martes, 31 de julio de 2007

VIAJE A SOMIEDO

     Hace un par de días regresé de un magnífico viaje por tierras asturianas, acompañado por tres grandes naturalistas de la SEO. Este viaje, al que fui invitado por Esteban Ureña, me ha permitido conocer a José Rico y a Juanjo Lorite.
     A lo largo de casi cinco días hemos estado buscando al oso pardo por distintos puntos de las montañas de Somiedo, sin encontrarlo. En cambio si hemos podido observar otras especies faunísticas muy interesantes.
    Fuimos en el coche de Juanjo, y hemos estado alojados en un hostal en Pola de Somiedo. Un viaje de estas características, entre cuatro personas, resulta muy económico, y además, íbamos provistos con bastante comida, que unido al buen tiempo que hemos disfrutado estos días, ha favorecido que no interrumpiésemos nuestras jornadas camperas ni para comer.

El paisaje montañoso de Somiedo

     Salimos el día 25 por la mañana con destino a Pola de Somiedo. El punto de partida elegido fue Jaén, ya que cada uno de nosotros pertenece a municipios diferentes de la provincia. Dada la gran distancia que debíamos cubrir de trayecto, empleamos casi todo el día viajando, llegando a Pola pasada la media tarde.
     Las altas temperaturas estivales pronto empiezan a elevarse durante el día, lo que dificultó bastante que avistásemos aves durante el camino. No obstante en el sur de Madrid tuvimos ocasión de ver una gran concentración de halcones abejeros, cicleándo en el cielo, en los primeros pasos migratorios. Por los páramos leoneses pudimos ver un águila culebrera posada sobre un poste, además de varias cornejas por los campos. Justo antes de entrar en el túnel de la autopista que hay antes del puente colgante que cruza el Embalse de los Barrios de Luna, nos sobrevoló un blanquinegro alimoche. Tras pasar el túnel y cruzar el puente nos incorporamos a la carretera que nos llevaría a Pola, atravesando la Comarca de Babia. Pasado el Puerto de Somiedo, ya entre las verdes montañas del Parque Natural donde parece que no ha llegado el verano, improvisamos una parada para contemplar el paisaje de hayedos y prados que trepan por las laderas hasta perderse en las cumbres rocosas, donde, gracias al telescopio, descubrimos un rebaño de rebecos, los primeros de nuestro viaje.
     Al llegar a Pola, dejamos nuestros equipajes en las habitaciones del hostal, para reunirnos a continuación con Borja Riesgo, un amigo de Esteban que conoció durante un Voluntariado Ambiental en Andújar. Después de cenar, volvimos a quedar con él para tomar unas sidras en la terraza de un bar que sacaban las botellinas del río, donde se mantenían frescas gracias a la corriente. Borja no pudo acompañarnos en todas nuestras andanzas por su trabajo, pero nos indicó lugares a los que ir.

     Al día siguiente teníamos previsto hacer una ruta senderista desde Valle del Lago hasta el Lago del Valle. Jose ya conocía el lugar, y fuimos en coche hasta el pequeño poblado del Valle del Lago, donde aparcamos al inicio del sendero. El sendero era ascendente, aunque sin demasiada pendiente, hasta llegar al Lago del Valle. Su trazado discurre por el fondo de un valle, entre montañas, paralelo a un riachuelo con un generoso caudal.
     Al poco de empezar nuestra ruta, el azar nos brindó la oportunidad de ver a un escribano hortelano posado en el tejado de una casa, un pájaro cuya observación es más bien complicada. Un pariente suyo que si resulta más fácil de observar es el escribano montesino, especie de los que pudimos ver varios ejemplares a lo largo del camino. El colirrojo tizón se descubría en sus incesantes movimientos entre los muros de piedras. Además resultaba bastante patente la presencia de los carboneros comunes, a los cuales veíamos y oíamos con frecuencia. Sin embargo los carboneros garrapinos eran algo más discretos, aunque también llegamos a observar algunos. Avistamientos de córvidos de hábitos forestales tales como la corneja, la urraca y el arrendajo no faltaron tampoco en el recorrido, así como del montaraz cuervo. Y por supuesto las rapaces también estaban allí representadas, por algunos ratoneros y los poderosos planeos del buitre leonado, y también un alimoche que vimos al comienzo de nuestra marcha.
     Pero no solo las aves nos amenizaron el paseo. Al principio nos llamó bastante la atención las enormes babosas negras con las que nos topamos, que debido a la abundancia con la que frecuentaban el lugar, poco a poco fueron perdiendo interés en verlas. En una soleada rampa se nos cruzó una pequeña víbora cantábrica, a la que cedimos el paso, y dejamos que tranquilamente se ocultara en la grieta de una roca, a un lado de la senda. Aproximándonos al lago, entre la umbría de la vegetación y la humedad del suelo debido a la escorrentía superficial, se movían pequeñas ranas bermejas, pero también conseguimos ver un ejemplar particularmente grande.

Rana Bermeja

     El Lago del Valle ofrecía una vista sin igual. Se trataba de un precioso lago de aguas cristalinas, con un islote en medio, rodeado por altas cumbres. Carecía de arboleda a su alrededor, sustituida por un cinturón no muy denso de retamas, interrumpido por afloramientos rocosos, y por coladas de guijarros de piedra que caían ladera abajo desde las montañas hasta el lago.

Lago del Valle

     En sus aguas abundaban los cardúmenes de piscardos. Las escandalosas chovas piquirrojas dominaban aquellas montañas, y junto a ellas convivían las piquigualdas, cuyo canto difería mucho de la anterior especie de chova, así como del graznido del resto de los córvidos ibéricos. Precisamente fue su canto lo que las delató, y nos permitió localizarlas en el cielo. Los cuervos, aunque menos numerosos, también se veían por las cercanías. También descubrimos la silueta de otro alimoche sobrevolando las inmediaciones del lago, y algo después, un ratonero.
     Jose decidió quedarse a la sombra una retama, y barrer con el telescopio las faldas de las montañas que bordean el lago, mientras los demás nos decantamos por hacer un recorrido perimetral. Mientras él pudo observar varios rebecos, nosotros pudimos contar hasta una decena de pequeños sapos parteros en los canchales próximos a la orilla, en la primera parte del paseo. Más adelante, también muy cerca del borde del lago, encontramos cuatro tritones alpinos, y próximo a ellos, un lución en un minúsculo prado.
     Al regreso, antes de llegar a la pequeña villa donde dejamos el coche, paramos en un rústico bar donde probamos unos chupitos de licor de miel y de orujo de hierbas. Antes de entrar, nos percatamos de un rebeco que pastaba tranquilamente, monte arriba, relativamente cerca del bar. Se trataba de un individuo que se había acostumbrado a la presencia humana.
     De vuelta en Pola, quedamos con Borja, quien nos llevó al Mirador del Presidente, en Caunedo. Pero antes de marcharnos tuvimos oportunidad de darnos un pequeño paseo, y de asomarnos al río que pasa por el pueblo, donde descubrimos al mirlo acuático.
     Nada más llegar al mirador, tuvimos ocasión de ver un corzo bastante cerca, que pronto se quitó de nuestra vista. Allí apuramos hasta la última luz de la tarde, buscando al oso, sin resultado. Todo cuanto conseguimos observar a lo largo de esta espera fueron rebecos, y un ratonero.

