lunes, 31 de diciembre de 2012

ÚLTIMOS DÍAS DE CAMPO DEL AÑO

     Al final, por diferentes causas me he pasado los últimos días del año en el campo, bien por trabajo, bien por placer, con Víctor que vino a pasar unos días, y con Raimundo que también se acercó por Andújar.

     Estuve el jueves por la mañana haciendo seguimiento de fauna en una finca de la Sierra de Andújar. Concretamente esperaba encontrarme con el lince, pero no hubo suerte. Casi todo el tiempo permanecí observando desde un punto elevado desde el que controlaba una amplia superficie de terreno adehesado. Durante el transcurso de las horas vi a los habituales habitantes de estos montes. Las urracas prácticamente estuvieron presentes todo el día por las dehesas que vigilaba, pero tranquilas, sin que nada las alterara, luego ni el lince ni ningún otro depredador merodeaba por allí. Otro animal con el que el lince interactúa, así como la mayoría de los depredadores del monte mediterráneo, es su presa específica, los conejos que tranquilamente se soleaban junto a las bocas de sus madrigueras, sin que nada los perturbara. Unos maullidos sonaron en el monte, y por un momento me pusieron en alerta, pero pronto me di cuenta que eran mochuelos. Las palomas y los rabilargos pasaban por la zona de vez en cuando.
     Por las faldas de los montes apareció una pequeña manada de ciervos acompañada de un reducido rebaño de muflones. Unas totovías estuvieron moviéndose por el carril y su alrededor, y entre las ramas de las encinas, lo hizo una bandada de mitos. De los lentiscos de vez en cuando surgía el petirrojo que cantaba desde su interior. También se escuchaba a la curruca rabilarga, y en el cambio de un arbusto a otro, pude ver una en vuelo, y posada visible en una rama, en el instante previo a ocultarse. Algún que otro colirrojo se posaba descaradamente sobre las piedras. Los zorzales charlos corrían por la hierba. Al moverme para ojear otra vertiente se levantó un grupo de perdices. Los pinzones también se dejaron ver y oír por el lugar. Los pitos reales a menudo se escuchaban, y a veces conseguía ver alguno. En cambio, solo pude ver un pico picapinos al que también escuché.
     Y cuando el día sobrepasaba su ecuador, y el sol caldeaba el aire, empezaron a ascender los buitres en el horizonte. El águila imperial cantó, pero no conseguí verla. Antes de irme, eché un vistazo desde otros sitios desde los que también tenía buenas vistas. En mis cortos desplazamientos veía pinzones y rabilargos, pero sobre todo prestaba atención a las urracas. Entre las encinas volví a ver un grupo de mitos, pero también descubrí un precioso reyezuelo listado. Seguí mi camino y pude ver un mochuelo tomando un baño de sol sobre un granito. Al llegar casi a la salida de la finca, un gran número de tórtolas turcas se hacinaba sobre un cable del tendido eléctrico. Cerca de la salida también caminaban las perdices, entre las rocas y los matorrales, y desde la vara seca de un gamón, vigilaba un alcaudón real.

     El viernes tuve una doble sesión de campo, una diurna y otra nocturna. Por la mañana me dediqué a vigilar un comedero de pájaros en Las Viñas de Peñallana, y por la tarde llegó Víctor, y salimos por la sierra de noche.
     En la fresca mañana pasé unas pocas horas en el interior de un hide para ver que especies acudían a comer al comedero. Por importancia numérica y frecuencia con la entraban fueron gorriones comunes y pinzones vulgares, que se acercaban en bandadas. Un petirrojo (o tal vez ejemplares distintos) entró hasta en seis ocasiones diferentes, actuando siempre de la misma manera. Se posaba en alguna rama o en el propio comedero, hacía unas genuflexiones, pica algo rápidamente y pinzaba algo que se llevaba en el pico. Ya no volvía a aparecer hasta pasado un buen rato. Un pequeño acentor común también frecuentaba el lugar, comisqueando en el suelo, moviéndose en saltos largos y horizontales, a ras de suelo, impulsándose con las alas, que parecía más un ratón que un pájaro. En incluso a veces se limitaba a ocultarse bajo un tronco, como si fuera un pequeño roedor, cuando los gorriones y los pinzones se alarmaban, y salían en estampida del comedero. Los rabilargos se confiaron a entrar casi al final de mi espera, y hasta una docena llegaron a comer. Un carbonero y un par de herrerillos se movieron por allí, pero no se quedaron a la comida. Pero el pájaro que más me fascinó ver, fue una hembra de pinzón real, que acompañaba a sus parientes los vulgares. Esta especie comensal, que está aquí como invernante, fue de las primeras en entrar por la mañana, y me llegué a deleitar observándola en un par de ocasiones. Pero mis observaciones no son tan continuas como aquí describo, y había momentos en los que me tenía que conformar con escuchar los cantos de los pájaros, entre los que también está el mirlo, que nunca apareció por el comedero.

La luna llena, como la yema de un huevo, en una clara noche de invierno.

     Por la tarde llegó Víctor, e hicimos una ruta nocturna hasta el Embalse del Jándula. Pocos animales vimos de camino, más allá de unos pocos ciervos. La noche era bastante clara, pues había luna llena, y el cielo estaba despejado. También hacía frío, y en algunos puntos del camino donde paramos para tratar de oír los sonidos de la noche, soplaba el aire por lo que resultaba incómodo estar a la intemperie. Un rato a orillas del pantano, nos permitió escuchar ulular al búho real, y los alaridos de un cárabo. Al volver, además de coincidir con algún ciervo más en el camino, también vimos una liebre.

     Al día siguiente fuimos a Sierra Mágina. Víctor quería subir al Almadén, el segundo pico más alto de la sierra y de la provincia. Tomamos el camino largo para ir, yéndonos por Linares y Baeza hasta Mancha Real. Sobre los cables paralelos a las carreteras por las que circulamos, era frecuente encontrar estorninos posados. Las carreteras en los alrededores de Baeza están en obras, y el ir más despacio nos dejó apreciar al colirrojo tizón en el asfalto, al ratonero oteando desde un poste, y al cuervo sobrevolando el olivar.

Las cumbres nevadas de Sierra Mágina

    Atravesamos Mancha Real para tomar el camino que sube al Almadén, al principio carretera, pista al final, y tratar de llegar a su cima, donde las estructuras metálicas de antenas y repetidores, visibles desde bien lejos, quiebran la estética del paisaje montano, ahora nevado. La nieve que cubre las altas cotas también fue la responsable de que no culminásemos con nuestro objetivo. Pero el paseo hasta donde llegamos bien mereció la pena.
     Al comienzo del camino, nos adentramos en un bosque de altos pinos carrascos donde abundan los pinzones y canta el carbonero. Una ardilla cruza la carretera y trepa por el fuste vertical de un pino hasta perderse en su copa. El pinar se acaba dando paso al bosque primigenio, un encinar de montaña. Entre las encinas, que según escalamos altura, van reduciendo su porte, se intercalan majuelos, ahora deshojados, en los que fácilmente se descubren los muérdagos. En estos tramos de vegetación más aclarada vimos unas pocas urracas y mirlos. También nos encontramos con un pequeño grupo de escribanos montesinos y algún que otro colirrojo tizón.

