Para disfrutar unos días del contacto con la Naturaleza no siempre hace falta buscar un destino lejano. Cerca de donde vivimos siempre hay algún lugar especial, que por mucho que conozcamos, todavía nos puede deparar agradables sorpresas. Y más aún, si vas a sitios nuevos, si recorres una ruta que nunca antes habías hecho. Así podría resumir una escapada improvisada por la Sierra Morena jiennense y manchega de la que hemos vuelto David y yo hace un par de días. Breve, apenas cuarenta y ocho horas, pero muy intensa.
Por lo demás, nuestros viajes en furgoneta se caracterizan por la economía con la que los realizamos, y este no fue una excepción dado el destino cercano que elegimos y el poco tiempo que estuvimos. Pero si nos encontramos con algunos contratiempos, que de peor o mejor manera, logramos solventar. El frigorífico prácticamente no funcionó en todo el viaje, pero nos las arreglamos con hielo y agua fría, y tampoco teníamos gas para cocinar, por lo que nos la apañamos comprando víveres o parando a comer en ciertos sitios sobre la marcha. Aunque quizás lo peor fuera que a David se le fastidió el objetivo de la cámara en plena acción, en la primera noche.
Todo comenzó el miércoles, en plena tarde. A David se le ocurrió que podríamos irnos unos días por ahí, al campo, unas horas después, cuando las ardientes temperaturas disminuyeran de cara a la noche. Aunque sabíamos que no podíamos ir muy lejos porque no disponíamos de mucho tiempo, tampoco teníamos claro adonde tirar. Barajamos la posibilidad de buscar la frescura de la Sierra Sur o Mágina, o incuso conseguir una canoa prestada e irnos al Embalse del Yeguas o del Jándula. Mientras cargábamos en la furgoneta lo que creíamos que podíamos necesitar, las grajillas, congregadas en un apretado bando, sobrevolaban las calles dirigiéndose tal vez a su dormidero. Ya solo nos quedaba echarle combustible a la furgo. Fue al salir de la gasolinera, con la luz del día apagándose, cuando ante nuestra indecisión de acuerdo sobre un destino, propuse tirar para nuestra sierra, donde aún existen rincones desconocidos para ambos. Aún quedaban gorriones activos cuando atravesamos Andújar para salir a la carretera de la sierra.
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Ejemplar juvenil de Mochuelo |
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Mochuelo oteando desde su posadero |
Al poco tiempo de reincorporarnos a la carretera, levantamos de la misma a un chotacabras. Ya habíamos decidido que nos iríamos a dormir al entorno del Cerro del Cabezo, donde teníamos la certeza de que ningún guarda nos echaría como es habitual que ocurra en otras partes de Andújar. Pero antes, nos vimos tentados a meternos en el Encinarejo, a seguir probando suerte. Solo llegamos hasta la presa, pero en ese corto trayecto se nos cruzó una piara familiar de jabalíes. Al llegar a los alrededores del Cerro del Cabezo había ciervos pastando cerca de la carretera, y desde el interior del pinar donde nos metimos a pasar la noche, se escuchaban las notas monorrítmicas de los autillos.
Nos levantamos pronto al día siguiente. Nos sirvió como despertador el gorgoteo de los abejarucos y los graznidos de los rabilargos. Al abrir la puerta de la furgoneta descubríamos mirlos y herrerillos por las inmediaciones, y en el cielo pájaros tan veleros como aviones, golondrinas y vencejos. La vida de las aves es ajetreada en las primeras horas de una mañana de verano, antes de que el calor empiece a atizar. Al empezar la marcha nos salió al paso un pico picapinos, y casi a la vez, un pito real. En aquellos mismos pinares también se veían pinzones vulgares, y gorriones por las cercanías de las casas.
Íbamos para el Río de la Cabrera , lugar que David no conocía. Los postes de los tendidos eléctricos actúan como posaderos donde es fácil descubrir aves. Dos cuervos, un ratonero y un alcaudón común utilizaban como atalaya estos postes antes de llegar al camino. Al borde de la carretera también vimos unos verderones, y monte adentro, ciervos, entre las secas hierbas bajo las encinas. Ya camino hacia el río se nos cruzaban arrendajos y mirlos, mientras se levantaban de la pista a nuestro paso algunos pinzones. Paramos una única vez para identificar una rapaz posada en un poste, un ejemplar subadulto de águila real, al que reconocimos por las manchas blancas que mostraba bajo sus alas cuando despegó, cosa que no tardó en hacer.
Llegamos al pequeño puente donde aparcamos la furgo, en cuyos aledaños era muy patente la presencia de ruidosos estorninos, gorriones y rabilargos que formaban cuantiosos bandos, que se movían entre la vegetación. Pero lo que más atrajo nuestra atención fue el paso de dos cigüeñas negras, primero una, y poco después otra. Y poco antes de empezar nuestra caminata de más de dos horas y media sobre el lecho seco del río, llegó una lavandera blanca a los ojos del puente.