Bosque de Hermo
     En el día central de nuestro viaje fuimos al Bosque de Hermo, donde también había estado antes ya Jose. Salimos por la mañana dirección sur, hacía el Puerto de Somiedo, para incorporarnos a la carretera que va a Villablino. Pasado este pueblo leonés, nos desviamos en Caboalles de Abajo por la carretera que conduce a Degaña. Cuando pasamos Caboalles de Arriba, hicimos una parada en el Puerto Cerredo que ofrecía unas espectaculares vistas de las montañas. Después de Degaña seguimos dirección a Ventanueva, pasando por el Puerto del Rañodoiro. En este tramo el paisaje estaba compuesto por frondosos bosques, donde improvisamos una breve parada, sin bajarnos del coche, para identificar un halcón abejero que cicleaba a cielo descubierto, sobre el techo del bosque. Poco antes de Ventanueva, tomamos la carretera hacía Gedrez, y desde allí nos dirigimos a nuestro objetivo: el Bosque de Hermo.
     Aparcamos el coche, y empezamos a ascender por un camino envuelto por un túnel de exuberante vegetación. Entre las viejas hayas, que conforman el maduro bosque, crecen algunos servales o mostajos. Y sobre el suelo, tapizado por la hojarasca, los helechos y las arandaneras salen adelante aprovechando los resquicios de luz que las espesas copas de los árboles dejan penetrar. Las babosas negras abundaban por doquier. También pudimos encontrar a lo largo del camino tres pequeñas salamandras, y más adelante, una cuarta de mayor tamaño. El entrenado oído de Juanjo captó el canto del chochín procedente del corazón del hayedo.

Salamandra Común

     A cierta altura, llegamos a un pequeño claro del bosque, que se abría a un mirador, ofreciéndonos un balcón desde el que contemplar toda la ladera de una montaña. Al llegar sorprendimos a un zorro que merodeaba por los alrededores. Aquí permanecimos, esperando en vano a que apareciera el oso, hasta la puesta de sol. En cambio los rebecos resultaban fáciles de ver. La espera también nos dio la oportunidad de ver pasar algunos ratoneros y milanos negros. Los gritos del halcón peregrino llamaron nuestra atención, y escudriñando con el telescopio el farallón rocoso que teníamos en frente, acabamos por descubrir a los dos miembros de la pareja que tenía allí su territorio.
     A media tarde abandonamos un rato nuestra larga espera para estirar un poco las piernas. Salimos los cuatro a dar un paseo, siguiendo hacía adelante, el camino por donde habíamos venido. Los griteríos de los arrendajos se escuchaban en las profundidades del bosque, y de vez en cuando, surgía alguno entre la espesura para volver a perderse rápidamente en lo más intrincado de la densa vegetación. En un claro entre las copas de las hayas, llegamos a descubrir un gavilán. En el barro de la pista por la que andábamos, encontramos dos rastros paralelos de huellas de lobo, que estuvimos siguiendo un rato, hasta encontrar un excremento.

Uno de los caminos que surcan el Bosque de Hermo

     Volvimos al mirador, donde reanudamos nuestra paciente espera, hasta que con la caída de la tarde, empezaron a escucharse los alaridos de los cárabos, procedentes de diversos rincones de las entrañas del bosque. Incluso una de estas rapaces nocturnas se atrevió a emitir su sobrecogedora llamada muy cerca del mirador, a nuestro lado.
     Antes de que terminase de oscurecer, volvimos al coche, pero nuestra jornada aún no finalizó. Emprendimos la Ruta de la Puertos, de noche. Realizar tan largo recorrido, nos llevó casi toda la noche y nos dejó agotados, pero mereció la pena por los avistamientos de animales que tuvimos, por lo que también nos dejó muy satisfechos. Volvimos a Ventanueva, y de allí fuimos hasta Moal, donde tomamos la carretera que sube al Puerto del Connio, pasando por Centenales y llegando casi hasta Cecos, desde donde regresamos a Degaña por la carretera que pasa por Busante, Tormaleo, Sisterna y Rebollar.
     Los sapos comunes fueron los animales con los que más veces nos topamos a lo largo del camino, pero no fueron los únicos. También nos encontramos con tres erizos en la carretera y hasta una pequeña musaraña cruzó la calzada a toda prisa delante del coche. Bajando una pequeña cuesta se nos cruzaron un grupo de tres corzos, que probablemente se tratara de una corza acompañada por dos corcinos ya crecidos. Los faros del coche nos permitieron descubrir fuera de la carretera a un ciervo y a un zorro, por el brillo de sus ojos al reflejar la luz. Bajando una cuesta sorprendimos a un cárabo, de plumaje gris, posado en una baliza para la nieve, que al acercarnos voló a un pino cercano, donde también lo veíamos. Y hasta tres cárabos más, otro más grisáceo y dos de plumaje rojizo, llegamos a ver posados en postes en distintos puntos del recorrido; además de un búho chico que volaba a baja altura sobre la carretera.

