de cajas-nido en una parcela de pinar bastante complicada, con muchos factores en contra, que de mejor o peor manera conseguimos resolver. No solo no era fácil seguir el “orden” en el que estaban distribuidas las cajas, sino que además se hallaba en pendiente. Algunas cajas estaban desaparecidas de donde debían estar, otras que fue necesario reparar, más otras que hubo que sustituir, bien por ausencia de la caja, bien por encontrarse muy deteriorada. Además, los pinos al crecer en espesura, se les secan las ramas laterales bajas que más tarde o más temprano acaban por caer, por lo que teníamos la dificultad añadida de encontrar una buena ubicación para colgar las cajas. Quizás sea en estas plantaciones monoespecíficas, donde el valor de las cajas se cobra mayor importancia, al ser árboles de la misma edad y con ausencia de agujeros naturales donde las aves puedan criar.
     Desde el claro del camino donde aparcamos nos fue posible ver un par de buitres negros, y un milano real. Pocas cornejas se vieron, y solo allí donde había algún claro, o alguna mancha no muy espesa de robles. Carboneros comunes y garrapinos se escuchaban, que a veces se dejaban ver en la penumbra de tan denso pinar, donde la luz parecía tener la entrada vetada. Los arrendajos también se atrevían a adentrarse en este bosque.
     Al volver a La Pradera para almorzar vimos estorninos y algunas urracas, pero desde el ventanal del restaurante nos llamaba la atención una confiada corneja que picoteaba en la calle unos restos de comida que encontró.


Grupo de orejudos compartiendo una caja-nido como dormidero

    Y al igual que el día anterior, encontramos un total de nueve orejudos en alguna de las cajas que manipulamos. Concretamente aparecieron siete de ellos hacinados en una de las cajas que abrimos por la tarde. En otras cajas constatábamos su uso por murciélagos por la presencia de sus excrementos. También solían aparecer insectos como tijeretas, y de vez en cuando avispas, atontadas por el frescor del otoño. Y además de los nidos de la aves, diversas especies de avispas, desde las que podríamos denominar “corrientes” hasta “alfareras”, aprovechan el interior de las cajas para construir sus nidos de papel o sus vasijas de barro respectivamente.


Día 18. Ruta de los Siete Picos. Salida nocturna por los Montes de Valsaín.

     Fructífero día resultó el quinto del Voluntariado, en cuanto a observación de aves se refiere, en el que por la mañana nos fuimos de excursión a la Sierra de Guadarrama y recorrimos los Siete Picos, y por la noche hicimos otra escapada por los Montes de Valsaín.
     Al salir de la Pradera, y cruzar un puente sobre el Río Eresma, se vieron ánades reales en sus aguas. Antes de adentrarnos en los pinares de Guadarrama, atravesando una zona de pastos, vimos un cernícalo, así como unas pocas cornejas y algunos rabilargos. Ya atravesando el interior de los pinares eran los pinzones que levantábamos de la pista a nuestro paso y un mirlo que se cruzó, las aves que vimos. Una breve parada antes de llegar al punto donde comenzaríamos la caminata nos permitió ver al buitre negro.

Sierra de Guadarrrama

     De donde aparcamos el coche comenzamos a andar por una senda ascendente, en la que poco a poco iba desapareciendo el pinar para dar paso a las rocas desnudas de las cumbres, azotadas por el viento en la despejada mañana. Los escasos pinos que escalan hasta estas cotas muestran un aspecto torturado, retorcido, lejano al de los rectos y altos fustes de sus hermanos de las zonas bajas. Los buitres, sobre todo leonados, pero también algún negro, viraban continuamente para no perder el equilibrio por una ráfaga de viento. En cambio los cuervos parecían jugar con la ventisca, desafiándola. A un lado Segovia, al otro Madrid, anduvimos por la línea de cumbres, frontera entre ambas provincias. El aire soplaba con más fuerza en la solariega ladera sur, también la más escalpada, donde al fondo podía verse Cercedilla y otros municipios madrileños. En la más suave ladera de la umbría, apreciábamos el frontal choque entre el verde y el amarillo, límite entre el bosque del Sistema Central y el estepario páramo castellano de la Meseta Norte. Los roqueros solitarios y los colirrojos tizones desaparecían entre las rocas cerca de la cuales íbamos caminado. También llegamos a ver un acentor. Paramos a tomar el picnic en el camino, al abrigo de una gran roca que hacía de cortavientos, antes de llegar al Puerto de Navacerrada. El viento de la tarde empezó a traer consigo nubes que poco a poco ocultaron el sol y tiñeron de gris el cielo.

Cumbres de Guadarrama

Buitre Leonado

     Tras un descanso en el Puerto de Navacerrada para tomarnos un café, Javi nos llevó a un sitio donde podían verse los verderones serranos. Y su previsión no falló. Primero unos en vuelo, que iban cantando y que Javi reconoció. Poco después logramos verlos comisqueando entre la hierba bastante cerca.

Verderones Serranos

     A continuación nos dirigimos hacia el coche, recorriendo el Camino Schmid que se adentraba otra vez en el pinar. Multitud de troncos caídos yacían en el suelo de la ladera, entre los que crecían diversas setas. Y también pudimos ver bastantes pájaros. Los carboneros garrapinos se dejaron ver con cierta frecuencia, más que los herrerillos capuchinos. Así mismo pudimos ver trepadores azules, aunque no demasiados. Algunos pinzones y unos pocos y siempre lejanos piquituertos completan la lista de pájaros forestales que vimos. Además, todas estas especies, acompañadas por el agateador también, convertían el bosque en un paisaje sonoro con sus cantos y reclamos.
     Y nada mejor que un paseo nocturno para rematar el día y bajar las copiosas cenas que tomábamos en un restaurante de Valsaín. Nos dedicamos sobre todo a escuchar en silencio las risotadas del cárabo, provenientes de las entrañas del bosque, pero también acaparó nuestra atención el hecho de encontrarnos con un tritón jaspeado.

Tritón Jaspeado


Día 19. Vuelta al trabajo. Otra escapada nocturna.

     Un día más retomamos el trabajo del Voluntariado, esta vez en una parcela que prácticamente era un robledal puro.
     Las cornejas sobrevolaban la joven arboleda, mientras los arrendajos lo hacían bajo las copas, entre las que se ocultaban. Resultaba más fácil escuchar al trepador azul que verlo. Y los adaptables pinzones tampoco faltaban en esta formación forestal.

El corazón del robledal

     Desde el espacio abierto donde teníamos aparcado el coche, al que volvimos después de la jornada matutina, nos era posible ver el vuelo de cornejas, buitres negros y milanos reales. Así mismo también apareció un ratonero. De vuelta a La Pradera para almorzar, además de gorriones y estorninos, también pasó un buitre negro cerca del pueblo.

Nido de párido
Nido de papamoscas






















     Comprobamos que los orejudos seguían apareciendo como inquilinos en algunas de las cajas que descolgamos de los árboles. Por supuesto el contenido de las cajas siempre era variado, desde encontrarlas vacías, o solo con insectos, o con excrementos de murciélago. Los nidos de páridos y papamoscas que extraíamos de las cajas, cuando no eran muy viejos, de otros años, solían ofrecer una lamentable coincidencia. Muchas puestas abandonadas. Y aunque es posible que alguna pareja pudiera haber muerto por depredación directa, el principal enemigo de los pájaros fue la escasez de alimento a la que hubieron de enfrentarse, consecuencia de los fríos y las precipitaciones tardías de la pasada primavera. A pesar de lo negativo que pueda parecer, estos rigores meteorológicos actúan como un importante selector natural, permitiendo la pervivencia de los individuos más capacitados.