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Cigüeña Negra |
Fuimos hacia abajo, siguiendo la dirección de las cigüeñas. No tardó mucho en llegar a nuestros oídos las opuestas manifestaciones sonoras de la oropéndola, que pasaban de su característico canto melódico a ásperas voces. Tampoco tardamos en descubrir a las primeras de estas llamativas aves de oro posadas en las ramas secas de un eucalipto, que prácticamente no dejamos de ver u oír a largo del recorrido. Otras aves muy llamativas también pero más fáciles de descubrir que la oropéndola, fueron los abejarucos. Los arrendajos, los mirlos, las palomas torcaces y las tórtolas comunes también estuvieron muy presentes en todo el cauce. Las tórtolas solo las descubríamos cuando levantaban su veloz vuelo desde el charco donde bebían, sobresaltadas por nuestras pisadas. En los reductos del río donde aún quedaba agua formando desde pequeños charcos a pozas de considerable tamaño había grandes concentraciones de vida animal. Muchos herrerillos comunes, pero también algún capuchino, además de mitos y pinzones acudían a estos abrevaderos naturales a saciar su sed. También vimos a una hembra de escribano soteño en un charco. Los chochines también se oían, y de vez en cuando se dejaban ver entre los matorrales que envuelven los charcos, o sobre las paredes rocosas de las pozas. Sobre nosotros volaban vencejos, aviones y golondrinas, tanto comunes como dáuricas. Unas perdices emprendieron el vuelo según avanzábamos. Sobre los guijarros del río todavía se veían unas pocas lavanderas. Más o menos, se puede decir que casi todas estas aves repitieron tanto al bajar el río como al subir, aunque su actividad disminuyó volviendo.
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Pareja de Oropéndolas |
Pero nuestras observaciones no se limitaron a las aves, a pesar de ser las más variadas en cuanto a especies, además de las más numerosas. Mientras íbamos bajando también vimos algunos conejos. Las ranas se hacinaban allá donde quedaba agua, al igual que los galápagos leprosos, que sobre todo los vimos al volver, cuando el calor empezaba a apretar. Y hasta calandinos encontramos en algunas de las pozas más hondas. Entre los cantos rodados era fácil descubrir a las pequeñas lagartijas ibéricas, pero también alguna que otra colilarga. Y subiendo, pasó el río de lado a lado, un lagarto ocelado.
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Rana Verde Ibérica |
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Lagartija Ibérica |
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Ejemplar juvenil de Mirlo Común |
Recorriendo la penillanura central del Parque Natural, cubierta por un mar de jaras, solo se veían algunos alcaudones oteando desde postes, cables o alambradas. Pero anteriormente, al poco de reanudar la marcha habíamos visto un águila culebrera en la parte superior de una torreta eléctrica. Más adelante descubrimos a otra escudriñando el terreno con su potente vista desde tan alta atalaya artificial.
Torcimos para adentrarnos en el carril del Junquillo, y desde ahí seguir hasta Fuencaliente. Esta ruta era totalmente novedosa para mí. Poco movimiento se observaba desde el solariego camino, especialmente en el primer tramo. Solo algunos alcaudones más, que vislumbramos apostados en sus perchas. Al pasar por unas fincas adehesadas, destinadas al ganado ovino, vimos unas pocas urracas, gorriones y un único zorzal charlo expuesto al sol de la tarde. Cuando empezamos a bajar hacia el Río Valmayor empezamos a ver algunos grupos de ciervos, separados por sexos, sesteando a la sombra de las encinas. No obstante pudimos contemplar como un pintado cervatillo era amamantado por su madre, al lado de la pista por la que circulábamos. De cuando en cuando salía de la espesura donde se guarnecía, algún mirlo o arrendajo.
Hicimos tres paradas muy seguidas. El carril bajaba hasta el mismo lecho del Río Valmayor, y allí bajamos a estirar un poco las piernas. Parece increíble que aún mantenga agua en algunos recodos umbríos, donde se refugiaban las ranas. A continuación, más arriba, paramos en el Mirador del Valmayor. Desde allí se podía ver una gran superficie encharcada en uno de los meandros del río. Entre la vegetación que cubría las laderas del valle volaba el mirlo, alarmado, y también el arrendajo. Nos sorprendió una bandada de vencejos que de repente irrumpió en la zona, bruscamente, como si hubieran surgido de la nada. Y poco más adelante volvimos a parar en otro meandro del río que atravesaba el carril. Eran muy notables las concentraciones de ranas y alevines en las zonas inundadas. Las sombras ya ocupaban el interior del pequeño valle fluvial. Caminamos un rato sobre el lecho donde descubrimos unas lavanderas cascadeñas entre los cantos rodados del río, además de una hembra de escribano soteño bebiendo en un charco. En las aguas de estos charcos también encontramos tres pequeñas culebras viperinas. Volviendo sobre nuestros pasos, se nos cruzó de frente una abubilla.
Sierra Madrona |
El resto del camino, hasta Fuencaliente, lo recorrimos ininterrumpidamente, sin paradas, pasando por algunos meandros más del Río Valmayor, cortados por la pista. Las manchas de bosque mediterráneo, bien representado y conservado a ambos lados del camino, dominado por encinas, se enriquece con la presencia de algunos alcornoques y quejigos. Más arrendajos y mirlos por el camino, a los que se les suman rabilargos y tórtolas turcas ya llegando a Fuencaliente.
Salimos a la carretera nacional, aunque pronto la abandonamos para tomar el camino de Ventillas. Cenamos en el área recreativa mientras el oscuro manto de la noche cayó sobre Sierra Madrona. Con la puerta la lateral de la furgoneta abierta, la luz del interior iluminaba la fuente donde se habían congregado un gran número de pequeñas mariposas nocturnas que se posaban en el barro, guardando cierta distancia entre ellas.
Nuestra intención para el día siguiente era conocer la zona el curso alto del Río Jándula, por lo que nos desplazamos hasta las cercanías de El Hoyo, lugar aquel, en el que ninguno de los dos habíamos estado antes. Para ello nos movimos de noche por Sierra Madrona, haciendo una ruta nocturna que estuvo dominada por los avistamientos de ciervos. Antes de alcanzar el cruce de Ventillas, nos detuvimos en un viejo pinar en el que se escuchaba al autillo. Más lejos se oía al cárabo. Pero en el pinar, aunque solo pasara volando, tuvimos la suerte de que se nos cruzara una de estas pequeñas rapaces nocturnas tan difíciles de observar. Todavía nos aguardaba alguna sorpresa más el camino hasta Solana del Pino, toparnos con tres garduñas. La primera de ellas estuvo corriendo por el carril, se salió en un puentecillo por el que volvió a reaparecer para mirarnos con curiosidad, regresó al camino por donde un poco más adelante cruzó al otro lado, para seguir su correría en paralelo a la pista forestal. Las otras dos funias estaban juntas, y además de fisgonas como la anterior, juguetearon un poco ante nosotros, en un margen del camino, iluminadas por las luces de la furgo, como si no les importase que fuéramos testigos de su vida íntima.
