lunes, 2 de enero de 2017

COMENZANDO EL AÑO CAMPEANDO POR LA SIERRA DE ANDÚJAR

     Inmejorable inicio del año. Ya empieza a ser costumbre que inaugure los años saliendo al campo. Aprovechando ayer mi día libre, que previsiblemente será de los pocos que tenga en enero, salí en compañía de Rocío, a sugerencia suya, a dar una vuelta por la sierra. Y yo le propuse ir al camino de La Lancha, a probar suerte con el lince. Salimos más bien tarde, pero el día dio bastante de si, pese a llevar un plan más bien tranquilo y relajado, y no ir expresamente en busca de nada.
     Durante el trayecto de ida paramos en alguna ocasión para fijarnos en los pajarillos que había junto al camino. Petirrojos y pinzones sobre todo, pero también algún colirrojo tizón y tarabillas. Nos detuvimos también a ver los trigueros en alambradas y encinas cercanas, y a un par de zorzales charlos, algo lejos, en una dehesa por la que pasamos. Más cerca que los charlos, vimos también una abubilla en la misma parada, sondeando el suelo con su largo y curvo pico, a la sombra de una encina. Por supuesto tampoco faltaron urracas, ni estorninos, pero no les prestamos demasiada atención. Pero me extraño no ver ni un ciervo en todo el camino.

Sierra de Andújar

     Al poco tiempo de llegar a las curvas, donde había bastante gente repartida por diferentes puntos del camino, vimos una pareja de buitres negros que nos pasaron volando bastante cerca. Se oían los arrullos de la paloma torcaz y las ásperas notas de reclamo de la curruca capirotada, y de vez en cuando también berreaba algún ciervo. También oímos el canto del águila imperial, pero tampoco se dejaba ver. Vimos un conejo al lado de un lentisco. Los buitres leonados planeaban diseminados por el cielo, en todas direcciones, en lugar de hacerlo en las típicas concentraciones aprovechando las corrientes térmicas. Alguna paloma pasaba en vuelo por el lugar. Las pocas urracas también aparecían dispersas por la zona, y aunque de vez en cuando se oían, no eran alarmas que marcaran la presencia de ningún carnívoro, como a menudo lo hacen con el lince. Y no tardó en aparecer el águila imperial, el adulto al que habíamos oído hacia un rato.
     Poco antes de almorzar, emprendimos un paseo que pronto se vería interrumpido. Habían detectado a un lince en algún lugar. Cuando una mujer nos dejó mirar por su telescopio, contemplamos a un remoto lince, a contra luz, tumbado placidamente sobre una gran roca, al sol. A pesar de las malas condiciones de luz, y la lejanía, siempre que se consigue observar un lince en libertad es un momento especial, y quizás más tratándose del primero, y espero que no el último, del año. Pero no se quedo demasiado tiempo allí, y tras acicalarse y lamerse con esmero, bajó de la roca al suelo, y entre la vegetación desapareció. Fue entonces cuando Rocío y yo nos fuimos a comer.
     Mientras comíamos sentados al borde del camino volvimos a ver un conejo, quizás el mismo de antes, junto a los lentiscos por los que se movía algún que otro mirlo. Se seguía oyendo a la curruca cabecinegra, y llegó a salir unos instantes de los lentiscos que la cobijan. Con sus habituales griteríos, de repente irrumpió en aquel mismo rodal de lentiscos donde estuvo el conejo, los mirlos y la curruca, un bando de rabilargos. Y a lo lejos, el pito real repitió seguidamente sus potentes notas sonoras, componiendo su característica estrofa.

Abeja libando el néctar de la flor del romero

     Reanudamos el paseo poco después de comer, con varias paradas para mirar a los buitres leonados, al buitre negro y al águila imperial, que también se podía escuchar con fuerza. Esta vez, además de al adulto, llegamos a ver a un damero. Vimos también petirrojos y unas perdices. Divisamos al azul roquero solitario entre granitos, mientras daban pasadas sobre la pista aviones roqueros. Las abejas (Apis mellifera) zumbaban entre los romeros en flor. No muy lejos se encontraban las colmenas, visibles desde el camino. Y al término de nuestro paseo oímos el chasquido que producen los ciervos al chocar sus cuernas. Nos asomamos un poco más adelante por si descubríamos la pelea, pero tan solo vimos un grupo de seis machos que enseguida se marcharon. En cambio un joven vareto se mostró más confiado. Parece que el hecho de que no se cace en esa finca, ha cambiado el comportamiento de los animales, mostrándose más tranquilos y confiados.
     Al comenzar a caminar de vuelta, presenciamos como el águila imperial adulta, entre cacareos, picaba sobre el damero. Más buitres deslizándose por el aire, y aviones revoloteando por los alrededores del carril. Nos paramos un rato a mitad de recorrido, y nos sentamos a contemplar los seres animados del paisaje. De nuevo repetía el macho del roquero solitario posado en su pétreo hábitat. Un petirrojo se movía inquieto por un lentisco próximo al camino. Un par de urracas, la una sobre una encina, y la otra en el suelo, se veían cláramente pese a la distancia, por su destacado blanquinegro plumaje. También vimos otro conejo, algo lejos, cerca de unos acebuches.

Anocheciendo

     No tardamos mucho en volver al coche para irnos, pues aunque todavía quedaba un buen rato de luz aprovechable, tenía cosas que preparar. Durante el camino de vuelta vimos más ciervos, separados por grupos de machos y hembras. Alguno de ellos eran portadores de grandes cuernas. Vimos también un grupo de gamos en una dehesa, algunos de los cuales, con alocados brincos y carreras, idas y venidas, y sus colas totalmente levantadas mostrando el escudo anal completamente blanco, parecían estar jugando y divirtiéndose, en lugar de indicar algún tipo de peligro inminente. Y de las aves volvieron a repetir los estorninos, los trigueros, los colirrojos, los petirrojos, los pinzones, más la abubilla, que voló no lejos de un gran ciervo macho, que corría paralelo a la valla que le impedía cruzar la pista.

(*) Fotografías: gentileza de Rocío Ferrer.