El resplandor de la luna a tarvés del pinar

     Por la noche volvimos a salir a hacer una ruta nocturna. Y como en el día anterior, pudimos escuchar el canto del cárabo. Esta vez encontramos en las aguas de los torrentes dos larvas de salamandra.

Larva de salamandra


Día 20. Anillamiento de pájaros.

     Aparcamos un día más nuestro trabajo con las cajas-nido, empleando la mañana para el anillamiento científico de paseriformes, actividad a la que se dedicó Javi, con la ayuda de María, quien tomaba anotaciones.

Rabilargo
     Desplazándonos hacia el lugar, vimos estorninos, cornejas y un par de grajillas en los espacios abiertos, y mirlos al pasar por las arboledas. En las tres redes que pusimos cayeron diversas especies, pero representadas solo por algún individuo. En cambio, siempre había mosquiteros comunes cada vez que nos acercábamos a recoger los pájaros de las redes. En menor número que los mosquiteros, le siguen algunos petirrojos. Se movían por la zona algún que otro arrendajo solitario, y los rabilargos en bando, dejándonos ambos córvidos oír sus ásperas voces, y aunque un rabilargo quedó atrapado en una red, Javi, ante la duda, prefirió no anillarlo ya que no le daba demasiada confianza el posible estado de salud de las patas del ave, algo descamadas. Y aparte de la curruca capirotada, de los que capturamos un macho y una hembra pudiendo apreciar claramente sus diferencias, y dos herrerillos comunes, el acentor común y el escribano montesino solo estuvieron representados por un ejemplar cada especie.

Mosquitero Común

Petirrojo

Escribano Montesino

Acentor Común

















































     Pero además de los que anillamos hubo otros pájaros que también dejaron constancia de su presencia en el entorno. Desde un milano real, hasta un pequeño grupo de diminutos mitos. Podía oírse a los herrerillos común y capuchino, al trepador y al agateador. El mirlo y el pico picapinos también se dejaron escuchar.
     Concluido el anillamiento, volvimos a almorzar a La Pradera, donde al llegar pude fijarme en gorriones, estorninos y una lavandera blanca que andaba por la calle Y desde el restaurante otra vez vimos aquella confiada corneja que se paseaba por las calles del pueblo en busca de comida fácil.
     Tras descansar un poco después de comer, Javi nos llevó un rato por la tarde de vuelta a los Montes de Valsaín. Fuimos a una explanada donde nos fue posible contemplar bastantes buitres pasar en vuelo, que como es habitual el leonado superaba ampliamente en número al negro. Así mismo pasaron unos cuervos que nos permitieron escuchar su bronco graznido.
     De vuelta en La Pradera, y aprovechando las últimas luces de la tarde, salimos a dar un paseo, siguiendo aguas abajo el Río Eresma hasta La Granja. Yo me adelanté, y algunos de mis compañeros salieron un poco después. Desde el puente que cruza el río, podían verse unos ánades reales, y en cuanto bajé a sus orillas me fue posible descubrir una curruca capirotada entre las ramas de un desojado sauce. Iba fijándome más en el río que en el bosque, donde algunas de las veces que le eché cuentas llegué a ver algún arrendajo. Bajo las cristalinas aguas, allí donde la corriente formaba un remanso y el río tomaba profundidad suficiente, nadaban las truchas en pequeños bancos. Y compartiendo mi camino, iban un par de mirlos acuáticos a los que vi en tres ocasiones.


Puente de piedra sobre el Río Eresma, entre la amarilla fresneda del otoño

    El río se ensanchaba dando lugar a las arenosas orillas del Embalse del Pontón, donde en aguas abiertas había más ánades reales. Paré un rato en la carretera que lo atraviesa para mirar los patos, y además pude ver una garza real y un cormorán. Había unas urracas en el corto trecho que separan el pequeño pantano de La Granja. Al pasar por el pueblo, una pareja de chovas piquirrojas pasó volando sobre mí. Por la calle por la que anduve hacia la salida, para regresar a La Pradera, me acompañaba una lavandera blanca, que levantaba el vuelo cuando me acercaba a donde estaba.


Día 21. Otro día de trabajo a tiempo completo.

     Terminamos por la mañana el trabajo en la parcela donde habíamos estado hace dos días, empezando por la tarde a trabajar en otra área del monte.
     El arrendajo se movía por el interior de los bosques en los que anduvimos por la mañana, donde se dejaron oír el trepador azul, el agateador común y las notas monosilábicas del pico picapinos. Pero el animal que más acaparó nuestra atención fue una pequeña rana. Se trataba de un adulto inmaduro de rana patilarga que encontramos cerca de un arroyo. Cuando volvimos al sitio donde estaba el coche aparcado, pude ver también una lagartija ibérica que se soleaba sobre una pila de troncos, donde rauda se escondió.


Rana Patilarga

     Para mí, la jornada de la tarde estuvo dividida. Un leve incidente durante el trabajo, hizo que Javi me tuviera que llevar al Centro de Salud de La Granja. Afortunadamente me atendieron pronto y pude retomar el trabajo. Allí pude volver a ver las urracas en las inmediaciones del pueblo, y a la pareja de chovas. Pero nuestros compañeros pudieron ver el águila imperial en nuestra ausencia.
     La parcela en la que trabajamos por la tarde era bastante heterogénea, presentando pinar, robledal y espacios abiertos, por lo que podía observarse gran diversidad de aves. En las áreas aclaradas nos era fácil ver los buitres negros y leonados, o cornejas a cielo descubierto. Los grupos de pinzones, y las torcaces y arrendajos podían verse bosque adentro, donde también se escuchaban los potentes pitidos del trepador, la aguda voz del agateador o el acelerado canto del herrerillo capuchino. Además de los pájaros, en los claros de bosque donde el sol de la tarde bañaba el suelo, tres lagartijas lo tomaban sobre unos viejos troncos caídos.

Lagartija Ibérica

Murciélago Enano
     Además de los nidos de pájaros que retiramos de las cajas, y de cuatro orejudos dorados, encontramos otros dos murciélagos al extraer de una caja un nido de avispones, en cuyo interior se hallaban. Más difíciles de identificar que los orejudos, al final nos fue posible determinar que se trataban de murciélagos enanos.
     Cuando estábamos recogiendo para irnos, salieron dos corzos corriendo de una vaguada, en la que estaban ocultos tras la vegetación. Con la caída de la tarde, numerosos milanos reales se precipitaban sobre el bosque, volando con sus acrobacias sobre las copas de los árboles.
    Y con las últimas luces del crepúsculo, Javi nos llevo a hacer un breve recorrido en coche por los Montes de Valsaín. En la penumbra de los pinares llegamos a ver hasta siete corzos. Casi todos iban emparejados.






Día 22. Finalización del trabajo.

     Terminaba el Voluntariado. A causa del viento y la lluvia no pudimos acabar el trabajo en el sector forestal donde habíamos estado el día de antes. No obstante nos desplazamos hasta el sitio e intentamos seguir donde lo habíamos dejado.
Corzo
     No faltaban cornejas deambulando entre los secos pastos de las praderas, o navegando contra la corriente de viento. Algún que otro buitre negro se atrevió a alzar el vuelo, continuamente oscilando y corrigiendo su trayectoria para evitar que un golpe de viento lo derribase. De la pista forestal levantamos un bando de pinzones al pasar. Y también volvimos a ver un par de corzos.
    Ante la imposibilidad de seguir con el trabajo de campo, nos fuimos a La Granja, donde pasamos el resto de la mañana hasta la hora de comer. Allí vimos a la pareja de chovas que viven en el pueblo.
     Empleamos la tarde para trabajar en el alojamiento, poniendo a punto nuevas cajas-nido. Tenían estas cajas de los Montes de Valsaín unas particularidades que no había visto antes. Protegíamos los exteriores colocando malla metálica, contra las perforaciones de los pájaros carpinteros. Y en la entrada poníamos un tubo para evitar que ciertos mamíferos pudieran introducir sus manos en el interior.