El trayecto que separa Solana del Pino y El Hoyo discurrió con monotonía, sin ver nada, que unido a la fatiga acumulada, se nos hizo pesado. Tan solo escuchamos autillos en el sitio donde aparcamos para pasar la noche.
A la mañana siguiente no nos levantamos tan pronto como queríamos. El cansancio nos cobró factura. Entre los eucaliptos que nos cobijaban bajo sus copas, donde por la noche cantaban los autillos, ahora se veían y se escuchaban rabilargos y mirlos.
Aunque se nos habían pasado las horas buenas para ver pájaros, no desistimos de nuestro objetivo, y continuamos moviéndonos en dirección a El Hoyo. Pero no tardamos mucho en meternos por un carril que conducía hastala Hoz del Río Jándula. Entre olivares y frutales se abría paso el estrecho camino por el que se movían gorriones y pinzones. También vimos abejarucos y un escribano montesino. Allí donde el camino terminaba su tramo público, dejamos la furgo, y seguimos a pie por las márgenes ribereñas, a veces cambiándonos de orilla para poder seguir adelante, ante enormes peñascos que impedían el paso conforme nos acercábamos al desfiladero. En nuestro paseo nos acompañaban ranas, galápagos y lavanderas cascadeñas.
Llegamos a un punto en el interior del cañón rocoso que ya era imposible avanzar más. Pero allí, a la sombra, nos acomodamos entre las rocas y permanecimos cómodamente esperando acontecimientos. Ignoro cuanto tiempo estuvimos allí. Bajo nosotros, frecuentaban los peces en las profundas pozas donde pesca el martín pescador. Pronto se oyó, y poco después pasó el pequeño arpón viviente. En el roquedo los buitres tomaban el sol, y solo alguno se desperezaba y echaba a volar. Resultaba muy notoria la actividad de mirlos y oropéndolas en la ladera opuesta, en la solana, que curiosamente tenía mayor cobertura vegetal, debido a la falta de superficie rocosa en buena parte del suelo. Las palomas torcaces también se movían por allí. Pero a nuestro lado vinieron a posarse en un pequeño fresno unos pocos picogordos, mientras desde que otro cantaba el herrerillo. El interior de la hoz era sobrevolada por aviones y vencejos comunes, pero a veces también pasaba algún vencejo real.
Salíamos de allí con la mirada puesta en suelo, para no tropezar o resbalar en las rocas, y saltear los distintos obstáculos. Esto nos permitió ver alguna lagartija ibérica que tomaba el sol en las piedras de la orilla del río por donde íbamos. Pero nos detuvimos en seco y levantamos la vista para buscar en el cielo origen de dos fuertes pitidos que sonaron sobre nuestras cabezas. Y en ese momento pasaba planeando en línea recta una joven águila perdicera que pronto perdimos de vista. También volaba por allí cerca un buitre al que sin embargo no prestamos demasiada atención. Al llegar a la furgoneta, David descubre dos rapaces cicleando no muy lejos de nosotros, a poca altura. Al mirarlas con los prismáticos nos damos cuenta que se trataba de una pareja de águilas perdiceras, de ejemplares adultos. A la izquierda, separada de estos, volaba también en círculos un juvenil, posiblemente el mismo que habíamos visto antes. Tampoco tardó mucho en aparecer un águila real que se interpuso entre la pareja perdiceras, sobre las cuales llegó a realizar algún picado. Pero las perdiceras, con asombrosa agilidad, eludían los ataques del águila dorada ejecutando quiebros y maniobras bruscas de cambio de rumbo. Pero al final la real separó a la pareja, y ya solo contemplábamos, ascendiendo y alejándose poco a poco, un espécimen de águila perdicera y al águila real.
Tras presenciar tan espectacular escena nos disponíamos acercarnos a El Hoyo, para aprovisionarnos con algo de comida para pasar el último día. Justo salimos del carril terroso y nos habíamos metido en la carretera, cuando en un olivar descubrimos un corzo macho, bastante cerca. Al detenernos en el estrecho arcén, el pequeño cérvido emprende una corta huída, para volver a pararse más adentro, en otra calle del olivar desde donde nos vigilaba a una distancia más prudente. Hasta llegar al pequeño pueblo ya solo vimos alcaudones, abejarucos y gorriones. También buscamos información de algún otro sitio próximo de interés natural que poder visitar, información que recopiló David. Nos mandaron a las Minas de los Pontones, volviendo para atrás, hacia Solanilla del Tamaral. Y a lo largo de la carretera, una vez más estaban los alcaudones, pero más adelante, pasando cerca del lugar donde pernoctamos, se veían los rabilargos, algún mirlo, y una oropéndola.