Lista de Especies Observadas (Orden Sistemático):

  • Conejo Europeo (Oryctolagus cuniculus algirus)
  • Lince Ibérico (Lynx pardinus)
  • Ciervo Rojo (Cervus elaphus)
  • Gamo (Dama dama)
  • Buitre Leonado (Gyps fulvus)
  • Buitre Negro (Aegypius monachus)
  • Águila Imperial Ibérica (Aquila adalberti)
  • Perdiz Roja (Alectoris rufa)
  • Paloma Torcaz (Columba palumbus)
  • Abubilla (Upupa epops)
  • Pito Real Ibérico (Picus sharpei)
  • Avión Roquero (Ptyonoprogne rupestris)
  • Petirrojo Europeo (Erithacus rubecula)
  • Colirrojo Tizón (Phoenicurus ochruros)
  • Tarabilla Europea (Saxicola rubicola)
  • Roquero Solitario (Monticola solitarius)
  • Mirlo Común (Turdus merula)
  • Zorzal Charlo (Turdus viscivorus)
  • Curruca Cabecinegra (Sylvia melanocephala)
  • Rabilargo Ibérico (Cyanopica cooki)
  • Urraca (Pica pica melanotos)
  • Estornino Negro (Sturnus unicolor)
  • Pinzón Vulgar (Fringilla coelebs coelebs)
  • Triguero (Miliaria calandra)

lunes, 28 de noviembre de 2016

NOCHE DE LLUVIA, MAÑANA DE SETAS Y ESPÁRRAGOS

     Estuvo lloviendo el sábado pasado casi todo el día, así que era la noche ideal para salir a buscar anfibios. Fue lo que le propuse a David la tarde de hace dos días, salir con la furgoneta de noche para encontrar a estos animales que tan solo se pueden ver en bajo esas condiciones meteorológicas, dormir en algún sitio de la sierra, y la mañana del domingo ir a buscar setas.
     Tras recoger la furgo en el cortijo de Javi, nos dirigimos en primer lugar al área de la Alcaparrosa. No vimos nada a lo largo de toda la carretera hasta llegar, y tras un breve recorrido circular, también fallido, por la zona, nos asomamos a una piscina abandonada. El agua cubría todo fondo, pero permitía verlo en su parte menos honda así que nos limitamos a explorarla desde el borde. Según adaptamos nuestra visión a la luz del frontal, pasamos de ver a los grandes gallipatos, algunos en la misma superficie del agua, a descubrir a los más pequeños y miméticos tritones pigmeos, nadando entre dos aguas, o bien reposando en el fondo de la piscina, sobre el lecho de hojarasca. Mientras tanto, bajo la llovizna, podíamos oír con fuerza la llamada de un cárabo por las cercanías.

     A continuación miramos por unas charcas no muy lejanas, esperando descubrir algún sapo, pero nada. No había puestas, ni oímos ningún reclamo, y desde luego tampoco encontramos ningún ejemplar. Repetimos esta acción en un prado encharcado, junto a un arroyo, y tampoco conseguimos nada, hasta que no miramos junto a un borde con piedras, donde por fin encontramos un sapo corredor, poco activo, bajo una de ellas. Además de algunos insectos y miriápodos, también descubrimos una salamanquesa común. Es muy importante recordar que tras levantar una piedra hay que volver dejarla igual que estaba, y en caso de haber algún animal de cierto tamaño debajo, dejar que salga o sacarlo para no aplastarlo al devolver la piedra a su sitio, y posteriormente acercarlo a alguna oquedad, al ser posible de la misma piedra para que recupere su refugio. Al volver hacia la furgo nos encontramos junto a ella con una salamandra adulta, de la subespecie propia de Sierra Morena, sobre la alfombra de hierba empapada, que se convirtió en objeto de nuestra atención durante un rato.

Subespecie de salamandra propia de Sierra Morena
















     Cenamos allí mismo, y después nos encaminamos hacia La Lancha. Al poco de haber salido, nos encontramos con otra salamandra adulta, a la que nos limitamos a retirar de la carretera para evitar que la atropellasen. Y más adelante, por un carril arenoso, nos topamos con otra salamandra, también adulta. Los tres ejemplares que vimos, eran además de buen porte. Pero otra de las cosas que me llamó la atención fue no ver ni un sapo a lo largo de todo el recorrido hasta llegar a La Lancha, bajo una cortina de tenue lluvia. En mitad del camino hicimos un par de esperas, junto a sendos arroyos, esperando escuchar algo, y nada. Sí que vimos en cambio unos ciervos y un par de conejos.
     Tras un rato por la mañana, contemplando el panorama, salimos a dar un paseo antes de desayunar, para abrir el apetito. En nuestra andanza localizamos algún que otro lejano ciervo, y nos fijamos en los pinzones y en los petirrojos que se movían junto al carril. También había algunas urracas dispersas por los alrededores. Unas perdices se deslizaron planeando monte abajo, alarmadas por nuestros pasos. Entre las jaras, los romeros y los lentiscos escuchamos a la curruca rabilarga, pero sobre todo a la cabecinegra. Se escuchaban los arrullos de la paloma torcaz, y alguna pasaba volando. De vuelta hacia la furgo repitieron los petirrojos, las torcaces y las urracas, y además estuvimos mirando a un par de escribanos montesinos.

La Sierra de Andújar

     Mientras desayunamos, se desperezaron un par de buitres, que con pesados aletazos, perdimos pronto de vista tras las colinas. El pito real entonó su potente canto, pero no logramos ver al verde pájaro carpintero. Se oía también a la curruca cabecinegra, mientras podíamos ver alguna paloma y urracas por la zona.
     Después, cogimos la furgo, y nos dirigimos a un rodal a la búsqueda de setas. De camino se cruzó algún mirlo, y al divisar las aguas del Embalse del Jándula vimos atravesándolo a una garza real. David, estuvo mucho más afortunado que yo en la búsqueda de setas, pues apenas encontré algún champiñón (Agaricus sp.) y algún pie azul (Lepista nuda). Esas fueron las dos únicas especies que recolectamos, porque los parasoles (Macrolepiota sp.) estaban casi todos ya pasados. Y desde luego que no faltaron especies no comestibles como el falso níscalo (Lactarius torminosus), setas de las piñas (Mycena seynii), diversos ejemplares de Russula sp. y una formación de Armillaria sp. Durante mi poca acertada búsqueda de setas aproveché para comer algún que otro madroño de los que encontré. Y también me dediqué a las aves, a los bulliciosos herrerillos comunes y capuchinos, carboneros comunes y el trepador azul que me movían por las cercanías, e incluso echar la vista a tras para ver a un cormorán al que previamente oí agitar el agua al aletear.

