viernes, 4 de noviembre de 2016

ENTRE LAS TABLAS DE DAIMIEL Y LA LAGUNA DE NAVASECA

     A comienzos de esta semana estuvimos David y yo durante los dos primeros días moviéndonos entre la Laguna de Navaseca y las Tablas de Daimiel. Viajamos por la noche del pasado domingo hasta Daimiel, con la idea dormir en la furgo en los mencionados parajes húmedos, y así empezar nuestra jornada pajarera desde que nos levantábamos por la mañana. Aquella primera noche elegimos la Laguna de Navaseca. Aparcamos en un área habilitada a tal efecto, al lado de un observatorio.

La Laguna de Navaseca, y sus aves

     Con tan solo salir de la furgo el lunes por la mañana podíamos ver unas urracas moverse por los alrededores, utilizando los pinos carrascos de los aparcamientos como oteaderos, y a nuestros oídos llegaba la algarabía de las aves de la laguna, mientras gaviotas reidoras y sombrías desfilaban sobre nosotros cruzando el cielo una tras otra, pudiendo distinguir las voces de una y otra especie. Desde el observatorio estuvimos fijándonos en las aves que producían alboroto. Numéricamente destacaban las gaviotas sobre el resto de especies, que en un par de ocasiones levantaron el vuelo masivamente sobre la laguna, dando lugar a un bello espectáculo. La vegetación del fondo, al otro lado de la laguna, aparecía cubierta por blancos copos de nieve, que eran las garcetas comunes que sobre las plantas de la orilla descansaban. Entre la multitud de sonidos se repetían las voces de las fochas que nadaban en aguas abiertas, entre los patos, y era fácil distinguir al ruiseñor bastardo cuando entonaba su canto. Los flamencos, tanto jóvenes como adultos, aunque no muy numerosos en total, eran fáciles de ver. Además, de las fochas, en el agua era fácil detectar a los pequeños zampullines comunes cuando salían a flote de sus inmersiones, ánades reales y patos cuchara. Se mezclaban con ellos algunas gallinetas, cercetas comunes, ánades frisos y malvasías cabeciblancas, que aparecían diseminados por la laguna. A lo lejos David logró distinguir dos tarros blancos en un islote. No teníamos telescopio, de manera que tan sólo nos valíamos de los prismáticos para identificar a las aves. Al rato, cuando di con ese islote donde David había visto los dos tarros con un barrido de prismáticos, ya solo quedaba uno de estos grandes patos blancos. Momentos antes, a lo lejos había visto también dos cigüeñuelas. Lo que más nos sorprendió es que tan solo viera esas dos, y que tampoco había avocetas. El aguilucho lagunero pasó en más de una ocasión prospectando la laguna, o dejándose caer entre las eneas. Una vez llegamos a ver a los dos miembros de la pareja, uno en vuelo, y otro posado en un árbol seco sobre la laguna. Localizamos también a una garza real. Por las eneas cercanas al observatorio se movían mosquiteros, de vez en cuando asomaba algún ruiseñor bastardo, y en lo más alto de sus tallos todavía verdes se posaba alguna tarabilla, a la que también podíamos oír.

Gaviotas Sombrías sobrevolando la Laguna de Navaseca
Ánade Azulón o Real, macho.

     Dimos un paseo rodeando la laguna, y parando en otros observatorios, o simplemente deteniéndonos allí donde veíamos algo interesante. El día era soleado, y hacía una temperatura demasiado agradable para la fecha en la que nos encontramos. Desde el primer observatorio donde paramos, vimos los porrones comunes, además de otros patos y aves ya mencionadas. También detectamos a los fumareles cariblancos, en sus frenéticos vuelos, dando repetidas pasadas sobre la lámina de agua. Cerca de la Estación Depuradora de Aguas Residuales, vimos a los colirrojos tizones y a las tarabillas posadas en la valla de los alrededores, dejando escuchar sus cantos. Por el entorno de la EDAR también se movían gorriones comunes en apretadas y escandalosas bandadas, y lavanderas blancas, que también oímos. Vimos también tórtolas turcas por la zona, y a lo largo de nuestro recorrido perimetral a la laguna.

Fumarel Cariblanco

     En la siguiente etapa del paseo vimos y oímos a los jilgueros, esparcidos por los campos del entorno, y añadimos también una curruca capirotada hembra entre la vegetación que crece entre la alambrada. Por los campos vemos también estorninos negros, además de ánades reales y gallinetas, que alejan bastante del agua para buscar alimento en tierra. En nuestra andanza aparece también el pequeño buitrón, entre la vegetación de la laguna, y sobre ella vemos también precipitarse en vuelo al calamón, que alertado por algo, quizás por nosotros mismos, se dejó caer entre la espesura de eneas, dejando escuchar su voz.
     Caminando ya por la otra orilla seguimos viendo a los escandalosos gorriones comunes y molineros, a los jilgueros, a los buitrones y a las lavanderas blancas, pero además conseguimos ver una cascadeña, y otro calamón más, al que descubrimos moviéndose silenciosamente entre la vegetación entre la cual, pronto se escabulló. Conseguimos ver también por esta orilla, más cerca, alguna garceta común y a un joven morito. Paramos al escuchar cantar a una curruca cabecinegra, y acabamos viendo que se trataba de una hembra. Lo más llamativo era que cantaba incesantemente, sin apenas moverse del sitio. Y como si fuese atraído por su canto, se le acercó un ruiseñor bastardo. Pero además, en las ramas secas de los árboles cercanos pudimos ver una hembra de pinzón, y algunos jilgueros y mosquiteros. Empezamos a oír el canto del pájaro moscón, y según se lo digo a David, él me indica que está posado en una enea justo detrás de mí. El enmascarado pájaro cambió pronto de posadero, dirigiéndose hasta una rama seca de los arbolillos por los que pasaron mosquiteros y jilgueros.

Curruca Cabecinega, hembra

Pájaro Moscón
Ruiseñor Bastardo
















     De vuelta al observatorio del principio, donde nos encontramos con Álex, un conocido de David, completamos el resto de la mañana (hasta irnos a comer) y nuestras observaciones con un zampullín cuellinegro, una aguja colinegra, junto a la cual se dejo ver también una agachadiza común, tres ánades rabudos, de los cuales dos eran machos y seis porrones pardos, siendo esta la primera vez que teníamos la noción de contemplarlos en estado silvestre, en completa libertad. También pasaron en vuelo, altos sobre la laguna, un par de cormoranes, otros que ya me parecía raro no haber visto hasta entonces. Además, David logró ver también un martín pescador pasar volando.

Macho de Porrón Pardo (centro de la foto, a la derecha de una gallineta)

Ánade Rabudo, macho






























     Hacia la media mañana la actividad ornítica en la laguna parecía remitir progresivamente. Tras hacer unos recados en Daimiel, nos encaminamos hacia las Tablas. Por la carretera, vimos garcillas bueyeras y cogujadas en los campos que atravesamos. Nos detuvimos en el Puente del Molino del Molemocho, donde nada más llegar vimos un somormujo y donde almorzamos, quizás un poco pronto, pero teníamos hambre por no estar todavía acostumbrados al reciente cambio de hora, al horario de invierno, hecho justo la noche anterior. Cantaba el ruiseñor bastardo desde su escondrijo, las cigüeñas crotoreaban desde sus grandes plataformas construidas sobre unos chopos, y un par de bandos de grullas nos dejaron oír su balada de trompeta al pasar. Entre las garcetas comunes y los cormoranes que descansaban sobre los deshojados tarajes de las orillas del Guadiana, localizamos una garza real, a la que algo más tarde se le sumó, advirtiéndonos de su llegada con sus graznidos. Curioso nos pareció el comportamiento de unos cuantos zampullines chicos parecían escoltar a una garceta grande a cada paso que daba, pues la seguían allí donde iba, hasta que la perdimos de vista entre el ramaje en el que se adentró. Probablemente la seguían en su jornada de pesca, esperando aprovecharse de algún pequeño pez que el albo ardeido ahuyentara a su paso, al que ellos pudieran lanzar el pico. Finalmente, en el interior del ramaje seco de un taray encontramos a las garzas de hábitos más recatados, una garcilla cangrejera y cuatro martinetes.
     Se movían unas pocas urracas y gorriones por el entorno del recinto donde están las oficinas del Parque Nacional, el Centro de Visitantes y los aparcamientos. En contrapartida había mucha concurrencia de gente. Quizás también las primeras horas de la tarde tampoco fueran las más adecuadas para que se vieran aves, o que nosotros mismos no estuviésemos por la labor de buscarlas concienzudamente, pero el caso es que tuvimos una sesión más bien insípida en nuestros recorridos por las Tablas.
     Nuestro primer objetivo fue la Laguna Permanente. Hasta alcanzar el primer observatorio vimos urracas y un mito entre el bosque de tarajes. Pocas señales de vida se divisaban sobre la lámina de agua que se extendía hasta el horizonte, sobre volado por varias gaviotas en la lejanía. Entre la vegetación de las orillas, pero también lejanas, pudimos divisar alguna que otra garza real y también unas pocas garcetas. Más cercanos, donde emergía vegetación leñosa había unos cormoranes. Sobre el agua también observamos algún somormujo, pero de lejos. Y el aguilucho lagunero, hizo también alguna incursión por esta superficie inundada, aunque no cerca. En una orilla lejana, desprovista de vegetación, y a pesar de la reverberación provocada por el sol, David me indicó donde se encontraban unas cuantas avefrías.
     Al salir de los observatorios para volver hacia los aparcamientos, vimos y oímos pasar a las grullas. Entre los tarajes del lugar, que crecían entre los carrizos y eneas por donde se movían algunos mosquiteros, vimos un carbonero y otro mito más, al que previamente habíamos podido escuchar. Al salir a un claro, con pastizal a un lado y eneas al otro de la senda, vimos un buitrón. También nos fijamos en las mariposas, entre la que reconocimos fácilmente un ejemplar de Vanessa atalanta posado la rama de un taray.
     El siguiente itinerario que hicimos fue ir a la Isla del Pan. Al iniciarlo nos topamos con un petirrojo en el camino, bajo unos tarajes. En las tablas entre las islas todo cuanto vimos fueron fochas y ánades reales. Una pareja de ánades reales que estuvimos observando un rato, por la tranquilidad con la que nadaban cerca de nosotros, además realizar el macho los rituales del cortejo, llegaron incluso a copular. También vimos en otra tabla más adelante ánades frisos. Bajo las superficiales y claras aguas de las tablas se movían también diferentes especies de peces, de porte más bien pequeño, de los cuales solo pude identificar fehacientemente los peces sol. Y por una tabla se nos cruzó en vuelo el martín pescador, cuando estábamos completando el recorrido.