El almohadillado piorno, medio cubirto de nieve
     La nieve que cubre el camino nos obliga a dar la vuelta, y aprovechamos para parar a comer. Sin haber llegado a lo más alto, divisamos al sur Sierra Nevada, al oeste se prolonga Sierra Sur, al norte aparece la campiña olivarera que se extiende por la vega del Guadalquivir hasta Sierra Morena, y las Sierras de Cazorla y Segura quedan al este. Y mientras almorzábamos, una hembra de gavilán, se paseó sobre nuestras cabezas, a baja altura y con relativa calma. Al surgir del encinar la pequeña rapaz de vientre rayado, nos petrificamos como las piedras en las que estábamos sentados, por unos momentos, nuestros movimientos se congelaron como la nieve que nos rodeaba.
     Bajando por el camino, la diversidad de fauna que observamos se intensifica con respecto a la subida. Volvemos a ver a los escribanos montesinos y a las urracas, pero ahora aparecen con relativa abundancia los arrendajos, y también se dejan ver algunos zorzales. Paramos para cerciorarnos de los ungulados que pastan al fondo de un barranco. En un principio pensamos que serían cabras, por el lugar donde estábamos, pero pronto verificamos que se trata de once gamos, lo cual resultó algo chocante, y fue objeto de debate entre nosotros. Con el descenso, un manto de nubes abraza la montaña. Al volver a entrar en el pinar descubrimos los bandos de pinzones, vemos algún que otro carbonero que también se escucha, y también oímos a los piquituertos. Y en lo más alto de un pino conseguimos ver una hembra apostada. Nos desviamos un rato del camino para asomarnos al mirador de la Peña del Águila. Más abajo, a lado de una fuente que hay junto a la carretera donde paramos a beber agua, se nos cruzan unas pocas palomas torcaces.

El Pico Almadén

     Al llegar a Mancha Real vemos un mosquitero revoloteando entre las ramas de un almendro, y gorriones al pasar por las calles del pueblo. Desde Mancha Real fuimos hasta Pegalajar por pista forestal, en la que sobre todo nos encontramos con mirlos. Pero también pudimos ver otro gavilán, y más adelante dos hembras de cabra montés.

Carbonero Común
     Para el domingo habíamos quedado con Raimundo, y salimos por la Sierra de Andújar. Aprovechando la ocasión de nuestro paso por Las Viñas, les eché de comer a los pájaros en sus comederos, en uno de los cuales hicimos una pequeña espera en la que no tardaron e aparecer sus habituales comensales, un macho de curruca cabecinegra, el trepador azul, el petirrojo, y tres especies de páridos, el carbonero común, y los herrerillos común y capuchino.
     Nuestra siguiente parada la hicimos en el Encinarejo. Las urracas, los rabilargos y los pinzones nos acompañaban por el camino a través del área recreativa. La luz era muy dura para observar desde el mirador, por lo que bajamos a orillas del Jándula. En sus aguas chapoteaba tranquilamente un cormorán que no se inmutó por nuestra presencia, mientras que otro permanecía posado en un fresno al otro lado del río. En cambio, una garza real salió volando propagando por el bosque su graznido de alarma. También logramos ver un petirrojo y una lavandera cascadeña. Al regreso, paramos en el mirador, donde a pesar de no ver ningún animal, no tardaron en aparecer por allí un par de petirrojos para distraernos.

El Río Jándula, a su paso por El Encinarejo

    Seguimos nuestra ruta trazada avanzando por la sierra hacia el norte. Por el entorno de la carretera podemos ver algunos pinzones en algunos puntos, y más alejados, monte adentro, descubrimos algunos ciervos. Carretera adelante, nos detenemos para observar el planeo de un buitre que resulta ser negro, y acto seguido descubrimos dos leonados que también vuelan cerca.
     Casi en el límite septentrional del Parque Natural cogemos el Sendero del Junquillo, en dirección Fuencaliente, circulando por una pista con ciertas dificultades para un coche normal. A lo largo del recorrido, y en distintos tramos de la pista logramos observar una variada avifauna, al pasar por los diversos pasajes, del monte adehesado a manchas boscosas más espesas. Los córvidos más frecuentes son las urracas y los rabilargos, pero también conseguimos ver algún arrendajo. Los fringílidos más abundantes fueron los pinzones, sin embargo también se nos cruzó un pequeño bando de jilgueros. En cuanto a los túrdidos tenemos avistamientos del pequeño petirrojo hasta el zorzal charlo o el mirlo común. Y así mismo otras aves como las palomas torcaces, los estorninos negros, las lavanderas blancas, los escribanos montesinos, y una abubilla se dejaron ver por las inmediaciones del carril. Los ciervos fueron los ungulados que en mayor número de ocasiones llegamos a ver, pero también nos topamos con tres gamos, y vimos un muflón macho descansando a la vera de un arroyuelo.

Gamas

     Paramos a comer en el Mirador del Valmayor. Las pozas de agua aisladas que allí se mantenían a duras penas durante este verano, estaban ahora conectadas por un generosa corriente de agua. Más allá del río se elevaba Sierra Madrona, que nos mostraba su vertiente sureña. Y entorno a la misma, lejanos, descubrimos diferentes columnas de buitres progresando en el aire, integradas por innumerables individuos, aparentemente todos leonados.

Meandro del Río Valmayor

Sierra Madrona






























     Tras una breve parada en Fuencaliente, regresamos a Andújar por la carretera nacional que va de Puertollano a Montoro, cruzando la Sierra de Cardeña. Aunque en esta carretera nos resultaba imposible parar, no impidió que viésemos algunas urracas y un cernícalo.


(*) Fotografías: gentileza de Víctor Revuelta.