Armillaria sp.

     Tras recoger unas cuantas de las mencionadas especies de setas, entramos al túnel del Embalse del Jándula, el cual aprovechan algunas especies de murciélagos como refugio donde pasar las horas de luz, o tal vez para la invernada. Gracias a las fotos que tomó David, conseguimos averiguar dos especies, aunque estaba presente alguna más, de este complicado, pero interesante, grupo de mamíferos alados que son los quirópteros para la identificación; el murciélago ratonero grande y el murciélago de cueva. Aquel solitario, y estos últimos agregados en un pequeño racimo. No persistimos demasiado tiempo allí, para ocasionarles la menor molestia posible.


Murciélago Ratonero Grande

     Al pasar el túnel y salir a la presa, rápidamente nos percatamos a primer golpe de vista de los aviones roqueros que revoloteaban en torno al dique. Pero también detectamos en seguida a unas pocas lavanderas blancas, y una cascadeña. Y con levantar la vista divisamos a los buitres sobre nuestras cabezas, un pequeño grupo de leonados en el que se había colado un negro. Al asomarnos a la presa, descubrimos a los colirrojos tizones moviéndose por el muro de la presa, y abajo, en el remanso de agua nadaban unos ánades reales. Afinando nuestras observaciones llegamos a descubrir a los pequeños mosquiteros que pululaban por las rocas y las plantas de las orillas del río.
     Cogimos la furgo e hicimos una breve escala en el poblado de La Lancha, donde por sus alrededores cogimos algunos espárragos. De nuevo a David se le dio mejor que a mí, y consiguió hacerse con un apreciable manojo. En nuestro paseo esparraguero no acompañaron mirlos y perdices, y nos fijamos en un escribano montesino y una pareja de roqueros solitarios, ambos posados sobre sendos bolos graníticos. Oímos a las chovas piquirrojas, pero no las vimos. Paramos a almorzar más adelante, en “las curvas de La Lancha”, arroz revuelto con los espárragos y los pies azules, y cochinillo frito. Todo el mérito de la buena comida que nos dimos, en un enclave privilegiado, fue mérito de David.
     Y por la tarde, de regreso a Andújar, vimos por el camino ciervos y gamos, además de unas perdices, alguna abubilla, unos pocos verdecillos, tórtolas turcas, estorninos, rabilargos y urracas.

Ciervo en la dehesa

(*) Fotografías: gentileza de David Torres.


Lista de Especies Observadas (Orden Sistemático):

  • Murciélago Ratonero Grande (Myotis myotis)
  • Murciélago de Cueva (Miniopterus schreibersii)
  • Conejo Europeo (Oryctolagus cuniculus algirus)
  • Ciervo Rojo (Cervus elaphus)
  • Gamo (Dama dama)
  • Cormorán Grande (Phalocrocorax carbo)
  • Garza Real (Ardea cinerea)
  • Ánade Azulón (Anas platyrhynchos)
  • Buitre Leonado (Gyps fulvus)
  • Buitre Negro (Aegypius monachus)
  • Perdiz Roja (Alectoris rufa)
  • Paloma Torcaz (Columba palumbus)
  • Tórtola Turca (Streptopelia decaocto)
  • Cárabo Común (Strix aluco sylvaticus)
  • Abubilla (Upupa epops)
  • Pito Real Ibérico (Picus sharpei)
  • Avión Roquero (Ptyonoprogne rupestris)
  • Lavandera Blanca (Motacilla alba alba)
  • Lavandera Cascadeña (Motacilla cinerea)
  • Petirrojo Europeo (Erithacus rubecula)
  • Colirrojo Tizón (Phoenicurus ochruros)
  • Mirlo Común (Turdus merula)
  • Roquero Solitario (Monticola solitarius)
  • Curruca Rabilarga (Sylvia undata)
  • Curruca Cabecinegra (Sylvia melanocephala)
  • Mosquitero Común (Phylloscopus collybita)
  • Carbonero Común (Parus major)
  • Herrerillo Común (Cyanistes caeruleus)
  • Herrerillo Capuchino (Lophophanes cristatus)
  • Trepador Azul (Sitta europaea caesia)
  • Rabilargo Ibérico (Cyanopica cooki)
  • Urraca (Pica pica melanotos)
  • Chova Piquirroja (Pyrrhocorax pyrrhocorax)
  • Estornino Negro (Sturnus unicolor)
  • Pinzón Vulgar (Fringilla coelebs coelebs)
  • Verdecillo Común (Serinus serinus)
  • Escribano Montesino (Emberiza cia)
  • Salamanquesa Común (Tarentola mauritanica)
  • Salamandra Común (Salamandra salamandra morenica)
  • Gallipato (Pleurodeles waltl)
  • Tritón Pigmeo (Triturus pigmaeus)
  • Sapo Corredor (Epidalea calamita)

viernes, 4 de noviembre de 2016

ENTRE LAS TABLAS DE DAIMIEL Y LA LAGUNA DE NAVASECA

     A comienzos de esta semana estuvimos David y yo durante los dos primeros días moviéndonos entre la Laguna de Navaseca y las Tablas de Daimiel. Viajamos por la noche del pasado domingo hasta Daimiel, con la idea dormir en la furgo en los mencionados parajes húmedos, y así empezar nuestra jornada pajarera desde que nos levantábamos por la mañana. Aquella primera noche elegimos la Laguna de Navaseca. Aparcamos en un área habilitada a tal efecto, al lado de un observatorio.

