jueves, 9 de octubre de 2008

RECORRIDO POR LAS SIERRAS DE ANDÚJAR, CARDEÑA Y MADRONA Y EL VALLE DE ALCUDIA

     Estos dos últimos días hemos estado Raimundo y yo haciendo una ruta por las Sierras de Andújar, Cardeña, Madrona y Valle de Alcudia.

     El martes hicimos el grueso de este largo recorrido. Salimos de Andújar con dirección a Cardeña, pero dado que nuestro propósito era disfrutar del campo desde el primer momento, buscamos un itinerario alternativo, menos concurrido, por lo que nos fuimos por la carretera de Marmolejo. Acabábamos de incorporarnos a esta carretera, cuando en uno de los primeros eucaliptos de la hilera que hay plantada al borde de la primera recta, vemos la silueta de un falcónido. En un principio pensamos que se trataba de un cernícalo, pues pasábamos por las llanas tierras de labor de la vega del Río Guadalquivir. Pero según nos acercábamos comprobamos que se trataba de un halcón peregrino. Al detenernos junto al halcón levantó el vuelo, y además estábamos parados en mal sitio. Avanzamos un poco más hasta encontrar un vado, y salimos rápidamente del coche para observar al halcón que sobrevolaba los campos. Y de entre los eucaliptos salió un segundo halcón, que seguramente se alarmaría al ver volando al primero o de vernos a nosotros por allí, pero que nosotros no lo habíamos descubierto antes en su posadero. Poco a poco, ambos se fueron alejando hacia el río.
     Una vez que retomamos el camino, llegamos a Cardeña directamente, sin paradas. Por la carretera solo se nos cruzaron urracas, y volando a lo lejos, vimos algunos buitres leonados. Fuimos hasta la Aldea del Cerezo, para hacer el sendero que baja hasta el Río Yeguas, para el cual habíamos solicitado autorización previa. Raimundo ya lo conocía, pero yo era la primera vez que lo recorría. Predominaban los arrendajos en la bajada, lanzando al aire sus ásperos graznidos. También vimos algunos ciervos. En la parte baja, cuando ya estábamos cerca del río descubrimos un águila real volando sobre nosotros. Pero no llegamos hasta el río, paramos antes a comer a la sombra de un pino, y desde allí volvimos hacia arriba, sin ver nada. Solo pudimos escuchar al águila imperial cuando habíamos casi llegado a la Aldea del Cerezo. En el corto trayecto que une esta aldea abandonada con Cardeña, antes de salir de nuevo a la carretera, pude fijarme en las urracas que merodeaban por las dehesas, en las tarabillas apostadas en las alambradas, y un colirrojo tizón posado en un muro de piedra.
     Salimos apresurados hacia el Valle de Alcudia. Íbamos a visitar un muladar. Antes de llegar, atravesando este gran valle estepario, era fácil descubrir rapaces en vuelo o posadas en los postes. Pudimos ver tres cernícalos, un par de ratoneros, y un gavilán, este último, cuando nos incorporamos al carril que nos dirigiría a la explotación ganadera donde se ubica el muladar. Cuando llegamos pedimos permiso al dueño para acceder. Pero no llegamos hasta donde estaban los buitres. Nos detuvimos antes para evitar molestarlos, y nos limitamos a observarlos desde el coche. Tampoco permanecimos demasiado rato allí. Y entre los numerosos buitres leonados, que pacientemente esperaban a que les llevasen algún cadáver, fuimos capaces de encontrar cuatro buitres negros.
     Con las últimas horas de la tarde empezamos a recorrer Sierra Madrona, de oeste a este, en dirección a Solana del Pino. Pero se nos echó la noche encima antes de llegar. Se nos cruzaron ciervos por el carril que transitábamos. Una garza real levantó el vuelo de su dormidero al acercarnos con el coche a una pequeña balsa adyacente al camino. Cuando dejamos atrás Solana del Pino, bajamos hasta el Río Robledillo que nos pillaba de paso, con la idea de caminar un poco por su curso y tratar de escuchar los sonidos de algún animal nocturno. Pero la oscuridad de la noche era demasiado cerrada, y el sonido de la corriente del agua apagaba cualquier otro que se produjera por los alrededores. Al poco de reanudar la marcha, nos topamos con una garduña parada en medio de la carretera. Cuando la luz de los faros del coche la alcanzaron de lleno, corrió a refugiarse al interior del bosque.
     Ya íbamos por la parte norte de la Sierra de Andújar, donde además de ciervos, también pudimos ver algunos gamos. Estábamos algo cansados, y el ritmo de la marcha se había hecho lento y monótono. Pero antes de llegar al cruce del santuario tuvimos un incentivo que nos espabiló. Al virar en una curva, nos encontramos con un tejón que cruzaba la carretera. Esperamos allí un rato en balde, por si aparecía de nuevo. En el mismo cruce del santuario descubrimos un chotacabras, que como es habitual, estaba apostado en la carretera, pero que, cuando levantó el vuelo, tuvimos ocasión de verlo posarse en un poste, y después en el cable de un tendido eléctrico, algo que ya no resulta tan frecuente. Antes de seguir hacía Andújar, carrileamos un poco por la pista que va hacia Lugar Nuevo, donde vimos otro chotacabras. Pero aún no habían acabado las sorpresas. Pocos kilómetros más abajo, se nos cruzó otro tejón por la carretera, y una vez más volvimos a pararnos, esperando a que volviera, sin lograrlo. Entre tanto escuchamos al cárabo.
     Antes de llegar a Andújar, hicimos la última escala de nuestra ruta en el Encinarejo. Por el carril vimos otros dos chotacabras. Estuvimos algún tiempo en el mirador oyendo cantar al búho real desde los montes que quedaban a nuestras espaldas, al cárabo desde el bosque ripario, y al mochuelo desde las dehesas que teníamos en frente. Además se escuchaba el aflautado canto del sapo partero, cercano al río. Poco a poco nuestra vista se iba adaptando a la oscuridad, y con la luz de la luna reflejada en el agua, distinguimos a unos jabalíes bañándose en el río.