FECHA
LUGAR
ESPECIE
OBSERVACIÓN
27/12/2012
Sierra de Andújar
Conejo Europeo
(Oryctolagus cuniculus)
Pocos
27/12/2012
Sierra de Andújar
Muflón
(Ovis orientalis)
Pocos
27/12/2012
Sierra de Andújar
Ciervo Rojo
(Cervus elaphus)
Algunos
27/12/2012
Sierra de Andújar
Buitre Leonado
(Gyps fulvus)
Varios
27/12/2012
Sierra de Andújar
Águila Imperial Ibérica
(Aquila adalberti)
Oída
27/12/2012
Sierra de Andújar
Perdiz Roja
(Alectoris rufa)
Algunas. Oída
27/12/2012
Sierra de Andújar
Paloma Torcaz
(Columba palumbus)
Algunas
27/12/2012
Sierra de Andújar
Tórtola Turca
(Streptopelia decaocto)
Varias
27/12/2012
Sierra de Andújar
Mochuelo Europeo
(Athene noctua vidalii)
Un ind. Oído
27/12/2012
Sierra de Andújar
Pito Real
(Picus viridis sharpei)
Pocos. Oído
27/12/2012
Sierra de Andújar
Pico Picapinos
(Dendrocopos major)
Un ind. Oído
27/12/2012
Sierra de Andújar
Totovía
(Lullula arborea)
Pocas
27/12/2012
Sierra de Andújar
Petirrojo Europeo
(Erithacus rubecula)
Pocos. Oído
27/12/2012
Sierra de Andújar
Colirrojo Tizón
(Phoenicurus ochruros)
Pocos
27/12/2012
Sierra de Andújar
Zorzal Charlo
(Turdus viscivorus)
Pocos. Oído
27/12/2012
Sierra de Andújar
Curruca Rabilarga
(Sylvia undata)
Un ind. Oída
27/12/2012
Sierra de Andújar
Reyezuelo Listado
(Regulus ignicapilla)
Un ind.
27/12/2012
Sierra de Andújar
Mito Común
(Aegithalos caudatus irbii)
Algunos. Oído
27/12/2012
Sierra de Andújar
Alcaudón Real
(Lanius meridionalis)
Un ind.
27/12/2012
Sierra de Andújar
Urraca
(Pica pica melanotos)
Varias. Oída
27/12/2012
Sierra de Andújar
Rabilargo Ibérico
(Cyanopica cooki)
Algunos
27/12/2012
Sierra de Andújar
Pinzón Vulgar
(Fringilla coelebs coelebs)
Algunos. Oído
28/12/2012
Carretera de La Lancha
Liebre Ibérica
(Lepus granatensis)
Un ind.
28/12/2012
Carretera de La Lancha
Ciervo Rojo
(Cervus elaphus)
Pocos
28/12/2012
Embalse del Jándula
Búho Real
(Bubo bubo)
Oído
28/12/2012
La Lancha
Cárabo Común
(Strix aluco sylvatica)
Oído
28/12/2012
Las Viñas
Pico Picapinos
(Dendrocopos major)
Un ind. Oído
28/12/2012
Las Viñas
Acentor Común
(Prunella modularis)
Un ind.
28/12/2012
Las Viñas
Petirrojo Europeo
(Erithacus rubecula)
Un ind.
28/12/2012
Las Viñas
Mirlo Común
(Turdus merula)
Oído
28/12/2012
Las Viñas
Carbonero Común
(Parus major)
Un ind.
28/12/2012
Las Viñas
Herrerillo Común
(Cyanistes caeruleus)
2 inds.
28/12/2012
Las Viñas
Rabilargo Ibérico
(Cyanopica cooki)
Varios. Oído
28/12/2012
Las Viñas
Gorrión Común
(Passer domesticus)
Varios. Oído
28/12/2012
Las Viñas
Pinzón Vulgar
(Fringilla coelebs coelebs)
Varios. Oído
28/12/2012
Las Viñas
Pinzón Real
(Fringilla montifringilla)
Una hembra
29/12/2012
Pista del Almadén
Ardilla Roja
(Sciurus vulgaris)
Un ind.
29/12/2012
Pista Mancha Real - Pegalajar
Cabra Montés
(Capra pyrenaica hispanica)
2 hembras
29/12/2012
Pista del Almadén
Gamo
(Dama dama)
11 inds.
29/12/2012
Pista del Almadén. Mancha Real - Pegalajar
Gavilán Común
(Accipiter nisus)
2 inds. total
29/12/2012
Campiña olivarera (cercanías de Baeza)
Busardo Ratonero
(Buteo buteo)
Un ind.
29/12/2012
Pista del Almadén
Paloma Torcaz
(Columba palumbus)
Pocas
29/12/2012
Campiña olivarera. Pista del Almadén
Colirrojo Tizón
(Phoenicurus ochruros)
Pocos
29/12/2012
Pista del Almadén. Mancha Real - Pegalajar
Mirlo Común
(Turdus merula)
Algunos
29/12/2012
Pista del Almadén
Zorzal Charlo
(Turdus viscivorus)
Pocos
29/12/2012
Pista del Almadén
Mosquitero Común
(Phylloscopus collybita)
Un ind.
29/12/2012
Pista del Almadén
Carbonero Común
(Parus major)
Pocos. Oído
29/12/2012
Pista del Almadén
Arrendajo Común
(Garrulus glandarius)
Pocos
29/12/2012
Pista del Almadén
Urraca
(Pica pica melanotos)
Pocas
29/12/2012
Campiña olivarera (cercanías de Baeza)
Cuervo Común
(Corvus corax)
Un ind.
29/12/2012
Campiña olivarera
Estornino Negro
(Sturnus unicolor)
Algunos
29/12/2012
Mancha Real
Gorrión Común
(Passer domesticus)
Pocos
29/12/2012
Pista del Almadén
Pinzón Vulgar
(Fringilla coelebs coelebs)
Algunos
29/12/2012
Pista del Almadén
Piquituerto Común
(Loxia curvirostra)
Una hembra. Oído
29/12/2012
Pista del Almadén
Escribano Montesino
(Emberiza cia)
Pocos
30/12/2012
Pista del Junquillo - Fuencaliente
Muflón
(Ovis orientalis)
Un macho
30/12/2012
Parque Natural Sierra de Andújar
Ciervo Rojo
(Cervus elaphus)
Algunos
30/12/2012
Pista del Junquillo - Fuencaliente
Gamo
(Dama dama)
3 inds.
30/12/2012
El Encinarejo
Cormorán Grande
(Phalacrocorax carbo)
2 inds.
30/12/2012
El Encinarejo
Garza Real
(Ardea cinerea)
Un ind. Oída
30/12/2012
Parque Natural Sierra de Andújar
Buitre Leonado
(Gyps fulvus)
Bastantes
30/12/2012
Parque Natural Sierra de Andújar
Buitre Negro
(Aegypius monachus)
Un ind.
30/12/2012
Parque Natural Sierra de Cardeña y Montoro
Cernícalo Vulgar
(Falco tinnunculus)
Un ind.
30/12/2012
Pista del Junquillo - Fuencaliente
Paloma Torcaz
(Columba palumbus)
Algunas. Oída
30/12/2012
Pista del Junquillo - Fuencaliente
Abubilla
(Upupa epops)
Un ind.
30/12/2012
Pista del Junquillo - Fuencaliente
Lavandera Blanca
(Motacilla alba alba)
Pocas
30/12/2012
El Encinarejo
Lavandera Cascadeña
(Motacilla cinerea)
Un ind.
30/12/2012
Las Viñas. El Encinarejo. Pista del Junquillo
Petirrojo Europeo
(Erithacus rubecula)
Pocos
30/12/2012
Pista del Junquillo - Fuencaliente
Mirlo Común
(Turdus merula)
Pocos
30/12/2012
Pista del Junquillo - Fuencaliente
Zorzal Charlo
(Turdus viscivorus)
Pocos
30/12/2012
Las Viñas
Curruca Cabecinegra
(Sylvia melanocephala)
Un macho
30/12/2012
Las Viñas
Carbonero Común
(Parus major)
Pocos
30/12/2012
Las Viñas
Herrerillo Común
(Cyanistes caeruleus)
Pocos
30/12/2012
Las Viñas
Herrerillo Capuchino
(Lophophanes cristatus)
Pocos
30/12/2012
Las Viñas
Trepador Azul
(Sitta europaea caesia)
Pocos
30/12/2012
Pista del Junquillo - Fuencaliente
Arrendajo Común
(Garrulus glandarius)
Pocos
30/12/2012
El Encinarejo. Pista del Junquillo. Sierra de Cardeña
Urraca
(Pica pica melanotos)
Algunas. Oída
30/12/2012
El Encinarejo. Pista del Junquillo
Rabilargo Ibérico
(Cyanopica cooki)
Varios
30/12/2012
Pista del Junquillo - Fuencaliente
Estornino Negro
(Sturnus unicolor)
Algunos
30/12/2012
Sierra de Andújar
Pinzón Vulgar
(Fringilla coelebs coelebs)
Algunos
30/12/2012
Pista del Junquillo - Fuencaliente
Jilguero
(Carduelis carduelis)
Pocos
30/12/2012
Pista del Junquillo - Fuencaliente
Escribano Montesino
(Emberiza cia)
Pocos

