martes, 7 de julio de 2009

VIAJE A VALENCIA

     Este fin de semana acordamos Víctor y yo ir a Valencia, concretamente para pajarear por la Albufera. Quedamos para salir el viernes por la mañana, pero en lugar de irnos directamente, hicimos escala en las Lagunas de Ruidera. Durante el camino habíamos visto buitres leonados al cruzar Despeñaperros y cernícalos por los campos de Ciudad Real. Al llegar a las lagunas nos limitamos a quedarnos en la zona turística y darnos un refrescante baño para aliviarnos del sofocante calor. El paisaje que rodea las Lagunas es un monte mediterráneo en el que predomina la encina como especie vegetal. Dado que llevábamos cierta prisa no estuvimos demasiado rato por allí y todo lo que observamos fueron algunos ánades reales, una garza real, dos somormujos lavancos, entre ellos una hembra con pollos, y un aguilucho lagunero. Estás lagunas de origen endorreico tienen un nivel de agua bastante aceptable a pesar del calor veraniego y a que afortunadamente no existen en la zona captaciones de agua.


Lagunas de Ruidera (La Lengua)

     Por la tarde llegamos a Valencia, y tras dejar el equipaje en el hotel, fuimos a buscar a Marisa a la Universidad. Entre el bochornoso calor y el cansancio del viaje, poco hicimos ya el resto del día, aunque sí hicimos una visita a la cuidad. Resultó decepcionante comprobar que el Río Turia ya no discurre por su cauce original, que dividía a la cuidad en prácticamente dos partes iguales. Pero el río no solo ha sido desviado de su cauce, si no que además se ha hecho mediante el llamado encauzamiento duro, es decir, a través de un encajonamiento a base de cemento y hormigón. Esto no solo impide la regeneración del sotobosque de ribera, si no que además acelera la evaporación del agua, lo que supone una destrucción total del ecosistema fluvial. El poeta Jorge Manrique, en sus Coplas, comparaba la vida y la existencia humana con el curso de los ríos, en aquella estrofa que decía: “nuestras vidas son los ríos, que van a dar en la mar, que es el morir”. Pero este ya no es el caso del Río Turia, que ya no muere en el mar, que ya no llega al Mediterráneo a desembocar. Este río ha muerto a su paso por la cuidad paradójicamente denominada “Capital del Turia”.

     Al día siguiente, a pesar del bochorno, nos estuvimos moviendo por los alrededores de la Albufera, guíados por Marisa, aunque sin escudriñar en profundidad. Aún así tuvimos buenos avistamientos. Garzas reales e imperiales, garcetas comunes y garcillas bueyeras, gaviotas patiamarillas y de Audouin, charranes, gallinetas, fochas, cigüeñuelas, azulones y tórtolas comunes fueron las aves más frecuentes. En cambio solo pudimos ver un morito, pero también logramos observar a dos ejemplares de la rara y esquiva garcilla cangrejera. A plena luz del día sorprendimos a dos avetorillos, uno en vuelo y otro posado en un exiguo cañaveral, a tan solo un par de metros del coche, lo que nos brindó la oportunidad de contemplar con todo detenimiento a esta ave, siempre difícil de observar. La pequeña garza de hábitos crepusculares, no emprendió la huída ni trató de ocultarse entre las cañas, si no que adoptó una defensa pasiva, irguiendo el cuello y tratando de pasar desapercibida, como si de una caña más se tratara. En cuanto a los paseriformes, fueron alcaudones comunes y reales, golondrinas, gorriones y jilgueros los pequeños pájaros que nos acompañaron en nuestra ruta entre arrozales.
     Por la tarde nos acercamos a una pequeña laguna que está cerca de la Albufera y de la playa, con dos diminutas islas en las que se asienta una colonia de gaviotas de Audouin. Tanto en estos islotes como en el entorno de la Albufera, son los pinos carrascos la única especie arbórea, acompañados por lentiscos fundamentalmente. En las zonas palustres, los carrizos y las enéas componen la vegetación. En la periferia de la Albufera son los arrozales los que ocupan las áreas encharcadas artificialmente, delimitados por diques y por algunos cañaverales cada vez más escasos por quemas y arranques. Las cañas, consideradas por los agricultores como una especie competidora para el cultivo, para la fauna, suponen en cambio, un refugio. Fuera de los límites del Parque Natural el panorama cambia por completo. Los edificios rompen la estética de un paisaje completamente llano y los arrozales ocupan lo que antaño fueron marismas o complejos lagunares costeros. La agricultura y el urbanismo, así como la red de carreteras, han convertido este enclave natural en una isla, en una prisión de la que solo las aves pueden entrar y salir libremente.