     Cuando finalizamos la Ruta de los Puertos, en Degaña, aún nos quedaba un buen rato hasta volver a Pola de Somiedo. Prácticamente estuvimos toda la noche desplazándonos con el coche. Faltaba poco para que amaneciese cuando estábamos cruzando el Puerto de Somiedo. Pero en lugar de llegar hasta el hostal, fuimos hacia La Peral, donde en el mismo coche, estuvimos durmiendo unas pocas horas.
     Al despertarnos con la luz de la fresca mañana, teníamos un par de cuervos rondando al lado del coche. Cuando se marcharon, fue cuando nos bajamos del coche y subimos hasta el Mirador del Príncipe. En el entorno de la pequeña aldea vimos bisbitas ribereños alpinos, carboneros, pardillos y colirrojos, además de un escribano cerillo. El cansancio acumulado hizo que solo estuviésemos unas cuantas horas en el mirador. Desde allí localizamos ciervos en los altos prados, y rebecos en las altas rocas, así como un huidizo corzo en las profundidades del valle que se abre a los pies del mirador. También llegamos a ver en ese rato el veloz vuelo del halcón peregrino, y algún tiempo después, la silueta de un águila culebrera. Sin embargo ni rastro de nuestro ansiado objetivo: el oso.
     A pesar de que la mañana se presentaba prometedora, debíamos regresar al hostal a descansar. Estuvimos durmiendo hasta pasado el medio día, cuando, tras almorzar, volvimos a reanudar nuestra jornada campera. Esta vez teníamos previsto dirigirnos a los Lagos de Saliencia, zona que también conocía Jose.
     De camino hacía los Lagos de Saliencia, podíamos observar a las descaradas tarabillas, siempre posadas en oteaderos bien visibles. Poco antes de llegar al Alto de la Farrapona, donde aparcamos el coche, para iniciar una marcha a pie que nos llevaría al primero de los lagos, descubrimos un camachuelo común moviéndose entre un arbusto en la linde de la carretera. Se trataba de un macho, inconfundible, en el que destaca su pecho y vientre de color rojo que contrasta con el casco negro que cubre su cabeza.
     El camino hacia el Lago de la Cueva desfilaba entre roquedos por los que se movían algunos colirrojos, y que eran sobrevolados por los aviones. Al llegar a las proximidades del lago pudimos observar cinco cuervos, y los acrobáticos vuelos de las chovas piquirrojas. El Lago de la Cueva se hallaba en las profundidades de una oquedad del terreno, donde resonaba la tenue voz del sapo patero. Al bajar por el talud vimos algunas ranas bermejas, pero al acercarnos a la orilla tan solo encontramos un sapo partero. Y aunque hubiésemos querido llegar hasta el siguiente lago, ya no nos quedaban suficientes horas de luz. De regreso al coche, un vistazo atrás para contemplar por última vez el paisaje montano del entorno del lago, nos descubrió la silueta de un acentor posado sobre una roca.
     Una vez en que llegamos al coche, emprendimos un breve recorrido nocturno, bajando hasta Torrestío por una pista forestal. Como la noche anterior, se nos cruzaron sapos, aunque no tantos. Entre aquellas soledades nocturnas que envolvían las montañas, transitamos con mucha tranquilidad por la pista, a nuestro ritmo, gracias a la ausencia de tráfico. Pero aún así no se movía ningún animal silvestre por aquellos parajes desarbolados. Ya llegando a Torrestío, en la parte baja y llana del recorrido donde algunos árboles crecían al borde del camino, vimos el fugaz paso de un búho chico. Llegamos al pueblo y dimos la vuelta. Subiendo la cuesta hasta el Alto de la Farrapona no vimos nada, pero bajando hacía Pola se nos cruzó un corzo, y oímos las risotadas de un lejano cárabo en una parada que hicimos. 

Un teito, típica cabaña asturiana

     El último día, sin demorarnos demasiado y tras despedirnos de Borja, hicimos el equipaje y emprendimos el viaje de regreso. Invertimos casi todo el día en el camino de vuelta a casa, y de nuevo nos tocó sufrir los rigores veraniegos sureños cuando llegamos, casi de noche.
     Al cruzar el Puerto de Somiedo pudimos contemplar un cernícalo, y un poco más adelante, una pareja de alimoches que cierran la lista de tantas especies cuantas observamos en este viaje.


(*) Fotografías: gentileza de José Rico.

FECHA
LUGAR
ESPECIE
OBSERVACIÓN
25/07/2007
Somiedo
Rebeco
(Rupicapra rupicapra parva)
Algunos
25/07/2007
Prov. León (Babia)
Alimoche Común
(Neophron percnopterus)
Un ind. (adulto)
25/07/2007
Prov. Madrid (sur)
Abejero Europeo
(Pernis apivorus)
Varios
25/07/2007
Prov. León
Culebrera Europea
(Circaetus gallicus)
Un ind.
25/07/2007
Prov. León
Corneja Común
(Corvus corone corone)
Algunas
26/07/2007
Lago del Valle. Caunedo (Mirador del Presidente)
Rebeco
(Rupicapra rupicapra parva)
Bastantes
26/07/2007
Caunedo (Mirador del Presidente)
Corzo
(Capreolus capreolus)
Un ind.
26/07/2007
Valle del Lago - Lago del Valle
Alimoche Común
(Neophron percnopterus)
2 inds. (adultos)
26/07/2007
Valle del Lago - Lago del Valle
Buitre Leonado
(Gyps fulvus)
Algunos
26/07/2007
Lago del Valle. Caunedo (Mirador del Presidente)
Busardo Ratonero
(Buteo buteo)
Varios
26/07/2007
Pola de Somiedo
Mirlo Acuático Europeo
(Cinclus cinclus)
Un ind.
26/07/2007
Valle del Lago - Lago del Valle
Colirrojo Tizón
(Phoenicurus ochruros)
Algunos
26/07/2007
Valle del Lago - Lago del Valle
Carbonero Común
(Parus major)
Varios. Oído
26/07/2007
Valle del Lago - Lago del Valle
Carbonero Garrapinos
(Parus ater)
Pocos. Oído
26/07/2007
Valle del Lago - Lago del Valle
Arrendajo Común
(Garrulus glandarius)
Varios
26/07/2007
Valle del Lago - Lago del Valle
Urraca
(Pica pica melanotos)
Varias
26/07/2007
Valle del Lago - Lago del Valle
Corneja Común
(Corvus corone corone)
Varias
26/07/2007
Valle del Lago - Lago del Valle
Cuervo Común
(Corvus corax)
Varios
26/07/2007
Lago del Valle
Chova Piquirroja
(Pyrrhocorax pyrrhocorax)
Bastantes. Oída
26/07/2007
Lago del Valle
Chova Piquigualda
(Pyrrhocorax graculus)
Varias. Oída
26/07/2007
Valle del Lago - Lago del Valle
Escribano Montesino
(Emberiza cia)
Varios
26/07/2007
Valle del Lago
Escribano Hortelano
(Emberiza hortulana)
Un ind.
26/07/2007
Lago del Valle
Lución
(Anguis fragilis)
Un ind.
26/07/2007
Valle del Lago - Lago del Valle
Víbora Cantábrica
(Vipera seoanei)
Un ind.
26/07/2007
Lago del Valle
Tritón Alpino
(Triturus alpestris)
4 inds.
26/07/2007
Lago del Valle
Sapo Partero Común
(Alytes obstetricans)
10 inds.
26/07/2007
Valle del Lago - Lago del Valle
Rana Bermeja
(Rana temporaria)
Varias
26/07/2007
Lago del Valle
Foxino
(Phoxinus bigerri)
Bastantes
27/07/2007
Ruta de los Puertos (Moal - Rebollar)
Erizo Europeo
(Erinaceus europaeus)
3 inds.
27/07/2007
Bosque de Hermo. Ruta de los Puertos (Moal - Rebollar)
Zorro Rojo
(Vulpes vulpes)
2 inds. total
27/07/2007
Bosque de Hermo
Rebeco
(Rupicapra rupicapra parva)
Varios
27/07/2007
Ruta de los Puertos (Moal - Rebollar)
Ciervo Rojo
(Cervus elaphus)
Un ind.
27/07/2007
Ruta de los Puertos (Moal - Rebollar)
Corzo
(Capreolus capreolus)
3 inds.
27/07/2007
Bosque de Hermo
Milano Negro
(Milvus migrans)
Pocos
27/07/2007
Bosque de Hermo
Gavilán Común
(Accipiter gentilis)
Un ind.
27/07/2007
Bosque de Hermo
Busardo Ratonero
(Buteo buteo)
Pocos
27/07/2007
Bosque de Hermo
Abejero Europeo
(Pernis apivorus)
Un ind.
27/07/2007
Bosque de Hermo
Halcón Peregrino
(Falco peregrinus brookei)
2 inds. (adultos)
27/07/2007
Bosque de Hermo. Ruta de los Puertos (Moal - Rebollar)
Cárabo Común
(Strix aluco sylvatica)
Oído. 4 inds.
27/07/2007
Ruta de los Puertos (Moal - Rebollar)
Búho Chico
(Asio otus)
Un ind.
27/07/2007
Bosque de Hermo
Chochín Común
(Troglodytes troglodytes)
Oído
27/07/2007
Bosque de Hermo
Arrendajo Común
(Garrulus glandarius)
Algunos
27/07/2007
Bosque de Hermo
Salamandra Común
(Salamandra salamandra bernardezi)
4 inds.
27/07/2007
Ruta de los Puertos (Moal - Rebollar)
Sapo Común
(Bufo bufo spinosus)
Bastantes
28/07/2007
La Peral (Mirador del Príncipe)
Rebeco
(Rupicapra rupicapra parva)
Bastantes
28/07/2007
La Peral (Mirador del Príncipe)
Ciervo Rojo
(Cervus elaphus)
Varios
28/07/2007
La Peral. Lagos de Saliencia - Torrestío
Corzo
(Capreolus capreolus)
Un ind.
28/07/2007
La Peral (Mirador del Príncipe)
Culebrera Europea
(Circaetus gallicus)
Un ind.
28/07/2007
La Peral (Mirador del Príncipe)
Halcón Peregrino
(Falco peregrinus brookei)
Un ind.
28/07/2007
Lagos de Saliencia - Torrestío
Cárabo Común
(Strix aluco sylvatica)
Oído
28/07/2007
Lagos de Saliencia - Torrestío
Búho Chico
(Asio otus)
Un ind.
28/07/2007
Lagos de Saliencia - Torrestío
Avión Común
(Delichon urbicum)
Varios
28/07/2007
La Peral (Mirador del Príncipe)
Bisbita Alpino
(Anthus spinoletta)
Varios
28/07/2007
Lagos de Saliencia - Torrestío
Acentor Común
(Prunella modularis)
Un ind.
28/07/2007
La Peral. Lagos de Saliencia - Torrestío
Colirrojo Tizón
(Phoenicurus ochruros)
Algunos
28/07/2007
Lagos de Saliencia - Torrestío
Tarabilla Común
(Saxicola torquatus rubicola)
Pocas
28/07/2007
La Peral (Mirador del Príncipe)
Carbonero Común
(Parus major)
Pocos
28/07/2007
La Peral. Lagos de Saliencia - Torrestío
Cuervo Común
(Corvus corax)
7 inds. total
28/07/2007
Lagos de Saliencia - Torrestío
Chova Piquirroja
(Pyrrhocorax pyrrhocorax)
Varias
28/07/2007
La Peral (Mirador del Príncipe)
Pardillo Común
(Carduelis cannabina)
Algunos. Oído
28/07/2007
Lagos de Saliencia - Torrestío
Camachuelo Común
(Pyrrhula pyrrhula)
Un macho
28/07/2007
La Peral (Mirador del Príncipe)
Escribano Cerillo
(Emberiza citrinella)
Un ind.
28/07/2007
Lagos de Saliencia - Torrestío
Sapo Partero Común
(Alytes obstetricans)
Un ind. Oído
28/07/2007
Lagos de Saliencia - Torrestío
Sapo Común
(Bufo bufo spinosus)
Pocos
28/07/2007
Lagos de Saliencia - Torrestío
Rana Bermeja
(Rana temporaria)
Algunas
29/07/2007
Puerto de Somiedo
Alimoche Común
(Neophron percnopterus)
Una pareja adulta
29/07/2007
Puerto de Somiedo
Cernícalo Vulgar
(Falco tinnunculus)
Un ind.