lunes, 24 de diciembre de 2012

CARROÑADA

     En un muladar de Ciudad Real, ubicado en la Sierra Morena oriental, asistí ayer a mi primera carroñada, donde tomé mis primeras fotografías de fauna silvestre, a los comensales del festín, que no solo fueron buitres. Todo gracias a José Luis Ojeda, quien me llevó allí como parte de nuestro trabajo de campo (con los pertinentes permisos en regla, tanto de la Administración Pública, como del propietario de la finca privada), quien me prestó la cámara y con quien compartí esta jornada campera.

Águila Imperial Ibérica

     Antes de las 6.00 de la mañana nos pusimos en marcha, pues teníamos una hora aproximadamente de camino por delante, y debíamos entrar en el hide antes de las primeras luces del alba, para evitar ser vistos por los buitres. Recorriendo los carriles interiores de la finca que conducen al muladar se nos cruzó un pequeño lirón careto, aún activo en el primer día del invierno. Lo cierto es que el día fue soleado, y apenas hizo frío.
     En plena oscuridad entramos en el hide, y desde el interior de su habitáculo, en las 12 horas que allí permanecimos, vimos levantarse el día, y así mismo ponerse, cuando la noche volvió a cubrir con su oscuro manto los montes mariánicos. La cogujada montesina cantaba temprano, con la primera claridad del día. Y con esa misma claridad, cuando todavía la luz no había alcanzado el fondo del valle donde nos encontrábamos, descubrimos que ya había buitres esperando la pitanza, un viejo negro entre unos pocos leonados.

Buitre Leonado y Buitre Negro

     Parecía que la carroña se hacía de rogar, y a nosotros empezaba a invadirnos cierta sensación de impaciencia, y mientras seguía nuestra espera, llegó otro buitre leonado a posarse en una encina. No podíamos arriesgarnos a hacerles fotos sin que estuvieran comiendo, pues podían desconfiar, o ahuyentarlos. Otros buitres permanecían a la espera posados en el suelo, pero fuera del muladar. Entre las ramas de las encinas también se movían unos estorninos negros, haciendo distintas imitaciones de otros cantos de aves que incluso llegaron a confundirnos. También llegaban a nuestros oídos los ásperos graznidos de los arrendajos que pululaban entre los quejigos a la espalda del hide. Algunos buitres más madrugadores, y quizás también los más hambrientos, habían levantado su pesado vuelo, y daban vueltas sobre el muladar. Los rabilargos también habían empezado a prospectar el terreno, así como una pareja de cuervos, que posados en la rama alta de una encina, se acicalaban en demostración de su amor corvino. Y sobre el muladar también voló una joven águila imperial.

Pareja de Cuervos, acicalándose

      Por fin llegó el guarda, y dejó los despojos de los ciervos donde le indicó José Luis. No tardaron mucho en llegar los primeros comensales, que tal y como describen los libros de Ciencia, fueron los córvidos, que con sus plumajes fanéricos llamaron la atención de los buitres. Los córvidos que aquí reclamaron a los buitres fueron los rabilargos, y como si de una cascada se tratara, los buitres que había fuera del muladar despegaron para volver a tomar tierra cerca de los restos de los venados, mientras del cielo se precipitaban los que antes cicleaban, y a su vez atraían como imanes a los que aún permanecían en la buitrera cercana. La joven imperial volvió a dar una pasada sobre el lugar, y la pareja de cuervos también regresó.

Buitres Leonados oteando desde la copa de una encina

Más Buitres Leonados que Negros esperando para comer





























     Pero la guinda del pastel la puso otro comensal que acudió al festín de vísceras. Una maravilla alada que cayó del cielo, y con su canto nos anunció su llegada al posarse en la rama más alta de una encina. Un águila imperial adulta que estuvo unos 4 minutos apostada a tan solo 35 metros de nosotros. Algo más tarde también se paró la joven imperial en otra encina del muladar, pero no podíamos verla. Escuchamos en varias ocasiones a lo largo del día los reclamos de la pareja de adultos, a los que también vimos sobrevolar el muladar, pero no volvieron a posarse por allí cerca.

Ejemplar adulto de Águila Imperial

     Entre tanto los buitres iban y venían durante todo el día, y las horas pasaban léntamente. Recelaban de comer más allá de algunos despojos sueltos. Parecían esperar al que alguno, el más hambriento, se atreviera a hincar su pico en la carne, pero cuando alguno lo intentaba, estallaba el duelo vultino. Los dominantes del grupo de buitres comunes, no permitían a sus congéneres comer. Abrían las alas y alzaban una de sus patas en actitud amenazante. Los negros, numéricamente muy inferiores a los leonados, se entremezclaban con ellos, pero sin obedecer sus protocolos.
 

