jueves, 31 de marzo de 2016

ESCAPADA A LAS ZONAS HÚMEDAS DE SEVILLA Y HUELVA

     Elegimos los humedales de Sevilla y Huelva para escaparnos unos días David y yo con la furgoneta. Nuestro objetivo: los “bichos” en general, aunque disfrutamos especialmente pajareando. Nuestro destino lo íbamos escogiendo sobre la marcha. Nuestro único límite era el tiempo del que disponíamos. En los escasos cuatro días que abarcó nuestro periplo estuvimos en el Brazo del Este, en Doñana y finalmente llegamos hasta las Marismas del Odiel.
     Casi cuatro intensos días, con favorable meteorología, muy satisfactorios en observaciones, de las que siempre hay algo nuevo aprender y otras que se quedaron más allá a nuestros conocimientos, así como bimbos de nuevas especies de aves para nosotros. Y como a menudo ocurre cuando se va al campo, sobre todo si se trata de espacios que no están al alcance de poder visitar habitualmente, siempre queda cierta sensación de que algo queda por ver. Pero eso siempre es un aliciente para intentar volver.
     Viajamos durante toda la noche del miércoles pasado, con la luna llena por compañera, para empezar a movernos temprano a la mañana siguiente por el Brazo del Este. Dormimos en un pequeño pueblo aledaño al Paraje Natural, donde la siseante llamada de la lechuza nos dio la bienvenida al lugar, sembrando a su vez cierto revuelo entre los alcaravanes, que respondieron formando una algarabía que paulatinamente cesó.


Los humedales: paraísos orníticos (Brazo del Este)


Jueves 24 de Marzo: Ruta por el Brazo del Este
                                                                                                      
     Los estorninos se movían por los tejados de las casas de la pequeña aldea en la que habíamos parado a pasar la noche, y también lo hacían por los campos aledaños al camino que recorríamos en la mañana hacia el paraje, además de gorriones que se movían bulliciosamente entre las cañas de la linde, y donde también aparecía algún milano negro posado en los postes o en los eucaliptos cercanos que despegaba al acercarnos. Las ramas de los eucaliptos rojos también eran utilizados como posaderos por cormoranes. Avanzábamos despacio por el camino. Un par de garcillas bueyeras luchaban entre ellas sobre el firme de la pista. Un mirlo macho cruza el recto camino en vuelo bajo, y más adelante un calamón salta al canal paralelo, donde nadaba una gallineta, ocultándose entre la vegetación.

Cormorán Grande

      Y para nosotros posa un pájaro tejedor de cabeza negra, un macho, que vino a pararse sobre el tallo de una caña al borde del camino. Se trata de una de las dos especies de tejedores, ambas alóctonas en territorio ibérico, procedentes de aves escapadas en Portugal, de donde se ha ido expandiendo y que cuenta con una población estable en la zona. Lo más curioso que al pararnos nosotros, el pájaro aguantó un considerable tiempo, antes de volar hasta un eucalipto próximo.


Tejedor de Cabeza Negra, macho

     Más adelante repetimos el mismo golpe de suerte con una garcilla cangrejera posada en una bifurcación del canal, justo delante de una garza real, ambas a pocos metros. Nos detenemos, y sorprendentemente ambas aguantaron quietas durante bastante tiempo. Aunque un vehículo pueda ser el mejor de los hides, no son muchas las ocasiones en las que se dejan observar de esta manera las garzas. Finalmente la cangrejera desplegó el blanco de sus alas para adentrarse en el canal, y tomar un poco más distancia respecto a nosotros. 
Mientras tanto, en la cercana granja, entre pavos y gansos, pululaban gorriones comunes y algún mosquitero.

Garza Real y Garcilla Cangrejera
















     No tardamos mucho en tomar el camino, que a modo de eje, atraviesa el paraje del Brazo del Este, de norte a sur, recorriéndolo en sentido contrario a dicha orientación. Íbamos tratando de fijarnos en los mosquiteros, pardillos, cogujadas y alguna que otra lavandera boyera, que se levantaban a nuestro paso y se dirigían a los campos cercanos, prácticamente haciéndonos fracasar en esta tarea. Afortunadamente se delataban por sus voces. Pronto cambiamos de cometido, y nos dedicamos a aves de mayor porte, empezando por una joven espátula que andorreaba por los campos.

Espátula juvenil

     Aproximándonos a las zonas palustres, sobresalían al primer golpe de vista las garzas reales, por su gran tamaño, o las garcetas comunes, por la destacada blancura de su plumaje, pero por número, nos llamó mucho la atención la gran cantidad de calamones, a los que paulatinamente cada vez hacíamos menos caso por su abundancia. Entre las garzas reales, levantó el vuelo una imperial, que apenas distinguimos a contra luz. De un canal volaron dos andarríos, o quizás dos archibebes, que por hacerlo a contra luz no me arriesgaría a identificar.
     Al otro lado del camino, jóvenes flamencos, moritos, cormoranes, garcetas, patos, calamones y limícolas poblaban las aguas abiertas entre los carrizales. Pero seguimos un poco más adelante, para dar la vuelta, y posicionarnos frente al área encharcada al revés del sentido en que circulábamos, cuando nos vemos obligados a improvisar otra parada. Entre los moritos y los calamones que se movían por una pequeña pradera emergida y despejada de carrizos, emprendieron un breve vuelo un par de alcaravanes. Entre tanto, acudieron a posarse al alambre superior de la pequeña valla cinco jilgueros, y también se veía alguna cogujada bien entre la hierba, bien por el camino. De vez en cuando aparecía la lejana y oscura silueta del milano.

Moritos y Cigüeñuelas. Garceta Grande al fondo.
Pareja de Alcaravanes

     Volvimos frente al área encharcada, donde casi olvidamos tomar el desayuno. El motivo de nuestra distracción eran flamencos, cormoranes, moritos, cigüeñas, cigüeñuelas, un grupo de espátulas hacinadas algo más lejos, garzas reales, garcetas comunes y grandes, entre las que volaban y nadaban gaviotas sombrías. Afinando entre los patos, entre los que destacaban los ánades reales y los patos cuchara, encontramos alguna cerceta común, unos tarros blancos, y algunos patos colorados. Era raro llegar a ver alguna gallineta, entre tanto calamón. Entre los limícolas, dejando a parte a las cigüeñuelas y las avocetas, que aunque estas últimas fueran pocas y estuviesen lejos, que no presentan dificultad alguna para distinguirlas con facilidad, eran los archibebes comunes y los andarríos grandes los que con más facilidad se veían, aunque los pequeños chorlitejos más numerosos, sobre todo grandes, pero también algún chico.


Archibebe Común


Andarríos Bastardo
Calamón Común
















      Entre el vocerío de tan plural comunidad ornítica, con el monótono ritmo con el que la buscarla unicolor entona su canto en el que la única variante es la potencia como telón de fondo, de vez en cuando se escuchaba la estrofa del ruiseñor bastardo. Se dejó ver por allí un pequeño bando de pájaros que a pesar de lograr ver alguno de ellos claramente, era incapaz de identificar. No lo asociaba con nada. Al final del día concluimos en que se trataba de la otra especie de tejedor, el amarillo, pero que me había fijado en una hembra, de discreta librea pardusca, carente esta del color que le da el nombre a la especie.
     Localizamos a un combatiente y al andarríos bastardo, gracias a un padre y a un hijo que venían de León, junto a los que nos habíamos parado. También nos informaron que podía verse una polluela pintoja, y al poco tiempo apareció un rascón por el sitio que nos indicaron. Pronto desapareció entre la maraña de cañas, pero pudimos escucharlo entre la repetitivas notas de la buscarla, que asomó a lo más alto de los carrizos para cantar. Además nos dijeron que allí mismo podíamos ver a la cerceta carretota, y nos dieron la ubicación donde el día anterior habían visto el avetoro. Nosotros, recién llegados, tan solo pudimos indicarles donde habíamos visto los alcaravanes, y tuvieron éxito.

Garcilla Bueyera

     Entrada la mañana, y sin nada nuevo bajo el sol, decidimos movernos. Avanzamos lentamente por los carriles entre canales y arrozales. Tras un rebaño de ovejas, aparecían las garcillas bueyeras, exhibiendo ya algunas de ellas su plumaje estival. Los pequeños pájaros habían empezado su actividad. A través de las ventanillas de la furgo se nos colaban los sonidos de los trigueros, verderones, jilgueros, pardillos y gorriones morunos que con mayor o menor fortuna también podíamos llegar a ver. El buitrón era más fácil escucharlo que llegar a verlo, pero llegamos a descubrir el frágil vuelo de este pájaro. Resultaba fácil divisar cigüeñas, moritos y cormoranes. Volaban por los caminos golondrinas comunes, y también alguna dáurica. Paramos un rato a observar otra garcilla cangrejera, junto a un taray en el que dormitaban trece martinetes que pudiéramos contar. Tras ellos, en los eucaliptos donde anidaban las cigüeñas, un cormorán descansaba en una rama, mientras un milano negro volaba en las cercanías, que apenas podíamos ver con las copas de los árboles. Los calamones seguían apareciendo en gran número por este laberinto de canales y carriles que conducen hacia el bajo Guadalquivir.

Martinetes

     En donde decidimos dar la vuelta, se levantó una joven garza imperial que no habíamos advertido, que en seguida se volvió a ocultar, pero más alejada del camino. También había alguna que otra garceta común en la somera balsa cercana, por cuyas fangosas orillas correteaban los chorlitejos. En los bordes superiores, alejados del agua se movían unos pardillos, que dejaban oír su parloteo al volar. Por unos momentos se oyeron los gorgoteos de los abejarucos, pero nos fue imposible visualizar a las coloridas aves, que irían volando muy altas. Los milanos negros daban pasadas, exhibiendo sus habilidades veleras a baja altura sobre las turbias aguas del río grande de Andalucía, no lejos ya de su muerte en el mar.
     Paramos a comer a la sombra de los eucaliptos, sobre los que volaban las cigüeñas. Mientras comíamos pasaban los cernícalos vulgares, emitiendo su canto. También se oía cantar a los jilgueros. Pasó un buitre leonado, en vuelo de crucero, y algo después apareció un águila calzada, de librea clara, volando sobre las cigüeñas blancas. En un paseo que dimos a pie, paralelos al canal, bajo la arboleda, vimos más calamones y unos ánades reales.

Cigüeña Blanca en vuelo
Pareja de cigüeñas en el nido































     Volvimos a primeras horas de la tarde hacia el Brazo del Este. De camino, además de gorriones, golondrinas y verderones, añadimos a la lista una abubilla. Tampoco faltaban los calamones, moritos y garcillas bueyeras por los campos y zonas inundadas aledañas al carril por el que circulábamos a baja velocidad. Esta vez, en lugar de quedarnos en el sitio donde estuvimos por la mañana, avanzamos algo más hacia el norte. Además de las cigüeñas, moritos, cormoranes, calamones, garzas y garcetas habituales, conseguimos sumar un par de agujas colinegras por parte de los limícolas en otra área encharcada.

Espátula, entre Avocetas

     Paramos más adelante, en una zona de aguas más profundas, donde por fin vimos algunos flamencos adultos, y donde nos entreteníamos en buscar alguna garza imperial, menos numerosa y más mimética que la real, entre la espesura del cañaveral. Con agua a ambos lados de la pista, elevada sobre su nivel, no faltaban avocetas, espátulas, gaviotas, cigüeñuelas, garcetas, gaviotas y patos a los mirar, tanto que costaba centrarse en un objetivo concreto. La irrupción en la zona de un milano negro disparó las alarmas de las aves acuáticas. Gracias a unos fotógrafos que se encontraban en el lugar, fuimos capaces de ver un archibebe oscuro. Entre tanto, volvieron a aparecer por allí los tejedores amarillos, y otra hembra que se dejó ver con facilidad, desconcertó a David, y fue entonces cuando nos sacaron de dudas aquellos observadores. De nuevo se escucharon los abejarucos, pero imposibles de descubrir. Sobre el camino empezaron a pasar, de vez en cuando, algunos fumareles cariblancos, y gracias a aquellos naturalistas con los que estábamos que detectaron a las canasteras por el sonido que emiten, nosotros fuimos capaces de verlas al pasar. También nos sobrevolaron flamencos, moritos, gaviotas y garcetas. Según nos dijeron, también podía verse por aquel sitio la polluela chica y la agachadiza chica, pero no tuvimos suerte.

Flamencos en vuelo


Calamones
Moritos en formación
















     Casi al final de la tarde fuimos a dar un paseo, a probar suerte con los pechiazules, pero los únicos pájaros propiamente dichos que llegamos a ver y a oír fueron unas cogujadas y alguna lavandera boyera. En el campo del entorno había empezado a escucharse al grillo cebollero, el cual pudimos comparar con la buscarla. Además vimos un par de moritos, alguna garceta y calamones.
     Tras haberlo hablado con un guarda, elegimos quedarnos a dormir en el punto en el que estuvimos por la mañana. Entre el repertorio de voces procedente de la laguna, ya se distinguía la voz del alcaraván y los ladridos de los martinetes, a los que se añadieron el croar de las ranas.

Viernes 25 de Marzo: Del Brazo del Este a Doñana

     Amanecía el Brazo del Este envuelto por la bruma, acentuando el gris en los colores del difuso paisaje. Parecían las aves menos numerosas que el día anterior, pero repetían casi las mismas especies, que mantenían el concierto en el lugar con sus voces. Nos dedicamos en las primeras horas de la mañana a barrer con los prismáticos y el telescopio el lugar.