Atardecer en las Tablas de Daimiel
Grullas

Ánsares






























     La Torre de Prado Ancho fue el siguiente sitio al que nos dirigimos, donde además permanecimos un considerable rato. Hasta llegar vimos y oímos a las grajillas al pasar. Sonaba también el canto de las cogujadas, ocultas entre el pasto. Además vimos tarabillas y trigueros por los secos pastizales, y estorninos en vuelo. La Tabla de Prado Ancho estaba completamente seca, pero esto propició que algunas grullas la eligieran como emplazamiento donde comisquear. Y cuando llegamos, había algunas de estas enormes aves grises, mientras otros pequeños grupos, e incluso grullas solitarias, pasaban en vuelo. Además de las grullas descubrimos también unos pocos ánsares que compartían el lecho cuarteado de la reseca tabla. Desde la torre también observamos a una abubilla que vino a posarse a los tarajes cercanos, adonde posteriormente también acudió un herrerillo común del que también escuchamos su reclamo. Algo más lejos, pero desde la torre también, divisamos urracas y conejos.
     Con las últimas luces vimos más trigueros y un alcaudón real por el entorno de las Tablas de Daimiel. El búho real ya había empezado a ulular cuando todavía no había oscurecido del todo. Ya en plena noche, vimos en un pestañeo la silueta de un ave al emprender el vuelo en un viñedo. Quizás fuera una lechuza, pero no podemos asegurarlo. Y poco más adelante, encaminándonos hacia el sitio donde pasamos la noche en las Tablas, vimos una liebre que salió al camino.

Trigueros
     Amanecieron envueltas en la niebla las Tablas de Daimiel el martes, un día que aunque soleado, no fue una jornada tan brillante como la del día anterior, en lo que a observaciones de aves se refiere. Tal vez porque yo no me encontraba en buenas condiciones físicas y ello pudiera haber influido en que me costase centrar la atención. Quizás porque a primeras horas de la tarde decidiésemos volver y no echásemos la jornada completa. O puede porque simplemente ningún día es igual que otro en el campo, ni aun repitiendo en los mismos lugares.
     David, más madrugador que yo, se adelantó y volvió a Prado Ancho. Cuando salí en su búsqueda, poco después, vi entre las escuadras de grullas, pasar un pequeño bando de ánsares. Pude ver una liebre que se descubrió al salir al camino. Por los alrededores era fácil detectar visual y acústicamente a los trigueros, tarabillas e incluso a algún que otro buitrón. También se movían entre los tarajes las urracas, y pasaban grajillas en vuelo.


Hembra de Tarabilla Común

Buitrón
     Cuando subí la torre y me encontré con David, me dijo que no había conseguido ver ninguna grulla parada en la Tabla de Prado Ancho. Pero a lo lejos, sobre las dehesas que hay más allá de la jungla de vegetación palustre de las Tablas, sí que se veían grandes y vocingleros bandos en vuelo. En las también alejadas áreas encharcadas que podíamos ver, eran fáciles de distinguir las blancas garcetas comunes, además de una garceta grande. Vimos también al aguilucho lagunero pasar.
     Por los aledaños de las Tablas, al irnos, vimos más trigueros y tarabillas, pero además vimos jilgueros, estorninos y cogujadas. Al pasar junto al Río Guadiana, vimos unos ánades azulones, y en un unos campos más adelante, contemplamos a unas grullas que caminaban tranquilamente sobre el barbecho, no muy lejos un par de aguiluchos laguneros que se hallaban posados en el suelo. Antes de llegar a la Laguna de Navaseca, nos detuvimos también unos instantes para mirar un mochuelo posado sobre un montículo de piedras.


Grullas, y una pareja de Aguiluchos Laguneros

Mochuelo






























     Conforme llegamos, aparcamos y nos fuimos directos al primer observatorio donde estuvimos el día de antes nada más levantarnos por la mañana. Prácticamente coincidían casi todas las especies del día anterior, y a priori no observamos ninguna diferente, por lo que no alargamos demasiado la espera. Flamencos en el centro de la laguna y gaviotas, fochas y zampullines repartidos por casi toda la extensión que abarcaba la masa de agua. Además de los varios pequeños zampullines comunes, en esta ocasión divisamos tres cuellinegros. Tampoco era muy difícil encontrar a las gallinetas. Los patos en general también resultaban frecuentes, entre ellos el ánade real y el pato cuchara, frente a los más puntuales ánades frisos, cercetas comunes y porrones europeos. Pero sobre todo fue destacable la considerable cifra de malvasías, concentradas la mayoría al fondo de la laguna. No faltó el aguilucho lagunero, haciendo alguna incursión por la laguna, ni alguna que otra garceta común, moviéndose por las orillas, o sobrevolando la laguna.

Tarabilla Común, macho

      Tras el breve aguardo decidimos rodear la laguna con la furgo, circulando despacio, y parando donde considerábamos que podía aparecer algo interesante. Del incesante griterío de las fochas y gaviotas, podía distinguirse también el ruiseñor bastardo. Paramos en un punto del camino, con eneas a ambos lados del camino, en el que también oímos al pájaro moscón, pero que esta vez no fuimos capaces de localizar. Sobre las eneas solía posarse alguna tarabilla, pero David consiguió divisar al pechiazul. Estaba detrás de la furgo, y David podía mirarlo cómodamente con los prismáticos por la ventanilla desde su sitio. Yo tan solo conseguí verlo un momento la segunda vez que apareció, inclinándome sobre el lado del conductor, pero no pude enfocarlo con los prismáticos. Seguimos rodeando la laguna en la que podían verse claramente los flamencos, y distinguirse con facilidad las oscuras fochas de los diversos patos y gaviotas. En lo que duró la vuelta alrededor de la laguna vimos además de las aves acuáticas, cuando salíamos a algún claro entre las eneas, tórtolas turcas, estorninos negros, lavanderas blancas, gorriones y jilgueros. David además, llegó a ver una curruca cabecinegra y otra capirotada.
     Repetimos una segunda espera, esta vez considerablemente más larga que la anterior en el observatorio junto a la EDAR. En menor número, pero observábamos casi las mismas especies que en el primer observatorio, más alguna diferente. Desde aquí pudimos ver las idas y venidas de los fumareles, descubrimos un ánsar común, que nadaba en un tranquilo recodo de la laguna, en compañía de unos porrones comunes, y con el tiempo, llegamos a reconocer a una hembra de ánade rabudo que se movía pegada a la vegetación de la orilla, entre unas fochas. Con el tiempo también acabamos por ver pasar una cigüeñuela en vuelo, y cerca del observatorio, vino a posarse la agachadiza, pero su tímido carácter la llevó a ocultarse en seguida entre las eneas.