Cajas-nido

     El cárabo se pudo escuchar desde el patio del alojamiento en nuestra última noche juntos, que aprovechamos para organizar un pequeño evento festivo (que no difería mucho de noches anteriores) con motivo de la despedida, ya que al día siguiente cada cual partiría de vuelta a su respectiva casa.



(*) Fotografías: gentileza de María Caminero, Gema Carrasquilla, Nicolás González y Marcos Moreno (orden alfabético)


FECHA
LUGAR
ESPECIE
OBSERVACIÓN
14/10/2013
Embalse del Pontón
Garza Real
(Ardea cinerea)
Un ind.
14/10/2013
Embalse del Pontón
Ánade Azulón
(Anas platyrhynchos)
Algunos
14/10/2013
Carretera N-603
Milano Real
(Milvus milvus)
6 inds.
14/10/2013
Carretera N-603
Busardo Ratonero
(Buteo buteo)
Un ind.
14/10/2013
La Granja
Paloma Torcaz
(Columba palumbus)
Pocas
14/10/2013
La Granja
Mirlo Común
(Turdus merula)
Pocos. Oído
14/10/2013
La Granja
Carbonero Garrapinos
(Periparus ater)
Un ind.
14/10/2013
La Granja
Trepador Azul
(Sitta europaea caesia)
Pocos. Oído
14/10/2013
La Granja
Agateador Común
(Cethia brachydactyla)
Pocos. Oído
14/10/2013
Carretera N-603. La Granja
Urraca
(Pica pica melanotos)
Algunas
14/10/2013
Carretera N-603
Corneja Negra
(Corvus corone)
Pocas
14/10/2013
La Granja
Chova Piquirroja
(Pyrrhocorax pyrrhocorax)
Un ind.
14/10/2013
La Granja
Estornino Negro
(Sturnus unicolor)
Algunos
14/10/2013
La Granja
Pinzón Vulgar
(Fringilla coelebs coelebs)
Pocos
14/10/2013
La Granja
Verdecillo Común
(Serinus serinus)
Pocos
14/10/2013
La Granja
Jilguero
(Carduelis carduelis)
Pocos
15/10/2013
Boca del Asno. Montes de Valsaín
Buitre Negro
(Aegypius monachus)
4 inds. total
15/10/2013
Montes de Valsaín
Pito Real
(Picus viridis sharpei)
Oído
15/10/2013
Boca del Asno
Pico Picapinos
(Dendrocopos major)
Pocos. Oído
15/10/2013
Río Eresma
Mirlo Acuático Europeo
(Cinclus cinclus)
2 inds.
15/10/2013
Boca del Asno
Carbonero Común
(Parus major)
Pocos
15/10/2013
Montes de Valsaín
Herrerillo Capuchino
(Lophophanes cristatus)
Oído
15/10/2013
Boca del Asno. Montes de Valsaín
Trepador Azul
(Sitta europaea caesia)
Pocos. Oído
15/10/2013
Boca del Asno
Arrendajo Común
(Garrulus glandarius)
Pocos
15/10/2013
La Pradera
Urraca
(Pica pica melanotos)
Pocas
15/10/2013
Boca del Asno
Corneja Negra
(Corvus corone)
Algunas. Oída
15/10/2013
Boca del Asno
Piquituerto Común
(Loxia curvirostra)
Pocos. Oído
15/10/2013
Río Eresma
Trucha Común
(Salmo trutta)
Pocas
16/10/2013
Montes de Valsaín
Orejudo Dorado
(Plecotus auritus)
9 inds.
16/10/2013
La Pradera. Montes de Valsaín
Milano Real
(Milvus milvus)
Pocos
16/10/2013
Montes de Valsaín
Buitre Leonado
(Gyps fulvus)
Algunos
16/10/2013
Montes de Valsaín
Buitre Negro
(Aegypius monachus)
Pocos
16/10/2013
Montes de Valsaín
Busardo Ratonero
(Buteo buteo)
Un ind
16/10/2013
Los Asientos
Pico Picapinos
(Dendrocopos major)
Un ind.
16/10/2013
Río Eresma
Lavandera Cascadeña
(Motacilla cinerea)
Pocas
16/10/2013
Río Eresma
Mirlo Acuático Europeo
(Cinclus cinclus)
Un ind.
16/10/2013
Montes de Valsaín
Carbonero Garrapinos
(Periparus ater)
Oído
16/10/2013
Montes de Valsaín
Agateador Común
(Cethia brachydactyla)
Oído
16/10/2013
Montes de Valsaín
Arrendajo Común
(Garrulus glandarius)
Pocos
16/10/2013
Montes de Valsaín
Cuervo Común
(Corvus corax)
Pocos
16/10/2013
Montes de Valsaín. Los Asientos
Corneja Negra
(Corvus corone)
Algunas
16/10/2013
Montes de Valsaín
Piquituerto Común
(Loxia curvirostra)
Oído
17/10/2013
Montes de Valsaín
Orejudo Dorado
(Plecotus auritus)
9 inds.
17/10/2013
Montes de Valsaín
Milano Real
(Milvus milvus)
Un ind.
17/10/2013
Montes de Valsaín
Buitre Negro
(Aegypius monachus)
2 inds.
17/10/2013
Montes de Valsaín
Carbonero Común
(Parus major)
Pocos. Oído
17/10/2013
Montes de Valsaín
Carbonero Garrapinos
(Periparus ater)
Pocos. Oído
17/10/2013
Montes de Valsaín
Arrendajo Común
(Garrulus glandarius)
Pocos
17/10/2013
La Pradera
Urraca
(Pica pica melanotos)
Pocas
17/10/2013
Montes de Valsaín. La Pradera
Corneja Negra
(Corvus corone)
Pocas
17/10/2013
La Pradera
Estornino Negro
(Sturnus unicolor)
Algunos
18/10/2013
Río Eresma
Ánade Azulón
(Anas platyrhynchos)
Algunos
18/10/2013
Cumbres de los Siete Picos
Buitre Leonado
(Gyps fulvus)
Algunos
18/10/2013
Sierra de Guadarrama. Cumbres de los Siete Picos
Buitre Negro
(Aegypius monachus)
Pocos
18/10/2013
Sierra de Guadarrama (carretera)
Cernícalo Vulgar
(Falco tinnunculus)
Un ind.
18/10/2013
Montes de Valsaín
Cárabo Común
(Strix aluco sylvatica)
Oído
18/10/2013
Cumbres de los Siete Picos
Acentor Común
(Prunella modularis)
Un ind.
18/10/2013
Cumbres de los Siete Picos
Colirrojo Tizón
(Phoenicurus ochruros)
Pocos
18/10/2013
Cumbres de los Siete Picos
Roquero Solitario
(Monticola solitarius)
Pocos
18/10/2013
Sierra de Guadarrama (carretera)
Mirlo Común
(Turdus merula)
Un ind.
18/10/2013
Sierra de Guadarrama (sendero)
Carbonero Garrapinos
(Periparus ater)
Algunos. Oído
18/10/2013
Sierra de Guadarrama (sendero)
Herrerillo Capuchino
(Lophophanes cristatus)
Pocos. Oído
18/10/2013
Sierra de Guadarrama (sendero)
Trepador Azul
(Sitta europaea caesia)
Pocos. Oído
18/10/2013
Sierra de Guadarrama (sendero)
Agateador Común
(Cethia brachydactyla)
Oído
18/10/2013
Sierra de Guadarrama (carretera)
Rabilargo Ibérico
(Cyanopica cooki)
Algunos
18/10/2013
Cumbres de los Siete Picos