La Laguna de Navaseca, y sus aves

     Con tan solo salir de la furgo el lunes por la mañana podíamos ver unas urracas moverse por los alrededores, utilizando los pinos carrascos de los aparcamientos como oteaderos, y a nuestros oídos llegaba la algarabía de las aves de la laguna, mientras gaviotas reidoras y sombrías desfilaban sobre nosotros cruzando el cielo una tras otra, pudiendo distinguir las voces de una y otra especie. Desde el observatorio estuvimos fijándonos en las aves que producían alboroto. Numéricamente destacaban las gaviotas sobre el resto de especies, que en un par de ocasiones levantaron el vuelo masivamente sobre la laguna, dando lugar a un bello espectáculo. La vegetación del fondo, al otro lado de la laguna, aparecía cubierta por blancos copos de nieve, que eran las garcetas comunes que sobre las plantas de la orilla descansaban. Entre la multitud de sonidos se repetían las voces de las fochas que nadaban en aguas abiertas, entre los patos, y era fácil distinguir al ruiseñor bastardo cuando entonaba su canto. Los flamencos, tanto jóvenes como adultos, aunque no muy numerosos en total, eran fáciles de ver. Además, de las fochas, en el agua era fácil detectar a los pequeños zampullines comunes cuando salían a flote de sus inmersiones, ánades reales y patos cuchara. Se mezclaban con ellos algunas gallinetas, cercetas comunes, ánades frisos y malvasías cabeciblancas, que aparecían diseminados por la laguna. A lo lejos David logró distinguir dos tarros blancos en un islote. No teníamos telescopio, de manera que tan sólo nos valíamos de los prismáticos para identificar a las aves. Al rato, cuando di con ese islote donde David había visto los dos tarros con un barrido de prismáticos, ya solo quedaba uno de estos grandes patos blancos. Momentos antes, a lo lejos había visto también dos cigüeñuelas. Lo que más nos sorprendió es que tan solo viera esas dos, y que tampoco había avocetas. El aguilucho lagunero pasó en más de una ocasión prospectando la laguna, o dejándose caer entre las eneas. Una vez llegamos a ver a los dos miembros de la pareja, uno en vuelo, y otro posado en un árbol seco sobre la laguna. Localizamos también a una garza real. Por las eneas cercanas al observatorio se movían mosquiteros, de vez en cuando asomaba algún ruiseñor bastardo, y en lo más alto de sus tallos todavía verdes se posaba alguna tarabilla, a la que también podíamos oír.

Gaviotas Sombrías sobrevolando la Laguna de Navaseca
Ánade Azulón o Real, macho.

     Dimos un paseo rodeando la laguna, y parando en otros observatorios, o simplemente deteniéndonos allí donde veíamos algo interesante. El día era soleado, y hacía una temperatura demasiado agradable para la fecha en la que nos encontramos. Desde el primer observatorio donde paramos, vimos los porrones comunes, además de otros patos y aves ya mencionadas. También detectamos a los fumareles cariblancos, en sus frenéticos vuelos, dando repetidas pasadas sobre la lámina de agua. Cerca de la Estación Depuradora de Aguas Residuales, vimos a los colirrojos tizones y a las tarabillas posadas en la valla de los alrededores, dejando escuchar sus cantos. Por el entorno de la EDAR también se movían gorriones comunes en apretadas y escandalosas bandadas, y lavanderas blancas, que también oímos. Vimos también tórtolas turcas por la zona, y a lo largo de nuestro recorrido perimetral a la laguna.

Fumarel Cariblanco

     En la siguiente etapa del paseo vimos y oímos a los jilgueros, esparcidos por los campos del entorno, y añadimos también una curruca capirotada hembra entre la vegetación que crece entre la alambrada. Por los campos vemos también estorninos negros, además de ánades reales y gallinetas, que alejan bastante del agua para buscar alimento en tierra. En nuestra andanza aparece también el pequeño buitrón, entre la vegetación de la laguna, y sobre ella vemos también precipitarse en vuelo al calamón, que alertado por algo, quizás por nosotros mismos, se dejó caer entre la espesura de eneas, dejando escuchar su voz.
     Caminando ya por la otra orilla seguimos viendo a los escandalosos gorriones comunes y molineros, a los jilgueros, a los buitrones y a las lavanderas blancas, pero además conseguimos ver una cascadeña, y otro calamón más, al que descubrimos moviéndose silenciosamente entre la vegetación entre la cual, pronto se escabulló. Conseguimos ver también por esta orilla, más cerca, alguna garceta común y a un joven morito. Paramos al escuchar cantar a una curruca cabecinegra, y acabamos viendo que se trataba de una hembra. Lo más llamativo era que cantaba incesantemente, sin apenas moverse del sitio. Y como si fuese atraído por su canto, se le acercó un ruiseñor bastardo. Pero además, en las ramas secas de los árboles cercanos pudimos ver una hembra de pinzón, y algunos jilgueros y mosquiteros. Empezamos a oír el canto del pájaro moscón, y según se lo digo a David, él me indica que está posado en una enea justo detrás de mí. El enmascarado pájaro cambió pronto de posadero, dirigiéndose hasta una rama seca de los arbolillos por los que pasaron mosquiteros y jilgueros.

Curruca Cabecinega, hembra

Pájaro Moscón
Ruiseñor Bastardo
















     De vuelta al observatorio del principio, donde nos encontramos con Álex, un conocido de David, completamos el resto de la mañana (hasta irnos a comer) y nuestras observaciones con un zampullín cuellinegro, una aguja colinegra, junto a la cual se dejo ver también una agachadiza común, tres ánades rabudos, de los cuales dos eran machos y seis porrones pardos, siendo esta la primera vez que teníamos la noción de contemplarlos en estado silvestre, en completa libertad. También pasaron en vuelo, altos sobre la laguna, un par de cormoranes, otros que ya me parecía raro no haber visto hasta entonces. Además, David logró ver también un martín pescador pasar volando.