Carricero Común

Ruiseñor Bastardo






























     Entre tanto, los pequeños sílvidos lacustres, pájaros siempre emboscados en las entrañas del carrizal, de discreto plumaje teñido de ocre, estuvieron haciendo las delicias de nuestras observaciones aquí. Aunque siempre inquietos, se descubrieron, dejándose ver más de una vez, una pareja de ruiseñores bastardos y un carricero común. Alguna vez incluso compartiendo escenario al mismo tiempo ambas especies, pasando en varias ocasiones delante del observatorio, a poca distancia de nosotros. Los dos ruiseñores bastardos, además hacían sus apariciones cantando y persiguiéndose, con muy poca discreción. No sabemos si era una pareja en celo, o una disputa territorial, pero en cualquier caso nos desconcertó bastante observar este comportamiento en esta época, antesala del invierno. Pasado el medio día, acordamos marcharnos. Al irnos, sobre el techo de una caseta vimos otro mochuelo.


(*) Fotografías: gentileza de David Torres.

FECHA
LUGAR
ESPECIE
OBSERVACIÓN
31/10/2016
Entorno de las Tablas
Liebre Ibérica
(Lepus granatensis)
Un ind.
31/10/2016
Prado Ancho
Conejo Europeo
(Oryctolagus cuniculus algirus)
Pocos
31/10/2016
Laguna de Navaseca
Zampullín Chico
(Tachybaptus ruficollis)
Varios
31/10/2016
Laguna de Navaseca
Zampullín Cuellinegro
(Podiceps negricollis)
Un ind.
31/10/2016
Puente de Molemocho
Somormujo Lavanco
(Podeceps cristatus)
Pocos
31/10/2016
Laguna de Navaseca. Tablas de Daimiel
Cormorán Grande
(Phalacrocórax carbo)
Algunos
31/10/2016
Puente de Molemoco
Martinete Común
(Nycticorax nycticorax)
4 inds.
31/10/2016
Puente de Molemocho
Garcilla Cangrejera
(Ardeola ralloides)
Un ind.
31/10/2016
Entorno de las Tablas
Garcilla Bueyera
(Bubulcus ibis)
Pocas
31/10/2016
Laguna de Navaseca. Tablas de Daimiel
Garceta Común
(Egretta garzetta)
Algunas
31/10/2016
Laguna Permanente
Garceta Grande
(Casmerodius albus)
Un ind.
31/10/2016
Laguna de Navaseca. Tablas de Daimiel
Garza Real
(Ardea cinerea)
Pocas
31/10/2016
Puente de Molemocho
Cigüeña Blanca
(Ciconia ciconia)
Pocas. Oída
31/10/2016
Laguna de Navaseca
Morito Común
(Plegadis falcinellus)
Un ind.
31/10/2016
Laguna de Navaseca
Flamenco Común
(Phoenicopterus roseus)
Pocos
31/10/2016
Prado Ancho
Ánsar Común
(Anser anser)
Pocos
31/10/2016
Laguna de Navaseca
Tarro Blanco
(Tardona tardona)
Un ind.
31/10/2016
Laguna de Navaseca. Tablas de Daimiel
Ánade Azulón
(Anas platyrhynchos)
Varios
31/10/2016
Laguna de Navaseca. Tablas de Daimiel
Ánade Friso
(Anas strepera)
Pocos
31/10/2016
Laguna de Navaseca
Ánade Rabudo
(Anas acuta)
Una hembra y 2 machos
31/10/2016
Laguna de Navaseca
Cuchara Común
(Anas clypeata)
Bastantes
31/10/2016
Laguna de Navaseca
Cerceta Común
(Anas crecca)
Algunas
31/10/2016
Laguna de Navaseca
Porrón Europeo
(Aythya ferina)
Algunos
31/10/2016
Laguna de Navaseca
Porrón Pardo
(Aythya nyroca)
6 inds.
31/10/2016
Laguna de Navaseca
Malvasía Cabeciblanca
(Oxyura leucocephala)
Algunas
31/10/2016
Laguna de Navaseca. Tablas de Daimiel
Aguilucho Lagunero Occidental
(Circus aeruginosus)
Pocos
31/10/2016
Laguna de Navaseca
Gallineta Común
(Gallinula chloropus)
Algunas
31/10/2016
Laguna de Navaseca
Calamón Común
(Porphyrio porphyrio)
2 inds. oído
31/10/2016
Laguna de Navaseca. Tablas de Daimiel
Focha Común
(Fulica atra)
Varias. Oída
31/10/2016
Tablas de Daimiel
Grulla Común
(Grus grus)
Varias. Oída
31/10/2016
Laguna de Navaseca
Cigüeñuela Común
(Himantopus himantopus)
2 inds.
31/10/2016
Laguna Permanente
Avefría Europea
(Vanellus vanellus)
Algunas
31/10/2016
Laguna de Navaseca
Agachadiza Común
(Gallinago gallinago)
Un ind.
31/10/2016
Laguna de Navaseca
Aguja Colinegra
(Limosa limosa)
Un ind.
31/10/2016
Laguna de Navaseca
Gaviota Reidora
(Chroicocephalus ridibundus)
Muchas. Oída
31/10/2016
Laguna de Navaseca
Gaviota Sombría
(Larus fuscus)
Muchas. Oída
31/10/2016
Laguna de Navaseca
Fumarel Cariblanco
(Chilidonias hybrida)
Algunos
31/10/2016
Laguna de Navaseca
Tórtola Turca
(Streptopelia decaocto)
Algunas
31/10/2016
Entorno de las Tablas de Daimiel
Búho Real
(Bubo bubo)
Oído
31/10/2016
Tabla del Descanso
Martín Pescador Común
(Alcedo atthis)
Un ind.
31/10/2016
Prado Ancho
Abubilla
(Upupa epops)
Un ind.
31/10/2016
Entorno de las Tablas de Daimiel
Cogujada Común
(Galerida cristata)
Pocas. Oída
31/10/2016
Laguna de Navaseca
Lavandera Blanca
(Motacilla alba alba)
Pocas. Oída
31/10/2016
Laguna de Navaseca
Lavandera Cascadeña
(Motacilla cinerea)
Un ind.
31/10/2016
Isla de la Entradilla
Petirrojo Europeo
(Erithacus rubecula)
2 inds.
31/10/2016
Laguna de Navaseca
Colirrojo Tizón
(Phoenicurus ochruros)
Pocos
31/10/2016
Laguna de Navaseca. Prado Ancho
Tarabilla Europea
(Saxicola rubicola)
Algunas. Oída
31/10/2016
Laguna de Navaseca. Tablas de Daimiel
Ruiseñor Bastardo
(Cettia cetti)
Pocos. Oído
31/10/2016
Laguna de Navaseca. Laguna Permanente
Buitrón
(Cisticola juncidis)
2 inds. total
31/10/2016
Laguna de Navaseca
Curruca Cabecinegra
(Sylvia melanocephala)
Una hembra. Oída
31/10/2016
Laguna de Navaseca
Curruca Capirotada
(Sylvia atricapilla)
Una hembra
31/10/2016
Laguna de Navaseca. Tablas de Daimiel
Mosquitero Común
(Phylloscopus collybita)
Algunos
31/10/2016
Laguna Permanente
Mito Común
(Aegithalos caudatus irbii)
2 inds. Oído
31/10/2016
Laguna Permanente
Carbonero Común
(Parus major)
Un ind.
31/10/2016
Prado Ancho
Herrerillo Común
(Cyanistes caeruleus)
Un ind. Oído
31/10/2016
Laguna de Navaseca
Pájaro Moscón
(Remiz pendulinus)
Un ind. Oído
31/10/2016
Entorno de las Tablas de Daimiel
Alcaudón Real
(Lanius meridionalis)
Un ind.
31/10/2016
Laguna de Navaseca. Tablas de Daimiel
Urraca
(Pica pica melanotos)
Pocas. Oída
31/10/2016
Prado Ancho
Grajilla Occidental
(Corvus monedula)
Pocas. Oída
31/10/2016
Laguna de Navaseca. Prado Ancho
Estornino Negro
(Sturnus unicolor)
Algunos
31/10/2016
Laguna de Navaseca. Tablas de Daimiel
Gorrión Común
(Passer domesticus)
Varios. Oído
31/10/2016
Laguna de Navaseca
Gorrión Molinero
(Passer montanus)
Algunos
31/10/2016
Laguna de Navaseca
Pinzón Vulgar
(Fringilla coelebs coelebs)
Una hembra
31/10/2016
Laguna de Navaseca
Jilguero
(Carduelis carduelis)
Algunos. Oído
31/10/2016
Prado Ancho. Entorno de las Tablas de Daimiel
Triguero
(Miliaria calandra)
Pocos
31/10/2016
Tablas de la Entradilla y del Descanso
Perca Sol
(Lepomis gibbosus)
Algunas
01/11/2016
Prado Ancho
Liebre Ibérica
(Lepus granatensis)
Un ind.
01/11/2016
Laguna de Navaseca
Zampullín Chico
(Tachybaptus ruficollis)
Varios
01/11/2016
Laguna de Navaseca
Zampullín Cuellinegro
(Podiceps negricollis)
2 inds.
01/11/2016
Prado Ancho. Laguna de Navaseca
Garceta Común
(Egretta garzetta)
Pocas
01/11/2016
Prado Ancho
Garceta Grande
(Casmerodius albus)
Un ind.
01/11/2016
Laguna de Navaseca
Flamenco Común
(Phoenicopterus roseus)
Pocos
01/11/2016
Prado Ancho. Laguna de Navaseca
Ánsar Común
(Anser anser)
Pocos
01/11/2016
Río Guadiana. Laguna de Navaseca
Ánade Azulón
(Anas platyrhynchos)
Varios
01/11/2016
Laguna de Navaseca
Ánade Friso
(Anas strepera)
Pocos
01/11/2016
Laguna de Navaseca
Ánade Rabudo
(Anas acuta)
Una hembra
01/11/2016
Laguna de Navaseca
Cuchara Común
(Anas clypeata)
Varios
01/11/2016
Laguna de Navaseca
Cerceta Común
(Anas crecca)
Algunas
01/11/2016
Laguna de Navaseca
Porrón Europeo
(Aythya ferina)
Algunos
01/11/2016
Laguna de Navaseca
Malvasía Cabeciblanca
(Oxyura leucocephala)
Varias
01/11/2016
Tablas de Daimiel. Laguna de Navaseca
Aguilucho Lagunero Occidental
(Circus aeruginosus)
Pocos
01/11/2016
Laguna de Navaseca
Gallineta Común
(Gallinula chloropus)
Pocas
01/11/2016
Laguna de Navaseca
Focha Común
(Fulica atra)
Varias. Oída
01/11/2016
Prado Ancho. Entorno de las Tablas de Daimiel
Grulla Común
(Grus grus)
Bastantes. Oída
01/11/2016
Laguna de Navaseca
Cigüeñuela Común
(Himantopus himantopus)
Un ind.
01/11/2016
Laguna de Navaseca
Agachadiza Común
(Gallinago gallinago)
Un ind.
01/11/2016
Laguna de Navaseca
Gaviota Reidora
(Chroicocephalus ridibundus)
Varias. Oída
01/11/2016
Laguna de Navaseca
Gaviota Sombría
(Larus fuscus)
Varias. Oída
01/11/2016
Laguna de Navaseca
Fumarel Cariblanco
(Chilidonias hybrida)
Algunos
01/11/2016
Laguna de Navaseca
Tórtola Turca
(Streptopelia decaocto)
Algunas
01/11/2016
Alrededores de la Laguna de Navaseca
Mochuelo Europeo
(Athene noctua vidalii)
2 inds.
01/11/2016
Entorno de las Tablas de Daimiel
Cogujada Común
(Galerida cristata)
Pocas. Oída
01/11/2016
Laguna de Navaseca
Lavandera Blanca
(Motacilla alba alba)
Pocas. Oída
01/11/2016
Laguna de Navaseca
Pechiazul
(Luscinia svecica)
Un ind.
01/11/2016
Prado Ancho. Laguna de Navaseca
Tarabilla Europea
(Saxicola rubicola)
Pocas. Oída
01/11/2016
Laguna de Navaseca
Ruiseñor Bastardo
(Cettia cetti)
2 inds. Oído
01/11/2016
Prado Ancho
Buitrón
(Cisticola juncidis)
Un ind. Oído
01/11/2016
Laguna de Navaseca
Carricero Común
(Acrocephalus scirpaceus)
Un ind.
01/11/2016
Laguna de Navaseca
Pájaro Moscón
(Remiz pendulinus)
Oído
01/11/2016
Prado Ancho
Urraca
(Pica pica melanotos)
Pocas
01/11/2016
Prado Ancho
Grajilla Occidental
(Corvus monedula)
Pocas
01/11/2016
Tablas de Daimiel. Laguna de Navaseca
Estornino Negro
(Sturnus unicolor)
Algunos
01/11/2016
Laguna de Navaseca
Gorrión Común
(Passer domesticus)
Algunos. Oído
01/11/2016
Prado Ancho. Laguna de Navaseca
Jilguero
(Carduelis carduelis)
Varios. Oído
01/11/2016
Prado Ancho. Entorno de las Tablas de Daimiel
Triguero
(Miliaria calandra)
Pocos