Cuervo Común
(Corvus corax)
Pocos
18/10/2013
Sierra de Guadarrama (carretera)
Corneja Negra
(Corvus corone)
Algunas
18/10/2013
Sierra de Guadarrama (carretera y sendero)
Pinzón Vulgar
(Fringilla coelebs coelebs)
Algunos. Oído
18/10/2013
Puerto de Navacerrada
Verderón Serrano
(Serinus citrinella)
Algunos. Oído
18/10/2013
Sierra de Guadarrama (sendero)
Piquituerto Común
(Loxia curvirostra)
Pocos. Oído
18/10/2013
Montes de Valsaín
Tritón Jaspeado
(Triturus marmoratus)
Un ind.
19/10/2013
Montes de Valsaín
Orejudo Dorado
(Plecotus auritus)
Algunos
19/10/2013
Montes de Valsaín
Milano Real
(Milvus milvus)
Pocos
19/10/2013
La Pradera. Montes de Valsaín
Buitre Negro
(Aegypius monachus)
Pocos
19/10/2013
Montes de Valsaín
Busardo Ratonero
(Buteo buteo)
Un ind.
19/10/2013
Montes de Valsaín
Cárabo Común
(Strix aluco sylvatica)
Oído
19/10/2013
Montes de Valsaín
Trepador Azul
(Sitta europaea caesia)
Pocos. Oído
19/10/2013
Montes de Valsaín
Arrendajo Común
(Garrulus glandarius)
Pocos
19/10/2013
Montes de Valsaín
Corneja Negra
(Corvus corone)
Pocas
19/10/2013
La Pradera
Estornino Negro
(Sturnus unicolor)
Pocos
19/10/2013
La Pradera
Gorrión Común
(Passer domesticus)
Pocos
19/10/2013
Montes de Valsaín
Pinzón Vulgar
(Fringilla coelebs coelebs)
Pocos. Oído
19/10/2013
Montes de Valsaín
Salamandra Común
(Salamandra salamandra bejarae)
2 larvas
20/10/2013
Embalse del Pontón
Cormorán Grande
(Phalocrocorax carbo)
Un ind.
20/10/2013
Embalse del Pontón
Garza Real
(Ardea cinerea)
Un ind.
20/10/2013
Río Eresma. Embalse del Pontón
Ánade Azulón
(Anas platyrhynchos)
Varios
20/10/2013
Montes de Valsaín
Milano Real
(Milvus milvus)
Pocos
20/10/2013
Montes de Valsaín
Buitre Leonado
(Gyps fulvus)
Varios
20/10/2013
Montes de Valsaín
Buitre Negro
(Aegypius monachus)
Pocos
20/10/2013
Montes de Valsaín
Pico Picapinos
(Dendrocopos major)
Oído
20/10/2013
La Pradera. La Granja
Lavandera Blanca
(Motacilla alba alba)
2 inds. total
20/10/2013
Río Eresma
Mirlo Acuático Europeo
(Cinclus cinclus)
2 inds.
20/10/2013
Montes de Valsaín
Acentor Común
(Prunella modularis)
Un ind.
20/10/2013
Montes de Valsaín
Petirrojo Europeo
(Erithacus rubecula)
Algunos. Oído
20/10/2013
Montes de Valsaín
Mirlo Común
(Turdus merula)
Pocos. Oído
20/10/2013
Montes de Valsaín. Río Eresma
Curruca Capirotada
(Sylvia atricapilla)
3 inds. total
20/10/2013
Montes de Valsaín
Mosquitero Común
(Phylloscopus collybita)
Varios. Oído
20/10/2013
Montes de Valsaín
Mito Común
(Aegithalus caudatus irbii)
Pocos. Oído
20/10/2013
Montes de Valsaín
Herrerillo Común
(Cyanistes caeruleus)
2 inds. Oído
20/10/2013
Montes de Valsaín
Herrerillo Capuchino
(Lophophanes cristatus)
Oído
20/10/2013
Montes de Valsaín
Trepador Azul
(Sitta europaea caesia)
Oído
20/10/2013
Montes de Valsaín
Agateador Común
(Cethia brachydactyla)
Oído
20/10/2013
Montes de Valsaín
Arrendajo Común
(Garrulus glandarius)
Pocos. Oído
20/10/2013
Montes de Valsaín
Rabilargo Ibérico
(Cyanopica cooki)
Algunos. Oído
20/10/2013
La Granja
Urraca
(Pica pica melanotos)
Algunas
20/10/2013
Montes de Valsaín
Cuervo Común
(Corvus corax)
Pocos. Oído
20/10/2013
Montes de Valsaín. La Pradera
Corneja Negra
(Corvus corone)
Pocas
20/10/2013
Montes de Valsaín
Grajilla
(Corvus monedula)
2 inds.
20/10/2013
La Granja
Chova Piquirroja
(Pyrrhocorax pyrrhocorax)
2 inds.
20/10/2013
La Pradera. Montes de Valsaín
Estornino Negro
(Sturnus unicolor)
Algunos
20/10/2013
La Pradera
Gorrión Común
(Passer domesticus)
Pocos
20/10/2013
Montes de Valsaín
Escribano Montesino
(Emberiza cia)
Un ind.
20/10/2013
Río Eresma
Trucha Común
(Salmo trutta)
Pocas
21/10/2013
Montes de Valsaín
Murciélago Enano
(Pipistrellus pipistrellus)
2 inds.
21/10/2013
Montes de Valsaín
Orejudo Dorado
(Plecotus auritus)
4 inds.
21/10/2013
Montes de Valsaín
Corzo
(Capreolus capreolus)
9 inds.
21/10/2013
La Pradera. Montes de Valsaín
Milano Real
(Milvus milvus)
Varios
21/10/2013
Montes de Valsaín
Buitre Leonado
(Gyps fulvus)
Algunos
21/10/2013
Montes de Valsaín
Buitre Negro
(Aegypius monachus)
Pocos
21/10/2013
Montes de Valsaín
Paloma Torcaz
(Columba palumbus)
Pocas
21/10/2013
Montes de Valsaín
Pico Picapinos
(Dendrocopos major)
Oído
21/10/2013
Montes de Valsaín
Herrerillo Capuchino
(Lophophanes cristatus)
Oído
21/10/2013
Montes de Valsaín
Trepador Azul
(Sitta europaea caesia)
Oído
21/10/2013
Montes de Valsaín
Agateador Común
(Cethia brachydactyla)
Oído
21/10/2013
Montes de Valsaín
Arrendajo Común
(Garrulus glandarius)
Pocos
21/10/2013
La Granja
Urraca
(Pica pica melanotos)
Pocas
21/10/2013
Montes de Valsaín
Corneja Negra
(Corvus corone)
Pocas
21/10/2013
La Granja
Chova Piquirroja
(Pyrrhocorax pyrrhocorax)
2 inds.
21/10/2013
Montes de Valsaín
Pinzón Vulgar
(Fringilla coelebs coelebs)
Varios
21/10/2013
Montes de Valsaín
Lagartija Ibérica
(Podarcis hispanica)
4 inds.
21/10/2013
Montes de Valsaín
Rana Patilarga
(Rana iberica)
Un ind.
22/10/2013
Montes de Valsaín
Corzo
(Capreolus capreolus)
2 inds.
22/10/2013
Montes de Valsaín
Buitre Negro
(Aegypius monachus)
Pocos
22/10/2013
La Pradera
Cárabo Común
(Strix aluco sylvatica)
Oído
22/10/2013
Montes de Valsaín
Pinzón Vulgar
(Fringilla coelebs coelebs)
Algunos
22/10/2013
Montes de Valsaín
Corneja Negra
(Corvus corone)
Pocas
22/10/2013
La Granja
Chova Piquirroja
(Pyrrhocorax pyrrhocorax)
2 inds.