     Al día siguiente hicimos un recorrido más corto, solo por la Sierra de Andújar, aunque también lo apuramos hasta el anochecer. Volvimos al Encinarejo, y luego más tarde fuimos a La Lancha.

Ciervo

     Subiendo por la sierra nos encontramos con varios rabilargos, pero nos paramos un momento en el mirador del peregrino para poder contemplar el vuelo de un águila real. Cuando llegamos al Encinarejo permanecimos en el mirador hasta después de comer. El tronco de un fresno, atrancado entre los cantos del río, era utilizado por los galápagos leprosos para tomar el sol. En las dehesas de en frente pastaban los ciervos. El petirrojo pedigüeño que hay allí, acostumbrado a que le den de comer, nos amenizaba la espera con sus repentinas apariciones y acercamientos. Con el transcurso de tiempo, esperando, vimos pasar cormoranes y alguna que otra garza real. Pero la mayor expectación la consiguió acaparar un águila imperial que también pasó por allí, en un rápido vuelo.
     Después de comer nos marchamos para La Lancha. A lo largo del carril que conduce hasta el Embalse del Jándula vimos sobre todo ciervos y rabilargos. Aún pueden oírse los berridos del ciervo retumbando en estas serranías en esta época. También, en algún punto paramos para observar los planeos de los buitres. Además vimos algunos gamos, y a la vuelta, ya oscureciendo, se nos cruzó un lirón careto


(*) Fotografía: gentileza de Raimundo Gómez.