Buitre Leonado en actitud de amenaza

Avalanzándose sobre una cabeza de ciervo
Comiendo













     Muy altas, en el cielo planearon junto a los buitres una pareja de cigüeñas comunes. Las chovas piquirrojas también se escuchaban al sobrevolar el muladar, incluso una se posó a lo lejos, al otro extremo de donde estábamos, pero no se acercó a la carroña. En las primeras horas de la tarde se oía el canto de las perdices, y una se aventuró a cruzar el muladar, picoteando entre la hierba. Más tarde también lo hizo una abubilla que afanosamente sondeaba el terreno en búsqueda de los invertebrados con los que se nutre.

Abubilla

     Y cuando al anochecer salíamos de la finca, pudimos ver ciervos, un zorro y muflones. Por la carretera, de vuelta, también se nos cruzó otro zorro.


Lista de Especies Observadas (Orden Sistemático):

  • Lirón Careto (Eliomys quercinus lusitanicus)
  • Zorro Rojo (Vulpes vulpes)
  • Muflón (Ovis orientalis)
  • Ciervo Rojo (Cervus elaphus)
  • Cigüeña Blanca (Ciconia ciconia)
  • Buitre Leonado (Gyps fulvus)
  • Buitre Negro (Aegypius monachus)
  • Águila Imperial Ibérica (Aquila adalberti)
  • Perdiz Roja (Alectoris rufa)
  • Abubilla (Upupa epops)
  • Cogujada Montesina (Galerida theklae)
  • Arrendajo Común (Garrulus glandarius)
  • Rabilargo Ibérico (Cyanopica cooki)
  • Cuervo Común (Corvus corax)
  • Chova Piquirroja (Pyrrhocorax pyrrhocorax) 
  • Estornino Negro (Sturnus unicolor)

sábado, 22 de diciembre de 2012

DE MARCHA SENDERISTA POR DESPEÑAPERROS: EL RÍO DE LA CAMPANA Y LA CUEVA DE LOS MUÑECOS

     Después de un tiempo de inactividad, ayer retomamos Merche, Azu y yo a nuestra tarea de reconocimiento de senderos para Educación Ambiental. Nos dirigimos a Despeñaperros para terminar con los dos que aún nos quedaban allí: El Río de la Campana y La Cueva de los Muñecos. Puesto que no son muy largos, recorrimos los dos ayer mismo.
     De camino hacia el área recreativa de La Aliseda los rabilargos eran las aves que se dejaban ver por el entorno. Allí parte y allí acaba el sendero del Río de la Campana que discurre paralelo y cercano al cauce. Pero antes de iniciar el recorrido del sendero, dimos una vuelta por el área recreativa. Se trata de un enclave privilegiado, que por desgracia está muy descuidado, con las pocas papeleras que tiene, que o bien están rotas, o bien saturadas de basura debido a que no se vacían con frecuencia.

Sendero del Río de la Campana
     Un pico picapinos emitía sus notas monosilábicas oculto en algún lugar del bosque, que poco después lo vimos volar al cruzar el gran claro del área recreativa. Salvo el pájaro carpintero, la calma parecía imperar en la mañana del último día del otoño, hasta que irrumpió en el lugar una bandada de lúganos que se movían entre las desojadas ramas de los alisos del río.
     Empezamos el recorrido por la parte más alta, entre encinas y pinos, para volver por la más baja y cercana al río, bajo un denso pinar y los árboles de la ribera. Ese segundo tramo del sendero comienza en un pequeño llano en el crecen dos fresnos enormes, junto al puente por donde va la carretera que cruza el río, además de unos grandes pinos piñoneros mezclados con unos altos cedros. Caminando por esta segunda parte del sendero, en el mismo sentido en que corren las cristalinas aguas del estrecho río, pudimos ver un mirlo en la orilla de en frente. Y por el mismo cauce revoloteaba una lavandera cascadeña.

Río de la Campana














     Volvimos a La Aliseda de donde partimos hacia el inicio del Sendero de la Cueva de los Muñecos. Antes de llegar al lugar ya se podían descubrir las siluetas de los buitres en su vuelo planeado. Este sendero parte de un museo, actualmente cerrado, y aunque es lineal tiene la peculiaridad de estar dividido en dos tramos opuestos, uno llamado Cerro del Castillo que sube a la cima de un monte donde yacen las ruinas de un antiguo poblado íbero, y otro que baja a la Cueva del Collado de los Jardines, conocida como Cueva de los Muñecos. Nosotros acometimos primero la subida al Cerro del Castillo, y bajamos después a la Cueva de los Muñecos. Junto al Centro de Interpretación del Patrimonio Histórico, edificado sobre un antiguo aprisco, vimos un par de zorzales comunes.

El Cerro de los Órganos contemplado desde la cima del Cerro del Castillo

     La senda sube al principio a través de un encinar que pronto da paso a un área desarbolada en la que aflora la roca desnuda. Desde esta zona despejada, al echar la vista atrás y a pesar de la luz tan dura que había, podíamos ver la umbría del monte de en frente por donde trepa un denso encinar mezclado con quejigos y cornicabras, vestidos de tintes anaranjados y rojizos respectivamente. Los buitres leonados no volaban demasiado lejos sobre nuestras cabezas. Entre las ruinas de la cima pudimos descubrir unos pocos verdecillos, y al coronar lo más alto se nos abre el campo de visión abarcando el paisaje de Despeñaperros y de Monumento Natural de Los Órganos.

El roquedo de la Cueva de los Muñecos
     La bajada la cueva de los Muñecos, por el contrario, atraviesa la espesura del encinar, que solo se abre al llegar a la ubicación de la cueva, donde realizaron distintas excavaciones arqueológicas en las que se hallaron miles de figuras y exvotos ofrecidas a los dioses. Entre las encinas se mezclan alcornoques, y aparecen lentiscos, cornicabras, enebros de la miera y arces de Montpellier, de porte espectacular algunos ejemplares de estas dos últimas especies, de aspecto arbóreo más que arbustivo. Al llegar a la grieta de la cueva, se siguen viendo los planeos de los buitres. A la vuelta, ascendiendo hacia el museo, descubrimos al trepador azul en sus correrías verticales por los troncos de los árboles, que previamente se había delatado su potente trino.
     Para almorzar elegimos volver a La Aliseda, donde nuevamente observamos nomadeando por la zona al cuantioso bando de lúganos que vimos en la mañana.

(*) Fotografías: gentileza de Mercedes Coco.