domingo, 24 de junio de 2007

ANDANDO POR LOS RÍOS DE LA CABRERA Y ROBLEDILLO

     El verano acaba de empezar. Ayer salimos Antonio y yo por la sierra, buscando las sombras y el frescor de las proximidades de los ríos. Primero lo llevé a enseñarle el Río de la Cabrera por la mañana, y después fuimos hasta el Río Robledillo donde estuvimos hasta que pasaron las horas más cálidas del día. La noche nos pilló bajando al Embalse del Jándula.
     Salimos temprano por la mañana para que no pillase el calor, y llegamos directos hasta el Río de la Cabrera. No nos entretuvimos en pararnos a observar ni las urracas, ni los rabilargos, ni los mirlos que vimos mientras subíamos para la sierra. Casi con la misma celeridad salimos a andar, río arriba, en cuanto aparcamos el coche junto al puente. Apenas conservaba ya agua el río, salvo en algunos puntos sombríos o en las pozas más hondas. En esos puntos de agua se concentraban multitud de pequeños peces, y era fácil descubrir a las ranas y a los galápagos al zambullirse cuando nos asomábamos a laguna de estas charcas. También logramos ver alguna culebra viperina. Los mirlos salían de entre las adelfas y los tamujos, alarmados por nuestras pisadas. Pero las aves que acapararon una mayor atención por nuestra parte fueron dos águilas imperiales que pasaron volando cerca. Llegamos a los pies del Rosalejo, sobrevolado por algunos buitres, donde dimos la vuelta. Pero justo antes de volver, caminábamos entre una mancha de adelfas de la que salió un fuerte sonido acompañado por una brusca sacudida de algunas ramas. Saciamos nuestra curiosidad asomándonos con precaución, y descubrimos unos cuantos jabalíes que se habían refugiado allí para pasar el día. El hecho de haber procedido con cuidado hizo que no se alarmaran los animales, y sin molestarlos más, retornamos nuestra marcha. Volviendo, además de los mirlos, también vimos el vuelo batido de un martín pescador.
     De camino hacia Sierra Madrona el calor empezaba a azotar en la extensa llanura central de la Sierra de Andújar. Las jaras pringosas que cubren estos llanos campos solariegos rezumaban su aceite esencial, impreganado sus hojas, refulgiendo un brillo graso bajo la luz del sol. Y a lo lejos se divisaba una gran concentración de buitres.
     Al llegar al Río Robledillo, tomamos un carril que iba paralelo al curso fluvial, aguas arriba. Cuando nos fue imposible seguir el camino, aparcamos, y almorzamos bajo la aliseda que conforma el bosque de galería de este río, por el que aún bajaba agua corriente. Después de comer salimos a dar un paseo, siguiendo el curso del río. Fundamentalmente encontramos cangrejos rojos (Procambarus clarkii) en sus aguas, pero también había ranas que de vez en cuando croaban desde las orillas. Los mirlos eran las aves que se veían con mayor facilidad, pero también pudimos observar algún que otro carbonero, y escuchar la voz del chochín que emanaba del interior del soto ribereño.
     Las horas más cálidas del pasaron y reemprendimos nuestro recorrido. Íbamos de vuelta. La actividad de la fauna resurgía según avanzaba la tarde. Los habituales ciervos que pueblan la Sierra de Andújar que hasta ahora no habíamos observado, se dejaron ver, pero todavía protegidos bajo la sombra. En el cable de un tendido eléctrico, paralelo a la carretera, había posadas unas tórtolas comunes. Alguna perdiz, acompañada por sus pollos ya crecidos, se aventuró a cruzar la carretera. Las urracas y los rabilargos revoloteaban en bandadas de un lado a otro.
     Cogimos el camino hacia el Embalse del Jándula casi al final de la tarde, y se nos hizo de noche antes de llegar a La Lancha. Salvo por los ciervos y algún que otro mirlo que apuraba las últimas luces del día, el camino bajando al pantano no estuvo demasiado animado. Paramos a cenar en la presa, aprovechando la iluminación de la misma, y después seguimos el camino hasta el final. Cuando regresábamos, al salir del túnel de piedra para cruzar la presa vimos asomada al borde de la misma una garduña. Rápidamente nos bajamos del coche y con una linterna pudimos seguir sus movimientos. Con una espectacular agilidad se desplazó por la pared casi vertical de la presa hasta que la perdimos definitivamente en la oscuridad donde no llegaba el haz de luz. Pero aún nos aguardaban más avistamientos nocturnos, por lo que el camino de vuelta fue más aprovechable que la ida. Además de los ciervos, vimos varios mochuelos y algunos chotacabras. Los jóvenes mochuelos se mostraban demasiado confiados, y nos permitieron deleitarnos observándolos. Y aunque fue muy breve, pero también descubrimos el trote de un tejón que corría subiendo por un cerro junto al borde de la carretera.