lunes, 9 de septiembre de 2013

EXCURSIÓN SENDERISTA POR LA VEGUETA DEL FRESNO

     El Voluntariado acabó ayer. Uno de los días más destacables, en cuanto a observación de fauna, fue el pasado jueves, cuando recorrimos el sendero de la Vegueta del Fresno, el cual requiere autorización previa.
      El día fue caluroso. En el camino entre Cardeña y la Aldea del Cerezo fue posible ver algunas urracas. En el entorno del mismo poblado deshabitado volaban las golondrinas dáuricas, y entre las copas encinas se movía algún herrerillo, aunque nos pusimos a caminar al poco de llegar.

Paisaje del entorno del sendero de la Vegueta del Fresno

     Nos “acompañó” amablemente la Directora del Parque Natural en el camino, desplazándose, eso sí, en coche oficial a pesar de estar prohibida la circulación de vehículos a motor por el sendero, y más en verano, cuando hay riesgo máximo de incendio. Algo paradójico que chocó en la mente de más de un compañero voluntario. A pesar de ello, los avistamientos de animales se fueron sucediendo a lo largo del camino, más bajando hacia el Río Yeguas, que a la vuelta subiendo.
     De la dehesa del entorno de la Aldea del Cerezo cambia el paisaje al encinar mezclado con sotobosque, más espeso en la umbría, algo que se puede apreciar bien al discurrir el camino paralelo a una vaguada. Los mirlos se apresuraban a ocultarse en la espesura de las umbrías, mientras las perdices levantaban el vuelo sobre la aclarada ladera de la solana, y rabilargos en grupo y arrendajos en solitario podían verse volar en cualquier sentido. Alguna que otra lagartija colilarga se cruzaba.
     Poco antes de llegar al pinar de la zona baja, donde proliferan los pinzones, y algunas palomas, apareció la silueta del águila culebrera tras las copas de los pinos. Donde el pinar se aclaraba, y se mezclaba con lentiscos y otros arbustos mediterráneos podía verse algún que otro conejo a la carrera, hasta que se quitaba de nuestra vista.

Ranas

Hembra de Trithemis kirbyi































Exuvias de ninfas
     Anduvimos más allá del fin del sendero, por el lecho rocoso, y entre las pozas del Río Yeguas, tratando de capturar algunas libélulas. A una orilla la Sierra de Andújar, y a la opuesta la Sierra de Cardeña, de donde veníamos y adonde volveríamos después. Cristina, cámara en mano, demostraba especial habilidad para acercarse a las rápidas y huidizas libélulas. Entre las rocas encontramos numerosas exuvias, fantasmagóricas carcasas de piel muerta pertenecientes a las ninfas que poblaron las aguas, y de las que emergieron los imagos alados de libélula. Abundaban las pequeñas lagartijas ibéricas que se movían entre las redondeadas rocas de granito, lavadas por el caudal de agua, cuando corre, y junto a las pozas, que atestiguan esa corriente ahora ausente, se hacinaban multitud de ranas. Una lavandera cascadeña voló cauce abajo, emitiendo sus monótonos pitidos y más adelante, donde dimos la vuelta, vimos pasar un águila real.

Macho inmaduro de Trithemis annulata

Hembra de Onychogomphus forcipatus
































     Volvimos, y nos reunimos al final del sendero, a la sombra para identificar los especímenes de libélula capturados, y proceder a su liberación posterior. Tras la suelta de las últimas libélulas comenzamos, con no demasiadas ganas, el camino de vuelta, subiendo cuesta constantemente y con bastante calor. Pero apenas habíamos empezado a andar, cuando vimos un grupo de buitres que cicleaba sobre un cerro no muy lejos. Con los prismáticos vimos que estaban presentes las dos especies, tanto el negro como el leonado, aunque en mayor número este último. Los gritos del águila imperial desvelaron que también había un ejemplar volando junto a los buitres. Poco después se mostró otra águila imperial que posiblemente acudió en respuesta a las voces que le lanzó su compañera. Poco a poco los buitres se fueron lanzando en vuelo de crucero hasta perderse, y así mismo las águilas también dejaron de verse.

Lecho del Río Yeguas

(*) Fotografías: gentileza de Cristina Conejero.


Lista de Especies Observadas (Orden Sistemático):

  • Conejo Europeo (Oryctolagus cuniculus algirus)
  • Buitre Leonado (Gyps fulvus)
  • Buitre Negro (Aegypius monachus)
  • Culebrera Europea (Circaetus gallicus)
  • Águila Real (Aquila chrysaetos)
  • Águila Imperial Ibérica (Aquila adalberti)
  • Perdiz Roja (Alectoris rufa)
  • Paloma Torcaz (Columba palumbus)
  • Golondrina Dáurica (Cecropis daurica)
  • Lavandera Cascadeña (Motacilla cinerea)
  • Mirlo Común (Turdus merula)
  • Herrerillo Común (Cyanistes caeruleus)
  • Arrendajo Común (Garrulus glandarius)
  • Rabilargo Ibérico (Cyanopica cooki)
  • Urraca (Pica pica melanotos)
  • Pinzón Vulgar (Fringilla coelebs coelebs)
  • Lagartija Ibérica (Podarcis hispanica)
  • Lagartija Colilarga (Psammodromus algirus)
  • Rana Verde Ibérica (Pelophylax perezi)

sábado, 31 de agosto de 2013

CAMINO DE CARDEÑA

     Escribo estos párrafos, dedicados al día de ayer, en mi camino hacia el Centro de Visitantes de Venta Nueva, punto de encuentro donde comenzó el Voluntariado en la Sierra de Cardeña organizado por El Bosque Animado, aprovechando que hoy he tenido que volver a Andújar a atender una obligación. Me adelanté a la hora de llegada, a pesar de haber ido tranquilamente, como otras veces, por la carretera secundaria, para tener oportunidad de pararme si algún animal se dejaba ver de camino. Y así sucedió, y es este el motivo por el que he escrito esta entrada para mi blog.
     Pasado de Marmolejo y cruzado el Guadalquivir, me llamó la atención una pequeña concentración de rapaces que se arremolinaban en el aire. Me fijo con los prismáticos y compruebo se trataba de un grupo de halcones abejeros que pacientemente iban remontando altura, para proseguir su ruta migratoria postnupcial. Cuando se perdieron en el horizonte del despejado cielo, retomo mi camino yo también. Sobre la presa del Yeguas se veía alguna que otra lavandera blanca, pero le presté más atención al macho de colirrojo real que vi al cruzarla, otro ave que está aquí solo de paso en su viaje al sur. Y apenas un poco más adelante vuelvo a descubrir otro grupo de abejeros, y junto a ellos unos pocos milanos negros que buscaban aprovechar la misma corriente térmica.