Lista de Aves Observadas (Orden Sistemático):

  • Buitre Leonado (Gyps fulvus)
  • Pico Picapinos (Dendrocopos major)
  • Lavandera Cascadeña (Motacilla cinerea)
  • Mirlo Común (Turdus merula)
  • Zorzal Común (Turdus philomelos)
  • Trepador Azul (Sitta europaea caesia)
  • Rabilargo Ibérico (Cyanopica cooki)
  • Verdecillo Común (Serinus serinus)
  • Lúgano (Carduelis spinus)

viernes, 16 de noviembre de 2012

RUTAS POR SIERRA MÁGINA: EL ADELFAL DEL RÍO CUADROS Y EL CAÑO DEL AGUADERO


    Ayer volvimos los cuatro a Sierra Mágina con la idea de seguir haciendo reconocimiento de senderos. Pero antes de nada nos pasamos por el Centro de Visitantes del Castillo de Jódar. Mientras recorríamos las estribaciones de Sierra Mágina se observaban las lejanas grajillas, como puntos negros en el cielo. Un cuervo cruzó más bajo sobre la carretera.
     En esta ocasión teníamos previsto reconocer los senderos del Adelfal del Río Cuadros y el Castillo de Albánchez, pero la falta de tiempo no nos dejó hacer este último. Aunque ambos son muy cortos, están bastante alejados uno del otro, e invertimos bastante tiempo en el recorrido del primero.

Río Cuadros

     Constituye el Adelfal del Río Cuadros una senda botánica exuberante, donde además de las gigantes adelfas, también se pueden apreciar ejemplares enormes de lentisco, cornicabra y agracejo. Las condiciones microclimáticas y de humedad de la garganta por la que discurre el río, permite estos inusuales crecimientos en plena región mediterránea. La orla del encajonado valle la constituyen bosques de pinos carrascos que trepan por las pronunciadas pendientes.

Área recreativa del Adelfal del Río Cuadros

     El incesante sonido de la corriente agua hace imperceptible el canto de cualquier pájaro en el interior del adelfal. Tampoco resulta fácil conseguir avistar ningún animal entre la espesura. No obstante logramos ver dos ardillas, además de poder observar por un rato un ave al que no esperábamos encontrar, el mirlo acuático. Afortunadamente el rechoncho pájaro de agua permaneció posado sobre una roca del río durante unos momentos, más que suficiente para identificarlo sin lugar a dudas.

Vistas hacia las cumbres de Sierra Mágina, desde el Adelfal

     Aunque el trayecto es lineal, volvimos recorriendo un pequeño tramo del paralelo sendero de las Viñas, bajo el pinar. Aquí fue un carbonero el que delató su presencia a través de su canto.
     Tras almorzar ya no teníamos tiempo para ir a Albánchez de Mágina, así que recorrimos con el coche un tramo del camino del Caño del Aguadero. Los pequeños bandos de pinzones nos salían al paso, y también pudimos ver una collalba negra.

Camino del Caño del Aguadero

     
(*) Fotografías: gentileza de Merche Coco.


Lista de Especies Observadas (Orden Sistemático):

  • Ardilla Roja (Sciurus vulgaris)
  • Mirlo Acuático Europeo (Cinclus cinclus)
  • Collalba Negra (Oenanthe leucura)
  • Carbonero Común (Parus major)
  • Grajilla Común (Corvus monedula)
  • Cuervo Común (Corvus corax)
  • Pinzón Vulgar (Fringilla coelebs coelebs)

miércoles, 14 de noviembre de 2012

SENDERISMO EN SIERRA MÁGINA: LA CUEVA DE LA GRAJA Y EL PINAR DE CÁNAVA

     Ayer nos desplazamos Roland, Merche, Azu y yo hasta Sierra Mágina para comenzar con el reconocimiento de senderos para las actividades de Educación Ambiental que próximamente realizaremos. Concretamente fuimos hasta Jimena, donde en sus inmediaciones parten las subidas que conducen hasta la Cueva de la Graja y el Pinar de Cánava.
     En primer lugar fuimos hasta la Cueva de la Graja, para la que debimos pedir las llaves. Está cerrado el acceso a la cueva, en aras de mantener unas pocas pinturas rupestres, ya de por si en mal estado de conservación. Tampoco existe tal cueva, más allá de una simple oquedad en la pared rocosa. Y no son grajas los córvidos allí instalados, si no grajillas a las cuales pudimos ver en un gran número cuando bajábamos. Bajo las mismas surcaron el aire dos cuervos. Pocas más aves pudimos ver además unos cuantos jilgueros al inicio del sendero, y algún mirlo.

Pinturas rupestres de la Cueva de la Graja

     El Pinar de Cánava está formado por viejos pinos carrascos, de espectacular porte algunos ejemplares. Entre los arbustos más o menos dispersos que tapizan el suelo del pinar se movían los zorzales. Cuando sobrepasamos el pinar, comimos en un pequeño llano junto a las ruinas de un cortijo. Escuchábamos la cascada de notas musicales del verdecillo, mientras podíamos ver al roquero solitario y al colirrojo tizón por las rocas, y el paso de palomas torcaces, grajillas y chovas.
     En cambio el sendero que asciende al Pinar de Cánava, más largo, fue más variado en observaciones de aves, sobe todo a la vuelta. Pero sin embargo resultaron de mayor interés las observaciones de la ida. Al poco de comenzar nuestra marcha no tardamos en descubrir dos águilas perdiceras. Una de ellas la perdimos pronto de vista, pero la otra, aunque lejos, se dejó ver más tiempo cicleando y dando pasadas por la zona. Más adelante, llegando al pinar, fue un macho de cabra montés lo que pudimos observar. Durante el camino se oyeron la perdiz y el pito real.

Macho de Cabra Montés

















Sendero del Pinar de Cánava
     Bajando, al volver a atravesar el pinar, deparamos en un cernícalo que volaba sobre el mismo. Dedicamos tiempo a observar a los colirrojos que se movían por las cercanías del camino, acompañando a las cogujadas montesinas. Entre estos pájaros también pudimos descubrir un par de escribanos montesinos. Y ya en la parte más baja del sendero fueron unas currucas capirotadas y un verderón los pájaros que pudimos ver al acabar nuestro recorrido.

(*) Fotografías: gentileza de Merche Coco.