Macho de Porrón Pardo (centro de la foto, a la derecha de una gallineta)

Ánade Rabudo, macho






























     Hacia la media mañana la actividad ornítica en la laguna parecía remitir progresivamente. Tras hacer unos recados en Daimiel, nos encaminamos hacia las Tablas. Por la carretera, vimos garcillas bueyeras y cogujadas en los campos que atravesamos. Nos detuvimos en el Puente del Molino del Molemocho, donde nada más llegar vimos un somormujo y donde almorzamos, quizás un poco pronto, pero teníamos hambre por no estar todavía acostumbrados al reciente cambio de hora, al horario de invierno, hecho justo la noche anterior. Cantaba el ruiseñor bastardo desde su escondrijo, las cigüeñas crotoreaban desde sus grandes plataformas construidas sobre unos chopos, y un par de bandos de grullas nos dejaron oír su balada de trompeta al pasar. Entre las garcetas comunes y los cormoranes que descansaban sobre los deshojados tarajes de las orillas del Guadiana, localizamos una garza real, a la que algo más tarde se le sumó, advirtiéndonos de su llegada con sus graznidos. Curioso nos pareció el comportamiento de unos cuantos zampullines chicos parecían escoltar a una garceta grande a cada paso que daba, pues la seguían allí donde iba, hasta que la perdimos de vista entre el ramaje en el que se adentró. Probablemente la seguían en su jornada de pesca, esperando aprovecharse de algún pequeño pez que el albo ardeido ahuyentara a su paso, al que ellos pudieran lanzar el pico. Finalmente, en el interior del ramaje seco de un taray encontramos a las garzas de hábitos más recatados, una garcilla cangrejera y cuatro martinetes.
     Se movían unas pocas urracas y gorriones por el entorno del recinto donde están las oficinas del Parque Nacional, el Centro de Visitantes y los aparcamientos. En contrapartida había mucha concurrencia de gente. Quizás también las primeras horas de la tarde tampoco fueran las más adecuadas para que se vieran aves, o que nosotros mismos no estuviésemos por la labor de buscarlas concienzudamente, pero el caso es que tuvimos una sesión más bien insípida en nuestros recorridos por las Tablas.
     Nuestro primer objetivo fue la Laguna Permanente. Hasta alcanzar el primer observatorio vimos urracas y un mito entre el bosque de tarajes. Pocas señales de vida se divisaban sobre la lámina de agua que se extendía hasta el horizonte, sobre volado por varias gaviotas en la lejanía. Entre la vegetación de las orillas, pero también lejanas, pudimos divisar alguna que otra garza real y también unas pocas garcetas. Más cercanos, donde emergía vegetación leñosa había unos cormoranes. Sobre el agua también observamos algún somormujo, pero de lejos. Y el aguilucho lagunero, hizo también alguna incursión por esta superficie inundada, aunque no cerca. En una orilla lejana, desprovista de vegetación, y a pesar de la reverberación provocada por el sol, David me indicó donde se encontraban unas cuantas avefrías.
     Al salir de los observatorios para volver hacia los aparcamientos, vimos y oímos pasar a las grullas. Entre los tarajes del lugar, que crecían entre los carrizos y eneas por donde se movían algunos mosquiteros, vimos un carbonero y otro mito más, al que previamente habíamos podido escuchar. Al salir a un claro, con pastizal a un lado y eneas al otro de la senda, vimos un buitrón. También nos fijamos en las mariposas, entre la que reconocimos fácilmente un ejemplar de Vanessa atalanta posado la rama de un taray.
     El siguiente itinerario que hicimos fue ir a la Isla del Pan. Al iniciarlo nos topamos con un petirrojo en el camino, bajo unos tarajes. En las tablas entre las islas todo cuanto vimos fueron fochas y ánades reales. Una pareja de ánades reales que estuvimos observando un rato, por la tranquilidad con la que nadaban cerca de nosotros, además realizar el macho los rituales del cortejo, llegaron incluso a copular. También vimos en otra tabla más adelante ánades frisos. Bajo las superficiales y claras aguas de las tablas se movían también diferentes especies de peces, de porte más bien pequeño, de los cuales solo pude identificar fehacientemente los peces sol. Y por una tabla se nos cruzó en vuelo el martín pescador, cuando estábamos completando el recorrido.

Atardecer en las Tablas de Daimiel
Grullas

Ánsares






























     La Torre de Prado Ancho fue el siguiente sitio al que nos dirigimos, donde además permanecimos un considerable rato. Hasta llegar vimos y oímos a las grajillas al pasar. Sonaba también el canto de las cogujadas, ocultas entre el pasto. Además vimos tarabillas y trigueros por los secos pastizales, y estorninos en vuelo. La Tabla de Prado Ancho estaba completamente seca, pero esto propició que algunas grullas la eligieran como emplazamiento donde comisquear. Y cuando llegamos, había algunas de estas enormes aves grises, mientras otros pequeños grupos, e incluso grullas solitarias, pasaban en vuelo. Además de las grullas descubrimos también unos pocos ánsares que compartían el lecho cuarteado de la reseca tabla. Desde la torre también observamos a una abubilla que vino a posarse a los tarajes cercanos, adonde posteriormente también acudió un herrerillo común del que también escuchamos su reclamo. Algo más lejos, pero desde la torre también, divisamos urracas y conejos.
     Con las últimas luces vimos más trigueros y un alcaudón real por el entorno de las Tablas de Daimiel. El búho real ya había empezado a ulular cuando todavía no había oscurecido del todo. Ya en plena noche, vimos en un pestañeo la silueta de un ave al emprender el vuelo en un viñedo. Quizás fuera una lechuza, pero no podemos asegurarlo. Y poco más adelante, encaminándonos hacia el sitio donde pasamos la noche en las Tablas, vimos una liebre que salió al camino.