FECHA
LUGAR
ESPECIE
OBSERVACIÓN
07/10/2008
Carretera Andújar-Puetollano (S. Madrona)
Garduña
(Martes foina)
Un ind.
07/10/2008
Carretera Andújar-Puertollano (S. Andújar)
Tejón Europeo
(Meles meles)
2 inds.
07/10/2008
Mirador del Encinarejo
Jabalí
(Sus scrofa)
Pocos
07/10/2008
Sierras Cardeña, Madrona y Andújar
Ciervo Rojo
(Cervus elaphus)
Varios
07/10/2008
Carretera Andújar-Puertollano (S. Andújar)
Gamo
(Dama dama)
Pocos
07/10/2008
Carril de Ventillas (Sierra Madrona)
Garza Real
(Ardea cinerea)
Un ind.
07/10/2008
Sierra de Cardeña y Valle de Alcudia
Buitre Leonado
(Gyps fulvus)
Bastantes
07/10/2008
Valle de Alcudia
Buitre Negro
(Aegypius monachus)
Pocos
07/10/2008
Valle de Alcudia
Gavilán Común
(Accipiter nisus)
Un ind.
07/10/2008
Valle de Alcudia
Busardo Ratonero
(Buteo buteo)
2 inds.
07/10/2008
Río Yeguas
Águila Real
(Aquila chrysaetos)
Un ind.
07/10/2008
Río Yeguas
Águila Imperial Ibérica
(Aquila adalberti)
Oída
07/10/2008
Valle de Alcudia
Cernícalo Vulgar
(Falco tinnunculus)
3 inds.
07/10/2008
Carretera de Marmolejo
Halcón Peregrino
(Falco peregrinus brookei)
Una pareja
07/10/2008
Mirador del Encinarejo
Mochuelo Europeo
(Athene noctua vidalii)
Oído
07/10/2008
Mirador del Encinarejo
Búho Real
(Bubo bubo)
Oído
07/10/2008
Carretera Andújar-Puertollano (S. Andújar)
Cárabo Común
(Strix aluco sylvatica)
Oído
07/10/2008
Sierra de Andújar
Chotacabras Cuellirrojo
(Caprimulgus ruficollis)
4 inds.
07/10/2008
Sierra de Cardeña
Colirrojo Tizón
(Phoenicurus ochruros)
Un ind.
07/10/2008
Sierra de Cardeña
Tarabilla Común
(Saxicola torquatus rubicola)
Pocas
07/10/2008
Río Yeguas
Arrendajo Común
(Garrulus glandarius)
Algunos. Oído
07/10/2008
Sierra de Cardeña
Urraca
(Pica pica melanotos)
Algunas
07/10/2008
Mirador del Encinarejo
Sapo Partero Ibérico
(Alytes cisternasii)
Oído
08/10/2008
Carril de La Lancha
Lirón Careto
(Eliomys quercinus lusitanicus)
Un ind.
08/10/2008
Mirador del Encinarejo. Carril de La Lancha.
Ciervo Rojo
(Cervus elaphus)
Algunos
08/10/2008
Carril de La Lancha
Gamo
(Dama dama)
Pocos
08/10/2008
Mirador del Encinarejo
Cormorán Grande
(Phalacrocorax carbo)
Algunos
08/10/2008
Mirador del Encinarejo
Garza Real
(Ardea cinerea)
Pocas
08/10/2008
Sierra de Andújar
Buitre Leonado
(Gyps fulvus)
Algunos
08/10/2008
Carretera Andújar-Puertollano (S. Andújar)
Águila Real
(Aquila chrysaetos)
Un ind.
08/10/2008
Mirador del Encinarejo
Águila Imperial Ibérica
(Aquila adalberti)
Un ind.
08/10/2008
Mirador del Encinarejo
Petirrojo Europeo
(Erithacus rubecula)
Un ind.
08/10/2008
Sierra de Andújar
Rabilargo
(Cyanopica cyanus cooki)
Algunos
08/10/2008
Mirador del Encinarejo
Galápago Leproso
(Mauremys leprosa)
Pocos

domingo, 6 de abril de 2008

JORNADA NATURALISTA EN LA ROPERA

     Cerca de La Ropera, una pequeña pedanía de Andújar, desemboca el Río Jándula en el Guadalquivir, formando una pequeña marisma. Pero además, su entorno está conformado por encinar adehesado y manchas de monte mediterráneo, chopera de repoblación y vegetación ripícola, y cultivos que fundamentalmente son olivares, aunque también hay algunos frutales. Esta convergencia de ecosistemas diferentes en el mismo lugar, le otorgan una rica biodiversidad a un pequeño espacio natural, que sin embargo está expuesto a las agresiones humanas, ya que no goza de ninguna figura de protección medioambiental.
     Ayer salí con David Torres por La Ropera. Al llegar, transitando el carril que conduce al puente, tuvimos nuestro primer avistamiento, un macho de oropéndola volando a cielo descubierto. Aunque algo lejano, no por ello deja de ser llamativo contemplar al ave de oro. Tampoco tardamos mucho en ver un bando de rabilargos. Al cruzar el puente, subimos la empinada cuesta, y en un recodo del camino aparcamos el coche. Salimos a caminar río arriba, hasta un pequeño dique por el que salta el agua por encima en algunos puntos. Tuvimos que ir por el talud del río, bordeándolo, pues un joven olivar ha sustituido a la dehesa que se encontraba en el rellano por donde antes se iba. En algunos remansos del río proliferan las eneas, y entre su espesura el carricero tordal emite su áspero canto. De la siguiente mancha de esta planta ribereña, según nos aproximábamos, vemos salir una garza imperial. Desde el dique no vimos nada, así que pronto volvimos hacía atrás.
     Salimos de nuevo al camino, y subimos hasta el olivar que ha reemplazado al encinar. Algunas cogujadas se descubrían al volar entre los olivos. Lo rodeamos hasta el final para poder asomamos al filo del gran talud que el Río Jándula ha excavado con el paso del tiempo, antes de entregarle sus aguas al Guadalquivir. Desde estas alturas tenemos unas magníficas vistas de la cara sureña de la sierra y del curso bajo del río. En la distancia, vemos algunos ánades reales nadando en el río. También las garzas reales están allí presentes, pero inmóviles en las someras orillas arenosas. 