Cigüeñas en el camino

     Cuatro jóvenes flamencos desfilaron tranquilamente delante de nosotros. Un par de archibebes resultaban minúsculos a su lado. Entre los patos, faltaron los tarros blancos y las cercetas comunes, pero conseguí localizar, algo alejada a la cerceta carretota, un macho, nadando entre sus congéneres mayores, los azulones y los cuchara. Los patos colorados estaban algo separados del resto. Además de localizar alguna gallineta, también vimos unos zampullines. No faltaban los calamones y moritos. Más adelante, en el camino, David advirtió que estaban congregadas las cigüeñas. En las aguas abiertas aparecía una garceta grande, mientras en las orillas, cerca de los carrizos lo hacían las garzas reales y garcetas comunes. En las aguas también nadaban las gaviotas, en las que me estuve fijando, y además de sombrías, también encontré reidoras, y alguna patiamarilla. Escuchamos al rascón, a la buscarla y al ruiseñor bastardo, pero ninguno se vio. Y mientras me entretenía contemplando a los menudos andarríos chicos y a los chorlitejos grandes y chicos, ¡descubrí a la polluela pintoja! Al dejarle el telescopio a David fue él quien mejor la pudo observar, verificando nuestro hallazgo. Yo ya apenas volví a verla desaparecer en lo más intricado del carrizal e intuir sus movimientos.

Morito y Cigüeñuela
Andarríos Bastardo































     Por su parte, David halló a los andarríos bastardos, un par de ellos que caminaban por las someras aguas de aquella área encharcada. Por suerte también había andarríos grandes, con los que podíamos compararlos. También había cigüeñuelas por las inmediaciones, y a lo lejos, avocetas. Más tardé David halló con el telescopio un carricerín común al descubierto, posado en las ramas de un taray, permitiéndonos poder observarlo a ambos.

Espátula adulta

Espátula en vuelo






























     Pasadas las primeras horas de la mañana, acordamos irnos hacia Doñana, pero recorriendo tranquilamente lo que nos quedaba del humedal correspondiente al curso bajo del Río Guadalquivir, y parando donde surgiera ver algo. Al movernos, las cigüeñas que estaban en el camino emprendieron el vuelo, lanzándose hacia ambos lados, según nos acercábamos. En otra zona donde se podían contemplar aguas abiertas, vimos cuatro agujas colinegras, además de otras aves acuáticas como archibebes comunes, avocetas y cigüeñuelas. También se mostró alguna garza imperial. Nos detuvimos un rato en otro punto de aguas abiertas, y más profundas también, donde al pasar levantó el vuelo una agachadiza que David me indicó. Por lo demás, flamencos, cormoranes, espátulas, anátidas, calamones, garzas, gaviotas y limícolas poblaban las aguas y las orillas, mientras unos fumareles cariblancos se dedicaban a dar pasadas sobre el agua y el carril.

Agujas Colinegras, Avocetas y Cigüeñuelas

     Al proseguir el camino, y dejar atrás las grandes masas de agua, las observaciones de aves acuáticas iban disminuyendo, concentradas estas en los canales. Las más frecuentes eran las garzas reales, las garcetas comunes, los moritos y los calamones, que ocupaban a menudo los canales, y esporádicamente aparecía algún ánade real, archibebe, andarríos, y hasta alguna que otra garza imperial. Ya era más frecuente observar las garcillas bueyeras o las cigüeñas por las praderas. También empezamos a percatarnos de golondrinas, verderones, verdecillos, pardillos, jilgueros, cogujadas y trigueros, que se escuchaban tanto como se veían. Al buitrón en cambio, solo lográbamos oírlo. Y además de los milanos negros, vimos también algún aguilucho lagunero en vuelo.
     Son confusos los caminos que se entrecruzan por los campos, y acabamos momentáneamente perdidos. Pero ello también fue una oportunidad de llegar a otra zona inundada en la que además de ánades reales, calamones y alguna gallineta, nadaban por allí las fochas y los porrones comunes, y los fumareles utilizaban unos troncos cercanos como posaderos. Se dejaron ver fugazmente unos tejedores amarillos, que se han adueñado de los carrizales, desde donde escondido, cantaba de cuando en cuando el ruiseñor bastardo. Poco después observamos posarse en un taray otro pájaro exótico, un par de picos de coral.


Fumareles Cariblancos


     Al salir del paraje recorremos la carretera hacia Coria del Río atravesando un acebuchal sobrevolado por los milanos. Mientras esperábamos en el embarcadero para cruzar el Guadalquivir y entrar en Coria, deparamos en los gorriones que había por allí, y en par de mirlos que se delataron por sus voces de alarma. Camino hacia Dehesa de Abajo, veíamos sobre todo cigüeñas, pero también algún milano.
     A la entrada en Dehesa de Abajo nos sorprendió ver los nidos de cigüeña situados a tan baja altura que se podrían tocar (algo que ni hicimos ni se debe hacer), y las cigüeñas, a pesar de estar a pocos metros, nosotros, y una gran cantidad de visitantes, permanecían echadas sobre los mismos con aparente tranquilidad. Había gorriones comunes en torno al edificio de la entrada. Caminando hacia la laguna, nos sobrevolaban aviones comunes, mientras las golondrinas daban pasadas cerca del suelo, por el que correteaba alguna cogujada y revoloteaban los pardillos. Pero destacaban más los milanos y las cigüeñas, que además de verse en gran cantidad, también se dejaban oír.

Cigüeñas

     Destacaban en la laguna, cuyas aguas provienen de un arroyo, y se acumulan contra un pequeño dique, las fochas, los flamencos, los ánades reales, los patos cuchara, los moritos y las cigüeñuelas. Afinando la búsqueda, con la ayuda indispensable del material óptico, encontramos agujas y unos ánades rabudos. También acabamos por divisar un macho de cerceta carretota. Se escuchaba en torno a la laguna el ruiseñor bastardo, y pasó una lavandera boyera emitiendo su canto. De vez encunado también echábamos la vista atrás, para disfrutar de los vuelos de los milanos. Uno de ellos culminó en el interior de un acebuche.


Dehesa de Abajo

     No permanecimos mucho más rato por allí. Estar expuestos al sol era algo incómodo. Al irnos, además de cigüeñas y milanos, escuchamos los graznidos de las grajillas, y poco después vimos dos, una volando entre los acebuches, y luego otra posada en barandas de madera de las pasarelas que marcan parte de los itinerarios.
     Después de comer nos pusimos en marcha hacia Doñana. Al pasar por el muro que contiene las aguas de la laguna de la Dehesa de Abajo, sobre el cual está trazada la carretera, además de las fochas y los ánades, pude fijarme en un par de somormujos. Nos dirigíamos hacia el Observatorio de José Antonio Valverde. En otro reducido punto de agua no muy lejano, por el que pasamos, había unos calamones. A parte del Brazo del Este y la Dehesa de Abajo, muy pocos eran los lugares en Doñana que contenían agua, quitando Cerrado Garrido (donde está el observatorio al que íbamos) y El Rocío.


Ratonero

     Más que una marisma, el paisaje de Doñana era una estepa, en la que predominaban los cernícalos primillas y los trigueros. Un buen tramo del camino iba paralelo a un canal más o menos naturalizado, en torno al cual nos fue posible ver además de garcetas comunes y grandes, así como garzas reales, también una garza imperial. En unos tarajes descubrimos a unos martinetes. También pudimos ver algún cernícalo vulgar, milanos y un ratonero. A veces aparecía por el camino alguna urraca solitaria. Pude ver asomar las aletas dorsales de unas carpas en la acequia en una parada que hicimos para ver a los primillas. Por los tarajes y carrizos cercanos se movían los gorriones morunos. Los jilgueros revoloteaban también entre la vegetación palustre de la acequia que discurría con agua paralela al camino, y la marisma seca. Los estorninos, agrupados, se vieron en los campos del otro margen del camino. Además de trigueros, en un taray vimos también posado un alcaudón común.

Garceta Común

Martinete

Garcetas Grandes

Garza Imperial entre cañas

























































     En torno al Observatorio José Antonio Valverde se congregaban varias garcillas bueyeras, cuando llegábamos. A través de las cristaleras podían verse fácilmente flamencos, cigüeñuelas, fochas y porrones. También llegamos a ver patos cuchara, zampullines, alguna que otra gallineta, y una garza real en una orilla, algo lejos. Fuera, hay un breve itinerario cercano a la laguna, protegido con cañizo, para poder observar a las aves con cierto disimulo, Desde aquí, además de las especies anteriores, podíamos ver algo más cerca a la garza real, y también a una imperial que se alzó el vuelo, así como pasar al milano negro prospectando la laguna, y moritos. El triguero cantaba con fuerza, y por los tarajes del recinto del observatorio se acercaron unos jilgueros.

Morito adulto
Cigüeñuela






























     Cogimos la furgo para acercarnos al Caño del Guadalmar, que nos habían dicho que también tenía un poco de agua, pero no antes nos paramos en las proximidades del observatorio, pues podíamos contemplar otra perspectiva de la laguna del Cerrado Garrido en la que veían flamencos, cigüeñuelas, agujas, fochas, patos cuchara y ánades reales. Y más allá del agua, en la otra orilla, David descubrió una cierva. Un poco más adelante encontramos el Caño del Guadalmar, donde solo había flamencos y avocetas en la escasa masa de agua. Por las cenagosos y amplios bordes correteaban chorlitejos y andarríos. Un milano oteaba apostado desde un tronco en medio del caño. Todo y cuanto había alrededor era marisma seca, en la que tan solo podían verse trigueros y estorninos.

Garza Imperial en una orilla
Garza Imperial en vuelo






























     El sol ya se había puesto, pero todavía quedaba luz que queríamos aprovechar para intentar llegar a El Rocío. Al empezar este nuevo recorrido vemos al milano negro, probablemente el mismo que antes estaba apostado en el caño, ahora posado en un poste junto al camino, que al acercarnos, salió volando entre los tarajes, dirigiéndose hacia el caño. Poco más adelante, levantamos a un águila culebrera de otro poste, como lo hacían las cogujadas desde el carril a nuestro paso. Mientras nosotros avanzábamos, y simultáneamente la luz disminuía, íbamos viendo pasar, en vuelos bajos, alguna espátula, unas cuantas cigüeñas, moritos y cigüeñuelas. Aparecían las garzas reales y las garcetas comunes posadas en los prados y campos colindantes. Seguían viéndose trigueros en los postes y alambradas. Ya casi sumidos en completa oscuridad, intuimos la silueta de unas cigüeñas descansando en eucaliptos. Más adelante, cuando ya habíamos cogido la carretera hacia El Rocío, nos encontramos una lechuza posada en una señal de tráfico que vimos apenas unos instantes, pues voló en cuanto el haz de luz de los faros de la furgo la iluminaron. Recorriendo los pinares de Doñana, se nos cruzó un grupo de cuatro ciervos. Aunque ya no estábamos muy lejos de El Rocío, preferimos parar por allí, y continuar de día para ver que nos deparaba aquel tramo.


Sábado 26 de Marzo: De Doñana a las Marismas del Odiel

     El canto del cuco nos daba los buenos días en una mañana en la que la niebla cubría el pinar, y en la que al abrir la puerta nos sorprendieron tres jabalíes que estaban por allí cerca. No se hicieron esperar mucho el verderón, el pinzón y el mirlo, que inundaban el pinar con sus voces.

Milano Negro en la niebla

     Empezamos a movernos, tranquilamente, pero casi no avanzábamos. A pesar de la niebla, descubríamos algún animal por el camino que nos hacia pararnos, desde ciervos hasta aves como los milanos o las cigüeñas. Además, podíamos ver algunos pinzones, unos cuantos rabilargos, una curruca cabecinegra y algún que otro mirlo. Paramos un momento junto a una pequeña zona encharcada en la que testimonialmente había un calamón, una focha y un zampullín. Pasando entre cultivos, con lindes con vegetación forestal fue donde vimos mayor cantidad y diversidad de aves. Una curruca cabecinegra que salió de un cultivo de cítricos y se poso momentáneamente en la alambrada al borde de la carretera, un par de alcaudones comunes, primero uno, y más tarde el otro, posados en sendos arbustos, cogujadas, gorriones, golondrinas, alguna abubilla, y unos pocos abejarucos volando bajos sobre un sembrado de patatas. También se dejaron ver verderones, verdecillos, jilgueros, que además podíamos oír. Así mismo, también escuchamos las voces de los estorninos provenir de alguna parte, pero no nos dio tiempo a visualizarlos en marcha. Pasando entre unos invernaderos, tan solo vimos unas pocas tórtolas turcas. Y de nuevo, al pasar entre pinares, llegamos a ver un par de cucos posados en el tendido eléctrico, primero uno y después el otro, algún milano, un cuervo sobre un poste, algún triguero en las vallas del borde de la carretera, y jilgueros que la cruzaron en vuelo.


Garcilla Bueyera

     No estuvimos mucho tiempo en El Rocío, pues sobre la laguna perduraba un denso manto de niebla, y había demasiado bullicio de gente. Flamencos, cigüeñuelas, patos cuchara y fochas es todo cuanto había en el agua que pudiésemos ver. Se movían gorriones y cogujadas por el sitio, mientras las golondrinas iban y venían. Se acercaron por allí también unas garcillas bueyeras, y pasó un bando de moritos que venían de la laguna. Además, se dejó ver un milano negro en las afueras de la aldea.