Laguna en la Albufera de Valencia (El Saler)

     El domingo nos volvimos haciendo ruta por las Hoces del Río Júcar y por la Sierra de Alcaraz, donde visitamos el nacimiento del Río Mundo. Por el camino, a la altura de la Sierra de la Cabrera (entre Valencia y Requena) vimos una pareja de águilas culebreras. Por las llanuras de la provincia de Albacete vimos algunos cernícalos, pero mientras atravesábamos las Hoces del Río Júcar, destaca la gran cantidad de abejarucos que había en el lugar, y en una parada que hicimos en lo alto del cañón, para apreciar la perspectiva del profundo valle, no cesamos de escuchar los gorgoteos de estas coloridas aves.


Hoces del Río Júcar

     Llegamos a la Sierra de Alcaraz, concretamente al Parque Natural de los Calares del Río Mundo y de la Sima, y aquí hicimos una parada para acercarnos al nacimiento de este río, que a pesar de la sequía y del calor del estío, aún rezuma agua. Vimos un ratonero que, poco después, dejó escuchar su característico maullido, además de buitres leonados, cuervos, cornejas y arrendajos. Fue muy llamativo la abundancia y la variedad de mariposas, que revoloteando y posadas en las zarzas y en los arces, casi se podían tocar. Y ya, cuando nos marchamos de aquí, en el tramo final de nuestra ruta, vimos un par de águilas culebreras por la Sierra de Segura, y un milano negro a la altura de Villacarrillo, que completan y cierran nuestra lista de aves observadas.

Cascada en el curso alto del Río Mundo
Nacimiento del Río Mundo
















Paredón rocoso en el Calar del Mundo

Ladera montañosa en el Calar del Mundo


(*) Fotografías: gentileza de Víctor Revuelta.

FECHA
LUGAR
ESPECIE
OBSERVACIÓN
03/07/2009
Lagunas de Ruidera
Somormujo Lavanco
(Podiceps cristatus)
2 inds. adultos y crías
03/07/2009
Lagunas de Ruidera
Garza Real
(Ardea cinerea)
Un ind.
03/07/2009
Lagunas de Ruidera
Ánade Azulón
(Anas platyrhynchos)
Pocos
03/07/2009
Despeñaperros
Buitre Leonado
(Gyps fulvus)
Algunos
03/07/2009
Lagunas de Ruidera
Aguilucho Lagunero Occidental
(Circus aeruginosus)
Un ind.
03/07/2009
Prov. Cuidad Real (campos)
Cernícalo Vulgar
(Falco tinnunculus)
Pocos
04/07/2009
Albufera de Valencia
Avetorillo Común
(Ixobrychus minutus)
2 inds.
04/07/2009
Albufera de Valencia
Garcilla Cangrejera
(Ardeola ralloides)
2 inds
04/07/2009
Albufera de Valencia
Garcilla Bueyera
(Bulbulcus ibis)
Varias
04/07/2009
Albufera de Valencia
Garceta Común
(Egretta garzetta)
Algunas
04/07/2009
Albufera de Valencia
Garza Real
(Ardea cinerea)
Algunas
04/07/2009
Albufera de Valencia
Garza Imperial
(Ardea purpurea)
Pocas
04/07/2009
Albufera de Valencia
Morito Común
(Plegadis falcinellus)
Un ind.
04/07/2009
Albufera de Valencia
Ánade Azulón
(Anas platyrhynchos)
Varios
04/07/2009
Albufera de Valencia
Gallineta Común
(Gallinula chloropus)
Pocas
04/07/2009
Albufera de Valencia
Focha Común
(Fulica atra)
Algunas
04/07/2009
Albufera de Valencia
Cigüeñuela Común
(Himantopus himantopus)
Pocas
04/07/2009
Albufera de Valencia
Gaviota de Audouin
(Larus audouinii)
Varias
04/07/2009
Albufera de Valencia
Gaviota Patiamarilla
(Larus michahellis)
Bastantes
04/07/2009
Albufera de Valencia
Charrán Común
(Sterna hirundo)
Pocos
04/07/2009
Albufera de Valencia
Tórtola Europea
(Streptopelia turtur)
Algunas
04/07/2009
Albufera de Valencia
Golondrina Común
(Hirundo rustica)
Varias
04/07/2009
Albufera de Valencia
Alcaudón Común
(Lanius senator)
Pocos
04/07/2009
Albufera de Valencia
Alcaudón Real
(Lanius meridionalis)
Pocos
04/07/2009
Albufera de Valencia
Gorrión Común
(Passer domesticus)
Algunos
04/07/2009
Albufera de Valencia
Jilguero
(Carduelis carduelis)
Algunos
05/07/2009
Villacarrillo (proximidades)
Milano Negro
(Milvus migrans)
Un ind.
05/07/2009
Nacimiento del Río Mundo
Buitre Leonado
(Gyps fulvus)
Pocos
05/07/2009
Nacimiento del Río Mundo
Busardo Ratonero
(Buteo buteo)
Un ind.
05/07/2009
Sierra de la Cabrera. Sierra de Segura
Culebrera Europea
(Circaetus gallicus)
4 inds. total
05/07/2009
Prov. Albacete (campos)
Cernícalo Vulgar
(Falco tinnunculus)
Pocos
05/07/2009
Hoces del Río Júcar
Abejaruco Europeo
(Merops apiaster)
Varios
05/07/2009
Nacimiento del Río Mundo
Arrendajo Común
(Garrulus glandarius)
Varios
05/07/2009
Nacimiento del Río Mundo
Corneja Común
(Corvus corone corone)
Algunas
05/07/2009
Nacimiento del Río Mundo
Cuervo Común
(Corvus corax)
Pocos