Encinar con sotobosque arbustivo de la Sierra de Cardeña

     A parte de buitres leonados, y un par de águilas calzadas, además de algunos mirlos, poco más pude ver recorriendo un tramo que discurre entre apretado monte. Más adelante, me detuve en el anchurón de un cruce para ver un tercer grupo de abejeros. Cerca de ellos cicleaba un águila calzada, otra especie que también pronto se marchará de aquí. El siguiente y último trecho de carretera antes de llegar a Cardeña, pasada Venta del Charco, donde estamos alojamos durante el Voluntariado, está bordeado por dehesas en las que no resulta complicado ver urracas y rabilargos. En los tendidos eléctricos aparecían posadas tórtolas turcas, y los multicolores abejarucos, agrupados en pequeños bandos que pronto iniciarán su migración. En una alberca en medio del encinar aclarado permanecía apostada una garza real en la orilla. Los buitres coronaban altos el cielo.


Encinar adehesado

     La espera en el Centro de Visitantes, a que llegaran el resto de mis compañeros, me la amenizaron las golondrinas, que también se están preparando para irse, en un corto paseo por los alrededores. Y además de unos buitres que pasaron rápidos, en vuelo de crucero, también delató su presencia un ratonero con sus maullidos, que acabó descubriéndose al elevarse sobre el dosel del encinar.
     En este Voluntariado sabía que me reencontraría con David Gómez, con quien ya coincidí en el Voluntariado de Punta Entinas-Sabinar, pero no esperaba que Julia, una bióloga que fue compañera en un Taller del SARE en Andújar, también asistiera. A Florent Prunier, organizador del Voluntariado, precisamente lo conocí allí mismo, en la Sierra de Cardeña, en un Taller de Anfibios que impartió su asociación. Al resto de compañeros y monitoras acabo de conocerlos, pero seguro que formamos un buen equipo. Las actividades a las que nos dedicaremos en este Voluntariado son a hacer cajas-nido para páridos y a su colocación, estudio de los odonatos de la zona, y diseño de carteles sobre las especies de insectos y anfibios que habitan las charcas temporales.

(*) Fotografías: gentileza de Raquel Casado.


Lista de Aves Observadas (Orden Sistemático):

  • Garza Real (Ardea cinerea)
  • Milano Negro (Milvus migrans)
  • Buitre Leonado (Gyps fulvus)
  • Abejero Europeo (Pernis apivorus)
  • Busardo Ratonero (Buteo buteo)
  • Aguililla Calzada (Aquila pennata)
  • Tórtola Turca (Streptopelia decaocto)
  • Abejaruco Europeo (Merops apiaster)
  • Golondrina Común (Hirundo rustica)
  • Lavandera Blanca (Motacilla alba alba)
  • Colirrojo Real (Phoenicurus phoenicurus)
  • Mirlo Común (Turdus merula)
  • Rabilargo Ibérico (Cyanopica cyanus)
  • Urraca (Pica pica melanotos)

viernes, 9 de agosto de 2013

DÍA DE PLAYA EN ROTA

      He pasado estos últimos días en El Puerto de Santa María, en compañía de Eva, quien me invitó a ir. Un día de playa puede convertirse en una interesante jornada naturalista, en la que sin esperarlo, con algo de observación, se acaba por descubrir varias formas de vida. Hace un par de días cambiamos las playas de El Puerto por las de Rota. 
     Concretamente nos acercamos a la zona de Los Corrales. Hasta llegar a la playa cruzamos el pinar a través de sus pasarelas de madera, donde el mirlo, alarmado, se refugiaba entre los arbustos. Tuvimos la suerte de encontrar Los Corrales con la marea baja, donde además de algunos hombres, también marisqueaban unas cigüeñuelas y garcetas comunes. De origen romano, se trata de unas parcelas amuralladas con piedras, ganadas al mar para aprovechar sus recursos, actualmente protegidos bajo la figura de Monumento Natural.

Ramillete de Lirios o
Azucenas de Mar (Pancratium maritimum)

     En la línea de dunas frente a la playa crecían las bancas azucenas de mar. Diversas algas, en formas y colores, aparecían en la playa o en las someras y estancas aguas que quedaban atrapadas en los corrales con la marea baja. Me resultó llamativa la sólida estructura que presentaba un alga denominada almohadilla (Codium bursa)
, precisamente por su forma, como un cuenco bastante compacto.

Exterior de Codium bursa
Hueco interior de Codium bursa


Codium tomentusum

     Aprovechando la circunstancia de la marea baja me di un paseo entre los muros. Algunos peces también habían quedado prisioneros en los corrales, algunos de los cuales tan adaptados a vivir sobre las rocas como los gobios. Pero en un principio me llamaban la atención la multitud de cangrejos, que a mi paso, se apresuraban a esconderse en cualquier grieta o agujero que encontraran entre las rocas. Sobre todo se trataba de los veloces cangrejos corredores (Pachygrapsus marmoratus), pero también era posible ver algún cangrejo albañil (Xantho pilipes), de mayor tamaño y más lento que la especie anterior. Abundaban entre las piedras y los guijarros unos pequeños caracoles llamados padas (Cerithium vulgatum), pero a pesar de su número mucho menor, no pasaron desapercibidos a mis ojos los pepinos de mar, de acorazado aspecto. Concretamente eran cohombros de mar pardos (Holothuria tubulosa), de un tamaño que los hacía bastante aparentes.

Pachygrapsus marmoratus
Holothuria tubulosa
Xantho pilipes
Cerithium vulgatum

     Como en cualquier zona costera de la península, no faltaban aquí las gaviotas patiamarillas. Los gorriones comunes, comensales del ser humano, aparecían tanto en la playa como en el interior del pinar, cerca de los merenderos donde puede encontrar algo de lo que sacar provecho entre los restos que la gente abandona en cualquier lado. A la vuelta, atravesando el pinar, también incluido en el Monumento Natural, nos dedicamos con más calma a observar aves. De los tupidos arbustos salía la voz de reclamo de la oculta curruca cabecinegra. La cascada de notas del verdecillo nos permitió ver un pequeño bando. Un rato que nos sentamos en el borde de una pasarela de madera nos permitió ver palomas torcaces y tórtolas turcas. Los papamoscas grises, aunque pequeños y de discreto plumaje se veían fácilmente por su costumbre de posarse al descubierto. Más difícil de descubrir entre el ramaje de los pinos fue el carbonero.


Lista de Aves Observadas (Orden Sistemático):

  • Garceta Común (Egretta garzetta)
  • Cigüeñuela Común (Himantopus himantopus)
  • Gaviota Patiamarilla (Larus michahellis)
  • Paloma Torcaz (Columba palumbus)
  • Tórtola Turca (Streptopelia decaocto)
  • Mirlo Común (Turdus merula)
  • Curruca Cabecinegra (Sylvia melanocephala)
  • Papamoscas Gris (Muscicapa striata)
  • Carbonero Común (Parus major)
  • Gorrión Común (Passer domesticus)
  • Verdecillo Común (Serinus serinus)

lunes, 15 de julio de 2013

SINGLADURA POR LA BAHÍA DE SAN MIGUEL

     Con una idea clara en mi mente, y que a la vez me suponía un enorme entusiasmo, una salida en barco que tal vez me diera la posibilidad de contemplar cetáceos en libertad, en su medio natural, que es el mar, me desplacé a El Ejido hace un par de días. Participé, una vez más, en calidad de voluntario para el campo de trabajo local organizado por la asociación de Moisés Palmero, El Árbol de las Piruletas, dentro del Proyecto Alborán. La ocasión me brindó la oportunidad de reencontrarme con Moi, con Fran Silva, con José Luis Sánchez y José Luis Molina, apreciados compañeros con los que ya he compartido otros voluntariados.
     Comenzamos con un breve curso impartido por Paco Toledano, miembro de PROMAR, en el que nos dieron a conocer las especies de cetáceos y de tortugas marinas que pueblan el Mar de Alborán, así como las amenazas, casi siempre de origen antrópico, que ponen en peligro su conservación, y las estadísticas sobre varamientos. Continuamos durante las siguientes horas empapándonos de historia a bordo de la embarcación “Blancazul”, navegando por la Bahía de San Miguel. No conseguimos avistar ningún mamífero marino como esperaba, pero disfruté del equipo humano del barco, y de aves que no estoy habituado a ver en compañía de los pajareros José Luis Molina y Fran.