Flamencos entre la niebla

Flamencos y Patos Cuchara






























     Empezaba a brillar el sol, y decidimos movernos hacia el Palacio del Acebrón. Se veían las garcetas comunes al pasar junto al Arroyo de la Rocina. Paramos para ver un águila culebrera posada en un lejano poste, a la cual se manifestó sonoramente al acercarse su pareja.
     El verderón, el carbonero y el pinzón ponían banda sonora en los pinares de los alrededores del palacio, donde aparcamos. Algún pinzón, pudimos ver por allí antes de llegar al palacio, en torno al cual volaban los aviones comunes. Tras una breve visita al interior del palacio, hicimos un corto itinerario hasta el Charco del Acebrón, adentrándonos en un denso bosque ripario donde casi la única manera de detectar al chochín, al mirlo y al carbonero, era a través de sus cantos. Los fresnos que envolvían el charco, vestidos de verde brillante por las recién retoñadas hojas, sostenían a las garcetas como copos de nieve sobre las ramas. La maraña de zarzas trepaba por sus troncos. Caminando bajo el pinar, además del pinzón, también escuchamos al agateador. Por cuestión de segundos nos perdimos la posibilidad de haber observado una gineta en la horquilla de un gran alcornoque que unos fotógrafos habían incluso podido retratar. Bajo los robustos alcornoques prosperaban frondosos helechos, donde vimos al mirlo y algún carbonero, de los que se solían oír por allí.
     Volviendo del Palacio del Acebrón, para ponernos en camino hacia las Marismas del Odiel, vimos una tarabilla que cruzó en vuelo, mientras podíamos oír a los trigueros. La carretera hacia Huelva, que pasa por los pinares costeros de Doñana nos permitió ver palomas torcaces, trigueros, algún milano y un cuervo.

Pareja de Patos Colorados

     Pasadas unas salinas, gaviotas, flamencos y cigüeñuelas nos dan la bienvenida al Paraje Natural de las Marismas del Odiel. Llegamos con la marea alta y seguía subiendo, así que era difícil encontrar limícolas, por lo que de las primeras cosas que hicimos fue asomarnos al observatorio de la laguna que hay junto al CREA y al Centro de Visitantes, la única de agua dulce, donde nadaban fochas, patos colorados, ánades frisos, patos cuchara, además de algún azulón y alguna gallineta. Sobrevolaban el lugar los aviones, y más altos que ellos, pasaban los vencejos.
     Recorrimos despacio la carretera que atraviesa el espacio natural, pasando por marismas, monte y playas, hasta llegar al faro que hay al final del espigón. Íbamos deteniéndonos a menudo, cuando veíamos los contados archibebes, correlimos comunes, chorlitos grises o zarapitos reales por las inundadas márgenes de la marisma, en los que tratábamos de fijarnos con mayor atención. Para los zancudos flamencos, espátulas, cigüeñuelas, garcetas comunes, y también alguna garza real, no suponía ningún problema el elevado nivel del agua. Vimos también una pareja de tarros blancos. El buitrón dejaba oír su reclamo por las extensiones marismeñas.

Zarapito Real

Pareja de Tarros Blancos






























     Por la zona de monte mediterráneo, compuesta por pinos piñoneros, con amplios claros donde prolifera la vegetación arbustiva se vieron unas pocas urracas junto a la carretera y cigüeñas, además de poder oír al triguero. Al empezar a recorrer el espigón, nos paramos a fijarnos en los cormoranes y en las gaviotas que descasaban en un banco de arena en el estuario del Odiel. Se trataba de un pequeño grupo de mixto de gaviotas de Audouin, sombrías y patiamarillas. Los cormoranes por su parte, exhibían distintas fases del plumaje. En el otro lado del banco descansaba un chorlito gris, entre algunos inquietos correlimos tridáctilos que enseguida emprendieron el vuelo.

Correlimos Tridáctilos, en vuelo, y Chorlito Gris


Gaviotas Patiamarillas y Cormorán Grande
Gaviotas de Audouin
















     Se concentraba un gran número de pescadores a los largo del espigón. Al llegar al faro, nos asomamos por unos instantes para contemplar la inmensidad azul del Atlántico. Soplaba el aire con fuerza. Allí dimos la vuelta, y esta vez paramos para tratar de hacer algunos recorridos. Sobre los grandes bloques pétreos que conforman el espigón vimos un zarapito. Al dejar atrás el largo espigón, paramos a en una playa en la que no había ningún coche estacionado a la entrada. Nuestra intención era estar alejados de la gente para tratar de observar pájaros. Un par de abubillas utilizaron de posadero la baranda de la pasarela de madera por la que caminábamos, y que sirve de acceso a la playa. Tan solo vimos algunas gaviotas volar sobre la playa y el mar. Un poco más adelante, repetimos lo mismo recorriendo el corto sendero de Cabeza Alta. Solo por ver un ostrero, ya mereció la pena.

Ostrero

     Al pasar de nuevo por el monte, nos paramos al ver a unos observadores que buscaban algo con el telescopio desde la carretera. Les preguntamos, y nos dijeron que estaban intentando descubrir al águila pescadora. Pero se marcharon en seguida, y las cualidades marcan a menudo la suerte que se tiene observando animales en la naturaleza, y al poco rato de irse, un cuervo consiguió levantar al águila pescadora del nido. Estaba sobre unas lejanas plataformas artificiales que ya habíamos visto a la ida. A partir de aquí, nos dimos cuenta que había otras tres águilas pescadoras echadas en sendos nidos construidos sobre sendas plataformas. Y aunque fueron unos instantes, porque nos cotaba distinguirlas a primer golpe de vista, sin fijarnos detenidamente, de las gaviotas, también vimos una que pasó volando sobre la carretera.

Archibebe Común

Chorlito Gris y un par de Archibebes Claros































     Y de nuevo, al volver por la marisma íbamos tratando de observar limícolas. Nos fijamos en un par de archibebes claros que aguantaron bastante, posados junto a un chorlito gris. Entre las garcetas comunes y las garzas reales, conseguimos ver una imperial, cuando levantó el vuelo desde las salicornias que tapizaban las tierras emergidas. Además, seguían repitiendo los flamencos, las espátulas y las cigüeñuelas.

Correlimos Comunes y Cigüeñuela


Lavandera Boyera Ibérica, hembra
El beso de los Flamencos
















     Hicimos tres breves recorridos, que culminaban en sus respectivos observatorios. A lo largo de las cortas andanzas que nos estaba permitido hacer vimos y escuchamos lavanderas boyeras, y también alguna que otra curruca cabecinegra. Junto al puente que hay al lado del Centro de Visitantes, que cruza un canal que comunica el agua del estuario y la marisma, estuvimos viendo pasar charranes. Al último observatorio al que fuimos, de más largo recorrido también, y a la caída de la tarde, podíamos observar congregadas gaviotas, correlimos, cigüeñuelas y flamencos que probablemente dormirían allí. Por las orillas de laguna sobre la que se levantaba el camino, correteaban todavía algunos correlimos.


Domingo 27 de Marzo: Último recorrido por las Marismas del Odiel

     Nos encaminamos de nuevo por la mañana temprano, desde Huelva, donde pasamos la noche, hacia las Marismas del Odiel, donde tuvimos una prolífica jornada hasta medio día, que fue cuando emprendimos el viaje de vuelta después de comer. Como el día anterior, nuestra jornada se basa en el recorrido por la carretera que atraviesa el paraje, de ida y vuelta, pero esta vez no llegamos al final del espigón, si no que dimos la vuelta en las últimas playas. Esta vez tuvimos suerte y pillamos la marea baja.

Flamencos

     Elegimos para desayunar el inicio de la última senda que recorrimos el día anterior, donde además de ver, podíamos escuchar a los flamencos, y multitud de correlimos prospectaban los cienos de las orillas. Entre los flamencos amerizaron unas hembras de patos cuchara. Seguían viéndose pasar los charranes cerca del puente, que fijándonos parecía patinegros. Ayudándonos de las fotos que hizo David pudimos identificar cuatro especies de los siempre difíciles de distinguir correlimos, tarea que se complica aún más cuando estos todavía conservan su plumaje de invierno. Los comunes y los tridáctilos, que eran los más habituales, pero también había algún menudo y el zarapitín.

Límicolas de las Marismas del Odiel: archibebes, cigüeñuelas y correlimos
Correlimos Comunes
Correlimos Tridáctilo
Correlimos Menudo
Correlimos Menudo (izquierda),
tres Correlimos Comunes (centro)
y Correlimos Tridáctilo (derecha)


     Tras desayunar, anduvimos por el camino hasta el observatorio del final, no sin hacer repetidas pausas para mirar a las garcetas, los archibebes y las cigüeñuelas, pero sobre todo a los correlimos, tratando de identificarlos. Desde el observatorio se veían en un banco de arena multitud de correlimos, archibebes, chorlitejos, unos chorlitos y algún zarapito. Más lejos, por la otra orilla, había alguna que otra garceta, y de vez en cuando pasaba alguna gaviota patiamarilla. En el agua, nadaba un zampullín cuellinegro, vestido con el lustroso plumaje de celo. Y en otra de las lejanas plataformas construidas expresamente para que anide el águila pescadora, observamos a un ejemplar posado junto al nido. Se puede calificar de logro que las pescadoras hayan vuelto a nidificar tras décadas sin hacerlo.

Zampullín Cuellinegro

     Cuando volvimos, cogimos la furgo para comenzar de nuevo, como el día anterior, nuestro recorrido a lo largo del paraje. Y allí donde veíamos algo que nos llamaba la atención, hacíamos un alto en el camino. Además de espátulas, flamencos, garcetas, alguna garza real, archibebes, chorlitos, cigüeñuelas, y algún ánade real, vimos también al aguilucho lagunero, una hembra posada en los promontorios de salicornia, que voló al pararnos y sentirse observada. Era fácil oír al buitrón en nuestras paradas, incluso llegué a ver uno en su frágil y ondulante vuelo. Con la marea baja era fácil ver los cangrejos violinistas (Uca tangeri) que se apresuraban a refugiarse en sus guaridas en cuanto nos acercábamos.

Chorlito Gris

     Al entrar en el área forestal, vimos palomas torcaces y urracas. Estuvimos contemplando también las otras cuatro estructuras donde se aposentaban las águilas pescadoras, cada una en su respectivo nido, echadas sobre el mismo en dos casos en los que tan solo se apreciaba la cabeza que asomaba por encima del borde del nido, en otro caso permanecía posada erguida dentro del nido y otro en el que la vimos posada fuera del nido, pero que no tardó mucho en echarse. Entre tanto vimos y oímos a los trigueros, y también alguna que otra curruca cabecinegra.
     En nuestro avance por la zona de playas nos fijamos en una gaviota de Audouin, que andaba no muy lejos de un grupo de sombrías, en la zona del estuario. En las arenas dunares por las que pasa la carretera podía verse y oírse alguna cogujada montesina. En la playa a la que accedimos llegamos a ver unos instantes posado al blanquinegro ostrero. Cuando alzó el vuelo, parecía desplazarse a ras de las olas que llegaban a la playa. Fue en un sentido, pero cambió y volvió a pasar delante de nosotros. También pasó alguna gaviota patiamarilla. De vuelta hacia la furgo, en la pasarela, nos detuvimos un rato a contemplar a un macho de la collalba gris. Dedicamos una parada en la carretera, ya de regreso, a unos charranes que utilizaban de posadero un tronco en el margen del estuario. Con los prismáticos descubrimos que se trataban de patinegros. También volvimos a recorrer el sendero de Cabeza Alta, pero tan solo vimos algún archibebe y gaviotas patiamarillas y reidoras a lo lejos, en el barro que dejó al descubierto la marea.


Charranes Patinegros

     Otra vez al pasar por el pinar empleamos un poco de nuestro tiempo en ver a las pescadoras. También vimos cuatro cigüeñas a lo lejos, dos posadas y las otras dos cicleando sobre ellas. Además se dejó ver algún cernícalo por allí, y las golondrinas iban y venían en sus pasadas aéreas.
     La zona marismeña era la que nos daba más juego a la hora de avistar pájaros. Además de las grandes zancudas que eran fáciles de descubrir, era muy interesante poder observar a los limícolas. A parte de garcetas, espátulas, flamencos y cigüeñuelas, y entre los usuales archibebes comunes, también vimos un claro. Más fácil de identificar que los correlimos, todavía con plumaje de invierno, eran los chorlitejos grandes. De nuevo observamos los muchos cangrejos violinistas que pululaban por las zonas inundables. Vimos alguna que otra lavandera boyera, que emitía su canto al volar, pero lo que más se solía escuchar era la voz del buitrón y de la curruca cabecinegra. De vez en cuando aparecía algún aguilucho lagunero.