Lista de Especies Observadas (Orden Sistemático):

  • Garduña (Martes foina)
  • Tejón Europeo (Meles meles)
  • Jabalí (Sus scrofa)
  • Ciervo Rojo (Cervus elaphus)
  • Buitre Leonado (Gyps fulvus)
  • Águila Imperial Ibérica (Aquila adalberti)
  • Perdiz Roja (Alectoris rufa)
  • Tórtola Europea (Streptopelia turtur)
  • Mochuelo Europeo (Athene noctua vidalii)
  • Chotacabras Cuellirrojo (Caprimulgus ruficollis)
  • Martín Pescador Común (Alcedo actthis)
  • Chochín Común (Troglodytes troglodytes)
  • Mirlo Común (Turdus merula)
  • Carbonero Común (Parus major)
  • Rabilargo (Cyanopica cyanus cooki)
  • Urraca (Pica pica melanotos)
  • Galápago Leproso (Mauremys leprosa)
  • Culebra Viperina (Natrix maura)
  • Rana Verde Ibérica (Rana perezi)

martes, 22 de mayo de 2007

LA RUTA VERDE DEL TORCAL DE ANTEQUERA Y EL SENDERO DEL PINSAPAR DE LA SIERRA DE GRAZALEMA

     Para este pasado fin de semana, Víctor Revuelta y yo habíamos acordado irnos a la Sierra de Grazalema. Habíamos quedado el sábado en Antequera, y ya que no teníamos ninguna prisa en llegar, le propuse a Víctor acercarnos a ver el Torcal. Las alucinantes formaciones kársticas componían un paisaje de aspecto lunar. Pero la fertilidad del terreno que permite el desarrollo de diversas especies vegetales hacía regresar nuestra imaginación a La Tierra. Hicimos la Ruta Verde, un sendero circular que nos permitió admirar en mayor profundidad las extrañas formas de las rocas calcáreas atormentadas por erosión del agua. Pero a pesar de que la hora, al principio de la tarde, no era la más propicia para observar aves, nos encontramos durante la caminata con algunos negros mirlos y un azul roquero solitario. La ruta nos devolvió al inicio de la senda, a los aparcamientos junto al centro de visitantes, donde antes de montarnos en el coche, observamos un rebaño de cabras monteses.

Escaramujo (Torcal de Antequera)


Peonia (Torcal de Antequera)
































     Yendo hacia Grazalema pudimos ver algunos abejarucos y cernícalos posados en los postes y en los cables de tendido eléctrico. Y al penetrar en las estribaciones de la Serranía de Ronda, de la cual el Parque Natural de la Sierra de Grazalema forma parte, fue buitres lo que vimos. Nos alojamos en una casa rural en el pueblo de Grazalema, pero antes de que anocheciera nos dio tiempo de ir a ver la Sima de Villaluenga del Rosario.

Sima de Villaluenga

     El domingo por la mañana nos disponíamos a hacer el Sendero del Pinsapar, que pasa por la Reserva de la Sierra del Pinar, desde Grazalema a Benamahoma, y para el cual Víctor había solicitado permiso anticipadamente. Mientras cargamos el equipaje en el coche, aparcado en la plaza del pueblo, pudimos ver unos jilgueros que revoloteaban entre los árboles de los jardines. Y en las lejanas peñas que rodean el pueblo, pudimos descubrir unas cabras monteses. Empezaba bien el día.

Sierra de Grazalema

Pinsapo
     Comenzaba el sendero con una fuerte subida, aunque no muy larga a través de un pinar. Al pasar a la otra vertiente aparecían los bosques de los abetos del sur, los pinsapares, y el resto del camino ya solo era una suave bajada, que se adentraba bajo sus sombras, o los bordeaba. Por los desnudos roquedos de la parte más elevada de la senda se movía algún que otro colirrojo tizón. Al poco rato de iniciar el leve descenso, y poco antes de llegar al primer rodal de pinsapos nos vimos sorprendidos por un chaparrón que descargó con fuerza, pero por poco tiempo, por lo que pudimos continuar el sendero hasta el final. La Sierra de Grazalema es el punto que registra el mayor índice pluviométrico de la Península Ibérica, y gracias a ello crece aquí el pinsapo, especie de abeto que además es endémica. Además bajo sus bosques proliferan tupidos helechos y pastos, que junto con el colindante Parque Natural de los Alcornocales, constituye un oasis verde en medio del secarral andaluz. Pero para una vulcana (Vanessa atalanta) la lluvia supuso un duro revés que la arrojó al suelo. Afortunadamente pudo colgarse bajo una brizna de hierba, donde más tarde ya solo tendría que esperar a secar sus alas. Momentos antes, el carbonero parecía que había presagiado la lluvia con su canto. Más adelante vimos algunos, que también cantaron, pero ya no consiguieron que las nubes desencadenaran su furia. También nos salieron al paso alarmados mirlos. Los troncos carcomidos que yacían en el suelo del bosque albergaban cuantiosas poblaciones de tijeretas.