El pedregoso carril que nos indicaron para llegar a las minas bajaba hasta el Río Jándula, donde desde lejos, vimos una cigüeña negra que pescaba en sus aguas. A pesar de la distancia, en cuanto frenamos, la desconfiada cigüeña salió volando. Aparcamos cerca del río, y bajo el calor que ya empezaba azotar salimos andando aguas arriba. Ante nosotros se erigían dos grandes moles rocosas, a modo de torres, una frente a la otra, como los marcos de una puerta o ventana natural por donde discurría el río. Las ranas estaban muy activas a esas horas por las orillas, en las que también revoloteaban unas lavanderas blancas. Cerca de los roquedos volaban vencejos, golondrinas y aviones. Una de las torres estaba perforada para permitir el paso del camino. Esa apertura actuaba como la boca de un embudo donde se concentran las corrientes de aire al pasar, soplando una agradable brisa que, a esas horas, invitaba a sentarse en el banco de piedra que hay allí. Al otro lado se hallaba la primera de las minas o túneles que perforaban el costado de la montaña. Encima de nosotros volaban algunos buitres. Una por una, fuimos asomándonos a todas las bocas, descubriendo que salvo una, todas las demás no eran profundas. A la entrada de uno de los túneles descubrimos un nido de golondrina dáurica, cuya entrada, colmatada de plumas blancas, indicaba que estaba ocupado por vencejo cafre. En otra entrada había una oscura salamanquesa. Cuando regresábamos nos sentamos un rato en aquel banco de la puerta de piedra a tomar el aire. Se acercó por allí un carbonero y una lagartija colilarga.
Pero ya debíamos comenzar el retorno. Paramos una última vez, pasada Solanilla del Tamaral y antes de salir a la carretera de Andújar, para contemplar las rapaces que volaban sobre la línea de cumbres de Sierra Madrona. Dominaban los buitres leonados, pero entre ellos distinguimos un negro. También volaban sobre aquella cresta rocosa un gavilán y un águila culebrera. Recorriendo Sierra Madrona hasta llegar a la zona septentrional dela Sierra de Andújar nos salieron al paso arrendajos y mirlos, de entre la vegetación que linda a la carretera. Algunas palomas también desafiaban el calor del medio día.
Yendo por el norte dela Sierra de Andújar, tomamos una pista que nos llevaría al tramo alto del Río Valmayor. Al entrar en esta pista voló una hembra de cernícalo desde un poste cercano. Una cogujada montesina vino a parase al camino, pero las aves que mayoritariamente seguíamos viendo eran arrendajos. Junto con uno de estos arrendajos también voló un picapinos. Algunos ciervos también se veían desde el camino, tumbados a la sombra.
Cuando llegamos al vado donde el río cruza el camino, dejamos la furgo y emprendimos una dura caminata de casi una hora, sobre bolos y cantos rodados, bajo el sol de las primeras horas de la tarde. Las adelfas y los tamujos que vegetan en el cauce, bajo alisos y fresnos, indican, que aunque seco, nos hallábamos en un curso fluvial, que discurre por un estrecho valle que atravesaba encinares y quejigales. Durante la marcha nos encontramos varios recodos que aún conservaban agua donde se hacinaban multitud de pequeñas pardillas, muchas ranas y bastantes culebras de agua. Prácticamente todas estas culebras acuáticas eran viperinas, pero dada su escasez, fue muy grato encontrar una culebra de collar, aunque solo fuese un único ejemplar en todo trecho que anduvimos. También nos topamos con lagartijas colilargas e ibéricas. Se oían a los pequeños chochines y agateadores. La presencia de agua también mantenía una considerable variedad de mariposas, libélulas y caballitos del diablo.
Finalmente llegamos a un sitio apropiado donde comer a la sombra, y darnos un refrescante baño en un par de pozas. Sentados tranquilamente en unas rocas, con el cuerpo sumergido en las aguas verdosas, acudían cientos de pardillas a mordisquear la superficie de la piel. Podíamos notar sus leves bocados. El martín pescador se dejó ver por allí. Aunque afortunadamente no hay ningún sendero abierto que chive a la gente la existencia de este sitio idílico, la repugnante huella humana también llegó hasta aquel lugar recóndito, y recogimos una botella y un vaso que encontramos por allí.
Más o menos, un par de horas más tarde nos marchamos. Volvimos a ver al martín pescador, pero esta vez se trataba de una pareja que vimos un par de veces. También nos encontramos con mirlos, palomas y arrendajos. Además, del sotobosque ripario de adelfas nos salieron un ciervo y una manada familiar de jabalíes.
Volviendo hacia la carretera, había algunos ciervos más en los alrededores del carril que cuando vinimos, e igual que entonces, repitieron los arrendajos. Y tanto una especie como otra, siguieron estando presentes en nuestro camino hacia Andújar. Por la carretera también había algún alcaudón y mirlos, y en los aledaños de las casa de las fincas podían verse gorriones y tórtolas turcas. Los buitres, rapaces gregarias, fueron fáciles de descubrir por sus vuelos planeados en espiral, así como un águila culebrera en lo alto de un poste. También logramos ver unas pocas urracas, pero en general notamos su ausencia generalizada durante estos dos días. Y para terminar, cerca ya de Andújar y del fin del viaje, unas perdices.
A la mañana siguiente no nos levantamos tan pronto como queríamos. El cansancio nos cobró factura. Entre los eucaliptos que nos cobijaban bajo sus copas, donde por la noche cantaban los autillos, ahora se veían y se escuchaban rabilargos y mirlos.
Aunque se nos habían pasado las horas buenas para ver pájaros, no desistimos de nuestro objetivo, y continuamos moviéndonos en dirección a El Hoyo. Pero no tardamos mucho en meternos por un carril que conducía hasta
Llegamos a un punto en el interior del cañón rocoso que ya era imposible avanzar más. Pero allí, a la sombra, nos acomodamos entre las rocas y permanecimos cómodamente esperando acontecimientos. Ignoro cuanto tiempo estuvimos allí. Bajo nosotros, frecuentaban los peces en las profundas pozas donde pesca el martín pescador. Pronto se oyó, y poco después pasó el pequeño arpón viviente. En el roquedo los buitres tomaban el sol, y solo alguno se desperezaba y echaba a volar. Resultaba muy notoria la actividad de mirlos y oropéndolas en la ladera opuesta, en la solana, que curiosamente tenía mayor cobertura vegetal, debido a la falta de superficie rocosa en buena parte del suelo. Las palomas torcaces también se movían por allí. Pero a nuestro lado vinieron a posarse en un pequeño fresno unos pocos picogordos, mientras desde que otro cantaba el herrerillo. El interior de la hoz era sobrevolada por aviones y vencejos comunes, pero a veces también pasaba algún vencejo real.