Archibebe Claro
Cangrejos Violinistas































     Aparcamos la furgo en el mismo sitio en el que habíamos desayunado. Nuestra intención era asomarnos un rato a la charca que hay junto al Centro de Visitantes para ver las anátidas. Aunque permanecían los flamencos en la laguna junto a la que aparcamos, apenas podían verse correlimos en esta ocasión. Los charranes seguían pasando sobre el puente. Antes de acercarnos a la laguna anexa al CREA, nos asomamos al puente, donde divisamos con facilidad a los archibebes, correlimos y algún chorlito. Y cuando ya casi había perdido la esperanza tras haber recorrido dos veces el paraje sin haberlos conseguido ver, por fin descubrimos un grupo de vuelvepiedras, que discretamente se movían por un pedregal que quedaba expuesto a la intemperie con la marea baja.
     Intentamos observar la laguna de agua dulce desde otra perspectiva al día anterior, asomándonos desde el recinto donde se halla el Centro de Visitantes, pero quedaba más alejada de estos observatorios que del que se encuentra en el exterior. Podían oírse las ranas, y entre la vegetación del recinto se escuchó al mirlo. Nos asomamos también al lado opuesto del recinto, que da al canal que comunica el estuario con la marisma, cruzado por el puente desde el que vimos los vuelvepiedras, que allí continuaban. Por las arenosas orillas había archibebes y algún chorlito, pero también nos fijamos en un zarapito.
     Nos encaminamos hacia el observatorio que esta fuera del recinto con vistas a la laguna, donde destacaban los patos colorados, los ánades frisos y las fochas. Y aunque se trataba de un ejemplar único, no tardamos mucho en visualizar al llamativo macho del ánade rabudo, nadando entre sus primos. También conseguimos ver alguna gallineta y a unos cuantos galápagos leprosos, que se hacinaban en la superficie de una roca para solearse. Cuando nos íbamos, deparamos también en un puñado de patos cuchara, que apreciablemente contaban con más hembras, que habían elegido un rincón más apartado y tranquilo de la laguna para reposar.

Ánade Friso macho

     Volvimos a asomarnos al puente, pero la marea había comenzado a subir, y había cubierto el sustrato rocoso donde se encontraban los vuelvepiedras, que ya no estaban. En cambió pudimos contemplar un águila pescadora que nos sobrevoló, aunque pasó deprisa. Mientras almorzábamos con vistas a la laguna, mirábamos por última vez a los flamencos, gaviotas y cigüeñuelas.
     Un aguilucho lagunero macho nos despide con sus acrobacias aéreas sobrevolando las Marismas del Odiel al circunvalar Huelva. En el viaje de vuelta, por la autovía, vimos de paso cernícalos, ratoneros y cigüeñas.


(*) Fotografías: gentileza de David Torres.