Críalo
     Regresamos, y antes de bajar la cuesta que va al puente, tomamos el carril de la derecha, que pronto se adentra en un olivar plantado demasiado cerca del río. Pronto paramos para observar las gallinetas que recorren la orilla de en frente, y a unas garzas reales que se encontraban aguas abajo. Mientras unas pocas garcillas bueyeras pasan volando aguas arriba. Antes de meternos en el olivar, volvemos a pararnos para mirar a los abejarucos que ciclean sobre nosotros, y a un par de abubillas sobre el tejado de una nave, pero fueron los ruidosos críalos, revoloteando entre los eucaliptos, los que centraron nuestra atención sobre ellos. Al acercarnos a unas eneas para tratar de observar a las garzas reales que habíamos visto al empezar a recorrer este carril, escuchamos al ruiseñor bastardo y las largas estrofas del carricero tordal. Pero las garzas enseguida levantaron el vuelo, y una tras otra, se fueron aguas abajo. Seguimos por el olivar hasta llegar a su final, y encontrarnos con el denso sotobosque de sauces que crece en las márgenes ribereñas que aún no han sido degradadas. Enseguida nos llama la atención un pequeño pájaro que sistemáticamente se posa en una rama en la que se le puede observar con facilidad, y vemos que se trata de un papamoscas gris. Pero al acercarnos no duda en huir. Nos adentramos entre los sauces para tratar de asomarnos cautelosamente al río, y poder observar algún animal. Pero esta maniobra provocó que se levantaran alarmados los mirlos. Solo conseguimos ver unos patos, que algo inquietos, se alejaron nadando de donde estábamos.
     Tras este paseo, ahora pretendíamos hacer otro por la orilla de enfrente, paralelo al margen izquierdo del río. Pero antes de bajar la cuesta que llega al puente, nos detuvimos para mirar un zampullín que nada en medio del río. Y mientras veíamos como el zampullín cruzaba lentamente de una orilla a otra, pasó como una flecha un martín pescador volando sobre el río que atravesó el puente por uno de sus ojos. Al llegar al puente vemos algunos galápagos sobre el lodo en el que crecen las eneas, que rápidamente se sumergen en las turbias aguas. Al llegar al otro extremo del puente, donde también prosperan las espadañas en una acumulación de sedimentos aportados por el río, y retenidos contra los pilares del puente volvemos a ver más galápagos, pero entre ellos nos llamó la atención uno que tenía una llamativa mancha roja detrás del ojo. Se trataba de un galápago americano, bastante grande, y lejos de nuestro alcance como para capturarlo.
     Andábamos por el camino que va hacía la Ropera, viendo alguna que otra gallineta, y haciendo una espera junto a una de estas formaciones de espadañas, descubrimos un calamón, pero en la otra orilla, donde habíamos estado antes. Pero entre estas eneas se ocultaba una garza imperial, que al verse observada, alzó el vuelo bruscamente de entre los tallos secos que la camuflaban. La densidad de sauces y zarzas que bordean el camino nos dificultaba mucho el poder mirar al río, aunque por el mismo se nos cruzaban los mirlos, los ruiseñores y los conejos.
     Al llegar a una pequeña laguna que se forma con agua del río, salieron volando unos patos, pero aquí nos aguardaba dos avistamientos que no esperábamos. La vegetación del borde del río ya se había aclarado, y en la orilla nos encontramos con una garceta grande, que al verse sorprendida por nuestra llegada no duda en huir. Pero es que un poco más adelante nos topamos de frente, también en la orilla del río, con una espátula, que solo se cruzó el río alejándose no mucho, posándose junto a una garza real. Después de un rato se marcharon. Ante estas dos insólitas observaciones decidimos hacer una espera, por si volvían, pero solo se dejaron ver algunos ánades y garcillas, mientras escuchábamos la repetitiva estrofa del ruiseñor bastardo, aunque también pasó un martín pescador en uno de sus rápidos vuelos.