lunes, 3 de octubre de 2016

VISITA GUIADA POR CABO DE GATA-NÍJAR

     Durante los dos últimos días de septiembre ha tenido lugar el I Congreso sobre Biodiversidad y Conservación de la Naturaleza (Conserbio), celebrado en la Universidad de Almería, organizado por Marga López Rivas y Sergi López Martínez, quien me invitó a asistir, y en el que he participado como voluntario. Además de todo lo aprendido, me ha servido para conocer a grandes personas como Marga, María, Maite y Albert, y reencontrarme con Moi, quien coordinaba a los voluntarios, con Fran y Alberto, que se acercaron en alguna ocasión a vernos, con José Luis Molina, quien expuso un elaborado póster sobre el camaleón, y con Pedro Martínez y Juan Sánchez, quienes presentaron una ponencia cada uno. Como actividad final del Congreso tuvimos una visita interpretada por José Manuel López Martos al Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar el pasado sábado, primer día del presente mes, en la que se centra mi historia, como siempre basada en mis observaciones de campo.
     La primera parada la hicimos en Torre García, una estructura militar costera en forma de torre, ubicada en el extremo del poniente del Parque Natural, donde podía verse el paso de algunas gaviotas, y también una abubilla que salió volando de las cercanías. También nos acercamos en un corto paseo a la Playa de Torregarcía, viendo a un par de jóvenes lagartijas colirrojas por la arenas entre la rala vegetación, una cuando íbamos, y otra a volver. Alguna que otra cogujada montesina se dejó ver en vuelo. Por la playa, sobrevolada de vez en cuando por alguna gaviota, apareció un correlimos tridáctilo. De vuelta hacia el bus, vimos también algún ejemplar de Trihtemis kirbyi.

Argiope lobata, hembra

     En el breve trayecto que recorrimos en bus hasta el siguiente lugar en el que paramos, pude ver un alcaudón real, y alguna cogujada más. Fue en el Centro de Visitantes de Las Amoladeras, y al llegar pude ver tres estorninos negros en la flor de una pita. Mientras unos visitaban el centro, otros hicieron un breve recorrido a pie por el entorno guiada por José Luis Molina. Después de un tiempo, se cambiaban de grupo. Yo fui en el segundo recorrido, en el que ya nos habían localizado los del primer turno una cría de camaleón del año. También muy cerca de allí se encontraba la hembra de Argiope lobata. En nuestra corta andadura, pude localizar también una curruca tomillera, moviéndose entre unos azufaifos. Por su parte, otros encontraron una hembra grávida de camaleón, que por desgracia se hallaba en un estado deplorable, famélica. Vimos también, junto al centro, un macho de lagartija colirroja, cuando ya íbamos de nuevo hacia el bus.

Camaleón Común, hembra grávida

     De camino a las Salinas de Cabo de Gata, lugar en el que hicimos nuestra tercera parada, pude ver gorriones y tórtolas turcas, y antes de entra al observatorio me fijé en un gran bando de gaviotas. La inconfundible figura de los flamencos tal vez sea uno de los aspectos más significativos de las salinas a nivel ornítico. La concurrencia de personas que allí estábamos, y que solo disponíamos de un telescopio, hizo que no pudiera usarlo, de manera que me dediqué a observar a las aves de las orillas más cercanas, entre las que estaban una cigüeñuela, una aguja colipinta, un archibebe común y un chorlitejo grande. También eran fáciles de distinguir las avocetas, que se encontraban aguas adentro, y cuantioso bando de patos cuchara, que primero en vuelo, luego se posaron unos en las aguas, otros en una isla cercana. En las proximidades del observatorio también pudimos observar con comodidad a un joven macho de colirrojo real que se posaba visiblemente en unos alambres. También vimos a mamá Lycosa hispanica con toda su prole a cuestas sobre su abdomen. Una curruca cabecinegra se movía entre las ramas de un taray, mientras de vez en  cuando emitía su reclamo. También vimos algún ejemplar más de Trihtemis kirbyi revolotear por allí.

Lycosa hispanica, hembra con crías

     Nuestro siguiente destino fue el famoso Arrecife de las Sirenas, en el que chimeneas volcánicas emergen del mar, formando unas espectaculares estructuras pétreas, donde se mezclan por última vez las aguas del Atlántico y del Mediterráneo, siendo puramente de este mar hacia el Este. Desde aquí vimos pasar algunas gaviotas patiamarillas más, y también una cogujada montesina corretear cerca del margen de la carretera por la habíamos venido.