sábado, 4 de abril de 2009

SESIÓN FOTOGRÁFICA EN LA SIERRA DE ANDÚJAR

     Ayer quedamos José y yo para salir de campo, para bichear. Concretamente José quería que lo llevase a algún sitio que él no conociera, así que fuimos a La Ropera, donde desemboca el Río Jándula en el Guadalquivir, y a un par de lugares por la zona de las Viñas de Peñallana. Pero lo que empezó siendo una ruta por la sierra acabó convirtiéndose en una doble sesión fotográfica: una espera improvisada en el hide en un comedero de pájaros, que nos deparó alguna agradable sorpresa, y una jornada nocturna buscando batracios.
     Bien entrada la mañana llegó José a Andújar, y sin entretenernos mucho salimos hacia La Ropera. De camino, entre los campos vimos gorriones y estorninos, y volando sobre ellos, aviones. En cuanto llegamos, aparcamos en la anchura de un cruce de caminos y salimos a pasear, paralelos al río, corriente abajo. Ya se respiraba un ambiente primaveral, con olor a tierra húmeda. Los reclamos de los mirlos y los rabilargos resultaban muy patentes. Entre los escasos huecos de las zarzas, que nos permitían ver el turbio río, descubrimos también una garza real posada entre las resecas eneas del año pasado, y las nuevas y verdes que empiezan ahora a rebrotar.
    Llegamos a hasta una pequeña laguna, formada por el agua del río, de la que salieron algunos ánades reales al acercarnos. Entre los sauces nos asomamos a la orilla del río, y en frente descubrimos unas gallinetas que nadaban en un remanso del río, pero que no tardan en ocultarse entre la vegetación de la otra orilla. Y por el aire vemos venir, siguiendo el cauce del río, un pequeño bando de garcillas bueyeras, que antes de llegar a nuestra altura, describen una curva, haciéndonos un arco. Era patente que no pasábamos desapercibidos para las aves, a pesar de estar bajo las espesas copas de los sauces.
     Cuando llegamos al coche, antes de marcharnos, cruzamos el río por el viejo puente y nos asomamos a contemplar el Río Jándula desde el último cañón antes de su final. La luminosidad del día nos permitió disfrutar de una bella vista de la sierra, del verde primaveral de sus pastos. En este lugar las aguas de río bajaban transparentes y sobre ellas nadaban algunos patos y un par de cormoranes, y sobre ellos, cicleaba alto un ratonero en la lejanía del cielo.
     En lugar de subir a la sierra por la carretera que lleva a Puertollano, lo hicimos por la Carretera de la Cadena, alternativa que no conocía José. En este recorrido, por los cerrillos desprovistos de vegetación arbustiva donde pastan las vacas, vimos en su compañía garcillas bueyeras, además de algún triguero posado en las alambradas. Más adelante, según ascendemos, esas lomas se cubren de un denso monte bajo de encinas de porte arbustivo mezcladas con jaras, que termina en pinares aclarados donde empiezan las primeras “viñas”. Entre estas casas de campo abundaban las tórtolas turcas y los estorninos negros.