Mar de Alborán

     Nada más salir del Puerto de Almerimar, José Luis Molina y yo no fijamos en un par de charranes comunes que reposaban sobre una boya. A pesar de pasar el barco a su lado, las aves permanecieron tranquilas en su sitio en todo momento. Pero la gran expectación vino algo más adelante, con las otras dos aves las que descubrimos volando a baja altura y que José Luis identificó sin vacilar. Se trataba de alcatraces subadultos. Resultaba complicado poder fijar los prismáticos en las aves con el movimiento del barco. También vimos una joven gaviota patiamarilla, ave que no falta cerca de la costa. Y en cierto modo, comparables a los chotacabras por su comportamiento, me recordaron las pardelas cenicientas, que invisibles sobre la superficie del mar en la que nadaban, no las descubríamos hasta que alzaban el vuelo cuando el barco casi se les había echado encima durante la travesía. Hasta tres pardelas llegué a contar que volando rasantes sobre el mar, se perdían de vista enseguida en el horizonte.
     Hicimos un par de altos en mitad de la ruta. Una fue debido a una falsa alarma ocasionada por un banco de bonitos que de lejos parecía que podía tratarse de un grupo de delfines. En la siguiente, ya de vuelta y más cercana a tierra, fue aprovechada para darnos un baño sobre la pradera la pradera de posidonia. Con el snorker contemplamos la multitud de peces que encuentran el hábitat idóneo para vivir en la formación de esta planta marina. También, desde el sitio donde estábamos parados, pudimos ver pasar un págalo, que a pesar de las deliberaciones no nos atrevimos a identificar. Nos hallábamos en un privilegiado lugar donde convergían diversos espacios naturales protegidos del poniente almeriense. Se podían divisar las cumbres de Sierra Nevada, protegidas bajo la figura de Parque Nacional, y cuyo entorno está envuelto por el cinturón de amortiguación al impacto humano del Parque Natural. Así mismo era posible ver la Sierra de Gádor. Al frente, se encontraba el espacio natural de Punta Entinas-Sabinar, protegida una zona como Reserva Natural, la otra como Paraje Natural. A nuestros pies, bajo la propia embarcación, teníamos el LIC (Lugar de Interés Comunitario) de la pradera de Posidonia oceanica. Y aunque no estaban visibles, no demasiado lejos también se encuentran la Reserva Natural de la Albufera de Adra y el Paraje Natural de la Isla de Alborán. Toda esta riqueza natural constituye el verdadero tesoro del Mar de Alborán.

Gaviota de Audouin

     Rumbo al puerto, una gaviota de Audouin sobrevoló la embarcación, dando varias pasadas a baja altura. Y ponen punto final a nuestras observaciones de avifauna marítima una pareja de charranes patinegros que volaban cerca del puerto.

(*) Fotografías: gentileza de Moisés Palmero y Francisco Silva (Orden Alfabético).


Lista de Especies Observadas (Orden Sistemático):

  • Pardela Cenicienta (Calonectris diomedea)
  • Alcatraz Atlántico (Morus bassanus)
  • Gaviota de Audouin (Larus audouinii)
  • Gaviota Patiamarilla (Larus michahellis)
  • Charrán Común (Sterna hirundo)
  • Charrán Patinegro (Thalaseus sandvicensis)
  • Bonito (Sarda sarda)

PASEO POR LA CAÑADA DEL PUERCO

     Antes de emprender mi viaje de retorno a Andújar, y tras haber desembarcado en el Puerto de Almerimar, haber comido y haberme despedido de los compañeros de la breve ruta por la Bahía de San Miguel, arañé mis últimos momentos en tierras almerienses yendo en compañía de José Luis Molina a Las Norias, a dar una vuelta por la Cañada del Puerco. A pesar del sofocante calor propio de las primeras horas de la tarde, se nos dio bastante bien el paseo de reconocimiento en el entorno de una balsa a pesar de cuyo origen artificial, procedente de la extracción de áridos y estar rodeada por el mar de plásticos de los invernaderos de la zona, alberga una gran cantidad de vida. ¿Cómo mantiene tan alto nivel de agua incluso en pleno verano, que en algunos puntos alcanza los 10 metros de profundidad? La respuesta está en el agua con la que se riegan los invernaderos, que sobrecarga el acuífero y provoca que el nivel freático suba.Esto añade otro problema al ya salinizado acuífero, y es la contaminación por lixiviado de los productos químicos usados en los invernaderos. Actualmente se está bombeando agua fuera, tras las inundaciones sufridas en invernaderos y viviendas, pero sería necesario encontrar una solución definitiva que evacuara el agua por medios naturales, que evitara futuras inundaciones y propiciara la reaparición de islotes y orillas en la propia balsa, donde se regeneraría la vegetación palustre.
     Nada más llegar al lugar donde aparcamos eran destacables las niveas garcetas comunes y garcillas bueyeras sobre los tarajes que crecen en las orillas. Rebuscando entre ellas se podían encontrar a las menos numerosas garcillas cangrejeras. La otra garza que pudimos observar en la colonia eran los martinetes. Entre la colonia se mezclaban las tórtolas turcas. En el agua destacaban las negras y rechonchas siluetas de las fochas, pero también se podía localizar fácilmente a los somormujos.
     Como el periscopio de un submarino, emergía del agua la cabeza de un galápago americano. Al agua se lanzaban como arpones los charrancitos. También a baja altura volaban las golondrinas. Las gaviotas reidoras las observábamos bien volando, bien nadando. También presentes en el lugar estaban los siempre aéreos vencejos pálidos.
     Mientras caminábamos nos íbamos fijando en la diversidad de libélulas que pululaban en las inmediaciones. Y fuera de las especies de aves más frecuentes, ahora íbamos tratando de encontrar las que no eran tan fáciles de apreciar. Así fue como observamos una hembra de pato colorado que nadaba cerca de la orilla. En otra orilla descubrimos un par de chorlitejos patinegros. Y pasó en vuelo una pagaza piconegra.
     Nuestro breve paseo, distraídos con las libélulas, nos llevó a zona que estuvo cubierta por el agua, y que ahora aparecía como una pequeña extensión de campo abierto, donde se dejaron ver unas abubillas y unas cogujadas. Además, que el agua no alcanzase sus máximos niveles es propicio para el desarrollo de los carrizos, sobre la que se asentaría la correspondiente comunidad ornítica de pequeños pájaros. De momento, el único pequeño pájaro que detectamos allí fue el pequeño buitrón. Y volviendo hacia el coche, sobre los eucaliptos bajo cuya sombra habíamos aparcado, volaba entre los vencejos el cernícalo.