Pinsapar

Culebra de Cogulla
     En la parte baja del sendero, los pinsapos eran sustituidos por encinas y quejigos. Al echar la vista atrás un momento para contemplar por última vez el pinsapar, descubrimos el vuelo de los buitres sobre las crestas rocosas. Mi costumbre de husmearlo todo me hizo meterme en el hueco de un quejigo donde me encontré una pequeña culebra de cogulla, para la que sin duda fui una visita inoportuna. Afortunadamente para la serpiente, en nosotros no despierta ningún miedo irracional ni ese odio generalizado que por desgracia lleva a mucha gente a matarlas sin razón lógica. Nosotros solo sentíamos curiosidad por verla un rato, y allí mismo, donde la encontramos, se quedó.

Encinas y Quejigos


















     De Benamahoma regresamos haciendo autostop a Grazalema. El resto de la jornada consistió un largo recorrido en coche que nos llevo a hacer unas breves visitas, solo de paso, a Los Alcornocales y al Desfiladero de los Gaitanes. Volviendo hacia Antequera, por la tarde, tuvimos nuestros últimos avistamientos en la carretera, abejarucos y tres mochuelos posados en los cables de la luz.

Desfiladero de los Gaitanes


(*) Fotografías: gentileza de Víctor Revuelta.

FECHA
LUGAR
ESPECIE
OBSERVACIÓN
19/05/2007
Torcal de Antequera
Cabra Montés
(Capra pyrenaica hispanica)
Algunas
19/05/2007
Serranía de Ronda
Buitre Leonado
(Gyps fulvus)
Varios
19/05/2007
Carretera
Cernícalo Vulgar
(Falco tinnunculus)
Pocos
19/05/2007
Carretera
Abejaruco Europeo
(Merops apiaster)
Algunos
19/05/2007
Torcal de Antequera
Roquero Solitario
(Monticola solitarius)
Un macho
19/05/2007
Torcal de Antequera
Mirlo Común
(Turdus merula)
Pocos
20/05/2007
Sierra de Grazalema
Cabra Montés
(Capra pyrenaica hispanica)
Pocas
20/05/2007
Sierra de Grazalema
Buitre Leonado
(Gyps fulvus)
Pocos
20/05/2007
Carretera
Mochuelo Europeo
(Athene noctua vidalii)
3 inds.
20/05/2007
Carretera
Abejaruco Europeo
(Merops apiaster)
Algunos
20/05/2007
Sierra de Grazalema
Colirrojo Tizón
(Phoenicurus ochruros)
Pocos
20/05/2007
Sierra de Grazalema
Mirlo Común
(Turdus merula)
Pocos. Oído
20/05/2007
Sierra de Grazalema
Carbonero Común
(Parus major)
Pocos. Oído
20/05/2007
Grazalema (pueblo)
Jilguero
(Carduelis carduelis)
Pocos
20/05/2007
Sierra de Grazalema
Culebra de Cogulla
(Macroprotodon cucullatus brevis)
Un ind.

martes, 13 de marzo de 2007

SALIDA NOCTURNA POR LA SIERRA DE ANDÚJAR

     Anoche acompañé a Esteban Ureña e Ignacio Luque en un recorrido por la Sierra de Andújar. Me recogieron en Andújar al principio de la carretera que sube a la sierra, al final de la tarde. Fuimos hasta el Embalse del Jándula, y a un lugar que yo no conocía, el Río de la Cabrera.
     Por el camino hacia el Embalse del Jándula, una vez que dejamos atrás la zona de las Viñas de Peñallana, empezaron a verse algunos mochuelos, conejos y ciervos, tanto a la ida como a la vuelta. Pero además, mientras íbamos bajando para el pantano se nos cruzaron fugazmente unos jabalíes. Nos detuvimos un rato en el camino por si volvían a salir o por si les oíamos, pero no hubo suerte.
     La noche era fresca. Cuando llegamos a la presa hicimos una parara para tomar un poco de chocolate caliente que llevábamos en termos. Reanudamos la marcha, cruzamos el túnel de piedra y continuamos el camino hasta el final, al llegar a la puerta de una finca privada. En este tramo vimos algún ciervo más, pero al llegar la final del mismo nos encontramos con un perro. Se trataba de un podenco blanco, posiblemente abandonado o extraviado de alguna de las recientes monterías cuyo periodo acaba de finalizar. Cuando volvíamos, antes de entrar en el túnel, descubrimos un animal que marchaba con un trote ligero por el camino, en el mismo sentido en el que íbamos. Era un tejón, que pensé que se saldría por un lado del camino antes de llegar al túnel, pero Esteban aceleró y nos colocamos más cerca. El tejón cruzó el estrecho túnel entero y nosotros casi a la par. Al salir a la presa nos detuvimos y le dejamos espacio para que pudiera volverse tranquilamente, sin verse perseguido.
     Todavía nos quedaba noche por delante. Tras este espectacular avistamiento de tejón, ahora nos dirigíamos al Río de la Cabrera. Abandonamos la carretera para entrar en la boca del carril que lleva a este río, y en no demasiado largo trayecto que recorrimos hasta llegar a un puente, pudimos ver algunos ciervos. Río arriba, hicimos una caminata nocturna, abrigados y auxiliados por linternas que solo encendíamos para cruzar algunos tramos del río. También las utilizábamos para tratar de descubrir algún animal que hubiese por allí, pero nuestros pasos debieron alertarlos antes de que llegásemos, o simplemente, por cuestión de azar, no vimos ninguno. Tan solo observamos un cormorán que dormía en la rama de un fresno, que al verse iluminado, estiró el cuello y levantó la cabeza, expulsó una deyección fecal, pero enseguida volvió a acurrucar la cabeza bajo un ala y retomó el sueño.


Lista de Especies Observadas (Orden Sistemático):

  • Conejo Europeo (Oryctolagus cuniculus algirus)
  • Tejón Europeo (Meles meles)
  • Jabalí (Sus scrofa)
  • Ciervo Rojo (Cervus elaphus)
  • Cormorán Grande (Phalacrocorax carbo)
  • Mochuelo Europeo (Athene noctua vidalii)

jueves, 7 de diciembre de 2006

NOCHE EN LA SIERRA DE ANDÚJAR

     Animados una vez más a probar suerte a ver si se nos cruzaba el lince por fin, salimos anoche por la Sierra de Andújar, mi amigo Antonio, Edu, un compañero suyo de la Universidad, y yo. Nuestro destino fue La Lancha, pero no hubo suerte. A pesar de todo disfrutamos los animales que se dejaron ver con las luces del coche, y de oír el canto de las rapaces nocturnas.
     No salimos tan tarde, pero oscurece pronto en los días previos al invierno. Habíamos quedado al inicio de la carretera de la sierra, y fuimos en mi coche. Cuando dejamos atrás las ultimas viñas, y empezamos a pasar junto a las grandes fincas de caza, empecé a ir más despacio, además de porque la carretera es estrecha, para tener oportunidad de descubrir con la suficiente antelación algún animal que se moviera cerca de las lindes, o que se cruzara. Pronto vimos algunos ciervos cerca del camino, que se adentraban en el monte al pasar junto a ellos. También se nos cruzó algún que otro conejo. En algún punto del camino que paramos, conseguimos escuchar al mochuelo maullar. Y cerca del carril también conseguimos ver un zorro, que al alumbrarlo con los faros del coche, se perdió en la noche.
     Cenamos en la presa del Embalse del Jándula, oyendo la llamada del búho real, que sonaba con fuerza, y se repetía a un ritmo constante. Pero lo más curioso es que se nos acercó un zorro mientras comíamos. Curioso en cuanto al lugar, porque es la primera vez que veo a un raposo hacer esto en la Sierra de Andújar.