FECHA
LUGAR
ESPECIE
OBSERVACIÓN
24/03/2016
Brazo del Este. Bajo Guadalquivir
Cormorán Grande
(Phalacrocorax carbo)
Algunos
24/03/2016
Brazo del Este. Bajo Guadalquivir
Martinete Común
(Nycticorax nycticorax)
Algunos. Oído
24/03/2016
Brazo del Este. Bajo Guadalquivir
Garcilla Cangrejera
(Ardeola ralloides)
2 inds. total
24/03/2016
Brazo del Este. Bajo Guadalquivir
Garcilla Bueyera
(Bubulcus ibis)
Algunas
24/03/2016
Brazo del Este. Bajo Guadalquivir
Garceta Común
(Egretta garzetta)
Varias
24/03/2016
Brazo del Este
Garceta Grande
(Casmeerodius albus)
Algunas
24/03/2016
Brazo del Este
Garza Real
(Ardea cinerea)
Varias
24/03/2016
Brazo del Este. Bajo Guadalquivir
Garza Imperial
(Ardea purpurea)
Pocas
24/03/2016
Brazo del Este. Bajo Guadalquivir
Cigüeña Blanca
(Ciconia ciconia)
Bastantes
24/03/2016
Brazo del Este
Morito Común
(Plegadis falcinellus)
Varios
24/03/2016
Brazo del Este
Espátula Común
(Platalea leucorodia)
Algunas
24/03/2016
Brazo del Este
Flamenco Común
(Phoenicopterus roseus)
Algunos
24/03/2016
Brazo del Este
Tarro Blanco
(Tardona tardona)
Pocos
24/03/2016
Brazo del Este. Bajo Guadalquivir
Ánade Azúlón
(Anas platyrhynchos)
Algunos
24/03/2016
Brazo del Este
Cuchara Común
(Anas clypeata)
Pocos
24/03/2016
Brazo del Este
Cerceta Común
(Anas crecca)
Pocas
24/03/2016
Brazo del Este
Pato Colorado
(Netta rufina)
Pocos
24/03/2016
Brazo del Este. Bajo Guadalquivir
Milano Negro
(Milvus migrans)
Algunos
24/03/2016
Bajo Guadalquivir
Buitre Leonado
(Gyps fulvus)
Un ind.
24/03/2016
Bajo Guadalquivir
Aguililla Calzada
(Aquila pennata)
Un ind. (morfo claro)
24/03/2016
Bajo Guadalquivir
Cernícalo Vulgar
(Falco tinnunculus)
Pocos. Oído
24/03/2016
Brazo del Este
Rascón Europeo
(Rallus acuaticus)
Un ind. Oído
24/03/2016
Brazo del Este
Gallineta Común
(Gallinula chloropus)
Pocas
24/03/2016
Brazo del Este. Bajo Guadalquivir
Calamón Común
(Porphyrio porphyrio)
Muchos
24/03/2016
Brazo del Este
Cigüeñuela Común
(Himantopus himantopus)
Varias. Oída
24/03/2016
Brazo del Este
Avoceta Común
(Recurvirostra avosetta)
Pocas. Oída
24/03/2016
Brazo del Este
Alcaraván Común
(Burhinus oedicnemus)
2 inds. Oído
24/03/2016
Brazo del Este
Canastera Común
(Glareola pratincola)
Pocas. Oída
24/03/2016
Brazo del Este
Chorlitejo Chico
(Charadrius dubius)
Pocos
24/03/2016
Brazo del Este
Chorlitejo Grande
(Charadrius hiaticula)
Algunos
24/03/2016
Brazo del Este
Combatiente
(Philomachus pugnax)
Un ind.
24/03/2016
Brazo del Este
Aguja Colinegra
(Limosa limosa)
2 inds.
24/03/2016
Brazo del Este
Archibebe Común
(Tringa totanus)
Pocos
24/03/2016
Brazo del Este
Archibebe Oscuro
(Tringa erythropus)
Un ind.
24/03/2016
Brazo del Este
Andarríos Bastardo
(Tringa glareola)
Un ind.
24/03/2016
Brazo del Este
Andarríos Grande
(Tringa ochropus)
Algunos
24/03/2016
Brazo del Este
Gaviota Sombría
(Larus fuscus)
Algunas
24/03/2016
Brazo del Este
Fumarel Cariblanco
(Chlidonias hybrida)
Pocos
24/03/2016
Brazo del Este. Bajo Guadalquivir
Abejaruco Europeo
(Merops apiaster)
Oído
24/03/2016
Bajo Guadalquivir
Abubilla
(Upupa epops)
Un ind.
24/03/2016
Brazo del Este. Bajo Guadalquivir
Cogujada Común
(Galerida cristata)
Pocas. Oída
24/03/2016
Brazo del Este. Bajo Guadalquivir
Golondrina Común
(Hirundo rustica)
Algunas
24/03/2016
Bajo Guadalquivir
Golondrina Dáurica
(Cecropis daurica)
Pocas
24/03/2016
Brazo del Este
Lavandera Boyera Ibérica
(Motacilla flava iberiae)
Pocas. Oída
24/03/2016
Brazo del Este
Mirlo Común
(Turdus merula)
Un macho
24/03/2016
Brazo del Este
Ruiseñor Bastardo
(Cettia cetti)
Oído
24/03/2016
Brazo del Este
Buitrón
(Cisticola juncidis)
Un ind. Oído
24/03/2016
Brazo del Este
Buscarla Unicolor
(Locustella luscinioides)
Un ind. Oída
24/03/2016
Brazo del Este. Bajo Guadalquivir
Estornino Negro
(Sturnus unicolor)
Pocos.
24/03/2016
Brazo del Este. Bajo Guadalquivir
Gorrión Común
(Passer domesticus)
Algunos. Oído
24/03/2016
Brazo del Este
Gorrión Moruno
(Passer hispaniolensis)
Pocos. Oído
24/03/2016
Brazo del Este
Tejedor de Cabeza Negra
(Ploceus melanocephalus)
Un ind.
24/03/2016
Brazo del Este
Tejedor Amarillo
(Euplectes afer)
Pocos
24/03/2016
Brazo del Este. Bajo Guadalquivir
Verderón Común
(Chloris chloris)
Pocos. Oído
24/03/2016
Brazo del Este
Jilguero
(Carduelis carduelis)
Pocos. Oído
24/03/2016
Brazo del Este.
Pardillo Común
(Carduelis cannabina)
Pocos. Oído
24/03/2016
Brazo del Este. Bajo Guadalquivir
Triguero
(Miliaria calandra)
Algunos. Oído
24/03/2016
Brazo del Este
Rana Verde Ibérica
(Pelophylax perezi)
Oída
25/03/2016
Doñana
Ciervo Rojo
(Cervus elaphus)
5 inds.
25/03/2016
Dehesa de Abajo. Doñana
Zampullín Chico
(Tachybaptus ruficollis)
Pocos
25/03/2016
Dehesa de Abajo
Somormujo Lavanco
(Podiceps cristatus)
2 inds.
25/03/2016
Brazo del Este
Cormorán Grande
(Phalacrocorax carbo)
Pocos
25/03/2016
Dehesa de Abajo. Doñana
Martinete Común
(Nycticorax nycticorax)
Pocos
25/03/2016
Brazo del Este. Doñana
Garcilla Bueyera
(Bubulcus ibis)
Varias
25/03/2016
Brazo del Este. Doñana
Garceta Común
(Egretta garzetta)
Algunas
25/03/2016
Brazo del Este. Doñana
Garceta Grande
(Casmeerodius albus)
Algunas
25/03/2016
Brazo del Este. Doñana
Garza Real
(Ardea cinerea)
Algunas
25/03/2016
Brazo del Este. Doñana
Garza Imperial
(Ardea purpurea)
Pocas
25/03/2016
Brazo del Este. Dehesa de Abajo. Doñana
Cigüeña Blanca
(Ciconia ciconia)
Bastantes. Oída
25/03/2016
Brazo del Este. Dehesa de Abajo. Doñana
Morito Común
(Plegadis falcinellus)
Varios
25/03/2016
Brazo del Este. Doñana
Espátula Común
(Platalea leucorodia)
Algunas
25/03/2016
Brazo del Este. Dehesa de Abajo. Doñana
Flamenco Común
(Phoenicopterus roseus)
Varios
25/03/2016
Brazo del Este. Dehesa de Abajo. Doñana
Ánade Azulón
(Anas platyrhynchos)
Varios
25/03/2016
Dehesa de Abajo
Ánade Rabudo
(Anas acuta)
Pocos (machos)
25/03/2016
Brazo del Este. Dehesa de Abajo. Doñana
Cuchara Común
(Anas clypeata)
Varios
25/03/2016
Brazo del Este. Dehesa de Abajo
Cerceta Carretona
(Anas querquedula)
2 machos en total
25/03/2016
Brazo del Este
Pato Colorado
(Netta rufina)
Pocos
25/03/2016
Brazo del Este. Doñana
Porrón Europeo
(Aythya ferina)
Algunos
25/03/2016
Brazo del Este. Dehesa de Abajo. Doñana
Milano Negro
(Milvus migrans)
Varios. Oído
25/03/2016
Brazo del Este
Aguilucho Lagunero Occidental
(Circus aeruginosus)
Pocos
25/03/2016
Doñana
Busardo Ratonero
(Buteo buteo)
Un ind.
25/03/2016
Doñana
Culebrera Europea
(Circaetus gallicus)
Un ind.
25/03/2016
Doñana
Cernícalo Vulgar
(Falco tinnunculus)
Pocos
25/03/2016
Doñana
Cernícalo Primilla
(Falco naumanni)
Varios. Oído
25/03/2016
Brazo del Este
Rascón Europeo
(Rallus aquaticus)
Oído
25/03/2016
Brazo del Este
Polluela Pintoja
(Porzana porzana)
Un ind.
25/03/2016
Brazo del Este. Dehesa de Abajo. Doñana
Calamón Común
(Porphyrio porphyrio)
Varios
25/03/2016
Brazo del Este
Gallineta Común
(Gallinula chloropus)
Un ind.
25/03/2016
Brazo del Este. Dehesa de Abajo. Doñana
Focha Común
(Fulica atra)
Varias
25/03/2016
Brazo del Este. Dehesa de Abajo. Doñana
Cigüeñuela Común
(Himantopus himantopus)
Varias. Oída
25/03/2016
Brazo del Este. Doñana
Avoceta Común
(Recurvirostra avosetta)
Algunas
25/03/2016
Brazo del Este
Chorlitejo Chico
(Charadrius dubius)
Pocos
25/03/2016
Brazo del Este
Chorlitejo Grande
(Charadrius hiaticula)
Pocos
25/03/2016
Brazo del Este
Agachadiza Común
(Gallinago gallinago)
Un ind.
25/03/2016
Brazo del Este. Doñana
Aguja Colinegra
(Limosa limosa)
Algunas
25/03/2016
Brazo del Este
Archibebe Común
(Tringa totanus)
Algunos
25/03/2016
Brazo del Este
Andarríos Bastardo
(Tringa glareola)
3 inds.
25/03/2016
Brazo del Este
Andarríos Grande
(Tringa ochropus)
Un ind.
25/03/2016
Brazo del Este
Andarríos Chico
(Actitis hypoleucos)
Un ind.
25/03/2016
Brazo del Este
Gaviota Reidora
(Chroicocephalus ridibundus)
Pocas
25/03/2016
Brazo del Este
Gaviota Patiamarilla
(Larus michahellis)
Pocas
25/03/2016
Brazo del Este
Gaviota Sombría
(Larus fuscus)
Algunas
25/03/2016
Brazo del Este
Fumarel Cariblanco
(Chlidonias hybrida)
Algunos
25/03/2016
Doñana
Lechuza Común
(Tyto alba alba)
Un ind.
25/03/2016
Brazo del Este. Dehesa de Abajo. Doñana
Cogujada Común
(Galerida cristata)
Algunas. Oída
25/03/2016
Brazo del Este. Dehesa de Abajo.
Golondrina Común
(Hirundo rustica)
Algunas
25/03/2016
Dehesa de Abajo
Avión Común
(Delichon urbicum)
Algunos. Oído
25/03/2016
Dehesa de Abajo
Lavandera Boyera Ibérica
(Motacilla flava iberiae)
Un ind. Oído
25/03/2016
Coria del Río
Mirlo Común
(Turdus merula)
2 inds. Oído
25/03/2016
Brazo del Este. Dehesa de Abajo
Ruiseñor Bastardo
(Cettia cetti)
Oído
25/03/2016
Brazo del Est
Buitrón
(Cisticola juncidis)
Oído
25/03/2016
Brazo del Este
Buscarla Unicolor
(Locustella luscinioides)
Oída
25/03/2016
Brazo del Este
Carricerín Común
(Acrocephalus schoenobaenus)
Un ind.
25/03/2016
Doñana
Alcaudón Común
(Lanius senator)
Un ind.
25/03/2016
Doñana
Urraca
(Pica pica melanotos)
Pocas
25/03/2016
Dehesa de Abajo
Grajilla Occidental
(Corvus monedula)
2 inds. Oída
25/03/2016
Doñana
Estornino Negro
(Sturnus unicolor)
Algunos
25/03/2016
Coria del Río. Dehesa de Abajo. Doñana
Gorrión Común
(Passer domesticus)
Pocos. Oído
25/03/2016
Doñana
Gorrión Moruno
(Passer hispaniolensis)
Pocos. Oído
25/03/2016
Brazo del Este
Tejedor Amarillo
(Euplectes afer)
Pocos
25/03/2016
Brazo del Este
Pico de Coral Común
(Estrilda astrild)
2 inds.
25/03/2016
Brazo del Este
Verdecillo Común
(Serinus serinus)
Pocos. Oído
25/03/2016
Brazo del Este
Verderón Común
(Chloris chloris)
Oído
25/03/2016
Brazo del Este. Dehesa de Abajo. Doñana
Jilguero
(Carduelis carduelis)
Algunos. Oído
25/03/2016
Brazo del Este. Dehesa de Abajo
Pardillo Común
(Carduelis cannabina)
Pocos. Oído
25/03/2016
Brazo del Este. Doñana
Triguero
(Miliaria calandra)
Algunos. Oído
25/03/2016
Doñana
Carpa
(Cyprinus carpio)
Pocas
26/03/2016
Doñana
Jabalí
(Sus scrofa)
3 inds.
26/03/2016
Doñana
Ciervo Rojo
(Cervus elaphus)
Pocos
26/03/2016
Doñana
Zampullín Chico
(Tachybaptus ruficollis)
Un ind.
26/03/2016
Doñana. Marismas del Odiel
Cormorán Grande
(Phalacrocorax carbo)
Algunos
26/03/2016
Doñana
Garcilla Bueyera
(Bubulcus ibis)
Pocas
26/03/2016
Doñana. Marismas del Odiel
Garceta Común
(Egretta garzetta)
Algunas
26/03/2016
Doñana. Marismas del Odiel
Garza Real
(Ardea cinerea)
Algunas
26/03/2016
Marismas del Odiel
Garza Imperial
(Ardea purpurea)
Un ind.
26/03/2016
Doñana. Marismas del Odiel
Cigüeña Blanca
(Ciconia ciconia)
Algunas
26/03/2016
Doñana
Morito Común
(Plegadis falcinellus)
Pocos
26/03/2016
Doñana. Marismas del Odiel
Espátula Común
(Platalea leucorodia)
Algunas
26/03/2016
Doñana. Marismas del Odiel
Flamenco Común
(Phoenicopterus roseus)
Varios
26/03/2016
Marismas del Odiel
Tarro Blanco
(Tardona tardona)
2 inds.
26/03/2016
Marismas del Odiel
Ánade Azulón
(Anas platyrhynchos)
Pocos
26/03/2016
Marismas del Odiel
Ánade Friso
(Anas strepera)
Algunos
26/03/2016
Doñana. Marismas del Odiel
Cuchara Común
(Anas clypeata)
Algunos
26/03/2016
Marismas del Odiel
Pato Colorado
(Netta rufina)
Pocos
26/03/2016
Doñana
Milano Negro
(Milvus migrans)
Algunos
26/03/2016
Marismas del Odiel
Aguilucho Lagunero Occidental
(Circus aeruginosus)
Pocos
26/03/2016
Doñana
Culebrera Europea
(Circaetus gallicus)
2 inds. Oída
26/03/2016
Marismas del Odiel
Águila Pescadora
(Pandion haliaetus)
5 inds.
26/03/2016
Doñana
Calamón Común
(Porphyrio porphyrio)
Un ind.
26/03/2016
Marismas del Odiel
Gallineta Común
(Gallinula chloropus)
Pocas
26/03/2016
Doñana. Marismas del Odiel
Focha Común
(Fulica atra)
Algunas
26/03/2016
Marismas del Odiel
Ostrero Euroasiático
(Haematopus ostralegus)
Un ind.
26/03/2016
Doñana. Marismas del Odiel
Cigüeñuela Común
(Himantopus himantopus)
Algunas
26/03/2016
Marismas del Odiel
Chorlito Gris
(Pluvialis squatarola)
Pocos
26/03/2016
Marismas del Odiel
Correlimos Tridáctilo
(Calidris alba)
Pocos
26/03/2016
Marismas del Odiel
Correlimos Común
(Calidris alpina)
Algunos
26/03/2016
Marismas del Odiel
Zarapito Real
(Numenius arquata)
Pocos
26/03/2016
Marismas del Odiel
Archibebe Común
(Tringa totanus)
Algunos
26/03/2016
Marismas del Odiel
Archibebe Claro
(Tringa nebularia)
2 inds.
26/03/2016
Marismas del Odiel
Gaviota de Audouin
(Larus audounii)
Pocas
26/03/2016
Marismas del Odiel
Gaviota Patiamarilla
(Larus michahellis)
Pocas
26/03/2016
Marismas del Odiel
Gaviota Sombría
(Larus fuscus)
Algunas
26/03/2016
Doñana
Paloma Torcaz
(Columba palumbus)
Pocas
26/03/2016
Doñana
Tórtola Turca
(Streptopelia decaocto)
Pocas
26/03/2016
Doñana
Cuco Común
(Cuculus canorus)
2 inds. Oído
26/03/2016
Marismas del Odiel
Vencejo Común
(Apus apus)
Pocos
26/03/2016
Doñana
Abejaruco Europeo
(Merops apiaster)
Pocos
26/03/2016
Doñana. Marismas del Odiel
Abubilla
(Upupa epops)
Algunas
26/03/2016
Doñana
Cogujada Común
(Galerida cristata)
Pocas
26/03/2016
Doñana
Golondrina Común
(Hirundo rustica)
Pocas
26/03/2016
Doñana
Avión Común
(Delichon urbicum)
Algunos
26/03/2016
Marismas del Odiel
Lavandera Boyera Ibérica
(Motacilla flava iberiae)
Algunas. Oída
26/03/2016
Doñana
Chochín Común
(Troglodytes troglodytes)
Oído
26/03/2016
Doñana
Tarabilla Europea
(Saxicola rubicola)
Un ind.
26/03/2016
Doñana
Mirlo Común
(Turdus merula)
Pocos. Oído
26/03/2016
Doñana
Ruiseñor Bastardo
(Cettia cetti)
Oído
26/03/2016
Marismas del Odiel
Buitrón
(Cisticola juncidis)
Oído
26/03/2016
Doñana. Marismas del Odiel
Curruca Cabecinegra
(Sylvia melanocephala)
Pocas. Oída
26/03/2016
Doñana
Carbonero Común
(Parus major)
Pocos. Oído
26/03/2016
Doñana
Agateador Común
(Certhia brachydactyla)
Oído
26/03/2016
Doñana
Alcaudón Común
(Lanius senator)
Pocos
26/03/2016
Doñana
Rabilargo Ibérico
(Cyanopica cooki)
Algunos
26/03/2016
Marismas del Odiel
Urraca
(Pica pica melanotos)
Pocas
26/03/2016
Doñana. Marismas del Odiel
Cuervo Grande
(Corvus corax)
3 inds. total
26/03/2016
Doñana
Estornino Negro
(Sturnus unicolor)
Oído
26/03/2016
Doñana
Gorrión Común
(Passer domesticus)
Pocos
26/03/2016
Doñana
Pinzón Vulgar
(Fringilla coelebs coelebs)
Pocos. Oído
26/03/2016
Doñana
Verdecillo Común
(Serinus serinus)
Pocos. Oído
26/03/2016
Doñana
Verderón Común
(Chloris chloris)
Oído
26/03/2016
Doñana. Marismas del Odiel
Triguero
(Miliaria calandra)
Algunos. Oído
27/03/2016
Marismas del Odiel
Zampullín Cuellinegro
(Podicpes negricollis)
Un ind.
27/03/2016
Marismas del Odiel
Garceta Común
(Egretta garzetta)
Algunas
27/03/2016
Marismas del Odiel
Garceta Grande
(Casmeerodius albus)
Un ind.
27/03/2016
Marismas del Odiel
Garza Real
(Ardea cinerea)
Pocas
27/03/2016
Marismas del Odiel
Cigüeña Blanca
(Ciconia ciconia)
4 inds.
27/03/2016
Marismas del Odiel
Espátula Común
(Platalea leucorodia)
Algunas
27/03/2016
Marismas del Odiel
Flamenco Común
(Phoenicopterus roseus)
Algunos
27/03/2016
Marismas del Odiel
Ánade Azulón
(Anas platyrhynchos)
Pocos
27/03/2016
Marismas del Odiel
Ánade Friso
(Anas strepera)
Algunos
27/03/2016
Marismas del Odiel
Ánade Rabudo
(Anas acuta)
Un macho
27/03/2016
Marismas del Odiel
Cuchara Común
(Anas clypeata)
Pocos
27/03/2016
Marismas del Odiel
Pato Colorado
(Netta rufina)
Pocos
27/03/2016
Marismas del Odiel
Aguilucho Lagunero Occidental
(Circus aeruginosus)
Pocos
27/03/2016
Marismas del Odiel
Águila Pescadora
(Pandion haliaetus)
6 inds.
27/03/2016
Marismas del Odiel
Cernícalo Vulgar
(Falco tinnunculus)
Pocos
27/03/2016
Marismas del Odiel
Gallineta Común
(Gallinula chloropus)
Pocas
27/03/2016
Marismas del Odiel
Focha Común
(Fulica atra)
Algunas
27/03/2016
Marismas del Odiel
Ostrero Euroasiático
(Haematopus ostralegus)
Un ind.
27/03/2016
Marismas del Odiel
Cigüeñuela Común
(Himantopus himantopus)
Algunas
27/03/2016
Marismas del Odiel
Chorlitejo Grande
(Charadrius hiaticula)
Pocos
27/03/2016
Marismas del Odiel
Chorlito Gris
(Pluvialis squatarola)
Pocos
27/03/2016
Marismas del Odiel
Correlimos Tridáctilo
(Calidris alba)
Algunos
27/03/2016
Marismas del Odiel
Correlimos Menudo
(Calidris minuta)
Pocos
26/03/2016
Marismas del Odiel
Correlimos Zarapitín
(Calidris ferruginea)
Pocos
27/03/2016
Marismas del Odiel
Correlimos Común
(Calidris alpina)
Varios
27/03/2016
Marismas del Odiel
Zarapito Real
(Numenius arquata)
Pocos
27/03/2016
Marismas del Odiel
Archibebe Común
(Tringa totanus)
Pocos
27/03/2016
Marismas del Odiel
Archibebe Claro
(Tringa nebularia)
Un ind.
27/03/2016
Marismas del Odiel
Vuelvepiedras Común
(Arenaria interpres)
Pocos
27/03/2016
Marismas del Odiel
Gaviota Reidora
(Chroicocephalus ridibundus)
Pocas
27/03/2016
Marismas del Odiel
Gaviota de Audouin
(Larus audounii)
Un ind.
27/03/2016
Marismas del Odiel
Gaviota Patiamarilla
(Larus michahellis)
Pocas
27/03/2016
Marismas del Odiel
Gaviota Sombría
(Larus fuscus)
Algunas
27/03/2016
Marismas del Odiel
Charrán Patinegro
(Sterna sandvicensis)
Pocos
27/03/2016
Marismas del Odiel
Paloma Torcaz
(Columba palumbus)
Pocas
27/03/2016
Marismas del Odiel
Cogujada Montesina
(Galerida theklae)
Pocas. Oída
27/03/2016
Marismas del Odiel
Golondrina Común
(Hirundo rustica)
Pocas
27/03/2016
Marismas del Odiel
Lavandera Boyera Ibérica
(Motacilla flava iberiae)
Pocas
27/03/2016
Marismas del Odiel
Collalaba Gris
(Oenanthe oenanthe)
Un macho
27/03/2016
Marismas del Odiel
Mirlo Común
(Turdus merula)
Oído
27/03/2016
Marismas del Odiel
Buitrón
(Cisticola juncidis)
Un ind. Oído
27/03/2016
Marismas del Odiel
Curruca Cabecinegra
(Sylvia melanocephala)
Oída
27/03/2016
Marismas del Odiel
Triguero
(Miliaria calandra)
Pocos. Oído
27/03/2016
Marismas del Odiel
Gálapago Leproso
(Mauremys leprosa)
Pocos
27/03/2016
Marismas del Odiel
Rana Verde Ibérica
(Pelophylax perezi)
Oída