Salíamos de allí con la mirada puesta en suelo, para no tropezar o resbalar en las rocas, y saltear los distintos obstáculos. Esto nos permitió ver alguna lagartija ibérica que tomaba el sol en las piedras de la orilla del río por donde íbamos. Pero nos detuvimos en seco y levantamos la vista para buscar en el cielo origen de dos fuertes pitidos que sonaron sobre nuestras cabezas. Y en ese momento pasaba planeando en línea recta una joven águila perdicera que pronto perdimos de vista. También volaba por allí cerca un buitre al que sin embargo no prestamos demasiada atención. Al llegar a la furgoneta, David descubre dos rapaces cicleando no muy lejos de nosotros, a poca altura. Al mirarlas con los prismáticos nos damos cuenta que se trataba de una pareja de águilas perdiceras, de ejemplares adultos. A la izquierda, separada de estos, volaba también en círculos un juvenil, posiblemente el mismo que habíamos visto antes. Tampoco tardó mucho en aparecer un águila real que se interpuso entre la pareja perdiceras, sobre las cuales llegó a realizar algún picado. Pero las perdiceras, con asombrosa agilidad, eludían los ataques del águila dorada ejecutando quiebros y maniobras bruscas de cambio de rumbo. Pero al final la real separó a la pareja, y ya solo contemplábamos, ascendiendo y alejándose poco a poco, un espécimen de águila perdicera y al águila real.
Tras presenciar tan espectacular escena nos disponíamos acercarnos a El Hoyo, para aprovisionarnos con algo de comida para pasar el último día. Justo salimos del carril terroso y nos habíamos metido en la carretera, cuando en un olivar descubrimos un corzo macho, bastante cerca. Al detenernos en el estrecho arcén, el pequeño cérvido emprende una corta huída, para volver a pararse más adentro, en otra calle del olivar desde donde nos vigilaba a una distancia más prudente. Hasta llegar al pequeño pueblo ya solo vimos alcaudones, abejarucos y gorriones. También buscamos información de algún otro sitio próximo de interés natural que poder visitar, información que recopiló David. Nos mandaron a las Minas de los Pontones, volviendo para atrás, hacia Solanilla del Tamaral. Y a lo largo de la carretera, una vez más estaban los alcaudones, pero más adelante, pasando cerca del lugar donde pernoctamos, se veían los rabilargos, algún mirlo, y una oropéndola.
El pedregoso carril que nos indicaron para llegar a las minas bajaba hasta el Río Jándula, donde desde lejos, vimos una cigüeña negra que pescaba en sus aguas. A pesar de la distancia, en cuanto frenamos, la desconfiada cigüeña salió volando. Aparcamos cerca del río, y bajo el calor que ya empezaba azotar salimos andando aguas arriba. Ante nosotros se erigían dos grandes moles rocosas, a modo de torres, una frente a la otra, como los marcos de una puerta o ventana natural por donde discurría el río. Las ranas estaban muy activas a esas horas por las orillas, en las que también revoloteaban unas lavanderas blancas. Cerca de los roquedos volaban vencejos, golondrinas y aviones. Una de las torres estaba perforada para permitir el paso del camino. Esa apertura actuaba como la boca de un embudo donde se concentran las corrientes de aire al pasar, soplando una agradable brisa que, a esas horas, invitaba a sentarse en el banco de piedra que hay allí. Al otro lado se hallaba la primera de las minas o túneles que perforaban el costado de la montaña. Encima de nosotros volaban algunos buitres. Una por una, fuimos asomándonos a todas las bocas, descubriendo que salvo una, todas las demás no eran profundas. A la entrada de uno de los túneles descubrimos un nido de golondrina dáurica, cuya entrada, colmatada de plumas blancas, indicaba que estaba ocupado por vencejo cafre. En otra entrada había una oscura salamanquesa. Cuando regresábamos nos sentamos un rato en aquel banco de la puerta de piedra a tomar el aire. Se acercó por allí un carbonero y una lagartija colilarga.
Pero ya debíamos comenzar el retorno. Paramos una última vez, pasada Solanilla del Tamaral y antes de salir a la carretera de Andújar, para contemplar las rapaces que volaban sobre la línea de cumbres de Sierra Madrona. Dominaban los buitres leonados, pero entre ellos distinguimos un negro. También volaban sobre aquella cresta rocosa un gavilán y un águila culebrera. Recorriendo Sierra Madrona hasta llegar a la zona septentrional de
Yendo por el norte de
Cuando llegamos al vado donde el río cruza el camino, dejamos la furgo y emprendimos una dura caminata de casi una hora, sobre bolos y cantos rodados, bajo el sol de las primeras horas de la tarde. Las adelfas y los tamujos que vegetan en el cauce, bajo alisos y fresnos, indican, que aunque seco, nos hallábamos en un curso fluvial, que discurre por un estrecho valle que atravesaba encinares y quejigales. Durante la marcha nos encontramos varios recodos que aún conservaban agua donde se hacinaban multitud de pequeñas pardillas, muchas ranas y bastantes culebras de agua. Prácticamente todas estas culebras acuáticas eran viperinas, pero dada su escasez, fue muy grato encontrar una culebra de collar, aunque solo fuese un único ejemplar en todo trecho que anduvimos. También nos topamos con lagartijas colilargas e ibéricas. Se oían a los pequeños chochines y agateadores. La presencia de agua también mantenía una considerable variedad de mariposas, libélulas y caballitos del diablo.