Zorro

     A la vuelta paramos en La Lancha, donde al poco rato de bajarnos del coche nos llevamos un pequeño susto al oír el ruido de unos ciervos correr sobre la hojarasca de los eucaliptos. De noche, con la falta de visión, se magnifican los sonidos. Supimos que eran ciervos, porque al encender la luz del coche pudimos verlos. Seguramente ellos se asustarían más de nosotros. Al cabo de un rato, cuando la situación se tranquilizó conseguimos oír a lo lejos las risotadas del cárabo.
     Al poco de retomar la marcha, nos encontramos con un jabalí junto a la pista, que se fue monte a través, ascendiendo por una ladera. En una parada que hicimos poco después oímos otra vez al búho real. En lo que nos quedaba de camino volvimos a ver más ciervos, pero lo mejor fue, al subir una pequeña cuesta poder iluminar a un imponente búho real posado sobre un poste. Frené el coche para poder verlo, pero solo nos dio el tiempo justo para verlo por un momento, antes de levantar su pesado vuelo e internase en la tranquilidad que le proporciona la oscuridad. Más adelante, ya solo se nos cruzó un ratón.

Fotografía: gentileza de Antonio Ibarra.                                             


Lista de Especies Observadas (Orden Sistemático):

  • Ratón de Campo (Apodemus sylvaticus)
  • Conejo Europeo (Oryctolagus cinuculus algirus)
  • Zorro Rojo (Vulpes vulpes)
  • Jabalí (Sus scrofa)
  • Ciervo Rojo (Cervus elaphus)
  • Búho Real (Bubo bubo)
  • Mochuelo Europeo (Athene noctua vidalii)
  • Cárabo Común (Strix aluco sylvatica)

domingo, 2 de julio de 2006

TRAVESÍA EN CANOA POR EL EMBALSE DEL JÁNDULA

     Ayer hicimos una travesía en canoa, a remo, Esteban Ureña, Javier Ramírez y yo, de unas 12 horas, a lo largo del Embalse del Jándula. La exposición al sol veraniego, y el reflejo de la luz en la superficie del agua del pantano nos ha dejado bien quemados. Pero la fatigosa ruta ha dado sus frutos y tuvimos avistamientos de fauna muy interesantes.
     Pasaron a recogerme por Andújar sobre las 8.00, y más o menos hacia las 9.00 habíamos llegado a la playa de la cola del embalse que hay pasando el túnel de piedra, desde la que empezamos a remar. Fuimos directos hasta allí, sin pararnos en el camino a mirar las urracas, las abubillas y los mirlos que adornan con su presencia la sierra. A la salida del estrecho túnel sí que nos vimos obligados a detenernos un momento, a la espera que una golondrina dáurica que estaba en el suelo, levantara el vuelo.
     Tras descargar la barca y aprovisionarnos con la comida y el agua que nos llevamos empezamos a remar por turnos. La sequía tiene el nivel de agua por debajo de su máxima altura, y a todo el alrededor del embalse queda un ancho y árido cinturón desprovisto de vegetación. De vez en cuando parábamos a descansar en alguna sombra que encontrásemos bajo el talud de alguna orilla, o bien nos dábamos un chapuzón para aliviarnos del azote del calor.
     Pero otras paradas que también hicimos estaban destinadas a la observación de algún animal. Al poco rato de empezar a navegar paramos para deleitarnos con los planeos de cuatro cigüeñas negras que volaban juntas, y poco después volvimos a dejar de remar para dedicarnos a contemplar dos jóvenes águilas imperiales. Ambas especies las pudimos ver a cortas distancias. Seguimos remando aguas arriba, intentando no equivocarnos de dirección, despistados por la enorme anchura de alguna de las colas que hay en la parte baja del pantano. Algún tiempo después, lo siguiente que paramos a ver fueron los picados y las acrobacias aéreas de un par de águilas reales, algo alejadas. Las horas del caluroso día avanzaban, mientras poco a poco el embalse se estrechaba, y sus aguas se tornaban turbias. Entre ellas se intuían la silueta de las carpas, que de vez en cuando asomaban a la superficie. Un cuantioso bando de rabilargos se cruzó de lado a lado el embalse. En las piedras de las orillas tomaban el sol algunos galápagos que rápidamente se echaban al agua al acercarnos con la canoa. Casi al final vimos otras dos cigüeñas negras volando sobre el embalse, y sobre el mismo unos pocos patos. A continuación llegamos a un tramo donde de las aguas cenagosas asomaban los esqueletos de los árboles que conformaba el antiguo bosque de galería, que murió sepultado por las aguas del embalse. Sobre uno de estos troncos, casi imperceptible, reposaba una garza real. Remando sobre espesas aguas, que ya casi parecían fango, vimos nadando entre las ramas de los árboles muertos un macho de ánade real, y casi en frente, en el otro lado, un zorro merodeando por la orilla. En este tramo paramos a descansar, para quitarnos un rato de la insolación, y fue donde decidimos no seguir adelante por miedo a que se nos atrancara la barca. Pero teníamos que regresar antes de que oscureciese, así que tras un breve reposo, volvimos a remar, bajo el sol de la tarde. De nuevo volvimos a ver al zorro en una orilla, y al pato en la otra. También volvimos a ver la pareja de cigüeñas en el mismo tramo, y así mismo repitieron las otras cuatro cuando ya estábamos cerca de la presa. Pero bastante antes de llegar, pudimos ver unos pocos buitres leonados, y también algún negro.
     Desembarcamos casi de noche. Mientras cargábamos la canoa en la baca del coche, paso una cigüeña negra. En el camino de vuelta vimos los ciervos que no vimos durante el día, que debieron permanecer sesteando a la sombra, ocultos en el algún lugar, esperando a iniciar su actividad con el fresco de la caída de la noche. En medio del carril también vimos un mochuelo, que en el momento de frenar el coche salió volando, y más adelante paramos al ver una garduña sobre una roca de granito, donde permaneció un rato quieta.