La Espátula junto a una Garza Real

     Así que decidimos seguir hacia delante, hasta casi llegar a la chopera. Por allí se escuchaba al carbonero, y el traqueteo del pico picapinos, al que vimos volar desde un chopo hasta perderse entre las copas de los sauces de la ribera. Al regresar, íbamos con más cautela, para intentar ver de nuevo la espátula o la garceta grande. Y allí estaban de nuevo las dos zancudas, esta vez más cerca una de otra, y que una vez más levantaron el vuelo enseguida. Más al fondo del río también podían verse las grises garzas reales, pero aquellas dos blancas aves que tanto nos interesaban, se perdieron de vista. Cerca de aquellas garzas apareció un aguilucho lagunero prospectando una mancha de eneas. Al volver por el tramo de camino envuelto en zarzas y sauces, repetían los mirlos y los ruiseñores pasando, y dejándose oír.

Pareja de Martinetes
     Para finalizar la jornada, mientras atardecía, nos sentamos al borde del puente. En medio del río, desde la parte que habíamos venido se veían las pacientes garzas reales. Las gallinetas eran fáciles de ver nadando paralelas a las orillas, tratando de pasar desapercibidas entre la vegetación. Las garcillas y los ánades pasaban sobre nosotros, ya probablemente dirigiéndose hacia sus dormideros. A estas horas empezaron a moverse los avetorillos, que descubríamos en vuelo, y que literalmente desaparecían al posarse entre las espadañas. Tanto es así, que un individuo vino a posarse junto al grupo de eneas que teníamos justo delante, y éramos incapaces de verlo, hasta que al rato volvió a marcharse. Ya había empezado a ulular el búho real. Y al girarnos, siguiendo el vuelo de otro avetorillo, acabamos viendo un martinete que se había posado en fresno cercano, a nuestras espaldas. Estábamos tan entretenidos fijándonos en este ejemplar, que casi no apreciamos que había otro a su lado, casi encima suya. Casi anocheciendo ya, cuando volvíamos de regreso, junto al camino vimos un mochuelo.

(*) Fotografías: David Torres.


Lista de Especies Observadas (Orden Sistemático):

  • Conejo Europeo (Oryctolagus cuniculus algirus)
  • Zampullín Chico (Tachybaptus ruficollis)
  • Avetorillo Común (Ixobrychus minutus)
  • Martinete Común (Nycticorax nycticorax)
  • Garcilla Bueyera (Bubulcus ibis)
  • Garceta Grande (Egretta alba)
  • Garza Real (Ardea cinerea)
  • Garza Imperial (Ardea purpurea)
  • Espátula Común (Platalea leucorodia)
  • Ánade Azulón (Anas platyrhynchos)
  • Aguilucho Lagunero Occidental (Circus aeruginosus)
  • Calamón Común (Porphyrio porphyrio)
  • Gallineta Común (Gallinula chloropus)
  • Críalo Europeo (Clamator glandarius)
  • Mochuelo Europeo (Athene noctua vidalii)
  • Búho Real (Bubo bubo)
  • Martín Pescador Común (Alcedo atthis)
  • Abejaruco Europeo (Merops apiaster)
  • Abubilla (Upupa epops)
  • Pico Picapinos (Dendrocopos major)
  • Cogujada Común (Galerida cristata)
  • Ruiseñor Común (Luscinia megarhynchos)
  • Mirlo Común (Turdus merula)
  • Ruiseñor Bastardo (Cettia cetti)
  • Carricero Tordal (Acrocephalus arundinaceus)
  • Papamoscas Gris (Muscicapa striata)
  • Carbonero Común (Parus major)
  • Oropéndola Europea (Oriolus oriolus)
  • Rabilargo (Cyanopica cyanus cooki)
  • Galápago Americano (Trachemys scripta elegans)
  • Galápago Leproso (Mauremys leprosa)