Lista de Especies Observadas (Orden Sistemático):

  • Cabra Montés (Capra pyrenaica hispanica)
  • Águila de Bonelli (Aquila fasciata)
  • Cernícalo Vulgar (Falco tinnunculus)
  • Perdiz Roja (Alectoris rufa)
  • Paloma Torcaz (Columba palumbus)
  • Pito Real (Picus viridis sharpei)
  • Cogujada Montesina (Galerida theklae)
  • Colirrojo Tizón (Phoenicurus ochruros)
  • Roquero Solitario (Monticola solitarius)
  • Mirlo Común (Turdus merula)
  • Zorzal Común (Turdus philomelos)
  • Curruca Capirotada (Sylvia atricapilla)
  • Grajilla Común (Corvus monedula)
  • Cuervo Común (Corvus corax)
  • Chova Piquirroja (Pyrrhocorax pyrrhocorax)
  • Verdecillo Común (Serinus serinus)
  • Verderón Común (Chloris chloris)
  • Jilguero (Carduelis carduelis)
  • Escribano Montesino (Emberiza cia)

domingo, 4 de noviembre de 2012

RECORRIENDO EL SENDERO DEL EMPEDRAILLO

     Con motivo de las labores de Educación Ambiental que realizaremos en Despeñaperros próximamente, Mercedes Coco, Azucena Roa y yo, acudimos ayer a la zona para comprobar in situ que posibilidades tiene para el desarrollo de actividades. Yo trabaje allí hace dos años, por lo que ya conocía el lugar.
     Tras una minuciosa visita al Centro de Visitantes Puerta de Andalucía, nos dirigimos a Miranda del Rey, donde nos disponíamos a hacer el reconocimiento de uno de los tres senderos que de allí parten: El Empedraillo. Los otros dos son el del Molino del Batán y el del Río de la Campana. Este último, también debíamos recorrerlo, además del de la Cueva de los Muñecos (Monumento Natural de Los Órganos), pero la falta de tiempo nos obligo a posponerlo para otro día.

     Invertimos buena parte de la mañana y primeras horas de la tarde en recorrer todo el trazado del sendero. El Empedraillo no solo nos ofrece diversas formaciones vegetales, si no que además tiene un gran interés histórico y cultural, del que la semana anterior nos habíamos empapado visitando el Museo de la Batalla de las Navas de Tolosa y participando en una ruta guida sobre la misma.

Sendero del Empedraillo

     Al comienzo del sendero, el fresco aroma a tierra inunda nuestras pituitarias, y los petirrojos nos anuncian con su canto que ya han llegado a sus cuarteles de invernada. Se abre camino el sendero entre pinares de pino piñonero y resinero, procedentes de repoblaciones forestales, que se mezcla con bosque primigenio de encinas, alcornoques y quejigos. De sus profundidades emanan las gárrulas discusiones de los arrendajos, que también se dejan ver con facilidad en sus vuelos. Mas discretos resultan los pájaros carpinteros, el pico picapinos, al que de vez en cuando se oye emitiendo su característico pitido monosilábico. De vez en cuando se ve alguna que otra torcaz sobrevolando el dosel forestal. Pero son los pinzones los pájaros que mas se dejan ver a lo largo del camino. Un tramo de la primera parte discurre paralelo al Arroyo del Hornillo donde observamos algunos alisos y tamujos. Durante el recorrido recibimos una buena noticia, también nos han adjudicado Sierra Mágina para trabajar allí.
     Llegamos a un punto en el que abandonamos provisionalmente el sendero para asomarnos al cortijo del Hornillo, donde entre sus ruinas nos fijamos en las balsas que se utilizaban para la obtención del ládano de las jaras. En sus inmediaciones aún se conservan algunos nogales plantados en terrazas.

Alcornoque muerto

     Proseguimos nuestro camino que asciende hacia el Empedraillo propiamente dicho, tramo empedrado que suele pensarse que es una antigua calzada romana, aunque según revelan ciertas investigaciones, más bien se trataría de un camino medieval. Poco antes, pasamos por una pequeña mancha forestal de quejigos y alcornoques donde nos detenemos para contemplar la escalada del pequeño agateador por un tronco. Esta parada nos permite deparar en un grupo de mitos que revolotean por allí. Y mientras también pasa un herrerillo común, mientras que a su pariente el capuchino se le escucha en la espesura.
     El camino empedrado nos conduce a un balcón natural desde el que contemplar el escarpado paisaje que ofrece el Salto del Fraile o de la Graja. Pero a pesar de que las lluvias de los últimos días han sido cuantiosas, no pudimos ver la cascada del Arroyo del Rey. Las cumbres eran coronadas por el planeo de los buitres, casi sumergidos en las bajas nubes que cubrían el cielo plomizo. También pudimos observar la silueta de una pareja de águilas reales en otro punto del cielo. Cuando se perdieron de vista, volvemos a centrar la atención en aquellos buitres, y entre ellos descubrimos los asombrosos picados de un par de chovas.
     La recta final del camino baja entre un denso y monótono jaral. Pero por aquí nos acercamos a la Mesa del Rey, donde estuvo asentado el campamento cristiano antes de la Batalla de las Navas de Tolosa (16 de Julio de 1212), meseta ahora ocupada por pinos.

Mesa del Rey

     Después de almorzar, nos dirigimos hacia el Ecomuseo El Apriso, donde se inicia el sendero de la Cueva de los Muñecos. Por la estrecha carretera de Aldeaquemada podíamos ver buitres. La tarde empezaba a despejarse. Actualmente el museo permanece cerrado, pero Merche había quedado con el alcalde de Santa Elena en abrirlo para que pudiéramos informarnos sobre los recursos que ofrece el lugar. Pero resulta que las llaves estaban en posesión de una partida de monteros, los cuales disponían del centro para su uso y disfrute durante el fin de semana. En fin, parece que la caza es un tema prioritario sobre la Educación Ambiental. Esperamos un rato en las inmediaciones del museo, pero nadie llego, a pesar de lo que nos había asegurado el dueño de la casa rural cercana, quien era responsable de las llaves del centro. El tiempo que allí estuvimos me permitió ver una cogujada montesina, que cantó desde un cable del tendido eléctrico, y unas lavanderas blancas que pasaron volando.

(*) Fotografías: gentileza de Merche Coco.
                                                                              

Lista de Aves Observadas (Orden Sistemático):

  • Buitre Leonado (Gyps fulvus)
  • Águila Real (Aquila chrysaetos)
  • Paloma Torcaz (Columba palumbus)
  • Pico Picapinos (Dendrocopos major)
  • Cogujada Montesina (Galerida theklae)
  • Lavandera Blanca (Motacilla alba alba)
  • Petirrojo Europeo (Erithacus rubecula)
  • Mito Común (Aegithalos caudatus irbii)
  • Herrerillo Capuchino (Lophophanes cristatus)
  • Herrerillo Común (Cyanistes caeruleus)
  • Agateador Común (Certhia brachydactyla)
  • Arrendajo Común (Garrulus glandarius)
  • Chova Piquirroja (Pyrrhocorax pyrrhocorax)
  • Pinzón Vulgar (Fringilla coelebs coelebs)

viernes, 14 de septiembre de 2012

APUNTES DE UN TRABAJO DE CAMPO EN LA SIERRA DE ANDÚJAR

     A lo largo de esta semana, entre el 5 y el 12 de septiembre (ambos inclusive), he subido a la Sierra de Andújar con frecuencia, a una finca privada, para realizar un trabajo de seguimiento de fauna. Desde distintos puntos fijos, elevados, pasaba las primeras horas de la mañana observando el entorno. Las horas y el tiempo que dedicaba a observación estaba determinado por el calor del verano que agoniza, y quizás por ello, no se logró el principal objetivo que perseguía: el lince.