Lista de Especies Observadas:

  • Zorro Rojo (Vulpes vulpes)
  • Garduña (Martes foina)
  • Ciervo Rojo (Cervus elaphus)
  • Garza Real (Ardea cinerea)
  • Cigüeña Negra (Ciconia nigra)
  • Ánade Azulón (Anas platyrhynchos)
  • Buitre Leonado (Gyps fulvus)
  • Buitre Negro (Aegypius monachus)
  • Águila Real (Aquila chrysaetos)
  • Águila Imperial Ibérica (Aquila adalberti)
  • Mochuelo Europeo (Athene noctua vidalii)
  • Abubilla (Upupa epops)
  • Golondrina Daúrica (Hirundo daurica)
  • Mirlo Común (Turdus merula)
  • Rabilargo (Cyanopica cyanus cooki)
  • Urraca (Pica pica melanotos)
  • Galápago Leproso (Mauremys leprosa)
  • Carpa (Cyprinus carpio)

domingo, 30 de abril de 2006

CAMPEANDO POR LOS ALREDEDORES DE LINARES

     Como todos los años, en el último fin de semana de abril, la Sierra de Andújar se llena con un bullicioso gentío como consecuencia de la romería. De una parte, el dispositivo de seguridad que prohíbe el tráfico en un determinado sentido de la circulación según el momento del día, y de otra parte, la falta de tranquilidad que impera en estas fechas derivado del alboroto que genera la muchedumbre, imposibilitan salir al campo para observar animales, o simplemente para disfrutar de la tranquilidad en contacto con la naturaleza. Así que ayer quedé con Antonio para salir al campo por su zona, en los terrenos que mejor conoce por los alrededores de Linares, donde me guió por sitios muy interesantes, en la campiña olivarera y por las riberas de dos ríos cercanos. Pudimos disfrutar de un magnífico día primaveral, pero sobre todo de los animales que llegamos a observar, algunos de los cuales, me sorprendieron, al no esperar encontrarlos por allí.
    Entré a Linares por la carretera de Baños de la Encina, que, pasado el Río Guadiel, atraviesa unas zonas de dehesa, donde los olivos todavía no han sustituido a las encinas. Por allí se veían bastantes rabilargos, pero una gran culebra bastarda que cruzó la carretera, forzó que me parase, por un lado para evitar atropellarla, y por otro para tratar de observarla con más detenimiento, pero la rapidez con la que el ápodo reptil se ocultó entre la hierba, y la valla en la linde de la finca, evitó que lo hiciera.
     Cuando llegué a Linares, recogí a Antonio, y el primer lugar al que sugirió que fuésemos, fue a su olivar. Para ello salimos hacía la carretera por la que yo había entrado, pero pronto tomamos un desvío. Antes de llegarnos a sus olivos, nos acercamos a una especie de vertedero próximo. Allí nos encontramos con algunas garcillas bueyeras, y con unos milanos negros cicleando en el despejado cielo azul.
     Cuando llegamos a su campo, aparqué a un lado del mismo carril por el que circulábamos, a la sombra de unos eucaliptos. Salimos a andar, a dar un paseo entre olivos plantados en lo que antaño había sido una parte de los campos mineros de Linares, donde aún permanecen como testigos de ello, las múltiples ruinas de la variada infraestructura minera. De estas ruinas abandonadas, han hecho algunos animales su morada, y por aquí es donde tratábamos de observarlos. Concretamente buscábamos ver una pareja de lechuzas, que no se dejó ver. Los más frecuentes eran los estorninos, pero también había gorriones que aprovechan cualquier grieta o agujero que encuentren en los viejos muros para instalarse. Las tórtolas turcas también eran abundantes por el lugar. Caminando por un tramo de la vía verde vimos unos verderones, que destacaban posados en unos hinojos, y que enseguida levantaron el vuelo. También localizamos unos abejarucos en vuelo, por su continuo canto.
     Volvimos a Linares, para comer en su casa. Después fuimos hacia el Río Guadalimar, cerca de Torreblascopedro. Por la carretera pudimos ver un bando del colorido jilguero. Antes de atravesar el puente que cruza el río, nos metimos por un carril, donde pronto aparcamos. Antes de acercarnos al cauce del río, y adentrarnos en el bosque en galería, estuvimos escuchando el canto del cuco, que procedía de un árbol solitario. Esperando un poco, conseguimos verlo, aunque solo fue fugazmente en vuelo. Pero a raíz de seguir con los prismáticos el vuelo del cuco, descubrimos un cernícalo posado en un tendido de la cercana vía ferroviaria.
     Bajábamos hacia la ribera tratando de evitar pisar el barro que aún queda por algunas partes del estéril suelo de la campiña. Caminamos un tramo entre los límites entre la campiña y el bosque, apreciando algunas enormes gritas abiertas por la erosión de la escorrentía del agua de las lluvias, que incluso habían volcado un olivo al que ya no le quedaba entre las raíces sustrato donde agarrarse. Bajo las sombras de la arboleda retumbaban los ecos de las voces de los mirlos, que se movían entre el sotobosque. Nos acercamos a la orilla, donde encontramos unos anfibios que en primer momento creímos que eran ranas, pero que al fijarnos bien nos dimos cuenta que se trataba de sapillos pintojos.
     Y para acabar la jornada, antes de que anocheciese, fuimos al Piélago, un espacio natural adyacente al Río Guarrizas, protegido como Monumento Natural. En este lugar están las ruinas de un antiguo puente romano, pero también existe un puente mucho más reciente, en desuso  debido al nuevo trazado de la carretera que va hasta Arquillos, desde el que estuvimos fijándonos en las huellas de nutria impresas en el barro. Entre las ruinas, los pilares del puente, y las rocas también hay garduña, que sin embargo tampoco vimos. Pero sí vimos por allí rabilargos y algún que otro mirlo, y tras un rato de espera, también unas gallinetas entre la vegetación de la orilla. Al acercarnos al puente romano, descubrimos un colirrojo muerto en un cepo, o costilla, como llamamos a esta trampa en Jaén, pero que nunca volverá a hacerlo, porque nos encargamos de retirarla. Estuvimos andorreando el resto de la tarde por las rocas que encauzan el río en aquel tramo. Cuando ya nos íbamos de allí, casi de noche, vimos pasar un búho real que se posó en una roca, encima de un cerro, que de haber habido más luz, hubiéramos podido contemplar con mayor nitidez.


Lista de Especies Observadas:

  • Garcilla Bueyera (Bubulcus ibis)
  • Milano Negro (Milvus migrans)
  • Cernícalo Vulgar (Falco tinnunculus)
  • Gallineta Común (Gallinula chloropus)
  • Tórtola Turca (Streptopelia decaocto)
  • Cuco Común (Cuculus canorus)
  • Búho Real (Bubo bubo)
  • Abejaruco Europeo (Merops apiaster)
  • Mirlo Común (Turdus merula)
  • Rabilargo (Cyanopica cyanus cooki)
  • Estornino Negro (Sturnus unicolor)
  • Gorrión Común (Passer domesticus)
  • Jilguero (Carduelis carduelis)
  • Verderón (Carduelis chloris)
  • Culebra Bastarda (Malpolon monspessulanus)
  • Sapillo Pintojo Meridional (Discoglossus jeanneae)