Arrecife de las Sirenas

     Finalmente acabamos en la Playa de Mónsul, donde a la sombra de unas adelfas cominos, y vimos pasar tres golondrinas en su viaje migratorio y a un par de collalbas negras que cantaron desde las flores de sendas pitas en las que estaban posadas. Después de comer algunos nos fuimos a darnos un baño, pues el caluroso día invitaba a hacerlo, mientras otros se fueron a hacer un recorrido por la zona. Estando en la playa nos pasaron por encima más gaviotas volando. Al salir de Mónsul, de vuelta ya hacia Almería, pasaron en vuelo rasante, como dibujando las ondulaciones del terreno, más golondrinas.
     Esto es tan solo una muestra de algunos de los habitantes de este singular espacio natural. Tal y como expresa el eslogan de Conserbio, "sólo se conserva lo que se ama, sólo se ama lo que se comprende, y sólo se comprende lo que se conoce".


Lista de Especies Observadas (Orden Sistemático):

  • Flamenco Común (Phoenicopterus roseus)
  • Cuchara Común (Anas clypeata)
  • Cigüeñuela Común (Himantopus himantopus)
  • Avoceta Común (Recurvirostra avosetta)
  • Chorlitejo Grande (Charadrius hiaticula)
  • Correlimos Tridáctilo (Calidris alba)
  • Aguja Colipinta (Limosa lapponica)
  • Archibebe Común (Tringa totanus)
  • Gaviota Patiamarilla (Larus michahellis)
  • Tórtola Turca (Streptopelia decaocto)
  • Abubilla (Upupa epops)
  • Cogujada Montesina (Galerida theklae)
  • Golondrina Común (Hirundo rustica)
  • Colirrojo Real (Phoenicurus phoenicurus)
  • Collalba Negra (Oenanthe leucura)
  • Curruca Tomillera (Sylvia conspicillata)
  • Curruca Cabecinegra (Sylvia melanocephala)
  • Alcaudón Real (Lanius meridionalis)
  • Estornino Negro (Sturnus unicolor)
  • Gorrión Común (Passer domesticus)
  • Camaleón Común (Chamaeleo chamaleon)
  • Lagartija Colirroja (Acanthodactylus erythrurus)

lunes, 19 de septiembre de 2016

SEGUIMIENTO DE LA MIGRACIÓN POSTNUPCIAL DE RAPACES EN CABO DE GATA

     El pasado sábado participé en un Voluntariado organizado por la Asociación SERBAL, que de manera similar al de los Pirineos, consistía en el censo de rapaces en migración, a su paso por Cabo de Gata. Y más allá de mis intereses ornitológicos, me apetecía asistir para volver a encontrarme con amigos como Fran, José Luis Molina, con quien quedé para viajar hasta Almería desde Jaén, y con Alberto, una vez más, y compartir con ellos un día de campo. Además pude conocer a otros pajareros almerienses bastante avezados en la materia.
     De camino hacia el punto de encuentro ya iba fijándome en los estorninos, tórtolas turcas y golondrinas por la carretera. Desde la terraza del bar donde desayunamos podíamos ver a los gorriones por la playa, y el paso en vuelo de algunas gaviotas patiamarillas. De las que había posadas en la playa, una era una gaviota de Audouin.

Cabo de Gata

     Para realizar el seguimiento del paso migratorio de rapaces se había acordado hacerlo de 9.00 a 14.00, divididos en dos grupos, aunque no muy separados, en Vela Blanca. Participamos un total de 16 personas. Hubo más bien poco paso, pero nos entreteníamos con las aves residentes. Al poco de llegar localizamos una pareja de cuervos, y no tardaron mucho en aparecer los cernícalos, que estuvieron dando vueltas por la zona, dejándose ver en repetidas ocasiones. También divisamos un halcón peregrino que permaneció apostado en unas rocas, a la sombra. Después de un rato desde que empezara a darle el sol, salió volando, y como una centella, se lanzó en picado tras un acantilado donde lo perdimos. Más tarde, volvió a dejarse ver, o quizás fuese el otro miembro de la pareja, a saber.
     El paso migratorio estuvo marcado por la presencia de gavilanes. Primero vimos un par de ellos, que venían costeando y pasaron cerca de donde estábamos. Más tarde aparecieron otros tres haciendo lo mismo, y casi a la vez un grupo de más de diez que pasaron muy altos. Entre unos y otros, nos entreteníamos con los movimientos de un par collalbas negras por la zona, con las cogujadas montesinas, o mirando las gaviotas. Desde una ladera se dejaron caer en vuelo dos perdices.
     De vuelta adonde habíamos dejado el coche, vimos moverse una curruca entre el esparto, que reconocimos como cabecinegra por su reclamo, ya no nos dejó observarla posada en campo abierto en ningún momento. Y cuando nos íbamos a ir, pasaron los aguiluchos. Primero una hembra de lagunero, cerca de la cual volaba también un cernícalo, y poco después fue un joven cenizo. Rai, que se quedó más tiempo mientras los demás nos fuimos a comer, pudo ver además tres halcones abejeros y algún gavilán más.

Gaviotas Patiamarillas

     Después de comer, unos se marcharon, y otros nos quedamos a seguir pajareando. Para ello nos acercamos a uno de los observatorios de las salinas. Todavía hacía bastante calor, pero era fácil localizar a los flamencos, y a las avocetas, que se encontraban en mayor número que las cigüeñuelas. Las gaviotas sobrevolaban las salinas, pero las que nadaban en el agua resultaban más fáciles de observar. Entre las patiamrillas, que se encontraban en mayor cuantía, también había alguna gaviota de Audouin. Entre las gaviotas amerizaron y nadaban junto a ellas jóvenes tarros blancos, que a menudo solo mostraban la popa, cuando sumergían la parte anterior de su cuerpo en busca de alimento. También vimos algunos tarros adultos en otra zona de la lámina de agua. Por las orillas correteaban chorlitejos, que de no ser por la ayuda de los telescopios, y las indicaciones de Sergio y José Luis, difícilmente habría llegado a averiguar que eran grandes. También había agujas colinegras compartiendo las orillas y las aguas someras con los chorlitejos, pero Fran, que se dedicó a observar concienzudamente una aguja en particular, la más cercana, sembró la duda sobre su identidad. Y efectivamente resultó ser una aguja colipinta.

Aguja Colipinta

     A la salida del observatorio vimos a una golondrina que daba vueltas por los alrededores, barriendo la zona volando cercana al suelo. Entre los tarajes se movió un carricero común. Nos dirigíamos ahora hacia la desembocadura de Rambla Morales. De camino vimos unos vencejos, que no identificamos.

Carricero Común

     Con tan solo bajarnos del coche cuando aparcamos, ya podíamos observar los ánades reales y las fochas en el agua, y sobrevolando el lugar se encontraban cuatro de las cinco especies habituales de los hirúndidos ibéricos, golondrinas comunes y dáuricas, aviones comunes y zapadores. Tan solo nos faltó asegurar el avión roquero. En sendas flores de pitas, no muy distantes entre sí, se encontraban posados un alcaudón real y un cernícalo. Y el ruiseñor bastardo entonaba su característica estrofa desde su escondite en la espesura del carrizal.
     Hicimos un breve recorrido hacia la playa. La masa de agua se abría más, permitiéndonos observar además de patos y fochas, a los flamencos. Y además de los azulones, había también con ellos una pequeña cerceta común. Y a parte de las fochas, también vimos una gallineta vadear las aguas cercanas a la orilla. Mirando al otro lado, a los secos espartos que crecen en las arenas litorales, localizamos un par de lavanderas boyeras.

Flamenco joven, apunto de despegar

     Al final de la rambla, donde se junta con la playa y las aguas parecían formar una laguna, se agrupaban los flamencos, y delante de ellos nadaban una pareja de malvasías cabeciblancas. Tres andarríos chicos se dieron un par de vueltas en busca de alguna orilla despejada de vegetación en la que pararse. También pasó un vuelvepiedras, volando a ras del agua, en dirección a la playa. Y entre la jungla de carrizos que circunda la rambla, se descubría a ratos un carricero.
     Volviendo hacia los coches vimos un fumarel dar pasadas sobre la masa de agua, que de no ser por la entrenada capacidad de observación de José Luis, para fijarse en los mínimos detalles, no creo que hubiese sacado que se trataba de un común, en plumaje de invierno ya. Llegando adonde estaban los coches, pasó en vuelo un macho de aguilucho lagunero, y vimos también a una abubilla que fue a posarse a las pitas donde habían estado el alcaudón y el cernícalo. La noche se nos echó encima haciendo una última espera en las Amoladeras.

(*) Fotografías: gentileza de Francisco Silva.