Trigueros
     Amanecieron envueltas en la niebla las Tablas de Daimiel el martes, un día que aunque soleado, no fue una jornada tan brillante como la del día anterior, en lo que a observaciones de aves se refiere. Tal vez porque yo no me encontraba en buenas condiciones físicas y ello pudiera haber influido en que me costase centrar la atención. Quizás porque a primeras horas de la tarde decidiésemos volver y no echásemos la jornada completa. O puede porque simplemente ningún día es igual que otro en el campo, ni aun repitiendo en los mismos lugares.
     David, más madrugador que yo, se adelantó y volvió a Prado Ancho. Cuando salí en su búsqueda, poco después, vi entre las escuadras de grullas, pasar un pequeño bando de ánsares. Pude ver una liebre que se descubrió al salir al camino. Por los alrededores era fácil detectar visual y acústicamente a los trigueros, tarabillas e incluso a algún que otro buitrón. También se movían entre los tarajes las urracas, y pasaban grajillas en vuelo.


Hembra de Tarabilla Común

Buitrón
     Cuando subí la torre y me encontré con David, me dijo que no había conseguido ver ninguna grulla parada en la Tabla de Prado Ancho. Pero a lo lejos, sobre las dehesas que hay más allá de la jungla de vegetación palustre de las Tablas, sí que se veían grandes y vocingleros bandos en vuelo. En las también alejadas áreas encharcadas que podíamos ver, eran fáciles de distinguir las blancas garcetas comunes, además de una garceta grande. Vimos también al aguilucho lagunero pasar.
     Por los aledaños de las Tablas, al irnos, vimos más trigueros y tarabillas, pero además vimos jilgueros, estorninos y cogujadas. Al pasar junto al Río Guadiana, vimos unos ánades azulones, y en un unos campos más adelante, contemplamos a unas grullas que caminaban tranquilamente sobre el barbecho, no muy lejos un par de aguiluchos laguneros que se hallaban posados en el suelo. Antes de llegar a la Laguna de Navaseca, nos detuvimos también unos instantes para mirar un mochuelo posado sobre un montículo de piedras.


Grullas, y una pareja de Aguiluchos Laguneros

Mochuelo






























     Conforme llegamos, aparcamos y nos fuimos directos al primer observatorio donde estuvimos el día de antes nada más levantarnos por la mañana. Prácticamente coincidían casi todas las especies del día anterior, y a priori no observamos ninguna diferente, por lo que no alargamos demasiado la espera. Flamencos en el centro de la laguna y gaviotas, fochas y zampullines repartidos por casi toda la extensión que abarcaba la masa de agua. Además de los varios pequeños zampullines comunes, en esta ocasión divisamos tres cuellinegros. Tampoco era muy difícil encontrar a las gallinetas. Los patos en general también resultaban frecuentes, entre ellos el ánade real y el pato cuchara, frente a los más puntuales ánades frisos, cercetas comunes y porrones europeos. Pero sobre todo fue destacable la considerable cifra de malvasías, concentradas la mayoría al fondo de la laguna. No faltó el aguilucho lagunero, haciendo alguna incursión por la laguna, ni alguna que otra garceta común, moviéndose por las orillas, o sobrevolando la laguna.

Tarabilla Común, macho

      Tras el breve aguardo decidimos rodear la laguna con la furgo, circulando despacio, y parando donde considerábamos que podía aparecer algo interesante. Del incesante griterío de las fochas y gaviotas, podía distinguirse también el ruiseñor bastardo. Paramos en un punto del camino, con eneas a ambos lados del camino, en el que también oímos al pájaro moscón, pero que esta vez no fuimos capaces de localizar. Sobre las eneas solía posarse alguna tarabilla, pero David consiguió divisar al pechiazul. Estaba detrás de la furgo, y David podía mirarlo cómodamente con los prismáticos por la ventanilla desde su sitio. Yo tan solo conseguí verlo un momento la segunda vez que apareció, inclinándome sobre el lado del conductor, pero no pude enfocarlo con los prismáticos. Seguimos rodeando la laguna en la que podían verse claramente los flamencos, y distinguirse con facilidad las oscuras fochas de los diversos patos y gaviotas. En lo que duró la vuelta alrededor de la laguna vimos además de las aves acuáticas, cuando salíamos a algún claro entre las eneas, tórtolas turcas, estorninos negros, lavanderas blancas, gorriones y jilgueros. David además, llegó a ver una curruca cabecinegra y otra capirotada.
     Repetimos una segunda espera, esta vez considerablemente más larga que la anterior en el observatorio junto a la EDAR. En menor número, pero observábamos casi las mismas especies que en el primer observatorio, más alguna diferente. Desde aquí pudimos ver las idas y venidas de los fumareles, descubrimos un ánsar común, que nadaba en un tranquilo recodo de la laguna, en compañía de unos porrones comunes, y con el tiempo, llegamos a reconocer a una hembra de ánade rabudo que se movía pegada a la vegetación de la orilla, entre unas fochas. Con el tiempo también acabamos por ver pasar una cigüeñuela en vuelo, y cerca del observatorio, vino a posarse la agachadiza, pero su tímido carácter la llevó a ocultarse en seguida entre las eneas.

Carricero Común

Ruiseñor Bastardo






























     Entre tanto, los pequeños sílvidos lacustres, pájaros siempre emboscados en las entrañas del carrizal, de discreto plumaje teñido de ocre, estuvieron haciendo las delicias de nuestras observaciones aquí. Aunque siempre inquietos, se descubrieron, dejándose ver más de una vez, una pareja de ruiseñores bastardos y un carricero común. Alguna vez incluso compartiendo escenario al mismo tiempo ambas especies, pasando en varias ocasiones delante del observatorio, a poca distancia de nosotros. Los dos ruiseñores bastardos, además hacían sus apariciones cantando y persiguiéndose, con muy poca discreción. No sabemos si era una pareja en celo, o una disputa territorial, pero en cualquier caso nos desconcertó bastante observar este comportamiento en esta época, antesala del invierno. Pasado el medio día, acordamos marcharnos. Al irnos, sobre el techo de una caseta vimos otro mochuelo.


(*) Fotografías: gentileza de David Torres.