    Cuando llegamos al sitio donde tenía previsto, aparcamos bajo un pino, y nos acercamos a una casa abandonada, en cuya piscina se acumula agua en la parte más profunda durante todo el año y permite que vivan allí ranas y tritones. Pero las últimas lluvias han provocado que el nivel del agua haya subido hasta ocupar todo el fondo. De las tablas, troncos, y algunos plásticos que allí flotan, saltaron algunas ranas a sumergirse en el agua cuando llegamos. En cambio había otras que no parecían tener esa facilidad para la inmersión, y por el contrario eran mucho más confiadas, permitiéndonos acercarnos al borde de la piscina. Cuando nos acercamos pudimos ver que se trataban de ranitas meridionales.
     Siguiendo con nuestro paseo, atravesamos un pequeño pinar aledaño a la vieja casa, y salimos a un camino desde donde se divisa una amplia panorámica de la sierra, que llega hasta Madrona y desde donde se ve el Embalse del Encinarejo. Allí almorzamos. Un grupo de mitos y las notas sonoras del agateador, procedentes del interior del pinar, nos amenizaron la comida mientras disfrutábamos contemplando el paisaje.
     Después de comer retomamos nuestro camino por la Carretera de la Alcaparrosa. A estas horas el calor apretaba y la actividad de la fauna había mermado hasta desaparecer, haciéndonos muy monótono el recorrido. Antes de llegar a la carretera general, le sugerí a José llegarnos por otro lugar que conozco, que al menos ofrece buenas vistas. Fuimos a un balcón natural, formado por grandes rocas graníticas, ante el que se abre un valle encajonado por un canchal, en la ladera de la solana, y por una loma cubierta por la vegetación, en la ladera de la umbría. Pero salvo unos pinzones que levantaron el vuelo al llegar, no vimos ningún otro animal.
     Entonces fue José quien me propuso a mí un cambio en nuestra ruta, y me propuso acercarnos a un comedero de aves para tratar de hacer unas fotos. Contaba con la pertinente autorización para poder acceder a aquel lugar. Cuando llegamos al sitio rápidamente montamos el hide y nos metimos en su interior, aguardando la llegada de los pájaros atraídos por las migas que habíamos depositado disimuladamente en las oquedades de una roca. No tardó mucho en llegar un rabilargo que se posó en la horquilla de una encina y temíamos que bajase a comerse la comida de los pájaros, pero por fortuna para nosotros los córvidos son aves muy astutas, desconfío del hide y rápidamente se fue.
     A continuación empezaron a oírse las estrofas musicales de los paridos, y poco a poco se fueron posando en la roca y en las ramas que sirven como estandarte para los fotógrafos que allí acuden, los herrerillos común y capuchino. Entraban y salían alternativamente de comedero, y a veces coincidían durante cortos intervalos de tiempo. El carbonero también hizo acto de presencia en las inmediaciones, pero sin embargo no entró al comedero.

Herrerillo Común

Herrerillo Capuchino

























Macho de
Curruca Cabecinegra
     Esta misma dinámica de alternancia de entradas y salidas, la estuvieron llevando a cabo una pareja de currucas cabecinegras, que llegaron a coincidir con un petirrojo que también se acercó a comer, aunque más tímidamente.