Lista de Aves Observadas (Orden Sistemático):

  • Flamenco Común (Phoenicopterus roseus)
  • Tarro Blanco (Tardona tardona)
  • Ánade Azulón (Anas platyrhynchos)
  • Cerceta Común (Anas crecca)
  • Malvasía Cabeciblanca (Oxyura leucocephala)
  • Aguilucho Lagunero Occidental (Circus aeruginosus)
  • Aguilucho Cenizo (Circus pygargus)
  • Gavilán Común (Accipiter nissus)
  • Cernícalo Vulgar (Falco tinnunculus)
  • Halcón Peregrino (Falco peregrinus brookei)
  • Perdiz Roja (Alectoris rufa)
  • Gallineta Común (Gallinula chloropus)
  • Focha Común (Fulica atra)
  • Cigüeñuela Común (Himantopus himantopus)
  • Avoceta Común (Recurvirostra avosetta)
  • Chorlitejo Grande (Charadrius hiaticula)
  • Aguja Colinegra (Limosa limosa)
  • Aguja Colipinta (Limosa lapponica)
  • Andarríos Chico (Actitis hypoleucos)
  • Vuelvepiedras Común (Arenaria interpres)
  • Gaviota Reidora (Chroicocephalus ridibundus)
  • Gaviota de Audouin (Larus audouinii)
  • Gaviota Patiamarilla (Larus michahellis)
  • Fumarel Común (Chlidonias niger)
  • Tórtola Turca (Streptopelia decaocto)
  • Abubilla (Upupa epops)
  • Cogujada Montesina (Galerida theklae)
  • Golondrina Común (Hirundo rustica)
  • Golondrina Dáurica (Cecropis daurica)
  • Avión Común (Delichon urbicum)
  • Avión Zapador (Riparia riparia)
  • Lavandera Boyera (Motacilla flava iberiae)
  • Collalba Negra (Oenanthe leucura)
  • Ruiseñor Bastardo (Cettia cetti)
  • Carricero Común (Acrocephalus scirpaceus)
  • Curruca Cabecinegra (Sylvia melanocephala)
  • Alcaudón Real (Lanius meridionalis)
  • Cuervo Grande (Corvus corax)
  • Estornino Negro (Sturnus unicolor)
  • Gorrión Común (Passer domesticus)

viernes, 16 de septiembre de 2016

PRELUDIOS DE BERREA Y PASO MIGRATORIO DE AVES EN LA SIERRA DE ANDÚJAR

     Septiembre siempre es una buena época para hacer una escapada a la Sierra de Andújar, pues el paso migratorio de la aves viajeras que se van a África a pasar el invierno y la berrea del ciervo que comienza en estas fechas que anuncian que el otoño está por llegar, llenan de vida estos alomados montes. Y tras la vuelta del Voluntariado en Pirineos, aprovechamos Fran, Alberto antes de que se fuese a Almería, y yo el lunes 12 para hacer una ruta por la sierra.
     Calurosa jornada, que no obstante nos deparó muchas y variadas observaciones. Iniciamos nuestra salida por la carretera de la cadena, donde en los agostados pastos de los cerrillos pudimos ver un alcaudón real, estorninos, grajillas y urracas. Nos llamó la atención una posada en el cabeza de una vaca que estaba tumbada. Por la zona de los bajos chaparros que hay más adelante fueron los rabilargos los que vimos cercanos a la carretera, y al llegar a las viñas, aparecían las tórtolas turcas en los tendidos eléctricos.
     Nos acercamos a una vieja piscina donde se acumula el agua de lluvia, y que actúa como una trampa para los anfibios. Pero no encontramos ninguno, al menos en la parte libre de agua. La causa, una culebra de collar. Se trataba de un individuo adulto, que carecía por completo del collar que exhiben los jóvenes y que da nombre a la especie. Esa ausencia de collar en los ejemplares adultos es lo que caracteriza a la especie ibérica de esta culebra acuática, taxonómicamente separada de la especie europea en fechas recientes.

Culebra de Collar Mediterránea

     Pero no era la única culebra que allí había, pues encontramos un joven macho de culebra bastarda. Con dos culebras compartiendo tan reducido espacio, a saber desde cuanto tiempo, normal que no encontrásemos ranas, ni tritones, ni gallipatos que solían haber. A esta especie la sacamos de la piscina, pues de llegar a inundarse si lloviera, moriría ahogada. También aprovechamos y colocamos un par de tablones a modo de rampas, para facilitar la salida de ciertos animales que podrían caer y perecer allí.

Culebra Bastarda, macho joven

     Dimos una pequeña vuelta por la zona, hasta salir a un sitio con una buena panorámica de la sierra. Parecía como si hubieran estado esperando a que llegáramos, pero ante nosotros empezaron a desfilar rapaces en vuelo. El contraluz nos impidió que identificásemos con seguridad una gran águila, pero nos impidió disfrutar del planeo de un cercano buitre negro. No tardaron en sumársele un milano negro, y un águila calzada de fase oscura, volando casi simultáneamente ofreciéndonos una perspectiva, primero frontal y luego ventral. Algo más lejos volaba otro buitre negro, en compañía de unos leonados, mientras por las cercanías había aparecido un águila calzada de morfo claro. Atrapados en el dilema de tener que elegir a que rapaz observar, mientras estábamos con los ojos puestos en los prismáticos, irrumpió en la zona un grupo de 25 halcones abejeros, en el que estaban representadas todas sus coloraciones. La calzada volaba junto a ellos, mientras se arremolinaban cogiendo altura. Y la exhibición de rapaces cesó cuando se lanzaron hacia el sur.
     Volviendo hacia el coche, deparamos en un papamoscas cerrojillo y en un herrerillo común, que no se dejaron ver mucho rato. En la carretera se nos cruzó algún mirlo, y vimos un gran grupo de estorninos, aparte de rabilargos. Paramos en otro lugar desde donde había buenas vistas de la sierra, pero aquí no tuvimos tanta suerte. En el rato que estuvimos tan solo pasaron unas palomas torcaces, pero al bajarnos del coche cuando llegamos, nos entretuvimos mirando un par de inquietos herrerillos capuchinos, que se movían entre las ramas de una encina, mientras emitían su canto.
     Nos dirigimos después al área recreativa del Encinarejo, donde almorzamos, y pasamos la sobremesa esperando a que se disminuyeran un poco las altas temperaturas de la tarde. Pero antes, al llegar, paramos en el mirador un rato, tanto como aguantamos expuestos al sol. Ya pudimos escuchar aquí la berrea. Sobre la dehesa que controlábamos visualmente, vimos pasar alguna torcaz, pero fijamos la atención en el águila imperial, que también volaba por allí. En un tocón que sobresalía del río, se soleaba un galápago leproso, y siguiendo el cauce pasó un ánade real con en fase de eclipse. Tras la breve espera, seguimos un poco más abajo, en busca de las sombras de los pinos y los fresnos. Al llegar, antes de bajarnos del coche, vimos a la garza real. Nos acercamos cautelosamente a la orilla del río, donde entre la vegetación de la orilla pudimos escuchar al ruiseñor bastardo y los reclamos del petirrojo y la curruca cabecinegra. La garza estaba tan bien mimetizada que apenas podíamos verla. En cambio si localizamos al ánade nadando a la sombra orilla del río, donde entre el efecto del claroscuro juego de luces y sombras, y su críptico plumaje de eclipse tampoco hubiera sido fácil descubrirlo de no ser por sus movimientos. Se oyeron los verdecillos, pero sin llegar a verlos. Los jilgueros, por su parte, que también cantaron, sí que se mostraron. Escuchamos los agudos pitidos del agateador y los sonoros trinos del trepador azul, los cuales acabamos viendo. Igualmente oímos las leves voces del mito, y lo encontramos moviéndose por las ramas. También descubrimos paseándose por las ramas a un carbonero. Oímos las notas del pico picapinos, y también acabamos viéndolo. Y entre tanto, un papamoscas gris se movía por los alrededores, de rama en rama. También escuchamos los graznidos del águila imperial, y con solo levantar la vista vimos a una pareja de adultos sobrevolando los montes.
     El siguiente sitio al que nos encaminamos por la tarde fue a La Lancha. A lo largo del trayecto pudimos ciervos y gamos, perdices, urracas y rabilargos, más algún papamoscas. Un arrendajo salió volando entre un grupo de rabilargos. Le dedicamos sendas paradas a una totovía que se posó en la rama baja de un pino, y a un pito real posado en el suelo, a al sombra de una encina. Como todavía apretaba el calor eludimos pararnos en las curvas, y seguimos hasta el Embalse del Jándula. Nada más llegar, vimos tres cormoranes, en la orilla cercana, que se lanzaron al agua. En torno a la presa se concentraban los aviones comunes, y desde esta descubrimos una hembra de cabra montés. Seguimos nuestra andadura, que nos llevó al desaguadero del embalse, por donde vimos al macho del roquero solitario. Y sentados a las orillas del pantano, vimos por el otro borde unas garzas reales, más una que volando a ras del agua, cruzó el pantano de lado a lado.
     Con el objetivo de hacer una espera durante las últimas horas de la tarde, y que la temperatura había descendido, volvimos hacia las curvas. Bajo los eucaliptos del primer trecho por el que circulábamos, vimos unos pinzones en la pista, y algún papamoscas más. Y las perdices, que se mueven ahora en grandes bandos familiares, con los perdigones ya grandes. Hicimos una corta parada para asomarnos a ver el valle por el que bajan las aguas del Jándula. Entre los lentiscos de la ladera, vimos moverse algún mirlo, y en el cielo divisamos al águila culebrera. De vuelta al coche se nos cruzó una veloz lagartija colilarga.
     Desde las curvas avistamos sobre todo ciervos, cuyos machos ya berreaban con vigor, aunque todavía no se ensalzaban en combates. Por lo demás, no había demasiada actividad de aves. Tan solo el vuelo de las palomas sobre las lomas en las que centrábamos nuestra atención, donde tan solo detectábamos el movimiento ocasional de algunas urracas y rabilargos. Mientras veía un alcaudón real posado en un cable, podía oír el reclamo de la curruca rabilarga. Y lejos, volaban unos buitres contra la puesta de sol.
     Apurando las últimas luces, cambiamos de lugar donde dedicarnos un rato a esperar y observar. En el trecho que debimos recorrer, nos encontramos con una joven culebra de herradura en el carril, que primero optó por la inmovilización, para después lanzarse disparada hacia la cuneta, donde se escabulló entre el pasto y las rocas. Tan solo seguimos viendo ciervos en el poco rato que tuvimos de espera hasta que oscureció. Y en un breve paseo que di bordeando una curva, pude ver tan solo un conejo. De vuelta, ya por la noche, vimos un chotacabras posado en el camino, que se fue volando al acercarnos, y más adelante, pasó en vuelo sobre la carretera un cárabo.