FECHA
LUGAR
ESPECIE
OBSERVACIÓN
31/10/2016
Entorno de las Tablas
Liebre Ibérica
(Lepus granatensis)
Un ind.
31/10/2016
Prado Ancho
Conejo Europeo
(Oryctolagus cuniculus algirus)
Pocos
31/10/2016
Laguna de Navaseca
Zampullín Común
(Tachybaptus ruficollis)
Varios
31/10/2016
Laguna de Navaseca
Zampullín Cuellinegro
(Podiceps negricollis)
Un ind.
31/10/2016
Puente de Molemocho
Somormujo Lavanco
(Podeceps cristatus)
Pocos
31/10/2016
Laguna de Navaseca. Tablas de Daimiel
Cormorán Grande
(Phalacrocórax carbo)
Algunos
31/10/2016
Puente de Molemoco
Martinete Común
(Nycticorax nycticorax)
4 inds.
31/10/2016
Puente de Molemocho
Garcilla Cangrejera
(Ardeola ralloides)
Un ind.
31/10/2016
Entorno de las Tablas
Garcilla Bueyera
(Bubulcus ibis)
Pocas
31/10/2016
Laguna de Navaseca. Tablas de Daimiel
Garceta Común
(Egretta garzetta)
Algunas
31/10/2016
Laguna Permanente
Garceta Grande
(Casmerodius albus)
Un ind.
31/10/2016
Laguna de Navaseca. Tablas de Daimiel
Garza Real
(Ardea cinerea)
Pocas
31/10/2016
Puente de Molemocho
Cigüeña Blanca
(Ciconia ciconia)
Pocas. Oída
31/10/2016
Laguna de Navaseca
Morito Común
(Plegadis falcinellus)
Un ind.
31/10/2016
Laguna de Navaseca
Flamenco Común
(Phoenicopterus roseus)
Pocos
31/10/2016
Prado Ancho
Ánsar Común
(Anser anser)
Pocos
31/10/2016
Laguna de Navaseca
Tarro Blanco
(Tardona tardona)
Un ind.
31/10/2016
Laguna de Navaseca. Tablas de Daimiel
Ánade Azulón
(Anas platyrhynchos)
Varios
31/10/2016
Laguna de Navaseca. Tablas de Daimiel
Ánade Friso
(Anas strepera)
Pocos
31/10/2016
Laguna de Navaseca
Ánade Rabudo
(Anas acuta)
Una hembra y 2 machos
31/10/2016
Laguna de Navaseca
Cuchara Común
(Anas clypeata)
Bastantes
31/10/2016
Laguna de Navaseca
Cerceta Común
(Anas crecca)
Algunas
31/10/2016
Laguna de Navaseca
Porrón Europeo
(Aythya ferina)
Algunos
31/10/2016
Laguna de Navaseca
Porrón Pardo
(Aythya nyroca)
6 inds.
31/10/2016
Laguna de Navaseca
Malvasía Cabeciblanca
(Oxyura leucocephala)
Algunas
31/10/2016
Laguna de Navaseca. Tablas de Daimiel
Aguilucho Lagunero Occidental
(Circus aeruginosus)
Pocos
31/10/2016
Laguna de Navaseca
Gallineta Común
(Gallinula chloropus)
Algunas
31/10/2016
Laguna de Navaseca
Calamón Común
(Porphyrio porphyrio)
2 inds. oído
31/10/2016
Laguna de Navaseca. Tablas de Daimiel
Focha Común
(Fulica atra)
Varias. Oída
31/10/2016
Tablas de Daimiel
Grulla Común
(Grus grus)
Varias. Oída
31/10/2016
Laguna de Navaseca
Cigüeñuela Común
(Himantopus himantopus)
2 inds.
31/10/2016
Laguna Permanente
Avefría Europea
(Vanellus vanellus)
Algunas
31/10/2016
Laguna de Navaseca
Agachadiza Común
(Gallinago gallinago)
Un ind.
31/10/2016
Laguna de Navaseca
Aguja Colinegra
(Limosa limosa)
Un ind.
31/10/2016
Laguna de Navaseca
Gaviota Reidora
(Chroicocephalus ridibundus)
Muchas. Oída
31/10/2016
Laguna de Navaseca
Gaviota Sombría
(Larus fuscus)
Muchas. Oída
31/10/2016
Laguna de Navaseca
Fumarel Cariblanco
(Chilidonias hybrida)
Algunos
31/10/2016
Laguna de Navaseca
Tórtola Turca
(Streptopelia decaocto)
Algunas
31/10/2016
Entorno de las Tablas de Daimiel
Búho Real
(Bubo bubo)
Oído
31/10/2016
Tabla del Descanso
Martín Pescador Común
(Alcedo atthis)
Un ind.
31/10/2016
Prado Ancho
Abubilla
(Upupa epops)
Un ind.
31/10/2016
Entorno de las Tablas de Daimiel
Cogujada Común
(Galerida cristata)
Pocas. Oída
31/10/2016
Laguna de Navaseca
Lavandera Blanca
(Motacilla alba alba)
Pocas. Oída
31/10/2016
Laguna de Navaseca
Lavandera Cascadeña
(Motacilla cinerea)
Un ind.
31/10/2016
Isla de la Entradilla
Petirrojo Europeo
(Erithacus rubecula)
2 inds.
31/10/2016
Laguna de Navaseca
Colirrojo Tizón
(Phoenicurus ochruros)
Pocos
31/10/2016
Laguna de Navaseca. Prado Ancho
Tarabilla Europea
(Saxicola rubicola)
Algunas. Oída
31/10/2016
Laguna de Navaseca. Tablas de Daimiel
Ruiseñor Bastardo
(Cettia cetti)
Pocos. Oído
31/10/2016
Laguna de Navaseca. Laguna Permanente
Buitrón
(Cisticola juncidis)
2 inds. total
31/10/2016
Laguna de Navaseca
Curruca Cabecinegra
(Sylvia melanocephala)
Una hembra. Oída
31/10/2016
Laguna de Navaseca
Curruca Capirotada
(Sylvia atricapilla)
Una hembra
31/10/2016
Laguna de Navaseca. Tablas de Daimiel
Mosquitero Común
(Phylloscopus collybita)
Algunos
31/10/2016
Laguna Permanente