viernes, 18 de marzo de 2016

CAMINO DE LA LANCHA

     Ayer echamos el día Raimundo y yo en la sierra. Y aunque no vimos el lince, la jornada no desmereció la pena, pues disfrutamos de la transición del invierno a la primavera, plasmado no solo en el paisaje, sino también en las aves migradoras, viajeras que llegan, unas simplemente pasajeras, y otras que pronto se irán, más las que usualmente permanecen en estos montes.
     Por la carretera vimos una abubilla, rabilargos, urracas y algún que otro mirlo. Nuestras primeras paradas no se producen hasta que no pasamos las viñas, y empezamos a recorrer el camino al Embalse del Jándula. La primera se la dedicamos a un triguero posado en una alambrada, que no aguantó demasiado al pararnos a su lado. Había alguno más por la zona, del que oíamos su repetitivo tono a través de las ventanillas del coche. También se movían urracas por los prados cercanos, y una abubilla que se alejó volando. Esta parada nos permitió ver pasar un cuco. La siguiente parada, más adelante, fue para ver tres gamos lejanos. Íbamos recorriendo el camino lentamente que de vez en cuando deteníamos la marcha por unos momentos para mirar los zorzales charlos, los mirlos, las perdices, las palomas torcaces, las urracas o los rabilargos que se movían por las dehesas colindantes al camino. Ello también nos permitía ver a los altos buitres o a pequeños pájaros, como las golondrinas comunes revoloteando sobre el camino, algún petirrojo y un par de herrerillos que cruzaron el camino, de una encina a otra, a los que pudimos oír cantar.
     Hicimos algunas paradas en las curvas en las que dedicamos más tiempo, hasta la hora de comer, a buscar en el paisaje al lince. Nos parecía un poco raro que no hubiéramos visto ni un ciervo en el camino, ni localizásemos ninguno en toda la mañana. Predominaban los arrullos de las palomas y el cuchicheo de la perdiz, a los que de vez en cuando se sobreponían los pitidos del pito real, o los voceríos de los rabilargos y las urracas que deambulaban por las lomas. También se oyó al mosquitero común. Las golondrinas dáuricas hacían incursiones por la zona, oyéndoselas parlotear. Y entre tanto pasaban buitres leonados, y a veces negros, navegando en las corrientes de aire.

Lagartija Ibérica

     Más adelante, paramos unos instantes para ver una pareja de escribanos montesinos que se desplazaba por el suelo, y justo al detenernos de nuevo para bajarnos a observar el área, se cruzó un pito real. Se añadieron los verdecillos y el carbonero con sus cantos a lo que ya se oía. A veces también se escuchaba al mochuelo o el reclamo de la curruca cabecinegra. Vimos en una piedra solearse a una lagartija ibérica. Y continuaban viéndose los buitres pasar. También pasaron unos veloces jilgueros, a la par que cantaban volando. Soplaba el aire, y parecía que costaba aclimatarse, pues expuestos al sol hacía calor, y bajo las escasas sombras refrescaba después de un rato.
     Al volver a cambiarnos de sitio, sorprendimos a una gran culebra de herradura cruzando la pista. Fue donde más rato pasamos, contemplando el entorno, mientras proseguía la orquesta de las aves cantoras ya descritas, y el paso, a cuenta gotas, de los buitres. Lejos, podía oírse de vez en cuando la voz del cuervo, mientras por las proximidades se movían unas chovas. Entre jaras y romeros se descubrió la curruca cabecinegra, y se también se dejó ver el petirrojo. Apareció por allí el cernícalo. Y de repente surgieron tras los cerros, como centellas, una pareja de cuervos pisándole los talones a un águila imperial, graznando simultáneamente ambas especies, en una alocada persecución. Fue persistente el lance de los cuervos contra la rapaz, abandonando primero uno, mientras el otro miembro de la pareja aún seguía marcando al águila, echándola cada vez más lejos.
     Cuando estábamos barajando la idea de cambiar de lugar para almorzar, vimos dos águilas imperiales, volando altas, una joven y otra adulta. Próximos a ellas, cicleaban varios milanos negros. Y casi a la vez, divisamos al frente un águila culebrera. Más allá del águila culebrera, volaba otro pequeño grupo de milanos negros, pero fue la culebrera la que estuvo acaparando nuestra atención durante un buen rato, con sus vuelos prospectores sobre la zona y sus repetidos cernidos, hasta que dejó de verse. Entre tantas rapaces que casi podíamos observar simultáneamente, casi pasaban inadvertidos los aviones comunes que también sobrevolaban el lugar. Pero lo más extraño de todo era que no habíamos visto ningún ciervo, ni durante el camino ni en las paradas en las curvas.

Águila Culebrera

     Bajamos a comer al Mirador del Embalse del Jándula. De camino nos fijamos en el alcaudón real, que vigilaba su territorio desde un tendido. Al llegar al mirador vimos unos colirrojos tizones, cerca de donde dejamos el coche. Nos amenizaba la comida un carbonero común cantado desde un árbol próximo.
     Antes de bajar hasta la presa hicimos un alto en el camino, para asomarnos a contemplar el valle por donde discurre el Jándula, aguas abajo del dique. Pasó una chova, volando casi a nuestra altura, lo que nos permitió verla casi de frente. Se manifestó acústicamente el águila imperial, y no tardó mucho en dejarse ver una pareja volando sobre los eucaliptos.
     Bajando hacia la presa, paramos para mirar a un pito real posado en la rama de un pino, que previamente se había delatado al volar. Desde la presa vimos a la pareja de chovas, posadas en un talud, hasta alzar el vuelo entre sus graznidos. Volaban en los alrededores de la presa varios aviones.
     Tras un tiempo por las cercanías del embalse, volvimos a las curvas. Vimos otra vez al alcaudón real a la vuelta, y poco más adelante paramos al ver una culebra reptando por la pista. Al detenernos, también se quedó inmóvil el ofidio, y pudimos ver que se trataba de una culebra bastarda. Tras un tiempo de espera, se dio la vuelta, sin terminar de cruzar el carril. Si raro es que se te crucé una serpiente, más lo es poder ver dos en el mismo día.

Culebra Bastarda

     Permanecimos el resto de la tarde por la misma zona, viendo los buitres, y desde donde descubrimos un roquero solitario cuya figura destacaba sobre el bolo granítico en el que estaba posado. De nuevo se dejaron ver el águila imperial, la culebrera y el cernícalo, en diferentes momentos, mientras repetían las golondrinas dáuricas, dando pasadas de vez en cuando por allí, o las palomas pasando velozmente. Por fin empezamos a ver los primeros ciervos, a lo lejos. Urracas y rabilargos se desplazaban de un lugar a otro. Se acercó un petirrojo por donde estábamos, y un paseo por las inmediaciones se dejo ver una curruca cabecinegra. Unas perdices salieron volandas alarmadas. También a lo lejos pudimos ver una piara de jabalíes, compuesta por tres adultos y cuatro rayones. El viento nos traía a los oídos los arrullos de las torcaces, los cacareos de urracas y rabilargos, y los maullidos del mochuelo, a veces con no demasiada nitidez dependiendo de hacia donde soplara el viento o hacia donde dirigíamos la vista en un determinado momento. Entre ellos se colaron, por un instante, otros maullidos, lejanos y poco nítidos, que nos recordaron mucho al lince, pero que no me atrevería confirmar con completa seguridad.
     Al final de la tarde, cuando ya íbamos volviendo, nos llamó mucho la atención un ave grande que apareció que entre los buitres cuya silueta me recordó a una gaviota. Al parar y mirarla con los prismáticos nos sorprendimos al ver que se trataba de un águila pescadora. Se deslizaba por el aire en vuelo de crucero, con sus largas y estrechas alas, ligeramente curvadas. Tuvimos pues, la gran sorpresa del día cuando ya nos marchábamos. Improvisamos otras paradas para ver los ciervos que estuvieron ausentes en la ida, en alguna ocasión mezclados con los gamos. También hubo en el camino perdices, zorzales charlos, mirlos, un petirrojo y algún triguero. Paramos a ver un mochuelo en la penumbra, bajo una encina. Atravesando las viñas, cruzó la carretera un conejo.

(*) Fotografías: gentileza de Raimundo Gómez


Lista de Especies Observadas (Orden Sistemático):

  • Conejo Europeo (Oryctolagus cuniculus algirus)
  • Jabalí (Sus scrofa)
  • Ciervo Rojo (Cervus elaphus)
  • Gamo (Dama dama)
  • Milano Negro (Milvus migrans)
  • Buitre Leonado (Gyps fulvus)
  • Buitre Negro (Aegypius monachus)
  • Culebrera Europea (Circaetus gallicus)
  • Águila Imperial Ibérica (Aquila adalberti)
  • Águila Pescadora (Pandion haliaetus)
  • Cernícalo Vulgar (Falco tinnunculus)
  • Perdiz Roja (Alectoris rufa)
  • Paloma Torcaz (Columba palumbus)
  • Cuco Común (Cuculus canorus)
  • Mochuelo Europeo (Athene noctua vidalii)
  • Abubilla (Upupa epops)
  • Pito Real Ibérico (Picus sharpei)
  • Golondrina Común (Hirundo rustica)
  • Golondrina Dáurica (Cecropis daurica)
  • Avión Común (Delichon urbicum)
  • Petirrojo Europeo (Erithacus rubecula)
  • Colirrojo Tizón (Phoenicurus ochruros)
  • Roquero Solitario (Monticola solitarius)
  • Mirlo Común (Turdus merula)
  • Zorzal Charlo (Turdus viscivorus)
  • Curruca Cabecinegra (Sylvia melanocephala)
  • Mosquitero Común (Phylloscopus collybita)
  • Carbonero Común (Parus major)
  • Herrerillo Común (Cyanistes caeruleus)
  • Alcaudón Real (Lanius meridionalis)
  • Rabilargo Ibérico (Cyanopica cooki)
  • Urraca (Pica pica melanotos)
  • Chova Piquirroja (Pyrrhocorax pyrrhocorax)
  • Cuervo Grande (Corvus corax)
  • Verdecillo Común (Serinus serinus)
  • Jilguero (Carduelis carduelis)
  • Escribano Montesino (Emberiza cia)
  • Triguero (Miliaria calandra)
  • Lagartija Ibérica (Podarcis hispanica)
  • Culebra de Herradura (Hemorrhois hippocrepis)
  • Culebra Bastarda (Malpolon monspessulanus)

jueves, 10 de marzo de 2016

CENSO DE MIRLOS EN EL CERCADO DEL CIPRÉS

     Un día más, acompañé a Elena esta mañana en su trabajo para una asignatura de Biología, un censo de mirlos que está realizando en el Cercado del Ciprés. Además de los mirlos, aprovechamos para fijarnos en otras especies, y aunque nunca coincide que se repitan todas en un mismo día, cada vez que hemos ido allí nos ha servido para engrosar nuestra lista de observaciones en las dos horas (habitualmente de 10 a 12) que dedicamos a recorrer las 11’5 Ha que tiene el parque de superficie, y para ubicar por zonas algunas especies en el interior del recinto.
     Las tórtolas turcas, los estorninos, los verderones y los verdecillos se encuentran casi por doquier en el parque. Si no se ven, se delatan con sus cantos. Abundan también los gorriones comunes, y algo menos los morunos, que como en días anteriores, no han faltado tampoco hoy en nuestro recorrido. Las garcillas bueyeras las solemos observar en un campo de siembra contiguo al parque, sobre el que hoy paso en vuelo el cernícalo. Los mirlos aparecen en los puntos donde hay cubierta arbustiva. A menudo los localizamos de oído. Los rabilargos se suelen mover por el pinar y su entorno. Hoy hemos podido presenciar como un valiente mirlo encaraba a un rabilargo para expulsarlo de su territorio. El ruiseñor bastardo tardó en manifestar su voz algo más tarde que de costumbre. Pueden verse a las golondrinas dando pasadas a baja altura en las áreas más despejadas
     Esta mañana se le unió al áspero reclamo del verderón, el triguero cantando, desde lo alto de un sauce donde estaba posado. Tres currucas cabecinegras nos entretuvieron un rato en sus inquietas persecuciones, que vimos con bastante claridad dado que elegían para posarse unos arbustos caducifolios, todavía desprovistos de hoja. Elena descubrió un jilguero que yo tan solo pude ver en vuelo. Lo mismo me pasó con un conejo que ella localizó, y yo solo pude ver a la carrera. Pasó rápidamente una lavandera blanca en vuelo, que pude identificar por su canto. Pude ver apenas un instante un picogordo posado en la horquilla de un árbol aún deshojado. Se soleaban en una piedra cuatro oscuras salamanquesas bien entrada la mañana.
     Por las sendas que separan los parterres del parque se dejaron ver un par de petirrojos y una hembra de colirrojo tizón. Un mosquitero común se movía entre la maraña de ramas de una encina, bajo la cual, se escuchaba el melódico canto que la curruca capirotada entonaba desde los lentiscos donde se ocultaba. Casi terminando, Elena vio descolgarse de las ramas de un seto una rata. Nos quedamos quietos, esperando ver cual era la reacción del roedor, que también se había quedado inmóvil en la repisa. Tras unos instantes de incertidumbre se aventuró a cruzar el camino, permitiéndome reconocerla por sus proporciones y características como una rata común. El carbonero suma su canto más tarde al repertorio sonoro que puede oírse en el Cercado del Ciprés.
     A pesar de tratarse de un parque urbano, que aunque está a las afueras, está bastante concurrido, y de haber desaparecido las gallinetas a causa de la presión predadora ejercida por los gatos domésticos, la razón por la que este espacio de modesto tamaño alberga estas especies, y otras más que escaparon a nuestra observación, o bien no se encuentran estacionalmente, la encontramos en su vegetación, pues reproduce un pequeño mosaico de la diversidad paisajística y formaciones vegetales que podemos encontrar en la Sierra de Andújar.