Lince Ibérico

     Tan solo el primero de los cinco días que vine a esta finca, se rompió por partida doble algo que consideraba como una racha o estadística invariable: el avistamiento de dos linces. Y es que en los tres años anteriores, solo había visto un lince por año. Nada mas llegar al sitio que elegí ese día para observar, llamó poderosamente mi atención el incesante cacareo de las urracas. No estaban muy lejos y pronto las localicé. Solo eran cuatro o cinco. Pero en medio del cerco que formaban, yacían dos linces tumbados, dormitando sobre una roca de granito. Todavía no había salido el sol, pero había suficiente luminosidad para poder observarlos con detenimiento. Estaban a unos 200 o 300 metros de mi posición, pero en ningún momento se perturbaron por mi presencia. Casi tres cuartos de hora mas tarde, cuando el sol empezaba a asomar por encima de los cerros, los gatazos se incorporaron, y sentados en la misma roca se acicalaron un poco, hasta que el más precoz se levantó, se estiró, y empezó a andar tranquilamente. El otro lo miraba al principio, sentado en la roca, pero no tardó mucho en seguir su camino, hasta juntarse de nuevo, y perderse tras la otra ladera de una colina. Aunque en los días siguientes volví por allí, los linces no se dejaron ver. En cambio frecuentaban aquella zona un grupo de cinco muflonas que sí puede ver en varias ocasiones, en distintos días.

Muflonas

     Otra de las cosas que hacía, era comprobar unas cámaras de fototrampeo colocadas junto a unos pilones, para cambiarles las tarjetas y las pilas cada pocos días. Al visitar estos puntos de agua era fácil descubrir los mitos y los herrerillos comunes. Las fotografías tomadas muestran los animales que acuden con asiduidad a estos aguaderos, entre los que no se encuentra el lince.
     Temprano, antes de que amaneciese me ponía de camino, lo que me permitía ver los chotacabras en los caminos. Indistintamente del oteadero que eligiera, las palomas torcaces y las tórtolas turcas, las perdices, las urracas y los rabilargos, así como los ciervos, siempre eran fieles acompañantes de mis jornadas de campo. Los conejos no eran muy abundantes, pero alguno que otro se dejaba ver a diario. Y cuando el sol de media mañana, alto en el cielo, barría los montes, dejándolos casi sin sombras, empezaban a planear los buitres. A pesar del calor, la brisa de los últimos días parecía anunciar un cambio de tiempo, y los venados, como si también lo presagiaran, lanzaban al viento sus roncos bramidos. Algunos machos ensayaban ya los combates que tendrán lugar en la inmediata berrea.

Ciervos acompañadados en el abrevadero por urracas y un rabilargo

     Los abejarucos se concentran en grupos estos días para emprender su viaje migratorio. Además se observan algunos vencejos, aviones y golondrinas, tanto comunes como dáuricas que también migrarán pronto. Y mientras tanto, ya están de paso los papamoscas cerrojillos, que se dejan ver fácilmente entre las ramas bajas de las encinas donde se posan. Mucho menos numerosos resultan los colirrojos reales, otros visitantes pasajeros del lugar, pero que así mismo se descubren sin dificultad entre los bolos graníticos, donde las lagartijas colilargas toman el sol de la mañana. Otros inquietos pajarillos que revolotean si cesar entre las ramas de los acebuches y otros arbustos y que igualmente solo estarán aquí una corta temporada, son los mosquiteros papialbos, que aunque consigo observar unos pocos, es gracias a su canto por lo que consigo identificarlos.
     Las aves sedentarias que pueblan estas serranías habitualmente, pero que solo pude ver en ocasiones son los arrendajos, los mirlos, la abubilla y el pito real. Algunos días escuchaba la voz del águila imperial, y descubría su silueta lejana, en vuelo. También se oyen los cantos de las currucas cabecinegra y rabilarga salir de entre los densos lentiscos, pero solo muy de vez en cuando se dejan ver las autoras. Y entre las copas de las esmirriadas encinas, a veces se veía el herrerillo capuchino.

Conejo y Palomas Torcaces

     El último día que visité esta finca, estuve atento a un cuantioso grupo de urracas que continuamente rodeaban una mancha de vegetación de un arroyo, al fondo de un valle. Graznaban enfurecidas, y de vez en cuando incluso penetraban en su espesura. Algo en su interior turbaba a más de una decena de blanquinegros córvidos. Tras casi una hora vigilándolas, no puedo negar que me decepcionó comprobar que el animal al que acosaban era un zorro que salió de su escondite a paso ligero, perseguido por un par de urracas.

(*) Fotografías cedidas por Iberian Lynx Land.


Lista de Especies Observadas (Orden Sistemático):

  • Conejo Europeo (Oryctolagus cuniculus algirus)
  • Zorro Rojo (Vulpes vulpes)
  • Lince Ibérico (Lynx pardinus)
  • Muflón (Ovis orientalis)
  • Ciervo Rojo (Cervus elaphus)
  • Buitre Leonado (Gyps fulvus)
  • Águila Imperial Ibérica (Aquila adalberti)
  • Perdiz Roja (Alectoris rufa)
  • Paloma Torcaz (Columba palumbus)
  • Tórtola Turca (Streptopelia decaocto)
  • Chotacabras Cuellirrojo (Caprimulgus ruficollis)
  • Vencejo Común (Apus apus)
  • Abejaruco Europeo (Merops apiaster)
  • Abubilla (Upupa epops)
  • Pito Real (Picus viridis sharpei)
  • Golondrina Común (Hirundo rustica)
  • Golondrina Dáurica (Cecropis daurica)
  • Avión Común (Delichon urbicum)
  • Colirrojo Real (Phoenicurus phoenicurus)
  • Mirlo Común (Turdus merula)
  • Curruca Rabilarga (Sylvia undata)
  • Curruca Cabecinegra (Sylvia melanocephala)
  • Mosquitero Papialbo (Phylloscopus bonelli)
  • Papamoscas Cerrojillo (Ficedula hypoleuca)
  • Mito Común (Aegithalos caudatus irbii)
  • Herrerillo Común (Cyanistes caeruleus)
  • Herrerillo Capuchino (Lophophanes cristatus)
  • Arrendajo Común (Garrulus glandarius)
  • Rabilargo Ibérico (Cyanopica cooki)
  • Urraca (Pica pica melanotos) 
  • Lagartija Colilarga (Psammodromus algirus)