Mito Común
(Aegithalos caudatus irbii)
2 inds. Oído
31/10/2016
Laguna Permanente
Carbonero Común
(Parus major)
Un ind.
31/10/2016
Prado Ancho
Herrerillo Común
(Cyanistes caeruleus)
Un ind. Oído
31/10/2016
Laguna de Navaseca
Pájaro Moscón
(Remiz pendulinus)
Un ind. Oído
31/10/2016
Entorno de las Tablas de Daimiel
Alcaudón Real
(Lanius meridionalis)
Un ind.
31/10/2016
Laguna de Navaseca. Tablas de Daimiel
Urraca
(Pica pica melanotos)
Pocas. Oída
31/10/2016
Prado Ancho
Grajilla Occidental
(Corvus monedula)
Pocas. Oída
31/10/2016
Laguna de Navaseca. Prado Ancho
Estornino Negro
(Sturnus unicolor)
Algunos
31/10/2016
Laguna de Navaseca. Tablas de Daimiel
Gorrión Común
(Passer domesticus)
Varios. Oído
31/10/2016
Laguna de Navaseca
Gorrión Molinero
(Passer montanus)
Algunos
31/10/2016
Laguna de Navaseca
Pinzón Vulgar
(Fringilla coelebs coelebs)
Una hembra
31/10/2016
Laguna de Navaseca
Jilguero
(Carduelis carduelis)
Algunos. Oído
31/10/2016
Prado Ancho. Entorno de las Tablas de Daimiel
Triguero
(Miliaria calandra)
Pocos
31/10/2016
Tablas de la Entradilla y del Descanso
Perca Sol
(Lepomis gibbosus)
Algunas
01/11/2016
Prado Ancho
Liebre Ibérica
(Lepus granatensis)
Un ind.
01/11/2016
Laguna de Navaseca
Zampullín Común
(Tachybaptus ruficollis)
Varios
01/11/2016
Laguna de Navaseca
Zampullín Cuellinegro
(Podiceps negricollis)
2 inds.
01/11/2016
Prado Ancho. Laguna de Navaseca
Garceta Común
(Egretta garzetta)
Pocas
01/11/2016
Prado Ancho
Garceta Grande
(Casmerodius albus)
Un ind.
01/11/2016
Laguna de Navaseca
Flamenco Común
(Phoenicopterus roseus)
Pocos
01/11/2016
Prado Ancho. Laguna de Navaseca
Ánsar Común
(Anser anser)
Pocos
01/11/2016
Río Guadiana. Laguna de Navaseca
Ánade Azulón
(Anas platyrhynchos)
Varios
01/11/2016
Laguna de Navaseca
Ánade Friso
(Anas strepera)
Pocos
01/11/2016
Laguna de Navaseca
Ánade Rabudo
(Anas acuta)
Una hembra
01/11/2016
Laguna de Navaseca
Cuchara Común
(Anas clypeata)
Varios
01/11/2016
Laguna de Navaseca
Cerceta Común
(Anas crecca)
Algunas
01/11/2016
Laguna de Navaseca
Porrón Europeo
(Aythya ferina)
Algunos
01/11/2016
Laguna de Navaseca
Malvasía Cabeciblanca
(Oxyura leucocephala)
Varias
01/11/2016
Tablas de Daimiel. Laguna de Navaseca
Aguilucho Lagunero Occidental
(Circus aeruginosus)
Pocos
01/11/2016
Laguna de Navaseca
Gallineta Común
(Gallinula chloropus)
Pocas
01/11/2016
Laguna de Navaseca
Focha Común
(Fulica atra)
Varias. Oída
01/11/2016
Prado Ancho. Entorno de las Tablas de Daimiel
Grulla Común
(Grus grus)
Bastantes. Oída
01/11/2016
Laguna de Navaseca
Cigüeñuela Común
(Himantopus himantopus)
Un ind.
01/11/2016
Laguna de Navaseca
Agachadiza Común
(Gallinago gallinago)
Un ind.
01/11/2016
Laguna de Navaseca
Gaviota Reidora
(Chroicocephalus ridibundus)
Varias. Oída
01/11/2016
Laguna de Navaseca
Gaviota Sombría
(Larus fuscus)
Varias. Oída
01/11/2016
Laguna de Navaseca
Fumarel Cariblanco
(Chilidonias hybrida)
Algunos
01/11/2016
Laguna de Navaseca
Tórtola Turca
(Streptopelia decaocto)
Algunas
01/11/2016
Alrededores de la Laguna de Navaseca
Mochuelo Europeo
(Athene noctua vidalii)
2 inds.
01/11/2016
Entorno de las Tablas de Daimiel
Cogujada Común
(Galerida cristata)
Pocas. Oída
01/11/2016
Laguna de Navaseca
Lavandera Blanca
(Motacilla alba alba)
Pocas. Oída
01/11/2016
Laguna de Navaseca
Pechiazul
(Luscinia svecica)
Un ind.
01/11/2016
Prado Ancho. Laguna de Navaseca
Tarabilla Europea
(Saxicola rubicola)
Pocas. Oída
01/11/2016
Laguna de Navaseca
Ruiseñor Bastardo
(Cettia cetti)
2 inds. Oído
01/11/2016
Prado Ancho
Buitrón
(Cisticola juncidis)
Un ind. Oído
01/11/2016
Laguna de Navaseca
Carricero Común
(Acrocephalus scirpaceus)
Un ind.
01/11/2016
Laguna de Navaseca
Pájaro Moscón
(Remiz pendulinus)
Oído
01/11/2016
Prado Ancho
Urraca
(Pica pica melanotos)
Pocas
01/11/2016
Prado Ancho
Grajilla Occidental
(Corvus monedula)
Pocas
01/11/2016
Tablas de Daimiel. Laguna de Navaseca
Estornino Negro
(Sturnus unicolor)
Algunos
01/11/2016
Laguna de Navaseca
Gorrión Común
(Passer domesticus)
Algunos. Oído
01/11/2016
Prado Ancho. Laguna de Navaseca
Jilguero
(Carduelis carduelis)
Varios. Oído
01/11/2016
Prado Ancho. Entorno de las Tablas de Daimiel
Triguero
(Miliaria calandra)
Pocos