Finalmente llegamos a un sitio apropiado donde comer a la sombra, y darnos un refrescante baño en un par de pozas. Sentados tranquilamente en unas rocas, con el cuerpo sumergido en las aguas verdosas, acudían cientos de pardillas a mordisquear la superficie de la piel. Podíamos notar sus leves bocados. El martín pescador se dejó ver por allí. Aunque afortunadamente no hay ningún sendero abierto que chive a la gente la existencia de este sitio idílico, la repugnante huella humana también llegó hasta aquel lugar recóndito, y recogimos una botella y un vaso que encontramos por allí.
Más o menos, un par de horas más tarde nos marchamos. Volvimos a ver al martín pescador, pero esta vez se trataba de una pareja que vimos un par de veces. También nos encontramos con mirlos, palomas y arrendajos. Además, del sotobosque ripario de adelfas nos salieron un ciervo y una manada familiar de jabalíes.
Volviendo hacia la carretera, había algunos ciervos más en los alrededores del carril que cuando vinimos, e igual que entonces, repitieron los arrendajos. Y tanto una especie como otra, siguieron estando presentes en nuestro camino hacia Andújar. Por la carretera también había algún alcaudón y mirlos, y en los aledaños de las casa de las fincas podían verse gorriones y tórtolas turcas. Los buitres, rapaces gregarias, fueron fáciles de descubrir por sus vuelos planeados en espiral, así como un águila culebrera en lo alto de un poste. También logramos ver unas pocas urracas, pero en general notamos su ausencia generalizada durante estos dos días. Y para terminar, cerca ya de Andújar y del fin del viaje, unas perdices.
(*) Fotografías: gentileza de David Torres.
FECHA
|
LUGAR
|
ESPECIE
|
OBSERVACIÓN
|
11/07/2012
|
Camino de La Lancha
|
Ratón de Campo
(Apodemus sylvaticus)
|
Un ind.
|
11/07/2012
|
Camino de La Lancha
|
Conejo Europeo
(Oryctolagus cuniculus algirus)
|
3 inds.
|
11/07/2012
|
Camino de La Lancha
|
Tejón Europeo
(Meles meles)
|
Un ind.
|
11/07/2012
|
El Encinarejo
|
Jabalí
(Sus scrofa)
|
Algunos
|
11/07/2012
|
Camino de
|
Ciervo Rojo
(Cervus elaphus)
|
Varios
|
11/07/2012
|
Cerro del Cabezo
|
Autillo Europeo
(Otus scops)
|
Oído
|
11/07/2012
|
Camino de La Lancha
|
Mochuelo Europeo
(Athene noctua vidalii)
|
Varios
|
11/07/2012
|
Carretera general
|
Chotacabras Cuellirrojo
(Caprimulgus ruficollis)
|
Un ind.
|
11/07/2012
|
Andújar (pueblo)
|
Grajilla Común
(Corvus monedula)
|
Varias. Oída
|
11/07/2012
|
Andújar (pueblo)
|
Gorrión Común
(Passer domesticus)
|
Algunos
|
11/07/2012
|
El Encinarejo
|
Rana Verde Ibérica
(Pelophylax perezi)
|
Oída
|
12/07/2012
|
Río de
|
Conejo Europeo
(Oryctolagus cuniculus algirus)
|
Pocos
|
12/07/2012
|
Carretera general
|
Zorro Rojo
(Vulpes vulpes)
|
Un ind.
|
12/07/2012
|
Camino Fuencaliente - Solana del Pino
|
Garduña
(Martes foina)
|
3 inds.
|
12/07/2012
|
Sierra de Andújar. Sierra Madrona
|
Ciervo Rojo
(Cervus elaphus)
|
Varios
|
12/07/2012
|
Río de la Cabrera
|
Cigüeña Negra
(Ciconia nigra)
|
4 inds
|
12/07/2012
|
Río de la Cabrera
|
Buitre Leonado
(Gyps fulvus)
|
Algunos
|
12/07/2012
|
Río de la Cabrera
|
Buitre Negro
(Aegypius monachus)
|
2 inds.
|
12/07/2012
|
Carretera general
|
Busardo Ratonero
(Buteo buteo)
|
Un ind.
|
12/07/2012
|
Carretera general
|
Culebrera Europea
(Circaetus gallicus)
|
2 inds.
|
12/07/2012
|
Río de la Cabrera
|
Águila Real
(Aquila chrysaetos)
|
Un ind.
|
12/07/2012
|
Río de la Cabrera
|
Perdiz Roja
(Alectoris rufa)
|
Pocas
|
12/07/2012
|
Río de
|
Paloma Torcaz
(Columba palumbus)
|
Algunas
|
12/07/2012
|
Río de la Cabrera
|
Tórtola Europea
(Streptopelia turtur)
|
Pocas. Oída
|
12/07/2012
|
Cerro Cabezo. Pista Junquillo - Fuencaliente
|
Tórtola Turca
(Streptopelia decaocto)
|
Pocas.
|
12/07/2012
|
Sierra Madrona
|
Autillo Europeo
(Otus scops)
|
Un ind. Oído
|
12/07/2012
|
Camino Fuencaliente - Solana del Pino
|
Cárabo Común
(Strix aluco sylvatica)
|
Oído
|
12/07/2012
|
Sierra de Andújar
|
Vencejo Común
(Apus apus)
|
Varios
|
12/07/2012
|
Cerro del Cabezo. Río de la Cabrera
|
Abejaruco Europeo
(Merops apiaster)
|
Varios. Oído
|
12/07/2012
|
Río Valmayor
|
Abubilla
(Upupa epops)
|
Un ind.