Lista de Especies Observadas (Orden Sistemático):

  • Rata Parda (Rattus norvegicus)
  • Conejo Europeo (Oryctolagus cuniculus algirus)
  • Garcilla Bueyera (Bubulcus ibis)
  • Cernícalo Vulgar (Falco tinnunculus)
  • Tórtola Turca (Streptopelia decaocto)
  • Golondrina Común (Hirundo rustica)
  • Lavandera Blanca (Motacilla alba alba)
  • Petirrojo Europeo (Erithacus rubecula)
  • Colirrojo Tizón (Phoenicurus ochruros)
  • Mirlo Común (Turdus merula)
  • Ruiseñor Bastardo (Cettia cetti)
  • Curruca Cabecinegra (Sylvia melanocephala)
  • Curruca Capirotada (Sylvia atricapilla)
  • Mosquitero Común (Phylloscopus collybita)
  • Carbonero Común (Parus major)
  • Rabilargo Ibérico (Cyanopica cooki)
  • Estornino Negro (Sturnus unicolor)
  • Gorrión Común (Passer domesticus)
  • Gorrión Moruno (Passer hispaniolensis)
  • Verdecillo Común (Serinus serinus)
  • Verderón Común (Chloris chloris)
  • Jilguero (Carduelis carduelis)
  • Picogordo (Coccothraustes coccothraustes)
  • Triguero (Miliaria calandra)
  • Salamanquesa Común (Tarentola mauritanica)

lunes, 29 de febrero de 2016

ESCAPADA A LAS TABLAS DE DAIMIEL

     Llevábamos ya tiempo con la idea de ir a las Tablas de Daimiel, y por fin hoy, Elena, Fran y yo conseguimos escaparnos. Y como de costumbre, en las Tablas siempre aguardan sorpresas. Cada vez que allí he ido he tenido oportunidad de contemplar distintas cosas. Las poblaciones de aves fluctúan al ritmo que lo hace el nivel del agua, y los acentuados cambios estacionales.
     Mientras esperábamos a Fran para partir en la temprana mañana, Elena y yo nos entreteníamos con las aves urbanas, tórtolas turcas, estorninos, golondrinas y gorriones comunes, mirándolos y escuchándolos. Aunque por la carretera no íbamos muy pendientes de mirar, no escaparon a nuestra atención las urracas, los abundantes estorninos y alguna cogujada, más otros que nos fue imposible determinar que eran. Circunvalando ya Daimiel vimos un cernícalo al borde de la autovía, pero nos resultó más llamativo el paso migratorio de los milanos negros, que en un disgregado grupo, escalaban cotas en el espacio aéreo describiendo espirales.
     Llegando al Río Guadiana, cruzado por el puente del Molino de Molemocho, destacaban en sus aguas un ingente número de fochas, y las cigüeñas, ocupando los nidos sobre los viejos chopos. Fue nuestra primera escala. Al bajarnos del coche llegan a nuestros oídos los crotoreos de las cigüeñas, y la repetitiva estrofa del ruiseñor bastardo. Las golondrinas revoloteaban por los alrededores, y el pequeño zampullín común nadaba y se sumergía cerca de las ojeras del puente, donde por la despejada orilla se movía la inquieta lavandera blanca. Pasaban de vez en cuando algún cormorán, cigüeña o gaviota sombría cruzando el cielo, y mientras observábamos las fochas, a nuestras espaldas cantó con fuerza un cercano ruiseñor bastardo que tuvo la amabilidad de asomar de su escondite entre las apretadas eneas y permitirnos que lo contemplásemos.


Las someras aguas de las Tablas de Daimiel

































     Dirigiéndonos hacia los aparcamientos, junto a las oficinas del Parque Nacional, pude ver estorninos y alguna cogujada, más un bando mixto de pájaros poco antes de llegar, entre los que estaban los inconfundibles jilgueros, reconocidos por la banda alar amarilla. Entre los tarajes de las inmediaciones podía verse urracas y palomas torcaces.
     Nuestro primer objetivo fue la Laguna Permanente. En nuestras andaduras, nos vimos envueltos por nubes de mosquitos en más de una ocasión. En el paseo hasta llegar a los observatorios, escuchamos al buitrón, y localizamos entre las desnudas ramas de los chopos y los tarajes, gracias a sus cantos, al carbonero y al herrerillo común. Antes de entrar en los observatorios, ya habíamos divisado en un pequeño cerro de la otra orilla a los ánsares pastando sobre el césped. Desde el interior del observatorio, pudimos verlos mejor, y además, a un par de cormoranes, posados en un pequeño islote, y de entre los pequeños bandos de grullas, diseminados por el cielo, uno de ellos compuesto por cinco, que se precipitó tras la colina donde estaban los ánsares. Descubrimos también, buscando en la profundidad del horizonte, a unas gaviotas sombrías, unas nadando, otras volando, un par de somormujos lavancos, una garza real en una orilla, bastante disimulada entre los tallos de la jungla de espadañas y carrizos secos, y un pequeño grupo de avefrías que pasaron volando.
     La siguiente meta fue ir hasta la Isla del Pan, pero haciendo el recorrido a la inversa a lo que usualmente hacen los visitantes, desde la Isla del Maturro, en lugar desde la Entradilla. Empelamos bastante rato en completar el corto itinerario. La razón, las múltiples paradas que nos obligaban las aves a improvisar. Destacaban sobre las someras aguas de la Tabla de la Hita los patos, los llamativos machos blancos del pato cuchara, y junto a ellos, las pequeñas cercetas, que compartían con alguna focha.
     Las lavanderas blancas se movían por las cenagosas orillas, y mientras las mirábamos se descubre desde el carrizal un pájaro de mayor porte, con el dorso gris pardusco, que irresistiblemente atrajo mi atención como imán sobre él. A menudo, estos pájaros de plumaje discreto, que pocas veces se dejan ver tan claramente, constituyen todo un desafío identificarlos. Mi sorpresa vino, cuando al girarse me muestra su pecho teñido parcialmente de azul, dibujándole una especie de collar, característica por la cual recibe su nombre. Se trataba de un pechiazul, bien de una hembra, bien de un macho del primer año, que aun carecía de la amplia mancha de intenso azul que colorea todo el pecho, a veces interrumpida por una pequeña mancha central blanca o roja, de los adultos de su sexo. Y aunque no es la primera vez que veo a esta especie, no pude ocultar el entusiasmo que sentí al verlo, recogiendo así mi premio particular con el que me obsequiaron las Tablas de Daimiel en esta visita aquí descrita.
     No tardamos mucho en afinar más, y descubrir unos cuantos pechiazules más. Uno se dejó ver posado en una alta rama que se elevaba sobre el nivel de los carrizos, pero la mayoría aparecían por las orillas, compartiéndolas con las lavanderas, un petirrojo que también salió por allí, y algún bisbita. Gaviotas y cormoranes podían verse en vuelo, pero más nos atraían los bandos de grullas, con su ensordecedor trompeteo mientras surcaban el firmamento. Cantaba el ruiseñor bastardo, y también podía oírse a veces al mosquitero. Más adelante acabamos viendo alguno, cuando asomaba entre las eneas y carrizos exteriores de las orillas. También vimos algunos ánades reales, y al aguilucho lagunero sobrevolar las tablas.
     Estaban bastante concurrido el Parque hoy por la mañana, a pesar de ser lunes. Caminando bajo el bosque de tarajes de la Isla del Pan escuchamos y pudimos ver unos gorriones morunos. Se oía también al ruiseñor bastardo, pero no lo vimos. Poco antes de llegar al observatorio pudimos ver un buitrón sobre una mata. Tras unos momentos en que pudimos mirarlo a placer, el diminuto pájaro desafió la corriente de aire, alzando el vuelo, a la vez que emitía su monótono canto, hasta dejarse caer en el suelo, un poco más allá de donde lo habíamos visto. Y seguimos viendo grullas pasar durante el tiempo que allí permanecimos, y apenas si le echamos cuentas a los aviones que también sobrevolaban la zona.

Grullas en vuelo

     De camino entre las Islas del Descanso y la Entradilla, vimos un par de fochas, y unas cercetas, y de nuevo, el vuelo rasante del aguilucho lagunero sobre la vegetación palustre. Escuchamos al ruiseñor bastardo y al buitrón mientras nos dirigíamos al observatorio de la Laguna de Aclimatación, lugar que elegimos para comer, desde donde además de los anátidos y rálidos que allí mantienen en condiciones controladas, vimos un bisbita caminado por la orilla, el único ave completamente silvestre, que puede entrar y salir libremente a través de la malla metálica que cubre la laguna. Yo salí antes, a llevar algunas cosas al coche, lo que me permitió advertir a una pareja de tarabillas, posadas en las puntas más altas de los arbustos del entorno, y poder oírlas cantar.

Pareja de Fochas

     Después de comer, fuimos hacia la Torre de Prado Ancho, parando en cada uno de los observatorios que había en el camino. La actividad de las aves parecía haber menguado a primeras horas de la tarde. Al iniciar el camino, pudimos ver un carbonero entre los tarajes del principio. Algunas urracas y palomas más adelante, y el paso de algún que otro cormorán. Nos fue fácil ver al macho de tarabilla posado en una señal. En las breves estancias en los observatorios tampoco conseguimos ver gran cosa. Tan solo un ánsar, dos ánades reales, un par de parejas de cercetas, además unas pocas fochas y cormoranes. Entre ellos había uno muy llamativo, que pudimos observarlo no muy lejos, que ya lucía el plumaje de celo, con la cabeza blanca, y desplegaba sus alas mientras nadaba. Cerca ya de la torre, volvemos a dedicar unos momentos para levantar la vista al cielo, y no dejar de mirar con cierto asombro las escuadras de las vociferantes grullas.
     Desde lo alto de la torre observamos un grupo de machos de patos cuchara, entre los que se movía una cigüeñuela. No muy lejos también nadaban unos ánades reales. Más al fondo había cormoranes sobre el agua, o bien pasaban volando, como también lo hizo un pequeño grupo de ánsares. Mientras tanto el aguilucho lagunero seguía sus prospecciones, dando pasadas sobre las tablas. Y en el borde de una de las junglas de carrizos y eneas que circundan las tablas, descubrimos a la garza real.

Tabla de Prado Ancho

     La vuelta la hicimos por un camino paralelo, entre barbechos restaurados con vegetación forestal mediterránea. Se oía el triguero y el buitrón en aquellos parajes, y podían verse alguna bandada jilgueros, gorriones y estorninos, así como a las solitarias tarabillas posadas en los tallos más altos de los pastos y a las cogujadas corretear por el camino. Además de las grullas, pudimos ver en el aire evolucionar una disgregada columna de milanos negros a lo lejos. Algunos pasaron más cerca. También pasaron unas grajillas, que graznaban de cuando en cuando. Llegando casi al Centro de Visitantes, saltó una liebre de donde se encontraba encamada. Lo más curioso es que salió corriendo después de haber pasado cerca de ella, y ni nos habíamos dado cuenta.
     En la parcela donde se encuentran los merenderos, junto a las oficinas del Parque, había tórtolas turcas, y también fui capaz de ver una abubilla en la linde, donde pronto pasó desapercibida entre los chaparros. Sobre las leñosas matas pudimos ver también una tarabilla macho, pero atrajo más nuestra atención poder ver al descubierto una curruca rabilarga, pequeña en comparación con la tarabilla, ya que por unos instantes la inquieta curruca nos permitió verla cerca de la tranquila tarabilla.
     Faltaba poco más de una hora para la puesta de sol, y mi idea era que antes que oscureciese, poder ir a la Laguna de Navaseca. Iba con cierto nerviosismo, por querer abarcarlo todo. Las numerosas fochas que nadaban cerca del puente del Molino del Molemocho, avanzaban ahora por tierra, como si de gallinas se tratara, dirigiéndose hacia el corral para recogerse.