Lista de Especies de Especies Observadas (Orden Sistemático):

  • Conejo Europeo (Oryctolagus cuniculus algirus)
  • Cabra Montés (Capra pyrenaica hispanica)
  • Ciervo Rojo (Cervus elaphus)
  • Gamo (Dama dama)
  • Cormorán Grande (Phalacrocorax carbo)
  • Garza Real (Ardea cinerea)
  • Ánade Azulón (Anas platyrhynchos)
  • Buitre Leonado (Gyps fulvus)
  • Buitre Negro (Aegypius monachus)
  • Milano Negro (Milvus migrans)
  • Abejero Europeo (Pernis apivorus)
  • Culebrera Europea (Circaetus gallicus)
  • Águila Imperial Ibérica (Aquila adalberti)
  • Aguililla Calzada (Aquila pennata)
  • Perdiz Roja (Alectoris rufa)
  • Paloma Torcaz (Columba palumbus)
  • Tórtola Turca (Streptopelia decaocto)
  • Cárabo Común (Strix aluco sylvatica)
  • Chotacabras Cuellirrojo (Caprimulgus ruficollis)
  • Pito Real Ibérico (Picus sharpei)
  • Pico Picapinos (Dendrocopos major)
  • Totovía (Lullula arborea)
  • Avión Común (Delichon urbicum)
  • Petirrojo Europeo (Erithacus rubecula)
  • Roquero Solitario (Monticola solitarius)
  • Mirlo Común (Turdus merula)
  • Ruiseñor Bastardo (Cettia cetti)
  • Curruca Rabilarga (Sylvia undata)
  • Curruca Cabecinegra (Sylvia melanocephala)
  • Papamoscas Gris (Muscicapa striata)
  • Papamoscas Cerrojillo (Ficedula hypoleuca)
  • Mito Común (Aegithalos caudatus irbii)
  • Carbonero Común (Parus major)
  • Herrerillo Común (Cyanistes caeruleus)
  • Herrerillo Capuchino (Lophophanes cristatus)
  • Trepador Azul (Sitta europaea caesia)
  • Agateador Común (Certhia brachydactyla)
  • Alcaudón Real (Lanius meridionalis)
  • Arrendajo Común (Garrulus glandarius)
  • Rabilargo Ibérico (Cyanopica cooki)
  • Urraca (Pica pica melanotos)
  • Grajilla Occidental (Corvus monedula)
  • Estornino Negro (Sturnus unicolor)
  • Pinzón Vulgar (Fringilla coelebs coelebs)
  • Verdecillo Común (Serinus serinus)
  • Jilguero (Carduelis carduelis)
  • Galápago Leproso (Mauremys leprosa)
  • Lagartija Colilarga (Psammodromus algirus)
  • Culebra de Herradura (Hemorrhois hippocrepis)
  • Culebra de Collar Mediterránea (Natrix astreptophora)
  • Culebra Bastarda (Malpolon monspessulanus)

jueves, 15 de septiembre de 2016

PASEO POR EL HAYEDO DEL BETATO

     Otra de las excursiones más significativas que hicimos durante nuestros 10 días de estancia en el Valle de Tena, fue por la tarde del viernes 9 al Bosque del Betato, un pequeño rodal de grandes hayas cercano a Piedrafita. Se le ocurrió a Marta la prodigiosa idea de llevarnos allí. Un breve paseo que si bien no fue muy relevante en cuanto a la variedad y cantidad de aves que pudimos observar, sí lo fue por una especie singular, y un bimbo particular.
     Era ya algo tarde, pero aún quedaban golondrinas sobrevolando los pizarrosos tejados negros de las casas de Piedrafita, desde donde partimos hacia el hayedo. También se oían los pitidos del trepador azul por la arboleda del entorno de los aparcamientos.
     Durante la caminata hasta llegar al Betato pudimos escuchar los gritos de las cornejas, y otros reclamos de pequeños pájaros que provenían del denso sotobosque cercano. Paramos a mirar a los inquietos pájaros cuando se descubrían, pero en seguida cambiaban de rama, y la luz tampoco ayudaba. Había algunos mosquiteros, que asegurar su identificación fue imposible. El único pájaro que pudimos ver con claridad suficiente fue un reyezuelo listado, que además era uno de los que emitían su reclamo mientras lo observábamos.


Hayedo del Betato

     Al adentrarnos en el Hayedo del Betato se adelantó el anochecer. La penumbra cubría con su oscuro manto cada rincón de un bosque de cuento, envuelto por leyendas sobre brujas. Del suelo, cubierto por la hojarasca, se elevaban los troncos de las hayas, que con sus frondosas copas, apenas nos dejaban ver el cielo. Escuchamos un extraño grito al que al principio no le hicimos demasiado caso. Pero a medida que se repetían de cuando en cuando aquellas misteriosas voces, más nos desconcertaba y más nos intrigaba saber de que se trataba. Sentados, hicimos una breve espera que no tardó en dar sus frutos. Enseguida apareció la prodigiosa criatura que producía esos sonidos, que cada cual interpretamos de una manera. Un gran pájaro negro, que volando bajo el dosel forestal, esquivaba con soltura los troncos entre los cuales a nosotros nos costaba seguirle la pista visualmente, hasta que se posó sobre uno. Era el pito negro, que tras permanecer un rato en el tronco, emprendió el vuelo, pasándonos por encima, mientras emitía su sonoro canto. Pero no tardó mucho en volver a aparecer, y nuevamente a posarse en un tronco, permitiéndonos observarlo todo lo bien que nos dejaba la poca luz que penetraba en el bosque, pero suficiente como para apreciarle el penacho rojo de la cabeza, el pico e iris del ojo blanquecinos que contrastan con el negro plumaje del gran pájaro carpintero. Sin duda el broche de oro del último día, para completar el elenco de especies observadas durante estos días de Voluntariado.
     Otros pájaros revoloteaban entre las ramas de las hayas, pero no logramos verlos para saber que eran. Incluso entre las sombras del suelo, me pareció ver un ave del color de la hojarasca, pero despareció en un parpadeo. Al salir del hayedo a una pista forestal, más abierta, pudimos ver en un margen del camino a un joven petirrojo.

(*) Fotografía: gentileza de David Gómez.


Lista de Aves Observadas (Orden Sistemático):

  • Picamaderos Negro (Dryocopus martius)
  • Golondrina Común (Hirundo rustica)
  • Petirrojo Europeo (Erithacus rubecula)
  • Reyezuelo Listado (Regulus ignicapilla)
  • Trepador Azul (Sitta europaea caesia)
  • Corneja Negra (Corvus corone)

miércoles, 14 de septiembre de 2016

RUTA AL IBÓN DE ANAYET

     Dedicamos la mañana completa del jueves 8 a hacer una ruta ascendente a pie de algo más de dos horas hasta el Ibón de Anayet. El punto de partida era la carretera que sube hasta la estación de esquí de Anayet, donde comienza el sendero propiamente dicho hasta llegar al ibón, a los pies del pico Anayet.
     Antes de empezar la marcha, ya era posible ver algunas aves por la zona, como un par de garzas reales, cornejas y cernícalos. Al poco tiempo de comenzar a andar, nos fue posible ver al águila culebrera a lo lejos, pero nos entretenían más las tarabillas norteñas, unos pardillos y algún que otro escribano cerillo, que por su cercanía, dedicábamos más tiempo tratando de observar. También había por allí algunas urracas y collalbas grises, a las que no hacíamos tanto caso.
     Llegando a la estación de esquí, pudimos ver algunas marmotas entre las rocas que encauzaban un riachuelo, donde en diferentes puntos sorprendimos al mirlo acuático. Por la misma estación pululaba una lavandera blanca. Y además de collalbas también revoloteaban entre las rocas de los alrededores del sendero los colirrojos tizones.