|
12/07/2012
|
Cerro del Cabezo
|
Pito Real
(Picus viridis sharpei)
|
Un ind.
|
12/07/2012
|
Cerro del Cabezo
|
Pico Picapinos
(Dendrocopos major)
|
Un ind.
|
12/07/2012
|
Cerro del Cabezo. Río de la Cabrera
|
Golondrina Común
(Hirundo rustica)
|
Pocas
|
12/07/2012
|
Río de la Cabrera
|
Golondrina Dáurica
(Cecropis daurica)
|
Pocas. Oída
|
12/07/2012
|
Cerro del Cabezo. Río de la Cabrera
|
Avión Común
(Delichon urbicum)
|
Algunos
|
12/07/2012
|
Río de la Cabrera
|
Lavandera Blanca
(Motacilla alba alba)
|
Pocas. Oída
|
12/07/2012
|
Río Valmayor
|
Lavandera Cascadeña
(Motacilla cinerea)
|
Pocas. Oída
|
12/07/2012
|
Río de la Cabrera
|
Chochín Común
(Troglodytes troglodytes)
|
Pocos. Oído
|
12/07/2012
|
Río Valmayor
|
Ruiseñor Común
(Luscinia megarhynchos)
|
Oído
|
12/07/2012
|
Sierra de Andújar
|
Mirlo Común
(Turdus merula)
|
Varios. Oído
|
12/07/2012
|
Pista Junquillo - Fuencaliente
|
Zorzal Charlo
(Turdus viscivorus)
|
Un ind.
|
12/07/2012
|
Cerro del Cabezo
|
Curruca Capirotada
(Sylvia atricapilla)
|
Un macho. Oída
|
12/07/2012
|
Río de la Cabrera
|
Mito Común
(Aegithalos caudatus irbii)
|
Pocos. Oído
|
12/07/2012
|
Río de la Cabrera
|
Carbonero Común
(Parus major)
|
Pocos. Oído
|
12/07/2012
|
Cero del Cabezo. Río de la Cabrera
|
Herrerillo Común
(Cyanistes caeruleus)
|
Bastantes. Oído
|
12/07/2012
|
Río de la Cabrera
|
Herrerillo Capuchino
(Lophophanes cristatus)
|
Pocos. Oído
|
12/07/2012
|
Río de la Cabrera
|
Trepador Azul
(Sitta europaea caesia)
|
Oído
|
12/07/2012
|
Carretera general. Pista Junquillo - Fuencaliente
|
Alcaudón Común
(Lanius senator)
|
Algunos
|
12/07/2012
|
Río de la Cabrera
|
Oropéndola Europea
(Oriolus oriolus)
|
Varias. Oída
|
12/07/2012
|
Río Cabrera. Pista Junquillo - Fuencaliente
|
Arrendajo Común
(Garrulus glandarius)
|
Algunos
|
12/07/2012
|
Sierra de Andújar
|
Rabilargo Ibérico
(Cyanopica cooki)
|
Varios. Oído
|
12/07/2012
|
Pista Junquillo - Fuencaliente
|
Urraca
(Pica pica melanotos)
|
Pocas
|
12/07/2012
|
Carretera general
|
Cuervo Común
(Corvus corax)
|
2 inds.
|
12/07/2012
|
Río de la Cabrera
|
Estornino Negro
(Sturnus unicolor)
|
Varios
|
12/07/2012
|
Sierra de Andújar
|
Gorrión Común
(Passer domesticus)
|
Algunos. Oído
|
12/07/2012
|
Sierra de Andújar
|
Pinzón Vulgar
(Fringilla coelebs coelebs)
|
Algunos. Oído
|
12/07/2012
|
Carretera general
|
Verderón Común
(Chloris chloris)
|
Pocos
|
12/07/2012
|
Río de la Cabrera
|
Jilguero
(Carduelis carduelis)
|
Algunos. Oído
|
12/07/2012
|
Río de la Cabrera
|
Picogordo
(Coccothraustes coccothraustes)
|
Pocos
|
12/07/2012
|
Río de
|
Escribano Soteño
(Emberiza cirlus)
|
2 hembras total
|
12/07/2012
|
Río de la Cabrera
|
Galápago Leproso
(Mauremys leprosa)
|
Pocos
|
12/07/2012
|
Río de la Cabrera
|
Lagarto Ocelado
(Timon lepidus lepidus)
|
Un ind.
|
12/07/2012
|
Río de la Cabrera
|
Lagartija Ibérica
(Podarcis hispanica)
|
Algunas
|
12/07/2012
|
Río de
|
Lagartija Colilarga
(Psammodromus algirus)
|
Pocas
|
12/07/2012
|
Río Valmayor
|
Culebra Viperina
(Natrix maura)
|
3 inds.
|
12/07/2012
|
Río de
|
Rana Verde Ibérica
(Pelophylax perezi)
|
Varias. Oída
|
12/07/2012
|
Río de
|
Calandino
(Iberocypris alburnoides)
|
Varios
|
13/07/2012
|
Río Valmayor
|
Jabalí
(Sus scrofa)
|
Algunos
|
13/07/2012
|
Sierra de Andújar
|
Ciervo Rojo
(Cervus elaphus)
|
Varios
|
13/07/2012
|
Hoz del Jándula
|
Corzo
(Capreolus capreolus)
|
Un macho
|
13/07/2012
|
Río Jándula (curso alto)
|
Cigüeña Negra
(Ciconia nigra)
|
Un ind.