Hembra de Curruca Cabecinegra












Petirrojo

     La tarde había avanzado y empezábamos a aburrirnos, cuando de repente descubrimos al pie de la roca que un astuto ratón se había atrevido a robarnos un papel de envoltorio de la magdalena que habíamos desmenuzado. Nos habíamos dejado la bolsa fuera del hide, y abierta. Pronto abandonó el ratoncillo aquel papel, más grande que él mismo, y trepó a lo más alto de la roca a apurar lo que se habían dejado los pájaros, donde llegó un segundo ratón a compartir el festín.

Ratón de Campo

Joven Lirón Careto
     Pero también se marcharon repentinamente los ratones, quizás porque encima de la roca debían sentirse demasiados expuestos a algún posible depredador. Y efectivamente no tardó en aparecer un enemigo ocasional de los ratones: el lirón careto. Algo desconfiado e inquieto al principio, exploraba todo a su alrededor. Se escondía a menudo entre las grietas de la roca, y solo asomaba la cabeza, intentando descubrir nuestra presencia, olisqueando el aire en busca de algún olor que nos delatara, moviendo sus pabellones auditivos en todas direcciones persiguiendo detectar algún sonido, mirándolo todo con sus saltones ojos negros. Poder contemplar tan cerca a este enmascarado roedor supuso una enorme satisfacción para nosotros, y el descubrimiento de un nuevo comensal de aquel comedero. Pero seguidamente salieron a escena otros lirones, y por turnos, continuaron con sus andanzas y prospecciones del terreno. Haciendo gala de su habilidad trepadora, se atrevieron a subir a alguna de las ramas utilizadas como perchas para los pájaros. Y por supuesto terminaron con los restos de comida que quedaban, mientras casi había anochecido.

Pareja de Lirones Caretos
















     Pero la sesión fotográfica no terminó aquí. Estábamos eufóricos por el largo rato de observación que nos permitieró aquella familia de lirones, un animal que normalmente es huidizo y difícil de ver, y con el entusiasmo del momento, en vez de volver, decidimos continuar nuestra jornada campera. Y así nos desplazamos hasta el Encinarejo.
     La noche primaveral nos ofreció un concierto de ranas y sapos en este paraje cuando llegamos, y precisamente nos dedicamos a buscar a sus autores. Mientras el canto de la rana común provenía del río, la ranita meridional y el sapo corredor parecían croar alejados del mismo. Con un poco de paciencia, mirando en los charcos, no tardamos en descubrir a las primeras ranitas, que parecían ser relativamente frecuentes. En cambio nos costó más encontrar algunos sapos corredores, los cuales, más activos que sus verdes primas, trataban de escapar en cuanto nos aproximábamos. Pero siempre con paciencia, la mejor aliada de un naturalista, conseguimos observar con calma a estos anuros y fotografiarlos, concluyendo así nuestra salida campera.

Ranita Meridional

Sapo Corredor

























(*) Fotografías: gentileza de José Rico.


Lista de Especies Observadas (Orden Sistemático):

  • Ratón de Campo (Apodemus sylvaticus)
  • Lirón Careto (Eliomys quercinus lusitanicus)
  • Cormorán Grande (Phalacrocorax carbo)
  • Garcilla Bueyera (Bubulcus ibis)
  • Garza Real (Ardea cinerea)
  • Ánade Azulón (Anas platyrhynchos)
  • Busardo Ratonero (Buteo buteo)
  • Gallineta Común (Gallinula chloropus)
  • Tórtola Turca (Streptopelia decaocto)
  • Avión Común (Delichon urbicum)
  • Petirrojo Europeo (Erithacus rubecula)
  • Mirlo Común (Turdus merula)
  • Curuca Cabecinegra (Sylvia melanocephala)
  • Mito Común (Aegithalos caudatus irbii)
  • Carbonero Común (Parus major)
  • Herrerillo Común (Parus caeruleus)
  • Herrerillo Capuchino (Parus cristatus)
  • Agateador Común (Certhia brachydactyla)
  • Rabilargo (Cyanopica cyanus cooki)
  • Estornino Negro (Sturnus unicolor)
  • Gorrión Común (Passer domesticus)
  • Pinzón Vulgar (Fringilla coelebs coelebs)
  • Triguero (Emberiza calandra)
  • Sapo Corredor (Bufo calamita)
  • Ranita Meridional (Hyla meridionalis)
  • Rana Verde Ibérica (Rana perezi)