El Pico Anayet, con sus 2.574 m. y su cima cubierta por nubes, se alza sobre el ibón con el que compararte nombre

     Almorzamos a orillas del ibón, sentados en unas rocas mientras contemplábamos un cuantioso y compacto bando de aviones comunes revolotear sobre el agua, a la caza de mosquitos. Por los alrededores también se movían collalbas, una de las cuales nos llamó la atención por quedarse en varias ocasiones suspendida sobre el agua momentáneamente, como si de un cernícalo se tratara. En las aguas descubrimos una gran sanguijuela negra, que se desplazaba con movimientos ondulantes de su cuerpo por el líquido elemento. También planeaban los buitres leonados, cercanos a los altos roquedos. Pasó volando un quebrantahuesos, a no demasiada altura, siendo uno de los mejores avistamientos que tuvimos de este buitre barbudo. Y también pasó sobre el ibón, a baja altura, un halcón peregrino, que raudo, se dirigió hacia las paredes del antiguo circo glacial que contienen el lago.
     Después de un rato de sobremesa, recorrimos el perímetro del ibón, pudiendo observar a un par de mirlos acuáticos volar por sus bordes, y lanzarse al agua a la captura de algún insecto. En un extremo del ibón, por el que escurría el agua formando un arroyo, teníamos una sobrecogedora perspectiva de un valle glacial. Ningún indicio de lo que llamamos civilización había a nuestro alrededor, ni carreteras, ni edificios… ¡nada! Sólo nosotros y las montañas cuyas cumbres más altas escondían las plomizas nubes. Unas cornejas prospectaban entre la hierba, no muy lejos de las orillas del ibón.
     En el descenso, a la vuelta, vimos algún mirlo acuático más por el torrente que discurría paralelo a la senda que llevábamos. También los buitres se deslizaban por el aire, próximos a los riscos. Más abajo, en los canchales donde se acumulan las rocas sueltas que se desprenden por los efectos erosivos de los agentes meteorológicos, podían verse collalbas y colirrojos. Y entre el pasto que circunda el camino pasó una lagartija de turbera. Se trataba de un macho que pudimos ver con más calma al salir a un área abierta.

Lagartija de Turbera, macho

      Entre los derrubios de las rocas, amontonadas, encontraban las marmotas el lugar propicio donde construir sus vivares, a la vez que puntos elevados desde los que custodiar el territorio, constituyendo un refugio inexpugnable. A lo largo de esta senda podíamos observar más cerca que nunca a estos rollizos roedores, pudiendo fijarnos en las poderosas zarpas delanteras adaptadas a la excavación, y en las pequeñas orejas y en los ojos ubicados en la parte superior de la cabeza, muy cerca de la plana frente, reduciendo al máximo la parte de sus cabezas que exponen al asomarse a las bocas de su guaridas subterráneas a algún predador que acechara en las inmediaciones. Con frecuencia se yerguen apoyándose sobre sus extremidades posteriores cuando algo les llama la atención. David consiguió aproximarse bastante a uno de estos centinelas, pero sin pasarle inadvertido, pues antes de retirarse, le lanzo dos potentes silbidos, mientras todavía aguantaba en su posición.

Marmota

     Al llegar a la estación de esquí volvimos a ver al águila culebrera, o tal vez otra distinta a la que vimos por la mañana, a saber, pero al igual que los cernícalos que también prospectaban el área, nos demostró que poco tiene que envidiar a los pequeños halcones en cuanto a su habilidad para cernirse, a pesar de la considerable mayor talla que ostenta el águila encapuchada. Y también volvimos a ver por aquellos pastizales, antes de llegar adonde habíamos dejado el coche, a las collalbas, las tarabillas y las urracas.

(*) Fotografías: gentileza de David Gómez.
                                                                                                

Lista de Especies Observadas (Orden Sistemático):

  • Marmota Alpina (Marmota marmota)
  • Garza Real (Ardea cinerea)
  • Buitre Leonado (Gyps fulvus)
  • Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)
  • Culebrera Europea (Circaetus gallicus)
  • Cernícalo Vulgar (Falco tinnunculus)
  • Halcón Peregrino (Falco peregrinus brookei)
  • Avión Común (Delichon urbicum)
  • Lavandera Blanca (Motacilla alba alba)
  • Mirlo Acuático (Cinclus cinclus)
  • Colirrojo Tizón (Phoenicurus ochruros)
  • Tarabilla Norteña (Saxicola rubetra)
  • Collalba Gris (Oenanthe oenanthe)
  • Urraca (Pica pica melanotos)
  • Corneja Negra (Corvus corone)
  • Pardillo Común (Carduelis cannabina)
  • Escribano Cerillo (Emberiza citrinella)
  • Lagartija de Turbera (Zootoca vivipara)

martes, 13 de septiembre de 2016

CAMINATA AL IBÓN DE PIEDRAFITA

     La tarde del lunes 5 hicimos una pequeña salida senderista hasta el Ibón de Piedrafita, un pequeño lago de origen glacial más o menos a una hora andando desde el pueblo que presta su nombre al ibón. Discurre aproximadamente la mitad del trayecto por carretera asfaltada, correspondiendo la otra mitad a una pista forestal, más un pequeño tramo que podría considerarse estrictamente como un sendero. A excepción del tramo final, donde las vistas se abren a la escarpada Sierra de Partacúa, la carretera y la pista están rodeadas por el bosque, donde en su espesura resultaba casi imposible observar a los pájaros que podíamos escuchar, y que aparecían fugazmente moviéndose entre las ramas.
     Al poco tiempo de iniciar la marcha nos detuvimos a mirar un carbonero palustre, que solo se dejó ver por unos breves instantes. Lo mismo nos hizo, más adelante, el papamoscas cerrojillo, y uno de los camachuelos comunes que pudimos ver posado, de un bando al que vimos en vuelo, mientras emitían su canto, que nos sirvió para identificarlos. Por la carretera encontramos un par de pequeñas serpientes, chafadas en el firme, que probablemente fueran coronelas europeas. Los arrendajos y las urracas, en cambio no nos ponían ningún problema para poder identificarlos fácilmente.

Sierra de Partacúa

Ibón de Piedrafita

     Llegando al ibón la vegetación se aclaraba, y empezaba a dominar el paisaje rocoso en el que habitaba la collalba gris. Por el entorno del ibón había infinidad de diminutas ranas bermejas juveniles, y multitud de pequeños sapos parteros, algunos de los cuales todavía presentaban cola. Vimos también un pequeño sapo común, y encontramos bastantes tritones palmeados, todos ellos ejemplares inmaduros. Y en el desagüe por el que el ibón evacua el agua cuando esta supera los niveles máximos que puede contener el pequeño lago, donde hay un pequeño dique de contención, merodeaban por sus inmediaciones las roqueras lagartijas de los muros.

Sapo Común Ibérico

Tritón Palmeado, inmaduro
     Cuando nos marchábamos pudimos ver un pequeño grupo de cornejas que se acercaron al entorno del ibón. Íbamos andando más ligeros de vuelta, que a la ida, sin pararnos tanto a mirar a nuestro alrededor, pero no nos pasaron inadvertidos unos petirrojos que pudimos ver en la carretera. Entre los sonidos que provenían de la vegetación colindante a la carretera, se podía distinguir los reclamos del petirrojo.

(*) Fotografías: gentileza de David Gómez.


Lista de Especies Observadas (Orden Sistemático):

  • Petirrojo Europeo (Erithacus rubecula)
  • Collalba Gris (Oenanthe oenanthe)
  • Papamoscas Cerrojillo (Ficedula hypoleuca)
  • Carbonero Palustre (Poecile palustris)
  • Arrendajo Común (Garrulus glandarius)
  • Urraca (Pica pica melanotos)
  • Corneja Negra (Corvus corone)
  • Camachuelo Común (Pyrrhula pyrrhula)
  • Lagartija Roquera (Podarcis muralis)
  • Tritón Palmeado (Lissotriton helveticus)
  • Sapo Partero Común (Alytes obstetricans)
  • Sapo Común Ibérico (Bufo spinosus)
  • Rana Bermeja (Rana temporaria)