Lista de Especies Observadas (Orden Sistemático):

  • Somormujo Lavanco (Podiceps cristatus)
  • Martinete Común (Nycticorax nycticorax)
  • Garcilla Cangrejera (Ardeola ralloides)
  • Garcilla Bueyera (Bubulcus ibis)
  • Garceta Común (Egretta garzetta)
  • Pato Colorado (Netta rufina)
  • Cernícalo Vulgar (Falco tinnunculus)
  • Focha Común (Fulica atra)
  • Chorlitejo Patinegro (Charadrius alexandrinus)
  • Gaviota Reidora (Chroicocephalus ridibundus)
  • Pagaza Piconegra (Gelochelidon nilotica)
  • Charrancito Común (Sterna albifrons)
  • Tórtola Turca (Streptopelia decaocto)
  • Vencejo Pálido (Apus pallidus)
  • Abubilla (Upupa epops)
  • Cogujada Común (Galerida cristata)
  • Golondrina Común (Hirundo rustica)
  • Buitrón (Cettia cetti)
  • Galápago Americano (Trachemys scripta elegans)

viernes, 21 de junio de 2013

LOS PECES DEL CURSO BAJO DEL RÍO JÁNDULA

     Ayer asistí a unas jornadas sobre Peces Continentales, impartidas en el Cercado del Ciprés, por Francisco Blanco, miembro de la Asociación de Educación Ambiental el Bosque Animado. Debido al calor del último día de la primavera, nos dedicamos por la mañana al taller práctico de identificación de especies en el tramo bajo del Río Jándula, correspondiente al área recreativa del Encinarejo, junto al embalse del mismo nombre, y el propio río, aguas abajo de la presa. Entre los asistentes estaban personal del Parque Natural de la Sierra de Andújar como José María Molina, Director del Parque, y Pedro García, Biólogo del Parque, y participantes a quienes conocía como Mª José Bueno, Merche Coco y Florent Prunier.

Aguas del Embalse del Encinarejo.
Los embalses constituyen una de las principales amenazas para la
Ictiofauna Ibérica. Por un lado las presas constituyen una barrera 
infranqueable en los desplazamientos de nuestras especies, 
que suelen ser reófilas (que ocupan corrientes); y por otro, sus aguas 
favorecen la proliferación de especies exóticas, mejor adaptadas 
a los ambientes lénticos (aguas quietas).

     Al llegar al puente que cruza el Río Jándula pudieron verse grajillas entre los chopos cercanos, y rabilargos merodeando por el área recreativa en busca de restos dejados por la gente con los que alimentarse. Recorriendo la pista, hasta los puntos escogidos para la pesca, se dejaban ver los pinzones, y algún que otro mirlo.


Barbo Gitano, distinguible de la Carpa por su corta aleta dorsal

Colmilleja (izquierda)

































     Para las capturas de los peces contamos con algunos asistentes que pertenecen a una asociación de pescadores, y emplearon sedal y nasas como métodos de pesca. Las capturas evidenciaron una triste realidad de la que prácticamente no se libra ningún río ibérico, y es que actualmente están poblados por más especies alóctonas que autóctonas. De las seis especies que se pescaron, dos tercios eran exóticas. Además, las poblaciones de algunas de estas especies foráneas, también son más numerosas que nuestras especies nativas, que estuvieron representadas por el barbo y tres pequeñas colmillejas.

Percas Soles.
El objeto de su introducción fue el incentivo de su pesca deportiva. El
impacto que ocasionan es por competencia por el espacio y el alimento,
así como su capacidad de ejercer cierta presión predadora sobre
algunas especies de peces autóctonas y sus puestas, provocando el
desplazamiento, la disminución e incluso la desaparición de estas.

Alburno.
Se introdujo para ser utilizada como cebo vivo para la pesca de otras
especies. Compite con otras especies por el espacio y el alimento,
llegando a desplazarlas. También es vector de parásitos, transmisibles
a otras especies.









































     La presencia de esas especies introducidas en nuestras aguas, las lleva a desarrollar un comportamiento invasor, que no solo perjudica la ictiofauna oriunda de las cuencas fluviales, si no también a especies de otros grupos. Estas especies fueron los alburnos, las carpas, las percas soles y la perca americana, más conocida como black bass o blablá. La razón por la que estas especies han llegado a nuestros ríos, responde a la demanda por la afición a la pesca, es decir, que proceden de sueltas deliberadas realizadas en distintos momentos. Todas las capturas fueron devueltas al agua, no sin que algunos de los asistentes nos cuestionáramos hasta que punto era correcto hacerlo con las invasoras.

Perca Americana, mejor conocida por black bass o bablá.
Poseé dos aletas dorsales que la hacen inconfundible. 

Detalle de la enorme boca del black bass, que lo convierte en un voraz
predador de las aguas continentales, que además de afectar a las
poblaciones de otros peces, también influye en las de los galápagos.
Fue introducido para la pesca, por su estimadada carne.

Carpa, diferenciable del Barbo por su larga aleta dorsal.
Parece ser que fue introducida en épocas antiguas por interés
gastronómico. La problemática de esta especie radica en que remueve
los fondos allí donde vive, aumentando la turbidez del agua y
empeorando su calidad, perjudicando a la vegetación acuática y
desplazando a otros peces. Además, puede portar
parásitos y enfermedades para otras especies de peces.

La Carpa puede presentar acusadas variaciones individuales. Por sus
grandes escamas, irregularmente distribuidas por el cuerpo, a la
variedad del ejemplar de arriba se la llama carpa "espejo".











































































     Aunque los peces sean quizás los habitantes más representativos del río, no son los únicos cuyas vidas transcurren ligadas a los cursos de agua. Los galápagos leprosos se lanzaban pronto al agua desde las piedras donde se soleaban en cuanto detectaban la presencia de alguien. O también insectos como las libélulas, cuyas ninfas necesitan el agua tanto como los peces. Florent pudo capturar un bello macho de vivo color rojo de Trithemis annulata, una especie de odonato que empezó a colonizar la Península Ibérica en tiempos recientes, llegada por sus propios medios desde el norte de África.

Macho de Trithemis annulata

     Las aves características de los sotos fluviales nos dejaban escuchar sus melodías, tales como el variado repertorio de notas del ruiseñor común o la aflautada voz de la oropéndola, a las que se les sumaba las estrofas del chochín, del ruiseñor bastardo, del mirlo o del escribano soteño. En el pinar contiguo al bosque de ribera, podían oírse a los pinzones, al herrerillo común y alguna vez también al pito real. En el eucaliptal del embalse, José María pudo coger una lagartija colilarga para quitarle una astilla que llevaba clavada.
     La parte teórica de estas jornadas fue también bastante amena y didáctica, pues aprendimos algunas claves básicas para distinguir rápidamente unas especies de otras que aparentemente son similares.

(*) Fotografías: gentileza de María José Bueno.


Lista de Especies Observadas (Orden Sistemático):

  • Pito Real (Picus viridis sharpei)
  • Chochín Común (Troglodytes troglodytes)
  • Ruiseñor Común (Luscinia megarhynchos)
  • Mirlo Común (Turdus merula)
  • Ruiseñor Bastardo (Cettia cetti)
  • Herrerillo Común (Cyanistes caeruleus)
  • Oropéndola Europea (Oriolus oriolus)
  • Rabilargo Ibérico (Cyanopica cooki)
  • Grajilla Común (Corvus monedula)
  • Pinzón Vulgar (Fringilla coelebs coelebs)
  • Escribano Soteño (Emberiza cirlus)
  • Galápago Leproso (Mauremys leprosa)
  • Lagartija Colilarga (Psamodrommus algirus)
  • Barbo Gitano (Luciobarbus sclateri)
  • Carpa (Cyprinus carpio)
  • Alburno (Alburnus alburnus)
  • Colmilleja (Cobitis paludica)
  • Perca Americana (Micropterus salmoides)
  • Perca Sol (Lepomis gibbosus)