Avifauna de la Laguna de Navaseca: fochas y flamencos

     Comprobé con satisfacción las actuaciones de mejora llevadas a cabo en el entorno de la laguna procedente de la estación depuradora, observatorios en su perímetro, y señalización limitando la velocidad a su alrededor por el paso de fauna. Y no es para menos, pues la vida bulle allí, concentrada como en un oasis. No nos detuvimos demasiado tiempo. De entrada nos da la bienvenida la algarabía formada por las gaviotas reidoras, y conseguimos ver con suma facilidad los flamencos, las gallinetas, las cigüeñulelas y los zampullines que no pudimos encontrar en las Tablas de Daimiel. Tampoco faltaban aquí las fochas, ni los ánsares ni los ánades reales. Además, en una de nuestras breves paradas, conseguimos ver una agachadiza común, que alzó el vuelo desde la orilla junto a la que pasamos. Las golondrinas también volaban por el entorno de la laguna, papando mosquitos. En nuestro ligero recorrido perimetral, además de parar para ver las aves acuáticas, también lo hicimos para observar un par de trigueros posados en una valla.
     De vuelta a las Tablas, pudimos ver la puesta de sol antes de cruzar el Guadiana. Aprovechamos para disfrutar del incandescente atardecer desde la carretera, cuyas últimas luces irisaban el cielo, reflejado también en el espejo del agua.

Atardecer en las Tablas de Daimiel

     Sin más demora, dejamos el coche en los aparcamientos, junto a las oficinas, y a un ritmo ligero andamos hacia la Isla del Pan. Nuestra intención era ver la llegada de las grullas a sus dormideros antes que se fuera la luz. Pero quedamos gratamente sorprendidos nada más llegar con otro espectáculo pocas veces observable, la jornada de caza vespertina de un búho chico. Con vuelo inaudible se deslizaba aleteando a ras de los matorrales de bajo porte que cubren la isla, efectuando quiebros y cortos cernidos justo antes de dejarse caer a tierra. Enseguida volvía a despegar y continuaba con su actividad, alejándose poco a poco, hasta desvanecerse entre tinieblas. Lejanos bandos de grullas se desplazaban por el aire, de las cuales solo podíamos ver sus siluetas contra el anaranjado horizonte del poniente. Hasta nuestros oídos llegaban sus voces. Yéndonos de Daimiel, un enclave que nunca decepciona mis expectativas, cruzó la carretera un ratón.


Lista de Especies Observadas (Orden Sistemático):

  • Ratón de Campo (Apodemos sylvaticus)
  • Liebre Ibérica (Lepus granatensis)
  • Zampullín Chico (Tachibaptus ruficollis)
  • Somormujo Lavanco (Podiceps cristatus)
  • Cormorán Grande (Phalacrocorax carbo)
  • Garza Real (Ardea cinerea)
  • Cigüeña Blanca (Ciconia ciconia)
  • Flamenco Común (Phoenicopterus ruber)
  • Ánsar Común (Anser anser)
  • Ánade Azulón (Anas platyrhynchos)
  • Cuchara Común (Anas clypeata)
  • Cerceta Común (Anas crecca)
  • Milano Negro (Milvus migrans)
  • Aguilucho Lagunero Occidental (Circus aeruginosus)
  • Cernícalo Vulgar (Falco tinnunculus)
  • Gallineta Común (Gallinula chloropus)
  • Focha Común (Fulica atra)
  • Grulla Común (Grus grus)
  • Cigüeñuela Común (Himantopus himantopus)
  • Avefría Europea (Vanellus vanellus)
  • Agachadiza Común (Gallinago gallinago)
  • Gaviota Reidora (Chroicocephalus ridibundus)
  • Gaviota Sombría (Larus fuscus)
  • Paloma Torcaz (Columba palumbus)
  • Tórtola Turca (Streptopelia decaocto)
  • Búho Chico (Asio otus)
  • Abubilla (Upupa epops)
  • Pito Real Ibérico (Picus sharpei)
  • Cogujada Común (Galerida cristata)
  • Golondrina Común (Hirundo rustica)
  • Avión Común (Delichon urbicum)
  • Bisbita Común (Anthus pratensis)
  • Lavandera Blanca (Motacilla alba alba)
  • Petirrojo Europeo (Erithacus rubecula)
  • Pechiazul (Luscinia svecica)
  • Tarabilla Europea (Saxicola rubicola)
  • Ruiseñor Bastardo (Cettia cetti)
  • Buitrón (Cisticola juncidis)
  • Curruca Rabilarga (Sylvia undata)
  • Mosquitero Común (Phylloscopus collybita)
  • Carbonero Común (Parus major)
  • Herrerillo Común (Cyanistes caeruleus)
  • Urraca (Pica pica melanotos)
  • Grajilla Occidental (Corvus monedula)
  • Estornino Negro (Sturnus unicolor)
  • Gorrión Común (Passer domesticus)
  • Gorrión Moruno (Passer hispaniolensis)
  • Jilguero (Carduelis carduelis)
  • Triguero (Miliaria calandra)

lunes, 22 de febrero de 2016

PASEO POR EL ARROYO DEL GALLO

     Subimos a la sierra a primeras horas de la tarde hace un par de días David y yo a recorrer un tramo del Arroyo del Gallo hasta llegar al conocido Salto del Gallo, donde se precipita el agua desde más de 20 metros de altura por una pared de granito. Aunque el día fue soleado y algo cálido, afortunadamente las últimas lluvias han propiciado que se mantenga la corriente de agua. Veníamos de haber echado la mañana en La Ropera, buscando espárragos, y como íbamos con la furgoneta, nos quedamos a dormir por La Lancha.
     Las urracas y los estorninos volaban por las verdes praderas donde pastan las vacas, que vimos al pasar por el paraje de Los Cerrillos. Más adelante, donde el denso monte bajo de chaparros abarca el paisaje desde los márgenes de la carretera hasta casi donde llega la vista, aparecen los grupos de rabilargos en nuestro camino.
     Antes de empezar nuestra marcha, nos cargamos de energía con un delicioso cocido montañés que había traído David de su casa, y que calentamos en la cocina de la furgo. Un petirrojo moviéndose entre las ramas de un pequeño pino inaugura nuestra caminata poco antes de llegar al arroyo. Nos fijamos en los renacuajos de sapo partero que vimos en las primeras pozas. La escorrentía del agua apenas podía silenciar al chochín, que entonaba con fuerza su voz entre la vegetación circundante al arroyo. Frondosos pinares crecen en ambas laderas que definen el cauce, por donde avanzaban nuestros pasos, que albergaban agateadores, trepadores y verdecillos, delatados por sus cantos, así como pinzones y carboneros, que además de oírlos, podíamos ver alguno que otro deambulando entre los claros del bosque. En algunas áreas el pinar está siendo aclarado selectivamente, para permitir el desarrollo de las encinas. Una abubilla se internó en el pinar, que había emprendido el vuelo desde las inmediaciones del arroyo. De vez en cuando pasaba alguna paloma torcaz volando sobre las copas, y también se podían oír sus arrullos mezclarse con otros sonidos del bosque. Altos, divisamos dos ratoneros volando sobre nosotros. Al llegar al Sato del Gallo unos aviones roqueros sobrevolaban la zona, y se descubrió una pareja de mirlos, saliendo entre los labiérnagos. Allí nos quedamos un rato, contemplando un paisaje, que hasta donde la vista alcanzaba, no había ninguna intervención humana que perturbara su esencia natural. Antes de marcharnos, David pudo ver una rana saltar al agua de una poza.

Procesionaria del Pino
(Thaumetopoea pityocampa)
     Prosiguen los pájaros del bosque inundándolo con su repertorio melódico en nuestro paseo a la vuelta. Pero me llama la atención el chochín, que pasa del canto al reclamo, y David no tarda en descubrir al diminuto pájaro en una retama cercana. Nos permite el normalmente inquieto pajarillo observarlo a placer, sin cesar su reclamo mientras tanto. Por unos instantes se oyó a la chova piquirroja, que aunque debió pasar cerca, no logramos ver. Aunque la falsa primavera, adelantada por las suaves temperaturas invernales, ya ha hecho que desfilen precozmente por el suelo las columnas de procesionaria (Thaumetopoea pityocampa), todavía se pueden ver alguna oruga en los bolsones que tejen en la punta de las ramas de los pinos piñoneros.
     Bañándose con los últimos rayos de sol de la tarde, sobre el verde césped que le da su nombre con la que es conocida en lengua inglesa, descubrimos una culebra de collar, una de nuestras especies de serpientes más difíciles de observar. Y digo nuestra, con todas sus consecuencias, pues mientras me dedico a escribir estas líneas, dos días después de esta andanza aquí descrita, me llega la noticia que justo hoy ha sido catalogada como especie propia, separada de la del resto de Europa, al existir la barrera de la reproducción cruzada en áreas de simpatría en el sur de Francia, donde coexisten lo que hasta ahora eran meramente dos subespecies de Natrix natrix. Esta rara culebra de agua que carecía del típico collar negro alrededor del cuello que le da su nombre común en castellano, no dudo en poner en práctica todos sus recursos defensivos. Primero se quedó quieta, tratando de pasar inadvertida entre la hierba, hasta el punto que David la pasó por encima sin advertir su presencia. Después produjo una secreción olorosa maloliente, y a continuación se enroscó haciéndose la muerta, hasta que encontró un agujero bajo una pequeña piedra en el que se introdujo. Decidimos ya dejarla en paz, pues la habíamos estado contemplando durante el tiempo suficiente.


Culebra de Collar Ibérica


























     Cogimos la furgoneta y nos dirigimos a un prado no muy lejano. Íbamos a comprobar una charca temporal en la que encontramos múltiples puestas de sapo corredor. Y aunque no dudamos que aquellos cordones gelatinosos de huevos negros pertenecían al sapo corredor, lo verificamos, al encontrar algunos adultos por la zona aledaña. En nuestras prospecciones también encontramos un escorpión, miriápodos, babosas, una culebrilla ciega y una salamanquesa rosada. Pero lo que más abundaba en el césped del prado eran las peludas orugas de los prados (Ocnogyna baetica), un endemismo ibérico, a veces confundido con la procesionaria, que ni siquiera es urticante.

Sapos Corredores


Oruga de Ocnogyna baetica

























     Repetimos el paseo por el arroyo antes de anochecer. La umbría vaguada por la que baja el agua ya estaba sumida en la penumbra. Los pájaros que cantaban por la tarde estaban ahora callados, sustituidos de vez en cuando por mirlos y algún petirrojo que interrumpían el silencio. Pudimos ver a un par de gamos habían salido a pastar de la espesura del pinar al claro cercano al cauce del arroyo, sin que se percataran de nuestra presencia. Más adelante también pudimos ver un par de agateadores en una encina, avanzando tronco arriba. Tenía la esperanza de poder escuchar retumbar el eco de la voz del cárabo en aquellos bosques, pero no acompañó la suerte.
     Cuando volvimos a la furgoneta, nos fuimos hacia La Lancha. La idea era en esta ruta nocturna encontrarnos con animales cruzando el camino que pudiéramos observar. Nada nuevo bajo el sol, o mejor dicho, bajo la luna, casi llena. Tan solo se nos cruzaron un par de sapos corredores, un conejo y un ratón, más un par de ciervos que vimos junto al camino, en tan largo trayecto. Estacionamos nuestra "casa" con ruedas en una de las curvas de La Lancha, con vistas a las lomas serranas en las que campea el lince entre encinas y lentiscos, donde tras cenar una tortilla de huevos camperos con los espárragos que recolectamos por la mañana, nos quedamos a pasar la noche, y ver si el nuevo día nos depararía alguna sorpresa mañanera. El silencio imperante en la noche, envolvía el ambiente montaraz en una profunda soledad.


Lista de Especies de Observadas (Orden Sistemático):

  • Ratón de Campo (Apodemus sylvaticus)
  • Conejo Europeo (Oryctolagus cuniculus algirus)
  • Ciervo Rojo (Cervus elaphus)
  • Gamo (Dama dama)
  • Busardo Ratonero (Buteo buteo)
  • Paloma Torcaz (Columba palumbus)
  • Abubilla (Upupa epops)
  • Avión Roquero (Ptyonoprogne rupestris)
  • Chochín Común (Troglodytes troglodytes)
  • Petirrojo Europeo (Erithacus rubecula)
  • Mirlo Común (Turdus merula)
  • Carbonero Común (Parus major)
  • Trepador Azul (Sitta europaea caesia)
  • Agateador Común (Certhia brachydactyla)
  • Rabilargo Ibérico (Cyanopica cooki)
  • Urraca (Pica pica melanotos)
  • Chova Piquirroja (Pyrrhocorax pyrrhocorax)
  • Estornino Negro (Sturnus unicolor)
  • Pinzón Vulgar (Fringilla coelebs coelebs)
  • Verdecillo Común (Serinus serinus)
  • Culebrilla Ciega (Blanus cinereus)
  • Salamanquesa Rosada (Hemidactylus turcicus)
  • Culebra de Collar Mediterránea (Natrix astreptophora)
  • Sapo Partero Ibérico (Alytes cisternasii)
  • Sapo Corredor (Epidalea calamita)