|
13/07/2012
|
Sierra Madrona. Sierra de Andújar
|
Buitre Leonado
(Gyps fulvus)
|
Varios
|
13/07/2012
|
Sierra Madrona
|
Buitre Negro
(Aegypius monachus)
|
Un ind.
|
13/07/2012
|
Sierra Madrona
|
Gavilán Común
(Accipiter nisus)
|
Un ind.
|
13/07/2012
|
Sierra Madrona. Sierra de Andújar
|
Culebrera Europea
(Circaetus gallicus)
|
2 inds. total
|
13/07/2012
|
Hoz del Jándula
|
Águila Real
(Aquila chrysaetos)
|
Un ind.
|
13/07/2012
|
Hoz del Jándula
|
Águila de Bonelli
(Aquila fasciata)
|
3 inds.
|
13/07/2012
|
Sierra de Andújar
|
Cernícalo Vulgar
(Falco tinnunculus)
|
Una hembra
|
13/07/2012
|
Sierra de Andújar
|
Perdiz Roja
(Alectoris rufa)
|
Pocas
|
13/07/2012
|
Hoz del Jándula. Río Valmayor
|
Paloma Torcaz
(Columba palumbus)
|
Algunas
|
13/07/2012
|
Sierra de Andújar
|
Tórtola Turca
(Streptopelia decaocto)
|
Pocas
|
13/07/2012
|
Hoz del Jándula. Minas de los Pontones
|
Vencejo Común
(Apus apus)
|
Algunos
|
13/07/2012
|
Hoz del Jándula
|
Vencejo Real
(Tachymarptis melba)
|
Pocos
|
13/07/2012
|
Hoz del Jándula. Río Valmayor
|
Martín Pescador Común
(Alcedo atthis)
|
Pocos. Oído
|
13/07/2012
|
Hoz del Jándula. Sierra Madrona
|
Abejaruco Europeo
(Merops apiaster)
|
Algunos. Oído
|
13/07/2012
|
Sierra de Andújar
|
Pico Picapinos
(Dendrocopos major)
|
Un ind.
|
13/07/2012
|
Sierra de Andújar
|
Cogujada Montesina
(Galerida theklae)
|
Un ind.
|
13/07/2012
|
Minas de los Pontones
|
Golondrina Común
(Hirundo rustica)
|
Pocas
|
13/07/2012
|
Hoz del Jándula. Minas de los Pontones
|
Avión Común
(Delichon urbicum)
|
Algunos
|
13/07/2012
|
Río Jándula (curso alto)
|
Lavandera Blanca
(Motacilla alba alba)
|
Pocas. Oída
|
13/07/2012
|
Hoz del Jándula
|
Lavandera Cascadeña
(Motacilla cinerea)
|
Pocas. Oída
|
13/07/2012
|
Río Valmayor
|
Chochín Común
(Troglodytes troglodytes)
|
Oído
|
13/07/2012
|
Sierra Madrona. Sierra de Andújar
|
Mirlo Común
(Turdus merula)
|
Algunos
|
13/07/2012
|
Minas de los Pontones
|
Carbonero Común
(Parus major)
|
Un ind.
|
13/07/2012
|
Hoz del Jándula
|
Herrerillo Común
(Cyanistes caeruleus)
|
Oído
|
13/07/2012
|
Río Valmayor
|
Agateador Común
(Certhia brachydactyla)
|
Oído
|
13/07/2012
|
Sierra Madrona. Sierra de Andújar
|
Alcaudón Común
(Lanius senator)
|
Algunos
|
13/07/2012
|
Hoz del Jándula. Sierra Madrona
|
Oropéndola Europea
(Oriolus oriolus)
|
Algunas. Oída
|
13/07/2012
|
Sierra Madrona. Sierra de Andújar
|
Arrendajo Común
(Garrulus glandarius)
|
Algunos. Oído
|
13/07/2012
|
Sierra Madrona. Sierra de Andújar
|
Rabilargo Ibérico
(Cyanopica cooki)
|
Algunos. Oído
|
13/07/2012
|
Sierra de Andújar
|
Urraca
(Pica pica melanotos)
|
Pocas
|
13/07/2012
|
Sierra Madrona. Sierra de Andújar
|
Gorrión Común
(Passer domesticus)
|
Pocos
|
13/07/2012
|
Hoz del Jándula. Sierra de Andújar
|
Pinzón Vulgar
(Fringilla coelebs coelebs)
|
Algunos
|
13/07/2012
|
Hoz del Jándula
|
Picogordo
(Coccothraustes coccothraustes)
|
Algunos. Oído
|
13/07/2012
|
Hoz del Jándula
|
Escribano Montesino
(Emberiza cia)
|
Un ind.
|
13/07/2012
|
Hoz del Jándula
|
Galápago Leproso
(Mauremys leprosa)
|
Pocos
|
13/07/2012
|
Minas de los Pontones
|
Salamanquesa Común
(Tarentola mauritanica)
|
Un ind.
|
13/07/2012
|
Hoz del Jándula. Río Valmayor
|
Lagartija Ibérica
(Podarcis hispanica)
|
Pocas
|
13/07/2012
|
Minas de los Pontones. Río Valmayor
|
Lagartija Colilarga
(Psammodromus algirus)
|
Pocas
|
13/07/2012
|
Río Valmayor
|
Culebra de Collar
(Natrix natrix astreptophora)
|
Un ind.
|
13/07/2012
|
Río Valmayor
|
Culebra Viperina
(Natrix maura)
|
Varias
|
13/07/2012
|
Río Jándula (curso alto). Río Valmayor
|
Rana Verde Ibérica
(Pelophylax perezi)
|
Muchas. Oída
|
13/07/2012
|
Río Valmayor
|
Pardilla
(Iberochondrostoma lemmingi) |
Muchos
|